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Cuadernos de antropología social

versión On-line ISSN 1850-275X

Cuad. antropol. soc.  no.32 Buenos Aires jul./dic. 2010

 

RESEÑA BIBLIOGRÁFICA

PITA, María Victoria. 2010. Formas de morir y formas de vivir. El activismo contra la violencia policial . Editores del Puerto/CELS.

Florencia Corbelle*

* Profesora en Ciencias Antropológicas. Becaria CONICET. FFyL, UBA. Correo electrónico: florcorbelle@hotmail.com .

Formas de morir y formas de vivir . El activismo contra la violencia policial , escrito por María Victoria Pita, es el segundo libro de una serie de publicaciones ofrecida por la colección Revés de Editores del Puerto y el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS). Esta colección reúne textos que trabajan sobre las burocracias penales, sobre sus prácticas cotidianas, sus actores y sus efectos, con miras tanto a presentar las bases teóricas y prácticas en que descansan las violaciones a los derechos humanos, como a transmitir experiencias de lucha y discursos disponibles para enfrentarlas. Específicamente, este libro se concentra en las muertes producidas por la violencia policial, particularmente aquellas que se han conocido como de gatillo fácil. Pero, fundamentalmente, invita al lector a adentrarse en las formas en que algunos de los familiares de las víctimas se han organizado y logrado politizar estas muertes de vidas no políticas, a través de la protesta, la denuncia y la impugnación de la violencia de estado, convirtiéndose en un tipo particular de activistas, los familiares del gatillo fácil .

Distanciándose de aquellas perspectivas que abordan la protesta contra la violencia policial trazando similitudes y diferencias con otras formas de demanda de justicia o de acción colectiva, este libro exhibe un novedoso análisis que resalta las especificidades que hacen al mundo de los familiares de gatillo fácil . Esta singularidad, por un lado, es fruto del vasto conjunto de metodologías y técnicas de campo propias de la antropología y, por el otro, de un notable y profundo análisis teórico, que combina trabajos actuales y clásicos de investigación, permitiéndole a la autora recuperar y revalorizar conceptos y dimensiones de análisis frecuentemente desestimados a la hora de pensar las formas de hacer política.

De este modo, la investigación llama a reflexionar sobre las categorías de cuerpo, corporalidad, emociones y sentimientos repensando, desde una perspectiva etnográfica y crítica, su rol como productores de sujetos, relaciones sociales, territorios de sociabilidad y comunidades emotivas. Pero también sus efectos políticos, al considerarlas como un locus privilegiado para suscitar obligaciones sociales que, pensadas en términos de un compromiso moral, revelan la existencia de mundos morales compartidos que se configuran, así, como condiciones de posibilidad tanto para formular un reclamo como para legitimar la figura del familiar como un tipo particular de activista. En este sentido, puede decirse que el libro brinda un indudable aporte a la hora de pensar la violencia de Estado, así como nos anima a indagar en las múltiples formas en que puede manifestarse la política y la protesta generada, en palabras de Pita, por personas de carne y hueso.

Organizando la exposición en una serie de ejes, la autora comienza presentando en el primero de ellos, Las formas de vivir, los hechos de violencia policial a partir de los relatos de los familiares de las víctimas. En estos relatos, a diferencia de lo que ocurre con las versiones policial y militante , adquiere preeminencia el registro emocional y afectivo, y estas muertes aparecen insertas en la trama de relaciones sociales que las hace posibles y que, también, como irá desarrollando Pita a lo largo del libro, es la trama a través de la cual les será asequible a los familiares no sólo enterarse de lo acontecido y solicitar adhesión, sino organizar la protesta y demanda de justicia.

Ya ahondando en el valor central que es otorgado a los muertos en la protesta contra la violencia policial, en el siguiente eje, Las formas de morir, se analiza cómo los familiares intentan "restituir humanidad a estas víctimas, que son vistas de acuerdo a las circunstancias de su muerte (…) como seres matables " (Pita, 2010:26), mediante la resignificación de sus muertes pero también de sus vidas. Así, a lo largo del capítulo se describen una multiplicidad de prácticas de denuncia y conmemorativas, tanto individuales como colectivas, a través de las cuales los familiares politizan estas muertes impugnando la forma en que fueron muertos sus seres queridos (" como un perro "), así como convierten a estos muertos, sus muertos, en fuente que otorga valor, legitimidad y significado a la protesta y a su lugar en ella.

Las formas de protesta, centrándose en aquellos casos con menor difusión pública, describe otra serie de situaciones de protesta y denuncia que, distanciándose de la lógica que organiza la versión militante de los hechos, se caracterizan por la denuncia, afrenta e insulto a la policía. Aquí se analizan las distintas formas de intervención de los familiares –ya ritualizadas, ya ocasionales– en situaciones de confrontación con la policía, haciendo especial énfasis en cómo estos actores consiguen ligar el lenguaje corporal, emocional y moral de la protesta a una dimensión política. Estas formas de protesta constituyen para la autora otra de las formas que adquiere este "proceso de politización llevado adelante por los familiares que identifica relaciones de poder, las discute, cuestiona e impugna" (Pita, 2010:138), al mismo tiempo que fortalece la posición, autoridad y legitimidad de estos activistas.

En El mundo de los familiares , la autora se detiene a analizar la categoría de familiar como una "categoría nativa con valor político". En este sentido, sostiene que la dimensión moral de esta categoría se encuentra vinculada a significados que potencian la politización de la protesta, a la par que acentúa disímiles formas de construcción de autoridad y legitimidad pero también disímiles obligaciones y derechos respecto del resto de los miembros de los grupos que forman parte del campo de la protesta. No obstante, en vistas a entender su eficacia, la autora también la trabaja como una categoría sociológica, sometiéndola a un examen crítico que le posibilita "romper con la naturalidad que porta en tanto nominación que forma parte de la vida cotidiana y que (…) la vuelve opaca respecto de las relaciones que la constituyen" (Pita, 2010:18).

Finalmente, a modo de epílogo, Pita analiza cómo la intervención del Estado en el mundo de los familiares , mediante la creación del Programa Nacional de Anti-impunidad, consigue desbaratar ese campo de relaciones que se encontraba en situación de "hostilidad equilibrada". Así, en este capítulo intitulado La intervención del Estado se analizan las diferentes formas en que los familiares se piensan a sí mismos, sus compromisos y obligaciones y cómo en este proceso ponen en juego a sus muertos, que en tanto "bienes inalienables" les proveen de valores morales a partir de los cuales justificar sus diferentes posiciones políticas.