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Intersecciones en antropología

versión On-line ISSN 1850-373X

Intersecciones antropol. vol.18 no.3 Olavarría dic. 2017

 

ARTÍCULOS

Manejo de camélidos durante el Formativo Temprano en la Puna Seca de Jujuy (Argentina)

 

Victoria Erramouspe, Silvana Urquiza y Carlos Aschero

Instituto Superior de Estudios Sociales, Consejo Superior de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET)-Universidad Nacional de Tucumán (UNT). Instituto de Arqueología y Museo. Facultad de Ciencias Naturales e Instituto Miguel Lillo (IML). UNT. Saavedra 254 (4000), Tucumán. E-mail: vicko_cta@hotmail.com
Instituto Superior de Estudios Sociales, CONICET-UNT. Instituto de Arqueología y Museo, Facultad de Ciencias Naturales e IML, Universidad Nacional de Tucumán. San Martín 1545 (4000), Tucumán. E-mail: silvanaurquiza@csnat.unt.edu.ar
Instituto Superior de Estudios Sociales, CONICET-UNT. Instituto de Arqueología y Museo, Facultad de Ciencias Naturales e IML, Universidad Nacional de Tucumán. San Martín 1545 (4000), Tucumán. E-mail: ascherocarlos@yahoo.com.ar

Recibido 11 de noviembre 2016.
Aceptado 06 de febrero 2017


RESUMEN

En este trabajo se exponen los datos obtenidos del análisis del registro zooarqueológico del sitio Alero Caído 1, con el objetivo de contribuir a la comprensión del manejo del recurso Camelidae para el lapso ca. 3000-2500 años AP. La localidad arqueológica de Alero Caído se ubica en la quebrada de La Aguada (lat. S 23º 03’ 08.48’’ y long. O 66º 26´ 09.40’’), a 3917 msnm y a 20 km aproximadamente hacia el suroeste de la población de Coranzulí (Jujuy, Argentina). La muestra presenta buena conservación e incluye 1182 fragmentos de huesos de Artiodactyla, con predominio de Lama glama sobre Vicugna vicugna. Los resultados indican que entre los ca. 3000- 2500 años AP, los grupos pastores-cazadores que ocuparon el alero lo habrían utilizado como un lugar de paso y/o puesto de altura.

Palabras clave: Zooarqueología; Camélidos; Pastoralismo; Puna de Argentina.

ABSTRACT

Camelid management during the Early Formative in the Puna Seca (Jujuy, Argentina)

In this paper a detailed zooarchaeological analysis from the Alero Caído 1 site is presented with the aim of assessing management practices of Camelidae resources during the period 3000-2500 years BP. The Alero Caído site is a rock shelter located in Quebrada de La Aguada (S 23°03’08.48" and W 66°26´09.40’’) at 3917 metersabove- sea-level and about 20 km southwest of the town of Coranzulí (Jujuy, Argentina). The zooarchaeological record is well preserved and composed of 1182 bone fragments of Artiodactyla, with predominance of Lama glama over Vicugna vicugna. The results suggest that between ca. 3000 and 2500 years BP herder-hunter groups used the site as a place of transit and/or a highlands seasonal site.

Keywords: Zooarchaeology; Camelids; Pastoralism; Argentinean Puna.


 

INTRODUCCIÓN

Las sociedades agropastoriles del Noroeste argentino conforman una temática que ha sido abordada desde varios enfoques zooarqueológicos (Olivera 1997; Yacobaccio et al. 1997-1998; Yacobaccio et al. 1998, 2013; Yacobaccio y Gallardo 2007; Olivera y Grant 2009; Erramouspe y Urquiza 2011, 2015; Urquiza et al. 2013; Urquiza y Aschero 2014; Samec et al. 2014; Miyano et al. 2015; Yacobaccio y Vilá 2016, entre otros) lo que permitió observar el aprovechamiento, las prácticas sociales y económicas que se llevaron a cabo en torno del uso de los camélidos por parte de las sociedades del pasado. Por esta razón, se constituyeron en un factor importante de recursos económicos, con lo cual –al igual que otros tipos de bienes–, se integraron a circuitos de manejo e intercambio. En el Formativo temprano, los antiguos pobladores se dedicaban a la caza y al pastoreo de camélidos, y privilegiaban su consumo, lo que evidenció una diversificación económica (López 2004). Dentro de los camélidos, la llama fue un animal de múltiples usos para las sociedades andinas, debido a su gran tamaño, su adaptabilidad a diferentes ambientes y a la fuerza para soportar cargas de hasta la cuarta parte de su peso. Estas características lo convirtieron en un animal útil para la carga y el transporte. Con la finalidad de entender el manejo del recurso Camelidae y aportar al conocimiento del registro zooarqueológico para el período comprendido entre ca. 3000 a 2500 años AP, en este trabajo se presentan los resultados obtenidos del análisis de los restos óseos de artiodáctilos y especialmente camélidos recuperados en el sitio Alero Caído 1 (Jujuy, Argentina).

Alero Caído
El sitio arqueológico de Alero Caído se ubica en la quebrada de La Aguada (lat. S 23º 03’ 08.48’’ y long. O 66º 26´09.40’’), a 3917 msnm y a 20 km aproximadamente hacia el suroeste de la población de Coranzulí, en la Puna Seca de Jujuy (Argentina) (Figura 1). Presenta condiciones climáticas de extrema sequedad, con precipitaciones anuales menores a 200 mm anuales, vientos fuertes del sector este (Turner 1982) y una amplitud térmica producto de las variaciones del relieve y del alto índice de radiación solar (Buitrago 1999). El sitio incluye dos aleros contiguos de ignimbrita: Alero Caído 1 (AC1) y Alero Caído 2 (AC2). El sitio AC1 presenta una boca de 27 m y un reparo de 81m², las paredes
del alero presentan paneles de arte rupestre pintados en tonos rojos y negros, y una muy buena definición de las ocupaciones entre ca. 2500 a 6000 años AP, por lo que se trataría de un abrigo multicomponente que permitiría la comprensión del paso de economías cazadoras recolectoras hacia una economía pastoril (Aschero et al. 2007a) (Figuras 2 y 3).


Figura 1.
Ubicación del sitio Alero Caído (Puna de Jujuy, Argentina).


Figura 2.
Planta del sitio Alero Caído 1 (Modificado de Aschero et al. 2007a).


Figura 3.
Vista del sitio arqueológico Alero Caído, Dpto. Susques, Jujuy.

Los conjuntos esqueletales analizados provienen del sector central del alero (cuadrículas A18-19; B19; C19) (Figura 2). De este sector se tomaron muestras de carbones vegetales que arrojaron los siguientes fechados: Nivel 1- 2670 ± 50 años 14C AP cal. 1ó 840- 758 AC y 683-670 AC (LP-1940); Nivel 2- 2930 ± 70 años 14C AP (cal. 1ó 1190-1178 AC y 1159-1144 AC) (LP-1939) y Nivel 3- 3200 ± 70 años 14C AP (cal. 1ó 1500-1370 AC y 1346-1316 AC) (LP-1941) (Aschero et al. 2007b). A continuación, se detalla el contexto material recuperado en los distintos niveles estratigráficos analizados, descripto por Aschero et al. (2007b) (Figura 4):
Nivel 0
: Presenta en superficie y subsuperficie escasos vestigios de materiales formatizados y de ecofactos con indicios de uso (fragmentos de artefactos de molienda, cuchillos formatizados, cordeles de lana, fragmentos de huesos de animales y una punta de proyectil pedunculada de limbo triangular).
Nivel 1 (2670 ± 50 años AP - LP-1940): Constituida por lentes de gramíneas y una matriz arenosa. La lente y la matriz contienen restos óseos de fauna muy fragmentados, desechos de talla y carbones dispersos. Se observan dos círculos de cenizas asociados a huesos animales quemados y sin quemar de Rodentia y Artiodactyla, artrópodos, plumas, vellones, cordeles, una paleta lítica con pintura, lascas con filo natural, una punta de proyectil pedunculada, un palo cavador, semillas de maíz (Zea mays) y zapallo (Cucurbita sp.). Contra la pared del alero, se encontró una cueva de roedor.
Nivel 2 (2930 ± 70 años AP - LP-1939): El sedimento es arenoso mezclado con cenizas y gramíneas. Se hallaron cordeles de lana, una punta de proyectil apedunculada, una paleta lítica con pigmentos, un percutor lítico con pigmento, una cuchara de madera completa y otros artefactos de madera, como un palo cavador; además de una piedra de cocción, un fragmento de cerámica tosca, cuentas de valva, hilos de tendón, fragmentos de textil de malla, arcilla con pigmento y semillas de cebil (Anadenanthera colubrina var. cebil).
Nivel 3 (3200 ± 70 años AP - LP-1941): El sedimento es arenoso fino con cenizas y gramíneas. Entre los materiales hallados hay una aguja de madera, una madera con pigmentos, semillas de cebil (Anadenanthera colubrina var. cebil), un raclette sobre lasca, hilos de
tendón, fragmentos de madera y lítico no diferenciados, y escasos fragmentos óseos faunísticos.


Figura 4.
Relación de perfiles estratigráficos (N-NO) del sitio Alero Caído 1.

METODOLOGÍA

En las identificaciones taxonómicas y anatómicas se emplearon colecciones óseas de referencia (que incluyen Lama glama, Lama guanicoe y Vicugna vicugna) y guías osteológicas (Pacheco Torres et al. 1979; Benavente et al. 1993; Menegaz 2000; Sierpe 2015). Se analizaron rasgos y zonas diagnósticas (Izeta 2007) para el estudio de especímenes y elementos óseos (Grayson 1984; Mengoni Goñalons 1988, 1999; Salemme et al. 1988; Lyman 1994), siguiendo a Wheeler (1982) en el diferenciamiento de especies de camélidos. La edad se determinó según la erupción y desgaste dental, y el estado de fusión epifisiaria (Kent 1982; Kaufmann 2009). En la cuantificación se tomaron en cuenta el número de restos (N) identificados o no, el número de especímenes identificados por taxón (NISP) y el número mínimo de individuos (MNI).
Se identificaron marcas y fracturas de origen antrópico y/o no antrópico (Binford 1981; Lyman 1994; Mengoni Goñalons 1999), y se determinó el grado de fragmentación de la muestra (Church y Lyman 2003; Mengoni Goñalons 2010). Para observar el grado de aprovechamiento de las partes esqueletarias se utilizaron los parámetros estadísticos Porcentaje de Aprovechamiento de los Recursos (PAR) y el Índice de Aprovechamiento de los Recursos (IAR). El PAR incumbe al porcentaje de cada espécimen óseo que presenta marcas antrópicas. Por otra parte, el IAR permite observar la relación entre el número de partes esqueletarias y el número de estas que presentan huellas o marcas antrópicas (Urquiza 2009; Urquiza et al. 2013; Urquiza y Aschero 2014). Si los valores de IAR son cercanos a 1, se evidenciaría un alto nivel de procesamiento faunístico; en cambio, si el resultado es más alto que 1, esto indicaría menor representación
de marcas antrópicas en los restos óseos. Entonces, valores altos de PAR y bajos de IAR indican altos niveles en el procesamiento primario y/o secundario del recurso animal. El número de especímenes óseos que presentan marcas no antrópicas fue cuantificado mediante los parámetros estadísticos: porcentaje de marcas no antrópicas (PNA) e índice de marcas no antrópicas (INA) (Urquiza 2009; Urquiza et al. 2013; Urquiza y Aschero 2014). El PNA expresa el porcentaje de especímenes óseos que presentan marcas no antrópicas y el INA es un índice comparativo sobre el número de restos de la muestra que poseen marcas no antrópicas.
Si el cálculo es cercano a 1, mayor será la incidencia de agentes no humanos sobre las carcasas animales. Ambos parámetros permiten obtener información con respecto al número de restos óseos que presentan marcas no antrópicas. El deterioro óseo producido por agentes físicos o químicos se analizó a través de los seis estadios de meteorización de Behrensmeyer (1978). Con respecto a las alteraciones térmicas, se determinaron el color y textura de los huesos, los cuales son indicadores directos de la exposición de estos al calor (Mengoni Goñalons 2010), y se identificaron los grados de alteración térmica mediante la tabla desarrollada por Nicholson (1993), quien las clasifica en cinco etapas (S1 a S5).

RESULTADOS

La muestra de artiodáctilos del sitio AC1 presenta un buen estado de conservación y está integrada por restos de huesos, fibras (vellones y cordeles), cueros y pezuñas. En este trabajo se analizaron las partes esqueletales (N = 1182) provenientes de los niveles 0, 1, 2 y 3, en donde Artiodactyla es predominante (66,4%), seguido por Lama glama (26,4%), Camelidae (6,8%) y Vicugna vicugna (0,4%) (Tabla 1). Dentro de Camelidae (NISP = 81, MNI = 6) se destaca la presencia de L. glama (NISP = 312, MNI = 32) a lo largo de la secuencia estratigráfica estudiada, y V. vicugna (NISP = 4, MNI = 3) está ausente en el nivel 3. El 85,2% de los especímenes óseos de la muestra total se encuentran semifusionados y corresponden a Lama glama de ≤ 16 meses de edad (N = 237; maxilar inferior, vértebras cervicales y lumbares, escápula, húmero, radioluna, metacarpo, pelvis, fémur, tibia, metatarso, 1º, 2º y 3º falange); a Vicugna vicugna de ≤ 36 meses de edad (N = 3; maxilar inferior, vértebra lumbar y metacarpo) y a Camelidae y/o Artiodactyla (N = 788).

Tabla 1. NISP y relación porcentual de los taxones identificados por niveles estratigráficos en Alero Caído 1.

En el Nivel 0 se identificó Lama glama (NISP= 56, MNI = 3) que corresponden al maxilar inferior derecho, húmero, costillas, dos 1° falanges delanteras, 2º falange, tibia, fémur y 1º tarsiano. Una vértebra lumbar y maxilar inferior de Vicugna vicugna (NISP = 2, MNI = 1). Y fragmentos de cráneo, maxilar inferior, vértebras cervicales y lumbares, costillas, escápula, metatarso, fémur, tibia, fragmentos de 1° y 2° falanges de Artiodactyla (NISP = 142, MNI = 10). En el Nivel 1 (2670 ± 50 años AP - LP1940) se identificaron: un metacarpo de V. vicugna (NISP = 1, MNI = 1); y fragmentos de cráneo, supraoccipital, maxilar inferior, escápula, vértebras cervicales y lumbares, costillas, radioluna, ilion, fémur, rótula, tibia, metatarso, metacarpo, 1º carpiano, 4º carpiano, 1º, 2º y 3º falange de L. glama (NISP = 192, MNI = 19). Como Artiodactyla (NISP = 643; MNI = 35) se reconocieron fragmentos de cráneo, piezas dentales, maxilar inferior, vértebras cervicales y lumbares, escápula, costillas, fémur, tibia, 4° carpiano, 2° y 3° falanges. Para el Nivel 2 (2930 ± 70 años AP - LP1939) se registraron fragmentos de maxilar inferior, metapodio, metatarso, rótula y tibia pertenecientes a L. glama (NISP = 49, MNI = 5); y 1 fragmento de maxilar inferior de V. vicugna (NISP = 1, MNI = 1). Y fragmentos de cráneo, maxilar inferior, piezas dentales, vértebras cervicales y lumbares, costillas, metatarso, metacarpo, fémur, tibia, 1° y 2° falanges de Camelidae (NISP = 76, MNI = 5).
En el Nivel 3 (3200 ± 70 años AP- LP-1941), el número de restos (N = 20) disminuye en relación con los niveles anteriores, con la ausencia de V. vicugna. En este nivel, fragmentos de cráneo, maxilar inferior, vértebras lumbares, costillas y tibia se asociaron a Camelidae (NISP = 5, MNI = 1); y los restos de cráneo, maxilar inferior y fémur pertenecen a L. glama (NISP = 15, MNI = 5). El grado de fragmentación ósea indica que el 28,4% de los fragmentos son menores a 2 cm; y el 70,7%, mayor de 2 cm (Tabla 2). Se recuperaron escasas partes esqueletales enteras (N = 10, rótulas, costillas y falanges) correspondientes a Camelidae y Lama glama. El 73,3% del conjunto óseo presenta un grado de meteorización 2 (Tabla 3).

Tabla 2. Fragmentación de la muestra de AC1 analizada por niveles estratigráficos.

Tabla 3. Grados de meteorización de la muestra faunística de AC1 por niveles de ocupación.

Se observan marcas producto de la acción de roedores (11,3%) y carnívoros (0,2%) sobre la superficie de metacarpos (INA = 2, PNA = 44%), vértebras cervicales (INA = 3, PNA = 36%) y 3° falanges (INA = 4, PNA = 25%) principalmente, provenientes del nivel 1, seguido por el 3 y el 2 (Tablas 4 y 5). En este sentido, el PNA y el INA indican un bajo grado de alteración no humana. Con respecto al procesamiento del recurso Camelidae por agentes humanos, los valores de IAR muestran un alto nivel de aprovechamiento en el nivel 2 (IAR = 4), seguido por el 3 (IAR = 5) y el 0 (IAR = 5), correspondientes a marcas de cortes y termoalteraciones en metacarpos (IAR = 2, PAR = 44%), vértebras lumbares (IAR = 3, PAR = 38%), metapodios (IAR = 3, PAR = 33%), tibias (IAR = 3, PAR = 31%) y piezas dentales (IAR = 1, PAR = 96%); estas últimas, con alteraciones térmicas exclusivamente (Tablas 4 y 5). El 17,3 % (N = 204) de la muestra total se encuentra alterada térmicamente y pertenece a los niveles 1 y 2, en las etapas 1, 2 y 3 (sensu Nicholson 1993). De estos, el 11,2 % (NISP = 132) conciernen a artiodáctilos y camélidos; mientras que el 6,1%, a Lama glama (NISP = 72).

Tabla 4. Porcentaje e índices de marcas antrópicas y no antrópicas de los restos óseos de la muestra de Alero Caído 1, analizada para todos los niveles estratigráficos.

Tabla 5. PAR, IAR, PNA e INA por partes esqueletales de Artiodactyla del sitio AC1.

DISCUSIÓN

Para Alero Caído 1, se infiere que los artiodáctilos identificados corresponden a Camelidae, ya que no se registró otra familia. El 85,2% de la muestra analizada corresponde a camélidos menores a 36 meses de edad, lo que evidenciaría el consumo de animales jóvenes, la intensificación del control reproductivo y la posterior explotación de animales domesticados. Esta abundancia de subadultos podría vincularse también con un manejo pastoril orientado a la producción de carne (Olivera 1997; Yacobaccio et al. 1998). Resulta llamativo que para este lapso temporal no se registra L. guanicoe, que está presente en la actualidad. La presencia de camélidos domésticos, Lama glama, supera ampliamente a los silvestres, V. vicugna. Esto refuerza el carácter pastoril que debió tener el sitio AC1, con una posible estrategia predominante de pastoreo-caza como la propuesta para Susques por Yacobaccio et al. (1997-1998).
Los parámetros PAR e IAR indican altos niveles de procesamiento primario y/o secundario de tibias, metapodios y vértebras lumbares de camélidos entre ca. 2930 ± 70 y 3200 ± 70 años AP. En cuanto al consumo de Lama glama, encontramos restos con alteraciones térmicas y marcas de corte para ca. 2670 ± 50 años AP. Las fracturas en los huesos podrían vincularse a alteraciones térmicas y a posibles extracciones de médula y/o hervido. Siguiendo a Church y Lyman (2003) y basándonos en la fragmentación de la muestra total, podemos inferir que los grupos humanos habrían consumido no sólo la carne sino también la grasa ósea. Los huesos pudieron ser sometidos a calor húmedo (hervido de huesos previamente fracturados) por un período de tiempo no superior a tres horas. Por esta razón, podemos considerar a esta práctica como un indicador potencial de eventualidades climáticas, e.g., ante importantes variaciones en el clima (sequías), la reproducción animal puede verse disminuida y provocar una baja tasa de nacimientos llevando a que los grupos humanos consuman alimento almacenado (carne seca) y/o practiquen la actividad de cocción de huesos para la obtención de grasa ósea (recurso predecible en períodos de estrés).
Los valores de PNA e INA nos indican mayor actividad de los agentes no humanos actuando sobre las carcasas en los niveles 1 y 3. Este dato, sumado a la presencia de fogones asociados a desechos de actividades secundarias –fragmentos líticos, óseos y macrobióticos– y a la ausencia de inversiones arquitectónicas, vincula al alero con momentos alternados de ocupación y desocupación producto de ocupaciones transitorias. Consideramos que el sitio Alero Caído 1 habría sido utilizado como un puesto de altura y/o lugar de paso de carácter temporario, debido a su emplazamiento en una quebrada de altura con acceso a diversos recursos (agua, forraje, etc.); a la ausencia de estructuras arquitectónicas; a las evidencias materiales recuperadas (artefactos líticos y de madera, cerámica, textiles de malla y vegetales –cebil, maíz, zapallo–). Sustentan esta idea los resultados de la fauna analizada, donde predominan las partes esqueletales de Camelidae con alto contenido de carne (costillas y huesos largos). Es decir que, para ca. 3000-2500 años AP, el alero habría actuado como un internodo (un espacio entre sitios) de ocupación transitoria y extractiva (sensu Nielsen 2006) que habría permitido la circulación de personas, el forrajeo de llamas, el desarrollo de actividades secundarias en torno a un fogón (preparación de alimentos, retoque de herramientas líticas y descarne de animales) y, por último, actividades de intercambio de materiales, información, etc. (e.g., el cebil recuperado procede de zonas más bajas). No se encontraron coprolitos de camélidos, por lo que descartamos su uso como corral.

CONSIDERACIONES FINALES

Teniendo en cuenta los acápites precedentes, se interpreta que, para el Formativo temprano, el sitio Alero Caído 1 actuó como un internodo transitorio y extractivo de carácter temporario (puesto de altura y/o un lugar de paso) donde los grupos humanos llevaban a cabo actividades vinculadas con el intercambio y la obtención de recursos específicos, como por ejemplo, pasturas para alimentar las caravanas de llamas (Nielsen 2006). De acuerdo con los datos expuestos, distinguimos tres momentos de ocupación del alero:
1º momento de ocupación –Nivel 3– (ca. 3200 ± 70 años AP). El alero habría experimentado ocupaciones esporádicas, ya que este nivel presenta menor cantidad de restos óseos de camélidos y mayor actividad de roedores.
2º momento de ocupación –Nivel 2– (ca. 2930 ± 70 años AP). Para este período, se habrían llevado a cabo actividades secundarias tales como preparación de alimentos, retoque de herramientas líticas, actividades de pastoreo de llamas y de intercambio (e.g., cebil).
3º momento de ocupación –Nivel 1– (ca. 2670 ± 50 años AP). Habría habido ocupaciones recurrentes, vinculadas a actividades estacionales de pastoreo de llamas e intercambio.

Los grupos humanos que ocuparon el alero durante este período habrían estado integrados por pocas personas, que utilizaban este espacio como un lugar de paso donde realizaban múltiples actividades y practicaban una economía mixta con pastoreo de llamas, recolección y caza ocasional de vicuñas.

Agradecimientos

Este trabajo fue realizado en el marco de los proyectos CIUNT 26/G404 y PICT 2010-1160, dirigidos por C. Aschero y S. Urquiza respectivamente. Agradecemos a los evaluadores anónimos, que contribuyeron a mejorar sustancialmente el manuscrito original. A Lucía Gonzalez Baroni, por la fotografía de la Figura 3. Y especialmente al equipo de trabajo de Coranzulí: Alfredo Calisaya, Lucía Gonzalez Baroni, Victoria Isasmendi, Aldo Gerónimo, Carolina Rivet, Valeria Ucedo y Celeste Vertolaz.

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