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Anuario de investigaciones

On-line version ISSN 1851-1686

Anu. investig. vol.16  Ciudad Autónoma de Buenos Aires Jan./Dec. 2009

 

SALUD, EPIDEMIOLOGÍA Y PREVENCIÓN

Estudio sobre el consumo de sustancias psicoactivas en niños entre 10 y 12 años. Estado del arte y resultados preliminares

Study on the use of psychoactive substances in children between 10 and 12 years old. State of the art and preliminary results

Grigoravicius, Marcelo Juan1; Ducos López, Mercedes Alejandra2

1 Grigoravicius, Marcelo Juan; Magíster en la problemática del uso indebido de drogas UBA; Lic. en Psicología UBA. Jefe de trabajos prácticos de la asignatura Psicoanálisis: Escuela Inglesa, cátedra II, de la Facultad de Psicología UBA. Becario CONICET de doctorado. Director de la beca estímulo UBACyT "Análisis multidimensional del consumo de sustancias psicoactivas en niños y niñas entre 10 y 12 años". E-mail: mgrigoravicius@hotmail.com
2 Ducos López, Mercedes Alejandra: estudiante avanzada de Psicología. Ayudante 2ª de la asignatura Psicoanálisis: Escuela Inglesa, cátedra II, de la Facultad de Psicología UBA. Miembro del Servicio de Psicología Clínica de niños dependiente de esta cátedra. Becaria UBACyT, categoría Estímulo.

Resumen
Se presentan los resultados preliminares de la primera etapa de una investigación multidimensional sobre el consumo de sustancias psicoactivas. Se indagaron niños entre 10 y 12 años provenientes de familias con escasos recursos económicos y que concurren a una escuela pública del sur del conurbano bonaerense. Asimismo, se indagaron sus actitudes, valores y creencias hacia dichas sustancias.
Metodología: Muestra: niños y niñas de 10 a 12 años que asisten a dicha escuela pública. n= 162; Varones n=61; Mujeres n= 101. Instrumentos: CORIN (conducta de riesgo en niños), Fuente: CONICET. Protocolo de datos sociodemográficos.
Resultados y Conclusiones: El 46,3% de los niños manifiesta haber consumido alcohol y el 7,4% tabaco. Se concluye que las sustancias legales, principalmente el alcohol, se consumen y toleran en mayor proporción que las ilegales. Asimismo, se observa una discordancia entre las creencias y valores de los niños respecto del alcohol y sus conductas hacia esta sustancia.

Palabras clave: Sustancias psicoactivas; Niños

Abstract
This paper presents the preliminary results from the first stage of a multidimensional research about the psychoactive substances use. Children between 10 and 12 years old were investigated. All of them belong to low socioeconomic status families and attend to public schools in the south of Buenos Aires province. Also, their attitudes, values and beliefs towards psychoactive substances were investigated.
Methods: Sample: boys and girls between 10 and 12 years old attending to a public school. N=162; boys n= 61; girls n=101. Intruments: CORIN (risk behavior in children), source: CONICET; and Sociodemographic data protocol.
Results and conclusions: The 46,3% of the children reports to have consumed alcohol and the 7,4% reports to have consumed tobacco. It is concluded that legal substances, specially alcohol, are consumed and tolerated better than illegal ones. Also, there is a dissonance between beliefs and values in children regarding to alcohol and their behavior towards this substance.

Key words: Psychoactive substances; Children

Se presentan los resultados preliminares de una investigación en curso sobre el consumo de sustancias psicoactivas en niños y niñas entre 10 y 12 años. Este estudio forma parte del proyecto de investigación UBACyT P047 (Programación 2008-2010), en el marco del cual se desarrolla una beca estímulo UBACyT1. A los fines de este estudio, se realiza una comparación entre los hábitos de consumo de sustancias psicoactivas, así como las actitudes, valores y creencias hacia ellas, en niños que concurren a una escuela pública y a una escuela privada. Asimismo, se lleva a cabo un estudio longitudinal consistente en una reevaluación de niños que ya fueron evaluados, con el fin de indagar los cambios en dichas variables. En el presente trabajo se desarrolla parte del estado del arte en construcción, describiendo datos y estadísticas oficiales sobre el tema. A su vez, se presentan los resultados preliminares de la primera etapa del estudio realizada durante 2008, que consistió en el relevamiento de dichas variables en niños que concurren a una escuela pública.

1. Estado del arte
1.a. Edad de inicio
La literatura científica proveniente de distintas regiones geográficas coincide en señalar que el consumo de sustancias psicoactivas comienza cada vez a edades más tempranas. Investigaciones realizadas tanto en Europa y Estados Unidos como en países de Sudamérica, concuerdan en señalar que el inicio en el consumo se realiza con sustancias legales y, principalmente, con las bebidas alcohólicas. Se destaca que el inicio en el consumo de alcohol se situó entre los 11 y 13 años de edad (Clark & Cornelius, 2004; Clark, Kirisci & Moss, 1998; Corporación Programa Caleta Sur, 2000; Ellickson, Collins, Hambarsoomians & McCaffrey, 2005; Francis, 1991; Gutierrez Raina, 2004; Jie Wu Weiss & Xinguang Chen, 2007; Melchior, Chastang, Goldberg & Fombonne, 2007; Míguez, 2004; Moral & Ovejero, 2005; Scholte, Poelen, Willemsen, Boomsma & Engels, 2007).
Pese a esta tendencia mundial, los Estudios nacionales sobre el consumo de sustancias psicoactivas en la República Argentina realizados en 1999, 2004 y 2006 por SEDRONAR (Secretaría de programación para la prevención de la drogadicción y la lucha contra el narcotráfico) incluyeron únicamente a la población entre 12 y 65 años de edad. En esta misma dirección, las Encuestas nacionales sobre el consumo de sustancias psicoactivas en estudiantes de enseñanza media efectuadas por SEDRONAR en 2001, 2005 y 2007 comprendieron a una población de 12 a 18 años. Se evidencia que a nivel nacional las indagaciones suelen centrarse en poblaciones de jóvenes y adultos, realizándose a partir de la adolescencia, excluyendo de los relevamientos a los niños (SEDRONAR, 1999, 2001, 2004, 2005, 2006; 2007; SEDRONAR/INDEC; 2004).
Las últimas estadísticas oficiales son producto del Tercer estudio nacional sobre el consumo de sustancias psicoactivas en la República Argentina realizado en 2007. A los fines de este trabajo, se presentan los datos de la franja etárea de 12 a 17 años. Se observa que las sustancias más consumidas por esta población son las de curso legal. Más del 50% de los encuestados de dicha franja etárea manifiesta haber bebido alcohol alguna vez en su vida y más de una cuarta parte afirma haber consumido tabaco (26,7%) durante el mismo período. Se registra que las edades de inicio para el consumo de alcohol y tabaco se ubicaron en los 16 y 17 años, respectivamente. No obstante, cabe aclarar que en dicho estudio las edades de inicio fueron calculadas y ponderadas a partir de la población general. Merece destacarse que, según las ponderaciones del estudio, se registró que más del 18% de la franja más joven de la población estudiada, presenta un consumo problemático de alcohol, constituyendo las proporciones más elevadas comparadas con el total de la población.
Se observa que la prevalencia de vida2 para las sustancias ilegales se registra en menor proporción. Se ha encontrado que la sustancia más consumida por dicha población fue la marihuana (12%) y, en segundo lugar, se encuentra la cocaína (6%). Se registró también el consumo de pasta base de cocaína o "paco" en un 1,2% de los casos. Asimismo, se observa que un 1,3% ha consumido inhalantes alguna vez en la vida. La edad de inicio para el consumo de marihuana se situó en los 18 años, seguido por pasta base y cocaína, cuyo promedio de inicio se acerca a los 19 años de edad. Para los inhalantes se sitúa una edad de inicio más temprana, los 16 años.
A su vez, se ha registrado el consumo de psicofármacos sin prescripción médica entre dichos adolescentes. Los estimulantes fueron consumidos por un 1,2% de esa población, mientras que el 2,5% consumió tranquilizantes alguna vez en su vida. La edad de inicio para el consumo de psicofármacos varía según los efectos de los mismos. El inicio en el uso de estimulantes se ubica alrededor de los 18 años (16 años en varones y 19 en mujeres), y el inicio en el consumo de tranquilizantes en los 23 años promedio (22 años en los varones y 24 en las mujeres).
Merece destacarse que los adolescentes entre 12 y 17 años presentan los mayores índices de policonsumo de sustancias. Se ha registrado que consumieron cuatro y más tipos de sustancias durante el último año en mayor proporción que el resto de la población.
Resulta de interés la relación establecida por dicho estudio entre el consumo de sustancias y el entorno de los jóvenes: tener amigos o familiares que consumen drogas legales y/o ilegales, se vio asociado a una mayor tasa de consumo para todas las sustancias (SEDRONAR, 2007).
A nivel de la provincia de Buenos Aires, se observa que ya en 1994 se realizó un estudio dirigido por Hugo Míguez que comprendió a la población escolar del conurbano bonaerense de 12 a 15 años. Según los resultados, un 5% de los encuestados manifestó consumir regularmente bebidas alcohólicas, y un 2% afirmó que había consumido alguna sustancia ilegal (Míguez, 1994).
Durante el año 2002, la Subsecretaría de atención de las adicciones (SADA) de la provincia de Buenos Aires realizó el Primer estudio provincial en hogares sobre el uso de sustancias adictivas. Éste fue el primer relevamiento que indagó de manera sistemática la información sobre el uso de sustancias en la provincia; no obstante, debe mencionarse, que dicho estudio se realizó con una población mayor de 15 años de edad. A los fines de este trabajo, se considera la franja etárea de menor edad comprendida en ese estudio, entre los 15 y 24 años. Se destaca que la prevalencia de vida para las sustancias legales alcanza al 94% de la población estudiada. El 94% de los jóvenes ha consumido alcohol y el 56% tabaco. En esta misma población se registró que el 24% ha consumido alguna vez alguna sustancia ilegal; siendo la marihuana la sustancia de mayor consumo por parte de los jóvene s bonaerenses (Sada, 2003).
En el año 2004 la Subsecretaría de Atención a las Adicciones realizó un estudio sobre el consumo de sustancias psicoactivas con una población de jóvenes del conurbano bonaerense mayores de 16 años. Se presentan los resultados correspondientes a la franja etárea entre 16 y 17 años. Merece destacarse que el 90% de dichos jóvenes ha consumido alguna vez alguna sustancia legal, el 88% ha consumido bebidas alcohólicas y el 50%, tabaco. En cuanto a las sustancias ilegales, se observa una proporción de consumo mucho menor, que alcanza al 12%; la marihuana resultó ser la sustancia ilegal de mayor consumo. Asimismo, registra que el 6% ha consumido algún psicofármaco sin prescripción médica alguna vez en su vida (Sada, 2004).
Se destaca que, a partir del año 2006, el Observatorio sobre el uso de sustancias adictivas de la Subsecretaría de atención a las adicciones de la provincia de Buenos Aires, ha incluido en sus estudios a alumnos de menor edad: entre 11 y 15 años. Se realizó un relevamiento sobre el consumo de sustancias psicoactivas que incluyó a más de 1400 estudiantes, a quienes de les administró el CORIN (Conductas de riesgo en niños). Debe mencionarse que se trataba de alumnos que concurrían a la escuela secundaria. Los resultados señalan que la mayoría (80%) rechazarían la invitación a beber alcohol; sin embargo, más de la mitad de los entrevistados ha consumido alcohol alguna vez en su vida. En cuanto al tabaco, se registró que un 16% ha fumado alguna vez en la vida.
Respecto de las drogas ilegales, la mayoría de los entrevistados manifiesta una actitud de rechazo. No obstante, se registró que el 10% ha recibido algún ofrecimiento de drogas ilegales alguna vez en la vida (principalmente marihuana y "pastillas"), un 3% de la población reconoció haber probado esa sustancia en aquella ocasión. Asimismo, se observó que el 15% manifiesta tener algún amigo que consume drogas ilegales, mayormente marihuana y "pastillas" (Sada, 2006).
El estudio realizado por el Observatorio durante 2007 incluyó niños de menor edad aún, entre los 10 y 15 años. Esta inclusión resulta interesante en tanto señala, desde un organismo oficial, la necesidad de estudiar la problemática del consumo de sustancias en edades cada vez menores. En su totalidad comprendió alumnos de escuela que habían aprobado el quinto año de la escuela primaria básica. En consonancia con el estudio anterior, se observa que más del 80% de los encuestados manifiesta su rechazo hacia el consumo de alcohol. No obstante, casi un 40% de los entrevistados afirma haber consumido un vaso entero de alguna bebida alcohólica alguna vez en su vida. En cuanto al consumo de tabaco, se registró que un 8% ha fumado alguna vez en la vida (Sada, 2007).
Asimismo, se registró que un 2% de la población entre 10 y 15 años ha consumido alguna sustancia ilegal alguna vez en la vida. También se ha observado en este estudio que un 12% manifestó tener algún amigo que consume drogas ilegales, principalmente marihuana y"pastillas". Asimismo, pudo registrarse que un 7% de los jóvenes había recibido un ofrecimiento de drogas ilegales; dicho ofrecimiento fue realizado en su mayoría, por algún amigo que consume. En cuanto a la sustancia ofrecida, se ubica en primer lugar la marihuana, luego las "pastillas" y, en tercer lugar, la cocaína. Sin embargo, se observa que los entrevistados siguen rechazando masivamente en sus respuestas manifiestas las sustancias ilegales (Sada, 2007).
Cabe destacarse que, a pesar de registrarse la existencia de consumo en edades cada vez más tempranas, las indagaciones a nivel nacional todavía se realizan con poblaciones mayores de 12 años.
En este punto, resulta importante mencionar que, desde el año 2002, indagaciones exploratorias realizadas por nuestro equipo de investigación revelan que el consumo de sustancias psicoactivas ya está presente en niños y niñas entre 10 y 12 años. Es decir, que se registra la existencia de consumo en poblaciones que generalmente no son incluidas en las estadísticas oficiales. El relevamiento continuo de esta problemática indica que más del 50% de los niños de esta franja etárea ha consumido alcohol alguna vez en su vida (Slapak & Grigoravicius, 2004, 2005, 2006, 2007).
Como se desprende de los numerosos relevamientos sobre el tema, se observa que son las sustancias legales, principalmente las bebidas alcohólicas, las consumidas en mayor proporción, alcanzando un inicio en edades cada vez más tempranas. En cambio, el inicio del consumo de otras sustancias psicoactivas parece iniciarse en etapas posteriores del desarrollo. Por ello resulta importante realizar indagaciones sobre esta problemática en poblaciones que son escasamente estudiadas.
1.b. Factores de riesgo
En la literatura científica se han indagado posibles y diversos factores de riesgo que condicionarían el consumo temprano. Uno de los factores estudiados es la pertenencia a un determinado nivel socioeconómico. Respecto de este factor se observan posturas heterogéneas. Numerosos autores consideran que la pertenencia a un sector de escasos recursos económicos podría propiciar el consumo de sustancias (Arrom, Ruoti & Adorno, 1998; Corporación Programa Caleta Sur, 2000; De Micheli & Formigoni, 2002; Instituto para el Estudio de las Adicciones; 2004, diciembre 19; Ramírez Ruiz & De Andrade, 2005), mientras que otros afirman, por el contrario, que son los sectores de alto poder adquisitivo los que se asocian más frecuentemente con dicho consumo (Machado Pratta & Dos Santos, 2007). A su vez, se encuentran investigaciones que postulan que el nivel socioeconómico es independiente del consumo de sustancias (Instituto para el Estudio de las Adicciones; 2004, octubre 27).
Por otro lado, se encuentran indagaciones que postulan que la constitución y dinámica familiar puede constituirse en un factor de riesgo. Éstas aseveran que las familias monoparentales, la incomunicación entre miembros, así com o un ambiente familiar desfavorable podrían inducir al consumo de sustancias (Hollist, Dusten, Mcbroom & William, 2006; I.E.A., 2004, enero 21; Nation, & Heflinger, 2006; Ramírez Ruiz & De Andrade, 2005). Dentro de las características familiares mencionadas, los estudios señalan la violencia familiar como el factor más frecuentemente asociado con el consumo de sustancias (Dunlop, Golub, Jonson & Wesley, 2002; Joseph, Augustyn & Frank, 2008; Scannapieco & Connell-Carrick, 2007). Otras acentúan que el consumo de alcohol en la familia es un factor de alto riesgo, pues el niño asimila las conductas de su entorno y las reproduce al crecer (De Micheli & Formigoni, 2002; Oliveira de Souza, Areco & Da Silveira Filho, 2005; Ramírez Ruiz & De Andrade, 2005).
En relación a la influencia externa, existen estudios que afirman que es el grupo de pares el que se constituye como un factor de riesgo determinante para el inicio del consumo (Bennett, & Holloway, 2004; Latimer, Floyd, Cariz, Novotna, Exnerova & O'Brien, 2004; Scholte, Poelen, Willemsen, Boomsma y Engels; 2007). Por otro lado, algunos autores consideran que la curiosidad es un factor de riesgo y le otorgan un papel preponderante en el inicio del consumo. A su vez, relacionan la persistencia en el consumo con la frecuente participación de los niños en fiestas y celebraciones (Ramírez Ruiz & De Andrade, 2005).
Existen trabajos que acentúan como condicionante al ámbito escolar. No obstante, cabe destacar que se encuentran perspectivas heterogéneas respecto de la influencia de la institución escolar en el consumo de sustancias. Algunos autores asocian la conducta de consumo con el fenómeno de la deserción escolar (Aguilar Mejía & Viniegra Velásquez, 1999); otros autores consideran llamativamente, que la escuela no es un factor de protección sino, por el contrario, un espacio que propicia el abuso de sustancias, ya que los estudiantes podrían verse influenciados por compañeros que consuman sustancias (García de Jesús & Carvalho Ferian, 2008).
Existe toda una línea de investigación que relaciona la existencia del consumo de sustancias con la presencia de cuadros psicopatológicos (Clark, Kirisci y Moss, 1998), entre ellos, el trastorno de conducta disruptiva en la niñez (Clark y Cornelius, 2004). A su vez, algunos autores postulan que el consumo de sustancias psicoactivas se asocia con una baja autoestima, y con el estrés (Chavez & Andrade, 2005).
Desde otra perspectiva, algunos autores enfatizan que los medios de comunicación favorecen la existencia de las conductas de consumo; advirtiendo que la publicidad televisiva y gráfica influye incrementando el consumo de sustancias psicoactivas (Ellickson, Collins, Hambarsoomians & McCaffrey, 2005).
La complejidad de la problemática es tal, que los factores de riesgo enumerados no deben ser pensados como excluyentes entre sí; dichos factores no determinan per se el consumo de sustancias psicoactivas sino que, por el contrario, conforman una unidad compleja inherente a la multicausalidad de los fenómenos de estas características.

2. Metodología
Se utilizó la triangulación de métodos cualitativos y cuantitativos.
2.a. Muestra: todos los niños y niñas entre 10 y 12 años de edad, que concurren a los turnos mañana y tarde de una escuela pública situada en el sur del conurbano bonaerense y que fueron autorizados por sus padres para participar de la investigación. Son niños que cursan entre 4º y 6º año de la Escuela Primaria Básica y tienen una edad promedio de 10 años, 10 meses. La mayor proporción de niños (43,2%) se encontraba cursando 5º año en el momento del relevamiento. n= 162; Varones n= 61; Mujeres n= 101.
2.b. Instrumentos:
• CORIN (Conductas de riesgo en niños): elaborado por el Programa de Epidemiología Psiquiátrica del CONICET (Míguez, 1998). Se trata de un cuestionario conformado por 47 ítems de respuesta cerrada que evalúa la existencia de consumo de sustancias psicoactivas (alguna vez en la vida, en el último año, en el último mes), así como actitudes, valores y creencias hacia éstas. A su vez, explora la percepción que tiene el niño sobre su ambiente familiar.
• Protocolo de datos sociodemográficos: se trata de un instrumento con ítems para la recolección y sistematización de datos como sexo, edad, escolaridad, situación laboral, situación familiar, vivienda, antecedentes familiares de consumo de sustancias psicoactivas, relación con pares.
Los instrumentos se administraron en forma individual a todos los niños de la muestra. El trabajo de campo se realizó entre los meses de agosto y diciembre de 2008. Para la elaboración de la base de datos, su sistematización y análisis, se utilizó el programa informático de análisis estadístico SPSS (Statistical Program for Social Sciences).
Cabe aclarar que, en todos los casos, se implementó un consentimiento informado escrito otorgado por los padres o adultos responsables, en el cual se explicitaba el tema, el propósito y el marco institucional de la investigación, y se hacía conocer el resguardo de la identidad del participante.
Debe mencionarse que encontrar una escuela dispuesta a prestar su colaboración para realizar este estudio no fue tarea fácil. Algunas autoridades escolares consultadas mostraron reticencia y manifestaron inquietudes y reservas frente a las posibles repercusiones de realizar una indagación sobre el consumo de sustancias psicoactivas en niños de esta franja etárea. Pareciera que, en ocasiones, el tema investigado se convierte en un obstáculo para realizar el trabajo en terreno. Por ello, en el establecimiento en que finalmente se concretó el estudio, se mantuvieron múltiples reuniones con directivos y maestros de 4º, 5º y 6º, con el fin de presentar el marco institucional de la indagación, explicitar los objetivos, intereses y alcances del estudio; como así también atemperar algunos temores movilizados por el tema abordado.

3. Resultados preliminares
3.a. Características sociodemográficas de la población
La escuela está situada en el conurbano bonaerense y asisten a ella niños provenientes de familias con bajos recursos económicos. El 95,7% de la población vive en casas. Casi la mitad de las viviendas (47,5%) cuentan con dos ambientes. Únicamente el 22,2% de los niños duerme solo en una habitación; mientras que la mayoría de ellos (58%) comparte la habitación con otros niños. Incluso se encuentran casos en los que la habitación es compartida con los padres y otros niños (4,9%). Casi el 10% de los niños comparte la cama, en principio, con otros niños (4,9%), aunque también con sus padres (3,7%) u otros adultos (1,2%). Usualmente, el material de la casa es mampostería (93,8%); aunque existen algunos casos aislados en que el material es madera (4,3%), cartón (0,6%) o una construcción mixta de madera y metal (1,2%). En la mayoría de las viviendas el baño es de uso exclusivo de la familia (96,9%) y poseen agua potable (88,9%).
Asimismo, es importante señalar que más de la mitad de los niños asegura que en sus familias hay problemas económicos (55,1%). En líneas generales, estos problemas no remiten a la desocupación que se registra en el 3,1% de los casos, sino a trabajos con baja remuneración (38,3%). Resulta preocupante que se registre un 11,7% de trabajo infantil realizado simultáneamente con la asistencia a la escuela. Esta proporción indica que de 162 niños, 19 trabajan.
Respecto de la trayectoria escolar se señala que la mayoría de los niños (78,4%) ha iniciado su escolaridad en nivel inicial. Alrededor de un tercio (32,1%) ha repetido una vez y más de un 5% (6,2%) dos veces. Más de un tercio de los entrevistados (35,8%) ha realizado, por lo menos, un cambio de escuela. Cabe destacar que la mitad de los niños (50%) manifiesta entablar una relación conflictiva con sus pares y existen casos aislados que afirman no tener amigos (1,2%).
3.b. Contexto familiar
Se registra que 38,9% de los padres están separados, por lo tanto, muchos de los niños viven en familias monoparentales o bien con uno de sus padres y su nueva pareja. Merece destacarse que el 82,7% de los niños ha padecido la muerte de algún familiar cercano, lo cual implica que la mayoría de ellos ha afrontado alguna situación de pérdida.
Casi la mitad de estas familias (49,7%) se ha mudado al menos una vez. Más de un tercio de los niños (35,2%) manifiesta que nunca se siente apoyado por su familia y casi un quinto (18,5%) dice que sólo a veces se siente querido. La mayoría (73,5%) afirma que su familia se enoja con ellos cuando tienen problemas en la escuela. Es de suma importancia señalar que casi un cuarto de los niños (22,2%) manifiesta padecer situaciones de violencia (física y/o verbal) en su casa. En cuanto a los antecedentes familiares de consumo de sustancias, más de un quinto de los niños (21,6%) afirma que en sus familias hay problemas con el consumo de sustancias psicoactivas. Se observa que del total de los familiares con dificultades de consumo, el 21% son varones (35 casos) y el 0,6% son mujeres (1 caso). El miembro de la familia con mayores dificultades suele ser el tío de los niños (8,8%), aunque también, en menor medida, hermanos (4,3%), primos (3,7%), y el padre (2,5%). Asimismo, se ha registrado la existencia de más de un miembro de la misma familia con problemas de consumo (2,4%). Es importante señalar que la sustancia consumida principalmente es el alcohol, alcanzando al 43% de los familiares que presentan consumo problemático. Otro de los aspectos del contexto familiar que merece indagarse es el diálogo entre padres e hijos. Se destaca que el 62,3% de los niños asevera que en sus casas los problemas no suelen hablarlos entre todos. Casi la mitad de los niños (43,2 %) afirma que cuando se le presenta un problema lo habla con su madre, y poco más del 5% (6,8%) manifiesta que lo habla con su padre. Es decir, que ante un problema más de la mitad de los niños no acudirían a su madre y, en mucha menor proporción recurrirían a su padre.
En lo que respecta a las sustancias psicoactivas se observa que, en líneas generales (64,8%), los padres varones no hablan o hablan esporádicamente sobre el cigarrillo y la bebida con los niños. Esta ausencia de diálogo aumenta levemente cuando se trata de "drogas" (66,7%), ascendiendo al 81,5% cuando el tema a tratar es el VIH/SIDA. En las madres las proporciones son ligeramente menores aunque también se mantiene la variación del diálogo según el tema a tratar. El 61% de los niños ha manifestado que sus madres no les hablan nunca o les hablan a veces del tabaco y el alcohol. Esta ausencia total o parcial de diálogo alcanza el 62,8% cuando se trata de drogas ilegales y asciende hasta el 75,9% respecto del tema del VIH/SIDA.
3.d. Consumo de sustancias psicoactivas
3.d.1. Sustancias legales
Tabaco
Se observa la existencia del consumo ocasional de tabaco en la muestra estudiada; en tanto el 7,4% de los niños (12 casos) manifiesta haber consumido esta sustancia alguna vez en su vida. A su vez, 1,9% (3 casos) ha manifestado que fumó en el año de administración del instrumento. Se destaca el hecho de que 2 niños (1,2%) hayan consumido esta sustancia durante el mes de administración del instrumento.
Alcohol
Es importante señalar que casi la mitad de los niños de la muestra manifiesta haber bebido alcohol alguna vez en su vida; el consumo ocasional de esta sustancia alcanza al 46,3% de la población estudiada. En cuanto al consumo reciente, se destaca que casi la misma proporción (45%) de la muestra afirma haber tomado bebidas alcohólicas durante el año de administración del instrumento. A su vez, resulta significativo el hecho de que el 7% de los niños (6 casos) manifieste haber consumido esta sustancia en los 30 días previos a la administración.
La sustancia más consumida fue la sidra, alcan zando al 30,9% de los niños. En mucha menor proporción han consumido cerveza (4,9%) y vino (1,9%). Asimismo, se ha registrado una proporción de 0,6% (1 caso) para el consumo de bebidas blancas, fernet y champagne. Merece destacarse que se halla, incluso, un 10,4% (17 casos) de niños que han probado distintos tipos de bebidas alcohólicas.
Debe mencionarse que todos los niños y niñas que bebieron, manifestaron haberlo hecho en sus propias casas, en reuniones o eventos familiares (Navidad, Año Nuevo, cumpleaños, entre otros).
Psicofármacos
Se ha registrado que 1,9% de los niños (3 casos) han tomado medicación psicotrópica prescripta por un médico alguna vez en su vida. Se encontró que en el 0,6% de los casos se trataba de una medicación anticonvulsiva y en la misma proporción se trataba de estimulantes. Sólo un niño estaba tomando anticonvulsivos al momento de la administración del instrumento. Cabe mencionar que 1,9% de los niños (3 casos) manifestó que le ofrecieron psicofármacos para que le produjeran los efectos y sensaciones que producen las "drogas".
No obstante, resulta significativo el hecho de que casi un cuarto de los niños de la muestra (24,1%) manifieste que conseguiría "pastillas para los nervios" con el fin de calmar a su madre si ella estuviera nerviosa.
3.d.2. Sustancias ilegales
Se han registrado casos de niños que han tenido algún ofrecimiento de sustancias ilegales, alcanzando al 4,3% (7 casos) de la muestra, aunque sólo 1 de ellos (0,6%) manifiesta haber consumido la sustancia ofrecida, que se trataba de marihuana.
No obstante, el 21% de la muestra (34 casos) manifestó que alguno de sus compañeros o amigos han probado alguna sustancia ilegal en ese último año. La sustancia mayormente consumida ha sido la marihuana, alcanzando 10,5% (17 casos); en menor proporción la cocaína (1,2%) y los inhalantes (1,2%). Esto permite establecer la prevalencia indirecta de consumo de sustancias, es decir que se registra el consumo pero desplazado hacia terceros.
3.e. Actitudes, valores y creencias hacia diversos tipos de sustancias
Resulta interesante que las proporciones encontradas sobre el consumo de alcohol sean contradictorias con las actitudes, valores y creencias de los niños acerca de esta sustancia. Casi todos los niños (92%) consideran perjudicial que un niño de su edad beba cerveza. Gran parte (65,6%) manifiesta su disgusto o desinterés hacia los chicos que consumen alcohol. En congruencia, la gran mayoría (92%) opina que la disponibilidad de esta bebida en una fiesta podría causar problemas. De hecho, una parte importante de los participantes (76,5%) cree que si a un niño le ofrecen cerveza en una fiesta él debería rechazar la oferta. Más de la mitad de la muestra (51,2%) considera que además de negarse debería irse. Asimismo, más de la mitad de los niños cree que su familia tendría una reacción negativa frente al abuso de alcohol ya que el 56,2% piensa que si en una fiesta familiar un adulto se emborracha, a los otros miembros de su familia les causaría bronca o vergüenza. Respecto de las sustancias ilegales, se observa una actitud de fuerte rechazo por parte de los niños. Se encuentra que la gran mayoría (96,9%) cree que si a un chico lo invitan a fumar marihuana éste debería rechazar la oferta. Gran parte de ellos (78,4%) considera que, además, debería irse del lugar.
Se observa que la estrategia de retirarse del lugar donde ha ocurrido el ofrecimiento es 27,2% más utilizada cuando se trata de sustancias ilegales que cuando son bebidas alcohólicas.

4. Conclusiones
Considerando los datos sociodemográficos merece señalarse que este estudio se ha realizado tomando como población niños provenientes de familias con bajos recursos económicos. Cabe destacarse que se ha registrado que más del 10% de los niños no posee un servicio indispensable como es el agua corriente. Asimismo, se ha encontrado la existencia de trabajo infantil en una proporción superior al 10%.
Respecto del contexto familiar, se destaca que gran parte de los niños no habla con sus padres cuando tiene problemas. A su vez, en líneas generales, los niños afirman que sus padres no hablan o hablan esporádicamente con ellos sobre sustancias psicoactivas o VIH/SIDA. Pareciera que abordar el tema de las sustancias psicoactivas resulta difícil para los adultos, dificultad que aumenta al tratarse de sustancias ilegales y se incrementa más aún, respecto del VIH/SIDA.
Merece destacarse que se ha registrado una importante proporción de consumo ocasional de sustancias psicoactivas en niños y niñas entre 10 y 12 años, siendo las bebidas alcohólicas las sustancias más consumidas. Cabe mencionar que todos los niños y niñas que bebieron, manifestaron haberlo hecho en reuniones o eventos familiares (Navidad, Año Nuevo, cumpleaños, entre otros). Esta situación cuestiona dos ideas frecuentes: por un lado, aquella que asocia el inicio del consumo con el grupo de pares o "las malas juntas"; por otro lado, la concepción según la cual el primer consumo ocurre fuera del hogar, en lugares de recreación nocturna. Muy por el contrario, ninguno de los niños ha manifestado consumir alcohol fuera del hogar, sino que su totalidad lo ha hecho en sus propias casas.
Según las respuestas de los niños, se observa que la frecuencia para el consumo de alcohol supera la frecuencia observada para el consumo de otras sustancias legales, como el tabaco y supera aún más, el consumo de todas las sustancias ilegales indagadas, entre ellas la marihuana.
Se encontró que las actitudes inflexibles de los niños respecto del consumo de sustancias psicoactivas, si bien se producen ante el consumo de alcohol, se incrementan significativamente ante el consumo de de sustancias ilegales, en las cuales se incluye la marihuana. Los tres hechos mencionados: que el primer ofrecimiento de alcohol se produzca dentro del entorno familiar del niño, la importante proporción de consumo de esta sustancia, así como la inflexibilidad observada para con las sustancias ilegales, permiten pensar que existiría una tolerancia social y familiar hacia el consumo de alcohol en la cual las bebidas alcohólicas son consideradas como sustancias menos peligrosas.
Asimismo existe un porcentaje de niños que se muestra favorable a usar medicamentos sin prescripción médica. Esto se manifiesta en el hecho de que casi un cuarto de los niños afirma que ante una situación estresante para su madre, ellos tratarían de conseguir "pastillas para los nervios". Se advierte entonces que el consumo de alcohol y psicofármacos resulta más tolerable que el consumo de marihuana para los niños y niñas entre 10 y 12 años. Este hecho permite pensar que sus creencias y actitudes varían en función de la legalidad o ilegalidad de la sustancia. La legalidad se entrama con un orden moral que los niños usan como parámetro para decidir qué es tolerable y que no, cuestión íntimamente relacionada con el entorno sociocultural.
Por otro lado, se observa una discordancia entre lo que los niños afirman que harían y lo que manifiestan haber hecho. A pesar que los niños rechacen manifiestamente el consumo de alcohol por motivos médicos (puede dañar la salud) o morales, se registra que casi la mitad de ellos consumen ocasionalmente bebidas alcohólicas.
Alberto Calabrese (2008) considera que pese a que las estadísticas reportan al alcohol como el principal factor en muchas muertes y accidentes, su consumo recibe cada vez más aceptación social y no se lo concibe como una droga peligrosa. De hecho, afirma que no hay una mirada protectora por parte de los sistemas de salud del país, mientras que se hace un verdadero esfuerzo contra las sustancias denominadas "prohibidas". El autor postula que las medidas tomadas no tienen correlato con la importancia de una u otra sustancia y que el consumo de alcohol en la población se encuentra infravalorado por la sociedad.
Esto puede relacionarse con el hecho de que los niños hayan consumido alcohol en sus propias casas. Asimismo, en este estudio se advirtió que la sidra fue la bebida alcohólica mayormente consumida por los niños. Pareciera que los padres, quizás por el hecho de ser una bebida que se extrae de una fruta, que posee un sabor dulce, conciben a esta sustancia como inocua, a pesar de contener mayor graduación alcohólica que la cerveza. Las creencias relacionadas al consumo de sidra, deberán indagarse con mayor profundidad en futuros estudios.
Dada la magnitud que adquiere el consumo de alcohol y sus consecuencias en la salud pública, se evidencia la necesidad de reorientar la mirada y las acciones en lo que al consumo de sustancias se refiere. Se trata de resituar su lugar en función del impacto sobre la salud, en lugar de privilegiar el estatuto legal de las sustancias.
Para finalizar, debe mencionarse que los resultados presentados son provisionales; dado que se trata de un proyecto de investigación en curso, los datos continúan siendo analizados. Parte de ese análisis, consiste en indagar con mayor profundidad las relaciones entre el consumo y los factores de riesgo que podrían estar incidiendo sobre el mismo. Actualmente, se está llevando a cabo la segunda etapa del estudio, consistente en el relevamiento de esta problemática en niños de la misma franja etárea que concurren a una escuela privada, con el fin de comparar poblaciones de diverso nivel socioeconómico. Así también, se ha comenzado con el trabajo de campo correspondiente al análisis longitudinal, reevaluando a niños que ya fueron evaluados previament e, con el objetivo de realizar un monitoreo continuo del estado de situación del problema.

Notas

1 En el marco del proyecto UBACYT P047 "Método de evaluación de proceso psicoterapéutico psicoanalítico y análisis de población clínica consultante", Directora: Sara Slapak, se desarrolla la beca Estimulo "Análisis multidimensional del consumo de sustancias psicoactivas en niños y niñas entre 10 y 12 años", Becaria: Mercedes Ducos López, Director: Marcelo Grigoravicius

2 SEDRONAR define la prevalencia de vida o global como "Proporción de personas que consumieron la sustancia alguna vez en la vida sobre el total de personas estudiadas".

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Fecha de recepción: 20 de marzo de 2009
Fecha de aceptación: 15 de septiembre de 2009