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Revista iberoamericana de ciencia tecnología y sociedad

On-line version ISSN 1850-0013

Rev. iberoam. cienc. tecnol. soc. vol.6 no.17 Ciudad Autónoma de Buenos Aires july/Dec. 2011

 

ARTÍCULOS

Percepción social de la ciencia: ¿utopía o distopía?

Social perception of science: Utopy or distopy?

Salvador Jara Guerrero y Juan Torres Melgoza *

 


Vivimos en la era del conocimiento, disfrutando sus logros y temiendo sus riesgos. Y a pesar  de la enorme cantidad de información científica generada cada día, en nuestra sociedad el  analfabetismo científico es alarmante: basta con observar el incremento en la difusión de  pseudociencias, sectas y charlatanerías que buscan manipular a las poblaciones mundiales aprovechando su ignorancia  científica. En el fondo de esta paradoja está la incapacidad de la  población para evaluar y distinguir entre un conocimiento científico y la charlatanería, entre la  potencialidad de la ciencia y sus riesgos. La última oportunidad escolar de quienes no estudian  ciencias para aprender y analizar los temas científicos de manera crítica es la preparatoria; por  ello este trabajo explora las concepciones que de la ciencia y los científicos tienen los  estudiantes de ese nivel. Los resultados muestran una ambivalencia en las opiniones estudiantiles, que puede ser el reflejo de su incapacidad para distinguir un conocimiento de una  mera opinión o de una mentira.

Palabras clave: Percepción social de la ciencia; Representaciones sociales; Cultura científica.

We live in the era of knowledge, enjoying its successes and fearing its risks. In spite of the enormous amount of scientific information generated every day, scientific illiteracy in our society is alarming as evidenced in the increase in the diffusion of pseudo-sciences, sects, or bogus science that attempt to manipulate world populations by taking advantage of their scientific ignorance. At the core of this paradox is the incapacity of the population to evaluation and distinguish between scientific knowledge and bogus science, between the potential of science and its risks. The last educational opportunity of those who do not study science to learn and analyze scientific topics in a critical way is at the high school or preparatory school level. This article explores the conceptions that high school students have of science and scientists. The results show an ambivalence that could be the reflection of their inability to distinguish and evaluate knowledge versus a simple opinion or a fallacy.

Keywords: Social perception of science; Social representations; Scientific culture.


 

Introducción

La cantidad de información disponible hoy día es enorme y sobre muchos y muy   variados temas, pero para comprenderla y lograr una valoración de su calidad y  veracidad se requiere de conocimientos, así sean mínimos, sobre ciencia y tecnología.  Tanta y tan variada información nos obliga con frecuencia a tomar decisiones en  ámbitos también muy diversos, como pueden ser desde las políticas educativas y el  tipo de alimentos que consumimos hasta el uso cotidiano de un gran número de  aparatos y sus riesgos, ya sean los hornos de microondas o los teléfonos celulares.  Prácticamente en todas estas situaciones de la vida cotidiana está presente el  desarrollo científico y tecnológico; es por ese motivo que la ciencia y la tecnología se  tornan relevantes para todas las sociedades modernas, al mismo tiempo que  constituyen elementos indispensables para comprender la naturaleza y la sociedad   más allá de dogmas y fanatismos. Además, la ciencia y la tecnología son elementos  imprescindibles para el desarrollo de los países, y en esa medida se han vuelto un  tema central, de carácter global, que atañe no sólo a los especialistas y gobernantes  sino a la sociedad en su conjunto.

El interés por conocer la percepción acerca de la ciencia y la tecnología se  sostiene, además, en el reconocimiento de que el conocimiento no es el resultado de  una mera copia de la realidad preexistente, sino de un proceso dinámico e interactivo  a través del cual la información es interpretada y re-interpretada por la mente; es un  proceso a través del cual se van construyendo modelos explicativos cada vez más  complejos y potentes.

Tanto la apropiación de la información por parte del sujeto como el aprendizaje son  procesos de interacción entre dos sistemas complejos: el ser humano y el ambiente  natural, cultural y social. La caracterización de estos procesos como sistemas  complejos se refiere a la relación no lineal entre las variables que intervienen en cada  uno, lo que da como resultado que cuando alguna de ellas sufre pequeñas  modificaciones pueden producirse enormes cambios; es decir, se trata de sistemas  donde la capacidad predictiva es débil y el número de variables, alto.

Es por ello que la imagen o imágenes que los individuos y las sociedades van  construyendo acerca de la ciencia y de los científicos dependen de varios factores,  entre los que se encuentran la cultura y la educación en la familia, el medio ambiente y  el contexto en que se desarrollan las personas y, por supuesto, su formación escolar.  Y aunque en general en las instituciones educativas se ha abogado siempre por la  pertinencia de los conocimientos que la ciencia puede otorgar, destacando la importancia de la actividad científica y en ocasiones hasta afirmando que dichos  conocimientos son verdaderos, indelebles e irrefutables, la visión que las personas  promedio tienen de la ciencia es muy distinta.

Las ideas que tienen las personas acerca del mundo que nos rodea, y en especial de  la ciencia y la tecnología, son creencias y actitudes que se van construyendo poco a  poco a partir de lo que se experimenta cotidianamente, de la información disponible,  de los conocimientos, valores y modelos de pensamiento que son transmitidos a  través de los medios de comunicación, la educación, la historia y la tradición: el  conocimiento se construye de manera individual y social. En las instituciones  educativas se enseñan disciplinas aisladas (derecho, biología, física y psicología, entre  otras) que pretenden crear una imagen neutral de la ciencia, presentando los  conocimientos científicos como verdaderos y haciendo énfasis en que dichos  conocimientos contribuyen o ayudan a la humanidad a comprender todo lo que ocurre  a su alrededor, sin profundizar en los riesgos ni en la manera en que esos  conocimientos son producidos y utilizados.

Por otra parte, aunque en sus discursos algunos gobernantes y políticos   frecuentemente respaldan una imagen positiva de la ciencia, también es común que  otros destaquen los riesgos de las aplicaciones de la ciencia y generen una imagen  más bien apocalíptica de la actividad científica, culpándola, por ejemplo, del deterioro  del medio ambiente. Esta tendencia se encuentra presente de una manera más  marcada en algunos ecologistas radicales, así como también en grupos religiosos  extremistas.

Entonces tenemos por un lado una visión positiva de la ciencia y por otro una visión  negativa, lo que algunos autores, en particular Cristóbal Torres, han denominado la  ambivalencia ante la ciencia y la tecnología donde señala que existe "una  representación social ambivalente de la ciencia y la tecnología en la dualidad -  intrínseca a su naturaleza-entre, por un lado, la posibilidad de constante innovación  que se traduce en progreso, abundancia y mejora en la calidad de vida, y por otro, la  permanente posibilidad de alterar los supuestos básicos de la vida natural, que alcanza sus extremos en la alteración de los ciclos básicos de la naturaleza y en la  posible ausencia de orientaciones éticas con las que hacer frente a las realidades  artificiales que la tecnociencia ha hecho posibles" .

En este trabajo nos preguntamos acerca de la percepción que tiene la sociedad  acerca de la ciencia y la tecnología, centrando nuestro interés en los estudiantes de  preparatoria. Particularmente nos interesa conocer si estos jóvenes las perciben como  algo positivo o como algo negativo. En el primer apartado se describe el concepto de  representación social y su importancia; el segundo apartado se dedica a la percepción  social de la ciencia y al papel de los medios de comunicación en este aspecto; en el  tercer apartado se describe la metodología empleada; y en el apartado cuatro se  analizan los resultados. El quinto y último apartado está dedicado a las conclusiones y  consideraciones finales.

Representaciones sociales

La noción de "representación social" se debe a Serge Moscovici, después de la  publicación, en 1961, del texto El psicoanálisis: su imagen y su público (Moscovici,  1979), aunque adquiere importancia hasta la década de los años setenta.

Hoy en día las representaciones sociales se consideran no sólo como parte de la  psicología, sino como una teoría que "toma posesión desde la filosofía, encontrando  su lugar, de una forma u otra, en un número de ciencias del hombre" (Moscovici, 2003:  71), principalmente en la sociología, con la noción de representaciones colectivas, y en  la enseñanza de las ciencias para los denominados estudios de esquemas  alternativos.

Se puededecir que la teoría y la noción de representación social constituyeron una representación social  especie de ruptura epistemológica dentro de la psicología y en otras áreas del saber,  porque pusieron en duda algunos elementos que se consideraban exclusivamente  como apropiaciones individuales o logros personales, por ejemplo la conducta, la  actitud, las creencias, y destacaron su construcción compartida o social.

La noción de representación social debe entenderse, por tanto, como un sistema de  valores, nociones y prácticas (Álvaro y Garrido, 2003: 396) que sirven de guía a los  individuos en el contexto social y material; constituye un corpus organizado de  conocimientos que cumple un papel fundamental en la integración de un grupo y, en  general, en las relaciones sociales cotidianas; se trata de un constructivismo referido a  un conjunto de elaboraciones teóricas, concepciones, interpretaciones y prácticas que,  además de tener un cierto acuerdo entre sí, poseen una gama de perspectivas,  interpretaciones y prácticas bastante diversas que hacen difícil considerarlas como  una sola.

Las representaciones sociales se crean a partir de los conocimientos y las  informaciones que circulan en el ambiente, en el contexto social en el que se  encuentran inmersos los sujetos. Los conocimientos adquiridos son utilizados para dar  sentido a la realidad; los sujetos crean su propio conjunto de representaciones y las  adecuan para su uso cotidiano. Estas representaciones que dan forma al  comportamiento ordinario son derivadas de la ciencia, pero están ligadas a ella por  hilos muy tenues (Moscovici, 2003), en el sentido de que muchas veces los lenguajes  y las formas de utilizar los conocimientos no tienen una relación directa con la teoría  que los creó. Ejemplos claros son la utilización de términos como el de histeria,  neurosis, trauma, energía o fuerza, por mencionar algunos, que en la cotidianeidad  toman significados muy distantes de su significado científico.

Las representaciones sociales no son sólo un proceso de reproducción de  informaciones y conocimientos sino un auténtico mecanismo de construcción (Ibáñez,  2003). La gente construye la realidad a partir de dichos conocimientos e  informaciones, por lo tanto representar una cosa, un objeto o un estado no es  simplemente desdoblarlo, repetirlo o reproducirlo, sino que es reconstituirlo (construirlo  y reconstruirlo), retocarlo, cambiarle el texto (Moscovici, 1979) para hacerlo entrar en  nuestro marco de referencias: hacerlo común, que se torne familiar. Lo que para una  sociedad en un momento determinado se vuelve significante, en otro espacio o época  no lo es. Por lo tanto, tenemos que "repensar la representación como una red de  imágenes y conceptos interactuantes cuyos contenidos evolucionan continuamente en  el tiempo y en el espacio" (Moscovici, 2003: 79).

En las representaciones está presente el proceso de interacción y este proceso  moviliza y otorga sentido a las representaciones en el flujo de las relaciones entre  grupos y personas, más allá de los conceptos tradicionales de imagen, de opinión o de  actitud que no tienen en cuenta esas vinculaciones interactivas de las relaciones  interpersonales e intergrupales (Moscovici, 1979).

Percepción social de la ciencia

Actualmente los medios de comunicación tienen gran influencia en los individuos y en  la sociedad en general: están presentes y disponibles las 24 horas del día. La  información que obtienen y emiten a la audiencia se transmite y cambia a una gran  velocidad, y en muchas ocasiones son estas fuentes de información las únicas con las  que cuentan los individuos para enterarse de lo que pasa en su país y en el mundo.

Así, las ideas de los individuos y la utilización de los conocimientos o saberes en el  quehacer cotidiano constituyen una cultura que está relacionada de manera directa  con la experiencia inmediata de las personas y con la educación que reciben tanto en  la familia como en la escuela y en el resto de los espacios de socialización; hay que  tomar en cuenta que actualmente los medios de comunicación masiva se están  posicionando al mismo nivel que la familia y la escuela e intervienen de manera directa  en la socialización de las personas.

Por otro lado, las experiencias personales están marcadas de una u otra forma por el  contexto y el ambiente social en el que se desenvuelven los individuos. Es decir, se  observa y se experimenta lo que está al alcance de las personas, lo que es parte de su  marco social; las personas toman para sí lo que es parte de su marco de realidad, lo  que encuentran a su paso y que les es próximo. Por ello perciben de la ciencia lo que  encuentran de ella en su actuar cotidiano, lo que es parte de su ambiente social, en  síntesis, lo que se dice de la ciencia en los medios de comunicación, en la familia, la  escuela y demás escenarios y espacios que les son familiares.

De la misma manera los estudiantes construyen ideas sobre el mundo, "esquemas  alternativos" o "esquemas del sentido común" que surgen como una mezcla de sus  experiencias personales y a partir de su incomprensión de conceptos y estrategias que  pretendieron enseñarles en la escuela; estos errores, más que vistos simplemente  como fallas, constituyen las mejores fuentes de información sobre los conocimientos  de los alumnos y su percepción acerca de la ciencia y la tecnología, además de que  son un reflejo de la cultura en la que están inmersos.

En esta construcción de las opiniones acerca del mundo, como hemos indicado, los  medios de comunicación tienen una influencia tal que incluso podría ser la más  importante en la construcción de las opiniones de la gente sobre lo que ocurre a su  alrededor. En este sentido, los medios de comunicación son un factor "determinante"  en las percepciones o en las formas en que la sociedad en su conjunto percibe a la  ciencia. En efecto, tanto la lectura de los periódicos como los programas científicos en  la televisión o la lectura de revistas científicas contribuyen en la construcción de la  percepción social de la ciencia, pero, dado el tamaño de la audiencia televisiva, el  impacto de los programas es muy alto y este medio sigue siendo considerado como  algo "sobresaliente y asombroso" (Domínguez-Gutiérrez, 2006: 8). La televisión es el  medio masivo de comunicación por excelencia, y se ha posicionado en un lugar  significativo en la sociedad a tal grado que "ocupa ya un lugar de respeto y es, en gran  medida, 'quien'forma la opinión de millones de mexicanos" (Jara, 1987: 72).

La información que se transmite en los medios se caracteriza por su escasa  consistencia o coherencia y su dudosa confiabilidad. Por otra parte, las opiniones  vertidas cambian con mucha rapidez tanto en la forma como en el fondo, y en  ocasiones hasta de manera contradictoria, por ejemplo, se habla bien de algo y todo  gira alrededor de sus beneficios, y después se habla de la misma cosa pero con una  valoración totalmente diferente. Aunado a lo anterior tenemos que buena parte de la  información pretendidamente científica es errónea, no está verificada adecuadamente  o se producen artículos y noticias científicas tergiversadas o tan especializadas que no las entiende ni el público ni los encargados de difundirlas (Jara, 1987: 72), y éste es un  factor que contribuye en la percepción que la sociedad tiene de la ciencia.

Tomemos como ejemplo el caso de los anuncios televisivos, donde encontramos una  valoración ideal de la ciencia para justificar la calidad de los productos que se ofrecen,  o los comerciales, donde se presenta un médico ataviado con su bata blanca,  resaltando los logros que se han obtenido en algunos medicamentos gracias a la  ciencia; o los mensajes que hacen valoraciones negativas de la ciencia y la tecnología,  por ejemplo aquéllos que expresan el peligro de que los robots desplacen a los  humanos y acaben con la civilización.

Como puede verse, la veracidad, pero sobre todo la justificación de la información  que es trasmitida por los medios de comunicación, se vuelve crucial, ya que, como  decíamos antes, para gran parte de la sociedad es la única fuente, o la más  importante, para la "aprehensión" de los conocimientos científicos. Esto significa que si  la información que propagan los medios no es fidedigna o se presenta como un  dogma, ésta acaba por convertirse en un obstáculo para el desarrollo del alfabetismo  científico.

Con relación a la imagen que los medios trasmiten del científico ésta es también  diversa y contradictoria: a veces se le presenta como una persona que vive fuera de la  sociedad, confinada a los laboratorios, y que tiene una inteligencia extra-normal o que  es un genio; pocas veces se enfatiza que quienes se dedican a la actividad científica  son individuos que se desenvuelven en el mundo y en las actividades cotidianas como  cualquier otro ciudadano.

En los últimos años se ha desarrollado un fuerte interés por saber qué piensa la  sociedad de la aplicación de los resultados que genera la ciencia y cómo concibe los  múltiples impactos de dichos resultados; cómo la sociedad asume los riesgos que  entraña el desarrollo de ciertas tecnologías y cómo se apropia del conocimiento  generado por la ciencia; cuánta confianza tiene en los científicos y los especialistas;  cuánta información sobre la ciencia fluye socialmente y qué actitud se adopta frente a  la ciencia, entre otras cuestiones. La preocupación por dar respuesta a estas y otras  muchas preguntas se ha convertido en un campo de estudio que ha ido cobrando  forma y se ha denominado como "percepción pública de la ciencia" o "cultura  científica" (Polino, Fazio y Vaccarezza, 2003: ), entendiendo como percepción social  de la ciencia o cultura científica "el conjunto de aspectos simbólicos, valorativos,  cognitivos y actitudinales de los miembros de la sociedad sobre la función de la ciencia  y la tecnología, la importancia y el beneficio de su actividad (...) y el manejo de contenidos básicos del conocimiento científico" (Secyt, 2004, citado por Márquez y  Tirado, 2009)

Conocer cuál es la percepción que tiene la sociedad de la ciencia y la tecnología se  ha vuelto imprescindible para las sociedades actuales, tanto como una herramienta de  evaluación de la educación como para conocer el grado de alfabetismo científico de la  sociedad; la actividad científica es una producción socio-cultural y en ese sentido  resulta de gran importancia conocer en qué medida los sujetos pertenecientes a la  sociedad valoran y tienen determinadas actitudes hacia la ciencia y la tecnología,  acerca de su importancia y efectos.

Aunque en general los discursos acerca de la ciencia sostienen que los  conocimientos que ésta genera son para beneficio de la sociedad, una gran parte de la  sociedad no lo percibe así; existen incluso algunos grupos que critican constantemente  las prácticas y los resultados obtenidos por la ciencia y han apostado a perpetuar una  imagen negativa y peligrosa de ella. Ello, no obstante, no parece haber influido  demasiado en el ánimo de la sociedad en general, pues todo parece indicar que la  ciencia goza de un ambiente de confianza hacia sus prácticas, pese al temor respecto de algunas de sus acciones (Polino et al, 2003), como es el caso del deterioro del  medio ambiente, la experimentación con animales y la clonación.

Paradójicamente, parece ser que entre más información y más rápidamente se  reemplaza por "nueva" información, el ciudadano común está cada vez más  desinformado. Las personas se encuentran bombardeadas, incluso saturadas de información a través de imágenes, sonidos, anuncios, comerciales y hasta en las  conversaciones cotidianas, pero ello, como hemos dicho, no garantiza la comprensión  o el conocimiento adecuado, crítico, de esa información. Este exceso confunde y  vuelve aún más problemática la adecuada valoración de la información en términos de verosimilitud.

Metodología

El estudio que se aborda en estas líneas tuvo el propósito de explorar las concepciones de estudiantes de preparatoria de la ciudad de Morelia (México) acerca  de la ciencia, la divulgación científica y los científicos. Para la elaboración del  cuestionario se aplicaron 30 entrevistas exploratorias abiertas con tres vertientes: la  primera acerca de la naturaleza de la ciencia, la segunda sobre la imagen del científico  y la tercera acerca de la importancia de la divulgación científica. Con los resultados de  las entrevistas se diseñó un cuestionario con 75 reactivos ordenados de manera  aleatoria en los que adicionalmente se solicitaron cinco datos sociodemográficos:  edad, sexo, escolaridad, escolaridad del padre y escolaridad de la madre.

Las opciones de respuestas para cada pregunta fueron: a) totalmente de acuerdo, b)  de acuerdo, c) en desacuerdo y d) en total desacuerdo.

La población estuvo conformada por 550 estudiantes activos de 15 preparatorias  ubicadas en la ciudad de Morelia, cinco públicas y diez privadas; la muestra fue  aleatoria. La cantidad de estudiantes entrevistados que estudia en preparatorias  privadas es proporcional a la población total atendida por ese sistema, es decir, 170  estudiantes, que corresponde a 31% de la muestra. La edad de los estudiantes que  contestaron el cuestionario oscila entre los 16 y los 21 años: 24% de 16, 30% de 17,  18% de 18, 16% de 19, 10% de 20 y 2% de 21. En cuanto a la escolaridad de los  progenitores, 41% de los padres y 36% de las madres contaban con educación  superior, 10% de los padres y 12% de las madres con preparatoria, 20% de ambos  con secundaria, 21% de los padres y 18% de las madres con primaria, y 9% y 15%  respectivamente con primaria incompleta.

Es importante notar que el estudio no pretende, en estricto sentido, una significación  estadística representativa de la población total de estudiantes de preparatoria y de sus  concepciones acerca de la ciencia, el científico y la divulgación, sino una descripción  cualitativa de la percepción de los estudiantes acerca de esos tópicos, como lo  observaremos más adelante.

Resultados

La gran mayoría de las respuestas se centró en "de acuerdo" y "en desacuerdo"; una  minoría en casi todos los reactivos optó por "totalmente de acuerdo" o "total  desacuerdo": en promedio sólo 13% respondió "totalmente de acuerdo" y 8% en total  desacuerdo. Destacan dos preguntas en las que un alto porcentaje muestra total  acuerdo o desacuerdo: 48% está totalmente de acuerdo en que gracias a la ciencia ha mejorado la calidad de vida de la gente y 56.4% está en total desacuerdo con la  afirmación "México no necesita más científicos".

Con el objeto de destacar las diferencias en las opiniones se agruparon las  respuestas de quienes estuvieron "totalmente de acuerdo" y "de acuerdo" por una  parte, y quienes estuvieron en "desacuerdo" y en "total desacuerdo" por la otra.

Como se muestra en la Tabla 1, los entrevistados consideran que las explicaciones  científicas acerca del universo son siempre verdaderas y el resto, 56%, estuvo en  desacuerdo. Sin embargo, 87% estuvo de acuerdo en que el conocimiento científico es  verdadero y 85% considera que la ciencia busca leyes verdaderas.

Tabla 1. Veracidad de las explicaciones científicas

Sólo 13% negó que la ciencia a veces se equivoca y 87% estuvo en desacuerdo, pero  en otra pregunta sólo 16% afirmó que la ciencia nunca se equivoca y 84% estuvo en  desacuerdo; 80% opina que en ocasiones se puede dudar del conocimiento científico.  Por otro lado, 62% considera que las creencias de los científicos son sólo  aproximaciones a la verdad, y 18% estuvo de acuerdo en que las explicaciones  científicas son falsas.

Once de las preguntas estuvieron enfocadas a conocer qué impresión tienen los  estudiantes de la ciencia así como de su método, sus prácticas y actividades, en el  sentido de si éstas son rígidas o si existe flexibilidad (Tabla 2). El 84% de los  entrevistados considera que para hacer ciencia se debe de seguir un método rígido y  esto se ve reforzado con otro dato: 63% de los entrevistados está de acuerdo en que  científico es cualquier procedimiento caracterizado por el rigor, la precisión y la  objetividad. Un 76% de los entrevistados opina que para la investigación científica se  requiere control absoluto de las variables.

Tabla 2. Opiniones sobre el método científico

Por su parte, 85% de los encuestados considera que la ciencia explica los fenómenos  de la naturaleza y 51% opina que se puede realizar actividad científica sin el uso de  matemáticas avanzadas. Sin embargo, 76% de los encuestados piensa que la  actividad científica requiere de un amplio conocimiento de matemáticas avanzadas,  demás, 73% opina que la ciencia es complicada y 93% afirma que el conocimiento  científico debe de ser comprobado.

Sólo 71% de los encuestados considera que el método científico puede ser flexible  mientras que 62% opina que lo que los científicos creen sobre el mundo siempre es  una aproximación a la verdad. El 60% de los encuestados opina que un medio natural  en el que se tenga poco control de variables es apto para la investigación científica.

Las siguientes 15 afirmaciones se agruparon con la intención de conocer cuál es la  imagen que tienen los estudiantes del científico (Tabla 3).

Tabla 3. Imágenes de los estudiantes acerca de los científicos

El 68% de los encuestados está en desacuerdo en que la vida de un científico se  centra solamente en hacer investigación y vivir en un laboratorio, mientras que 84%  está en desacuerdo en que lo que estudian los científicos sólo puede ser entendido  por ellos, y 18% está de acuerdo en que el conocimiento científico sólo puede  desarrollarse dentro de un laboratorio.

El 80% de los encuestados está en desacuerdo en que la humanidad les preocupa  poco a los científicos, pero en otra pregunta encontramos que 83% está de acuerdo en  que los científicos sólo buscan su propio beneficio. El 76% está en desacuerdo en que  la actividad de un científico es poco relevante para el desarrollo de un país.

El 46% de los encuestados está de acuerdo en que el científico es una persona como  cualquier otra, 84% está en desacuerdo en que el científico es una persona aburrida, y  71% de los encuestados está de acuerdo en que el científico se divierte tanto como  una persona que no está dedicada a la ciencia. El 72% está de acuerdo en que un  científico tiene más credibilidad que un político, 69% en que para ser científico es  necesario ser muy inteligente y 71% de los encuestados opina estar de acuerdo en  que ser científico tiene una gran valor social.

El 62% de los encuestados está de acuerdo en que un físico es un científico, 51%  está de acuerdo también en que un médico es un científico y 18% también está de  acuerdo en que un profesor de la universidad es un científico.

Las preguntas agrupadas en el siguiente bloque (Tabla 4) están relacionadas con la  divulgación de los conocimientos científicos. El 28% de los encuestados está de  acuerdo en que difícilmente se puede tener acceso a las revistas y publicaciones  científicas, y 83% en que pocas personas pueden consultar la información que  producen los científicos. El 38% está en desacuerdo en que cualquier persona puede  entender los reportes de investigación de los científicos, y 72% está de acuerdo en  que la manera en la que escriben los científicos es poco clara para la gente común,  mientras que 62% está en desacuerdo en que es fácil comprender un reporte de  investigación, pero 78% está de acuerdo en que cualquier persona puede consultar  una revista científica.

Tabla 4. Divulgación del conocimiento científico

El 80% está de acuerdo en que los artículos y los programas de divulgación facilitan la  comprensión del conocimiento, 62% está de acuerdo en que una forma de conocer lo  que hacen los científicos es a través de revistas de divulgación científica, y 78% está  de acuerdo en que algunos programas de televisión pueden dar una visión certera de  la actividad científica en nuestro país, mientras que 55% está de acuerdo en que los  programas de divulgación vuelven poco clara la ciencia.

El 93% de los encuestados manifiesta estar de acuerdo en que todos los periódicos  deberían de tener secciones científicas, y 28% está en desacuerdo en que es fácil  publicar en una revista científica. El 72% dice estar de acuerdo en que pocas personas  pueden escribir con el rigor de la ciencia y 56% está de acuerdo en que Internet es la  mejor manera de estar actualizado en noticias científicas.

El siguiente bloque ofrece opiniones diversas sobre la ciencia y su utilidad (Tabla 5).  Mientras que 92% de los encuestados está de acuerdo en que gracias a la ciencia ha  mejorado la calidad de vida de la gente, 85% dice estar de acuerdo en que las  explicaciones que se desarrollan a partir de la ciencia son valiosas para la solución de  problemas de la vida cotidiana. El 67% está de acuerdo en que con la ciencia hemos  ganado progresivamente control sobre nuestro entorno y 78% está de acuerdo en que  el conocimiento científico es útil para la comprensión de la vida cotidiana. El 71% de  los encuestados opina estar de acuerdo en que la ciencia es una herramienta para  resolver los problemas del hombre, pero 62% está de acuerdo en que el conocimiento  científico es poco útil para la vida cotidiana. El 80% de los encuestados opina que los  temas que interesan a la ciencia son difíciles de comprender para la gente común,  pero 57% dice estar de acuerdo en que los temas que interesan a la ciencia resultan  interesantes para la gente común.

Tabla 5. Opiniones sobre la ciencia y su utilidad

El 53% está de acuerdo en que la ciencia es una actividad que ofrece un mejor estilo  de vida a quien la practica; 97% de los encuestados está de acuerdo en que las  vacunas son producto de la investigación científica, 87% está en desacuerdo en que la  ciencia es aburrida y 96% considera que la ciencia es interesante. El 86% está de  acuerdo en que la actividad científica es importante para el desarrollo de los países y  93% en que la sociedad necesita de la ciencia para progresar. El 93% está en  desacuerdo en que México no necesita más científicos y 62% está de acuerdo en que  la mujer tiene una participación activa en la producción científica en México. El 84%  manifiesta estar de acuerdo en que aun en los países en vías de desarrollo se produce  ciencia, y 71% está en desacuerdo en que la ciencia sólo se produce en países  desarrollados. El 24% está de acuerdo en que la ciencia limita el desarrollo de la  tecnología.

El problema de la demarcación se exploró en las siguientes seis afirmaciones (Tabla 6). El 72% de los encuestados está de acuerdo en que las personas que leen la mano  y elaboran horóscopos tienen poco respaldo científico, mientras que 35% manifiesta  estar de acuerdo en que existen horóscopos que se elaboran con bases científicas. El  85% manifiesta estar en desacuerdo en que leer un horóscopo es más informativo que  leer un articulo científico. El 93% manifiesta desacuerdo en que un locutor que  conduce un programa sobre ciencia es un científico, 24% está de acuerdo en que  quienes aparecen en los medios de comunicación y aseguran haber visto ovnis son  científicos y 65% de los encuestados afirma estar de acuerdo en que la parapsicología  es una ciencia.

Tabla 6. El problema de la demarcación

Finalmente, acerca de las consecuencias negativas del uso de la ciencia (Tabla 7),  60% de los encuestados manifiesta estar de acuerdo en que la ciencia es responsable  de muchos problemas ecológicos, y 71% opina estar de acuerdo en que la ciencia es  causante de las guerras.

Tabla 7. Acerca de las consecuencias negativas del uso de la ciencia

Consideraciones finales

Como se observa, un alto porcentaje identifica al conocimiento científico con la verdad  o con su búsqueda, y asume que se trata de un conocimiento comprobado, que sigue  un método rígido en el que se controlan absolutamente las variables, y cuyas  características son la precisión, la objetividad y el uso de las matemáticas avanzadas.  En promedio, 85% mantiene esta posición que podríamos asociar con una visión  tradicional y rígida de la ciencia; podemos decir que consideran que la ciencia está  lejos del alcance de la mayoría de la sociedad y por consiguiente de la gente común.

Por otro lado, sólo 44% está de acuerdo en que las explicaciones sobre el universo  son siempre verdaderas, lo que parece indicar que a pesar de las opiniones anteriores,  cuando la afirmación es "siempre" aparece una gran indecisión que se confirma en la  pregunta 19, en la que 87% considera que la ciencia a veces se equivoca con un bajo  porcentaje de quienes afirman que la ciencia "nunca" se equivoca (16%) en la  pregunta 6; además, 80% está de acuerdo en que en ocasiones se puede dudar del  conocimiento científ co y 71% está de acuerdo en que el método científico puede ser  flexible.

En el fondo, lo que se observa es una gran duda acerca de la relación entre  conocimiento científico y verdad. Por una parte parece aceptarse una definición dura y  cientificista de la ciencia cuya fuente puede ser la escuela, pero por la otra existe una  vacilación, seguramente producto de la experiencia. Estos datos reflejan también un  desconocimiento de lo que es la ciencia, pero sobre todo de las características del  conocimiento científico, puesto que 65% considera que la parapsicología es una  ciencia y casi 30% está de acuerdo en que los horóscopos y la lectura de la palma de  la mano o quienes dicen haber observado ovnis tienen bases científicas.

La complejidad de la información científica y de las dificultades de las personas no  científicas para comprenderla es reconocida por casi 75%, en promedio, y casi 80% de  la muestra expresó su acuerdo con la necesidad de realizar actividades de divulgación  de la ciencia para facilitar su comprensión a través de diversos medios.

El papel de la ciencia como agente de desarrollo, como un factor que contribuye a  mejorar la calidad de vida de las personas y como la herramienta que nos permite  comprender el mundo y resolver problemas del hombre, es reconocido por 84% en  promedio, pero a la vez 64% en promedio responsabiliza a la ciencia de los problemas  ecológicos y de las guerras, y la considera poco útil en la vida cotidiana.

Destaca que más de 70% está de acuerdo en que el científico tiene gran valor social,  que tiene mayor credibilidad que un político y que su actividad es relevante para el  desarrollo del país.

En los últimos 40 años, variados estudios han destacado la importancia de tomar en  consideración diversos factores que muestran una práctica científica mucho más rica,  heterogénea y compleja (Stump, 1996). Como consecuencia, es cada vez más  frecuente admitir que la ciencia, sus leyes y teorías no son sólo un conjunto de  conocimientos objetivos acerca del mundo, sino que involucra una manera particular  de abordar los problemas que esta misma se plantea. Aunque la enseñanza de la  ciencia, vista como la transmisión de un cuerpo coherente y aceptado de  conocimientos acerca del mundo natural no parece depender de consideraciones  filosóficas, en realidad, como proceso, involucra muy diversos factores. Dado que la  labor científica, como producción de conocimientos, es influida por el contexto social y  cultural, y puesto que el científico nunca deja de ser un humano común y corriente,  esto pone a prueba el supuesto carácter absoluto de la llamada objetividad científica;  en el caso de la enseñanza la interdependencia con otros factores es más evidente.  También a partir de estudios de historia y filosofía de la ciencia se ha puesto de  manifiesto, desde la epistemología, que existe una ruptura en la certeza de los  fundamentos del conocimiento científico (Gianneto, 1985), destacando que las teorías  científicas no son simplemente representaciones denotativas de la realidad sino que  son construcciones en las que influyen desde la intencionalidad del individuo hasta el  contexto social. La ciencia, entonces, no se puede enseñar como si fuera un mero  conjunto de conocimientos, y no se aprende solamente como una transmisión o  comunicación de información. Aprender ciencia, y enseñarla, implica tener una visión  más amplia del mundo. Es una actitud que nos humaniza, nos hace seres sensibles al  medio que nos rodea, y nos invita no sólo a conocer, sino a soñar y a crear.

Nuestros resultados coinciden con el panorama europeo que ofrecen José María  García Blanco y María Eugenia Fazio en el trabajo "Percepciones, imaginario y  apropiación social de la ciencia y la tecnología: comparaciones entre España, la Unión  Europea y Estados Unidos" (García y Fazio, 2008). En ese trabajo, con la ayuda de las  encuestas de FECYT (2005), Eurobarómetro (2005) y National Science Foundation  (2006), los autores ofrecen un panorama del papel que el conocimiento científico y  tecnológico ocupa en dichas sociedades. De acuerdo con el estudio, el escenario no  es muy alentador, ya que el interés de la sociedad (en especial la española) en temas  de ciencia y tecnología es muy bajo. La principal causa de este desinterés reside en  que los propios ciudadanos se consideran como incompetentes en la materia y les  despreocupa la temática, aunque cabe notar que tal desinterés no es incompatible con  la percepción positiva que la mayoría de la sociedad española tiene de la ciencia y la  tecnología. Se cree, en general, que el progreso científico y tecnológico ayudará a  fomentar el bienestar en la sociedad y hará más cómoda la vida, aunque esta  percepción positiva se matiza con un "componente crítico" asociado a los riesgos que  se perciben en los usos militares de la ciencia y la tecnología, así como sus posibles  efectos perniciosos sobre el medio ambiente.

En conjunto, en nuestro trabajo se aprecia que la percepción que los estudiantes de  preparatoria tienen de la ciencia es ambivalente, pero sobre todo refleja un  desconocimiento de la actividad científica y seguramente un muy débil sustento  epistemológico del aprendizaje que han tenido en su vida académica, lo que les coloca  en una posición de incertidumbre y de falta de elementos para distinguir o evaluar un  pretendido conocimiento, dejándoles en la indefensión frente a la calificación o el  adjetivo de "científico" que hoy día se coloca a muchas creencias que distan de ser   científicas y que, además, obstaculizan la realización de una evaluación justa de la  actividad científica y de su reconocimiento.

El problema del analfabetismo epistemológico y científico no es privativo de los  estudiantes de los niveles preuniversitarios; muchos funcionarios públicos,  gobernantes y diputados adolecen de lo mismo. La sociedad necesita de la ciencia  tanto como la ciencia necesita de la sociedad, y en estas condiciones toma relevancia  la opinión del filósofo mexicano León Olivé (2007), quien afirma que ya han pasado los  tiempos en los que se otorgaba a la ciencia y a los científicos un cheque en blanco. Hoy es necesario tener presente que es la sociedad la que sostiene a las  investigaciones con la idea de que sean medios idóneos para satisfacer los valores del  desarrollo cultural, el bienestar, la equidad y la justicia social. Pero para ello las  formaciones disciplinarias tradicionales ya no son adecuadas y por eso debe apoyarse  la formación de expertos en ciencias naturales, sociales y umanas y en tecnología  bien dispuestos al trabajo interdisciplinario y con sensibilidad a las demandas sociales,  así como también profesionales de "mediación": comunicadores, gestores y estudiosos  de la ciencia y la tecnología.

Aunado a lo anterior es fundamental generar conciencia en todos los niveles de la  sociedad acerca de la importancia de una nueva relación entre la sociedad y la ciencia  y la tecnología, y en ello la educación como un todo es parte fundamental. Aunque  exista una excelente asesoría por parte de expertos sensibles socialmente, si el  ciudadano común y corriente no cuenta con los elementos mínimos para valorar la  actividad científica y sus riesgos potenciales, las decisiones seguirán tomándose por  una elite sin ningún control social. Como también afirma Olivé (2007: 41), es  imprescindible llamar a la participación democrática (incluyendo a las minorías  culturales) para la toma de decisiones sobre cuestiones que atañen tanto a la  magnitud como a la distribución de los riesgos y las concernientes al diseño y la  evaluación de las políticas de ciencia, tecnología e innovación, a través de nuevos  métodos de gobierno y administración pública basados en la interacción de las  autoridades políticas tradicionales y la sociedad civil. Pero para ello se requiere un  impulso sin precedentes a la educación de la población, que vaya más allá de la mera  información e integre análisis críticos sobre epistemología, no sólo de la ciencia, sino  de los saberes y prácticas en general.

Notas

*Salvador Guerrero es profesor investigador, Facultad de Ciencias Físico Matemáticas/Instituto deInvestigaciones Filosóficas, Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, Morelia, Michoacán, México. Correo electrónico: sjara@gmail.com.

Juan Torres Melgoza trabaja en el Programa de Licenciatura en Psicología, Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, Morelia, Michoacán, México. Correo electrónico: juantm14@hotmail.com.

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