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Cuadernos de antropología social

versión On-line ISSN 1850-275X

Cuad. antropol. soc.  n.31 Buenos Aires ene./jul. 2010

 

Una contribución al estudio de la nueva inmigración africana subsahariana en la Argentina

Marta M. Maffia*

*Dra. en Ciencias Naturales orientación Antropología. Investigadora CONICET- Profesora Titular Facultad de Ciencias Naturales y Museo-UNLP. Dirección electrónica: migraciones@uolsinectis.com.ar.

Fecha de recepción: 5 de diciembre de 2009. Fecha de aprobación: 5 de marzo de 2010.

Resumen

Si bien en la Argentina poseemos una inmigración desde el África subsahariana a partir de fines del siglo XIX y principios del XX, como la de los sudafricanos y los caboverdeanos, esta nueva inmigración, de la última década del siglo XX y la primera del XXI, que llega desde Senegal, Nigeria, Camerún, Ghana, entre otros países, aparece en un contexto histórico y político diferente, enfrentada a regímenes jurídicos y estatutos administrativos cada vez más restrictivos, enmarcada en la creciente globalización de la economía.

Este trabajo constituye una parte de los primeros resultados de la investigación iniciada en el año 2009 sobre esta migración desde una perspectiva antropológica, sumando los aportes que nos brindan la historia, la ciencia política y la demografía —entre otras disciplinas—, haciendo uso de los materiales producidos por científicos sociales africanos y no africanos, con el convencimiento de que en el diálogo de miradas se pueden superar las propias limitaciones.

Palabras clave: Antropología, Migraciones, África subsahariana, Argentina, Asociaciones

A contribution to study the immigration from Sub Saharan Africa to Argentina

Abstract

Even though in Argentina we have immigrants from Sub Saharan Africa arriving at the end of the Nineteenth Century and beginning of the Twentieth Century such as those from South Africa and Cape Verde, this new immigration from Senegal, Nigeria, Cameroon, Ghana, among other countries, during the last decade of the Twentieth Century and first decade of the Twenty-first Century appears in a different historical and political context. This new migration is facing legal regimes and increasingly restrictive administrative by-laws, framed in the growing economic globalization.

This work is part of the first results of a research on this migration from an anthropological perspective. This study, which began in 2009, takes into account contributions made by history, political sciences, demography, among other disciplines, making use of articles written by African and Non-African social scientists. We are convinced that in this exchange of views our limitations may be overcome.

Key words: Anthropology, Migrations, Sub Saharan African, Argentina, Associations

Uma contribuição ão estudo da nova imigração desde Africa Subsahariana à Argentina

Resumo

Ainda que na Argentina se conheça uma imigração da África subsahsariana desde finais do século XIX e princípio do século XX, como a dos sul-africanos e a dos cabo-verdianos, esta nova imigração (entre a última década do século XX e a primeira década do século XXI) que chega do Senegal, Nigéria, Camarões, Ghana, entre outros países, aparece num contexto histórico e político diferenciado, submetida a regimes jurídicos e estatutos administrativos cada vez mais restritivos demarcados pela acrescente globalização da economia.

Este trabalho é resultado parcial dos primeiros resultados da investigação iniciada no ano de 2009, sobre esta migração numa perspectiva antropológica, somada aos aportes da história, das ciencias políticas, da demografía, entre outras disciplinas e fazendo uso de materiais produzidos por cientistas sociais africanos e não-africanos temos a convicção de que, por meio do diálogo de diferentes olhares, melhor se podem superar as limitações.

Palavras chave: Antropologia, Migrações, África subsaariana, Argentina, Associações

Introducción 1

Las abundantísima y casi inabarcable bibliografía y documentación sobre las actuales migraciones internacionales nos señalan una preocupación en aumento sobre la temática en las agendas de organismos nacionales, regionales e internacionales. En particular, la inmigración africana —por su carácter visible y por el número creciente de víctimas que se cobra, el racismo y la xenofobia de la que muchos de estos inmigrantes son objeto— es un tema urticante y de polémica tanto en los países del Norte como del Sur.

Esta situación también se refleja en el ámbito académico, despertando el interés de los investigadores por el desafío que representa no sólo la reflexión conceptual acerca del fenómeno, sino también el aporte potencial que puede brindar a la fundamentación de acciones para quien tenga responsabilidades en materia de política social y migraciones.

Si bien en la Argentina poseemos una inmigración desde el África subsahariana desde fines del siglo XIX y principios del XX, como la de los sudafricanos y los caboverdianos,2 esta nueva inmigración de la última década del siglo XX y la primera del XXI (que llega desde Senegal, Nigeria, Guinea, Costa de Marfil y Congo, entre otros Estados subsaharianos) aparece o surge en un contexto histórico y político diferente, enfrentada a regímenes jurídicos y estatutos administrativos cada vez más restrictivos, enmarcada en la creciente globalización de la economía, con consecuencias devastadoras para muchos de estos países.

Este trabajo constituye una parte de los primeros resultados de la investigación iniciada en el año 2009 sobre esta migración, desde una perspectiva antropológica. Pero, como bien lo expresa Franz-Wilhelm Heimer (2002), el abordaje de temas vinculados a las sociedades africanas por las ciencias sociales debe asumir un triple carácter: de indagación permanente, desde una perspectiva interdisciplinar y combinando la mirada desde dentro y desde afuera. Por nuestra parte, estamos intentando sumar los aportes que nos brindan la historia, la ciencia política y la demografía —entre otras disciplinas—, haciendo uso de los materiales producidos por científicos sociales africanos y no africanos, con el convencimiento de que en el diálogo de miradas se pueden superar las propias limitaciones.

Dos de los principales objetivos de la investigación que está en marcha son, por un lado, analizar y caracterizar el fenómeno de la migración de africanos hacia la Argentina, aparentemente en crecimiento, en el contexto global en el que se inserta. Y, por el otro, en un nivel más microanalítico, comprender las relaciones que establecen estos inmigrantes (con distintos actores) y el papel que juegan en la constitución y recreación de espacios sociales junto a otros africanos de años de residencia en la Argentina, como los caboverdeanos y los afrodescendientes, en vinculación al creciente proceso de visibilización y lucha por sus derechos ciudadanos, que se está llevando a cabo en el país. La metodología utilizada es prioritariamente cualitativa basada en entrevistas en profundidad y en la observación con distintos grados de participación.3 El trabajo aquí presentado está vinculado al primero de los objetivos planteados.

Las migraciones en y desde África. Breve panorama

Sin excepción, los estudiosos de la movilidad de los pueblos africanos consideran que ésta tiene una profundidad en el tiempo que va más allá del análisis histórico. Son múltiples los registros, por parte de la arqueología y de la paleoantropología, que nos hablan de una movilidad permanente de la población, en el interior y hacia afuera del continente desde hace más de un millón de años.4

Respecto de los tiempos históricos de las migraciones africanas, el economista y demógrafo Aderanti Adepoju (1979, 1984) un especialista en esta temática, distingue tres eras: precolonial, colonial y postcolonial. En la primera, los movimientos de población se vinculaban con condiciones ecológicas y sociopolíticas predominantes y podían ser caracterizados como desprovistos de una estructura, colectivos y sin distinciones demográficas específicas.

En la siguiente era, los movimientos migratorios relacionados con las guerras tribales, que cesan o se reducen, son reemplazados por otros bajo la forma de éxodos de refugiados en relación con las guerras establecidas por naciones independientes. También es caracterizada por la persistencia de desastres naturales, inundaciones y graves sequías, que hacen que miles de africanos se movilicen en la búsqueda de otras tierras ecológicamente más aptas donde poder habitar.

Una creciente demanda de mano de obra en las minas y plantaciones, tanto desde países del África occidental —donde la administración colonial francesa recurría a distintas formas de reclutamiento forzoso de mano de obra—, oriental como meridional, motiva y favorece el desplazamiento de numerosos africanos, en la búsqueda de puestos de trabajo. Pero la explotación a la que están sometidos, los bajos salarios y las duras condiciones de trabajo, requieren de un constante recambio de mano de obra que conlleva a que se intensifique el ritmo de las migraciones temporales, no sólo en el interior de los países sino también entre países.

En la era postcolonial, Adepoju (1984) señala que es de especial interés la cuestión de la demarcación de las fronteras vinculadas a la aparición de los Estados nacionales desde comienzos de la década de los sesenta y su impacto (político-jurídico, cultural, etc.) sobre el movimiento de las poblaciones. Las presiones externas impuestas a las estrategias de desarrollo interno de los países africanos —"las irracionales políticas de desarrollo postcoloniales", en palabras de Kabunda (2000: 58)—, impactan sobre la organización política, social-cultural y económica de éstos, lo que a su vez influye sobre ambos tipos de migraciones. Es decir, al modificarse la estructura de oportunidades de un país, se modifican en general, directa o indirectamente, el ritmo y la dirección de las migraciones.5

Respecto de las causas de las migraciones, tanto internas como internacionales (voluntarias), Adepoju (1984) considera que provienen en general de un mismo conjunto fundamental. La migración interna sobreviene en gran parte en respuesta a desequilibrios entre las distintas regiones de un país y su dirección dominante está determinada por la implantación de los proyectos generadores de empleo. De modo semejante ocurre con la migración internacional: desigualdades en el desarrollo, las oportunidades de empleo y, especialmente, las condiciones de vida y de ingresos motorizan estos movimientos de sujetos y grupos.

Pero las razones no son exclusivamente económicas. Los factores políticos son con frecuencia más importantes que los económicos (Adepoju, 1984); por ejemplo, algunos Estados han intentado reajustar las fronteras arbitrarias trazadas por la administración colonial, que dividió grupos étnicos homogéneos, trayendo como consecuencia guerras entre los países que arrojan centenares de refugiados6 y personas desplazadas en la búsqueda de seguridad individual y colectiva, como los casos de Somalia y Etiopía, Nigeria y Camerún.

Estas fronteras no siempre impactan de la misma manera; por ejemplo, si tenemos en cuenta las distancias, en algunos países de África occidental las migraciones a través de las fronteras nacionales han tenido un efecto mínimo; los migrantes estacionales y temporarios que se desplazan de una zona rural a otra, consideran que sus movimientos son una simple prolongación de sus desplazamientos internos (Adepoju, 1984).7 Esto nos alerta en el sentido de que debemos pensar en nuevas categorías para describir e interpretar estos fenómenos, es decir, nuevas realidades exigen nuevos conceptos para su análisis (Pedraza, 2000).

Para cerrar esta primera parte, nos preguntamos: ¿cuál es el futuro de estas migraciones?

Sin desconocer la problemática de las fuentes —por el grave déficit de censos y escaso control fronterizo, entre otras razones que impiden tener una estadística confiable respecto del número, país de origen, dirección, sexo, etc. de los potenciales emigrantes—, el especialista en ciencia política y relaciones internacionales Mbuyi Kabunda (2000, 2006 y 2007) considera que "la inmigración africana es más intracontinental u horizontal que extracontinental". Ghana, Nigeria y Senegal, seguidos por Cabo Verde y Malí, son los principales emisores de la emigración de África Occidental hacia Europa; pero esos mismos países tienen importantes flujos migratorios internos, en función de cambios políticos y económicos y de factores étnicos.

También para la socióloga y demógrafa Beatriz Alvear Trenor "los flujos migratorios subsaharianos son más intrarregionales e intracontinentales que extracontinentales" (Alvear Trenor, 2008: 1). Y en el Foro Internacional realizado en Lisboa en 2007 sobre Migraciones y Derechos Humanos, se subraya que las migraciones en África a gran escala, con diversos perfiles, se dan sobre todo dentro del propio continente.

Por lo tanto, manifiesta Kabunda: "Hay que abandonar el argumento repetido hasta la saciedad por algunos dirigentes europeos de que sus países no pueden acoger a toda la miseria del mundo. La cruda realidad es que el 75% de los migrantes africanos viven en los países del continente" (Kabunda, 2007: 8). Aunque reconoce que la emigración se orienta cada vez más hacia otros continentes por la creciente falta de alternativas de trabajo y educación, igualmente todo sigue indicando que los flujos intra e interregionales seguirán incrementándose en las décadas venideras.8 Y, en el caso de las migraciones entre países africanos, señala que su futuro estará también vinculado a las actuales experiencias de integración regional.

Por su parte, expertos internacionales, en un informe de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) de 2000, pronosticaban un aumento sustancial de la emigración/inmigración de africanos, en particular de África subsahariana, hacia destinos fuera del África debido a que las perspectivas y posibilidades de las migraciones internas están cada vez más limitadas, lo que conlleva a un situación de pobreza generalizada e inseguridad económica.

El caso de España: una puerta a Europa

Con respecto a España, una de las principales puertas de acceso a Europa y país que tomamos para comparar, el antropólogo Rodríguez García considera que la inmigración africana se ha ido incrementando desde mediados de los años '80 y especialmente en los años '90, fenómeno que obedece a diversos factores entre los cuales destaca:

El aumento de las restricciones de entrada en los países de Europa del norte; la cercanía geográfica y la relativa facilidad de entrada en España; el especial modelo de crecimiento económico español, basado en la terciarización, informalidad y flexibilidad laborales y la necesidad de mano de obra barata que sustituyera a la de inmigrantes nacionales (ahora clase media); y diversos factores de presión a la emigración en los países de origen (pobreza, conflictos políticos, religiosos o étnicos, causas medioambientales y demográficas) (Rodríguez García, 2002: 227)

Aunque, en estos últimos años, las posibilidades de ingreso a España y a otros países de la Unión Europea se han visto limitadas por las políticas en materia migratoria cada vez más restrictivas, como la Directiva para el Retorno —recientemente sancionada por el parlamento europeo—, acuerdo firmado por los veintisiete países miembros y aprobado por el parlamento europeo el 18 de junio de 2008 (Jarochinski Silva, 2009).

En España, se han endurecido las medidas con el apoyo de algunos países africanos que cooperan en el control de salida de su población. En la entrevista realizada por los medios en 2009 a Gil Arias, director adjunto de FRONTEX (Agencia Europea de Fronteras Exteriores), éste ha manifestado que, en virtud de las medidas adoptadas, han disminuido las entradas irregulares de africanos y que a raíz de esta presión los inmigrantes cambian de estrategia, optan por otras vías de acceso y otros medios para llegar. Y posiblemente por nuevos destinos, sugerimos nosotros.

En base a la indagatoria bibliográfica realizada hasta el momento, podemos decir que el fenómeno migratorio africano es cada vez más complejo y se han configurado nuevas tendencias, por ejemplo: hay más destinos, son más largas las trayectorias (que se componen de varias etapas), cada vez son más las mujeres que migran, en las migraciones por trabajo comienza a tener importancia el número de trabajadores altamente cualificados que salen de los estratos medios de las ciudades, por lo cual ya se habla de "fuga de cerebros" (Adepoju, 2004). Queremos concluir esta primera aproximación con las palabras de Kabunda: "La inmigración es un hecho imparable que no ha hecho más que empezar" (Kabunda, 2000: 1).

La migración subsahariana hacia la Argentina

Las normas migratorias en las dos últimas décadas

En la Argentina, es aproximadamente a partir de la década del noventa que comenzamos a percibir la presencia de personas provenientes de distintos países del África subsahariana, acentuándose a partir de 2000: senegaleses, cameruneses, nigerianos, malíes, ghaneses y marfileños —entre otros—, no sólo en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, sino también en diversos lugares de la provincia de Buenos Aires como La Plata, Morón, Avellaneda, Dock Sud y Florencio Varela, así como Mar del Plata, Villa Gesell y otros centros turísticos durante el verano, presencia que cada vez se hace más notoria.

Esto no sólo tiene que ver con lo que sucede en los países africanos, esbozado brevemente en la primera parte, sino con lo que acontece en el hemisferio norte —particularmente en Europa— y a cambios políticos-económicos y en materia de política migratoria en nuestro país. En relación con esta última, esbozaremos muy brevemente algunas cuestiones de nuestra historia reciente, que profundizaremos en la marcha de la investigación y que es necesario tener en cuenta para la comprensión del tema en estudio.

En la década del noventa, durante los dos períodos de gobierno de Carlos Menem, la ley migratoria seguía siendo la ley Videla (Nº 22.439) de marzo de 1981 y la política en esta materia era claramente restrictiva (Novick, 2000): se dictaron decretos que disponían extremar los controles para el otorgamiento de las radicaciones, se autorizaban operativos conjuntos de la Secretaría del Interior y la Subsecretaría de Seguridad Interior de control de la situación legal de los inmigrantes en todo el país y se establecieron nuevos criterios de admisión. Sin embargo, las prácticas caóticas e ineficientes de los cuerpos administrativos, como históricamente se han verificado (Devoto, 2001) y la llamada porosidad de nuestras fronteras —es decir, la posibilidad de eludir por distintos medios los controles— permitieron la entrada al país de inmigrantes sin mayores dificultades.

En materia económica, Elizabeth Jelin (2006: 48) señala que durante las últimas dos décadas y aún en situaciones de devaluación y crisis: "la Argentina continuó siendo un polo de atracción en el Cono Sur, así como un destino de grupos de inmigrantes asiáticos, especialmente coreanos y chinos". A lo que podríamos agregar una incipiente inmigración desde el África subsahariana.

Volviendo al tema de la norma migratoria, desde mediados de la década de los noventa comienzan las iniciativas que pretenden modificar la ley del gobierno militar y los debates que continúan en torno a los ejes y orientaciones que debería sustentar una nueva ley migratoria. La misma fue presentada por el diputado Rubén Giustiniani en 2001 y en 2003 y es finalmente promulgada en el año 2004, durante la Presidencia de Néstor Kirchner (2003-2007) bajo el Nº 25.871.

Esta ley, según palabras de Susana Novick, es ambiciosa ya que apunta a delinear una nueva política demográfica a nivel nacional en base a: "fortalecer el tejido sociocultural del país y a promover la integración sociolaboral de los inmigrantes, manteniendo en alto la tradición humanitaria y abierta de la Argentina con relación a los migrantes y sus familias" (Novick, 2004: 71).

Sin embargo, concordamos con Jelin en que "si bien la nueva ley es más abierta, la cantidad de trámites y documentación requerida, así como sus altos costos, continúa siendo un obstáculo a menudo insalvable" (Jelin, 2006: 64) para cualquier migrante de bajos recursos. A esta situación se le suma que la ley está aún sin reglamentar, dejando de ese modo abierta la posibilidad, como muchos inmigrantes nos manifiestan, de arbitrariedades y actos de violencia de diversos tipos.

Antecedentes de investigaciones anteriores

Estas nuevas migraciones provenientes de África subsahariana hacia la Argentina no han sido aún caracterizadas y analizadas en profundidad; algunas aproximaciones fueron realizadas por Gomes (2001), quien describe las organizaciones que comenzaron a formar los nuevos migrantes africanos. Señala la autora que, desde comienzos de la década del '90, se está verificando una nueva corriente migratoria proveniente de países como Senegal, Mauritania, Liberia, Sierra Leona, Nigeria y Malí, entre otros; dentro de estos grupos africanos ya funcionaban para el momento al menos tres organizaciones: la Asociación de Nigerianos, la Asociación de Residentes Africanos y la Asociación de Malianos, cuyas sedes estaban radicadas provisoriamente en domicilios particulares de Capital Federal y en el Gran Buenos Aires. Por nuestro trabajo de campo sabemos que estas dos últimas ya no existen como tales, en tanto han surgido otras nuevas.

Domínguez (2004) analizó los procesos de construcción y redefinición de categorías étnico-raciales por parte de migrantes que reivindican una ascendencia africana y la pertenencia al grupo social de los afros y que trabajan en actividades artísticas o culturales en la Argentina. Llevó adelante su investigación con migrantes llegados a la Capital Federal durante las tres últimas décadas, tanto de países latinoamericanos (Uruguay, Brasil, Ecuador) como africanos (Senegal, Costa de Marfil y Sierra Leona).

Boubacar Traoré (2009), inmigrante senegalés radicado en la Argentina desde hace varios años, analiza los mecanismos de integración de los migrantes senegaleses en nuestro país y realiza una caracterización de este grupo. El autor señala la dificultad para cuantificar a la población; en el caso particular que estudia, conjetura —ya que las fuentes oficiales no son confiables— que para el año 2006 eran unos 200 los inmigrantes llegados al país desde Senegal, pero menciona que es una población inestable y que dos de cada tres senegaleses llegados a la Argentina hace 10 años emigraron posteriormente hacia otros destinos. Otro trabajo sobre la temática es la tesis de licenciatura de Kobelinsky (2003) en la que desarrolla algunas cuestiones teóricas acerca de la noción de refugiado, tomando el caso de los senegaleses y malíes.

Por su parte, Cicogna (2007) realiza una aproximación a los aspectos socioculturales de las comunidades de refugiados peruanos y senegaleses en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. La autora señala que estos últimos viajan solos, sin sus familias, por consejo de parientes o de otras personas que habían llegado a la Argentina antes; algunos forman su familia al llegar al país, casándose con mujeres argentinas. En Buenos Aires mantienen las actividades laborales que desarrollaban en su lugar de origen, todas relacionadas con el comercio. Su idioma es el francés o wolof (dialecto de la etnia del mismo nombre) y aprenden el castellano con los parientes o amigos que llegaron antes o en la Fundación Comisión Católica para las Migraciones (FCCAM), organización que firmó un convenio con la UBA para que puedan asistir los solicitantes a los cursos brindados en la Facultad de Filosofía y Letras.

En relación también con los refugiados encontramos el trabajo de Asa et al. (2007), en el cual dan a conocer ciertas características sociodemográficas de la población de refugiados en la Argentina, dentro de la cual se incluyen los africanos, señalando que en general son varones que han emigrado solos, solteros, con escasa escolarización formal y precaria experiencia laboral, siendo mayormente en sus países de origen trabajadores familiares no remunerados o cuentapropistas en pequeños emprendimientos del sector informal, provenientes muchos de zonas rurales.

Finalmente, podemos citar los trabajos realizados como equipo de investigación que abordan la temática de las nuevas migraciones africanas: Maffia, Ottenheimer y Zubrzycki (2007); Zubrzycki, et al. (2008); Maffia y Agnelli (2008); Zubrzycki y Agnelli (2009); Zubrzycki (2009); Agnelli y Kleidermacher (2009).

Los datos estadísticos

Los datos estadísticos oficiales, como el Censo Nacional de Población, Hogares y Viviendas del año 2001, refiere que de las 1.883 personas censadas en la Argentina nacidas en África, 328 nacieron en Egipto (17,42%), 287 en Marruecos (15,24%) y 213 en Sudáfrica (11,31%).

Entre los africanos que están en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, 167 nacieron en Egipto (23,13%), 123 en Marruecos (17,04%), 62 en Sudáfrica (8,59%) y 44 en Senegal (6,09%), luego se ubican los argelinos (42), libios (28), tunecinos (25), congoleños (22), sierraleoneses (20) y nigerianos (19).

De los censados en la provincia de Buenos Aires, 103 nacieron en Egipto (15,17%), 93 en Marruecos (13,7%), 77 en Sudáfrica (11,34%) y 50 en Cabo Verde (7,36%), seguidos por Túnez (38) Argelia (36), Libia (29), Etiopía (23), Nigeria (23) y Senegal (17). En el resto del país, la población de origen africano en su mayoría nació en Argelia (17,01%), Sudáfrica (15,35%), Marruecos (14,73%) y Egipto (12,03%).

En síntesis, los países que se destacan son tres: Egipto, Marruecos y Sudáfrica, existiendo una diferencia entre la Capital, donde el cuarto lugar lo tiene Senegal y la provincia de Buenos Aires, donde dicho lugar es ocupado por los caboverdeanos. Si sólo analizamos los migrantes del África subsahariana, los países más representados tanto en provincia de Buenos Aires como en la Ciudad Autónoma son Sudáfrica con 139 censados y Senegal con 61. Estas cifras proporcionadas por el censo se encuentran totalmente desactualizadas.

De acuerdo con la información suministrada por el Comité de Elegibilidad para los Refugiados (CEPARE) al 7 de enero de 2009, entre los años 2002 y 2008 se iniciaron los siguientes trámites de pedido de refugio por parte de africanos (sólo mencionamos las nacionalidades subsaharianas más representadas): 19 de congoleños, 19 de sierraleoneses, 31 de cameruneses, 33 de guineanos, 33 de liberianos, 38 de marfileños, 43 de ghaneses, 75 de nigerianos y 751 de senegaleses. El caso de Senegal es el más llamativo y, sin dudas, es el país subsahariano desde donde están llegando la mayor parte de los migrantes hacia la Argentina; sólo entre 2006 y 2008 se iniciaron 645 trámites de pedido de refugio, aunque solamente dos fueron reconocidos como tales.

El inicio del trámite de pedido de refugio tiene que ver, en ciertos casos, con una estrategia para obtener algún tipo de documentación en los primeros meses de estadía en nuestro país, dada la dificultad que representa cumplir con los requisitos de la ley migratoria y la vulnerabilidad que entraña la situación irregular para un inmigrante. Como numerosos investigadores han documentado para los inmigrantes limítrofes en la Argentina a fines de los 90 (Pacceca, 1997; Olrog y Vives, 1999; Casaravilla, 1999; Ceriani y Asa, 2002; Recalde, 2008, entre otros).

Los datos obtenidos de la Dirección Nacional de Migraciones9 con respecto a la entrada y salida de africanos, presentan la dificultad de no poder determinar, por ejemplo, los motivos de ingreso al país —si entran en calidad de turistas, por comercio, estudio, trabajo, a visitar parientes, amigos, etc.— ni el sexo, la ocupación u otra información imprescindible para la investigación; además sólo registran el ingreso de personas por pasos fronterizos informatizados. Es por ello que deberemos considerarlos por el momento simplemente como una referencia, que sólo puede cobrar sentido en el contexto relacional constituido por datos de diversa naturaleza, obtenidos a través de otras fuentes.

Una primera caracterización a partir de nuestro trabajo de campo

Caracterizar esta migración como ya dijimos es una tarea que reviste suma complejidad, no podemos hablar de inmigración subsahariana en la Argentina como si fuese un fenómeno homogéneo. Esta posee una gran diversidad en función de factores múltiples, tales como país de origen, religión, normativa migratoria, redes sociales, acceso a la información, a medios de comunicación y transporte, entre otros. Es por ello que en este acápite advertimos al lector que realizaremos una primera caracterización sujeta a modificaciones y ampliaciones posteriores.

Comenzaremos por las razones aducidas por los migrantes africanos en la Argentina para desplazarse fuera del continente, según la bibliografía consultada (Gomes, 2006; Traoré, 2009) son de carácter económico y político, coincidiendo con los planteos de Adepoju (1984, 2004) y Kabunda (2000, 2006, 2007) ya mencionados. De nuestro trabajo de campo, podemos señalar que uno de los principales motivos, que aparece reiteradamente en los relatos de los informantes, es la escasez de posibilidades en el mercado laboral en sus lugares de origen, ya se trate de emigrantes/inmigrantes de baja, mediana o alta cualificación educativa.

En relación con la variable sexo de estos nuevos migrantes, al igual que en casi todos los grupos migratorios transoceánicos de vieja data que se desplazaron hacia la Argentina (entre ellos los caboverdeanos), lo han hecho mayormente los varones.

Nos hemos encontrado con que, de las mujeres entrevistadas, la mayoría ha emigrado junto a sus cónyuges u otros parientes o buscando la reunificación familiar, una vez que éstos ya están asentados en el lugar de destino, en las clásicas "cadenas migratorias" y "redes sociales", estudiadas por historiadores, sociólogos y algunos antropólogos de las migraciones (Nancy, 1993; Portes, 1997; Devoto, 2003; Bjerg y Otero, 1995). Así se manifestó una inmigrante africana (senegalesa): "A diferencia de ellos yo no vine por mi propia voluntad, sino que me trajeron".

Sin embargo, uno de los inmigrantes nigerianos de varios años de estadía en el país nos dice respecto de su colectivo, que las mujeres que han emigrado desde Nigeria son pocas, pero lo han hecho solas y con muy buen nivel de escolarización (secundario y universitario).

Respecto de los senegaleses en particular, Traoré (2009) señala que los inmigrantes en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y la provincia de Buenos Aires son en su mayoría varones y aclara que en general las mujeres emigran para unirse a su grupo familiar, muy pocas lo hacen solas, en la búsqueda de mejorar su situación económica como los varones.

Un inmigrante africano oriundo de la República Democrática del Congo, de religión católica, nos dice:

[En la Argentina] sí hay mujeres, como yo te dije al principio el africano es muy inocente y, más allá de todo, la mujer. La mujer africana es una mujer que le gusta estar en su lugar. Sacar a la mujer africana de África es como sacar los peces de dentro del agua, ¿entendés? Como que se muere. (...) es muy difícil que vos veas que una mujer africana salga de África sola y venir a buscar otra vida, porque es una persona que realmente depende, digamos, de su marido.

Este es un claro ejemplo del discurso de la migración de algunos varones africanos, respecto de la migración femenina, en la que se naturaliza el lugar de la mujer: en África, en su casa con su familia, en relación de dependencia con el hombre, ya sea el padre, el marido, los hermanos... Esta naturalización podría explicarse en las categorías analíticas de Pierre Bourdieu (1999) como un habitus de género, es decir, relaciones sociales que fueron instituidas históricamente entre los géneros constituyendo "principios de visión y división", es decir de clasificación y prácticas, entre ellas, las vinculadas al parentesco y la organización familiar.

El antropólogo Rodríguez García (2002), en su estudio sobre la población inmigrante de Senegal y Gambia en Cataluña, considera que la marcada presencia de varones entre los africanos obedece al modelo tradicional de emigración-trabajo masculino, en algunos casos asociados a la religión islámica que impide a las mujeres vivir solas. Sin embargo, el autor destaca una tendencia (actual) a la heterogeneización de los inmigrantes en cuanto al sexo y la edad. Se evidencia un crecimiento del número de mujeres y niños inmigrantes que se vincula con la posibilidad de reagrupación familiar que brinda la ley española otorgando permisos de residencia a los cónyuges, hijos y descendientes de los inmigrantes legalizados. También es notable el aumento de las mujeres que viajan solas, lo cual estaría asociado con los cambios y procesos de urbanización en los países de origen y se encuentra en sintonía con la tendencia mundial de la feminización de las migraciones.

Respecto de América latina y el Caribe, el demógrafo de la Cepal Jorge Martínez Pizarro expresa:

Hoy es claro que cada vez más mujeres toman distancia de la migración de acompañamiento o de seguimiento de sus parejas, supuesto de dependencia implícito y explícito en la mayoría de las formulaciones teóricas sobre migración. Migran solas y también con arreglo a complejas decisiones dentro del grupo doméstico; hasta reditúan más que los hombres al aportar responsablemente con recursos al hogar (Martínez Pizarro, 2003: 8).

Vemos que resulta crucial continuar el trabajo etnográfico para analizar esta migración desde la perspectiva de género, acordando con Pizarro: "El género recorre estructuralmente las decisiones, trayectorias y consecuencias de la migración" (Martínez Pizarro, 2003: 8).

Con respecto al grado de escolaridad con el que llegan estos nuevos inmigrantes, los datos del Censo 2001 de la Argentina, que están relevados para los africanos en general, indican una elevada proporción de individuos con estudios secundarios y superiores (terciarios y universitarios), en ambos sexos.

Sin embargo, para el caso de los senegaleses Traoré (2009) señala que la mayoría no ha terminado la escuela primaria. Esto se ha evidenciado hasta el momento en nuestro trabajo de campo: la mayoría no habla francés, idioma en que se escolarizan los niños senegaleses.

Veremos, por un lado, qué datos recoge el nuevo censo (2010) en el que se visibilizarán los africanos llegados en la última década y, por el otro, los resultados de próximas entrevistas.

Ya en relación con la actividad laboral o a las ocupaciones en el país, por el momento lo que pudimos observar, una actividad recurrente (y la más visible), es la venta de bijouterie en la vía pública o en ferias, dato también indicado por Domínguez (2004). Susana Moreno Maestro (2006), quien estudia la inmigración senegalesa en Sevilla, destaca que entre ellos, la principal ocupación es la venta ambulante.

Pero, a partir de las entrevistas realizadas, pudimos ampliar la mencionada información respecto de otras ocupaciones (cada vez más diversificadas), fundamentalmente de los hombres, como la enseñanza de danzas africanas, elaboración de artesanías, ejecución de instrumentos musicales, empleos en restaurantes y hoteles, en empresas, en la universidad, jugadores de fútbol y estudiantes. Cabe aclarar que también existe un grupo dedicado a la actividad diplomática: aquellos que trabajan en las embajadas y consulados africanos en el país, pero que son migrantes transitorios. Por ejemplo para el caso de los congoleños, según datos de un informante calificado de ese origen, serían aproximadamente cuarenta entre hombres y mujeres, la mayoría de los cuales trabaja en la embajada de su país.

Recientemente Sergio Bertini10 de la Fundación MyRAR11 (Migrantes y Refugiados en Argentina), nos brindó la siguiente información producto del trabajo realizado por la institución con trabajadores migrantes, en particular, con refugiados africanos, principalmente ligados a la actividad comercial y artesanal en ferias en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y provincia de Buenos Aires.

• De 236 créditos activos: el 23% están a nombre de refugiados, siendo los senegaleses la mayor parte. Luego siguen Sierra Leona y Liberia y en menor representación Congo, Ghana, Etiopía, Burundi y Nigeria.

• Del Programa Iniciando Emprendedores (PIE): de 64 entregados, el 75% corresponden a jóvenes africanos entre 17 y 24 años. El 60% de los mismos es de Liberia y en menor medida de Costa de Marfil, Nigeria, Ghana, Gambia, Eritrea y Togo.

• En el Programa de búsqueda de empleo, se han registrado durante enero y junio de 2008 un 50% de entrevistas a africanos. De ellos, el 32% son senegaleses y los demás provienen de Costa de Marfil, Ghana, Nigeria y Sierra Leona. Se ha registrado una sola de Cabo Verde y otra de Camerún.

• Del total descripto anteriormente, las mujeres representan sólo el 5%.

Una comparación interesante para analizar surge del texto de Rodríguez García, cuando considera que los africanos en España presentan:

(...) similares características socio-demográficas que el resto de los inmigrantes del Tercer Mundo. Se trata generalmente de inmigrantes económicos que ocupan los trabajos más precarios en la agricultura, la construcción, la industria y los servicios, pero con una diversificada economía sumergida (Rodríguez García, 2002: 231)

Aquí se hace necesario aclarar que, así como muchos emigrantes/inmigrantes del llamado "Tercer Mundo" pueden carecer de escolarización más avanzada y de acceso a tecnologías y otros recursos hoy día valorizados en una economía global, muchos otros son altamente calificados, aunque posteriormente un alto porcentaje no logre insertarse laboralmente de acuerdo con sus cualificaciones profesionales. La diversidad encontrada, a partir de nuestro trabajo de campo respecto de los inmigrantes africanos (en la Argentina) y el de estudiosos latinoamericanos con relación a los latinos y caribeños,12 contradice "la homogeneidad discursiva" (Escobar, 1996) con las que aún muchos investigadores analizan la diversidad y complejidad de nuestros pueblos englobados bajo la "categoría ideológica de Tercer Mundo" (Picas Contreras, 2006).

Nucleamientos formales e informales entre africanos

Los primeros intentos de crear una asociación que aglutinara a los entonces escasos migrantes del África subsahariana en la Argentina se produjeron a principios de los años '90, a partir de un "hecho desgraciado", es decir la muerte de un compatriota —como es explicitado más abajo por el informante—. Esta expresión nos recuerda las razones invocadas por inmigrantes sobre todo españoles e italianos de fines del siglo XIX y principios del XX en la Argentina, para la creación de las primeras Sociedades de Socorros Mutuos,13 como también las que agruparon a los caboverdeanos en Ensenada y Dock Sud (provincia de Buenos Aires), fundadas en los años 1927 y 1932, respectivamente.

Así es como se refiere un senegalés (de escolaridad universitaria), emigrado en la década de los noventa, que participó en la constitución de esta incipiente asociación de africanos:

Un amigo, un compatriota si así podemos llamarlo —pero era de Malí— falleció y para nosotros recién llegados al país fue algo tan impactante que de manera muy repentina todos tomamos conciencia de la importancia de crear una asociación (...) La asociación fue creada en realidad digamos para resolver estos problemas, o sea, fallecimiento, enfermedades, alguien que tiene un problema, en fin... apoyarnos a través de esta asociación, este fue digamos el objetivo principal, por supuesto había otros objetivos, poder encontrarnos para poder digamos generar un espacio de sociabilidad, etcétera, etcétera.

Algunos de estos migrantes ya habían creado un espacio de encuentro donde se reunían tanto africanos como argentinos a partir de la organización de fiestas en el barrio de San Telmo (de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires), lugar en el que se pasaba música africana y se bailaba. Estos encuentros no sólo permitieron conocer y establecer amistad con argentinos, sino también entre los propios africanos, como nos relató un inmigrante senegalés:

(...) fue un espacio digamos de encuentro y de comunicación y que permitió realmente no sólo a los africanos poder conocernos, o sea poder hacer actividades porque venimos de distintos lugares... no es porque somos africanos que bueno, de repente vamos a... sino había que construir, digamos, esta sociabilidad y este espacio sirvió justamente para eso. De modo que cuando se presentó esta desgracia, no fue difícil lanzar la idea de una asociación para que luego todos la aceptaran.

La asociación estaba integrada por gente de Senegal, Malí, Guinea, Guinea Bissau, Costa de Marfil y Congo, es decir que, si bien representaba a los africanos, sólo había migrantes provenientes de países que habían estado bajo el dominio francés. Duró un poco más de un año pero nunca se formalizó:

El [idioma] francés, digamos, era un factor de unificación, de manera que a partir del francés, por más que la gente de África central es tan distante y también diferente de nosotros [los de África occidental], pero la lengua era el factor que digamos podía unir (...) Pero no se produjo, no se produjo quizás también porque el proceso era lento, era lento porque acabábamos de llegar, algunos quizás tenían una experiencia de inmigrantes, otros no; había disparidades pero muchísimas. Yo diría que el factor cultural fue decisivo y, además, teníamos pocas herramientas para poder resistir a los embates de ciertos compañeros que de ninguna manera querían justamente (...) o sea, no veían la importancia de una asociación (...) creo que también por eso no prosperó la idea. Y había tanto desgaste que al final bueno, llegamos a tomar la decisión de dejar la asociación.

Un segundo intento de aglutinar a los migrantes africanos se produjo en 1999 a partir de la iniciativa de un grupo de diversas nacionalidades (congoleños, cameruneses, senegaleses) que decidieron hacer frente a lo que ellos identificaban como los problemas generados a raíz del desconocimiento sobre el continente africano en la Argentina y a las necesidades que planteaba la integración de los nuevos inmigrantes. Su presidente señala que si bien existían en esa época organizaciones de afrodescendientes —como la Casa de África— que intentaban resolver los problemas de los nuevos inmigrantes africanos, éstas no contaban con el conocimiento suficiente para lograrlo.

Ese mismo año se crea como asociación civil la Unión de Africanos del Cono Sur en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, la que cuenta con personería jurídica desde el año 2002. Es una organización de carácter continental abierta a todos los africanos, no obstante entre sus miembros se destaca la presencia de africanos subsaharianos como senegaleses, congoleños, cameruneses y ghaneses, aunque algunos, como los senegaleses y los ghaneses, han formalizado o se encuentran en proceso de formalización de sus propias asociaciones. La asociación no cuenta con subsidios ni aportes de ninguna embajada, la financiación es a través de la colaboración de sus miembros, principalmente de su presidente, quien paga el alquiler de la sede y aportó las computadoras con acceso a internet.

Para contribuir a la integración de los inmigrantes ofrece su sede como un espacio de encuentro y en donde brindan asesoramiento. Por otro lado, en función de los objetivos de promover un mayor conocimiento tanto de la cultura africana como de las posibilidades de inversión económica en el continente, realizan charlas informativas con empresarios —principalmente llevadas a cabo por el presidente— y actividades como la Semana de África, evento que comenzaron a desarrollar desde 2004 una vez por año. Hasta hace muy poco tiempo miembros de la asociación participaban del llamado Movimiento de la Diáspora Africana,14 integrado por afrodescendientes y africanos.

No ya de tipo continental, sino nacional, es la Asociación de Nigerianos en el Río de la Plata, fundada en febrero de 1996 en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, a partir de la iniciativa de una veintena de nigerianos que para ese momento estaban en el país y que venían realizando reuniones informales en las casas de algunos de ellos desde 1995. Estos migrantes angloparlantes no participaron de los primeros intentos de asociación por parte de los africanos ni de la formalización de la Unión de Africanos del Cono Sur.

La formalización de estas reuniones de nigerianos consistió en redactar una constitución y en establecer un nombre para la organización. Entre los objetivos establecidos en la constitución se señalan: proporcionar el bienestar de sus miembros, promover la coexistencia pacífica entre sus miembros y sus vecinos, fomentar la unidad y el entendimiento en la diversidad y promover las relaciones culturales entre los nigerianos y los habitantes de la región del Río de la Plata. La asociación fue inaugurada formalmente en 1997, aunque funcionando en una casa particular, tal como continúa sucediendo en la actualidad debido a la falta de un espacio físico propio para la sede. En el año 2002 se tramitó la personería jurídica.

Además de reuniones entre los miembros, la asociación conmemora algunas fechas en particular en eventos públicos, donde se invita a académicos, embajadores, miembros de otras comunidades y público en general. Por ejemplo, el Día de la Democracia Nigeriana (el 29 de mayo) y el Día de la Independencia de Nigeria (el 1 de octubre).

La Asociación de Residentes Senegaleses se originó a mediados de 2007, estando aún a la espera de la resolución definitiva respecto de la personería jurídica. La creación de esta estructura como asociación civil tiene como principal objetivo legitimar la presencia de senegaleses y obtener un reconocimiento formal por parte de las autoridades argentinas. La misma "visibilidad legal" era buscada por algunas de las asociaciones de inmigrantes limítrofes en la ciudad de La Plata, capital de la provincia de Buenos Aires, a fines de los noventa (Recalde, 2008).

El presidente15 de la Asociación (senegalesa) señalaba en una entrevista:

Los senegaleses en estos últimos años están llegando constantemente y en pequeños grupos, lo cual evidentemente llega un momento en que nos encontramos con bastantes compatriotas senegaleses aquí en la Argentina. En el pasado, nunca se planteó la posibilidad de crear una estructura para aunar a todos. No había muchos, éramos pocos y siempre se habló de crear una estructura a nivel continental. Y en este marco ya en el pasado se creó una Asociación que nucleaba a todos los africanos que querían participar [La Unión de Africanos del Cono Sur] (...) pero nos dimos cuenta, los otros senegaleses, que si bien existe este vínculo, que todos pertenecemos al mismo continente, a veces los problemas no son los mismos. Desde el punto de vista cultural, ciertos factores necesitaban de una estructura más específica y lo hemos hecho a través de esta Asociación.

Uno de estos factores culturales al que refiere el presidente de la asociación tiene que ver con que la mayoría de los inmigrantes senegaleses son musulmanes pertenecientes a estructuras cofrádicas. Son los propios senegaleses de estas cofradías quienes proponen crear una asociación civil que sirva de intermediaria entre sus nucleamientos y el Estado argentino y entre los inmigrantes y el propio Estado senegalés. Una de las cuestiones fundamentales que atiende la Asociación responde a la ausencia de una embajada o consulado senegalés en la Argentina, así como a la ausencia de representación diplomática argentina en Senegal.

Mucho más reciente (mediados de 2009) es la creación de la Asociación Casa Senegalesa en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, a partir de la iniciativa de un senegalés y su esposa argentina, quienes tienen algunas diferencias con la comisión directiva de la mencionada asociación de residentes senegaleses en cuanto al rol que debe cumplir como institución que representa a estos migrantes. Uno de los objetivos de esta nueva asociación es promover el establecimiento de un consulado senegalés en la Argentina.

Además de estas entidades cuyos miembros son sólo africanos, algunos migrantes se insertaron en otras de carácter mixto, es decir, integradas también por afrodescendientes, como la Asociación África y su Diáspora y el Movimiento de la Diáspora Africana en la Argentina.

Algunas organizaciones de afroargentinos comenzaron a actuar conjuntamente en la planificación y realización del evento Semana de África, que se llevó a cabo por primera vez de esta forma en mayo de 2007 y repetido en 2008; el evento se venía realizando desde 2004 pero organizado sólo por africanos, como ya señalamos anteriormente. Su principal objetivo fue difundir de manera interdisciplinaria la cultura y la historia africanas y sus distintas expresiones en América, a partir de la organización de un homenaje extendido del Día de África.

También participaron de forma conjunta en los encuentros efectuados durante 2008 y 2009 en el marco del festival Argentina Negra, organizado en el marco del proyecto financiado por Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo, "Apoyo a la población afroargentina y sus organizaciones de base", dirigido por Miriam Gomes de la Sociedad de Socorros Mutuos Unión Caboverdeana de Dock Sud.

Palabras finales

Necesitaremos de un más prolongado e intensivo trabajo de campo, sumado a una mayor profundización teórica, para tratar la heterogénea y compleja situación dentro de cada organización, la relación entre ellas y otros grupos de la sociedad civil y las instituciones del Estado, analizar los cambios que están aconteciendo y la definición y/o construcción de límites étnicos entre los nuevos inmigrantes africanos, los caboverdeanos y los otros afrodescendientes que residen en la Argentina. Además de explorar las diferentes formas de construir identidad en los distintos espacios sociales en los que se desenvuelven. Ese será nuestro desafío en la próxima etapa de la investigación y tal como lo planteamos en la introducción, sumando al análisis desde la perspectiva antropológica, más específicamente etnográfica, los aportes de otras disciplinas sociales como la historia, la ciencia política, la sociología y la demografía, combinando metodologías cuanti y cualitativas.

Notas

1 Este trabajo forma parte de una investigación financiada por un PIP CONICET, la Agencia Nacional de Promoción Científico Tecnológica y por el programa de Incentivos del Ministerio de Educación de la Nación, dos de las investigadoras con las cuales estamos trabajando mancomunadamente son la Dra. Bernarda Zubrzycki y la becaria del CONICET Lic. Silvina Agnelli, sus trabajos específicos en la temática constituyeron insumos indispensables para este artículo.

2 Para ampliar el tema sobre estas migraciones, véase Pineau (1997); Maffia (1986, 2004).

3 El trabajo de campo fue realizado por el equipo (Maffia, Zubrzycki, Agnelli) en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Gran Buenos Aires, La Plata y partidos de la costa bonaerense (provincia de Buenos Aires). La entrada al campo ofreció numerosas dificultades no sólo por el idioma, en algunos casos sólo hablan fluidamente su lengua materna, por ejemplo, el uolof, sino también por la desconfianza que generaba nuestra indagatoria sobre todo en aquellos que se encontraban en una situación migratoria irregular. Aunque fueron efectuadas numerosas breves entrevistas de contacto, logramos hacer aproximadamente treinta y cinco entrevistas en profundidad, de las cuales tan sólo cinco fueron a mujeres (sabemos de la existencia de un mayor número). También entrevistamos a tres presidentes de asociaciones y a uno de los consejeros de la Embajada de Sudáfrica. Realizamos observación participante en reuniones organizadas por las Embajadas de Sudáfrica, Nigeria y el Congo, además en los eventos festivos/culturales, promovidos por distintas organizaciones de afrodescendientes, que contaron con la presencia de inmigrantes africanos recientes.

4 Para una ampliación de este tema, véase Diez Martín (2005).

5 Responsables, por ejemplo, del éxodo rural, al descuidar las zonas agrícolas impulsando los desplazamientos hacia las ciudades más industrializadas.

6 En África (excluyendo el norte de África) hacia fines de 2008 había 2,1 millones de refugiados distribuidos del siguiente modo: Africa Central y Grandes Lagos: 1.006.000; Este y Cuerno de Africa: 763.900; Sur de Africa: 161.100 y Africa Occidental: 175.300 (ACNUR, 2008).

7 Como ha sucedido históricamente en la Argentina. Para una ampliación de este tema ver: Benencia (2003); Grimson y Jelín (2006); De Marco, Rey Balmaceda y Sassone (1994) y Recalde (2008a y 2008b), entre otros.

8 Con respecto a América Latina, Martínez Pizarro y Courtis (2007) consideran que el patrón migratorio intrarregional ha aumentado su peso absoluto y relativo, desde por lo menos los años setenta, como lo pone en evidencia el fuerte incremento entre países fronterizos. La composición de esta población migrante es heterogénea con una presencia creciente de mujeres.

En una reciente (2010) comunicación con Martínez Pizarro, nos envió un tabulado inédito (Proyecto IMILA del CELADE) del Stock de migrantes latinoamericanos y caribeños según región o país de presencia, realizado en base a información censal y otras fuentes estadísticas, donde se observa que el mayor stock se registra en Estados Unidos, en segundo término aparece América Latina y el Caribe, y el tercer lugar lo ocupa España. A partir de estos datos, podríamos decir que la emigración intracontinental es mayor que la extracontinental.

9 Los datos de la Dirección Nacional de Migraciones para los años 2007 y 2008 con relación a la entrada y salida de africanos pueden consultarse en Maffia y Agnelli (2008).

10 Para una ampliación de este tema, véase Bertini (2008).

11 Fundación sin fines de lucro que desde mediados del 2002 acompaña a refugiados y migrantes en su proceso de integración a la sociedad local, a través de actividades socioeconómicas, de inserción laboral y de generación de ingresos por medio de cursos de capacitación, visitas de asistencia técnica, exposiciones y ferias de economía social y solidaria (Extraído de la página de la fundación: http://myrar.org.ar).

12 Ver entre otros, los trabajos de Benencia (2003), Pizarro y Courtis (2003), Novick (2003), Grimson y Jelín (2006).

13 Ver Devoto y Míguez (1992); Fernández y Moya (1999); Devoto (2003); Maffia (1986, 2004); Maffia, Ballina y Monkevicius (2005).

En el caso de los inmigrantes limítrofes en la ciudad de La Plata (provincia de Buenos Aires), estudiados por Recalde (2008), las asociaciones creadas en la década de 1980 surgieron también a partir de reuniones informales, de estudiantes (inmigrantes peruanos y bolivianos) o bien de trabajadores (inmigrantes paraguayos). Aunque la búsqueda de ayuda material, alojamiento, trabajo o sustento temporario estaba presente en su constitución, cobra una importancia fundamental la "contención emocional" encontrada en ese espacio, para hacer frente al desarraigo que implica la emigración y la inserción en un nuevo país.

14 Una caracterización del Movimiento de la Diáspora Africana en la Argentina puede verse en Frigerio y Lamborghini (2009).

15 Presidente en el momento de la entrevista. El 7 de diciembre de 2009 asumieron las nuevas autoridades de las Asociación.

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