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Intersecciones en antropología

versión On-line ISSN 1850-373X

Intersecciones antropol.  n.8 Olavarría ene./dic. 2007

 

Una primera aproximación a los motivos serpentiformes de la iconografía Aguada del NOA

Débora M. Kligmann y Elena Díaz País

Débora M. Kligmann. CONICET - Instituto de Arqueología, Facultad de Filosofía y Letras (UBA). 25 de Mayo 217, 3° piso, C1002ABE Ciudad Autónoma de Buenos Aires. E-mail: kligmann@mail.retina.ar
Elena Díaz País. Instituto de Arqueología, Facultad de Filosofía y Letras (UBA). E-mail: helen_arq@yahoo.com.ar

Recibido 30 de Junio 2006. Aceptado 7 de Marzo 2007

RESUMEN

Si bien existen tres motivos recurrentes en la iconografía Aguada, los ofidios, a diferencia de los felinos y los personajes antropomorfos, no han sido estudiados en profundidad. En este trabajo se presenta una primera aproximación al análisis de los patrones de representación de los motivos serpentiformes correspondientes al Período de Integración Regional. Para ello se recopilaron figuras publicadas en la literatura arqueológica nacional. Los resultados obtenidos indican que en la iconografía Aguada los ofidios se representan solos o combinados con otras especies. En este último caso, los ofidios siempre constituyen el cuerpo (asociados a cabezas felínicas o humanas) o se utilizan a modo de accesorios de personajes antropomorfos. Por esta razón, las cabezas resultaron de mayor utilidad que los cuerpos a la hora de buscar patrones. El modo de representación más frecuente consiste en ofidios vistos en planta con cabezas triangulares y dos ojos. Trabajos futuros sobre serpentiformes y lagartijas de otros períodos permitirán analizar la evolución de la imagen de los reptiles a lo largo del tiempo en el NOA.

Palabras clave: Iconografía Aguada; Motivos serpentiformes; Período de Integración Regional; NOA.

ABSTRACT

An initial attempt at understanding serpentine motifs in Aguada iconography. Even though there are three recurrent motifs in Aguada iconography, ophidians, unlike felines and human characters, have not been studied in detail. In this paper we present a preliminary approach to the analysis of the patterns used to depict snake-like designs during the Regional Integration Period. In order to fulfill this goal, we compiled images published in the national archaeological literature. The results obtained show that in Aguada iconography ophidians are depicted by themselves or combined with other species. When the latter is the case, ophidians always constitute the body (associated with feline or human heads) or are used as accessories of human characters. Given this fact, when it comes to look for patterns, heads turn out to be more useful than bodies. The most common pattern consists of ophidians seen from above, with triangular heads and two eyes. Future papers about snake-like designs and lizards of other periods will permit to analyze the ways in which the image of reptiles changed through time in northwest Argentina.

Keywords: Aguada iconography; Snake-like designs; Regional Integration Period; Northwest Argentina.

INTRODUCCIÓN

Los reptiles son muy frecuentes en la iconografía prehispánica del Noroeste Argentino. Las representaciones de estos animales surgen durante el Período Agroalfarero temprano, continúan en el Período de Integración Regional, alcanzan su máxima popularidad durante el Período de Desarrollos Regionales y comienzan a disminuir en el Período Inca.

Los reptiles están plasmados en una gran variedad de soportes, incluyendo calabazas, cerámica, cestería, hueso, madera, metal, paredes rocosas, piedra y textiles. Para realizar estas representaciones se emplearon diversas técnicas decorativas (e.g., bordado, grabado, modelado y pintura).

Ahora bien, a pesar de la gran cantidad de reptiles presentes en la iconografía, los hallazgos de restos faunísticos de estos animales en sitios arqueológicos de la Argentina son escasos. De los 13 casos que se conocen sólo dos corresponden a grandes acumulaciones (más de 1700 especímenes) y en ambos se trata de pequeños reptiles recuperados en sitios del NOA: lagartijas (Albino y Kligmann 2007; Kligmann 2003; Kligmann et al. 1999) y anfisbenas (Kligmann et al. 2006). Los 11 casos restantes dan cuenta de unos pocos individuos aislados, identificados como lagartos, serpientes y tortugas. Debido a la escasez del material óseo y dentario, por lo general no se discute su origen. Así, los datos obtenidos no se incorporan a la discusión de estos trabajos (por ejemplo, no se establecen relaciones entre los reptiles y los seres humanos) (Kligmann 2003).

Los hallazgos de las dos acumulaciones recién mencionadas generaron la necesidad de evaluar la existencia de relaciones entre la representación iconográfica de los distintos reptiles y la presencia de sus restos en sitios arqueológicos. Para ello, primero es necesario determinar si los restos faunísticos son el resultado de causas culturales o naturales. En el primer caso, los animales pudieron constituir un recurso alimenticio o ser utilizados como fuente de materias primas (e.g., cuero, piel, lana, plumas, tendones y huesos) con fines tecnológicos, rituales o medicinales. En el segundo caso, por el contrario, su presencia en los sitios sería accidental y no tendría relación alguna con la actividad humana.
El trabajo aquí presentado se inserta en un proyecto de mayor alcance, cuyos objetivos generales son:
•Buscar patrones en los modos de representación de cada uno de los tipos de reptiles (serpentiformes1 por un lado y lagartijas por el otro).
•Determinar si estos patrones se repiten en otros grupos de animales (e.g., batracios). En otras palabras, se trata de evaluar si hay grupos de animales que tienen atributos conceptuales semejantes y que comparten, por lo tanto, los mismos patrones.
•Analizar la variabilidad de los motivos serpentiformes. A partir de esto se intentará clasificar los distintos animales representados (e.g., víboras, culebras, anfisbenas) para, en la medida de lo posible, diferenciar aquellos peligrosos (es decir, venenosos) de los que no lo son. Esto permitirá discutir si esta diferenciación de los distintos reptiles, que seguramente existía en la realidad, era lo suficientemente importante como para trasladarla al campo del diseño.

Para cumplir con estos objetivos, primero es necesario crear una base de datos de las imágenes disponibles por tipo de reptil y por período. Esto permitirá comprender las características de cada uno para luego identificar semejanzas y diferencias entre los distintos grupos. El fin último es establecer cambios en los modos de representación de los reptiles a lo largo del tiempo. Si bien se sabe que los períodos no son homogéneos, aquí resultan de interés aquellas características que exceden las variantes espaciales y que son comunes a diferentes manifestaciones de cada uno de los estilos, independientemente del tipo de soporte o de la técnica utilizada. Los resultados que se obtengan serán objeto de futuras publicaciones.

En esta oportunidad se da a conocer un análisis de los patrones compositivos de los motivos serpentiformes correspondientes al Período de Integración Regional. Esta tarea se llevó a cabo a partir de la digitalización y posterior interpretación de imágenes publicadas en la literatura arqueológica nacional.

AGUADA: MARCO TÉMPORO-ESPACIAL

Hasta no hace muchos años se ubicaba al "Período de Integración Regional" (sensu Nuñez Regueiro y Tartusi 1987; Pérez Gollán y Heredia 1987) entre los siglos VII y IX DC (González y Pérez 2000). Sin embargo, sitios con características Aguada excavados en la última década presentaron fechados mucho más tardíos (I. Gordillo, comunicación personal 2007), particularmente en la provincia de La Rioja (entre 900 y 1400 DC) (Callegari 2004). Esto sugiere que en algunos sectores del NOA, la ocupación Aguada perduró más allá de los límites tradicionalmente establecidos.

Aguada tuvo lugar en un espacio amplio, pero limitado entre el sur de la provincia de Salta y el norte de San Juan. La mayor concentración de vestigios se encuentra en las provincias de Catamarca y La Rioja. También existen evidencias de relaciones con San Pedro de Atacama (Berenguer 1984; González 1977; González y Pérez 2000; Tarragó 1989). En este escenario, la Aguada no fue una cultura que se "implantó" sobre un área extensa, sino que es la manifestación de la integración a nivel ideológico de distintas culturas locales desarrolladas durante el Formativo (Nuñez Regueiro y Tartusi 1987).

La complejidad social alcanzada en este período se manifiesta en indicadores tales como el aumento demográfico, la jerarquización de los asentamientos, la especialización artesanal, la segregación mortuoria y el desarrollo de una compleja iconografía religiosa (Gordillo 1994; Gordillo y Kusch 1987). Varias de estas características, a su vez, se reflejan en las manifestaciones artísticas. Por ejemplo, algunas de las figuras como el personaje de los "dos cetros" o del "sacrificador" sugieren la existencia de cabezas trofeo y sacrificios, hecho que concuerda con el hallazgo de cráneos aislados en tumbas (González 1977; Gordillo y Kusch 1987). En este período, las figuras del shamán y del guerrero cumplieron un rol fundamental y probablemente muchas de las representaciones fantásticas se realizaran bajo los efectos del consumo de alucinógenos (González 1977, 1998; Gordillo y Kusch 1987; Gordillo et al. 2000; Kusch 1989, 2000; entre otros). Los complejos adornos y tocados de algunos de los personajes representados seguramente sean un símbolo de su jerarquía social (González 1977).

INTRODUCCIÓN AL ANÁLISIS ICONOGRÁFICO

Si bien los conceptos presentados en esta sección se pueden aplicar al análisis iconográfico en general, aquí se ejemplifican con la iconografía Aguada. En el marco de las representaciones ofídicas se pueden distinguir diferentes motivos. Un motivo es una unidad morfológica cuya totalidad representa un objeto (Kusch 1991). Debido a que es una unidad de expresión, y como tal manifiesta una visión particular del mundo, es válido utilizarlo como unidad de análisis (Aschero 1988).

El modo de representación está constituido por un conjunto de pautas de composición que son el resultado de un proceso de selección. Dicho proceso opera en relación a los atributos característicos del modelo real y que lo definen en su esencia (Kusch 1991). También se pueden definir elementos complementarios que se asocian de diversas maneras al personaje principal y que a veces son identificatorios del mismo (González 1998). Por ejemplo, en los motivos antropomorfos es usual encontrar tocados, armas y cetros que contribuyen a la caracterización de ese personaje ("el sacrificador", "la deidad de los dos cetros", etc.). Cuando los atributos y los elementos complementarios pueden ser separados y re-combinados sin dejar de evocar al modelo original, se definen como rasgos (e.g., manos, cabezas, etc.). A veces estos rasgos son usados para llenar espacios o como simples elementos decorativos (González 1992). Pero también suelen utilizarse para reemplazar el todo por una parte. Es decir, un elemento determinado (por ejemplo las garras) remite a toda la figura principal a la que pertenece y lo que ella representa conceptualmente (el felino).

La articulación espacial se refiere a la ubicación del motivo en la composición total (Kusch 1991). Para ello, es importante tener en cuenta la estructura del soporte decorado, es decir, las relaciones entre los distintos motivos representados y el uso de las diversas técnicas plásticas.

CARACTERÍSTICAS DEL ARTE AGUADA

El arte Aguada es esencialmente figurativo y simbólico en todas sus variantes estilísticas, con escasos modelos evocados pero con un repertorio iconográfico bastante variado (Gordillo et al. 2000; Kusch 1991). Esto es posible por la constante combinación de elementos que incluyen representaciones tanto realistas como fantásticas cargadas de simbolismo religioso (González 1977).

En dicha combinación intervienen dos procesos muy característicos: la descomposición del motivo en partes (atomización) y la recombinación de esas partes para conformar un nuevo motivo fantástico (recomposición) (Kusch 1991). La parte que se aísla de cada especie mantiene sus características de representación o composición (Kusch 1991). Por ejemplo, la cabeza del felino conserva sus cualidades aún cuando tenga cuerpo de ofidio. Estos dos procesos operan sobre una interpretación previa del modelo y no sobre los atri butos del modelo real. Por lo tanto, es importante destacar que en Aguada "no se combinaron especies, sino representaciones o interpretaciones de dichas especies" (Kusch 1991: 14). Sin embargo, estas combinaciones no se originan al azar, sino que en ellas subyacen reglas de composición. Por ejemplo, predomina una manera de concebir la humanidad a partir de la combinación de tres características: actitud, de pie; en posición, frontal y con orientación, vertical (Kusch 1991), aunque cabe mencionar que hay representaciones humanas que escapan a este patrón (I. Gordillo, comunicación personal 2007). En contraposición, hay varios modos de percibir todo aquello que no es humano. Este esquema podría indicar la existencia de una concepción del mundo real dividida en dos ámbitos y modos de ser: lo humano y lo no-humano (Kusch 1991).

La problemática iconográfica del arte Aguada gira en torno a dos motivos centrales que se combinan e interactúan: el felínico y el antropomorfo. Su recurrencia ha captado la atención de los arqueólogos que estudiaron el estilo, siendo muchas las publicaciones dedicadas a la relación del felino con la figura humana (e.g., Gordillo y Kusch 1987; Kusch 1989, 1991). Otro motivo ubicuo en las expresiones artísticas de Aguada es el ofídico, ya sea solo o combinado con otras especies. A pesar de ello, los ofidios no han sido analizados en profundidad. Al respecto, y de acuerdo con los objetivos de este trabajo, las publicaciones que analizan la iconografía Aguada se pueden clasificar en:
1) Aquéllas que sólo toman en cuenta las figuras felínicas y antropomorfas, por lo que simplemente no contemplan las representaciones ofídicas (e.g., Kusch 1989, 1991).
2) Aquéllas que, si bien se dedican a analizar los dos motivos dominantes de este período, el felino y el antropomorfo, mencionan la presencia del ofidio dentro del repertorio iconográfico de Aguada (e.g., Gordillo y Kusch 1987; Gordillo et al. 2000; Kusch 2000; Kusch et al. 1997; Sempé 1998; Sempé y Baldini 2002, 2004). Estos trabajos proponen combinaciones entre felinos, antropomorfos, ofidios, ornitomorfos, saurios y batracios. Así, el ofidio casi siempre está presente en la medida en que está combinado con el felino o con el antropomorfo. En unos pocos casos se lo considera solo, ya sea que tenga una o dos cabezas.
3) Aquéllas que consideran todos los motivos del repertorio iconográfico de Aguada, dedicando un breve espacio al análisis de los motivos ofídicos (e.g., González 1998; Gordillo 1998). A continuación se comentan las propuestas relativas a los ofidios que surgen de los trabajos mencionados en esta categoría ya que constituyen el antecedente directo de esta investigación.

González (1998) clasifica los motivos ofídicos en: ofidios simples (a veces formando grecas), ofidios y anfisbenas complejos, guardas de cabezas múltiples de ofidios y motivos de triángulos y ganchos. Esta clasificación parece responder a la simplicidad o complejidad de las figuras, complejidad que está dada tanto por la geometría como por la alusión a seres fantásticos. Este autor le da especial importancia a cómo se insertan espacialmente estos motivos en las piezas.

En esta propuesta los ofidios simples son siempre esquemáticos, con cabezas triangulares que presentan dos ojos circulares como único rasgo. Los cuerpos, de contornos rectos, están rellenos con líneas rectas. Estos ofidios se combinan para dar lugar a imágenes cuádruples que forman grecas. Los motivos se disponen en bandas horizontales en pucos. Por otro lado, los ofidios complejos son siempre fantásticos, con cabezas ovales de contornos redondeados que presentan ojos ovales y horizontales (óvalos concéntricos que González [1998] asigna a posibles pupilas), orejas, cuernos y filas aserradas de dientes. Los cuerpos, de características claramente serpentiformes, se caracterizan por distintos tipos de rellenos, tanto curvos como rectilíneos. Siempre se los encuentra en guardas o bandas en la parte superior de pucos y son típicos del estilo Hualfín gris grabado. En las guardas de cabezas múltiples hay cuatro cabezas triangulares que se disponen en los extremos de una cruz. Los ojos se representan con círculos concéntricos. Hay algunas excepciones a este patrón como ser la presencia de ojos rectangulares o figuras compuestas por sólo dos cabezas ubicadas en los extremos opuestos de un cuerpo. Los motivos de triángulos y ganchos se caracterizan por las cabezas triangulares con uno o dos ojos, ya sean circulares o rectangulares. Los cuerpos adquieren la forma de volutas. Las figuras se circunscriben al interior de espacios romboidales.

Gordillo (1998), en un trabajo sobre una muestra de alfarería de Ambato, clasifica a los motivos como simples (representan una sola especie) o compuestos (combinan en una misma imagen atributos de una o más especies y pueden aludir a imágenes reales o fantásticas). Las combinaciones posibles en la iconografía Aguada son: felino-felino, felino-humano, felino-ofidio, ofidio-ofidio, felino-ofidio-zoomorfo y felino-antropomorfo- ornitomorfo. En función de los atributos de composición, los motivos ofídicos simples (2 casos sobre un total de 46 analizados) se pueden caracterizar de la siguiente manera:
· Vista: en planta?
· Orientación: horizontal, a veces ondulante.

Sin perder su identidad, estos motivos se transforman fácilmente en compuestos, de carácter fantástico, por el agregado de otra cabeza ofídica o por la combinación con una cabeza felínica (19 casos sobre un total de 45), que se distribuyen de la siguiente manera: 10 felino-ofidio- zoomorfo, 8 felino-ofidio y 1 ofidio-ofidio. Estos ofidios fantásticos se logran a partir de enlaces o segmentos corporales alargados como cuellos y colas que adquieren características serpentiformes. Sólo unos pocos casos (3,6%) constituyen serpientes bicéfalas (anfisbenas) u ofidios con una cabeza felínica mientras que otros casos (7,2%) están dados por múltiples cabezas felínicas con enlaces de carácter ofídico (series ofidio-felínicas).

Es importante destacar que casi todos los trabajos de las tres categorías mencionadas se dedican a un sitio en particular o a un grupo de sitios de una región específica (e.g., Ambato) dentro del gran espacio con evidencias de ocupación Aguada. También se puede indicar que dichos trabajos toman en cuenta un tipo de soporte determinado (e.g., cerámica) o, a lo sumo, comparan dos tipos diferentes. Pero ninguno de ellos sistematiza la información gráfica preexistente en torno a un motivo específico y poco estudiado de la iconografía Aguada: el ofidio. Por esta razón, la muestra aquí considerada está constituida por materiales provenientes de varios sitios y regiones y realizados con técnicas diferentes sobre diversos tipos de soportes.

METODOLOGÍA

El presente trabajo se dividió en dos etapas. La primera, consistió en la recopilación y digitalización de las figuras publicadas en la literatura arqueológica racional. En la segunda etapa, se clasificaron las imágenes de acuerdo con los motivos previamente establecidos y se relevaron patrones en los modos de representación de los ofidios.

Debido a que no se trabajó directamente con colecciones de museos, se asumió que las imágenes publicadas en la bibliografía arqueológica son reproducciones confiables de los materiales originales. En primer lugar, se consideraron aquellas imágenes que fueron asignadas a ofidios por los autores que las publicaron. También se incluyeron representaciones que eran parte de una escena mayor, en la cual los serpentiformes se ilustraban pero no se mencionaban especialmente. Cuando había distintas versiones de una misma figura se seleccionó sólo una de ellas para evitar redundancias en el análisis de las imágenes. Esto se debe a que una misma pieza suele publicarse más de una vez. Asimismo, en algunos casos se publican fotos y en otros dibujos. Estos últimos reflejan las interpretaciones que hicieron sus autores de las piezas. Por este motivo, las diferentes versiones disponibles presentan ligeras variaciones.

Si bien la búsqueda fue intensa, las 101 imágenes recopiladas (Figuras 1, 2, 3, 4, 5, 6 ,7, 8 y 9) representan sólo algunos ejemplos de un conjunto mucho mayor. Hay varias figuras que seguramente quedaron fuera del alcance de la investigación y, a su vez, hay muchas que aún se encuentran inéditos. En consecuencia, este trabajo es una primera aproximación a la problemática planteada y los enunciados propuestos deberán testearse incorporando materiales de colecciones que aún no están publicados así como corroborando el grado de fidelidad de los diseños ya publicados respecto de las piezas originales.


Figura 1. Ofidio sin cabeza


Figura 2. Ofidio con una cabeza.


Figura 3. Ofidio - Ofidio con una cabeza.


Figura 4. Ofidio - Ofidio con dos cabezas.


Figura 5. Ofidio - Ofidio con más de dos cabezas.


Figura 6. Ofidio - Felino con una cabeza.


Figura 7. Ofidio - Felino con dos cabezas.


Figura 8. Ofidio - Felino con más de dos cabezas.


Figura 9. Ofidio - Felino - Antropomorfo con más de dos cabezas.

Asimismo, se recopilaron imágenes cuya asignación estilística o cronológica está en duda (Ciénaga/ Aguada o Integración Regional/Desarrollos Regionales) así como imágenes claramente asignables a Aguada pero encontradas fuera del territorio argentino. Estas 9 imágenes se incluyen sólo a modo ilustrativo (Figuras 10 y 11) y no fueron tomadas en cuenta para el análisis.


Figura 10. Imágenes con asignación estilística o cronológica dudosa.


Figura 11. Representaciones provenientes de piezas Aguada recuperadas fuera del territorio argentino.

Una vez escaneadas las figuras, sólo se calcaron los motivos serpentiformes para evitar "ruidos" como pueden ser el tamaño de las imágenes (a veces muy pequeño) o la presencia de otros elementos del campo decorativo que dificultaban su reconocimiento. Así, la digitalización de las imágenes permitió ver detalles que en las publicaciones no estaban claros.

En los calcos se utilizaron dos colores para facilitar la interpretación (gris y negro2), los cuales sirvieron para observar el modo de representación de cabezas y cuerpos por separado. Esta división se debe a que la cabeza y el cuerpo, siendo atributos de especie, actúan como unidades combinatorias básicas (Kusch 1991).

Cuando las imágenes originales tenían más de un ofidio y estos presentaban diferencias entre sí, cada uno fue considerado por separado. Por esta razón, algunas de las figuras escaneadas se subdividieron en unidades menores (a, b, c y/o d) para el análisis, modificándose así el total de 101 a 122.

Posteriormente, y a partir de la observación de los calcos realizados, se agruparon las distintas figuras en función de la/s especie/s interviniente/ s y de la cantidad de individuos representados. Los siguientes motivos obedecen a patrones estandarizados y constituyen nuestra unidad de análisis:
· Ofidio: es la representación de un solo ofidio (con un cuerpo). Puede ser: a) sin cabeza; b) con una cabeza.
· Ofidio - Ofidio: es la combinación de dos o más ofidios evidenciada por la cantidad de cabezas unidas a uno o más cuerpos: a) con una cabeza y dos cuerpos; b) con dos cabezas y uno o más cuerpos; c) con más de dos cabezas y dos o más cuerpos.
· Ofidio - Felino: es la combinación de dos especies: el ofidio y el felino. Se pueden clasificar según la cantidad de cabezas unidas a uno o más cuerpos: a) con una cabeza y un cuerpo; b) con dos cabezas y uno o más cuerpos; c) con más de dos cabezas y uno o más cuerpos.
· Ofidio - Felino - Antropomorfo: es la combinación de tres especies: el ofidio, el felino y el antropomorfo. Se pueden clasificar a partir de la cantidad de cabezas y cuerpos: a) con más de dos cabezas y uno o más cuerpos.

Las características de cada grupo de motivos se plasmaron en tablas que funcionaron como base de datos3. Para armar dichas tablas se tomaron como modelo las propuestas de Gordillo (1998) y Kusch (1991) pero se adaptaron para este trabajo según la siguiente estructura:
· Características generales: a) vista; b) posición4; c) orientación; d) relación entre la cabeza y el cuerpo; e) relación entre los extremos del cuerpo; f) relación entre las cabezas respecto de la variabilidad específica; g) relación entre las cabezas de una misma especie.
· Características de las cabezas: a) forma; b) contorno; c) fondo; d) cantidad de ojos por cabeza; e) forma de los ojos; f) boca; g) características de la boca; h) lengua; i) forma de la lengua; j) dientes; k) forma de los dientes; l) cantidad de orejas y/o crestas; m) contorno de orejas y/o crestas. · Características de los cuerpos: a) forma; b) contorno; c) fondo; d) cantidad de elementos del diseño interior; e) forma de los elementos del diseño interior; f) configuración de los elementos del diseño interior; g) posición de los elementos del diseño interior; h) forma de la cola.

Si bien se considera que la articulación espacial es una variable fundamental para comprender la relación de las distintas unidades decorativas de un mismo soporte, no pudo ser utilizada por falta de datos. Esto es una limitación del tipo de trabajo realizado, en donde el análisis de la iconografía se llevó a cabo a partir de imágenes publicadas y no de las piezas en sí mismas. Sin embargo, en la medida de lo posible se comentarán algunas cuestiones relativas a la articulación espacial en la discusión.

RESULTADOS

En la Tabla 1 se detallan los trabajos de los cuales provienen las figuras aquí consideradas. En la Tabla 2 se puede observar la distribución de las 122 figuras resultantes de la digitalización, en función de los cuatro motivos previamente establecidos. Dichos motivos, con todas sus variantes internas, se ilustran en las Figuras 1 a 9.

Tabla 1. Procedencia de las figuras analizadas en este trabajo.

Tabla 2. Distribución de las figuras por motivo.

1) Características generales

Vista (n= 260): de los ofidios solos o combinados con otros ofidios, hay un solo caso de perfil y 14 de frente, dominando por abrumadora mayoría la vista en planta. Cada vez que el ofidio aparece combinado con el felino, las cabezas de felino están de perfil. Si hay cabezas de ofidio y de felino en una misma figura, las primeras siempre están en planta y las segundas de perfil. En la combinación ofidio-felino-antropomorfo hay un porcentaje similar de cabezas en todas las categorías. Esto se debe a que cada especie conserva la vista típica de su modo de representación (ofidio en planta, felino de perfil y humano de frente).

Posición (n= 122): la categoría mayoritaria es horizontal (40%) y la minoritaria es oblicua (17%). Los ofidios se representan tanto de manera horizontal como vertical mientras que los felinos se suelen representar de forma horizontal. La categoría horizontal y vertical se da únicamente en la combinación ofidio-ofidio con cuatro cabezas.

Orientación (n= 260): dominan los ejes horizontales y verticales (N-S y E-O) (82%) sobre los oblicuos (NE-SO y NO-SE). Esto es esperable porque la posición oblicua es minoritaria.

Relación entre la cabeza y el cuerpo (n= 260): tanto en los ofidios como en los felinos domina la categoría abierta (30% y 33%, respectivamente). Sin embargo, la categoría cerrada presenta un porcentaje mayor de casos en los primeros (23%) que en los segundos (8%). Los casos restantes corresponden a la combinación ofidio-felino-antropomorfo.

Relación entre los extremos del cuerpo (n= 120): se puede observar un predominio de aquellas figuras cuyos extremos son iguales (58%). Sin embargo, dentro de este grupo, los cuerpos sin cabeza están muy pobremente representados, dominando la combinación ofidio-ofidio con cabezas en ambos extremos del cuerpo (16%).

Relación entre las cabezas respecto de la variabilidad específica (n= 65): en las figuras con cabezas en todos los extremos, predominan aquéllas cuyas cabezas son de la misma especie, ya sean ofídicas o felínicas (78%).

Relación entre las cabezas de una misma especie (n= 52): aún cuando todas las cabezas de una figura sean de una misma especie, éstas no necesariamente se representan de la misma manera. La distribución de figuras por categoría es muy pareja, es decir que en la mitad de los casos considerados las cabezas de una misma especie son iguales y en la otra son diferentes.

2) Características de las cabezas

Forma (n= 260): se puede observar un patrón marcado de acuerdo con los motivos. Por lo general, las cabezas ofídicas son triangulares (35%) y las felínicas son irregulares o rectangulares (20% y 17%, respectivamente). En la combinación ofidio-felino-antropomorfo la distribución de cabezas por categoría es relativamente pareja porque hay individuos de tres especies diferentes y cada uno conserva sus patrones de representación característicos.

Contorno (n= 260): se aprecia una marcada diferencia entre los ofidios y los felinos. Los primeros suelen presentar contornos rectos (38%), seguidos por curvos (13%). En cambio, los segundos tienen en su mayoría contornos rectos y curvos en una misma cabeza. En los ofidios combinados con felinos y antropomorfos la distribución de cabezas por categoría es similar porque están representadas tres especies diferentes, cada una con características que le son propias.

Fondo (n= 260): en los ofidios hay más cabezas con relleno (ya sea total o en partes) que sin relleno mientras que en los felinos se da la situación inversa.

Cantidad de ojos por cabeza (n= 260): se pueden observar patrones diferenciados entre ofidios y felinos. Los primeros generalmente tienen dos ojos mientras que los segundos tienen uno solo. Esto está relacionado con la vista, ya que los ofidios se suelen representar en planta y los felinos de perfil. Hay una sola figura que presenta tres ojos en cada cabeza. Está incluida en el motivo ofidio-ofidio con más de dos cabezas y constituye una excepción.

Forma de los ojos (n= 354): en general, todos los ojos se dibujan en forma circular con distintas variantes, entre las que predominan de manera notoria los círculos concéntricos. Las formas rectangulares, si bien son minoritarias (3%), sólo fueron utilizadas en el caso de los ofidios.

Boca (n= 260): los ofidios casi nunca tienen boca. Esto seguramente está relacionado con la vista, ya que desde arriba no se la ve. En cambio, los felinos por lo general tienen boca. Cuando se la representa, en ambas especies suele estar abierta (76%).

Lengua (n= 260): la lengua se usa en muy raras ocasiones (7%), ya sea en ofidios o en felinos, aunque predomina en estos últimos (5%). Por lo general, se la representa curva (61%), aunque hay algunos casos con contornos rectos.

Dientes (n= 260): en esta variable existen patrones que permiten diferenciar ofidios de felinos. Los primeros no suelen tener dientes y, cuando los tienen, estos se representan con trazos. En cambio, los felinos sí tienen dientes, entre los que predominan las formas triangulares (47%).

Orejas y/o crestas (n= 260): en los ofidios casi no hay orejas o crestas. Los felinos, por el contrario, suelen presentar estos rasgos, predominando las formas curvas (73%).

3) Características de los cuerpos

Forma (n= 122): aquí se aprecia una gran variabilidad, dominando las formas rectangulares en los ofidios (17%) y las irregulares en los ofidio-felinos (9%). Cabe destacar que las formas típicamente serpentiformes (greca, voluta, zig-zag y "S") están más representadas en los ofidio-felinos (16%) que en los ofidios (12%).

Contorno (n= 122): en los ofidios predominan los cuerpos de contornos rectos (33%) y en los combinados con felinos los de contornos curvos (16%).

Fondo (n= 122): por lo general, los cuerpos de los ofidios presentan algún tipo de relleno (39%). En cambio, cuando se combinan con el felino pueden representarse tanto con relleno como sin relleno (18% en ambos casos).

Diseño interior (n= 122): en los ofidios predomina la falta de decoración interna en los cuerpos (es decir, se evidencia la ausencia de elementos independientemente del fondo). Dentro de los que tienen algún elemento, se trata siempre de un mismo tipo de elemento que se repite. El ofidio-ofidio con más de dos cabezas es el único motivo que no tiene elementos en el interior del cuerpo. En la combinación ofidio-felino la presencia de elementos es la categoría dominante. Con respecto a las características de la decoración interna de los cuerpos, se puede mencionar que predominan los elementos circulares, alineados y ubicados en el centro del cuerpo.

Forma de la cola (n= 58): en los ofidios las terminaciones dominantes son tanto rectas como redondeadas (14% en ambos casos). En cambio, cuando se combinan con el felino predominan las colas rectas (14%).

DISCUSIÓN

De las 28 variables relevadas, algunas resultaron más diagnósticas que otras para diferenciar patrones en los motivos seleccionados para el análisis de la iconografía Aguada (ya sea entre motivos o al interior de una misma categoría). Las características de la cabeza resultaron de mayor utilidad a la hora de distinguir ofidios de felinos ya que siempre que estos dos animales aparecen combinados, los cuerpos son ofídicos (con lo cual suelen mantener sus pautas compositivas) y son las cabezas las que marcan la diferencia. Sin embargo, se pueden observar algunas diferencias en los cuerpos serpentiformes cuando los ofidios se representan solos o cuando se combinan con el felino.

Ofidio sin cabeza

Debido a que las Figuras 1.6, 1.7a y 1.8 están incompletas, sólo se comentan los casos claramente asignables a este grupo. Las Figuras 1.1 a 1.5, caracterizadas por la ausencia de cabeza y la consiguiente igualdad de ambos extremos del cuerpo (redondeados), podrían representar verdaderas anfisbenas5. También cabe la posibilidad de que el cuerpo aislado se haya utilizado como rasgo, remitiendo a la serpiente completa. Las imágenes descriptas no son suficientemente representativas como para diferenciar especies. Sin embargo, es importante recalcar la escasa presencia de serpentiformes acéfalos en el arte Aguada.

En general, todas las figuras tienen cuerpos con contornos curvos predominando las formas que se enroscan sobre sí mismas, actitud típica de los ofidios. Dos de ellas adquieren forma de espiral y en las tres restantes los extremos se enroscan hacia arriba conservando la simetría axial hacia ambos lados del cuerpo (forma de "bigote"). Mientras que en tres de las imágenes no hay ningún elemento interno, en las otras se puede observar una serie de triángulos o de círculos concéntricos.

Casi todas las figuras de esta categoría que fueron plasmadas sobre artefactos de cerámica corresponden al grupo estilístico Ambato. Tres de ellas fueron grabadas (Figuras 1.1 a 1.3) y la cuarta fue pintada, perteneciendo a la variante Ambato Tricolor. Cabe destacar que sólo hay una figura más correspondiente a este mismo estilo pero que pertenece al motivo ofidio-felino con dos cabezas. Ambas imágenes (Figuras 1.4 y 7.75) constituyen decoraciones faciales en el rostro humano de una vasija antropomorfa.

Por otra parte, las Figuras 1.6 a 1.8 son muy semejantes ya que todas fueron pintadas en las paredes de una misma cueva.

Ofidio con una cabeza

A diferencia de la categoría anterior, aquí las cabezas están claramente definidas. Es posible abstraer un modo de representación común en todas las figuras: cabeza triangular con dos ojos circulares. La configuración de estas cabezas está relacionada con la vista en planta, aunque hay una sola excepción en donde el ofidio está de perfil. Dentro de estos patrones, hay algunas variantes relativamente complejas (Figuras 2.11 y 2.12) y otras que evidencian una simplificación extrema, al punto de presentar una cabeza con un solo ojo y un cuerpo recto sin decoración alguna (Figuras 2.15a y 2.15b).

Cabe destacar que de todos los motivos serpentiformes, este es el único que presenta lengua. Sin embargo, sólo se trata de tres casos (Figuras 2.11, 2.22 y 2.23). Esta escasa representación es llamativa ya que la lengua constituye un rasgo típico de las serpientes, sobre todo cuando están alerta.

Con respecto a los cuerpos, predominan aquellos de forma rectangular. Sin embargo, hay algunas figuras cuyos cuerpos se acercan a las actitudes posturales de las serpientes: o se enroscan sobre sí mismas (Figuras 2.19, 2.20 y 2.22) o son serpenteantes (Figuras 2.18b y 2.23). Unos pocos casos presentan decoración, algunos de los cuales remiten a las manchas del felino.

Sólo se cuenta con información del patrón decorativo de algunas piezas. En las Figuras 2.13a, 2.13b, 2.15a, 2.15b, 2.18a y 2.18b los ofidios aparecen repetitivamente formando parte de guardas que recorren las piezas. Esto indica que los ofidios con una cabeza son pensados como motivo principal. En otros cuatro casos (Figuras 2.9b, 2.19, 2.20 y 2.21), el ofidio se integra con un felino ocupando el lugar de su cola. Sin embargo, el ofidio se puede aislar sin dejar de serlo ni perder sus propiedades. Esto indica una estrecha relación entre la imagen del ofidio y del felino, donde el primero no se descompone para integrarse al segundo. Hay un solo caso (Figura 2.16) en el cual el ofidio constituye la lanza de un personaje antropomorfo.

El 95% de las imágenes de este motivo fueron plasmadas sobre objetos de cerámica, principalmente pucos. Algunas pocas pertenecen al estilo Hualfín (Figuras 2.14, 2.16, 2.20 y 2.22), habiendo un solo caso asignado a Portezuelo (Figura 2.12). Esta baja representación no llama la atención ya que en estos estilos las imágenes ofídicas realistas son escasas (González 1998).

Si bien hay pocos datos sobre la técnica de estas figuras, se puede ver que predomina ampliamente el grabado. Sólo hay una figura sobre una pared rocosa que casualmente es el único ofidio registrado con vista de perfil. Hay dos casos que corresponden a cucharas, siendo una de hueso (Figura 10.103) y la otra de metal (Figura 10.104), sin embargo, cabe destacar que la asignación cultural de estos objetos no es muy clara. Aquí son los objetos mismos los que adoptan la forma serpentiforme. La única característica visible son los mangos de las cucharas que adquieren el típico zig-zag del cuerpo de una serpiente. Además, hay otra figura (11.107) que corresponde a un cesto bordado encontrado en San Pedro de Atacama. Sin bien a este objeto se le ha asignado una filiación Aguada (Llagostera 1995), la imagen presenta características claramente locales, lo que la hace algo particular respecto a los ofidios con una cabeza representados en objetos Aguada del NOA.

Ofidio - Ofidio con una cabeza

Todas las figuras incluidas en esta categoría tienen dos cuerpos o uno que se subdivide en dos brazos. A partir de esto, es posible armar dos grupos, uno con los cuerpos triangulares con contornos bien rectos y decoración (Figuras 3.24a, 3.24b, 3.14c y 3.14d) y otro con cuerpos que se curvan a modo de volutas sin elementos internos (Figuras 3.13c, 3.25 y 3.26). Salvo estas diferencias, se sigue manteniendo la vista en planta y las cabezas triangulares con dos ojos. Sólo hay un caso (Figura 3.13c) cuya vista es dudosa ya que podría estar de perfil.

Si bien falta información de la mayoría de las piezas de esta categoría, se sabe que dos de las figuras forman parte de una guarda en donde el ofidio se repite como único motivo. Sólo se conoce el estilo de una de las piezas (Hualfín gris grabado), predominando los pucos cerámicos.

Ofidio - Ofidio con dos cabezas

Todos los diseños que se incluyen bajo esta categoría entrarían dentro de lo que González (1992, 1998) define como anfisbenas, es decir, serpientes de dos cabezas, una en cada extremo del cuerpo. En este caso, el uso de la palabra anfisbena está relacionado con la mitología griega, apartándose de la familia biológica que recibe el mismo nombre (Amphisbaenidae). Siempre que se habla de anfisbena se debería aclarar cuál es el referente. Por lo tanto, para evitar confusiones se prefiere la denominación de serpentiforme con ambos extremos iguales (tanto sin cabeza como bicéfalo) ya que hace referencia a un motivo específico en lugar de remitir a un animal en particular. Este término admite diferentes especies (e.g., víboras, culebras, anfisbenas) que se suelen representar de la misma manera.

Una vez más, todas las imágenes tienen la vista en planta. También se mantiene la forma de las cabezas y de los ojos, aunque con más irregularidad respecto de los motivos anteriores (incluyendo formas trapezoidales, ovaladas y romboidales para las cabezas). Asimismo, hay casos con un solo ojo o directamente sin rasgos faciales.

Una de las cabezas de la Figura 4.28a presenta unos trazos paralelos que podrían ser dientes. Los colmillos son elementos muy característicos de estos reptiles y connotan las ideas de agresividad y peligro sidad ya que se utilizan para inocular veneno. Sin embargo, también podrían tratarse de narinas.

Otras figuras tienen una boca abierta conformada por un rectángulo con líneas verticales internas (Figuras 4.41a, 4.41b y 4.42). Este rasgo y su ubicación (cercana al cuerpo) remiten a algunas cabezas antropomorfas. Esto indica que la humanidad también está presente en el grupo de los ofidios. Asimismo, los ofidios se utilizan como accesorios de los personajes antropomorfos, ya sea como tocados (Figuras 4.32a, 4.27b, 4.34 y 4.36), decoraciones faciales (Figuras 4.27a, 4.28a y 4.31) o aros (Figuras 4.29a, 4.29b, 4.30a y 4.30b).

En cambio, la Figura 4.35 presenta una boca cerrada y, al mismo tiempo, aserrada. Esta larga fila de dientes junto con la presencia de orejas le otorga a la cabeza un aspecto felinizado. En otras figuras se observan elementos decorativos en el interior del cuerpo que hacen referencia a las "manchas" felínicas (Figuras 4.31 y 4.33). Así, el concepto de agresividad asociado al felino se manifiesta en los motivos ofídicos. Sin embargo, las serpientes tienen patrones de dibujos y coloración muy diferentes entre sí, algunas incluso presentan manchas de tipo felínicas (A. Albino, comunicación personal 2006).

En dos de las figuras (4.29a y 4.29b) se observan algunos elementos que se asemejan a los cuerpos reales de determinados reptiles. Si bien el cuerpo se presenta segmentado al igual que en las anfisbenas (Kligmann et al. 2006), las cabezas claramente triangulares no concuerdan con aquellas casi indiferenciadas de estos reptiles.

Sólo en una pieza (de la cual forman parte las Figuras 4.41a y 4.41b) el ofidio bicéfalo es el único motivo, demostrando que también es concebible como figura central.

De las figuras que se conoce el estilo, la mayoría es Ambato negro grabado. Sólo hay dos piezas que fueron pintadas y corresponden a Portezuelo (Figuras 4.30 y 4.36). Casualmente, los ofidios constituyen accesorios de un personaje antropomorfo: en el primer caso se trata de aros y en el segundo de un tocado. Aquí hay más variedad respecto a las formas cerámicas: vasijas de distinto tipo, vasos y pucos.

Sólo hay una pieza tallada en hueso (Figura 4.43). Como se comentó anteriormente en el caso de las cucharas, aquí también es el objeto el que adquiere la forma de un ofidio con dos cabezas. En este proceso, los patrones compositivos del motivo sufren algunas modificaciones para adaptarse a la forma funcional del objeto, en este caso un tortero (por ejemplo alterándose la forma típica de la cabeza).

También se encontraron motivos bordados en cestos procedentes de San Pedro de Atacama (Figuras 11.108a, 11.108b, 11.109a y 11.109b). Aquí los ofidios constituyen los aros de un personaje antropomorfo. Cabe destacar que si bien en estas figuras se modifica la forma de representación de los ofidios (cabezas romboidales con ojos rectangulares y cuerpos rectos) se comparte el concepto de utilizar a los ofidios con dos cabezas como accesorios colgantes.

Ofidio - Ofidio con más de dos cabezas

Es evidente que estos motivos multicéfalos (la gran mayoría de cuatro cabezas) son invenciones fantásticas que surgen de la integración de varios ofidios. En general, se mantienen las mismas pautas compositivas que se han comentado hasta ahora para las cabezas, aunque esta categoría presenta más homogeneidad.

La presencia de tres ojos en una misma cabeza (Figura 5.56) escapa de lo que se ha descripto hasta el momento y obviamente, se aleja mucho de la realidad. Aunque también podrían representar dos ojos y una boca abierta. Este tipo de configuración, que se puede observar en la cabeza antropomorfa de la Figura 28b, es difícil de determinar ya que depende de la subjetividad del observador. De ser éste el caso, se estaría frente a un ofidio humanizado.

Hay otros casos de cabezas humanizadas en donde las bocas tienden a ubicarse entre los ojos, más cerca del cuerpo (Figuras 5.41c y 5.58). En la Figura 5.58, los ojos rectangulares con el trazo horizontal se asemejan a una representación de ojos con párpados. Incluso en la base de dos de las cabezas de dicha figura se incluyen elementos curvos semejantes a aros.

Las formas básicas de las cuales parten los cuerpos son el rombo y la cruz y este último caso remite a la combinación de dos serpientes bicéfalas (una horizontal y otra vertical). Cabe destacar que ninguno de los cuerpos de esta categoría presenta elementos internos. Si bien en algunas figuras se puede inferir cierto movimiento, la mayoría de los contornos son rectos. Esto último hace pensar en cuerpos estáticos.

En general, los ofidios multicéfalos no son concebidos como elementos complementarios de otras figuras sino como motivos principales. Existe una excepción (Figura 5.47) en la cual el ofidio constituye el tocado de un personaje antropomorfo.

Todas las figuras de este motivo fueron plasmadas sobre piezas cerámicas, generalmente en pucos, mediante la técnica de grabado. Son muy escasos los datos sobre el estilo: una pieza Ambato negro grabado (Figura 5.47) y una Hualfín gris grabado (Figura 5.51).

Comentarios generales sobre los Ofidios

La visión en planta en todos los diseños puede estar relacionada con la perspectiva con que se suele ver a estos reptiles. Por lo general, los seres humanos los ven desde arriba siendo poco usual verlos de perfil.

Tanto la agresividad como la peligrosidad de las serpientes se pueden representar en una serie de elementos: la cabeza triangular, la boca abierta, los colmillos, la lengua y la posición de ataque (cuerpo enroscado y con su parte superior erguida). De todos ellos, sin embargo, el único que domina en estas figuras es la cabeza triangular, típica de las víboras venenosas (A. Albino, comunicación personal 2006). Si bien las serpientes generalmente provocan temor y respeto, llama la atención que las imágenes de la iconografía Aguada no transmitan estos sentimientos.

La presencia del felino es muy insistente, aún cuando no esté representado de manera explícita. Es recurrente el uso de rasgos que remiten a esta especie: dientes, orejas y manchas.

En la Figura 12 se presenta una tipología de elementos donde se puede apreciar la variabilidad en los modos de representación de las cabezas y los cuerpos de los ofidios característicos del Período de Integración Regional. Por lo general, se observa que las cabezas están más estandarizadas que los cuerpos y que éstas derivan de una forma base: el triángulo.


Figura 12. Tipología de elementos utilizados en las representaciones de ofidios en la iconografía Aguada.

Del análisis de la Tabla 2 surge que, si bien en el Período de Integración Regional los ofidios se suelen combinar con otras especies, dominan aquellas figuras en donde están solos. Dentro de esta última categoría, las opciones ofidio con una cabeza y ofidio-ofidio con dos cabezas son las que más casos presentan.

Los ofidios ocupan dos lugares en las representaciones de Aguada. Por un lado, constituyen motivos centrales, sobre todo en guardas o bandas que recorren las piezas cerámicas. Pero también, funcionan como accesorios de personajes antropomorfos (tocados, pinturas faciales, aros o lanzas).

Comentarios generales sobre la combinación Ofidio - Felino

Estos motivos fantásticos surgen de la combinación de partes de animales reales, utilizando dos operaciones clásicas del arte Aguada (atomización y recomposición). A pesar de ello, ambas especies mantienen sus pautas de representación. Si bien en una misma figura se pueden presentar cabezas de ambas especies, el cuerpo siempre es ofídico. La combinación inversa no es concebible.

Los cuerpos de las serpientes tienden a ser más complejos que en los motivos anteriormente descriptos. En estos casos, es más evidente la actitud y postura de los ofidios con cuerpos serpenteantes (Figuras 6.65, 6.68 y 6.69) o que se enroscan sobre sí mismos (Figuras 6.59, 6.60, 6.61, 6.63a, 6.63b, 6.64 y 6.67) y contornos curvos. Con el diseño interior del cuerpo sucede lo contrario. En los ofidios solos existe una tendencia a remitir implícitamente al felino, ya que hay figuras con manchas (21%), aunque también son comunes las decoraciones semejantes a las escamas de algunos reptiles (26%). Cuando el ofidio se combina con el felino, las manchas de este último se expanden hacia los cuerpos ofídicos, siendo mucho más frecuentes (34%) que las escamas (17%). En otras palabras, los cuerpos tienen la forma de los ofidios pero la decoración de los felinos.

En las combinaciones de dos especies es esperable que la relación entre la cabeza y el cuerpo sea cerrada (a modo de corte o separación). Sin embargo, la ausencia de límites en la mayoría de las figuras brinda sensación de continuidad entre el cuerpo y la cabeza e indica que ambas partes conforman una unidad.

En este grupo son mucho más comunes las figuras pertenecientes al estilo Hualfín. Esto es coherente con las características de este estilo, donde abundan las figuras fantásticas que combinan rasgos de distintas especies, especialmente el felino (González 1998). También son bastante comunes los cuerpos ofídicos con una o dos cabezas felínicas. Se puede observar, al igual que menciona González (1998), que estos "felinos serpentizados" mantienen sus manchas en el cuerpo (e.g., Figuras 6.63a, 6.63b, 7.80a, 7.82a, 7.82b y 7.83). Por otra parte, en la categoría ofidio-felino con más de dos cabezas predomina el estilo Ambato negro grabado. Sólo hay dos figuras Portezuelo ( Figuras 6.71 y 6.72) que pertenecen al motivo ofidio-felino con una cabeza. Asimismo, en Bolivia se halló una pieza (Figura 11.106) de este estilo y con el mismo motivo.

La gran mayoría de las imágenes fueron plasmadas sobre piezas de cerámica, habiendo gran variedad de objetos: escudillas, jarros, pucos, vasos y diversos tipos de vasijas. Generalmente, las figuras son grabadas, aunque en los ofidio-felinos hay más cantidad de figuras pintadas que en el resto de los motivos. También hay algunos casos correspondientes a arte rupestre (Figuras 6.73, 7.85, 7.7b y 8.95), aunque tienen patrones compositivos particulares que se alejan un poco de las representaciones hechas sobre cerámica. Hay sólo una pieza de hueso (Figura 8.96) que es un tortero y tiene grabado un ofidio-felino con más de dos cabezas. Una vez más, aquí se observa el doble proceso por el cual el objeto adapta su forma al motivo y el motivo se adecua a la función del objeto. Por ejemplo, los cuerpos parten del orificio central del tortero. Este proceso de "mutua adaptación" se puede observar muy explícitamente en las Figuras 7.86 y 8.97. Ambas imágenes corresponden a accesorios de metal, una diadema y una mascarilla respectivamente. Aquí los cuerpos ofídicos se adaptan a los rasgos humanos para que dichos objetos puedan ser utilizados sobre la cara. Por otra parte, hay una figura (10.102) que fue grabada sobre un vaso de piedra. Sin embargo, su asignación temporal está en duda, aunque el motivo comparte algunas semejanzas con las imágenes que fueron representadas sobre piezas de cerámica.

Por otro lado, también se registraron motivos ofidio- felínicos en objetos procedentes de Chile (Figuras 11.108c, 11.108d y 11.110): un cesto grabado y un unku. Una vez más, estas imágenes comparten una idea conceptual con las representaciones producidas dentro del territorio argentino, aunque hay cierta variación en los patrones compositivos.

Comentarios generales sobre la combinación Ofidio - Felino - Antropomorfo

Cuando el ofidio está presente en motivos antropomorfos es casi siempre como accesorio. También son posibles, aunque de modo minoritario, las combinaciones de cuerpos y cabezas ofídicas y antropomorfas. En dichas combinaciones, el ofidio forma parte del cuerpo. Dado que se presenta completo, aun cuando se aísle de la figura humana se puede seguir reconociendo como tal. En un solo caso (Figura 9.28b) los ofidios ocupan el mismo espacio central del ser antropomorfo, conformando su cuerpo. En las otras figuras, en cambio, siempre ocupa un lugar secundario a ambos lados de la cabeza y/o del cuerpo humano. Pueden ser sus brazos o una prolongación de los pies, en cuyo caso el cuerpo es de forma humana. En todos los diseños la figura humana mantiene sus propias pautas compositivas.

En las Figuras 9.28b y 9.80b los cuerpos ofídicos terminan en cabezas de serpientes. En las otras representaciones, dichos cuerpos terminan en cabezas felínicas y el cuerpo del ofidio adquiere las manchas características de este animal. Hay una imagen en la que el cuerpo ofídico tiene manchas felínicas pero la cabeza asociada es de serpiente.

En este motivo todas las figuras corresponden a piezas de cerámica, predominando aquellas de estilo Hualfín (Figuras 9.98, 9.80b y 9.100). En algunos casos están grabadas (Figuras 9.28b, 9.80b y 9.100) y en otros pintadas (Figuras 9.98 y 9.99). Estos motivos fueron plasmados en distintos tipos de piezas (vasijas, pucos y vasos).

Hay una figura (10.105) que fue tallada en un escudo de madera, pero cuya asignación temporal está en duda. En este caso, la figura se adapta a los espacios de la pieza. Sin embargo, se puede observar que el patrón compositivo de la misma es totalmente diferente a las representaciones ofidio-felino-antropomorfas claramente asignadas a Aguada.

CONCLUSIONES

El objetivo general de este trabajo era buscar patrones en los modos de representación de los motivos serpentiformes correspondientes al Período de Integración Regional. Para ello, se recopilaron imágenes disponibles en la literatura arqueológica nacional. Los datos aportados serían utilizados en el futuro para analizar la evolución de los patrones de representación de los reptiles a lo largo del tiempo. Si bien el tema dista mucho de quedar agotado en estas páginas, aquí se esbozan algunos comentarios generales.

Las combinaciones de ofidios con otras especies son muy frecuentes en el Período de Integración Regional. En este caso, los ofidios constituyen el cuerpo (de cabezas felínicas o humanas) o son accesorios de personajes antropomorfos. No se encontraron figuras compuestas por cuerpos felínicos o humanos y cabezas ofídicas. Sin embargo, predominan los ofidios sin combinar y, dentro de este grupo, los serpentiformes con una y dos cabezas son mayoritarios.

Gordillo (1998) plantea una diferenciación entre motivos simples y compuestos, incluyendo a los ofidios en ambas variantes. Sin embargo, su análisis estuvo dirigido a una muestra reducida, exclusiva del estilo Ambato. A partir del presente trabajo se puede observar que las combinaciones mencionadas por Gordillo (1998) también están presentes en otros estilos y soportes, ampliándose considerablemente los porcentajes de cada una de las opciones mencionadas por la autora.

Aunque admiten variantes en sus modos de representación, todos los motivos definidos en este trabajo tienen pautas compositivas particulares que se pueden abstraer más allá del estilo y/o del soporte. Los ofidios casi siempre se representan en planta. Las cabezas están relativamente estandarizadas, dominando las formas triangulares con un par de ojos. Muy rara vez poseen otros atributos como bocas, dientes, lenguas y orejas. Los cuerpos, por otra parte, presentan cierta variabilidad en sus formas y suelen poseer contornos rectos.

Esto se condice con lo que González (1998) describe para unos pocos casos que clasifica como ofidios simples. Sin embargo, como se pudo observar, este patrón no es específico de las imágenes ofídicas más realistas (ofidios con una cabeza), sino que también se mantiene cuando el ofidio se combina con otro ofidio (e.g., las "guardas de cabezas múltiples" y el grupo de los "triángulos y ganchos" sensu González [1998], motivos que en la clasificación aquí propuesta serían considerados como ofidio-ofidio).

Cuando el ofidio se combina con el felino el patrón de representación de las cabezas se modifica ampliamente, esto es porque dichas cabezas son de felino y no de ofidio. Por lo tanto, pasan a ser mucho más irregulares, con un solo ojo y con otros rasgos no representados en los ofidios (dientes, lengua, orejas y cuernos). A su vez, los cuerpos adquieren contornos más curvos. Estas características ya habían sido observadas por González (1998), pero para un número bastante reducido de figuras que el autor denominó "ofidios complejos" y que corresponden exclusivamente al estilo Hualfín gris grabado. Al igual que con los ofidios, aquí también se puede ver que este patrón es común a la gran mayoría de los ofidio-felinos más allá del estilo y/o del soporte.

De esta investigación se desprende que en la iconografía Aguada los ofidios ocupan, dentro del gran grupo de los motivos zoomorfos, el segundo lugar de preponderancia después del felino. Sin embargo, la imagen del jaguar sigue subyacente, aun en aquellas figuras más realistas en donde los ofidios adquieren las típicas manchas de dicho felino. Esto indica una vez más que todos los conceptos sagrados que confluían en la imagen del felino se trasladan a otros motivos iconográficos que nada tienen que ver en la naturaleza con el jaguar. Por otra parte, este proceso trasciende las barreras del soporte e incluso las del estilo.

Parte del repertorio utilizado en el Período de Integración Regional se mantiene en períodos posteriores (e.g., cabezas triangulares, ofidios de un cuerpo y dos cabezas) y parte se abandona (e.g., la combinación ofidio-felino). En el Período de Desarrollos Regionales los motivos serpentiformes no sólo van a crecer en cantidad sino también en variedad. Surgen nuevas combinaciones (e.g., ofidios de dos cuerpos y tres cabezas) y se popularizan los serpentiformes acéfalos, tan escasos en la iconografía Aguada.

Si bien en el Período de Integración Regional los ofidios son concebidos como motivo secundario detrás del felino, posteriormente se van a convertir en el motivo principal dentro de las representaciones animales.

Futuros trabajos basados en el análisis de imágenes de reptiles de otros períodos permitirán corroborar las ideas aquí presentadas.

NOTAS

1. Por serpentiformes se hace referencia a las figuras cuyos cuerpos y/o cabezas remiten a la imagen de la serpiente. Sin embargo, no todas estas figuras necesariamente representan serpientes en sí mismas ya que el término serpentiforme incluye animales varios con cuerpos relativamente similares (alargados y sin extremidades) como ser víboras, culebras, anfisbenas, etc.

2. La decisión de cuál de estos dos colores usar para graficar la cabeza y cuál para el cuerpo se tomó en función de encontrar la mejor combinación para resaltar las características de cada caso en particular. A su vez, las partes del cuerpo rellenas por grabado o pintura se representaron como formas cerradas y pintadas del color correspondiente. En caso contrario sólo se graficaron los contornos.

3. Los datos de cada una de estas tablas se graficaron para visualizar la existencia de patrones en los modos de representación de los motivos serpentiformes. Dado que los porcentajes se calcularon sobre totales diferentes (cantidad de figuras, de cuerpos, de cabezas, de ojos, etc.) según la variable, el tamaño de muestra correspondiente se indica en cada caso. Por otro lado, la información contextual de las imágenes aquí analizadas, disponible en las publicaciones consultadas, se consignó en una tabla ad-hoc. Las variables relevadas fueron: a) variante estilística; b) soporte; c) tipo de objeto; d) técnica; e) procedencia y f) colección. Sin embargo, y debido a limitaciones de espacio, las tablas recién mencionadas y los gráficos resultantes no pudieron ser incluidos en el presente trabajo.

4. Esto es lo que Gordillo (1998) y Kusch (1991) denominan orientación. Sin embargo, en este trabajo se utiliza otro término para diferenciarlo de la dirección hacia donde miran las cabezas.

5. Aquí se hace referencia al reptil sin extremidades, con una cabeza poco diferenciada del cuerpo alargado y con ojos apenas visibles (Kligmann et al. 2006). Esta definición es independiente del significado iconográfico del término.

Agradecimientos

A Norma Ratto y Verónica Williams, directoras de los proyectos de los cuales provienen las acumulaciones de microvertebrados que sirvieron de inspiración para la realización este trabajo. A Adriana Albino por responder nuestras inquietudes relativas a temas herpetológicos. A María Pía Falchi, Inés Gordillo y Beatriz Ventura por facilitarnos parte de la bibliografía aquí utilizada. A Inés Gordillo por sus valiosos comentarios, los cuales ayudaron a mejorar el trabajo. A la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica, al CONICET y a la Universidad de Buenos Aires.

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