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Revista argentina de cardiología

versión On-line ISSN 1850-3748

Rev. argent. cardiol. v.76 n.3 Buenos Aires mayo/jun. 2008

 

El XVI Congreso Mundial de Cardiología

Estas líneas fueron redactadas a poco de finalizado el XVI Congreso Mundial de Cardiología en Buenos Aires, cuando todavía resonaban sus ecos y resultaba difícil separar aún la subjetividad de las vivencias en él de la objetividad necesaria para la evaluación de todo evento.
Desde el anterior Congreso Mundial de Cardiología realizado en la Argentina pasaron 34 años, muchos no lo vivieron y para otros es un recuerdo muy lejano, por lo que para una gran cantidad de cardiólogos argentinos ésta ha sido una experiencia única.
Como todos sabemos, la concreción del XVI Congreso Mundial de Cardiología fue el resultado de muchos años de esfuerzo, discusión abierta y trabajo mancomunado entre la World Heart Federation, la Sociedad Argentina de Cardiología y la Federación Argentina de Cardiología.
Las primeras ideas, negociaciones y conversaciones comenzaron hace más de ocho años. A partir de allí se inició un período de intenso trabajo e intercambio de ideas entre la SAC y la FAC no exento de diferencias de opinión internas y entre ambas Sociedades para poder lograr un ámbito de trabajo adecuado para conseguir el objetivo de traer el Congreso Mundial otra vez a la Argentina. Posteriormente continuaron una serie de presentaciones y gestiones a nivel internacional, la postulación formal y finalmente la adjudicación por parte de la World Heart Federation en 2004. A partir de entonces se nombraron los distintos comités que trabajaron arduamente durante 4 años. Esta etapa tampoco fue fácil, como lo señalara el Presidente del Congreso, Dr. Horacio Faella, en su discurso inaugural. La necesidad de consensuar cada decisión con la World Heart Federation tornó muchas veces engorrosos los procedimientos y la toma de decisiones.
Luego de tantos años de trabajo se llegó a un resultado sobresaliente.
El Congreso Mundial de Cardiología ha representado un hito en la historia de la Sociedad Argentina de Cardiología y de la medicina argentina. Significó además lo que se puede hacer cuando se tienen metas claras y se sabe cómo conseguirlas. Fue un ejemplo de cómo sociedades científicas unidas por un objetivo común pudieron concretarlo pese a las lógicas dificultades y diferencias de opinión a lo largo del proceso. Evidenció que la conjunción de voluntades para lograr un gran proyecto es posible en la Argentina y que se pueden organizar eventos comparables a los de los países más desarrollados. Porque ésa fue la sensación de los concurrentes, que fue un Congreso comparable a los organizados en Europa o en los Estados Unidos.
Más de 17.500 personas provenientes de todo el mundo compartieron cuatro intensos días de trabajo, intercambio y confraternidad. Se presentaron alrededor de 1.600 contribuciones libres procedentes de todo el planeta. Concurrieron las figuras más destacadas de la cardiología mundial que intercambiaron sus experiencias en sesiones compartidas con profesionales representativos de diferentes latitudes. La participación de cardiólogos argentinos y sudamericanos en las sesiones fue numerosa y de muy buen nivel.
Durante el Congreso se realizaron las Asambleas de las organizaciones internacionales de las cuales la SAC es miembro, como la Sociedad Sudamericana de Cardiología, la Sociedad Interamericana de Cardiología y la World Heart Federation, además de múltiples reuniones de otras sociedades, como el American College of Cardiology, la American Heart Association, la Sociedad Española de Cardiología, la Sociedad Brasileña de Cardiología, por citar sólo algunas. Quiere decir que no solamente fue un Congreso internacional, sino que en verdad la cardiología del mundo estuvo y sesionó en Buenos Aires. En todas esas reuniones, el reconocimiento internacional a la tarea realizada fue unánime.
El lema del Congreso fue "De los pacientes a las poblaciones". El contenido científico reflejó esa orientación, ya que si bien se discutieron los últimos adelantos diagnósticos y terapéuticos, el Congreso tuvo un fuerte sesgo hacia la prevención cardiovascular y la problemática del traslado de los progresos científicos a la población.
Se puso especial énfasis en temas como identificación de pacientes de riesgo, pandemias como obesidad, diabetes y su efecto sobre el riesgo vascular, prevención en edades tempranas, enfermedad cardiovascular en la mujer, extensión de la prevención secundaria mediante la polipill, investigación básica y en poblaciones y en políticas públicas para mejorar la salud cardiovascular, entre otros.
El XXIII Congreso Sudamericano de Cardiología, realizado simultáneamente con el Mundial, también obtuvo un éxito rotundo de concurrencia. Sus sesiones estuvieron permanentemente colmadas de un público ávido de participar en una reunión regional con discusión de problemáticas propias en su mismo idioma.
Entre los hechos más destacables de este Congreso Mundial figura, a mi entender, la edición histórica especial de la Revista Argentina de Cardiología que se entregó a todos sus participantes. La historia de la Cardiología Argentina está escrita en las páginas de la Revista de nuestra Sociedad. Ella es desde hace 74 años el principal medio por el cual los cardiólogos argentinos publicamos nuestras investigaciones y opiniones. En este número especial se han extractado artículos clave de su historia, escritos por figuras referentes de la cardiología argentina editorializados y puestos en perspectiva por especialistas de primerísimo nivel argentinos y extranjeros.
Un párrafo aparte merecen las actividades para la comunidad que se realizaron durante el Congreso: la carpa de capacitación en reanimación cardiopulmonar básica organizada por la Fundación Cardiológica Argentina y la American Heart Association, el maratón y la carpa instalada en la Plaza de la República para medición de factores de riesgo en la comunidad organizadas por la Fundación Cardio y la Fundación Cardiológica Argentina. Todas ellas tuvieron un notable impacto entre la población, que reforzó la idea de que es misión de las Sociedades Científicas y sus Fundaciones llevar mensajes claros de pautas de vida saludables a la población. La exposición comercial fue de una dimensión no conocida antes en congresos en la Argentina, con una disposición abierta y espaciosa, que permitió un gran lucimiento de los stands de las empresas que hicieron un aporte significativo para que el Congreso fuera una realidad.
Este XVI Congreso Mundial puso por unos días a la Cardiología Argentina en la vidriera internacional. El examen fue aprobado holgadamente.
Vayan entonces el reconocimiento, el agradecimiento y la felicitación a todos aquellos que estuvieron involucrados en el Congreso, desde el inicio de la idea hasta su concreción. Sin dudas, construyeron lo que será un recuerdo imborrable para los cardiólogos argentinos.

Dr. Eduardo Mele
Presidente de la Sociedad Argentina de Cardiología