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Anuario de investigaciones

versão On-line ISSN 1851-1686

Anu. investig. vol.17  Ciudad Autónoma de Buenos Aires jan./dez. 2010

 

PSICOLOGÍA JURÍDICA

Los procesos de subjetivación-desubjetivación en instituciones cerradas

Subjectivation & desubjectivation process in closed institutions

de la Iglesia, Matilde1; Rodríguez, Gastón2

1Lic. Psicología. Directora UBACyT P423, "Análisis de la práctica de la Psicología Jurídica en relación a los delitos contra la integridad sexual (ley 25087/99) y los derechos sexuales. Dimensiones institucional-organizacional, simbólico-imaginaria e histórico-genealógica". Docente a cargo de Práctica Profesional y Práctica Institucional. Jefa de Trabajos Prácticos Psicología Jurídica Cát I., Facultad de Psicología, UBA. Email: matdelai@yahoo.com.ar
2Lic. en Psicología. Miembro del equipo de investigación del UBACyT P423, Docente de la Cátedra 1 de la materia Psicología Institucional. E-mail: rodriguez_gaston@hotmail.com

Resumen
El siguiente texto aparece contextualizado en el marco del proyecto de investigación UBACyT "Análisis de la práctica de la psicología jurídica en relación a los delitos contra la integridad sexual (ley 25087/99) y los derechos sexuales. Dimensiones institucional-organizacional, simbólico-imaginaria e histórico-genealógica" (P423); dirigido por la Lic. Matilde de la Iglesia, incluido en la programación científica 2008-2010 de la Universidad de Buenos Aires, Departamento de Ciencia y Técnica.
Se realizará un análisis de la novela "La Ramera Elisa" de Edmundo de Goncourt que apunta, en principio, a redefinir una serie de conceptualizaciones psicologistas y juridicistas íntimamente ligadas a un discurso que busca invisibilizar el carácter de lo sexual en su dimensión política, así como también lograr un encuentro interdiscursivo que sea permeable a los saberes que conforman el imaginario social que interviene veladamente en las prácticas características de las llamadas "instituciones cerradas".

Palabras clave: Subjetivación; Desobjetivación; Cárceles

Abstract
The following text appears here in the context of UBACyT research project P423 "Analysis of the practice of juridical psychology regarding crimes against sexual integrity (law 25087/99) and sexual rights. Institutional-organizational, simbolic-imaginary, and historic-genealogic dimensions."; directed by Lic. Matilde de la Iglesia, and thus included in the University of Buenos Aires´ Department of Science and Techniques 2008-2010 scientific program.
This article develops an analysis on Edmond de Goncourt´s novel "La Fille Elisa" from which a series of psychologistics and judiciary preconceptions closely related to the intention of cleansing sexuality from its political dimension can be discussed and redefined. It also attempts to contribute to an interdiscursive encounter, permeable to the particularities that constitute the social-imaginary tissue which underlay the practices and other characteristics of what we define as "closed institutions".

Key words: Subjectivation; Desubjectivation; Jails

El siguiente texto aparece contextualizado en el marco del proyecto de investigación "Análisis de la práctica de la psicología jurídica en relación a los delitos contra la integridad sexual (ley 25087/99) y los derechos sexuales. Dimensiones institucional-organizacional, simbólico-imaginaria e histórico-genealógica" (P423); dirigido por la Lic. Matilde de la Iglesia, incluido en la programación científica 2008-2010 de la Universidad de Buenos Aires, Departamento de Ciencia y Técnica.
En esta ocasión se presenta un análisis aplicado1 a la novela "La Ramera Elisa" de Edmundo de Goncourt. Dicho análisis deviene de la implementación metodológica del estudio de casos. En pocas palabras, lo que admite fundar un estudio de casos o análisis de casos es la práctica del escrutinio de alguna faceta o acontecimiento que esté delimitado témporo-espacialmente. Es decir, una forma particular y en profundidad de cosechar, organizar y analizar información. (García Jiménez, 1996)
El trabajo apunta, en un principio, a redefinir una serie de conceptualizaciones psicologistas y juridicistas íntimamente ligadas a un discurso que busca invisibilizar el carácter de lo sexual en su dimensión política, sustrayéndose, incluso, del carácter intrínsecamente político de toda producción humana. En este caso, la dimensión política refiere al conjunto de discursos y prácticas que producen un empobrecimiento de la constitución subjetiva: La de aquellos condenados a pagar con el cuerpo la necesidad social de un disciplinamiento que reduce y sanciona el desarrollo de la singularidad a favor de criterios morales y productivos dedicados a la reproducción de la alienación del sujeto. Se considera dicha dimensión política dado que el cuerpo es un producto social, producto sobre el que se disputa políticamente la imposición de determinados discursos tendientes a regir la relación entre su uso y su finalidad. Tanto la psicología como el derecho se sostienen, en general, sobre marcos de referencia plenos de eficiencia performativa sobre las prácticas sexuales y sobre las significaciones imaginarias en las que se apoya la idea de una sexualidad "normal." Existe una concepción sobre ciertas identidades como performativas y que las mismas se constituyen mediante prácticas rituales que dan sentido y coherencia retroactivamente al sujeto, el cual no existía como tal previamente a esa práctica. (Butler, 2001)
A modo de ejemplo: Si bien la intención original de Goncourt, al escribir su novela, era la de conmover el corazón de los legisladores con el fin de erradicar los factores que contribuían a la locura penitenciaria, en la actualidad encontramos que la historia de Elisa aparece sistemáticamente asociada a las colecciones bibliográficas sobre temas de amor, erotismo, locura, y muerte... Nunca sobre política y/o tratamiento carcelario o temas afines. ¿No sería este hecho consecuente con la invisibilización de la dimensión política de lo sexual? (Pecheny, Figary, Jones; 2008)
Se ha considerado que el propósito de reproducción y conservación de un orden social determinado a partir del uso de dispositivos de castigo institucionalizados y por ende naturalizados, debe constituirse necesaria y permanentemente en objeto de estudio y de crítica por parte de las ciencias sociales dado el fracaso sistemático de los mismos (Foucault, 1989; Beccaria, 2005) además, del infinito recorrido posible de las significaciones asociadas al tema.
Como la multiplicidad de sentidos que se enlazan y anudan en una situación de numerosidad social desbordan las posibilidades de asirlos en una única producción, en esta ocasión se emprenderán varias líneas de sentido pero otras quedarán sin desplegar. Se apelará en éste caso a ciertas lecturas, que apoyándose sobre la importancia de una lingüística estructural, permitan comprender los modos de organización de lo inconsciente y el reconocimiento de la importancia de la palabra como vehículo que bien puede liberarnos o enfermarnos "de sentido".
Se ha calificado al lenguaje como una forma de producción del mundo social, que implica esquemas interpretativos para entender no sólo lo que es dicho por los otros sino también el sentido; sentido éste que es construido en la relación, en el vínculo, intersubjetivamente. Es por ello, que el lenguaje puede ser conceptualizado como una característica significativa de un conjunto social. El lenguaje ha sido creado por el hombre, concierne al conjunto social y es regido por los cánones vigentes en dicho conjunto, pero a su vez, y simultáneamente, se encuentra en la génesis de la constitución subjetiva y social y gobierna sus intercambios.
Para el sociólogo francés Pierre Bourdieu, en ¿Qué significa hablar? Economía de los intercambios lingüísticos (2001), hablar es un acto económico y su valor está asignado por las posibilidades del intercambio, la producción y el consumo de bienes simbólicos; sus teorías fundamentan la explicación del acto de habla como un fenómeno de intercambio, más o menos afortunado, de bienes simbólicos. Es desde una perspectiva solidaria con ésta idea que se puede encontrar en las instituciones cerradas prácticas que privan de un marco significante en el cual inscribir una subjetividad que en ocasiones no es posible siquiera de ser nombrada. Sin embargo, no es nuestra intención llevar a cabo un desglose teórico sobre las implicancias psicoanalíticas del discurso de los personajes a abordar, sino rescatar el valor de la palabra como moneda de intercambio a partir del cual podemos pensar en la constitución de un sujeto, y por ende, de lo humano. Se intenta ilustrar la forma en la que se sostienen y reproducen los diversos mecanismos de subjetivación y desubjetivación que tienen a la palabra como protagonista y sus efectos en los procesos de individuación. Con este fin, se utilizan citas textuales y recortes biográficos, ficticios o reales, tendientes a caracterizar la singularidad de las posiciones inherentes al sujeto de la enunciación, desde la diversidad de formas que éste denota a partir de su letra. En función de lo expuesto resulta necesario ubicar brevemente el marco histórico-social de producción del caso. La novela de Goncourt se sitúa en la Europa del siglo XVIII. En este contexto, la institución que representa la forma imaginaria y material que condiciona el tema en la obra debe ser reconocida ante todo en relación a las instituciones cerradas o totales (de la Iglesia, 2010) La organización de las mismas, y su influencia sobre los márgenes de creación de las significaciones imaginarias sociales que determinarán el "carácter subjetivo" de la época, es un dato que llevará a una primera y aparente tesis: la de colocar al personaje de Elisa como la perdedora, la desubjetivada, la vencida por un aparato de adjudicación de etiquetas y valores que le terminará quitando todo, incluso la capacidad del habla. Pero aquí es donde emergen las siguientes preguntas:
¿Acaso no hay cierto "heroísmo" en Elisa? ¿Hay forma de no terminar sucumbiendo de una u otra manera al discurso del Amo? ¿O los márgenes máximos de libertad a los que puede acceder un sujeto no son otros que los de tener la posibilidad de elegir su propio Amo?
No sabemos si podemos decir que Elisa efectivamente "eligió" a su propio Amo, pero lo que sí sabemos es que en su resistencia estóica frente a la estandarización que anula aquí al sujeto se erigía su única posibilidad de sublimación, su única posibilidad de ser algo allí donde ese poder ser le estaba vedado: asumiéndose en la dignidad autoimpuesta con su silencio. Elisa fue de esta manera "martirizada" por una institución carcelaria regenteada a su vez por la institución eclesiástica, al punto de que Goncourt la mantuvo viva para siempre en su obra como ejemplo de lo que el mismo discurso que nos constituye puede llegar a hacer para destituirnos mientras intenta "purificarnos" o "normalizarnos". Desde este recorte, vale recordar que en la historia de los mecanismos de control social el discurso del cristianismo desempeñó una clara función: Aquella que posibilitaba cierta curación del alma, antecedida siempre por una condena y mediatizada por el martirio. En dicho marco el carácter de lo sexual adquiere una fuerte preganancia política. Considérese, desde la sociología de la sexualidad -por ejemplo- que la sexualidad es el resultado del cruce de la naturaleza con la estructura social y responde, por tanto, a condiciones sociales determinados por un contexto histórico, político, económico, etc.
El sexo, la sexualidad: ¿Son buenos, malos; obra de Dios o del Demonio? Las rameras, como Elisa, sirven al mal; las monjitas a Dios? La sociedad es organizada en función de pares antagónico. El primer ordenamiento social rigió sobre los intercambios sexuales asociados a las ideas de la maldad y el pecado. Eva sedujo a Adán y condenó así a la mujer, el texto bíblico asegura a las mujeres que pagarán con dolor por siempre... Desde aquel momento mítico entonces podemos rastrear la dimensión y el carácter político de la sexualidad.

Sinopsis de la obra
En la primera parte de la Fille Élisa se observa la evolución de un caso de histeria que termina en un gesto de locura. Sin embargo, ésta novela llama la atención en su época tanto por el tema tratado -el mundo de la prostitución- como por el deseo del autor de que su obra sirva a un fin muy preciso: la supresión del llamado sistema Auburn de las cárceles. Como Edmond de Goncourt mismo describe en el prefacio, su ambición era que el libro despertase la curiosidad y animase a la lectura de los trabajos sobre la locura penitenciaria, y también que consiguiese hablar al corazón de los legisladores. Así pues, la historia de una prostituta y la prostitución, no es más que un episodio de la novela, dado que lo verdaderamente importante es leer sobre la prisionera y la prisión. La obra desarrolla este tema central a partir de la historia de Elisa, una mujer que es encarcelada, acusada por un asesinato, y estigmatizada por su condición de prostituta. Se vuelve un hecho valioso el reconocer la pertinencia del recorte que Goncourt hace sobre los efectos del sistema penitenciario en la salud física y mental de su personaje, lo que constituye un ejemplo cabal de las marcas producidas por los procesos subjetivos propios de este tipo de instituciones durante ese período. Estas marcas conllevan en sí mismas la posibilidad de constituirse como parte de diversos procesos de destitución subjetiva que aniquilarían el capital simbólico de quienes son sometidos a ellos.

Individuación y control social
No es conveniente dejar de reconocer que las instituciones de control social responden a un ordenamiento político que muchas veces podría caracterizarse como perverso, ya que favorecería la reducción del despliegue subjetivo de los actores sociales implicados en ellos. No dejamos de tener en cuenta que esto "constituye asimismo una necesidad social (...) preserva la norma sin dejar de asegurar a la especie humana la permanencia de sus placeres y sus transgresiones (...) ninguna perversión es concebible sin la instauración de interdictos fundamentales religiosos o laicos que gobiernan las sociedades" (Roudinesco, 2009:15)
Ya se ha referido que el autor plantea que su libro no trata en verdad sobre la prostitución y la prostituta, sino sobre el presidio. ¿Acaso no es ese el lugar destinado a las personas que transgreden el orden de las sociedades patriarcales? ¿No son estas sociedades las que de alguna manera se vengaban de las herederas de Eva por la pérdida del Paraíso? ¿No era acaso el mismo Dios el que había impuesto a la mujer el "castigo" de parir con dolor? El cristianismo ha conferido así al goce de lo femenino el carácter de lo momentáneo, le ha otorgado el sentido de la culpabilidad y ha vehiculizado un modo particular de "salvación" del pecado del erotismo; y ha traducido ese vector teológico hacia casi todas las instituciones del entramado social occidental.
El hombre, ser creador de la cultura, creador del cristianismo, es quien ha creado el presidio y no Dios. El presidio no es más que una de las tantas formas sociales que nos posibilitarían el camino del arrepentimiento y la salvación por nuestros pecados... (sic) Dicho andamiaje inquisitorial obligaría a pagar el precio de la deuda con el sepultamiento de cierta parte -cuando no toda- de la subjetividad. Instituciones capaces de desplegar esta operación han sido denominadas por diversos autores como totales, y en esta ocasión intentaremos ver qué sucede allí con las mujeres que en ellas se encuentran y cómo el régimen de las mismas afecta su subjetividad, teniendo en cuenta que solo podemos hablar de instituciones "totales" cuando nos referimos a aquellas que ejercen el máximo poder y control sobre la existencia de una persona, abarcando una temporalidad que define su pasado, presente y futuro. En rigor, se observa en la novela como de cierta forma fue la "piedad" de los hombres la que le habría ofrecido a Elisa una nueva oportunidad, ya que se le perdonó la pena de muerte a la que fuera condenada en principio, y es sólo en aras de su necesidad de rehabilitación que se la termina condenando a prisión perpetua.
Descriptivamente, la prisión funciona históricamente bajo la égida de una cierta cantidad de normas consensuadas que plantean una modalidad particular de relación y regulación social que trasuntan en funciones psíquicas múltiples para los sujetos "singulares", en lo que refiere a su estructura, su dinámica y su economía personal. En este caso, observamos claramente como el presidio torna imposibles las relaciones de seguridad y confianza entre las personas, comprime las interacciones sociales ajustándolas a un molde necesario de formas de comportamiento que despiertan la sospecha, la envidia, la rivalidad hostil y frena las relaciones sociales, actuando de manera indiferente a lo que sería el supuesto bien común. Bajo dicha premisa, nos preguntamos:
¿De qué "bien" se trata? ¿Es el que se refiere a las personas que por una u otra razón se han apartado de la norma social?
No es como se entiende en este caso. Se reconoce que sólo podemos hablar de un "bien común" en tanto construcción que remite a la lógica de la llamada "Razón de Estado", pero la historia nos enseña que la razón de estado se caracteriza paradójicamente por su irracionalidad, dado que en éste caso, como en tantos otros, los límites entre el planteo humanista y racional de la "rehabilitación", se da de bruces con un estilo de funcionamiento que remite más bien a la idea de una venganza social y/o de un castigo. Para llevar a cabo tan ambicioso fin -el de la "rehabilitación"- es que la prisión se constituye como un aparato disciplinario exhaustivo -omnidisciplinario- que se ocupa de todos los aspectos de la existencia de la persona: de su cuerpo, de su aptitud y disponibilidad para el trabajo, de su conducta cotidiana, de su moral, de sus tendencias y disposiciones. Así, atestiguamos el despliegue de una Elisa que se va enajenando en el devenir penitenciario de su existencia. El castigo legal que se le ha impuesto recaía sobre el asesinato cometido, pero la técnica punitiva recae además sobre la vida de Elisa en lo que respecta a su pasado, presente y futuro. Las prisiones no poseen exterior ni vacío, y no resulta posible ausentarse de ellas salvo expresa disposición de la autoridad competente o cuando se ha cumplido el tiempo estipulado que le posibilite a una persona "pagar su deuda" con la sociedad: esto en teoría... Porque en el caso de Elisa sucede un otro viaje, uno que la lleva más allá de sí misma, hasta perderse a sí misma en un voto autoimpuesto de silencio.
De todas maneras, para poder entender como llegamos a formular las preguntas que planteamos y lo que las mismas nos dicen acerca de la posición de Elisa en particular, se vuelve necesario analizar la forma en la que se organizaba el sistema carcelario en Francia durante ese período. La modalidad de organización del sistema carcelario funcionaría aquí como la expresión materialmente palpable de un discurso hegemónico "teologizado" bajo el imperio de una cosmovisión cristiana de la sociedad y del castigo que les cabe a los que pecan contra ella. No se puede hablar aún de un momento en el que pudiera pensarse una lógica "laica" de lo carcelario. En el caso de la obra de Goncourt, se observa durante el tiempo en el que se dieron los hechos relatados el funcionamiento de un sistema que había llegado para reemplazar al viejo sistema llamado "filadelfiano". Este viejo sistema, denominando también sistema "celular", se apoyaba sobre la maximización del control en un reducido espacio físico al que se confinaban los criminales, pero sucumbió bajo una serie de críticas que tenían que ver con que la aplicación a largo plazo de esa metodología tendía a producir perturbaciones morales y físicas en los internos, aumentando gravemente la taza de suicidios y de locura intra-carcelaria. Es así como se intenta superar estos problemas instalando una nueva modalidad, ya no basada en el aislamiento físico, sino en el social-afectivo, característica que el sistema anterior también incluía. Bajo éste nuevo modo de organización, llamado Sistema Auburn2 o "sistema del silencio", lo que se buscaba era minimizar la posibilidad de fugas, motines, y contactos "diferenciales" a través de la imposición de una disciplina de silencio obligatorio, sobretodo en el marco de las tareas comunes con otros internos. Paradójicamente, las críticas que se buscaban superar con la aplicación de este nuevo sistema no hicieron sino profundizar otra serie de argumentos contrarios a dicho procedimiento, basados en el deterioro de la personalidad y la desocialización presentada por aquellos sujetos objeto del mismo.
José Ingenieros ha tenido algo para decir sobre ello en su libro La Psicopatología de los Delincuentes en sus relaciones con la simulación de la locura3: Atribuye a
factores como por ejemplo la falta de actividad sexual valor de fuente de enfermedad mental. Vale recordar que los intercambios sexuales que para Elisa eran moneda corriente fuera del encierro (literalmente), le estaban completamente vedados detrás de las rejas. También, que desde la lectura de Flavia Aragón Ronzano, aparece en un primer momento de la obra una clara referencia a la relación en Elisa asociada la insatisfacción sexual y el decurso de un caso de "histeria." En relación a este punto, observamos cómo ya desde los comienzos de la reflexión sobre este estado anímico, y hasta el siglo XIX, se asocia dicha enfermedad indefectiblemente con lo femenino: "Todos los síntomas de la histeria provienen del útero. El útero desarrolla la enfermedad porque no obtiene lo que desea. Es por esa insatisfacción que el órgano femenino se desplaza de modo intempestivo". (Penchansky; 2008: 40)
Remarcamos además que el silencio compulsivo a partir del cual todos los lazos intersubjetivos que tengan como vehículo la palabra son cercenados produciendo un progresivo grado de aislamiento que termina por destruir a un sujeto que como tal, aparece siempre constituido y definido a partir de su relación con otro. Esta suerte de radical "individuación forzada" termina produciendo en Elisa un correlato directamente físico: su mudez. Dicho de otra manera, Elisa pasó de no poder decir nada a no tener nada que decir nada, frente a un discurso religioso que privaba a la pecadora del uso de su palabra por temor a ser embrujado por la misma. Elisa podía ser una sierva del deseo del hombre mientras fuera prostituta, aún mientras ejerciera ese rol de forma clandestina; ahora sin embargo, lo que se había vuelto clandestino bajo el peso del sistema auburniano era la libre expresión de su palabra, de aquello que la hacía existir en relación a los otros. Aquí se vuelve útil la referencia a autores como René Kaës, quien nos permite dar cuenta de lo que él denomina angustia de no asignación como efecto del rigor del silencio en tanto forma fallida e insuficiente de establecer una nueva matriz identificatoria. Sabemos, sin embargo, que la "identificación" se da siempre con un otro, y no con uno mismo. Aún Narciso suponía como otro a su propia imagen y sólo a partir de este supuesto es que se enamoraría de ella. Justamente cuando descubre que es su imagen, es cuando "elige" morir. Reconocemos además que no sólo es en la psicología o en la mitología en donde podemos encontrar múltiples ejemplos del valor productivo de las operaciones simbólicas mediadas por el uso de la palabra, y del miedo aparejado a las reacciones frente a esta producción. En la literatura, contamos con el ejemplo del personaje de Scheherezade de "Las Mil y una Noches", quién "seduciendo" desde la palabra se las ingeniaba todas las noches para seguir manteniéndose viva un día más.
El poder que la prisión detenta sobre aquellos que han sido confinados a sus celdas necesita regular su "existir", el tiempo de la vigilia y del sueño de los reclusos, el tiempo de la actividad y del reposo, el número y la duración de las comidas, la calidad y cantidad de los alimentos, la índole y el producto del trabajo. Así como también y fundamentalmente, el uso de la palabra, del pensamiento, el régimen del movimiento corporal, la voluntad, el deseo y la sexualidad. Pensamos estos espacios como microcosmos en los que las personas despojadas de su "identidad" se hallan aisladas no sólo del mundo exterior sino también de su propia existencia. De hecho, las posibilidades de reunión de las "presas" en este caso se efectúan cada vez bajo el ojo vigilante de un encuadramiento jerárquico estricto -sin relación lateralno pudiendo efectuarse comunicación alguna más que en un sentido vertical descendente y a la orden de un superior. Pero antes de "perderse" Elisa logra sortear al ojo vigilante que ve sin ser visto, a aquel que es vigilancia y observación, seguridad y saber, individualización y totalización, aislamiento y transparencia. Elisa encuentra a ese otro de la alteridad escondido en la materialidad de la letra (hecha sonido como palabra dicha o impresa como tinta escrita), lo que se constituye como un observable a lo largo de la obra, encontrando su expresión más clara en el capítulo XLIV a partir de la importancia que toma la carta que el soldado Tanchon le escribe a Elisa confesándole su amor y pasión: Elisa conservaría esa carta por todos los medios, aún luego de ser encerrada por asesinato; la misma podría considerarse como otro elemento que contribuye a comprender la psicología de la protagonista, dada la función de sostén que esas palabras cumplieron a lo largo de gran parte de su encierro. Esas palabras eran un modo de"estar" con otro. Eran aún un modo de intentar "ser".
"Gracias a esta carta y a los recuerdos de elisa, el lector conoce la escena del crimen. Durante una semana, cada noche, Elisa vuelve a leer la carta hasta que, meses más tarde, se complace destruyéndola."4 Es a partir de esta última cita que se vuelve inteligible el momento en el que de alguna manera Elisa comienza a cortar los lazos con el lugar de ese otro amado y externo a la prisión, ese otro que le permitía reconocerse como algo más que una penante, que una asesina, que una prostituta, que alguien sin voz...

Metodología
La modalidad de investigación que utilizamos en el desarrollo de nuestro proyecto de investigación responde al paradigma cualitativo, lo que implica un interés en comprender los procesos sociales desde una perspectiva emic -desde adentro-, desde el lugar en que los propios actores sociales significan dichos procesos. Lo cualitativo, se comprende, no tanto por un tipo de dato, ni por una cuestión instrumental, sino, por los procesos involucrados en la "arquitectura" del conocimiento (González Rey, 2000). Proceso cíclico y recursivo, que responde a un continuo ir y venir en la construcción siempre parcial del objeto de estudio (Bottinelli, 2003). La adhe
sión a esta metodología otorga al proceso carácter histórico-cultural. Se ha partido de una concepción que incluye emoción, contradicción e individualización en relación a la ciencia y no únicamente racionalización, relativizando así la pretensión de objetividad en el abordaje, análisis e interpretación. Lo que la investigación efectuada y este trabajo en particular refleja es el resultado de lo construido por los autores -nosotros- en tanto productos y productores integrantes de una sociedad y de una cultura determinada.
El proceso de trabajo ha sido sometido a un continuo análisis reflexivo -vigilancia epistemológica (Guber, R. 2001), sobre la interacción dialéctica de la reflexividad de: 1- el investigador como miembro de una sociedad o cultura, 2- el investigador con su perspectiva teórica, interlocutores académicos, habitus disciplinares, marcos paradigmáticos, y 3- el objeto de estudio. La propuesta se aleja de modelos deterministas y disyuntivos, facilitando una interrogación activa de la intersubjetividad como categoría política.

Estudio de casos, análisis aplicado
En el trabajo presentado se elaboró a partir de la implementación del estudio de casos como metodología y se efectuó un análisis aplicado.
Un estudio de casos se puede efectuar tomando como objeto de estudio a un individuo, una organización o institución, un evento, un suceso, un depósito de documentación, o un texto literario como en este caso. El único requerimiento es que el objeto de estudio -el casoposean algún límite físico o social que le confiera entidad. Dicho estudio posee ciertas características singulares, se constituye en un estudio particularista ya que se centran en un escenario que surgen en la cotidianidad; descriptivo, ya que se plantea de modo intencional describir y revelar ciertos fenómenos, intentando alcanzar una mayor comprensión sobre algún aspecto concreto del mismo y se basa en un razonamiento de tipo inductivo ya que el descubrimiento de nuevas relaciones o conceptos se produce como consecuencia de un examen minucioso de los datos que se poseen.
La elección de los casos no se funda en términos de representatividad, sino en la preocupación por lo peculiar, lo subjetivo, lo idiosincrásico. La potencialidad de un caso nos la ofrece su carácter propio (García Jiménez, 1996: 99) Se seleccionan y distinguen por que promete una ocasión de aprendizaje.
Se sostiene que el trabajo efectuado constituyó, en términos de Fernando Ulloa, un análisis aplicado, ya que no se ha producido modificación del campo (modificación real) sobre el que se aplica el conocimiento. Pero debemos considerar que sí se produce una transformación en el devenir de la tarea y la misma se relaciona con el investigador. Entendemos la investigación como un proceso dialéctico, por el carácter contradictorio de las relaciones que dentro de él se producen y que constituyen una fuente permanente de desarrollo e innovación.

Notas

1Por aplicado, siguiendo los desarrollos del Profesor Fernando Ulloa, entendemos la no modificación del campo (modificación real) sobre el que se aplica el conocimiento.

2Antonini, P. "Sistema Progresivo (análisis comparativo ley 24.660 y ley 12.256)"

3Ingenieros, J. (2009) "La Psicopatología de los Delincuentes en sus relaciones con la simulación de la locura"; Capítulo 3: Predisposición a las formas clínicas de alineación: Locura en las cárceles. http://www.biblioteca.org.ar/zip2.asp?texto=8820

4Aragón Ronsano, F. (2009) "Los Goncourt en España". Universidad de Cádiz. s/a http://aliens.sav.us.es/ehfi/actasehfi/pdf/3aragonr.pdf

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Fecha de recepción: 30 de marzo de 2010
Fecha de aceptación: 30 de septiembre de 2010