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Cuadernos de antropología social

versión On-line ISSN 1850-275X

Cuad. antropol. soc.  n.29 Buenos Aires ene./jul. 2009

 

"Allá en África, en cada barrio por lo menos hay un senegalés que sale de viaje". La migración senegalesa en Buenos Aires

Bernarda Zubrzycki* y Silvina Agnelli**

* Doctora en Ciencias Naturales orientación Antropología, docente-investigadora de la Universidad Nacional de La Plata, Investigadora Asistente de CONICET. berzub@infovia.com.ar
** Licenciada en Antropología, becaria de postgrado de CONICET. silagnelli@hotmail.com

Fecha de realización: febrero de 2009. Fecha de entrega: febrero de 2009. Fecha de aprobación: julio de 2009

Resumen

En este trabajo presentaremos una aproximación a la migración senegalesa en la provincia de Buenos Aires y en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, ubicándola en el contexto general de la migración africana a nuestro país, caracterizando particularmente las trayectorias migratorias, las actividades y los circuitos laborales de estos migrantes.

Palabras clave: Inmigrantes Africanos; Senegal; Trayectorias Migratorias; Trabajo; Argentina.

"There in Africa, in every neighbourhood there is at least one senegalese that goes on a trip". The Senegalese migration in Buenos Aires.

Abstract

In this paper we present an anthropological approach to the senegalese migration in the province of Buenos Aires and the Ciudad Autónoma of Buenos Aires, in the general context of the African migration to Argentina, particularly characterizing the migratory trajectories, the working activities and the circuits that are performed by these migrants.

Keywords: African Immigrants; Senegal; Migratory Trajectories; Work; Argentina

"Em África, em cada distrito pelo menos há uns senegalés que viaja".  A migração senegalesa em Buenos Aires.

Resumo

Neste trabalho apresentamos uma aproximação à migração senegalesa na Provincia de Buenos Aires e na cidade de Buenos Aires, em relaçao  ao contexto geral da migração africana na Argentina, concentrando-nos particularmente nas trajetórias migratórias, as atividades do trabalho e os circuitos laborais destes migrantes.

Palavras-chave: Imigrantes Africanos; Senegal; Trajétorias Migratorias; Trabalho; Argentina.

Breve introducción

Nuestro trabajo se enmarca en una investigación más amplia desarrollada en el ámbito de la Universidad Nacional de La Plata y que tiene por objetivo general caracterizar y analizar la migración reciente proveniente del África Subsahariana a la provincia de Buenos Aires y a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, así como las relaciones que se establecen entre las asociaciones (formales y no formales) de estos migrantes, las asociaciones afroargentinas —integradas por descendientes de africanos llegados al país como esclavos—, y las de migrantes africanos miembros de la comunidad caboverdeana de la Argentina que comenzaron su arribo al país a fines del siglo XIX.1

En esta oportunidad, presentaremos una aproximación a los migrantes provenientes de Senegal, caracterizando particularmente sus trayectorias migratorias, las actividades y los circuitos laborales, ubicándolos en el contexto general de la migración africana a nuestro país.

Durante la investigación, recurrimos a la información proporcionada por organismos oficiales como el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC) (datos de Censo Nacional de Población, Hogares y Viviendas 2001), el Comité de Elegibilidad para los Refugiados (datos respecto de solicitudes de refugio por parte de africanos entre los años 2000 y 2008) y la Dirección Nacional de Migraciones (datos respecto del ingreso y egreso de africanos por pasos fronterizos informatizados durante 2004, 2005 y 2006). También consultamos material bibliográfico de tipo académico sobre la inmigración africana pasada y reciente en el país. Por otro lado, utilizamos el material producto de nuestro propio trabajo de campo, llevado adelante sobre la base de las clásicas técnicas antropológicas de la observación participante —sistemática y no sistemática— realizada durante 2008 y 2009 en ferias de la ciudad de La Plata, Berazategui y Mar de Plata, en el barrio de Constitución y en locales de galerías del centro de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires; en la vía pública, particularmente en las ciudades de La Plata, Ciudad Autónoma de Buenos Aires y Florencio Varela; y en un número importante de reuniones organizadas y/o donde participaban inmigrantes africanos, como, por ejemplo, el evento Semana de África realizado en mayo de 2007 en el Centro Cultural Borges, el Encuentro Multicultural Argentino-Congoleño en junio de 2007 en el Centro Argentino de Ingenieros, la Conmemoración del Día de la Independencia Nigeriana en 2008 y 2009, la Cena Show Africana y Afroamericana, realizada en mayo de 2008, y las jornadas "La Diáspora Africana en Movimiento" en el Centro Cultural del Sur en junio de 2008, estas dos últimas actividades organizadas por el Movimiento de la Diáspora Africana en la Argentina y realizadas en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

Además de entrevistas abiertas y charlas informales con 43 senegaleses, hemos realizado entrevistas en profundidad a 15 que se dedican a la venta de bijouterie en la calle, en ferias y locales, así como también a miembros de la comisión directiva de la Asociación de Residentes Senegaleses en la Argentina. Además hemos entrevistado a personal de la Fundación Comisión Católica Argentina de Migraciones.

Dentro de los obstáculos que estamos encontrando al llevar adelante el trabajo de campo, debemos destacar la dificultad para localizar a estos migrantes, ya que aquellos que no tienen puestos fijos en ferias ni locales, desarrollan un tipo de actividad económica itinerante y en la vía pública, que aunque nos permite la observación, nos dificulta la posibilidad de establecer contactos; además, la continua aparición de organismos de control del Estado, entre ellos los cuerpos policiales y municipales, hace que muchos de los migrantes estén temerosos de dar algún tipo de información. Otra dificultad, particularmente con los senegaleses, reside en que al ser recién llegados (o relativamente recién llegados, la mayoría de los entrevistados están en la Argentina desde hace tres años como máximo y dos o tres meses como mínimo) muy pocos hablan castellano, siendo la lengua comúnmente utilizada el wolof.

El contexto de inserción de los nuevos migrantes africanos en la Argentina

La idea de una Argentina étnicamente homogénea y blanca es una construcción originada desde los inicios del proceso de gestación de la nación; en relación con esto, Segato (2007) sugiere que la ausencia de pluralidad en la sociedad se vincula con la idea de uniformidad como requisito para fundamentar la ciudadanía en supuestos universales, sumado a un pánico a la diversidad, lo cual generó una voluntad política deliberada para eliminar cualquier rasgo étnico, presionando a las personas étnicamente marcadas para que se desplacen de sus categorías de origen a través de mecanismos formales e informales de persuasión, distorsión y hasta exterminio. Con referencia a los africanos y sus descendientes, agrega que "la desaparición del negro en la Argentina fue ideológica, cultural y literalmente construida antes que propiamente demográfica (...) su presencia fue primero excluida de la representación oficial que la nación se dio a sí misma" (Segato, 2007:255).

Por otra parte, Frigerio (2006) destaca junto a la existencia de una narrativa dominante de nación que enfatiza la blanquedad, un sistema de clasificación racial que invisibiliza cotidianamente a los negros y plantea que ambos factores, sumados a ciertos marcos teóricos otrora en boga, han condicionado los estudios académicos sobre ellos, de forma tal que la mayor parte de las investigaciones realizadas durante el siglo XX se reúnen en torno a la temática de los esclavos y negros libres entre los siglos XVII y XIX.

Tempranas informaciones documentales nos refieren que ya en 1585 se produjo el primer ingreso de esclavos negros a Buenos Aires. A partir de allí, podemos hablar de un ingreso sistemático debido a los constantes pedidos de los pobladores, quienes los consideraban imprescindibles, dada la casi inexistencia de indios para encomendar en esa zona.

El incremento demográfico de la ciudad de Buenos Aires que caracterizó al siglo XVIII se debió más que nada a la inmigración, tanto la que provenía del interior del país hacia el puerto como la que llegaba del exterior, en la que incidió particularmente el traslado forzado de africanos, estimado en 45.000 individuos entre 1740 y 1810 (Goldberg, 1976).

Hacia finales del siglo XVIII, los afroamericanos llegaron a ser el 25 % de la población de Buenos Aires, formaron parte de los ejércitos y lucharon en las invasiones inglesas y en las campañas de la Independencia, entre 1810 y 1825.

El último censo en el que se hace referencia al color del censado es el de 1887, en el que se registra un brusco descenso de hasta el 2 % de la población africana. La historia de los afroargentinos de Buenos Aires en el siglo XX ha sido de continuada declinación demográfica.

Según Reid Andrews (1989), la desaparición de la comunidad de color fue una desaparición sólo en el sentido de que los afroargentinos se tornaron casi invisibles en la mezcla étnica de la ciudad. Los negros siguieron existiendo como una entidad étnica activa e identificable en la ciudad, pero cuyos miembros se redujeron hasta la insignificancia en comparación con las oleadas de italianos, españoles, judíos y otros europeos que llegaron a la ciudad.

La desaparición/invisibilización de los afroargentinos establece una ruptura, tanto objetiva como simbólica, con un nuevo contingente migratorio llegado de África a fines del siglo XIX y mediados del XX: los caboverdeanos.

Este grupo se asentó principalmente en las zonas ribereñas del río de la Plata, en las localidades de Dock Sud, la Boca y Ensenada. Siguiendo la tradición de otros inmigrantes arribados al país, se organizaron en asociaciones de socorros mutuos (la de Ensenada en 1927 y la de Dock Sud en 1932) y, al igual que otros grupos, tanto los recién llegados como sus descendientes, fueron partícipes activos de un proceso de "argentinización", al promover al interior del grupo una estrategia identitaria caracterizada principalmente por la "invisibilización" del componente africano. Estrategia que los caboverdeanos ya desarrollaban en su país de origen, donde la estructura social, fuertemente condicionada por la supremacía portuguesa —Cabo Verde se independiza de Portugal en 1975—, los llevaba a "blanquearse" a fin de lograr tanto una identidad positiva como un ascenso social. En realidad, podríamos hablar de una replicación del modelo, la invisibilidad de África en Cabo Verde, es la invisibilidad de Cabo Verde en la Argentina (Maffia y Ceirano, 2007).

Sin embargo, para la década de los 90 la comunidad caboverdeana inicia un creciente proceso de "visibilización".2

También desde hace un tiempo los afroargentinos han comenzado a reivindicar su lugar histórico y contemporáneo en la sociedad y a exigir demandas que promuevan su reconocimiento como negros argentinos y reparaciones por la deuda histórica ligada con la esclavitud y la discriminación, en un proceso que López (2005) denomina "etnogénesis de los negros en la Argentina".

Otra perspectiva que es necesario señalar es la de Frigerio y Lamborghini (2008), quienes en un trabajo reciente proponen que sería más correcto referirse a los esfuerzos de los militantes negros como encaminados hacia la formación de un movimiento social que permita la construcción de una identidad colectiva afroargentina, en lugar de hablar de un proceso de etnogénesis y de movimiento, dado que las organizaciones no son muy estables y están integradas por un pequeño número de militantes.

Los senegaleses en la Argentina

A partir de la década de 1990, comienza lo que podemos llamar un nuevo momento en el arribo de población proveniente del continente africano a nuestro país: migrantes que proceden de Senegal, Malí, Nigeria, Ghana, Sierra Leona, Liberia, Camerún y Guinea, entre otros países.

La llegada de estos inmigrantes parecería ajustarse a las tendencias identificadas por estudios internacionales sobre la inmigración africana, los cuales refieren que, en general, los emigrantes se dirigen hacia destinos no convencionales con los que no tienen vínculos previos lingüísticos, culturales o coloniales —como el caso de nuestro país—, en parte debido a la profundización de la inestabilidad económica de África Occidental entre 1980-1990 y a las políticas restrictivas de los países europeos.

De las 1.883 personas nacidas en África censadas en el año 2001 en la Argentina, 328 nacieron en Egipto (17,42%), 287 en Marruecos (15,24%) y 213 en Sudáfrica (11,31%).

Entre los africanos que están en Ciudad Autónoma de Buenos Aires, 167 nacieron en Egipto (23,13%), 123 en Marruecos (17,04%), 62 en Sudáfrica (8,59%) y 44 en Senegal (6,09%), luego se ubican los argelinos (42), libios (28), tunecinos (25), congoleños (22), sierraleoneses (20) y nigerianos (19).

De los censados en la provincia de Buenos Aires, 103 nacieron en Egipto (15,17%), 93 en Marruecos (13,7%), 77 en Sudáfrica (11,34%) y 50 en Cabo Verde (7,36%), seguidos por Túnez (38) Argelia (36), Libia (29), Etiopía (23), Nigeria (23) y Senegal (17).

En el resto del país, la población de origen africano en su mayoría nació en Argelia (17,01%), Sudáfrica (15,35%), Marruecos (14,73%) y Egipto (12,03%).

En síntesis, los países que se destacan son tres: Egipto, Marruecos y Sudáfrica, existiendo una diferencia entre la Capital, donde el cuarto lugar lo tiene Senegal, y la provincia de Buenos Aires, donde dicho lugar es ocupado por los caboverdeanos.3

Si sólo analizamos los migrantes del África Subsahariana, los países más representados tanto en provincia de Buenos Aires como en Ciudad Autónoma son Sudáfrica, con 139 censados, y Senegal, con 61.

Estas cifras proporcionadas por el censo se encuentran totalmente desactualizadas, al menos para el caso senegalés.

Otras fuentes estadísticas consultadas, como los datos de ingreso y egreso de africanos por pasos fronterizos informatizados, tampoco nos ofrecen información confiable; como veremos más adelante, la gran mayoría de los senegaleses que están llegando al país lo hacen desde Brasil y de manera irregular, es decir, sus ingresos no quedan registrados.

La información suministrada por el Comité de Elegibilidad para los Refugiados (CEPARE), entre el año 2000 y 2006, señala que se iniciaron 501 trámites de pedido de refugio por parte de africanos del área subsahariana: 18 de Guinea, 23 de Ghana, 23 de Camerún, 26 de Liberia, 29 de la República Democrática del Congo, 58 de Nigeria, 87 de Sierra Leona y 182 de Senegal.

Mientras que entre 2006 y mediados de 2008 se recibieron 594 solicitudes de refugio, 11 provenientes de ghaneanos, 18 de guineanos, 27 de marfileños, 35 de nigerianos y 438 de senegaleses.4

La recientemente creada "Asociación de Residentes Senegaleses", asociación civil que tiene como principal objetivo legitimar la presencia de estos migrantes y obtener un reconocimiento formal por parte de las autoridades argentinas, ya cuenta con unos 400 asociados y estiman en un poco más de 1.000 la cantidad de senegaleses en la Argentina.5

Su presidente, un inmigrante con más de 10 años en el país, nos señalaba en una entrevista:

Los senegaleses en estos últimos años están llegando constantemente y en pequeños grupos, lo cual evidentemente llega en un momento en que nos encontramos con bastantes compatriotas senegaleses aquí en la Argentina. En el pasado nunca se planteó la posibilidad de crear una estructura para aunar a todos. No había muchos, éramos pocos.

Hasta el momento de la formalización de la entidad, algunos de los senegaleses que hoy forman parte de la asociación participaban de una estructura a nivel continental, la Unión Africana del Cono Sur, la cual agrupa a africanos en general.

Hacia el interior del colectivo senegalés en la Argentina, Traoré (2006) señala la existencia de dos estructuras que los nuclean (su trabajo es anterior a la conformación de la mencionada asociación): una que agrupa inmigrantes de la zona norte de Senegal, principalmente de la región de Diourbel, gente de origen étnico wolof vinculados a la religión islámica, específicamente a la cofradía mouride;6 y otra estructura que congrega individuos del grupo étnico diola, de la provincia de Ziguinchor en la región de Casamance. Muchos de los primeros senegaleses llegados al país en la década de los '90 pertenecen a este segundo grupo.

Respecto de quienes migran, tanto por nuestro trabajo de campo como por investigaciones publicadas por otros autores,7 podemos señalar que los senegaleses que llegan hoy al país son mayoritariamente varones de entre 20 y 35 años, solteros los más jóvenes. Aquellos casados en general han viajado solos, dejando a la familia en Senegal. Respecto de las mujeres que migran, en algunos casos han arribado ya sea junto con su marido o un tiempo después de la llegada de éste, mientras que otras son solteras y vinieron solas; no obstante, vale señalar que la mayor parte de los individuos provenientes de Senegal son hombres.

Las regiones de origen de estos senegaleses que hoy están llegando a la Argentina son principalmente Thiès, Diourbel y Dakar y todos son musulmanes, tanto de las cofradías tijan como mouride y, por lo relevado hasta el momento, pertenecen al grupo etnolingüístico wolof y en menor medida al grupo serer, aunque también han arribado recientemente unos pocos provenientes de Ziguinchor y miembros del grupo étnico diola.

Los motivos a los que aluden son económicos: algunos por falta de trabajo en el lugar de origen y otros para mejorar las condiciones de vida de la persona y el grupo familiar, tanto para los que tienen formación profesional o técnica —que son los menos— como para los trabajadores no calificados. Los primeros, en general, migran ni bien terminan la universidad o los estudios superiores. Entre los segundos, son pocos los que terminaron la escuela primaria y en su mayoría se dedicaban al comercio y a la venta ambulante o en puestos de ferias en zonas urbanas de Senegal. Tal como señala Rodríguez García (2002), la idea de que migran los más pobres y menos instruidos no es del todo cierta; se necesita un cierto capital para encarar la migración.

Aquellos autores que han analizado la migración senegalesa en Europa, fundamentalmente en Francia, España e Italia, señalan que la emigración es considerada una estrategia familiar, una empresa colectiva donde la familia ve al hijo emigrante como su salvador.

Lo mismo podemos marcar para la Argentina, tal como lo expresa un entrevistado:

La gente trabaja, viajan para buscar trabajo, para buscar estabilidad, y casi 80 % de las familias en Senegal viven de la plata de la gente que está afuera; sí, casi 80 % de las familias, porque es común la gente del afuera que mandan plata, le mandan plata a su a sus parientes, yo personalmente… yo por ejemplo a fin de mes junto algo como 400, 500 pesos y le mando a Senegal, hay gente que sufre allá de necesidad.

Ganar plata y ayudar a sus parientes que son de allá, a sus hermanos. Allá es costumbre una madre que junta plata para pagar el boleto a su hijo y decirle "andate a trabajar para ayudarme", hacen eso, las mujeres que trabajan juntan plata para pagar el boleto. Es… es como alegre, alegría que tus hijos salgan para ir afuera a trabajar, mandar plata, algo así, por eso juntan plata les dan a sus hijos, por eso también un hijo que está afuera piensa mucho en "tengo mi familia, tengo mi papá, tengo mi mamá, juntar plata para venir acá yo también tengo que trabajar mucho para volver hacer plata para le ayudar", por eso no le gusta tanto jugar o gastar no, buscan juntar plata para le ayudar.

Por otro lado, tal como también refiere Rodríguez García, la idea de que a los que están en el exterior les va muy bien es un mito que se retroalimenta, pues los propios emigrados nunca cuentan las experiencias negativas, idealizando de este modo el proceso migratorio y fortaleciendo la idea del "paraíso en el extranjero" (2002:264). Lo mismo señala Goldberg en su análisis de los senegaleses en Barcelona. El emigrado se percibe en origen como un exitoso, un referente social: hacerse hombre, tener dinero, mujer e hijos. El prestigio se manifiesta no sólo en términos materiales, sino sobre todo sociales y simbólicos, ya que el emigrante exitoso es aquel que mantiene la responsabilidad moral de redistribuir su riqueza, manteniendo financieramente a su familia, su comunidad y sus redes de amigos (2004:78).

Un senegalés residente en Buenos Aires nos señalaba:

Lo que pasa es que el mundo de… el mundo de los migrantes es un mundo muy complejo, es un mundo que tiene sus códigos, los que están acá cuando van allá no dicen todo lo que están sufriendo porque para ellos es un prestigio, entonces no hay que decir las cosas como están para guardar digamos, porque esto les permite legitimizar frente a los otros, o sea tener un estatus, entonces claro lamentablemente no dicen.

Algunos vuelven, o sea, algunos bien que mal llegan a poder juntar algo, en este momento quizás los primeros porque eran pocos y la situación no era tan difícil, pero hoy en día…

Respecto de la posibilidad de volver a Senegal o quedarse definitivamente en la Argentina, aquellos que tienen su familia aquí, ya sea porque la han traído —se trata de unos pocos que forman parte de los primeros migrantes senegaleses en la Argentina llegados a fines de los '90— o porque se han casado con mujeres argentinas, no se plantean el regreso. Los casados en origen, pero que migraron solos, planean ahorrar dinero y regresar en algún momento a Senegal, pero no traer a su familia aquí, ya sea "porque es muy caro el viaje" o porque "vivir acá cuesta dinero". Pero la posibilidad más mencionada tanto por los casados como por los solteros es, como el título del trabajo de Moreno Maestro, "aquí y allí, viviendo en los dos lados" (Moreno Maestro, 2006).

Así se refiere al tema N.D., con esposa y un hijo en Senegal: "mi sueño es quedarme a trabajar acá y tener los documentos para ir y volver, ir y volver, trabajar acá para ir a ayudar a la familia y volver."

Tanto los casados en Senegal como los solteros que tiene a sus padres y familia allí, envían dinero mensualmente y se comunican telefónicamente todas las semanas. Desde la Asociación de Residentes Senegaleses estiman que un 99 % de los migrantes envían remesas a Senegal.

El envío de dinero mensual, como bien lo señala Moreno Maestro (2006) para el caso de los senegaleses en Sevilla, no sólo es importante por el valor económico, sino también por el valor simbólico que tiene en la sociedad de origen, tal como lo señalamos más arriba respecto del prestigio del emigrado.

De Senegal a la Argentina

Los senegaleses que hemos entrevistado y que llegaron a la Argentina en los dos últimos años han viajado solos e ingresaron al país desde Brasil. En Senegal no hay embajada ni consulado argentino, pero sí brasileño, por lo cual pueden pedir —y conseguir— visa para ingresar a dicho país.

El trayecto más realizado es el siguiente: desde Dakar (Senegal) abordan un avión a Fortaleza (Brasil); a veces el recorrido es Dakar-Cabo Verde-Fortaleza. Una vez llegados a Brasil, se trasladan en colectivo hacia São Paulo, de allí hacia Buenos Aires cruzando la frontera por Uruguayana.

Así relata M., senegalés que está en la Argentina desde hace dos años, su experiencia:

Yo quería salir legalmente, yo estuve estudiando no soy, no soy ¿cómo se dice? no quería salir ilegalmente. Yo buscaba salir legalmente con los papeles, seguir mi estudio hasta terminar en Europa, pero por mala suerte los europeos son muy cerrados, son muy cerrados; por eso, yo tenía la suerte de conocer que no hay problema de acá, de Argentina, una persona que hacen las cosas, trámites para salir para ir a Argentina. Pero tiene que le pagar, tiene que le pagar, él te ayuda a tener la entrada de Brasil, legalmente, todos los africanos que están acá generalmente, unos, no todos, unos tienen la entrada de Brasil son legal en Brasil (…) Llegué hasta el aeropuerto de Brasil, después me fui ya a … ¿la terminal se dice? para tomar el micro, para ingresar ilegalmente en Argentina porque no tenía la entrada a Argentina, pero como estamos en el Mercosur, Argentina, Brasil, pienso que son del Mercosur. No se hace esa verificación de personas que entran, me vine aquí tranquilamente en Argentina, tuve para pagar algo como 100 reales, algo así, ciento y algo para tomar el micro directamente. Había control de la gendarmería pero pensaba que soy brasilero, como soy negro pensaban que soy brasilero, no me pidieron ni pasaporte, no me pidieron nada hasta Retiro. Desde Retiro llamo a un compañero que está acá desde hace cuatro años, lo llamo para decirle que bajo en Retiro. Así llego: legalmente hasta Brasil, ilegalmente hasta acá.

Tal como lo señala Moreno Maestro (2006) para Sevilla o Goldberg (2004) para Barcelona, la inmensa mayoría viene a nuestro país porque cuenta con algún conocido o familiar en Buenos Aires; es decir, se insertan en cadenas migratorias, entendidas como la transferencia de información y apoyos materiales que familiares, amigos o paisanos ofrecen a los potenciales migrantes para decidir o concretar su viaje. Las cadenas facilitan el proceso de salida y llegada, pueden financiar en parte el viaje, gestionar documentación o empleo y conseguir vivienda. También se produce un intercambio de información sobre los aspectos económicos, sociales y políticos de la sociedad de llegada. Las cadenas forman parte de una estructura mayor, las redes migratorias (que conectan el país de origen con el lugar de llegada) (Pedone, 2002; citado por Moreno Maestro, 2006).

Así, por ejemplo, un senegalés nos decía:

Acá [en Argentina] había un amigo, un amigo pero ahora él se fue a otro lado, a otro país. Yo venir para… él venir primero, no conozco nada de acá por eso cuando yo venir yo vivo junto con él, nada más. Él estaba acá. [ahora vivo] con otros chicos, porque nosotros estamos juntos siempre, siempre ¿entendés? nosotros ahora vivimos juntos, son ocho, pero… pero tenemos dos piezas.

Por lo que hemos indagado hasta el momento, hay una red migratoria organizada que comienza con la obtención de la visa para Brasil, los contactos a la llegada y el paso por la frontera hasta la Argentina:

En Senegal hay un grupo de senegaleses que están allá y nunca viajaron en Argentina, no saben dónde se queda la gente, hacen propagandas, cosas grandes diciendo que en Argentina hay plata, "cuando viajás te vas a construir casa, hay un chico que viene recién de Argentina tiene una casa" ¿entendés? hacen propaganda.

El pasaje vos tenés que juntar tu plata para pagar el pasaje, ellos te ayudan; te ayudan a sacar la visa de Brasil, vos le pagás y te sacan la visa de Brasil porque tienen conocimiento, amigos en la embajada, te sacan la visa en dos días, legal, legal.

El pasaje es caro, por eso tenés que juntar plata para viajar, aparte que la plata de Senegal no es tan fuerte, para juntar 6.000 pesos no es tan fácil y desde Senegal vos pagás a estos senegaleses que están allá y ellos tienen amigos [también senegaleses] que están en Brasil que te esperan allá. Vos vas, vas allá en Brasil, ellos te buscan en el aeropuerto y te quedás con ellos dos días; ellos te ayudan a pasar hasta… ¿Uruguayana? no sé como se dice, a la frontera. Desde la frontera hay un brasilero que está allá, le pagás a este brasilero, él te ayuda a sacar el boleto hasta entrar en el micro, el micro te lleva directo hasta Buenos Aires. Este brasilero te ayuda a pasar la frontera, hasta pasar, pero están trabajando juntos con los senegaleses, los senegaleses con los brasileros. Ellos te dicen dónde ir, nada más, ellos son como guías, como guías te muestran el camino, porque vos no sabés, ellos te muestran: acá tenés que tomar el micro, acá tenés que bajarte.

Rodríguez García (2002) señala que en Senegal hay redes que cobran cada vez mayor importancia y todo un mercado clandestino para la obtención de pasaportes y visados para Europa. También Goldberg (2004) menciona la existencia de redes organizadas para obtener papeles falsos y así ingresar en Europa. Pero, por el momento, nosotros no podemos afirmar que esta red entre Senegal y Brasil gestione ilegalmente las visas.

Al arribar a Buenos Aires, todo senegalés recién llegado tiene una dirección de hotel o pensión a donde dirigirse o un teléfono a quien acudir:

…porque allá en África en cada barrio por lo menos hay un senegalés que sale de viaje, antes de venir acá le va a preguntar a su familia por ejemplo, dame el número por ejemplo de M. que está en Argentina, y él me llamó desde Senegal para decirme "voy a venir este mes"; yo tengo que dar la información a los senegaleses que están acá: "hay un joven que viene de mi barrio", tenemos que hacer todo para le ayudar, cada uno tiene por ejemplo un compañero acá o un algo como un… como hermano, que te llamo antes de llegar, y vos tenés que le ayudar, es una obligación, no es algo… pero es obligación cultural es cultural, el que llamó para decir que va a venir este mes, vos tenés que dar la información al grupo, y la gente prepara algo para él y él viene y la gente le da la mercadería, le da tres meses algo así, y tiene que poner en contacto con un senegalés que está acá hace un año algo para salir con vos, te muestra los bares donde vendemos, los lugares. Por ejemplo, este joven que está conmigo para mostrarle los lugares, algo así. Él viajó solo y antes de llegar él tiene que llamar, para la organización para todo, por ejemplo qué colectivo tomar o algo así, hay que ayudarlo, es una organización para ayudarlo, no hay problema por eso, pero después de los tres meses, uno tiene que buscar su camino, por los tres meses la gente te ayuda como corresponde, es una obligación, tres meses y después de tres meses la gente que llega acá se va buscar su camino.

También tienen, por así decirlo, los primeros meses de estadía en el país y el trabajo asegurado, sabiendo ya antes de llegar que se van a dedicar a la venta ambulante, pudiendo comenzar a trabajar al día siguiente de su arribo. Sus conocidos aquí, con los que seguramente está viviendo en una pensión u hotel del barrio de Once —lugar de residencia de la inmensa mayoría, aunque hay grupos residiendo en Morón y en Liniers—, gestionan inmediatamente el préstamo de mercadería junto al "maletín negro" en el cual se transporta y se ofrecen los anillos, cadenas, relojes y pulseras a la venta.

Los recién llegados tienen un maletín pequeño, con pocos artículos, y en general durante los primeros días de trabajo salen a vender junto a otro senegalés más experimentado y que habla castellano.

Esta entrega inicial de mercadería es a préstamo y se va devolviendo durante los tres o cuatro primeros meses de ventas en la Argentina. Luego cada vendedor va comprando y reponiendo los artículos vendidos, aunque en algunos casos prefieren vender mercadería de otra persona y no invertir en comprar la propia.

En general cada vendedor tiene un puesto fijo en la calle, pero hay algunos —como mencionamos ya en la introducción— que prefieren vender de manera ambulante en bares y restaurantes.

Hay varios vendedores "mayoristas", es decir, aquellos que entregan el maletín con la mercadería a los senegaleses que venden en la calle. Algunos de estos mayoristas tienen locales donde venden también al público, pero muchos entregan la mercadería directamente en sus residencias, tal como nos relata un vendedor senegalés:

Hay compañeros que venden al por mayor, la buscan al por mayor. Ellos viajan a Brasil, hace cuatro años que están acá, de Brasil buscan las cosas, vienen, a veces cuando un senegalés está de vacaciones por ejemplo en Dakar en Senegal cuando viene, viene con remeras tradicionales, tambores, porque después del verano, los senegaleses viajan mayormente después del verano. Yo ahora conozco cinco senegaleses que están de vacaciones ahora en Senegal, que fueron a Mar del Plata trabajaron todo el verano, juntan su plata y se van de vacaciones y van a volver después del frío, todo el frío se quedan allá para salvarse ¿viste? cuando vuelven vienen con mercadería ellos, conozco muchos senegaleses, así trabajamos ¿viste? cuando unos se van vos necesitás algo le manda.

Parte de la mercadería viene de Brasil, traída por brasileños y a veces por senegaleses que viajan a ese país a comprarla, sólo en algunas ocasiones proviene de Senegal como resultado del viaje de alguna persona a su país de origen, pero los vendedores ambulantes que ya tienen más tiempo en el país también compran mercadería argentina en el barrio de Once, como pulseras de plástico, artículos en madera para hacer masajes, gorros y bufandas, relojes, etcétera.

Es también a través de las redes de amigos y compañeros de pensión/hotel que se van conociendo los mejores lugares para vender y los posibles circuitos laborales, aunque como señala un entrevistado:

Es una decisión personal de elegir el lugar dónde vender, pero hay lugares que son generalmente comunes, que la gente van allá porque es costumbre de por ejemplo Mar del Plata, porque la gente que hace la playa hace mucha plata, la gente va en vacaciones en la playa y la información pasa entre los africanos, el lugar es un lugar de plata, es una información general entre los africanos, el mes de diciembre Mar del Plata se llena de gente, vamos a Mar del Plata, así todo el mundo hace sus valijas para irse allá tres meses.

Otro senegalés que tiene un puesto fijo en las calles de la ciudad de La Plata comenta:

Allá en capital cada uno tiene que se levantar a la mañana para buscar su lugar donde puede vender bien, a veces la gente se queda en capital hay africanos, senegaleses que se quedan en Buenos Aires, no le gustan salir porque tienen puesto, buen puesto allá. Hay gente que elige La Plata, hay otros que eligen por ejemplo Liniers, Morón, algo así. Generalmente los chicos que vienen, los nuevos no salen, porque no conocen bien los lugares se quedan en Buenos Aires, los primeros meses van en Liniers, a veces Morón, con el tren, a veces Ciudadela, Caballito, con el tren van y vuelven, después cuando empiezan a tener mercadería salen para ir a Mar del Plata, acá a La Plata o a Córdoba cuando hay feria, generalmente, pero uno que no tiene mercadería no puede ir porque con 500 pesos no se necesita viajar, uno que tiene por ejemplo 500 pesos de mercadería estás gastando tu plata, no se necesita viajar, hay que tener por ejemplo, más inversión, algo como 3.000 pesos para salir, ir en un lado, ir una feria o comprar mercadería de 4.000 pesos para ir a Mar del Plata, pagar un puesto a 1.000 pesos para tres meses, alquilar un departamento, una garantía de 3.000 pesos para tres meses, algo así, uno que empieza ahora no le puede hacer.

La ciudad de La Plata, por ejemplo, es uno de los lugares de venta que pronto comenzó a popularizarse entre los senegaleses. Los primeros que llegaron a La Plata lo hicieron en el año 2006; son tres compañeros que alquilan un departamento en el barrio de Once y que todavía hoy viajan a vender a la ciudad. Al principio eran los únicos, pero de a poco se fue difundiendo la nueva ciudad como "un lugar tranquilo y donde se vende bien", además porque la ciudad de Buenos Aires "está llena de senegaleses que venden en la calle".

La mayoría realiza el viaje Buenos Aires-La Plata alternando el tren y el colectivo, que si bien es más caro, también lo consideran más seguro. Por un lado están aquellos que vienen a la ciudad de lunes a viernes. Algunos también concurren los sábados y domingos a las ferias de artesanos locales, principalmente de Parque Saavedra y Plaza Italia. Hay unos pocos que trabajan durante la semana en otras zonas, por ejemplo Liniers, y vienen sólo los fines de semana a estas ferias platenses.

Los más nuevos van y vienen con su pequeño maletín, mientras que los que hace más tiempo que venden en la zona y que tienen más mercadería, dejan las valijas y las mesas sobre las que exponen la bijouterie en algún comercio donde ya son conocidos, generalmente porque ubican su puesto de venta cerca de la puerta de entrada.

Sólo hay un caso, una mujer, que tiene un local fijo en una feria en un lugar cerrado. Trabaja allí de jueves a domingos y de lunes a miércoles vende en la ciudad de Buenos Aires. Llegó al país sola en el 2006 y al año se casó con un senegalés que conoció en al avión desde Cabo Verde a la Argentina. Es el marido, que tiene documentación en regla, quien alquiló el local. Antes vendía con su maletín en la calle, cerca de la terminal de trenes.

A modo de cierre

Este trabajo es una primera aproximación al análisis de la migración senegalesa en la Argentina.

Todo lo expuesto nos permite formular una serie de interrogantes y temáticas a seguir investigando, temáticas que ya han sido abordadas por investigadores que estudian la migración senegalesa en Europa y que nos permitirán realizar un trabajo comparativo.

Más allá de continuar con la caracterización sociodemográfica, deberemos analizar si las diferencias sociales, étnicas y religiosas en el país de origen influyen en las motivaciones y causas de la migración, así como en las formas de organización y nucleamiento en nuestro país, tal como lo plantea de manera preliminar Traoré (2006).

También deberemos analizar, por un lado, el rol que asume la cofradía mouride en el proyecto migratorio, y por otro, la circulación de personas, bienes materiales y simbólicos entre la Argentina y Senegal, lo que nos permitiría hablar de una "comunidad trasnacional".

Notas

1 Proyecto PIP 112-200801-00376 financiado por el CONICET: "Los nuevos inmigrantes africanos en la Provincia de Buenos Aires y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires". Dirigido por la Dra. Marta Maffia.

2 Para un análisis detallado de la comunidad caboverdeana en la Argentina ver: Maffia (1986; 1996; 2004, entre otros); Otero Correa (2000).

3 Esa diferencia se debe en parte a que los caboverdeanos se instalaron principalmente en la provincia, en localidades como Ensenada y Dock Sud, mientras que los senegaleses viven en su mayoría en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

4 De las 438 solicitudes de refugio, sólo dos senegaleses obtuvieron el reconocimiento como refugiado. La solicitud de refugio que realiza casi invariablemente todo senegalés que viene hoy a la Argentina tiene que ver, muchas veces, con una estrategia por parte de los recién llegados para obtener fundamentalmente alguna documentación, ya que al iniciar el trámite de pedido de refugio se obtiene un certificado de residencia precaria. Esta es una problemática que forma parte de nuestra investigación, pero que no desarrollaremos aquí.

5 La asociación se creó a mediados de 2007 en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y para febrero de 2009 todavía estaba a la espera de una resolución definitiva respecto de la personería jurídica. Para más datos sobre las asociaciones de africanos en la Argentina, ver Zubrzycki, Ottenheimer, Agnelli y Kleidermacher (2008).

6 Para más detalles respecto de la cofradía mouride ver, entre otros: Moreno Maestro (2005), Goldberg (2004) y Bava (2003).

7 Son ínfimos los estudios sobre inmigrantes africanos recientes a la Argentina, pudiendo referenciar únicamente el trabajo de Traoré (2006) sobre la comunidad senegalesa, el de Maffia, Ottenheimer y Zubrzycki (2007) y Zubrzycki, Ottenheimer, Agnelli y Kleidermacher (2008) sobre la migración africana en la provincia de Buenos Aires, el de Domínguez (2004) sobre trabajadores culturales "afro" y el de Gomes (2001), en el que aporta algunos datos respecto de las asociaciones de africanos en Buenos Aires. También encontramos una serie de investigaciones sobre la población de refugiados en la Argentina, entre los cuales se cuentan africanos: Kobelinsky (2003), Asa, Courtis, Pacceca y Talpone (2007), Blanco (2007) y Cicogna (2007).

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