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Revista argentina de cardiología

versión On-line ISSN 1850-3748

Rev. argent. cardiol. vol.79 no.4 Ciudad Autónoma de Buenos Aires ago. 2011

 

CARDIOLOGIA INTERVENCIONISTA / VALVULOPATIAS

Reemplazo percutáneo de la válvula aórtica en pacientes con estenosis aórtica grave y riesgo quirúrgico elevado

Percutaneous Aortic Valve Replacement in Patients with Severe Aortic Stenosis and High Surgical Risk

 

Fernando CuraMTSAC, 1, Alfonsina Candiello1, Hugo LonderoMTSAC, 2, Francisco Paoletti2, Marcelo BettinottiMTSAC, 3, Carlos SztejfmanMTSAC, 3, Aníbal Damonte4, Daniel NaviaMTSAC, 1, Ricardo Ronderos1, Jorge A. BelardiMTSAC, 1

1 Servicio de Cardiología Intervencionista y Terapéuticas Endovasculares, Imágenes y Cirugía Cardíaca, Instituto Cardiovascular de Buenos. Buenos Aires, Argentina
2 Servicio de Hemodinamia, Angiografía e Intervenciones por Cateterismo, Sanatorio Allende. Córdoba, Argentina
3 Servicio de Hemodinamia, Sanatorio Güemes. Buenos Aires, Argentina
4 Servicio de Hemodinamia, Instituto Cardiovascular de Rosario. Santa Fe, Argentina

Recibido: 30/06/2010
Aceptado: 27/12/2010

Dirección para separatas:

Dr. Fernando Cura
Servicio de Cardiología Intervencionista y Terapéuticas Endovasculares, ICBA Blanco Encalada 1543 (1428) Buenos Aires Tel. 54 (011) 4787-7570 Fax: 54 (011) 4787-7571 e-mail: facura@icba-cardiovascular.com.ar

 


RESUMEN

Introducción
La cirugía de reemplazo valvular aórtico es el tratamiento de elección en pacientes con estenosis aórtica. Sin embargo, en una proporción considerable de pacientes, el riesgo quirúrgico y la presencia de algunas comorbilidades, que aumentan este riesgo, impiden la cirugía. El reemplazo percutáneo de la válvula aórtica representa una alternativa a la cirugía valvular convencional para pacientes seleccionados de riesgo elevado.
Objetivo
Comunicar la experiencia inicial de reemplazo percutáneo de la válvula aórtica con prótesis autoexpandible CoreValve® (Medtronic, Minneapolis, MN, USA) en pacientes portadores de estenosis aórtica grave.
Material y métodos
Registro multicéntrico en el que se incluyeron 21 pacientes con estenosis aórtica grave (área < 1 cm2) sintomática y riesgo quirúrgico elevado sometidos a implante percutáneo en cuatro centros cardiovasculares argentinos de alta complejidad. Para el procedimiento se implementó una estrategia multidisciplinaria que involucró a diversos especialistas: anestesiólogo, cirujano, expertos en imágenes y cardiólogos intervencionistas.
Resultados
La edad media fue de 80,8 ± 7,1 años (rango: 63-90), el 57% de sexo masculino, área valvular media de 0,59 ± 0,25 cm2 y EuroSCORE de 18,1% ± 4%. El 73% y el 27% de los pacientes se encontraban en clase funcional III y IV, respectivamente. El éxito del procedimiento fue del 95,2% (20/21), que se tradujo en una reducción pronunciada del gradiente pico transvalvular aórtico (82 ± 14 mm Hg a 12 ± 3 mm Hg; p < 0,001), mientras que el desarrollo posprocedimiento de regurgitación aórtica de grado moderado-grave fue del 14%. El 85,8% de los pacientes evolucionaron a clase funcional I. El requerimiento de marcapasos definitivo fue del 38% (8/21). La mortalidad del procedimiento y a los 30 días fue del 4,7% y del 9,5%, respectivamente; se observó un caso de accidente cerebrovascular isquémico menor con restitución ad integrum dentro de la semana. Se detectaron 4 óbitos en el seguimiento alejado (mediana 7 meses), dos de origen cardíaco (mortalidad cardíaca 19%) y otros dos de causa no cardíaca.
Conclusiones
El tratamiento de la estenosis aórtica grave en pacientes de riesgo quirúrgico elevado mediante reemplazo valvular percutáneo con prótesis CoreValve® es una alternativa factible que se asocia con una mejoría funcional notoria. La selección adecuada de pacientes, el perfeccionamiento de la técnica del procedimiento y el desarrollo de nuevos diseños incrementarán su eficacia y seguridad.

Palabras clave: Estenosis de la válvula aórtica; Reemplazo percutáneo de válvula aórtica

SUMMARY

Percutaneous Aortic Valve Replacement in Patients with Severe Aortic Stenosis and High Surgical Risk

Background
Aortic valve replacement is the treatment of choice in patients with aortic stenosis. However, a significant number of patients are not candidates for surgery due to high surgical risk and to the presence of comorbidities. Percutaneous aortic valve replacement represents an alternative option to conventional aortic valve surgery for selected high risk patients.
Objective
To inform about the initial experience with percutaneous aortic valve replacement with a self-expanding CoreValve® aortic valve prosthesis (Medtronic, Minneapolis, MN, USA).
Material and Methods
We conducted a multicenter registry including 21 patients with severe symptomatic aortic stenosis (aortic valve area < 1
cm2) and high surgical risk undergoing percutaneous aortic valve replacement in four high complexity cardiovascular centers. A multidisciplinary strategy was used involving several specialists: anesthesiologist, surgeon, diagnostic images specialists and interventional cardiologists.
Results
Mean age was 80.8±7.1 years (range: 63-90); 57% were men. Mean aortic valve area was 0.59±0.25 cm2 and mean EuroSCORE was 18.1%±4%. The percentages of patients in functional class III and IV were 73% and 27%, respectively. The procedure was successful in 95.2% (20/21) of patients, with a pronounced reduction in peak transvalvular aortic gradient (from 82±14 mm Hg to 12±3 mm Hg; p <0,001); 14% of patients developed moderate to severe aortic regurgi-tation after the procedure. 85.5% of patients evolved to FC I. Definite pacemaker implantation was required in 38% (8/21). Procedure-related mortality was 4.7% and mortality after 30 days was 9.5%. One patient developed a minor stroke with complete recovery within a week. Four patients died in the long-term follow-up (median 7 months): 2 due to cardiac causes (cardiac mortality 19%) and 2 due to non-cardiac causes.
Conclusions
Percutaneous aortic valve replacement with CoreValve® aortic valve prosthesis is a feasible option for patients with high surgical risk that is associated with significant clinical improvement. The adequate selection of patients, improvement of the surgical technique and the development of new designs will increase the efficacy and safeness of the procedure.

Key words: Aortic Valve Stenosis; Percutaneous Aortic Valve Replacement

Abreviaturas

CRVAo Cirugía de reemplazo valvular aórtico
EAo Estenosis valvular aórtica


 

INTRODUCCIÓN

La estenosis valvular aórtica (EAo) es la enfermedad valvular más frecuente en el mundo occidental y está asociada con mal pronóstico con tratamiento médico. (1) La cirugía de reemplazo valvular aórtico (CRVAo) es el tratamiento de elección en estos pacientes, ya que deriva en un alivio efectivo de los síntomas y un aumento de la supervivencia. (2, 3) Sin embargo, existe una proporción considerable de pacientes cuyo riesgo quirúrgico impide la cirugía. (4) A medida que aumenta la edad, la mortalidad se incrementa en forma significativa. (3) Algunas comorbilidades que también incrementan el riesgo quirúrgico son la disfunción ventricular izquierda, la enfermedad coronaria concomitante, la cirugía de revascularización coronaria previa y la enfermedad pulmonar obstructiva crónica. De esta manera, se estima que un tercio de los pacientes con EAo no son sometidos a CRVAo por presentar excesivas comorbilidades. (1, 5) El reemplazo valvular percutáneo es una técnica novedosa que se está incorporando con gran entusiasmo en la práctica clínica, en particular en los pacientes con riesgo quirúrgico elevado. (6)
El objetivo de este estudio es presentar la experiencia inicial de cuatro centros argentinos en el implante percutáneo de la prótesis valvular aórtica autoexpandible CoreValve® (Medtronic, Minneapolis, MN, USA).

MATERIAL Y MÉTODOS

Diseño del estudio y selección de pacientes
Se realizó un registro multicéntrico prospectivo en el que se incluyeron todos los pacientes consecutivos sometidos a reemplazo aórtico percutáneo. Los pacientes fueron seleccionados por un equipo multidisciplinario (cardiólogos clínicos,
intervencionistas, cirujanos cardíacos y expertos en imágenes). Un total de 21 pacientes con EAo grave sintomática de riesgo quirúrgico alto fueron seleccionados para implante valvular percutáneo en cuatro centros cardiovasculares argentinos de alta complejidad. La evaluación de los pacientes se realizó mediante los siguientes estudios: ecocardiograma transtorácico y/o transesofágico (si el estudio transtorácico no era concluyente en la determinación del diámetro del anillo valvular, coronariografía con aortografía y angiografía del territorio iliofemoral y, en algunos casos, tomografía computarizada multicorte con inyección de contraste (Figura 1). El riesgo quirúrgico se calculó mediante el EuroSCORE logístico.

Fig. 1. A. Eco transesofágico, vista longitudinal a 137 grados. Obsérvense las diferentes mediciones realizadas preprocedimiento. A: Anillo aórtico. B: Senos de Valsalva. C: Distancia del seno de Valsalva a la unión sinotubular. D: Unión sinotubular. E: Tracto de salida del ventrículo izquierdo. B. Imagen de tomografía multicorte con contraste. A. Plano axial a nivel de la válvula donde se pueden observar los diámetros máximo y mínimo de la válvula. B. Plano coronal a nivel del anillo aórtico donde se observa su diámetro. C. Distancia entre el anillo y ambos ostia coronarios. C. Aortograma de la aorta ascendente con las mediciones necesarias para evaluar la factibilidad del implante valvular percutáneo.

Los criterios de inclusión fueron: pacientes con EAo grave sintomática con criterios ecocardiográficos de gravedad (área <  1 cm2, < 0,6 cm2/m2, velocidad pico > 4,0 m/seg o gradiente medio > 40 mm Hg). El diámetro del anillo aórtico medido por ecocardiograma transtorácico y/o transesofágico debía ser > 20 mm y < 27 mm y el diámetro de la aorta ascendente a nivel de la unión sinotubular, < 45 mm (véase Figura 1).
Los criterios de exclusión fueron los siguientes: válvula bicúspide, presencia de trombos en cavidades izquierdas, fracción de eyección < 20%, arterias iliofemorales con diámetro <  6 mm o tortuosidad acentuada que impidiera el avance de los catéteres (Tabla 1). Se definió éxito del procedimiento al implante correcto de la prótesis (evaluado por angiografía y ecocardiograma) en ausencia de mortalidad durante el procedimiento.

Tabla 1. Tabla simplificada que detalla criterios de selección anatómicos necesarios en la toma de decisiones del implante de la válvula CoreValve®

Descripción de la prótesis
La prótesis CoreValve® consiste en una bioprótesis de pericardio porcino trivalva que se encuentra suturada en un stent autoexpandible de nitinol. La válvula se implanta solamente en forma retrógrada. La porción distal de la prótesis se implanta desde el tracto de salida del ventrículo izquierdo y a nivel del anillo valvular posee una gran fuerza radial, lo que le permite expandirse, excluir valvas calcificadas y evitar su retracción. La porción central está diseñada para evitar la obstrucción de los orígenes coronarios, mientras que la porción proximal se expande hasta afirmarse en la pared de la aorta ascendente, lo que proporciona estabilidad longitudinal
junto con una alineación coaxial adecuada. Actualmente, el perfil del sistema de liberación de la prótesis es de 18 Fr. Existen dos tamaños de prótesis de acuerdo con el diámetro del anillo aórtico: de 26 mm para anillos de 20 a 23 mm y de 29 mm para anillos de 23 a 27 mm.

Descripción del procedimiento
El procedimiento se realiza bajo control angiográfico, hemodinámico y ecocardiográfico. Algunos grupos experimentados prescinden de la monitorización ecocardiográfica intraprocedimiento. Nosotros creemos que es de utilidad en la evaluación de diámetros, la monitorización durante el ingreso de los catéteres (posibles desgarros de placas arterioscleróticas de la aorta descendente) y especialmente para el control posimplante inmediato, en el que se evalúan la presencia, el mecanismo y el grado de la insuficiencia aórtica. Se coloca un marcapasos transitorio (de preferencia por vía yugular) que permanece durante 48 horas, ya que existe riesgo de comprometer el sistema de conducción con la consiguiente necesidad de un marcapasos definitivo. El acceso utilizado con más frecuencia es la arteria femoral con la colocación de un introductor de 18 Fr (6 mm). Se puede acceder por disección arterial o por punción arterial con la utilización de un sistema de cierre percutáneo con
sutura. En caso de que el acceso femoral fuera inadecuado se puede considerar el acceso subclavio mediante disección de la arteria o el acceso por la ilíaca primitiva mediante disección extraperitoneal y sutura de un tubo de acceso. Se introduce un catéter pigtail por vía femoral o radial para la medición simultánea del gradiente de presiones y para el control angiográfico, colocándolo en el seno no coronario para tenerlo de referencia durante el posicionamiento de la prótesis valvular CoreValve®. Luego de determinar el gradiente transvalvular aórtico se realiza una valvuloplastia con un balón de diámetro similar al del anillo valvular mientras se marcapasea a 180-200 por minuto hasta lograr el descenso de la presión sistémica a < 40 mm Hg. Posteriormente, se avanza la válvula por vía femoral hasta posicionarla a nivel del anillo valvular. Se libera la válvula en forma gradual retrayendo la vaina. Si se presentaran estenosis o insuficiencia valvular significativas, se puede dilatar la válvula protésica con un balón de mayor diámetro.

Medicación antiplaquetaria y antitrombótica
A todos los pacientes se les administraron 100 mg de aspirina antes del procedimiento e indefinidamente después. Además, recibieron dosis de carga de clopidogrel y luego 75 mg por un lapso de al menos 3 meses. Durante el
procedimiento se administró heparina sódica ajustada al peso (80-100 U/kg).

Cuidados luego el procedimiento
Luego del procedimiento, los pacientes permanecieron monitorizados en una unidad coronaria durante por lo menos 72 horas. A los que no presentaban trastornos del ritmo se les retiraba el marcapasos transitorio. Si durante ese período se registraba algún episodio de bloqueo auriculoventricular, se implantaba un marcapasos definitivo. Los criterios para la indicación del marcapasos difirieron entre los centros.

Seguimiento
Todos los pacientes fueron seguidos por 30 días y posteriormente cada 6 meses. La mediana de seguimiento fue de 7 meses (intercuartiles 25-75%, 1-12 meses).

Análisis estadístico
Los datos se expresan como media ± desviación estándar en el caso de variables continuas y como número (porcentaje) en caso de variables categóricas. Las variables no normales se expresan en medianas e intervalos intercuartiles. La comparación entre gradientes preprocedimiento y posprocedimiento se realizó mediante el método de evaluación t de muestras apareadas.
Se realizó un estudio de supervivencia mediante un análisis de Kaplan-Meier. Los datos se analizaron con el programa estadístico SPSS versión 10 (Chicago, IL, USA).

RESULTADOS

Características de la población
Entre marzo de 2009 y octubre de 2010 se incluyeron en el estudio 21 pacientes consecutivos [57% de sexo masculino; edad promedio de 82 años [cuartil 25%, 76 - cuartil 75%, 86)]. Las características basales de la población se detallan en la Tabla 2. Todos los pacientes tenían EAo grave sintomática con gradiente transaórtico ecocardiográfico pico de 82 ± 14 mm Hg (rango: 61-
125) y medio de 47 ± 6 mm Hg (rango: 36-68). El área valvular aórtica media, calculada por ecocardiograma antes del procedimiento, fue de 0,59 ± 0,25 cm2 y el anillo valvular fue de 23,6 ± 2,2 mm (rango 20-26). La media del EuroSCORE logístico fue del 18,1% ± 4%, 28% con EuroSCORE logístico ≥ 20%. El 73% y el 23% de los pacientes se encontraban en clase funcional III y I V, respectivamente.

Tabla 2. Características basales

Datos del procedimiento
En todos los casos, el acceso vascular utilizado fue la arteria femoral. El procedimiento se finalizó con éxito en 20 de 21 casos. En el 41% de los pacientes se implantó una válvula de 26 mm (para anillos de entre 20 y 23 mm) y en el resto, la válvula de 29 mm (para anillos de entre > 23 y 27 mm). En el futuro próximo estarán disponibles válvulas de otros tamaños para poder expandir la indicación a pacientes con anillos más pequeños o más grandes. Se requirió realizar posdilatación de la válvula en 8 casos (38%) con balones de 23 a 30 mm. Luego del implante valvular, el gradiente transaórtico máximo instantáneo medido por ecocardiograma fue de 12 ± 3 mm Hg (Figura 2). Un paciente presentó insuficiencia aórtica residual de grado grave (paciente 10), que no mejoró con posdilatación y 2 pacientes desarrollaron insuficiencia valvular moderada definida ecocardiográficamente. Ninguno de estos pacientes presentó insuficiencia cardíaca clínica. El cierre percutáneo del acceso vascular se realizó con éxito en todos los casos en que se utilizó (n = 5), mientras que en el resto se realizó mediante disección quirúrgica de la arteria femoral.

Fig. 2. Izquierda: Gradiente basal y posimplante percutáneo. Derecha: Medición de presiones intraventricular y aórtica en un paciente que demuestra desaparición del gradiente luego del implante.

Complicaciones del procedimiento
Durante la valvuloplastia (predilatación), dos pacientes presentaron rotura del anillo aórtico; uno de ellos fa
lleció en la sala de hemodinamia debido a hemorragia masiva y otro paciente fue estabilizado con el implante valvular y pericardiocentesis (paciente 3). En ambos pacientes se utilizó un balón de predilatación del mismo diámetro que el del anillo valvular. En la actualidad se están utilizando balones de diámetro menor que el del anillo valvular. El paciente 3, a pesar de un buen resultado valvular, presentó mala evolución intrahospitalaria y falleció el día 30 por falla multiorgánica asociada con tromboembolia pulmonar. Otro paciente requirió la colocación de una segunda prótesis debido a un implante alto de la primera (paciente 10), con buen resultado valvular final pero asociado con accidente cerebrovascular isquémico de grado menor con restitución ad integrum dentro de la semana. Debido a la presencia de bloqueo AV de grados variables, fue necesario implantar un marcapasos definitivo en 8 de 21 pacientes (38%). No se observaron conversiones a reemplazo valvular aórtico quirúrgico. La mortalidad durante el procedimiento fue del 4,7% (1/21), mientras que a los 30 días fue del 9,5% (2/21). La hospitalización media fue de 10,3 días. Los procedimientos fueron realizados por un equipo multidisciplinario conformado por cardiólogos intervencionistas, expertos en imágenes, anestesistas y cirujanos cardiovasculares. Durante esta fase de iniciación, todos los procedimientos se llevaron a cabo con la colaboración de un médico instructor con elevada experiencia en reemplazo valvular aórtico percutáneo. No se observó una relación entre la tasa de complicaciones y el volumen de pacientes intervenidos en cada centro.

Seguimiento
Luego del primer mes de seguimiento fallecieron 4 pacientes, dos de causa cardiológica y dos de causa no cardiológica. El paciente 8 presentó una mejoría sintomática significativa luego del implante para luego decaer su clase funcional a los 30 días del implante y se le diagnosticó endocarditis mitral (subaguda). Este paciente poseía insuficiencia mitral nativa de grado moderado que no se modificó con el procedimiento y falleció por insuficiencia
cardíaca a los 60 días del implante. La supervivencia total estimada al seguimiento por el método de Kaplan-Meier fue del 77,8% (Figura 3), mientras que el 85,8% de los pacientes vivos evolucionaron a clase funcional I.


Fig. 3. Curva de sobrevida de Kaplan-Meier.

DISCUSIÓN

La EAo grave es la enfermedad valvular adquirida más frecuente y su prevalencia aumenta significativamente con la edad y alcanza una tasa de aproximada del 5% en mayores de 75 años. (7) En los últimos años se describieron varias opciones terapéuticas para el tratamiento de la EAo grave (CRVAo con válvulas mecánicas, biológicas con o sin stent, homoinjertos aórticos, operación de Ross). (9,-11) La CRVAo representa el tratamiento estándar, que proporciona un gran alivio de la sintomatología cardiovascular y un aumento en la sobrevida. Sin embargo, el riesgo quirúrgico, en especial en pacientes de edad avanzada o en presencia de comorbilidades, invalida la tentativa quirúrgica. En el contexto de inestabilidad hemodinámica o de riesgo quirúrgico alto, la valvuloplastia representa una opción terapéutica válida, pero de carácter meramente paliativo, ya que con gran frecuencia se asocia con recurrencia de los síntomas. (12) El reciente advenimiento del implante valvular percutáneo ha permitido ofrecer un tratamiento duradero y eficaz a pacientes en los cuales la CRVAo no constituye una opción viable. (13, 14) Inicialmente muy complejo, el implante percutáneo se ha convertido en un procedimiento mucho más simple, producto del rápido avance tecnológico y de la curva de aprendizaje del procedimiento. Una selección adecuada de los casos es primordial para el éxito del procedimiento: se determina la factibilidad del abordaje femoral (diámetro de arterias femoral e ilíacas > 6 mm sin tortuosidad excesiva) y que cumplan con los criterios anatómicos aórticos para su compatibilidad con las válvulas percutáneas disponibles (dimensiones del anillo aórtico 20/27 mm, aorta ascendente < 45 mm y altura del seno de Valsalva > 10 mm, angulación entre la aorta y el tracto de salida del ventrículo izquierdo y calcificación del aparato valvular). Con los dispositivos actuales, el resultado hemodinámico es excelente, que deriva en una mejoría funcional notable. (15) En nuestra experiencia, el implante de la válvula aórtica percutánea CoreValve® en pacientes con EAo grave resultó exitoso en la mayoría de los casos, con una sustancial mejoría funcional y una sobrevida razonable a los 30 días de seguimiento. Nuestros resultados reproducen los datos publicados previamente, en los que se demuestra que el implante de dicha válvula es factible y eficaz, con una mortalidad aceptable teniendo en cuenta el elevado riesgo quirúrgico.
La necesidad de implante de un marcapasos definitivo tras los procedimientos es frecuente (38% en nuestra serie), hecho que concuerda con la tasa comunicada por Grube y colaboradores (33,3%). (13) Estos porcentajes son superiores a los publicados en series de implante percutáneo de la prótesis Edwards-Sapiens® (Edwards Lifesciences Inc, Irving, CA, USA) y de otras series quirúrgicas, que rondan en el 6-6,5%. (16-18) El sitio de implante de la válvula CoreValve® desde el tracto de salida del ventrículo izquierdo es inferior al de la válvula Edwards-Sapiens®, mecanismo potencialmente responsable del desarrollo de alteraciones en el sistema de conducción, en especial en pacientes con bloqueo de rama previo. Sin embargo, también es factible que la tasa elevada de implantes de marcapasos pueda deberse a un umbral bajo para su indicación (implante profiláctico), debido al actual desconocimiento de su evolución clínica.
El desarrollo de lesiones vasculares representa una limitación del abordaje retrógrado. Para evitarlas es necesaria una determinación cuidadosa del diámetro de los vasos (ilíaco y femorales), así como de la presencia de calcificación, tortuosidad o lesiones preexistentes. En los casos en los que no sea factible el acceso femoral, se deben considerar otros accesos como el subclavio o el implante apical. (19, 20) Afortunadamente, en todos los casos fue viable el abordaje retrógrado por vía femoral y no observamos complicaciones vasculares. Es probable que esto último se deba en parte a que el implante se realiza a través de un introductor de 18 Fr, (21) en tanto que la Edwards-Sapiens® requiere actualmente introductores de 22 Fr (la de 23 mm) y de 24 Fr (la de 26 mm).
En concordancia con comunicaciones recientes, fue frecuente el desarrollo de regurgitación paraprotésica al final del procedimiento, pero sólo un caso resultó de carácter grave. A pesar su elevada incidencia, estudios ecocardiográficos a mediano plazo han demostrado estabilidad de este tipo de fuga, integridad de la prótesis, regresión de la masa ventricular izquierda y mejoría de la función ventricular.
En dos pacientes hemos observado la rotura del anillo valvular aórtico en el momento de la predilatación,
ambos casos con evolución tórpida. Consideramos importante evitar la sobredimensión del balón para realizar la predilatación de la válvula y utilizar un balón de menor tamaño que el del anillo en pacientes con calcificación excesiva. Cabe destacar que el implante percutáneo conlleva una curva de aprendizaje considerable para cada una de sus técnicas (transfemoral, transapical, transubclavia, entre otras) y cada tipo de dispositivo (CoreValve® o Edwards-Sapiens®); para ello es crucial la colaboración entre cardiólogos, cirujanos y expertos en imágenes para una difusión óptima del conocimiento médico y las habilidades necesarias. Es probable que la ocurrencia de complicaciones durante el procedimiento (rotura del anillo, mal posicionamiento de la válvula, taponamiento cardíaco, fuga paraprotésica de grado grave, implante de marcapasos definitivo, entre otras) disminuya con la curva de aprendizaje del procedimiento y con el desarrollo de nuevos dispositivos.

Limitaciones
En este registro prospectivo multicéntrico analizamos los resultados de una pequeña cohorte de pacientes tratados de forma percutánea con una válvula aórtica CoreValve® con un período de seguimiento corto (mediana de seguimiento: 7 meses), sin un grupo control (CRVAo o implante percutáneo de otro tipo de prótesis valvular). Es razonable mencionar que para definir la eficacia de la prótesis son necesarios estudios de mayor calibre y con un seguimiento más prolongado.

CONCLUSIONES

El implante de la válvula aórtica percutánea CoreValve® en pacientes con EAo grave de riesgo quirúrgico alto representa una opción terapéutica factible y eficaz para pacientes seleccionados.
La selección adecuada de pacientes, el perfeccionamiento de la técnica del procedimiento y el desarrollo de nuevos diseños incrementarán su eficacia y seguridad.

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Reconocimiento

Los autores le agradecen al Dr. Mariano Albertal por su contribución en el análisis estadístico y en la elaboración del manuscrito.