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Revista argentina de neurocirugía

versión On-line ISSN 1850-1532

Rev. argent. neurocir. vol.20 no.4 Ciudad Autónoma de Buenos Aires oct./dic. 2006

 

HISTORIA

Georg Schaltenbrand: una intersección inesperada entre la estereotaxia y el genocidio nazi

Roberto Rosler

Historia de la Medicina. Facultad de Medicina. Universidad Abierta Interamericana, Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Argentina.

"Humans injected with multiple sclerosis brain
extracts are not at an increased risk of multiple sclerosis."
Georg Schaltenbrand1

Correspondencia: filipides42@hotmail.com

Recibido: agosto 2006;
aceptado: octubre 2006

Michael Foucault planteó el concepto de conocimientos"sojuzgados" de la historia2 como aquellos conocimientos históricos que han sido disfrazados o sepultados por ser "inconvenientes" para los factores de poder.
El caso de Georg Schaltenbrand, el creador de uno de los atlas de estereotaxia más utilizados en el mundo3, es tal vez un ejemplo de este tipo de conocimientos históricos "enterrados" ya que si bien es conocido en el campo de la historia de las acciones médicas antiéticas4-8 no he encontrado hasta hoy ningún comentario al respecto en el campo de utilización de su atlas (citado 43 veces en el PubMed).
El Social-Darwinismo (la idea, planteada por Herbert Spencer, de la "supervivencia del más apto") fue utilizado por los teóricos del nazismo para acuñar el concepto de Eugenesia poderosamente impregnado de la idea de que el "débil" (otras "razas", los pobres, los enfermos mentales, los homosexuales y un largo etcétera) transmiten sus características "indeseables" a las próximas generaciones9-11. El racismo fue el eje teórico del nacionalsocialismo y su base fue una interpretación vernácula de la Teoría de la Evolución de Darwin12,13. Esta interpretación fue la "máscara" científica del nazismo.
Apoyados en este basamento teórico fue fácil para algunos pensadores sociales darle un contenido moral a la noción del "más fuerte" de manera tal que las razas que sobrevivían (asesinando a otras) estaban moralmente justificadas.
Así la doctrina de la selección natural fue fácilmente asimilada por el conde de Gobineau5 quien publicó en la segunda mitad del siglo XIX un ensayo titulado "La desigualdad de las razas humanas" (sic).
Para Gobineau "las razas que se mantuvieron superiores fueron aquéllas que mantuvieron su pureza racial intacta, por esto la raza blanca es la superior".
De las propuestas de pensadores como Gobineau, Adolf Hitler creó una política "biológica" centrada en el racismo.
Así podemos ver en su libro Mi lucha conceptos como "selección natural", "apareamiento selectivo", "lucha entre razas por la supervivencia", "exterminio del débil para crear una mejor sociedad", "mezclar sangre aria con razas inferiores resultará en la degeneración de la raza fundacional", "saquen a los germanos nórdicos y no quedará nada más que la danza de los monos", etc.11. Hasta el título de este libro (Mein Kampf) está inspirado en el principio social-darwinista de una lucha constante para lograr la supervivencia.


Fig. 1. Atlas de Schaltenbrand y Wahren. Un número no despreciable de softwares para estereotaxia están basados en este atlas


Fig. 2. Tapa de la obra que resume el pensamiento de Adolfo Hitler. Hitler escribió Mi Lucha en prisión y sigue siendo aún hoy en día un "best seller" en todo el mundo.


Fig. 3. Herbert Spencer. El creador del social- darwinismo. Muchos autores creen hoy en día que sería más justo llamar a esta teoría social-spencerismo.

En 1920 aparece un libro titulado "Destrucción de la vida indigna de vivir" escrito por un abogado (Karl Binding) y un psiquiatra (Alfred Hoche)8. En sus páginas se defiende firmemente la idea que debe ahorrarse el dinero dirigido a los asilos de enfermos mentales para fines más productivos. Estamos recién en los inicios de la República de Weimar y estas ideas reciben un fuerte rechazo por parte de la mayoría de los médicos alemanes11.
En este ambiente, la depresión económica de los 30 genera en el público una mayor intolerancia y un claro giro hacia la derecha que finaliza con la reinstauración en Alemania de la pena de muerte y la radicalización de las ideas médicas sobre eugenesia e "higiene" racial.
En una época de recortes drásticos del gasto público el costo de mantenimiento de los enfermos mentales en los asilos entra en el centro de un debate parlamentario en Alemania que finaliza con una legislación sobre esterilización "voluntaria" de aquellas personas que tuvieran taras hereditarias10.


Fig. 4. Publicidad (no muy subliminal) del gobierno Nazi. Dice: "Esta persona genéticamente enferma le costará al país 60 mil marcos ¡Ciudadanos este es vuestro dinero!" Realizada por el órgano oficial de la oficina de política racial del partido Nacionalsocialista

Esta Ley de Esterilización del Reich (promulgada en 1932), aunque parezca increíble, recibe un entusiasta apoyo de abogados, funcionarios y de la Asociación de Médicos de Alemania. Debemos recordar que en ese año el partido Nacionalsocialista recibió el 34% de los votos. Los nazis, descontentos con una legislación que consideraban "timorata", reclamaron una esterilización obligatoria de todos aquéllos con enfermedades hereditarias.
En 1933 Adolf Hitler llega al poder y se aprueba la Ley para la Prevención de Descendencia de Enfermedades Hereditarias (mentales y físicas). Esta ley, desarrollada por un comité de especialistas en población y cuestiones raciales, está dirigida a la "esterilización de personas enfermas e inferiores". Dentro de este grupo se incluyeron hasta los alcohólicos crónicos9.
Siguiendo este principio de ingeniería racial se esterilizaron en forma obligatoria más de 400.000 personas.
Con el ascenso de Hitler al poder los psiquiatras dispuestos a la "eutanasia" tuvieron también su posibilidad. En 1933 el especialista en Derecho Penal (y Ministro de Justicia nazi) Hans Kerrl proclama: "No es un delito la orden de privar de la vida a todos aquellos enfermos mentales incurables".
Gottfied Wagner (dirigente de los Médicos del Reich y famoso por su "Ley de Sangre") presiona a favor de la destrucción de "la vida indigna de vivir" y afirma que "Vastos recursos se desperdician en vidas inútiles" (Aclaramos que el autor de estas afirmaciones, aunque no lo parezca, es un médico)10.
En 1939, el mismo año de la invasión a Polonia y del comienzo de la segunda guerra mundial, aparece una oportunidad.
El padre de un niño con discapacidades graves (ciego, sin antebrazo y con una pierna deforme) solicita a Hitler que autorice la eutanasia de su hijo. Hitler envía a su médico personal (Karl Brandt) con la función de evaluar al niño y autorizar la eutanasia, que es efectivamente llevada a cabo. A posteriori de este evento Hitler le da a Brandt en forma verbal poder para actuar de la misma manera si surgen más casos.
Es así que en los años venideros mueren más de 8.000 niños alemanes por inyecciones de barbitúricos. Los médicos del Reich son abrumadoramente favorables a colaborar con la "eutanasia" de enfermos mentales sólo con autorizaciones verbales14.
Los médicos psiquiatras de los asilos de enfermos mentales también trabajan en la dirección del Fhurer seleccionando a los pacientes que eran trasladados a asilos en los cuales otros médicos los asesinaban con monóxido de carbono.
Los psiquiatras matan a sus propios pacientes.¡Este es un crimen sin precedentes en los anales de la Historia de la Medicina!*
En 1931 Hermann Simon (jefe de servicio de Psiquiatría) afirmó: "Son categorías inferiores de personas los inválidos, débiles, insanos, imbéciles... Algunos deberán morir".
En 1934 Ernst Rudin (renombrado psiquiatra alemán) expresó: "Los psiquiatras y las personas sanas son aliados contra los genéticamente defectuosos. Los psiquiatras deben ayudar para lograr una raza genéticamente superior". Continúa Rudin: "La esterilización compulsiva es uno de los actos más humanitarios"15.
No contentos con esto los pacientes psiquiátricos son utilizados como "conejitos de India" humanos y son víctimas de proyectos de investigación humanos.
Niños con déficits mentales son infectados artificialmente con bacilos de la tuberculosis por el doctor Friederich Hensel quien publica su tesis de doctorado sobre este tema. En esta tesis Hensel afirma: "Es lógico utilizar para la experimentación a niños con deformidades mentales que no serán de beneficio para la nación"16.
En el asilo de Brandenburgo niños handicapeados deben morir para el desarrollo de tesis de doctorados y el avance de las carreras de diferentes "científicos".
Uno de estos "científicos" es el doctor G. Schaltenbrand quien desea comprobar su hipótesis acerca de que la esclerosis múltiple es una enfermedad de origen infeccioso y ve una oportunidad en los pacientes psiquiátricos que de todas maneras serán gaseados. Extrae líquido cefalorraquídeo de pacientes con esclerosis múltiple para inyectarlo en monos. Luego extrae líquido cefalorraquídeo de estos monos y se lo inyecta a 45 pacientes pediátricos psiquiátricos del Anstalt Werneck (Franconia). Este estudio finaliza en octubre de 1940 con el transporte de estos pacientes a la cámara de gas. Los cadáveres de estos niños son diligentemente autopsiados por Schaltenbrand quien intenta obtener evidencias anatomopatológicas que sustenten su hipótesis1,5,6.
Todos estos estudios son apoyados por la Asociación Alemana de Investigación (DFG). El doctor Schaltenbrand es nombrado en 1945 presidente de la Asociación alemana de Neurología5.
Los médicos alemanes que llevaron a cabo el asesinato de los enfermos mentales (o los que los utilizaron como conejillos de india) no fueron juzgados en Nuremberg15,16.
Muchos de estos médicos lograron prosperar en la Alemania de la posguerra. Ninguno mostró pesar, constricción o culpa por sus acciones.
Estos médicos asesinos fueron tratados luego de la guerra con mucha más simpatía que sus pacientes (quienes recordemos que en 1945 tuvieron una mortalidad de casi el 50%). Muchos centros hospitalarios y universitarios de la Alemania de posguerra recibieron los nombres de los que asesinaron y esterilizaron compulsivamente.
Schaltenbrand mismo fue invitado a Estados Unidos durante la posguerra17 y aún podemos encontrar hoy en día 82 trabajos suyos citados en el PubMed.
Para los médicos alemanes proteger a sus colegas siempre tuvo prioridad sobre el sufrimiento de sus víctimas. Sólo así se puede comprender que ningún colega avisó al gobierno alemán de la posguerra que muchos de los médicos que actuaban como peritos en las múltiples demandas por esterilización habían cambiado sus nombres y eran ellos mismos los responsables de las atrocidades que eran motivo del peritaje5.
La protección de estos asesinos se prolongó hasta el día de su muerte. Podemos leer en el obituario del responsable del gaseado de centenares de pacientes: "Lo honraremos y recordaremos...". En el obituario de un homicida de cientos de niños: "Conmemoramos con honor al doctor...".
En el obituario del doctor Panse (encargado de seleccionar a aquellos pacientes que debían ir a las cámaras de gas): "Una vida dedicada al servicio de los sufrientes"18.
El mismo Schaltenbrand "mereció" un obituario en el Journal of Neurology19.
Una búsqueda en el PubMed acerca de Georg Schaltenbrand tiene como resultado un claroscuro perturbador: decenas de artículos que, desde el campo de la estereotaxia funcional, resaltan el brillante aporte de su atlas con una "negligencia" acerca de sus investigaciones durante el período nacionalsocialista, y un puñado de artículos que, desde la historia de la neurología, destacan sus acciones inmorales*.
No debemos pensar que estos hechos de barbarie médica pertenecen al pasado. Lamentablemente en los 60 años posteriores han sido documentadas acciones médicas de este tenor tanto en América, como en Europa y África. Esto nos obliga a seguir vigilantes el curso de la ciencia en general y de la medicina en particular que nunca han sido, ni serán, moralmente "neutras" si respetamos el antiguo precepto hipocrático primum non nocere. Y es que Hipócrates, en teoría el "padre" de la medicina occidental, no sólo se preocupó de intentar separar a la medicina de la religión y de la magia, sino que también se preocupó por el gran poder que tenemos los médicos sobre nuestros pacientes y por esto consideró primordial enmarcar nuestra actividad entre rígidos límites éticos y nuestro juramento hipocrático es, ni más ni menos, que el resultado de dicha preocupación ética.
Probablemente los antecedentes curriculares de Georg Schaltenbrand lo hacían merecedor de los cargos académicos, asistenciales y societarios que le fueron otorgados pero, indudablemente, sus antecedentes éticos no.
Además frente a todos estos hechos de barbarie uno no puede menos que concordar con una afirmación de Ernest Klee: "Aquéllos que honran a los perpetradores matan por segunda vez a sus víctimas"5.

* Es interesante destacar que existen antecedentes históricos de oficiales de la SS (entre ellos el mismísimo Heinrich Himmler) que se negaron a obedecer órdenes verbales en los campos de concentración y exigieron su presentación por escrito. Por el contrario no he podido encontrar documentación acerca de médicos que se negaran a cumplir órdenes (como la de seleccionar entre sus pacientes aquellos que debían ser gaseados) meramente verbales.

* De todas maneras pareciera no haber conocimiento en la bibliografía histórica de que Schaltenbrand ha pasado a la "posteridad" estereotáctica a través de su atlas.

Bibliografía

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