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Anuario de investigaciones

versão On-line ISSN 1851-1686

Anu. investig. v.16  Ciudad Autónoma de Buenos Aires jan./dez. 2009

 

PSICOANÁLISIS

Consideraciones sobre los "efectos terapéuticos" en S. Freud y J. Lacan

Consideration of the therapeutic effects as per S. Freud and J. Lacan

Iuale, Luján1; Bachmann, Ruth2

1 Iuale, Luján; Lic. En Psicología. UBA. Becaria UBACyT de Maestría. Doctoranda en Psicología. UBA. E-mail: lujaniuale@yahoo.com.ar
2 Bachmann, Ruth: Lic. en Sociología. UBA. Lic. en Psicología. UBA. Becaria UBACyT de Maestría. Maestranda en Psicoanálisis. UBA.

Resumen
El objetivo del presente trabajo es describir y delimitar el modo en que Freud y Lacan plantean la cuestión de lo terapéutico en psicoanálisis. Las hipótesis planteadas son: 1) Lo terapéutico en psicoanálisis adquiere su especificidad distinguiéndose de la terapéutica médica; 2) Lo terapéutico en psicoanálisis se descuenta de todo ideal de adaptación; y por ende los efectos terapéuticos no pueden ser delimitados a partir de esta noción; 3). Los efectos terapéuticos en psicoanálisis están estrechamente ligados a los analíticos.
La metodología propuesta es la lectura sistemática de textos. Las fuentes utilizadas incluyen la obra de Freud y Lacan, y será a partir de una lectura sistemática de estos autores, que delimitaremos un trazado posible sobre la articulación de lo terapéutico en psicoanálisis. Por último presentaremos un caso para dar cuenta de los efectos terapéuticos.

Palabras clave: Efectos terapéuticos; Psicoanálisis; Freud; Lacan

Abstract
The aim of this study is to describe and to delimit therapeutic cuestion on Freud and Lacan's works. The hypothesis are: 1) In psychoanalysis the therapeutic acquires its specific distinction from medical therapy; 2) In psychoanalysis the therapeutic does not answer to an ideal of adaptation and thus therapeutic effects can not be defined by that notion;3) The therapeutic effects in psychoanalysis are narrowly tied to the analytical ones.
The proposed methodology is the systematic reading of texts. The used source fountains include the work of Freud and Lacan, and it will be from a systematic reading of these authors, that we will delimit a possible tracing on the joint of the therapeutic thing in psychoanalysis.
Finally we will present a case to realize of the therapeutic effects.

Key words: Therapeutic effects; Psychoanalysis; Freud; Lacan

1. Introducción

1.1. Introducción y planteo del problema.
El presente trabajo se inscribe en el marco de un proyecto de investigación aprobado por UBACyT que se propone sistematizar los efectos terapéuticos producidos a partir de intervenciones psicoanalíticas en ámbitos institucionales, en diferentes dispositivos, patologías, edades y tiempos, y dar cuenta de la lógica de su producción. Se parte de considerar que dichos efectos se sostienen en una lógica que depende tanto de la intervención del analista como de la variabilidad de las condiciones subjetivas del paciente.
El tema resulta de especial interés, dada la incidencia en nuestro país de la práctica analítica en instituciones, y la necesidad de dar cuenta de los resultados desde una perspectiva que no abandone los principios propios de método psicoanalítico. El psicoanálisis hoy, ha extendido su campo de acción a niveles institucionales y es demandado por amplios sectores de la sociedad para abordar problemáticas complejas. Aquí se insertan estudios y trabajos acerca de los efectos terapéuticos en psicoanálisis1. Por ello consideramos que el trabajo de lectura rigurosa de este tema contribuirá a una sistematización de los modos en que se producen dichos efectos.
En la investigación se está avanzando en dos líneas solidarias entre sí. Por una parte, nos encontramos seleccionando la casuísta que se utilizará como fuente de la investigación. Por otra parte, estamos realizando un rastreo teórico respecto del tema en autores clásicos del psicoanálisis con el fin de describir y delimitar los antecedentes que sustentan el tema de la investigación, labor que otorgará precisión al marco conceptual.
Siguiendo esta última línea, hemos decidido acotar el presente trabajo a la búsqueda de los antecedentes teóricos del problema investigado en dos referentes: Freud y Lacan. La pregunta que guía el trabajo gira en torno a cuál es la especificidad que cobra lo terapéutico en psicoanálisis para Freud y Lacan. Para ello, es preciso aclarar que si bien los autores pueden no hablar concretamente de efectos terapéuticos, sí hacen referencia a las relaciones entre terapéutica y psicoanálisis, sean estas de conjunción, disyunción u oposición.

1.2. Objetivos e hipótesis del trabajo
1.2.1. Hipótesis general
• Lo terapéutico en psicoanálisis adquiere su especificidad distinguiéndose de la terapéutica médica; así como también de todas aquellas prácticas o técnicas que tienen como fin la restitución de un estado anterior de presunta salud o equilibrio.
• Lo terapéutico en psicoanálisis se descuenta de todo ideal de adaptación; y por ende los efectos terapéuticos no pueden ser delimitados a partir de esta noción.
• Los efectos terapéuticos en psicoanálisis están estrechamente ligados a los analíticos.

1.2.2. Hipótesis específicas
• Los efectos del psicoanálisis son terapéuticos en tanto el psicoanálisis incide sobre el padecimiento subjetivo.
• El alivio del padecimiento puede ser una forma de presentación del efecto terapéutico, aunque no se reduce a esto.
• Los efectos terapéuticos en psicoanálisis son consecuencias y no fines preestablecidos o anticipados al modo de objetivos a ser logrados.

1.2.3. Objetivo general.
• Describir y delimitar el modo en que Freud y Lacan plantean la cuestión de lo terapéutico en psicoanálisis.

1.2.4. Objetivos específicos
• Rastrear el modo en que Freud aborda la cuestión de los efectos terapéuticos.
• Indagar cómo se presenta en la obra de Lacan la problemática
de los efectos terapéuticos.

2. Metodología de trabajo
Se propone un trabajo de tipo bibliográfico, con una metodología basada en una lectura sistemática de textos. El trabajo de lectura buscará ubicar las preguntas y sus soluciones conceptuales al problema planteado. Se tendrán en cuenta los aportes de Perelman2 y de M. Meyer3 relativos al valor de la argumentación. Si un texto es "una respuesta que un autor ha dado con sus conceptos a las preguntas formuladas por los problemas que él encontró en su quehacer"4, nuestro trabajo de lectura buscará ubicar las preguntas y sus soluciones conceptuales al problema planteado. En tanto "Un argumento es un razonamiento que se emplea para probar o demostrar una proposición o bien para convencer a otro de aquello que se afirma o se niega"5, se precisarán las argumentaciones que permitan construir la perspectiva sobre los efectos terapéuticos en los textos de Freud y Lacan. Los conceptos sólo serán trabajados a la luz de la pregunta por sus incidencias para pensar la cuestión de los efectos terapéuticos en psicoanálisis.
El análisis crítico de los textos incluye distinguir los problemas que los textos enuncian, reconstruir su universo conceptual y analizar las relaciones que existen entre los distintos abordajes de un mismo problema. De este modo, la lectura sistemática de textos implica un serio y riguroso esfuerzo por aportar nuevos elementos críticos y perspectivas fundamentadas en el trabajo de investigación.
Los pasos a seguir pueden enumerarse del siguiente modo:
1. Búsqueda bibliográfica.
2. Lectura minuciosa y detenida.
3. Sistematización de los argumentos en función de sus estructuras conceptuales.
4. Clasificación de los diversos modos de concebir el problema.

Interrogaremos a los autores en los siguientes puntos:
• ¿Qué relación establecen entre terapéutica y psicoanálisis?
• ¿Plantean posiciones diversas a lo largo de su obra?
• Si hay transformaciones en su concepción ¿a qué se deben?
• ¿Qué entienden por terapéutico?
• Si se critica la noción de terapéutico ¿en qué contexto se produce esto?

3. Abordaje freudiano de los efectos terapéuticos
La preocupación por los resultados del psicoanálisis ha estado presente desde Freud. Hay referencias en su obra acerca de la distinción 'interés científico' - 'interés médico'. El primero "equivale... a decir hacia los muchos otros enfermos que padecen de lo mismo o podrían sufrirlo en el futuro"6, hacia las incumbencias teóricas y sociales del conocimiento científico. Mientras, el segundo es práctico: una exigencia hacia cada uno de los enfermos; un interés en la singularidad. Con todo, la apreciación sobre los resultados se articula con el interés médico y requiere cierto posicionamiento del psicoanalista que impida incurrir en el furor sanandis.
Freud sostuvo la dimensión terapéutica del psicoanálisis a condición de no reducir el psicoanálisis a esta. Lo expresa de modo concluyente en su texto de 1926, ¿Pueden los legos ejercer el análisis?: "sólo quiero prevenir que la terapia mate a la ciencia"7. De igual forma alude a las condiciones de posibilidad de esta rama terapéutica del psicoanálisis. "Si los representantes de las diversas ciencias del espíritu han de aprender el psicoanálisis... no les bastará atenerse a los resultados que se consignan en la bibliografía analítica. Se verán precisados a comprender el análisis por el único camino practicable: sometiéndose ellos mismos a un análisis"8. De este modo, Freud diferenciaba dos incumbencias del psicoanálisis: la terapéutica, en tanto "El psicoanálisis es un procedimiento médico que aspira a curar"9 y las incumbencias teóricas y sociales del psicoanálisis para el conocimiento científico en general.
Plantea que ambos intereses pueden armonizar y enriquecer los desarrollos del psicoanálisis. Y fue así como Freud avanzó en su trabajo de investigación.
En su conferencia 34, remarca que: "Cuando en el tratamiento de un neurótico adulto pesquisábamos el determinismo de sus síntomas, por regla general éramos conducidos hacia atrás, hasta su primera infancia. El conocimiento de las etiologías posteriores resultaba insuficiente tanto para la comprensión como para el efecto terapéutico. Ello nos obligó a familiarizarnos con las particularidades psíquicas de la infancia y nos enteramos de una multitud de cosas que no podían averiguarse por otro camino que el análisis, y hasta pudimos corregir muchas opiniones generalmente aceptadas acerca de la infancia"10. De tal manera, la preocupación freudiana por los efectos terapéuticos cobra relevancia en el desarrollo de la teoría psicoanalítica porque conduce a nuevas hipótesis y tiene implicancias teóricas.
Ahora bien, cabe preguntarnos cuáles son las referencias freudianas que dan cuenta de un abordaje del tema y que nos permiten circunscribir criterios relevantes en la formalización de la noción de efecto terapéutico.
Una primera referencia se ubica en el historial de la Señora Emmy von N, quien sufría de una intolerancia a beber agua. Freud describe cómo remueve el asco por medio de la hipnosis y afirma que el efecto terapéutico fue inmediato y duradero. Para validar su afirmación utiliza una carta que la paciente le envía meses después de finalizar su tratamiento con él, cuyo texto es: "Llevo bebidas cuarenta botellas de agua mineral. ¿Cree usted que debo continuar así?"11. A esta altura de sus investigaciones, Freud tiene en cuenta principalmente los signos clínicos o manifestaciones objetivables de la enfermedad para definir los efectos terapéuticos, obrando contra el agente inmediato que los produjo mediante sugestión. Responde, así, al modelo médico clásico.
Sin embargo, rápidamente, Freud se pregunta: "¿no será que es preciso seguir un trecho más por el mismo camino?"12, y entonces, relaciona la cuestión de los efectos terapéuticos al trauma. Ubica entonces dos órdenes: el terapéutico y el analítico; y propone rastrear y encadenar los recuerdos por su efecto determinante o contenido y por su fuerza traumática. Así, "tras la primera escena traumática se esconde una segunda que acaso cumplirá mejor nuestras exigencias y cuya reproducción desplegará mayor efecto terapéutico, de suerte que la escena hallada primero sólo poseería el significado de un eslabón dentro del encadenamiento asociativo"13. Y será preciso "que se intercalen muchas escenas... hasta que uno, desde el síntoma histérico, alcance por fin la escena de genuina eficacia traumática, la escena satisfactoria en los dos órdenes, el terapéutico y el analítico"14.
Consecuentemente, "El efecto terapéutico del análisis se demora si uno no ha penetrado tan lejos"15, es decir pierde su inmediatez. Ya no se trata de los signos clínicos objetivables, sino de una multiplicidad de síntomas que representan un suceso traumático en torno al cual el análisis debe operar para alcanzar efectos.
Nuevamente se pone en evidencia el modo en que investigación y terapéutica se entrelazan en los desarrollos freudianos, ya que la idea de que la causa de la histeria es un suceso sexual infantil es un resultado de la exploración psicoanalítica que impulsa nuevas reflexiones y formulaciones teóricas; y que a su vez, complejiza y otorga especificidad a la manera de concebir los efectos terapéuticos.
En las primeras aproximaciones a la clínica de la histeria, Freud apuntaba a obtener el recuerdo de un acontecimiento efectivo. Lo inconsciente olvidado se confundía con una concepción empírica de l a realidad que luego Freud abandona, otorgando a la reconstrucción valor terapéutico: "la reconstrucción correcta de esas vivencias infantiles olvidadas siempre tiene un gran efecto terapéutico, admitan o no una corroboración objetiva"16. Asimismo, Freud indica cuál es, para él, el efecto terapéutico propio de un psicoanálisis. Si bien lo define en un sentido amplio, como "la meta de nuestro empeño"; también le otorga especificidad en tanto no es sin el concepto de inconciente y sostiene esta concepción hasta el final de su obra.
Así en la Conferencia 27 expresa: "no pueden ustedes explicar el efecto terapéutico del psicoanálisis refiriéndose al permiso que este daría para gozar sexualmente de la vida. Pero busquen en torno otra cosa... Aquello de lo cual nos valemos no puede ser sino la sustitución de lo inconciente por lo conciente... Justo, eso es"17.
En su Conferencia 31 vincula el efecto terapéutico con las mociones de deseo que habitan el Ello planteando que "Sólo es posible discernirlas como pasado, desvalorizarlas y quitarles su investidura energética cuando han devenido concientes por medio del trabajo analítico, y en eso estriba, no en escasa medida, el efecto terapéutico del tratamiento analítico"18.
En la misma línea, en Análisis terminable e interminable, asevera que "El efecto terapéutico se liga con el hacer conciente lo reprimido - en el sentido más lato - en el interior del ello"19.
Cabe destacar que los efectos no son fines establecidos con anterioridad a cada análisis, ni productos de la sugestión o de algún tipo de traspaso de conocimientos por parte del médico hacia el paciente. Son consecuencia de un trabajo que espera y acompaña al sujeto en su análisis, creando las condiciones para que algo se produzca. En sus trabajos técnicos, Freud advierte este riesgo y condena "el procedimiento que querría comunicar al paciente las traducciones de sus síntomas tan pronto como uno mismo las coligió [ya que] De esa manera uno se atraerá un total descrédito sobre sí mismo y sobre su causa, y provocará las contradicciones más violentas - y esto, haya o no acertado; en verdad, la resistencia será tanto mayor mientras mejor acertó - . Por lo general, el efecto terapéutico será en principio nulo, y definitiva la intimidación ante el análisis. Aun en períodos posteriores del tratamiento habrá que proceder con cautela para no comunicar una solución de síntoma y traducción de un deseo antes que el paciente esté próximo a ello, de suerte que sólo tenga que dar un corto paso para apoderarse él mismo de esa solución. En años anteriores tuve muchísimas oportunidades de experimentar que la comunicación prematura de una solución ponía fin a la cura prematuramente"20.

4. Lacan y los efectos terapéuticos

4.1. Lacan psiquiatra y la psicoterapia psicoanalítica. La tesis como cruce de estas dos dimensiones.
Comenzaremos esta exposición marcando la peculiaridad que se nos presenta al recorrer la tesis escrita por Lacan, sobre las paranoias de autocastigo. Allí, tras haber trabajado el caso Aimée, Lacan formula algunas apreciaciones en torno a lo terapéutico que quedan claramente sesgadas por su posición médica. A propósito de la responsabilidad penal de estos pacientes dice: "(...) en algunos de los casos que estamos describiendo y en el estado actual de las leyes, la represión penitenciaria, aplicada con el beneficio de la atenuación máxima, posee, en opinión nuestra, un valor terapéutico igual a la profilaxia asegurada por el asilo, al mismo tiempo que garantiza mejor los derechos del individuo, por una parte, y por otra las responsabilidades de la sociedad"21. Aquí el valor terapéutico se reduce al intento de restituir un estado de equilibrio anterior, dado que Lacan plantea claramente que en estos casos una vez cometido el acto criminal, cae el delirio que lo motivaba.
Y agrega: "Todo indica la posibilidad de una acción Psicoterapéutica eficaz en nuestros casos. Nos vemos, sin embargo, reducidos en estas indicaciones a datos muy generales"22.
Advertimos ya la influencia del psicoanálisis en su obra, por las múltiples referencias que hay a lo largo de la tesis. Sin embargo es una lectura primera, más cercana a la psicología del yo, con la que tanto debatirá en las décadas posteriores. Se pregunta respecto al tratamiento de la psicosis: "¿Qué indicaciones terapéuticas se pueden proponer para antes y después de la psicosis?" Y no vacila en ubicar al psicoanálisis como una forma privilegiada de abordaje del enfermo; aunque reconoce que tal como lo han confesado los maestros del psicoanálisis "la técnica psicoanalítica conveniente para estos casos no está madura aún"23. Señala que éste es un problema de actualidad del psicoanálisis (1932), y que es necesario encontrar una solución "pues un estancamiento en los resultados técnicos en su alcance actual, no tardaría en acarrear consigo el decaimiento de la doctrina"24.
Por otra parte hace referencia a una serie de casos tratados por analistas, en cuyas publicaciones en detalle dan cuenta de haber obtenido "resultados netamente favorables"25.
Sostenido en la hipótesis freudiana de la investidura libidinal y la constitución del narcisismo, hace hincapié en la importancia de poder establecer un vinculo transferencial fuerte con el enfermo, todo el tiempo que sea posible, con el fin de corregir "las tendencias narcisistas". Rápidamente advierte los peligros que esto entraña, en torno no sólo al abandono del tratamiento, sino a la vertiente persecutoria en que puede quedar enquistado el analista. En este sentido marca una primera distancia con Freud, en la medida en que no considera la introversión de la libido como un impedimento para el tratamiento de la psicosis, sino que recorta la peculiaridad de la transferencia psicótica y la necesariedad de las modificaciones técnicas.
Por último agregará que "en opinión nuestra, el problema terapéutico de las psicosis hace más necesario un psicoanálisis del yo que un psicoanálisis del inconsciente, lo cual quiere decir que deberá encontrar sus soluciones técnicas en un mejor estudio de las resistencias del sujeto y en una experiencia nueva de su modo de operar. Y es inútil aclarar que no estamos culpando del retardo de tales soluciones a una técnica que está apenas en sus comienzos. Nuestra impotencia profunda para indicar alguna otra psicoterapia dirigida no nos da para ello ningún derecho"26.
Este primer Lacan influenciado sin duda por lecturas psicoanalíticas, no es aún el Lacan de los tres registros, ni el Lacan que se pelea con los posfreudianos con el fin de delimitar lo propio de la praxis analítica, diferenciándola de otros modos de abordaje.
Vemos ya esbozado sin embargo en este párrafo una preocupación que se mantendrá a lo largo del tiempo: cómo intervenir, o cómo tratar a las psicosis. "De una cuestión preliminar a todo tratamiento de la psicosis", es un claro ejemplo de esta interrogación. Pero allí ya se habrá operado una trasmutación en su concepción teórica, la cual habrá desplazado el problema terapéutico de las psicosis, del análisis del yo, dirigiéndolo al verdadero núcleo del psicoanálisis: el inconsciente freudiano.
En la tesis incluso se verifica la ausencia de distinción entre psicoanálisis y psicoterapia, que será tan importante posteriormente. Allí dice: "El estudio de estas resistencias y de estos fracasos es el único que podrá suministrar las bases de la nueva técnica psicoanalítica, de la cual esperamos, para la psicosis, una psicoterapia dirigida"27.
Podemos poner en serie aquí: psicoterapia psicoanalítica - yo - efectos terapéuticos - restauración del equilibrio anteriormente perdido.
Consideramos que en modo alguno puede ser casual que tanto Freud como Lacan, partan de pensar lo terapéutico desde el modelo médico, en tanto ambos provienen de ese campo disciplinar.

4.2. Lacan analista.
4.2.1. La discusión con los posfreudianos: psicoanálisis vs. psicoterapia.
Ya en el Seminario 1, Lacan introduce su interés de ese año en torno a la formulación de una pregunta: "¿qué hacemos cuando hacemos análisis?"28 Y agrega que se va a dirigir a los llamados escritos técnicos de Freud porque: "El análisis de estos breves escritos continuará en el mismo estilo. Partirá pues de la actualidad de la técnica, de lo que se dice, se escribe, y se practica en relación a la técnica analítica"29. Se trata de un retorno a Freud que en el debate con los posfreudianos, apuntará a esclarecer la diversidad de posturas reinantes entre los analistas en ese momento; dado que "no hay quizá ni uno que, en el fondo, esté de acuerdo con sus contemporáneos o vecinos respecto a lo que hacen, a lo que apuntan, a lo que obtienen, y a lo que está en juego en el análisis"30.
Delimita de este modo cuatro niveles: la técnica, la dirección de la cura, los resultados, y la interrogación por lo específico del análisis. Agrega que: "El tema es suficientemente serio como para que los distintos teóricos lo aborden sin ingenio alguno, y así el humor está ausente, en general, de sus elucubraciones sobre los resultados terapéuticos, sus formas, sus procedimientos y las vías por las que se obtienen. Se contentan con aferrarse a la barandilla, al pretil de algún fragmento de la elaboración teórica de Freud"31.
Vemos además instalar la pregunta por "la acción terapéutica analítica"32 a partir de la articulación de un concepto central como es la transferencia. Sabemos que luego en La dirección de la cura y los principios de su poder33, Lacan será muy contundente al afirmar que los efectos de un análisis son inseparables de la concepción que se tiene de la transferencia.
En ese sentido hará una lectura del caso presentado por Annie Reich34, quien interviniendo desde la llamada contratransferencia produce un efecto nocivo en un sujeto que está atravesando un duelo. Ante la interpretación contratransferencial, el paciente que había llegado a la sesión un tanto confuso y desorganizado, se restituye respecto del ordenamiento yoico pero a un costo subjetivo muy alto. Lacan dice al respecto: "La continuación de esta observación muestra que, tras esta interpretación - choque que no dejó de producir cierto efecto, ya que después de ella el sujeto se recobró instantáneamente, el sujeto necesitó por lo menos un año para restablecerse.
Esto demuestra que el hecho de que el sujeto salga de su estado brumoso tras una intervención del analista no prueba en absoluto que la misma fuese eficaz en el sentido estrictamente terapéutico, estructurante de la palabra, es decir que ella fuese en el análisis, verdadera. Al revés. Annie Reich devolvió al sujeto el sentido de la unidad de su yo"35.
Siguiendo la polémica con los posfreudianos, en el Seminario 2 Lacan se dirigirá a otro eje central en el análisis: el síntoma. Aquí se pregunta nuevamente por los efectos: ¿sobre qué debe recaer la intervención analítica para producir una transformación en el síntoma? Se orienta claramente por la vía significante, en este intento de privilegiar lo simbólico sobre lo imaginario. Dice:"Una palabra es matriz de la parte desconocida del sujeto, y ése es el nivel propio del síntoma analítico, nivel descentrado con respecto a la experiencia individual, ya que es el del texto histórico que lo integra. Y en consecuencia, es indudable que el síntoma sólo cederá ante una intervención que recaiga sobre este nivel descentrado. Toda intervención que se inspire es una reconstitución prefabricada, forjada a partir de nuestra idea del desarrollo normal del individuo y que apunte a su normalización, fracasará. Por ejemplo, lo que le faltó, la frustración que tiene que aprender a padecer. Se trata de saber si el síntoma se resuelve en un registro o en el otro, no hay término medio.
Sin embargo, la cosa es problemática en la medida en que el diálogo interyoico no deja de tener ciertas repercusiones, y quizá, por qué no, psicoterapéuticas. "Psicoterapia se ha hecho siempre sin saber muy bien lo que se hacía, pero seguramente dando intervención a la función de la palabra. Se trata de saber si, en el análisis, la función de la palabra ejerce su acción por la sustitución del yo del sujeto por la autoridad del analista, o si es subjetiva. El orden instaurado por Freud prueba que la realidad axial del sujeto no está en su yo. Intervenir sustituyendo al yo del sujeto, como se sigue haciendo en cierta práctica del análisis de las resistencias, es sugestión, no es análisis"36.
En el Seminario 15, bordea la pregunta acerca del fin de análisis y de la autorización. En ese contexto retoma la discusión psicoterapia - psicoanálisis para decir que solo hay psicoanálisis si hubo analista. Este "hubo analista" no se refiere por cierto a la persona sino al acto analítico y a sus consecuencias clínicas. Descompone el término psicoterapia, señalando que suele pensarse la dimensión psicológica como una supuesta unidad, y que "ésta sólo encuentra su estatuto en una serie de referencias de las que algunas creen poder asegurarse serle lo más ajenas, a saber lo que se le opone por ejemplo como siendo orgánico, o por el contrario por la institución de una serie de severas limitaciones que son también las que en la práctica darán lo que habría sido obtenido por ejemplo en ciertas condiciones experimentales, en cierto marco de laboratorio, como más o menos insuficiente, incluso inaplicable cuando se trata de ese algo todavía más confuso que se llama "terapia". Terapia: cualquiera sabe la diversidad de modos y resonancias que esto evoca. El centro está dado por el término"sugestión"; es por lo menos el que se refiere a la acción, la acción de un ser al otro ejerciéndose por vías que ciertamente no pueden pretender haber recibido su plena definición. En el horizonte, en el límite de tales prácticas, tendremos la noción general de lo que se llama en el conjunto y que se ha ubicado bastante bien como técnicas del cuerpo - me refiero con esto a lo que, en múltiples civilizaciones, se manifiesta como lo que acá se propaga bajo la forma errática de lo que abrochan gustosamente en nuestra época con técnicas indias, o aún a lo que se llama las diversas formas de yoga. En el otro extremo la ayuda samaritana, la que, confusa se pierde en los campos, en las avenidas de la elevación del espíritu; incluso (es extraño verlo retomado en el anuncio de lo que se producirá al término del ejercicio del psicoanálisis) esta efusión singular que se llamaría el ejercicio de cierta bondad.
Del psicoanálisis, partamos solamente de lo que por ahora es nuestro punto firme: que se practica con un psicoanalista. Hay que entender acá "con" en el sentido instrumental, o al menos les propongo entenderlo así"37. Retomaremos este "con", en el próximo apartado.
Vemos claramente la oposición que se establece aquí entre psicoanálisis y psicoterapia, y cómo esta se articula en torno a los efectos. La dirección de la cura se orienta de modo diverso si se apunta a instituir una presunta normalidad, un reforzamiento yoico, o si se trata de tocar un núcleo de verdad que el síntoma porta.
A diferencia del apartado anterior aquí Psicoanálisis y Psicoterapia se dividen, se oponen, se excluyen. La política del síntoma ordena la cura, mientras lo terapéutico toma un sesgo imaginario, ligado al reforzamiento del yo y al adoctrinamiento; pero es lo terapéutico ligado a la idea del Bien. Insistiremos en que no se trata de un desprecio por los efectos, sino de un esfuerzo por delimitar qué diferencia la praxis analítica, de esas otras técnicas de abordaje; y en ese punto qué leemos como efectos.

4.2.2. Los efectos terapéuticos como consecuencias del análisis.
En Variantes de la cura - tipo, Lacan afirma que el psicoanálisis es una terapia que no es como las otras38, en tanto se sustenta en una dimensión ética, sujeta a ley, cuyas variables se sostienen en "una preocupación, puntillosa llegado el caso, de pureza de los medios y de los fines"39. No se trata meramente de cuestiones técnicas, sino de posiciones éticas. Para Lacan es preciso ubicar los criterios terapéuticos del psicoanálisis, sin perder de vista la orientación freudiana: para Freud la posición ética que soporta el lugar que el analista toma en la cura, implica la exclusión del deseo de sanar en términos de furor curandis, es decir que el analista se extravía si su persona está solamente interesada en producir la desaparición de lo disruptivo. Vuelve a afirmar que el beneficio viene por añadidura. Esto implica necesariamente, no un desinterés por los efectos terapéuticos, sino una localización precisa en la cura. La terapia psicoanalítica no excluye los efectos terapéuticos, sino que los obtiene por una vía diferente: son efectos de la posición del analista, y de cómo éste entienda la dirección de la cura.
Así en La dirección de la cura..., se burla de la lectura que hacen de los efectos, ciertos analistas posfreudianos. Dice: "No se evocarán sin vergüenza los criterios de éxito en los que desemboca ese trabajo postizo: el paso al escalón superior de salario, la salida de emergencia de la aventura con la secretaria, regulando el escape de fuerzas estrictamente sometidas en el conjungo, la profesión y la comunidad política, no nos parecen de una dignidad tal como para requerir la apelación, articulada en el planning del analista, o incluso en su interpretación, a la Discordia de los instintos de vida y de muerte, aunque decorase sus expresiones con el calificativo pretencioso de "económico", para proseguirlo, en contradicción completa con el pensamiento de Freud, como el juego de un par de fuerzas homólogas en su oposición"40.
Queda claro que para Lacan éstos no son criterios validos para delimitar los efectos terapéuticos del psicoanálisis, sino que por el contrario, los ubica en la línea de la adaptación, la cual conduce a lo peor. En el Seminario 9 afirma: "todo éxito terapéutico, es decir, llevar a la gente al bienestar de su Sorge, de sus "asuntitos" es más o menos siempre para nosotros en el fondo - lo sabemos, es por eso que no tenemos que vanagloriarnos - lo peor, una coartada, una sustracción de fondos, si puedo expresarme así"41.
En el mismo Seminario da un paso más, al enlazar el éxito terapéutico a la modificación del nudo libidinal42, ligado aquí a una dirección de la cura que se orienta por una política del deseo. Por supuesto habrá que esperar al Seminario 11, para ubicar que no se trata de deseos sueltos, vacíos o locos, sino con deseos que se entraman con la pulsión43. Este primer esbozo lleva el nombre de nudo libidinal. Particularidades de la demanda, posición respecto al deseo, modalidad de goce, transferencia y deseo del analista constituyen puntos de pivote sin los cuales es imposible delimitar lo propio de los efectos terapéuticos en psicoanálisis.
Nuevamente no se trata de conducir al paciente en una dirección de conciencia que lo lleve a una "adaptación", sino de estar concernidos por el padecimiento de quien consulta, en tanto éste conlleva esa doble cara descubierta por Freud: de sufrimiento y goce. En el Seminario 10, la delimitación del objeto a, resitúa la pregunta por la acción analítica y la orientación de la cura. Vuelve a la idea antes expresada: "en el análisis la cura viene por añadidura"44. Y agrega: "Se vio en ello algún desdén por aquel que está a nuestro cargo y que sufre, cuando yo hablaba desde un punto de vista metodológico. Es muy cierto que nuestra justificación, así como nuestro deber, es mejorar la posición del sujeto"45. Es de sumo interés localizar este punto donde el analista queda entramado en la estructura propia de la cura, la cual marca una distancia con cualquier posición cínica respecto de cargar toda responsabilidad en aquel que consulta. Se trata de un Lacan que da cuenta de su clínica más allá de la presentación de un caso, porque transmite en acto que el analista es soporte del análisis, y que por ende los resultados no dependen sólo de la supuesta analizabilidad de los que consultan, sino de ese encuentro que se produce entre analizante y analista. Lugares concernidos por un trabajo a producir, el cual generará por añadidura ciertos efectos terapéuticos.
En el Seminario 12, la introducción de la verdad se inscribe en torno a la distancia entre demanda y deseo, de allí que "la cuestión alrededor de la cual debe elaborarse lo que pertenece al análisis, no sólo los resultados terapéuticos, sino la legitimidad esencial de lo nos funda como analistas"46 se ordena en torno a esta fractura, a esta hiancia que se torna correlato de la verdad misma. El analista mantiene esa diferencia entre deseo y demanda, permitiendo así la producción del sujeto. Esta cita es central, ya que aquí los efectos terapéuticos pertenecen al análisis, son propios del campo analítico, y son solidarios a esta distancia que el analista soporta entre estos dos niveles. La legitimidad del efecto terapéutico en psicoanálisis no estaría dada para Lacan por ninguna evaluación externa al dispositivo, sino que debe ser interrogada en la trama misma del análisis.

4.2.3. Un único criterio: los efectos terapéuticos del psicoanálisis no son sin analista.
En función de lo que venimos trabajando, es posible situar una constante en la obra de Lacan, al menos en el Lacan analista, y es que los efectos terapéuticos del psicoanálisis son inseparables de la concepción que se tiene de la cura, y por ende de la posición analista. El efecto terapéutico no es un fin en sí mismo, sino que adviene como una consecuencia. Su variabilidad en cuanto a los modos de presentación por más amplia que sea, se reducen a un núcleo central, al nudo que se establece entre analizante y analista. De este anudamiento surge la posibilidad de modificar el nudo libidinal. Aquí es preciso distinguir un final de análisis, de las sucesivas transmutaciones que se van produciendo a lo largo de la cura, las cuales no son menores y merecen ser destacadas. Por otro lado, no debemos olvidar que en torno a la pregunta por los efectos, tocar ese nudo puede también conducir a lo peor. Tal es el caso de los canallas. Se trata entonces de no hacer generalizaciones vanas, sino de ubicar los efectos en pos de coordenadas precisas.
Hacia el final de su enseñanza, Lacan responde a la pregunta sobre cuándo finaliza un análisis, diciendo que éste termina "cuando el analizante piensa que él es feliz de vivir"47. ¿No es acaso esto un efecto terapéutico? ¿Un efecto por añadidura?
Por otro lado, este "feliz de vivir" implica cierta transformación del nudo goce - sufrimiento con el que el enfermo llega; en la medida en que algún artificio novedoso hubo de producirse en la articulación entre Imaginario, Simbólico y Real, no sin el analista. Apoyados en los últimos seminarios, cabe preguntarse si el saber hacer con el síntoma, puede ser ubicado también como un efecto de la cura que adviene por añadidura; dónde la intervención propiamente analítica recae sobre el tratamiento particular de los goces en juego producto éstos de los anudamientos, desanudamientos, superposiciones e interpenetraciones que pueden sufrir los registros. Aquí el efecto analítico podría ser pensado como producir un anudamiento allí donde no lo había; o articular otro modo de juntura entre RSI, donde saber hacer con el síntoma podría ser uno de los efectos posibles; así como también la constitución de un cuarto que operaría como suplencia podría constituirse también como un efecto en más, producto de una intervención sobre el goce.

5. Una viñeta clínica.
Con el fin de situar los efectos terapéuticos como consecuencias de la intervención analítica y no como fines en sí mismos, tomaremos un breve material clínico para circunscribir el efecto que sobreviene por añadidura a un primer movimiento en torno a la posición subjetiva del paciente.
El material corresponde a los primeros meses de tratamiento en un marco hospitalario.

CASO H.
• Detención del tiempo.
H llega al hospital derivado por una colega. Tiene 27 años y cuenta que hace 7 años que está "detenido", no pudiendo concluir nada de lo que inicia: "Empiezo con mucha euforia y después abandono. Tengo dos bandas y me sé la mitad de los temas, porque no le dedico el tiempo suficiente".
"A los nueve años -dice- murió mi mamá. A partir de ahí cambió mi vida". Cuando pregunto cómo murió, H cuenta que "falleció en un accidente de tránsito. El micro en el que viajábamos chocó con un camión. Murió un montón de gente". Saca una foto y señala: "Antes éramos una familia, después pasamos a ser los tres mosqueteros, cada uno tenía que cuidarse solo". Trae una escena donde tras haberse raspado las rodillas en una caída, el padre le pega una cachetada. H dirá que desde ese momento supo que si se volvía a lastimar, se las iba a tener que arreglar solo. No mostrar dolor, no llorar.
Y H se las arregló solo. Su padre volvió a formar pareja y pronto aparecieron las discusiones con la mujer de éste. A tal punto llegan las peleas que H a los 20 años se va de su casa. Una escena que precipitó su partida: "Yo quería prepararme algo de comer, preparé algo y cuando terminé tiré el cuchillo en la pileta, mientras ella lavaba los platos. Ella empezó a gritar y dijo que yo le tiré el cuchillo. Discutí con mi viejo, le tiré una trompada y me arrepentí, pero ya era tarde. Desvié el golpe y le pegué en el hombro, le saqué de lugar el brazo. Ahí se detuvo el tiempo. Él me echó, cambio la cerradura y no pude volver a entrar a esa casa."
Actualmente H mantiene una relación cordial pero distante con su padre, donde el reclamo por la elección que él hizo de esta mujer, insiste.

• Cuando el tiempo pasa
Surgen en sesiones posteriores una serie de relatos donde se presenta respondiendo a múltiples pedidos de amigos, familiares y miembros del consorcio. A pesar que su trabajo es escaso, tiene su día ocupado en actividades que otros le piden que realice. Le pregunto cuando dice que no a algún pedido. H responde que nunca dice que no, y que solo dice no a aquellas cosas que tendría que hacer para él: buscar un trabajo mejor, rendir unas materias del secundario. H está en todos los lugares y en ninguno.
Una contingencia interrumpe su relato: alguien pide sacar un banquito del consultorio. Asocia un recuerdo: "Cuando era chico jugábamos con mi hermana a cazar pajaritos. Poníamos la trampa y esperábamos, mirando por la ventana. En realidad la que miraba era mi hermana, mientras yo le sostenía el banquito. En un momento me descuidé y se cayó, le quedó una cicatriz que todavía hoy me lo reprocha, encima que era ella la que miraba!" Intervengo diciendo: Si uno se queda sosteniéndole el banquito a otro...
H se ríe. Corto la sesión.
• El tiempo puede perderse
En entrevistas posteriores H retoma su estar frenado, detenido. Situación que lo pone mal y que está afectando la relación con su actual pareja quien progresa en su trabajo y en la vida, cuando él ni siquiera terminó el secundario. Pregunto por qué no lo terminó. Refiere que le quedaron cuatro materias y que nunca las rindió. Asocia: "Mirá que loco, cuando era chico mi vieja me decía si terminás todo nos vamos de viaje. Y terminé todo y mirá lo que me pasó, mi vieja se mató en un accidente. Creo que no termino la escuela para no dejar de ser chico". Quedan establecidos dos momentos en los cuales el tiempo queda detenido: el accidente en el que muere la madre- y el "accidente" con el cuchillo, donde lo que el otro lee, es un intento de dar muerte. Retroacción que marca para el sujeto la detención del tiempo como una reactualización del trauma. El no concluir es un modo de evitar el encuentro con ese real insoportable.
En otras sesiones comentará los múltiples rodeos que dará hasta decidir rendir las materias, los otros tantos rodeos para ir a inscribirse, buscar programas, profesor que le ayude y sentarse a estudiar. Acercándose el momento de rendir H dice: "Me quedé levantado toda la noche para estudiar, se me pasó el tiempo y no hice nada":
-Se te pasó el tiempo- señalo.
-Sí, se me pasó el tiempo, pierdo tiempo.
-Efectivamente, perdés tiempo. Corto la sesión habiendo transcurrido apenas 5 minutos de la misma.
• Respuesta subjetiva: una formación del inconsciente.
A la vez siguiente H viene conmovido porque tuvo un sueño del cual se despertó "asustado y sin saber donde estaba."
Relato del sueño: Subo a un micro de esos que hacen tours, y ahí estaba la princesa Máxima. En eso sube un hombre de traje y saca un arma. Yo lo veo, al mismo tiempo aparece alguien de seguridad. Entre los dos lo bajamos del micro. Cuando el micro se va, uno de ellos le dice al otro: "Dale que ya se fueron" y lo libera. Me miran a mí y dicen: - ¿Qué hacemos con este gil? Hay que matarlo por metido". Siento el arma en mi cabeza, escucho el disparo y ahí me desperté sobresaltado.
H no puede asociar demasiado, pero comenta: "se me ocurre que en esto de hacer cosas por los demás, me pierdo de hacer cosas por mí". Corto la sesión. Allí el inconsciente interpreta el tropiezo y el fracaso de la maniobra defensiva puesto que donde creía estar a resguardo la muerte se precipita como posibilidad. Ya estar al servicio del Otro no le garantiza nada.
• La cuenta del tiempo o el reloj de arena.
H falta a la sesión.
A la semana siguiente cuenta que no vino porque rendía las materias. Decidió dar dos de las cuatro. "Dudaba, pero decidí correr el riesgo; de última doy la cara. Esa semana pude decir que no, pedí que no me llamaran, no atendía los llamados y no estaba preocupado por el consorcio. Apunté mi energía en rendir esas materias". Aprueba y dice: "creo que es una forma de crecer".
Habla de sus bandas, de tocar con otra gente, de registrar el nombre para que nos se lo roben como la otra vez. Parece ser que uno de sus compañeros quiere dejar de tocar pero no lo dice, entonces H, para "no perder tiempo", inicia contacto con otro baterista que podría estar interesado. Para H ahora el tiempo cuenta, el tiempo puede perderse.
Es en tanto se ha tocado la posición subjetiva que el efecto terapéutico se produce: conmover el lugar de sostén del Otro, el cual tenía como finalidad evitar la puesta en juego de su propio deseo ya que concluir quedaba adherido a la inminencia de la muerte, fue lo que posibilitó otra articulación al tiempo, y un primer acto conclusivo que lo liga a la vida. Queda cuestionado el significante "detenido" y el significante "crecer" introduce el paso del tiempo, y la posición petrificada en el "estar detenido", empieza a dialectizarse. Se produce una primera vacilación en el punto en el cual el sujeto se encontraba suspendido, que produce una vivificación que lo relanza a lo propio en detrimento de la respuesta automática a la demanda del Otro.

5. Síntesis y conclusiones.
El presente trabajo delimitó la cuestión de los efectos terapéuticos en Freud y Lacan. Tanto en Freud como en Lacan se ubicó un primer momento en donde lo terapéutico es abordado desde la lógica del discurso médico y un segundo momento en el cual el tema cobra especificidad dentro del psicoanálisis.
Los textos indagados son concomitantes con las hipótesis planteadas para este trabajo. Se puede concluir entonces que en los autores estudiados, los efectos del psicoanálisis son terapéuticos en tanto conllevan el alivio del padecimiento como consecuencia de un trabajo que depende del interjuego entre la singularidad del caso y la posición del analista. Si nos limitamos a hablar de lo terapéutico desde una concepción empírica de la realidad, o ubicando la cura como el restablecimiento de un estado anterior, caemos en un reduccionismo. Por el contrario, es sosteniendo una lógica en la que la singularidad ordena retroactivamente la cura, que podemos ubicar lo terapéutico en sus coordenadas propiamente psicoanalíticas. Es apuntando a la sustracción, a la pérdida que obtenemos de manera indirecta lo que podemos ubicar como alivio del padecimiento, efecto terapéutico.

Notas

1 Véase apartado 5.

2 Perelman, C. (1994) Tratado de la argumentación: la nueva de la retórica, Madrid: Gredos.

3 Meyer, M. (1987) Lógica, lenguaje y argumentación, Bs. As.: Hachette.

4 Sinatra, E. (1996) La racionalidad del psicoanálisis, Bs. As.: Plural Editores.

5 Pulice, G; Manson, F; Zelis, O. (2000) Investigación y psicoanálisis, Bs. As.: Letra Viva.

6 Freud, S. (1905) Fragmento de Análisis de un Caso de Histeria, p. 8. En OC: T. VII. Bs. As.: Amorrortu.

7 Freud, S. (1926) ¿Pueden los legos ejercer el psicoanálisis? Diálogos con un juez imparcial, p. 238. En OC. T. XX. Bs. As.: Amorrortu.

8 Ibíd., p. 233.

9 Freud, S. (1913) El interés por el psicoanálisis, p. 169. En OC., T. XIII. Bs. As.: Amorrortu.

10 Freud, S. (1933 [1932]) 34ª Conferencia. Esclarecimientos, aplicaciones, orientaciones, p. 136. En OC, T. XXII. Bs. As.: Amorrortu.

11 Freud, S. (1893 - 95) Estudios sobre la histeria, p. 102. En OC, T. II. Bs. As.: Amorrortu.

12Freud, S (1896) La etiología de la histeria, p. 195. En OC, T. III. Bs. As.: Amorrortu.

13 Ibíd.

14 Ibíd.

15 Freud, S. (1896) La herencia y la etiología de las neurosis, p. 153. En OC, T. III. Bs. As.: Amorrortu.

16 Freud, Op. Cit., p. 202.

17 Freud, S. (1917 [1916 - 1917]) 27° Conferencia. La transferencia, p. 395. En OC, T. XVI. Bs. As.: Amorrortu.

18 Freud, S. (1933 [1932]) 31° Conferencia. La descomposición de la personalidad psíquica, p. 69. En OC, T. XXII. Bs. As.: Amorrortu.

19 Freud, S. (1937) Análisis terminable e interminable, p. 240. En OC, T. XXIII. Bs. As.: Amorrortu.

20 Freud, S. (1913) Sobre la iniciación al tratamiento (Nuevos consejos sobre la técnica del psicoanálisis, I), p. 140 - 41. En OC, T. XII. Bs. As.: Amorrortu.

21 Lacan, J. (2000) De las psicosis paranoicas en sus relaciones con la personalidad, p. 251. México: Siglo XXI.

22 Ibíd.

23 Ibíd., p. 253.

24 Ibíd.

25 Ibíd., p. 254

26 Ibíd., p. 254 - 255.

27 Ibíd., p. 316.

28 Lacan, J. (1992) Seminario 1.Los escritos técnicos de Freud, p. 24. Bs. As.: Paidos.

29 Ibíd.

30 Ibíd.

31 Ibíd., p. 24 (El subrayado es nuestro)

32 Ibíd., p. 21.

33 Lacan, J. (1987) La dirección de la cura y los principios de su poder, p. 583. En Escritos 2. Bs. As.: Siglo XXI.

34 Aquí Lacan comete un yerro, plantea que el caso es de Annie Reich, pero en verdad pertenece a Margaret Little. El texto en el cual lo trabaja es "Contratransferencia y respuesta del paciente". En Internacional Journal of Psycho-analysis 32: 32-40; 1951. La versión en español está publicada en www.sauval.com

35 Lacan, Op. Cit., p. 56.

36 Lacan, J. (1992) Seminario 2: El yo en la Teoría de Freud y en la Técnica psicoanalítica, p. 69 - 70. Bs. As.: Paidós.

37 Lacan, J. (1967 - 68) Seminario 15. En acto analítico, p. 146. Inédito.

38 Lacan, J. (1988) Variantes de la cura - tipo, p. 312. En Escritos 1. Bs. As.: Siglo XXI.

39 Ibíd.

40 Lacan, Op. Cit., p. 584.

41 Lacan, J. (1962) Seminario 9. La identificación. Inédito.

42 Ibíd.

43 Lacan, J. (1997) Seminario 11. Los cuatro conceptos fundamentales del psicoanálisis, p. 251. Bs. As.: Paidos.

44 Lacan, J. (2006) Seminario 10.La angustia, p. 67. Bs. As.: Paidos.

45 Ibíd., p. 68.

46 Lacan, J. (1964 - 65) Seminario 12. Problemas cruciales de psicoanálisis. Inédito.

47 Lacan, J. (1975) Conferencia del 24 de Noviembre de 1975, Universidad de Yale. Conferencias en EE. UU., p. 10. Inédito.

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Fecha de recepción: 20 de marzo de 2009
Fecha de aceptación: 28 de septiembre de 2009