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Cuadernos de antropología social

versión On-line ISSN 1850-275X

Cuad. antropol. soc.  n.22 Buenos Aires jul./dic. 2005

 

Producción doméstica, mercado y actividad artesanal en comunidades mapuches del sur de la provincia de Neuquén1

Sebastián Valverde y Eugenia Morey**

* Licenciado en Ciencias Antropológicas. Becario Doctoral, UBA. Instituto de Ciencias Antropológicas, Facultad de Filosofía y Letras, Universidad de Buenos Aires. Dirección electrónica: sebavalverde@yahoo.com.ar

** Licenciada en Ciencias Antropológicas. Becaria Doctoral, Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica. Instituto de Ciencias Antropológicas, Facultad de Filosofía y Letras, Universidad de Buenos Aires. Dirección electrónica: emtm70@yahoo.com.

Fecha de realización: junio de 2005. Fecha de entrega: julio de 2005. Fecha de aprobación: diciembre de 2005.

Resumen

Este trabajo se propone analizar la relación entre producción doméstica y mercado en comunidades indígenas del pueblo mapuche localizadas en el departamento de Huiliches (provincia de Neuquén). Nos focalizaremos, específicamente, en la producción y comercialización de artesanías, dada la creciente importancia que posee como medio de supervivencia para las familias mapuches. Daremos cuenta de los aspectos estructurales que inciden en el desarrollo de esta actividad, tales como la promoción turística, el contexto de precarización laboral, la búsqueda de ingresos alternativos, las políticas estatales, el rol de las ONG's, etc. Teniendo en cuenta que en estas comunidades se advierten en los últimos años limitaciones para la ganadería y falta de trabajo asalariado, se hace necesario interrelacionar la creciente preponderancia de la producción artesanal con las restantes fuentes de ingresos.

Palabras clave: Indígenas, Comunidades, Artesanías, Producción doméstica.

Abstract

This article is meant to analyze the relationship between domestic production and marketing in the Mapuche community located in Huiliches (Province of Neuquén). We will specifically concentrate on craft production and marketing, as it constitutes an increasingly important factor in the Mapuche economy. We will also account for the structural aspects concerning de development of this activity, among which we could mention tourism, underemployment, the search for alternative income, and different governmental and NGO´s policies. Owing to the fact that in the past years, there have been limitations in cattle rearing and lack of employment in these communities, we will be able to relate the increasing importance of craft production with the sources of income already mentioned.

Key words: Indigenous, Communities, Craft, Domestic production.

Introducción

El presente trabajo tiene por objetivo analizar la relación entre producción doméstica y mercado en comunidades indígenas del pueblo mapuche2 asentadas en el departamento de Huiliches, al sur de la provincia de Neuquén.3 Las unidades domésticas de las comunidades de Atreico, Aucapán y Chiuquilihuin cuentan con una multiplicidad de fuentes de ingresos (actividades como pequeños crianceros; trabajo asalariado; diversas producciones familiares; planes sociales; etc.).

Uno de los trabajos efectuados en el ámbito doméstico que adquiere gran relevancia es la producción de artesanías, principalmente tejidos y productos en madera. Dado el rol clave que desempeñan estas diversas fuentes de ingresos en la reproducción de la población indígena y la compleja red de interrelaciones que se establece entre las mismas, nos focalizaremos en el vínculo entre trabajo asalariado y trabajo doméstico, en especial en lo que atañe a la actividad artesanal. En directa relación con este aspecto, daremos cuenta de cómo el mercado fija los procesos y tipos de elaboraciones, incidiendo de esta forma en el conjunto de la dinámica de las unidades domésticas y redefiniendo las relaciones sociales dentro y entre las mismas.

El presente trabajo se inserta en un estudio de tipo comparativo que se propone dar cuenta de los procesos de producción y comercialización de artesanías en grupos mapuches de la provincia de Neuquén, así como comunidades de la etnia Chané (Guaraní) y Wichi (Mataco) de la provincia de Salta. Las comunidades abordadas en el presente trabajo han sido seleccionadas por el hecho de contar con un destacado desarrollo de la actividad artesanal. La información que se expone fue obtenida a partir de un total de treinta entrevistas a integrantes de las tres comunidades bajo análisis, realizadas en los años 2004 y 2005. Paralelamente se ha empleado como fuente de información dos relevamientos, uno efectuado en la comunidad Atreico en el año 1999 (Proyecto Nehuentun, 1999)4 y otro realizado en Aucapán en los años 2004 y 2005 (Danklmaier y Valverde, 2005).5 Ambos se elaboraron a partir de la participación de los integrantes del equipo de investigación en que se enmarca este trabajo en diversos proyectos de desarrollo instrumentados en estas comunidades.

Dado que el proyecto en que se inscribe el presente artículo es de tipo comparativo, es nuestra intención que algunos de los lineamientos esbozados en este trabajo en relación a las comunidades mapuches bajo análisis resulten de utilidad para el abordaje de la problemática artesanal en los grupos Chané y Wichi.

La provincia de Neuquén y las comunidades mapuches

Esta región se ha caracterizado históricamente por una importante presencia del Estado, hecho explicable a partir de su rol como propietario y administrador de los territorios adquiridos en combinación con particulares (Díaz, 1997). Para comprender el rol clave desempeñado por este actor en el desarrollo de la actividad artesanal en comunidades indígenas, es necesario dar cuenta del proceso histórico de conformación del mismo.

La campaña de exterminio denominada eufemísticamente "Campaña al Desierto", que tuvo lugar a fines del siglo XIX, permitió la incorporación de las áreas habitadas por el pueblo mapuche a la estructura económica del Estado–nación argentino en formación. El resultado de esta expansión fue el reasentamiento de la población indígena sobreviviente en tierras marginales, adoptando una modalidad productiva como es la crianza de ganado menor (ovino y caprino) en forma extensiva (Radovich y Balazote, 1992).

Neuquén obtuvo, al igual que las restantes provincias de la Patagonia, el status de provincia en el año 1955, y las primeras elecciones de autoridades se efectuaron en 1958. Fue en 1963 que se conformó el partido provincial –el Movimiento Popular Neuquino (MPN)6– a partir de figuras provenientes del peronismo con amplio reconocimiento en la provincia. Es en el marco de esta fuerte presencia que ha tenido el Estado neuquino que en la década del '60 se conformaron diversas "reservas" en las áreas donde se asentaban las poblaciones originarias (Falaschi, 1994), razón por la cual en la actualidad asciende a más de cuarenta la cantidad de agrupaciones reconocidas en la provincia.

La conformación de una economía de enclave basada en el ingreso de recursos provenientes de la renta hidrocarburífera, articulada a un sistema político con tendencia al desarrollo hegemónico del partido provincial, ha permitido al poder político a lo largo de las últimas décadas (a pesar de los altibajos propios de los ciclos de precios de los hidrocarburos) disponer de los medios necesarios para la implementación de diversas prácticas clientelares (Balazote, 2005).

Las comunidades mapuches de Atreico, Aucapán y Chiuquilihuin se sitúan en la zona sur de la provincia de Neuquén, en las proximidades de la ciudad de Junín de los Andes7 (entre 30 y 60 km), cabecera del departamento de Huiliches. Al igual que la mayor parte de los pobladores mapuches de norpatagonia residentes en el medio rural, los integrantes de estas tres agrupaciones, que suman aproximadamente 1600 habitantes (Danklmaier et. al., 2005), son pequeños crianceros de ovinos y caprinos. Sin embargo, en los últimos años esta actividad presenta serias dificultades dado lo marginal de las tierras que ocupan y su avanzado grado de erosión (Guiñazu y Manazza, 1992). Estas limitaciones hacen que los animales no sean destinados al mercado sino que, por lo general, sean utilizados como productores de pelo y lana.

Los miembros de estas comunidades tienen escasas posibilidades de obtener trabajos fuera de las mismas en condiciones comparativamente ventajosas. El trabajo asalariado se da principalmente a través de empleos temporarios en la forestación y en la esquila en estancias. Otra fuente de empleo es en diferentes servicios dentro de las propias comunidades, ya sea temporarios (trabajos en la construcción, etc.) o permanentes (escuelas de las comunidades, usinas, puesto sanitario, etc.). En todos estos trabajos los miembros de las comunidades se emplean en los puestos de menor calificación. Los planes de empleo8 provinciales (Ley 2128) y en menor medida los nacionales (Plan Jefes y Jefas de Hogar) también adquieren una importancia fundamental como fuente de ingresos para los diversos pobladores, fundamentalmente a partir de los años 1996–1997 con el incremento en los niveles de desempleo. Paralelamente, es muy destacada la incidencia de las jubilaciones y pensiones.

Los condicionamientos de estas actividades prediales y extra prediales llevaron a una coyuntura tal que la actividad artesanal promovida por el Estado se colocó como una fuente de ingresos de creciente relevancia para los integrantes de estas comunidades.

El trabajo asalariado

La inserción de los grupos domésticos no se ha limitado exclusivamente a la producción y el consumo de mercancías sino que también resultaron ser abastecedores de la mano de obra requerida por los distintos circuitos económicos de la región. De esta manera, la forma salario irrumpió en el escenario socioeconómico norpatagónico, al tiempo que la adaptación de procesos de trabajo preexistentes puestos ahora al servicio de la valorización del capital agrario fijó las pautas de subordinación del trabajo mapuche (Balazote, 1999).

Una vez finalizada la "Campaña del Desierto", las distintas unidades de producción reasentadas comenzaron a producir y consumir mercancías, lo que ocasionó que progresivamente se tornaran más dependientes del intercambio a través del mercado. Esta participación se ha dado tanto para el abastecimiento de los diferentes productos de consumo (alimentos, ropa, herramientas, etc.) como para la venta de pelo de caprino, lana de ovino, cueros y animales en pie. La producción hortícola que antes de las acciones militares resultaba considerable, comenzó a circunscribirse a la esfera del consumo dado las ya mencionadas limitaciones territoriales (Radovich y Balazote, 1995).

Sin embargo, no debe pensarse que todo el sistema productivo respondía a los patrones técnicos y sociales del modelo dominante. Junto a los latifundios (unidad de explotación que respondía a las pautas de la nueva formación económica) coexistieron y coexisten hasta la actualidad pequeños crianceros, quienes sobre la base del trabajo doméstico encaran la producción extensiva de ganado menor (Radovich y Balazote, 1995). Esta característica es central para comprender la articulación entre trabajo asalariado y trabajo doméstico, ya que son las unidades familiares las que proveen de la mano de obra necesaria para efectuar estas labores.

Los denominados enfoques "dualistas" de las estructuras agrarias formulaban su preocupación por el estudio de la producción doméstica en tanto formas "atrasadas" o "arcaicas" en "vías de extinción", enfatizando el problema de las situaciones de pobreza rural en la "supervivencia" de formas tradicionales de producción (Trinchero, 1995). En contraposición con tales aproximaciones, investigaciones recientes han demostrado que la preservación de las relaciones domésticas de producción posee una gran funcionalidad para el capital, ya que permite garantizar este flujo estacional de mano de obra y a la vez es la unidad doméstica de origen la que se encarga, a partir del trabajo de sus miembros, de su propia reproducción (Meillassoux; 1993).

En esta línea de análisis comprendemos a la producción artesanal como constitutiva de la reproducción de los integrantes de estas comunidades, permitiendo el mantenimiento de la fuerza de trabajo mapuche en el medio rural acorde a las necesidades del mercado laboral de las estancias y forestaciones, como así también de la estructura estatal.

El trabajo doméstico y la actividad artesanal

Es pertinente destacar que las familias que integran las comunidades mapuches analizadas son definibles, como señalamos anteriormente, dentro de la categoría de "grupo doméstico", ya que además de conformarse en unidades de residencia y reproducción son constitutivas del proceso productivo (Godoy en Balazote y Radovich, 1992 y Archetti y Stolen, 1975). La organización del trabajo es casi exclusivamente doméstica, siendo muy escasa o nula la contratación de fuerza de trabajo remunerada. La producción en este ámbito adquiere una importancia fundamental en tanto genera los ingresos necesarios para la supervivencia de sus integrantes.

En estas comunidades, las artesanías constituyen en la actualidad el principal producto de intercambio elaborado por los pobladores indígenas, ya que tanto los frutos de los animales (lana, pelo y carne) como de las huertas, además de ser reducidos en su número, se utilizan en gran medida para el autoconsumo. Los trabajos producidos en madera se venden a partir de los $4 o $5 y son efectuados principalmente por los hombres, en tanto que los tejidos en telar vertical pueden superar los $2000 de precio de venta y son elaborados mayoritariamente por mujeres. En el primer caso se trata de productos cuya producción en las comunidades es más reciente, mientras los tejidos remiten a trabajos mapuches tradicionales. Sin embargo, en ambos casos la masividad de su producción se ha dado en los últimos años. Los ingresos totales de las unidades domésticas a partir de las diferentes actividades varían entre los $400 y $1000 aproximadamente, en tanto los resultantes de la elaboración de artesanías fluctúan desde los $100 y los $400 mensuales por familia, acrecentándose este ingreso en los meses de verano con la mayor afluencia de turismo.9

La dinámica de la producción de artesanías en el ámbito doméstico no puede atribuirse exclusivamente a factores endógenos de las unidades que realizan estas elaboraciones. Por el contrario, deben ser consideradas las condiciones estructurales que modifican y redefinen la dinámica económica de los grupos domésticos que integran las comunidades mapuches.

En este sentido, debemos considerar que un primer factor de incentivo para la producción artesanal es la importancia que ha adquirido la explotación turística en la región. En el caso de las agrupaciones analizadas, es importante señalar que las mismas no reciben una cantidad importante de turistas y no cuentan con una infraestructura a tal fin; sin embargo son fuente de producción de artesanías para este mercado, ampliando de esta manera el circuito de influencia de la actividad turística hasta trascender las zonas de recepción de visitantes.

Las diversas intervenciones institucionales10 hacia las comunidades mapuches constituyen otro aspecto que apunta a fortalecer la actividad artesanal. De hecho, las poblaciones originarias representan uno de los segmentos prioritarios hacia los cuales se focalizan dichas políticas (Gómez Suárez, 2002), siendo la elaboración de artesanías una de las opciones productivas por excelencia destinadas a este segmento.

En el caso de las comunidades que nos ocupan, difícilmente podría explicarse el desarrollo de la actividad artesanal si no consideráramos el rol que en la provincia de Neuquén adquiere la empresa Artesanías Neuquinas. Tampoco podría comprenderse la función de esta empresa si no circunscribiéramos su desarrollo en la fuerte presencia del Estado neuquino en las comunidades mapuches.

Esta firma fue fundada en el año 1974 y en la actualidad comercializa la producción de más de 2000 artesanos de las diferentes comunidades indígenas asentadas en la provincia (Balazote, 2005). Los funcionarios de esta empresa visitan las diferentes comunidades cada 30 o 45 días y les compran a los productores sus trabajos, los que posteriormente se venden en locales que posee la firma en las ciudades de la zona como San Martín de los Andes, Junín de los Andes, en la ciudad Neuquén, en el aeropuerto provincial y también en la casa de la Provincia de Neuquén en la Ciudad de Buenos Aires. Este es el canal privilegiado de comercialización de la producción artesanal, valorando los pobladores de estas comunidades el hecho que "Artesanías Neuquinas viene todo el año" y a la vez no seleccionan a los artesanos por la calidad de sus productos, como lo hacen otros compradores.

Sin embargo, una diferencia que se puede observar entre otros compradores de artesanías y la empresa estatal es que ésta paga un menor precio, tal como lo expresan los consultados: "Artesanías Neuquinas paga muy poco por cada trabajo, el precio es muy bajo". Otra crítica efectuada por los artesanos radica en que "(...) ellos son los que fijan el precio" y "nosotros somos los artesanos".

Entre las otras vías de comercialización se encuentran las ferias artesanales que se efectúan en la ciudad de Junín de los Andes: la exposición llevada a cabo por la Sociedad Rural (enero), la fiesta del puestero (febrero) y la semana de la artesanía aborigen (julio). En estos casos, Artesanías Neuquinas brinda el stand y financia el viaje y la estadía de los artesanos, razón por la cual extiende su control sobre la comercialización a estos otros ámbitos.

En el caso del turismo que ingresa a las comunidades se distingue de las otras vías en que es independiente de Artesanías Neuquinas, pero sólo adquiere importancia en los meses de verano.

En definitiva, la importancia de la producción de artesanías en el ámbito doméstico debe ser entendida como parte de la relación de subordinación que se establece con el mercado.

Producción artesanal, dinámica de la unidad doméstica y subordinación al mercado

La elaboración de los diferentes productos presenta importantes diferencias en función de la composición del grupo doméstico. En el caso de las unidades familiares que están compuestas por muchos hijos se observa una fuerte preponderancia de los trabajos en madera (cucharas, bandejas, morteros, etc.), que se venden casi en su totalidad a Artesanías Neuquinas. "A Artesanías Neuquinas le vendemos los trabajos en madera", señalan, y agregan: porque "(…) es lo que sale", "(…) la artesanía en madera tiene más salida porque tiene un precio más bajo, el tejido cuesta mucho…".

Podemos entender este atributo como el flujo rápido de dinero, que está asegurado con una periodicidad de 30 o 40 días a través de la venta a la esta empresa estatal. Es pertinente destacar que estas producciones parecerían actuar de sustituto del trabajo asalariado ante la ausencia de ofertas "convenientes". Un artesano remarcó esta relación: "Por ahí sale alguna changuita buena, entonces conviene más que la artesanía...".

Esta relación se puede apreciar en el Cuadro Nº 1, donde contabilizamos a quienes percibían planes de empleo provinciales (Ley 2128) y nacionales (Jefes y Jefas de hogar). Para el caso de Aucapán y en Atreico corresponde sólo el plan de empleo provincial, ya que al momento de efectuar el relevamiento en el año 1999 el Plan Jefes y Jefas de hogar, de carácter nacional, aún no había sido puesto en vigencia. En ambos casos las fuentes utilizadas fueron el "Diagnóstico Comunidad Mapuche Atreico – Proyecto Nehuentun", del año 1999, y "Diagnostico socio-productivo comunidad mapuche Aucapán", del año 2005.

Cuadro Nº 1
Producción de artesanías y percepción de planes de empleo

El cuadro permite visualizar la estrecha relación que es factible establecer entre los pobladores que son beneficiarios de los planes de empleo y el hecho de realizar artesanías, en especial los trabajos de salida "rápida". En la comunidad Atreico observamos que el 44% de los grupos domésticos realizan trabajos en madera, pero esta incidencia asciende al 82% cuando algún miembro es beneficiario del plan de empleo provincial (Proyecto Nehuentun, 1999). En Aucapán esta relación es aún más aguda: 12% en el total versus 54% en este último grupo (Danklmaier y Valverde, 2005).

El hombre, en contraposición con la mujer, juega un rol preponderante en la elaboración de las artesanías en madera que generan un ingreso constante. En este sentido observamos que es particularmente relevante la función de estas producciones como reemplazo del trabajo asalariado. Una consecuencia de este proceso es que en las comunidades donde se da esta situación tienden a predominar y/o adquirir mayor importancia los trabajos típicamente masculinos.

En este sentido se debe entender la complementariedad que se da en estas comunidades entre los diferentes trabajos asalariados temporarios, los que se complementan en la "estación muerta" con la producción de artesanías. Esto nos lleva a considerar la relación entre la estacionalidad de ambos ámbitos. En la forestación, los miembros masculinos de estas agrupaciones se emplean en forma temporaria en estancias cercanas, algunas linderas a estas tres comunidades, entre los meses de mayo y agosto, mientras la producción artesanal se focaliza particularmente en el verano, lo que la hace propensa a ser la actividad desarrollada en los "tiempos muertos" de estos trabajos:"Yo cuando encuentro un trabajo, aprovecho también por ahí, yo por lo menos no todo el tiempo estoy con artesanías, cuando estoy en la casa sí". Por su carácter de trabajo doméstico la producción artesanal puede ser fácilmente adecuada a estos trabajos asalariados, tanto en lo que respecta a la estacionalidad anual como a la disponibilidad diaria.

Podemos, por lo tanto, establecer una correlación entre el desarrollo de la actividad artesanal en estas comunidades y la presencia de migraciones fundamentalmente de carácter temporario efectuada por miembros masculinos. De hecho, los establecimientos forestales donde se emplea una parte importante de los mapuches corresponden al modelo característico de las estancias de Norpatagonia, es decir, cuentan con una planta muy reducida empleada en forma permanente y la mayor parte de los trabajadores son temporarios provenientes de las unidades domésticas de las comunidades mapuche vecinas.

Considerando que estas unidades domésticas tienen a su cargo la reproducción en términos ampliados, es explicable que adquiera mayor importancia la periodicidad del flujo monetario más que el monto obtenido por los productos. La venta a la empresa provincial les permite un ingreso constante, aunque comparativamente menor al que podrían obtener si la comercialización la efectuaran por otros canales en el mercado: "Y la gente vende porque necesita. Si necesita una plata urgente, uno necesita y hay que vender igual…por más que le paguen poco, si uno necesita tiene que vender". "(…) la venta a Artesanías Neuquinas es cuando no hay otra posibilidad, es plata asegurada". De hecho, en diversos casos se observa cómo la venta a Artesanías Neuquinas es el remanente que no se logró vender por otros canales: "(...) por la necesidad se hace igual para Artesanías Neuquinas, el problema es que no hay alternativa" y "Nosotros le vendemos mucho al turista que paga mejor, pero cuando no hay turistas le vendemos a Artesanías Neuquinas".

En este sentido Bartra (1982:85) señala que: "El campesino es un productor que por regla general cede su mercancía por un precio inferior a su valor y a su precio de producción, porque a diferencia del capital, no puede dejar de vender por el hecho de no obtener ganancias".

Siguiendo con este mismo planteo, podemos observar cierta flexibilidad en términos de qué producir y cómo comercializarlo cuando la composición del grupo doméstico posibilita ingresos diferenciales. En este sentido, cuando las unidades domésticas pueden repartir el trabajo entre más miembros, no se encuentran tan presionadas por satisfacer sus necesidades de consumo. En este caso adquieren mayor relevancia los tejidos que se venden por fuera de Artesanías Neuquinas priorizándose en mayor medida que en la madera la variable precio, pero como contrapartida el ingreso proveniente de estas producciones es más esporádico. Dado que estos trabajos los realizan los grupos de mayor edad, la elaboración de los mismos se encuentra estrechamente vinculada al cobro de las jubilaciones y pensiones (ver Cuadro Nº 2). En la comunidad Aucapán los beneficiarios de esta prestación efectúan únicamente tejidos, no registrándose en este grupo la realización de trabajos en madera (Danklmaier y Valverde, 2005). En Atreico este segmento elabora tejidos en el 70% de los casos, contrastando con sólo el 25% de realización de trabajos en madera (Proyecto Nehuentun, 1999).

Cuadro Nº 2
Producción de artesanías en relación al cobro de jubilaciones y pensiones

Es relevante destacar la posibilidad de complementar distintas estrategias de reproducción al interior de una misma unidad doméstica, cubriendo un espectro más amplio de posibilidades. Como destacaron diversos entrevistados: "Las cosas más grandes se las vendemos en la feria, en cambio las cosas más chicas se las vendemos a Artesanías Neuquinas". Incluso la misma diferenciación entre la madera y el tejido es factible de observar entre "el tejido grande" y "el chico", donde este último se aproxima a la lógica de la madera en términos de "posibilidad" de salida, de acuerdo a lo expresado por las tejedoras entrevistadas: "El tejido chico se vende pero es poca plata" y "Hago matrones chiquitos para vender". La producción de artesanías en este marco implica el uso de diferentes materias primas involucrando a los distintos miembros de la unidad doméstica al tiempo que incorpora los diferentes canales de comercialización.

Artesanías Neuquinas, mercado artesanal y estructura estatal

Las características del Estado provincial y la hegemonía política detentada por el partido de gobierno, le dieron una impronta muy particular la empresa Artesanías Neuquinas que mantiene una estrecha relación con las características que fue adoptando el Estado neuquino en las últimas décadas. Desde sus inicios, esta empresa se planteó como objetivo "(...) lograr la permanencia de los artesanos de zonas rurales en sus lugares de origen, rescatando el valor sociocultural de ellos y de los objetos artísticos que crean" (Balazote, 2005).

Como destacamos anteriormente, una característica de las unidades domésticas es que ante la imposibilidad de satisfacer las necesidades de sus miembros se vuelven expulsoras de mano de obra. Sin embargo, en esta zona no se producen por lo general migraciones al Alto Valle de Río Negro y Neuquén, tal como ha sido la tendencia histórica del pueblo mapuche en esta región, o incluso al centro urbano más cercano, la ciudad de Junín de los Andes:

"(…) No, en Junín casi no trabajamos. Porque en la ciudad se pone muy difícil. Se pone muy difícil porque…para ir tiene que alquilar, y por ahí es poco lo que gana en la construcción…".

Las causas radican en el deterioro de las condiciones laborales en los últimos diez años, como así también en las políticas de asistencia social en estas comunidades. La empresa Artesanías Neuquinas adquiere un rol clave en este sentido, lo que contribuye a que comparativamente resulten poco convenientes las migraciones para desempeñarse en trabajos fuera de las comunidades. Esta dinámica explica el acelerado crecimiento poblacional que caracteriza a estas comunidades mapuches,11 y posibilita la retención de parte de su población. Esta tendencia se ve reflejada en el conjunto de la evolución de la población rural de la provincia de Neuquén, y contrasta con las restantes provincias de la Patagonia.12

La posibilidad por parte del Estado provincial de "llegar" a través de esta empresa a las diversas localidades rurales, cuya población indígena se encuentra mayoritariamente pauperizada, conforma un ámbito propicio para ejercer mecanismos de control político y social. Si bien Artesanías Neuquinas, Acción Social y otras áreas de gobierno (servicios públicos, infraestructura, etc.) pertenecen a diferentes ámbitos gubernamentales, se presentan ante las comunidades como un todo homogéneo e interrelacionado. Junto con las artesanías, los funcionarios del partido de gobierno se relacionan con los pobladores para la entrega del bono de gas, la leña, la entrega de madera, el pago de subsidios laborales, las cajas de comida del Plan Provincial de Seguridad Alimentaria, etc. (Balazote, 2005). Es por ello que las posibilidades de independizarse de este canal de venta son limitadas ante la falta de alternativas y la posibilidad de perder estos beneficios asignados por otras áreas. El hecho que los funcionarios de esta empresa provincial visiten las comunidades con cierta periodicidad, les permite contar con legitimidad entre los pobladores y "hacerse conocidos" en las mismas, y luego pasar a desempeñarse en otras áreas gubernamentales que interactúan con las comunidades. Esta modalidad se replica también para los candidatos del Movimiento Popular Neuquino en las elecciones provinciales, en especial en aquellos cargos con fuerte incidencia del voto rural (por ejemplo, legisladores provinciales por región).

Esta relación entre el Estado y las comunidades se ha profundizado en los últimos dos años a partir del enfrentamiento del gobierno provincial con el nacional y la derrota del partido de gobierno en algunas ciudades,13 lo que acrecienta la presión del clientelismo político en las poblaciones indígenas, al igual que en otros sectores sociales. Estos elementos contribuyen a que el Estado provincial (y el partido político estrechamente vinculado al mismo) y sus instituciones adquieran una relevancia central, no sólo para dar cuenta de los procesos de producción y comercialización de las artesanías producidas por las poblaciones indígenas, sino también en la vinculación en general con las mismas.

Por medio de la periodicidad en las compras y el hecho de ser el canal de "reaseguro" de comercialización por parte de los artesanos mapuches, esta empresa provincial condiciona múltiples aspectos de este mercado, entre los que se encuentran los motivos de las artesanías elaboradas y la dinámica de producción y comercialización y por ende la interrelación con las restantes fuentes de ingresos.

En relación al primer aspecto la operatoria de la firma consiste en encargar los trabajos que en la siguiente visita van a comprar, por lo tanto establecen previamente qué producciones deben efectuar los artesanos para que sean adquiridas, tal como mencionaron los productores: "(…) ahora no compran más espátulas,…ahora les pidió la espumadera con cucharón, la espumadera sola, mortero,…todo eso les pidió Artesanías Neuquinas como para cuando venga en noviembre tener esa madera, y ella vine y les compra…".

Dado que esta empresa fija las características que deben tener las piezas, no sólo asegura la calidad de los productos que vende sino que se constituye en garante de la "autenticidad" mapuche (Balazote, 2005). Los diversos testimonios destacan: "(...) nos dicen cómo tienen que estar hechos (los productos), cómo tienen que ser las terminaciones" y "(…) piden colores, que las tinturas sean naturales, fijan las formas, son un "jurado de artesanías". Lo dicho es válido para la totalidad de los productos artesanales elaborados para el mercado, ya que el hecho que los artesanos siempre deseen contar con esta empresa como alternativa de venta hace que las características de los mismos sigan estos dictados.

A modo de cierre

La actividad artesanal mapuche que es resaltada permanentemente desde los sectores hegemónicos, al asociarse a una supuesta "pureza" étnica y remitirse exclusivamente como espacio de producción al ámbito doméstico de las comunidades indígenas, oculta el conjunto de factores que explican su desarrollo actual, contribuyendo de esta forma a reproducir las estigmatizaciones que presentan a los pueblos indígenas como aislados y detenidos en el tiempo. En contraposición con estas visiones esencialistas, en este trabajo hemos buscado poner de relieve la multiplicidad de factores diferenciados pero interrelacionados que explican la importancia de estas elaboraciones y que perpetúan las relaciones de subordinación.

Un elemento central para comprender el desarrollo de la actividad artesanal constituye la relación de subordinación que se establece entre las unidades domésticas y el mercado, aspecto que condiciona no sólo la producción y comercialización de artesanías, sino también la interrelación con las restantes fuentes de ingresos.

La presencia de un mercado consumidor de artesanías está dada por diferentes factores estructurales que es necesario remarcar. Entre ellos se encuentra la promoción del turismo en la región, el reconocimiento mismo como indígenas en el seno de las relaciones interétnicas, las políticas focalizadas destinadas a este sector, adquiriendo en este contexto un rol central la empresa Artesanías Neuquinas, perteneciente al Estado provincial.

El accionar de esta firma en las comunidades permite explicar la retención de la población en el medio rural, contribuyendo al proceso de "reproducción de la vida", evitando de esta forma las migraciones y la desintegración del grupo doméstico.

En este sentido puede evaluarse que la actividad artesanal contribuye a cierta mejora en la "calidad de vida" de las poblaciones indígenas o bien minimiza el proceso de pauperización de los sectores subalternos registrado en los últimos años, a partir del crecimiento en los niveles de pobreza y desempleo. Sin embargo, no podemos dejar de mencionar que la retención de la población en el medio rural resultante de la actividad artesanal, reviste diversas problemáticas remarcables y responde a necesidades de los sectores dominantes.

En primer lugar, posibilita la reproducción de los integrantes de estas comunidades acorde a las necesidades del mercado laboral de estancias y forestaciones. De hecho, uno de los factores clave para dar cuenta de la importancia de la actividad artesanal en estas agrupaciones es la relación de complementariedad que se establece entre este tipo de producción doméstica y el trabajo asalariado. Por esto encontramos una estrecha relación, tanto entre la elaboración de artesanías y el cobro de planes de empleo, como entre los empleos temporarios y la producción artesanal, aspecto que se ve plasmado en la estacionalidad complementaria de cada uno de ellos. Los trabajadores que se reproducen en el sector doméstico mediante la elaboración de artesanías, luego se emplean en el sector capitalista, desligándose este último del gasto de mantenimiento de los mismos en la "estación muerta" y de su reproducción a largo plazo, razón por la cual la preservación del sector doméstico resulta funcional para el capital (Meillassoux, 1993). Paralelamente, el hecho que esta producción pertenezca a la orbita doméstica permite la inclusión de todo el grupo en el proceso productivo independientemente de la composición del mismo, incluyendo aquellos miembros que no resultan productivos para trabajos asalariados como los jubilados y pensionados (que efectúan principalmente tejidos) y los menores de edad que colaboran con las diferentes tareas. En un contexto de limitaciones medioambientales que dificulta el desarrollo de las actividades tradicionales como crianceros, esta producción cuenta con la ventaja de no utilizar el recurso tierra (limitado) y sí la fuerza de trabajo (abundante), lo que explica que las diferentes intervenciones institucionales fomentan el desarrollo de esta actividad.

En segundo término la producción artesanal desarrollada en el ámbito doméstico constituye una forma más de extracción de ganancia por parte del capital en la medida en que produce a bajo costo trabajos artesanales que luego se venden en el mercado a un precio superior.14

Por último, la promoción de la actividad artesanal incentivada por Artesanías Neuquinas desempeña un rol clave en la reproducción de la estructura estatal (y del partido de gobierno indiferenciado con el mismo), que en un contexto de fuerte disputa política con sectores opositores y con el gobierno nacional necesita de la clientelización política de los pobladores de las comunidades mapuches. En este escenario la empresa provincial posee un rol central, como vía de acceso a las demás prestaciones sociales y como forma de legitimación de los funcionarios en estas agrupaciones. A la vez las características del conjunto del mercado artesanal están plenamente condicionados por los dictados de esta firma, ya que al fijar las características de los productos, los precios y la periodicidad de las compras, las unidades familiares se encuentran constreñidas acerca de qué producir y cómo hacerlo, y a la vez se establece la interrelación entre esta actividad las restantes desarrolladas en el seno del grupo doméstico.

La inscripción de esta empresa en el conjunto de las relaciones sociales es sin duda uno de los factores claves para explicar el desarrollo de la actividad artesanal en las comunidades mapuches analizadas y dar cuenta de la complejidad en que se inscribe el reciente desarrollo de la actividad artesanal.

Notas

1 El presente trabajo ha sido financiado por el Proyecto de la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica titulado Problemática artesanal indígena. Procesos productivos y de comercialización: un análisis comparativo de grupos Mapuche, Chané y Wichi y por el Proyecto UBACyT titulado Explotaciones turísticas y comunidades mapuches: conflicto interétnico y prácticas de reproducción social en Norpatagonia de la Facultad de Filosofía y Letras, UBA. Agradecemos a los integrantes del Proyecto UBACyT del Asentamiento Universitario San Martín de los Andes de la Universidad Nacional del Comahue, por el apoyo brindado en el trabajo de campo en la zona, y al Dr. Juan Carlos Radovich por su colaboración con la realización del presente trabajo. Este artículo es una versión modificada de la ponencia presentada en las III Jornadas de Investigación en Antropología Social organizadas por la Sección Antropología Social del Instituto de Ciencias Antropológicas, Facultad de Filosofía y Letras, UBA, del 3 al 5 de agosto de 2005.

2 El pueblo mapuche (gente de la tierra) reside en la actualidad en áreas rurales y urbanas de esta provincia, al igual que en las de Buenos Aires, La Pampa, y más al sur en Río Negro y Chubut. Diversas estimaciones calculan en 90.000 la cantidad de habitantes pertenecientes a este pueblo (Radovich y Balazote, 1992).

3 La provincia de Neuquén se localiza en la Patagonia argentina, y tiene 474.155 habitantes según datos del último censo del INDEC (Instituto Nacional de Estadísticas y Censos), realizado en el año 2001. Constituye una rica provincia en términos de recursos energéticos provenientes de la extracción gasífera y petrolífera, a la vez que posee un destacado desarrollo industrial en las industrias mineras, manufactureras y derivados de las diversas fuentes energéticas. No obstante, las poblaciones mapuches se encuentran mayoritariamente marginadas de estas fuentes de ingresos dado que las mismas se concentran en las áreas urbanas. Sin embargo, la inserción de las poblaciones indígenas se da en diferentes actividades primarias en las que se obtiene la materia prima para algunas de estas industrias, como el caso de las forestaciones para la industria maderera.

4 Este relevamiento fue efectuado por la Comisión Directiva de la comunidad mapuche Atreico y el Proyecto Nehuentun en el año 1999, con el fin de efectuar un diagnostico productivo de la comunidad. En el marco de este relevamiento fueron encuestadas 45 unidades familiares sobre el total de 68 que conforman la agrupación (Diagnóstico Comunidad Mapuche Atreico – Proyecto Nehuentun, 1999).

5 El Diagnóstico socio–productivo de la comunidad mapuche Aucapán (Danklmaier y Valverde, 2005) fue efectuado en los años 2004 y 2005 a partir de las tareas de gestión desarrolladas en el marco del proyecto Pehuenche Desarrollo sustentable para comunidades Mapuches en Norpatagonia – Ricerca e Cooperazione – INTA Neuquén, por profesionales en la comunidad mapuche Aucapán. Fueron encuestadas 45 unidades domésticas entre fines de 2004 y principios del 2005.

6 El Movimiento Popular Neuquino (MPN) ha desarrollado a lo largo de sus cuatro décadas de existencia una política de corte populista–desarrollista, acorde con la poderosa estructura estatal de la provincia. Esta política le ha permitido, a pesar de contar con diversos escenarios de crisis, gobernar la provincia desde su conformación como partido político en el año 1963 en todos los periodos constitucionales de esta etapa (años 1963-1966, 1973-1976 y 1983 hasta la actualidad).

7 La ciudad de Junín de los Andes posee 10.592 habitantes de acuerdo a datos del INDEC (2001), y su actividad económica predominante es la agrícola–ganadera y forestal, si bien en los últimos años está teniendo una creciente incidencia el turismo como fuente de ingresos locales.

8 Los planes de empleo consisten en el pago de $150 a jefes y jefas de hogar desempleados, los que a cambio del cobro del mismo deben efectuar alguna contraprestación. Este valor dista de cubrir las necesidades básicas, ya que para una familia tipo (4 miembros) se considera que el ingreso debe superar los $771,73 para comprar la Canasta Básica Total (CBT), compuesta por los alimentos y servicios mínimos que se necesitan para no caer debajo de la denominada "línea de la pobreza" (Diario Clarín, 08/06/2005).

9 Estos ingresos son aproximados dado que resultó dificultoso en las entrevistas obtener cifras precisas, en muchos casos ante las fluctuaciones estacionales.

10 Las diversas intervenciones institucionales efectuadas en las comunidades de la zona fueron llevadas a cabo por estamentos provinciales (Acción Social, Artesanías Neuquinas, Salud, Educación), Nacionales (Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria, Universidad del Comahue, Ministerio de Trabajo, Administración de Parques Nacionales) y ONG's locales. Estas acciones se proponen generar una diversificación en los ingresos de las unidades domésticas de las comunidades mapuches, promoviendo diversas actividades que complementan los ingresos provenientes del desarrollo de la ganadería menor.

11 A modo de ejemplo, en el año 1987 Atreico contaba con 232 habitantes (Guiñazu y Manazza, 1992) mientras que en el año 1999 se contabilizaban 340 integrantes (Proyecto Nehuentun, 1999), lo que representa un incremento del 47% en algo más de una década. Aucapán contaba en el primer registro (año 1987) con 554 habitantes (Guiñazu y Manazza, 1992) y en la actualidad posee 1006 pobladores (82% de crecimiento) (Danklmaier et. al., 2005).

12 Los datos del Censo 2001 demuestran que la provincia de Neuquén ha mantenido casi intacta respecto del censo anterior (año 1991) su población rural (53.280 habitantes en 1991 y 53.695 en el 2001), en cambio en la sumatoria de las 5 provincias patagónicas los habitantes del medio rural han decrecido de 214.368 en 1991 a 193.931 en el 2001 (INDEC, 2001).

13 En las últimas elecciones provinciales (año 2003) el Movimiento Popular Neuquino (MPN) perdió en diversas ciudades como Neuquén (capital), Aluminé, Zápala, Cutral–Co, San Martín de los Andes y Villa la Angostura (Diario Río Negro, 30/09/2003).

14 A modo de ejemplo, un cultrum artesanal (instrumento musical mapuche que se utiliza para las ceremonias, que se realiza en madera y cuero) se vende en estas comunidades a $25, en tanto que en negocios de venta al turismo de la ciudad de San Martín de los Andes se lo ha podido encontrar a un precio de $70.

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