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Anuario de investigaciones

versão On-line ISSN 1851-1686

Anu. investig. vol.17  Ciudad Autónoma de Buenos Aires jan./dez. 2010

 

HISTORIA DE LA PSICOLOGÍA

Los diagnósticos y las historias clínicas de mujeres en los hospicios de Buenos Aires entre 1900-1930

The diagnoses and clinical histories of women in the psychiatric hospital of Buenos Aires between 1900-1930

Navarlaz, Vanesa Eva1; Jardon, Magalí2

1Licenciada en Psicología. Becaria de Investigación UBACyT: Categoría Maestría. Proyecto: "Presencia del Discurso Psicológico en la Representación de los Cuadros Clínicos de las Publicaciones Periódicas e Historias Clínicas de la Psiquiatría argentina en los años 1900-1955". Docente de Historia de la Psicología, Cátedra II, Facultad de Psicología, Universidad de Buenos Aires. E-mail: vnavarla@psi.uba.ar.
2Licenciada en Psicología. Becaria de Investigación UBACyT: Categoría Maestría. Proyecto: "Presencia del Discurso Psicológico en la Representación de los Cuadros Clínicos de las Publicaciones Periódicas e Historias Clínicas de la Psiquiatría argentina en los años 1900-1955". Docente de Historia de la Psicología, Cátedra II, Facultad de Psicología, Universidad de Buenos Aires. E-mail: magajardon@hotmail.com

Resumen
Este trabajo analiza la singularidad de los aspectos ligados a los diagnósticos psiquiátricos en las mujeres alienadas entre los años 1900 y 1930 en Argentina; que permiten ubicar diferencias en los supuestos etiológicos que explican la enfermedad mental entre hombres y mujeres. Se analizan los diseños de las historias clínicas de mujeres del Hospital Nacional de Alienadas (actual Hospital Moyano) y del Asilo de Lomas de Zamora (actual Hospital Interzonal Esteves de Temperley). Se cruzan los datos obtenidos con fuentes primarias del campo de la medicina y la psiquiatría que trabajan sobre la particularidad de la alienación en la mujer. Se indagan las causas y explicaciones singulares que se han sostenido en éste contexto histórico y su diferencia con las de los enfermos varones para la misma época.

Palabras clave: Historia; Mujer; Psiquiatría; Psicología; Argentina

Abstract
This paper analyzes the uniqueness of the associated issues with psychiatric diagnoses in alienated women between 1900 and 1930 in Argentina that allow locating differences in the etiological assumptions that explain the mental illness between men and women. Designs of clinical records of women in the Hospital Nacional de Alienadas (now Hospital Moyano) and the Asilo de Lomas de Zamora (now Hospital Interzonal Esteves de Temperley) are analyzed. Data obtained with primary sources of medicine and psychiatry is intersected, which work on the particularity of alienation in women. It is inquired the causes and singular explanations that have been held in this historical context and their difference in those male patients for the same period.

Key words: History; Woman; Psychiatry; Psychology; Argentina

Introducción
El presente trabajo se encuentra en el marco del proyecto de investigación (UBACyT P046) titulado: Psicología en Argentina (1900-1957): Criterios Psicológicos e Indicios de Subjetividad en Registros Formales de Documentación: Historias Clínicas, Fichas, Informes, según Contextos Políticos y Áreas Profesionales, dirigido por la Dra. Lucía Rossi. Se han trabajado anteriormente los diseños de historias clínicas en el Hospicio de las Mercedes (actual Hospital Neuropsiquiátrico José T. Borda) y Hospital Cabred de Buenos Aires (Open Door, ciudad de Lujan), cuya población es únicamente masculina. En este trabajo queremos especificar las diferencias que encontramos en la observación de las historias clínicas de mujeres tomando como referencia el mismo período. La Argentina de fines del siglo XIX se caracteriza por la gran inmigración europea que se refleja en una marcada trasformación poblacional. El inmigrante es pensado como un problema tanto desde el punto de vista laboral, como desde el punto de vista social: "Si bien la inmigración es considerada recurso de dinamización económica, la desaprensión por la ubicación laboral se acompaña de una intencionalidad de orden y control social, explicitada en la política estatal que, desde una respuesta institucional (hospitales, hospicios, asilos, cárceles, escuelas) intenta direccionar este proceso en una perspectiva asistencial. Dicha modalidad apunta a atender disfuncionalidades de la integración laboral, desde una perspectiva clínico-criminológica" (Rossi, 2001, p. 144). Es desde esta perspectiva que en el año 1854 se crea en Buenos Aires el Hospital Nacional de Alienadas, primer nosocomio dedicado a la asistencia de mujeres. Hasta esa fecha las alienadas eran recluidas en la Cárcel de Mujeres. El Hospital se crea por pedido de la Sociedad de Beneficencia al Gobierno Nacional, debido a un informe que proveyera la inspectora del Hospital General de Mujeres, Sra. Tomasa Vélez Sarsfield.
A partir del año 1860 la Sociedad de Beneficencia estará a cargo del cuidado de las pacientes internadas en dicha institución. (Archivo General de la Nación, [AGN], 1999).
Debido a la sobrepoblación y al hacinamiento, en el año 1908 se inaugura en la ciudad de Lomas de Zamora el actual Hospital Esteves que tenía como finalidad el traspaso de las pacientes que se encontraban sin cama en el Hospital de Alienadas. Teniendo en cuenta la estrecha relación que existió entre ambas instituciones, éste trabajo se propone abordar el estudio del diseño de los protocolos psiquiátricos de ambos nosocomios; y aquellos diagnósticos utilizados que por su singularidad develan diferencias de criterios a la hora de diagnosticar a las mujeres.
El objetivo será indagar con que supuestos etiológicos se construye la representación de enfermedad en las alienadas mujeres a comienzos del siglo XX en Argentina. Si bien se tomarán referencias del campo de la medicina, el período que se recorta se enmarca dentro de cambios socio-históricos que es indispensable mencionar.

Desarrollo

1. Las mujeres a fines del siglo XIX y comienzos del XX
Diversos historiadores franceses (Duby, Perrot, Ariés) coinciden en señalar al siglo XIX como signado por la salida de la mujer de la esfera privada hacia la pública. La prostitución y el aborto se recortan como transgresiones sexuales que denotan una relación más libre de la mujer con su propio cuerpo. Al tiempo que los discursos que se elaboran a favor del orden público y el sanitarismo manifiestan una preocupación por el descenso de la tasa de nacimientos y el crecimiento de la sífilis (Walkowitz, 1993).
Se crea en la medicina una scientia sexualis que no dirige su interés solamente al saber acerca de la sexualidad; sino al conocimiento de las anormalidades y desvíos del instinto sexual comprendido éste desde un plano puramente biológico.
Estos cambios coinciden con el surgimiento del feminismo, y con el crecimiento de la presencia femenina en la esfera laboral. Estas innovaciones fueron leídas desde los discursos médicos de la época como un problema para la salud de la mujer y de la sociedad en general. ¿Podía una mujer realizar el mismo trabajo que un hombre?, ¿Cómo se vería afectado su cuerpo?
Por otra parte, en toda Europa los demógrafos y eugenistas reclamaban por el deber cívico de la mujer de proveer hijos sanos a la sociedad, e interpretaban la caída de la tasa de natalidad como un "suicidio de la raza" (Walkowitz, 1993).
En la Argentina de comienzos del siglo XX, médicos y criminólogos se encontraban imbuidos en una misma preocupación acerca del control y la responsabilidad de la mujer en la transmisión de las enfermedades venéreas y la prostitución. Se publicaron así en Archivos de Criminología y Psiquiatría numerosos artículos: La vida del delito y la prostitución (Sicordi, 1903), El ejercicio de la prostitución en Buenos Aires (Revilla, 1903), Sobre la prostitución en Buenos Aires (Pires, 1903), Trata de blancas y moralidad pública (Montero, 1904).
Por otro lado, el problema de la mujer fue tomado en el ámbito de la Medicina Legal desde el punto de vista de la responsabilidad jurídica en el delito: Homicidio y falsa locura histérica. Sentencia dictada (Beltrán, 1905), Incapacidad civil de las histéricas (Ayarragaray, 1907), Histerismo y responsabilidad penal (Beltrán, 1907), Delincuencia pasional y honor ultrajado. (Aragón, 1907).
Es decir, que en principio se recortan dos problemáticas que toman en cuenta la salud mental de la mujer; por un lado la moral: comprendida como problema médico, en tanto la realización del instinto sexual es concebida como biológica y su desviación se considera como una locura instintiva o moral.
Por otro lado se pone en cuestión la capacidad de la mujer para responder por la responsabilidad de sus actos. Ya sea porque se la considera desde una supuesta inferioridad mental (Moebius, 1941) en comparación con el hombre o más propensa a la simulación o la autosugestión, según la definición que aporta la adaptación vernácula de la teoría de la histeria.

2. El diseño de historias clínicas de mujeres en el Hospital Nacional de Alienadas y Hospital Esteves:
La denominación "historia clínica" aparece en los protocolos del Hospital Nacional de Alienadas a partir de 1930, anteriormente la planilla de ingreso llevaba el nombre de "cuadro nosológico". Tomaremos en el presente trabajo el que corresponde a la primera denominación que incluye en su primera página una foto de la "enferma", los datos de filiación, el examen somático (altura y peso del cuerpo). Allí también el médico debía consignar la "craniometría", del griego kranion, cráneo y metron, medida. Esta particularidad se explica por el hecho de que las teorías antropométricas como las de Lombroso eran el soporte teórico que servía para identificar la presencia de una patología mental en las enfermas (Lombroso, 1921).
El "estudio de la medición del cráneo" es la primera diferencia que encontramos respecto del diseño de la historia clínica del Hospicio de las Mercedes; ya que, en estas no se incorporaba este ítem. Las mediciones que conforman la craneometría son: circunferencia de la base, curva antero-posterior, curva bi-auricular, altura frontal, diámetro frontal, diámetro antero-posterior, diámetro bi-parietal, altura del cráneo, posición del conducto auditivo, ángulo facial, ángulo frontal y finalmente se calculaba el índice cefálico. El índice cefálico se utilizaba para comparar la capacidad craneana entendida como medida de mayor o menor nivel intelectual. (Ver Cuadro 1).

Cuadro 1:

En su libro "Los Criminales" del año 1876 Cesare Lombroso estudiaba la craneometría de las prostitutas natas y las criminales para dar cuenta de la menor capacidad craneana de éstas mujeres comparadas con las "mujeres de buena sociedad" (Lombroso, 1921).
La consideración de la comparación craneométrica había sido iniciada por Broca, quien explicaba la mayor medida del cráneo del hombre en comparación con el de la mujer por la falta de inteligencia de ésta última. De este modo ésta teoría sostenía una correlación entre la pequeñez del cráneo y la inferioridad mental. Al tomar la medida del cráneo se podía estimar la medida del cerebro, por tanto a menor craneometría, menor desarrollo de la inteligencia (Jay Gould, 2009).
Los estudios sobre la craneometría fueron adoptados en Argentina, no sólo en el área de la salud mental, sino también en el área educativa. Un ejemplo de esto es el artículo de Víctor Mercante1: Investigaciones Craneométricas en los Establecimientos Nacionales de La Plata. Este artículo fue publicado en la revista Archivos de Pedagogía y Ciencias Afines cuyo director fue José Ingenieros2, médico que incorpora las teorías y prácticas europeas al campo de la medicina en la Argentina. (Mercante, 1906).
Sin embargo, en un artículo del año 1909, llamado La mujer moderna, Víctor Mercante se opone a los trabajos de antropometría que consideran como inferior la inteligencia de la mujer, sosteniendo que la inteligencia de la mujer no es inferior sino diferente. El autor, reconoce la diferencia del peso en la masa del cerebro entre el hombre y la mujer, pero rechaza el hecho de que eso implique una capacidad mental menor, y considera que se pueden encontrar hombres cuyo peso cerebral sea menor y mujeres que exceden el porcentaje de la sustancia nerviosa del hombre. (Mercante, 1909).
También Ingenieros expresa no ser partidario de modo estricto de las teorías de Lombroso aunque afirma estar de acuerdo en cuanto al "criterio general".
A pesar de que no fuera un criterio compartido, podemos pensar que la adopción del índice craneométrico en la portada de las historias clínicas de mujeres, es un indicio de que se adaptaron y utilizaron éstas teorías antropométricas en el ámbito de la salud mental en Argentina.
En cuanto al diseño interior de las historias clínicas en
contramos coincidencias en los hospicios de varones y mujeres. En ambos diseños en la hoja de "Antecedentes" aparecen las mismas preguntas. Sin embargo, entre todas las preguntas (aproximadamente treinta) encontramos tres específicas para las mujeres.
Una de éstas preguntas específicas para las mujeres corresponde a la consignación de la frecuencia de las evacuaciones (-"Sus evacuaciones son regulares?") y la segunda a la frecuencia de las funciones menstruales (-"cómo se cumplen las funciones menstruales?"). Con respecto a éstas dos preguntas vemos que se sostienen en el supuesto de que tanto la constipación como la mala regularización de las funciones genito- urinarias podían llevar a la mujer a congestiones del cerebro y producir así la locura. (Pita, 2000, p. 286).
De acuerdo a las historias clínicas relevadas, se puede apreciar que bajo esta categoría se consigna además de las regularidades/irregularidades menstruales aquello que hace referencia al funcionamiento del aparato reproductor, por ejemplo: si hubo extirpación de ovarios o presencia de fibromas.
Desarrollaremos cómo se explican estas disfunciones en relación con la etiología de la alienación en las mujeres.
La tercera pregunta específica de las historias de mujeres es: "Tiene alguna hernia? algún cauterio? un vejigatorio abierto?". Esta pregunta corresponde a los tratamientos que las pacientes recibían, las cauterizaciones con distintas sustancias se empleaban en las zonas genitales como tratamiento de las afecciones uterinas que, se consideraba, podían llevarlas a la locura. Entre los tratamientos se empleaban también lavativos vaginales con el pretexto de prevenir las posibles infecciones consideradas determinantes de locura. (Pita, 2000, p. 286)

3. Los diagnósticos en mujeres entre 1900-1930
Los diagnósticos en las historias clínicas de mujeres que son significativamente diferentes de los encontrados en los pacientes varones internados en la misma época en el Hospicio de las Mercedes son: Locura moral, Locura puerperal, Locura neuropática: Histeria.3 (Ver Cuadro 2).

Cuadro 2:

Veremos cómo, cada uno de éstos diagnósticos se desprende de una interpretación sobre el modo de inicio y desarrollo de la enfermedad mental en la mujer. Estos diagnósticos parten de una evaluación moral y psicologicista del rol de la mujer en la sociedad poniendo de relieve que muchos criterios entienden las diferencias anatómicas como diferencia de capacidades.
Demuestran también que más que una herramienta diagnóstica se partió del objetivo de crear una herramienta de control que sirviera a los fines de la medicina legal y de la criminología.

4. Histeria y nueva Histeria
En un escrito del año 1910 publicado en Archivos de Psiquiatría y Criminología en la sección de Variedades se rechaza el concepto de histeria y el método propuesto por Charcot en la Salpêtrière, afirmando que el nuevo concepto de histeria corresponde al aportado por Babinski para el cual el cuadro psicopatológico está dado por el pitiatismo: (del griego: peithos, persuasión e iatos, curable) producidos por sugestión y curable por persuasión. (Ingenieros, 1910).
Charcot fue un referente clave de la cuestionada histeria al afirmar que la misma es una enfermedad que presenta como característica la presencia de estigmas permanentes los cuales se explicaban como manifestaciones neurológicas. De esta manera se esperaba encontrar la lesión orgánica de la enfermedad nerviosa. Charcot fue criticado por los signos y cuadros descritos en la histeria reprochándole que estos se debían a la sugestión que el médico ejercía sobre las enfermas.
Fue Babinski quien puso en cuestión a la antigua Histeria cuando comenzó a vigilar a las enfermas y constató que ellas mismas provocaban los síntomas, un ejemplo de ello consiste en la observación del "edema histérico" (exacerbada hinchazón del brazo) de una internada, el mismo había sido producto de que la paciente ató su brazo con una cuerda provocando voluntariamente el edema. De este modo los síntomas más frecuentes del cuestionado diagnóstico como podían ser: fiebre histérica, edema histérico, ulceraciones histéricas, crisis convulsivas histéricas, fueron atentamente vigilados por Babinski quien observó a las enfermas provocarse sus propios padecimientos. Diferenciar la simulación histérica de un genuino padecimiento fue uno de los aportes de este médico.
El concepto de histeria comenzó a relacionarse con los engaños de las pacientes, lo cual dio lugar a un nuevo concepto de histeria. De esta manera Babinski acuñó el concepto de pitiatismo para hacer referencia al método de supresión de los denominados "síntomas histéricos" mediante la sugestión -siguiendo la tradición de Bernheim quien propuso este método en detrimento de la hipnosis.
En Argentina el concepto de "pitiatismo" para la histeria fue incorporado por José Ingenieros quien lo describe en Histeria y Sugestión, dando origen a la descripción de un cuadro clínico que se inscribe en las líneas de la descripción de Babinski. (Ingenieros, 1956).
De esta manera, la noción de histeria quedará ligada en Argentina a un cuadro que conlleva la simulación y la actuación de los síntomas por parte de la paciente, generando un ámbito de implicancia tanto para médicos como criminólogos que intentan dilucidar en qué medida estas pacientes son dueñas de sus actos.

5.Locura Moral en la mujer
En una primera aproximación al material de archivo del Hospital Esteves hemos podido observar que el diagnóstico"Locura Moral" (o Moral Insanity), está presente en gran parte de las historias clínicas de mujeres relevadas entre 1900-1925. (Ver cuadro 2). En una comparación con las historias clínicas del Hospicio de las Mercedes, vemos que, en las mismas el diagnóstico no aparece, o aparece como un subtipo, acompañando a otros diagnósticos. Por ejemplo, en una de éstas historias que corresponden a un paciente masculino se encuentra como diagnóstico Delirio polimorfo de los degenerados y acompañando el diagnóstico se inscribe locura moral. 4
El término original Moral Insanity corresponde al psiquiatra inglés Pritchard quien en el año 1835 define el cuadro como una depravación del instinto, los sentimientos, la voluntad y el carácter. (Carofile, 2008)
El diagnóstico Locura Moral fue retomado luego por el psiquiatra italiano Cesare Lombroso5; quien define a la prostituta nata como el ejemplo que determina el tipo exacto de Loca moral. Como síntomas encuentra en estas mujeres la falta de sentimientos y de los afectos más naturales hacia sus familiares, el rechazo de la maternidad, el alcoholismo, la codicia, la falta de pudor, un lenguaje de argot, la ociosidad, vanidad, mentira, ligereza y la tendencia al juego. (Lombroso, 1896).
En las primeras décadas del siglo XX el diagnóstico Locura Moral fue abordado como tema central de numerosas tesis médicas en Argentina. Así, en el año 1917 el Dr. Mandolini Hernáni refiere que la base del concepto fue creada considerando al "individuo en sus relaciones con el medio donde vive", comprendiendo a la moral como un hecho de adaptación y subrayando que el empleo del término se da en el caso de "anestesia de los instintos sociales", necesarios en la lucha por la vida. (Mandolini Hernáni, 1917).
Al observar las historias clínicas de mujeres que corresponden a este diagnóstico vemos que los médicos destacan que en las pacientes no hay delirios, ni alucinaciones; sino que la descripción especifica un lenguaje y una conducta inmoral. Por ejemplo, en una historia clínica de 1909 se describe a la enferma como "excitada, irritable, agresiva, logorreica" con "tendencias eróticas". En otra, del año 1923 se describe a la paciente como: "Erótica-Amoral" y como síntomas se destacan: "Pérdida de la afectividad-Coprolalia". Vemos entonces que se trata de una definición que se sostiene en una descripción de la conducta y no de una alteración de las funciones de la conciencia.6
Al comparar los diagnósticos prevalentes en las historias de mujeres con los encontrados en trabajos anteriores en las historias clínicas de hombres, observamos que éste diagnóstico y ésta descripción de la conducta sólo se encuentra presente en las historias clínicas de mujeres.
Las razones para que la conducta sexual de la mujer sea tomada como una alteración desde el punto de vista de la patológia médica ha sido descripta como la distancia en relación con la supuesta realización del instinto sexual que culminaría en los fines reproductivos. Así, el comportamiento anormal de la mujer es pensado por José ingenieros en Patología de las funciones psicosexuales siguiendo una hipótesis biológica del funcionamiento de la reproducción en la especie humana. Ingenieros considera mórbida toda actividad que no responde a su función. "La actividad sexual tiene como función la reproducción de la especie, de manera que podemos considerar mórbida toda emoción, tendencia o sentimiento que no este vinculado a ésa finalidad biológica." (Ingenieros, 1910)
Encuentra entonces como patológica en la mujer la falta del sentimiento de amor unido al instinto reproductivo, el ejemplo que utiliza es la prostitución: "es un síntoma de locura moral, de verdadera agenesia afectiva". Ya sea por exacerbación o por carencia, el sentimiento, la emoción y la tendencia que se encuentran desviadas del fin biológico son consideradas como patológicas.
De esta manera podemos comprender el diagnóstico locura moral y los signos con los que se la describe como un aporte del discurso médico de fines del siglo XIX y comienzo del XX al rechazo social de la salida de la mujer de su rol puramente reproductivo.

6.La asociación entre los órganos de la reproducción femenina y las causas de la locura
Los diagnósticos comprendidos como: "Insuficiencia ovárica (Menopausia)", "Locura puerperal", "Histeria", "Locura menstrual"; hacen referencia a trastornos que provienen del aparato reproductor femenino. Estos diagnósticos que aparecen consignados exclusivamente en las historias clínicas de mujeres y que no tienen traducción en la nosografía que describe a los trastornos de los hombres dan cuenta de la estrecha relación entre locura y aparato reproductor comprendida como una especificidad de la alienación en la mujer.
En su tesis doctoral José T. Borda afirma que "en el sexo femenino existe una época de la vida en que con más facilidad se desarrollan los trastornos mentales, y cuando la curabilidad es más difícil: es el período de la aparición de la menstruación" advirtiendo luego, sobre modificaciones cerebrales que pueden ocurrir en la pubertad de la mujer por abusos sexuales. (Guerrino, 1982)
El funcionamiento del aparato reproductor femenino parece haber sido comprendido como principal factor en la causación de las alteraciones mentales; los estados de locura, se describen como ligados a insuficiencia ovárica, menstruación, embarazo, puerperio, etc.
José Ingenieros, utiliza el diagnóstico de "Locura menstrual con impulsos cleptómanos" y le interesa particularmente diferenciarla de la simulación de la misma. El caso que presenta con dicho diagnóstico es el de una mujer que intenta inducir a su sobrina a delegarle sus propiedades. El escribano advierte el engaño por parte de la tía, sin embargo la misma alega haber cometido el delito en estado de inconciencia ya que transitaba su menstruación y las mismas se presentaban con perturbaciones psíquicas. Aunque se corrobora que el delito coincidió con su período menstrual no se puede corroborar aquello de "las perturbaciones". Es en el arresto domiciliario y al llegar un nuevo periodo -en el cual la acusada manifiesta numerosos síntomas- que se pudo constatar que dichos síntomas eran simulados. Otro punto importante del que se sirvió J. Ingenieros para asegurarse que se trataba de una simulación fue la presencia del reflejo faríngeo, que suele faltar en las histéricas con episodios psicopáticos menstruales. (Ingenieros, 1903).
En este ejemplo vemos que había en la psicopatología de Ingenieros una explicación orgánica de los síntomas propios de un caso de locura menstrual, que él mismo intentaba diferenciar de los casos en donde suponía que existía simulación.
También en los casos diagnosticados como Locuras Puerperales se creía que el comienzo de la enfermedad estaba dado por causas orgánicas; las mismas eran reconocidas como autointoxicaciones e infecciones producto de la mala eliminación de las toxinas que el cuerpo de la mujer padece durante el embarazo. (Giménez Zapiola, 1924).
Otro modo de explicar la forma en que las infecciones del útero se relacionaban con las diferentes formas de psicosis era la simpatía de estos órganos con el cerebro. De este modo las infecciones en el aparato reproductor femenino alteraban, por especial predisposición y relación con éste órgano, el funcionamiento del cerebro y concluían en la manifestación de un delirio. (Vaschetto, 2009).
Es decir que, para todos estos casos, había una causalidad en el trastorno mental fundada en alteraciones que provenían del útero en particular o del aparato reproductor femenino en general.
Podemos interpretar que, el desconocimiento de la etiología por un lado, y una visión sesgada por otro, llevaron a los psiquiatras a sostener, tanto en la teoría como en la práctica, una ligazón directa entre las enfermedades del útero y el cerebro.

Conclusión
En el trabajo con las historias clínicas pueden apreciarse las marcas de los discursos que pertenecieron al ámbito médico y social en torno a la salud mental de la mujer. Estas marcas singularizan en los diagnósticos una etiología diferente respecto de la alienación en la mujer comparadas con los diagnósticos utilizados para la población masculina.
Se pueden apreciar los aportes provenientes de la criminología y la influencia de las teorías antropométricas que fueron utilizados para considerar la etiología de la enfermedad mental. Para la población femenina en específico la antropometría pretendía señalar que la inferioridad y la incapacidad mental podrían ser explicadas por el menor índice craneométrico de las mujeres.
Por otro lado, el diagnóstico Locura Moral, que refiere a una anormalidad del instinto, fue aplicado en la mujer para señalar una conducta considerada como inmoral predominantemente ligada al ejercicio de la prostitución. Esta nosografía parece haber sido construida específicamente desde una mirada que juzga y rechaza cierto tipo de conducta que se distancia de la respuesta social esperada.
En los diagnósticos encontrados que responden a distintos cuadros de locura, que tienen en común una etiología orgánica, se sostiene como hipótesis fundamental que las mismas se deben a alteraciones provenientes del útero.
Este recorrido nos permite concluir que en el ámbito de la salud mental de la Argentina de principios del siglo XX, se pueden recortar numerosos casos que responden a la creencia de una etiología y una psicopatología diferente para la mujer; si bien no se la nombra exclusivamente de ésta manera en los manuales y tratados de psiquiatría de la época.

Notas

1Víctor Mercante (1870-1934) nació en la provincia de Buenos Aires, localidad de Merlo. Inició su carrera como profesor en la provincia de San Juan y luego trabajó en distintos colegios, en nivel secundario. En la Universidad de La Plata se abocó a la investigación psicopedagógica. Fue un conocedor de las corrientes europeas en disciplinas como filosofía, psicología y biología. Su predilección estuvo orientada hacia las teorías positivista y experimentalista. En 1895 conoce a J. Ingenieros, participa en la revista que dirige.

2José Ingenieros (1877- 1925), nació en Palermo, Italia. Se radicó en Buenos Aires. De su carrera como médico se destacan valiosos trabajos en el ámbito de la psiquiatría y la criminología. Su tesis, La simulación de la Locura fue premiada por la Academia de Medicina de París y ganadora de la Medalla de Oro de la Academia Nacional de Medicina de Buenos Aires. Estuvo a cargo del Instituto de Criminología de la Penitenciaría Nacional de Buenos Aires (1902-1913).

3Sobre el trabajo realizado con los diagnósticos mencionados ver: Navarlaz, V. (2009) "Antecedentes conceptuales a la noción de perversión utilizados en las historias clínicas del Hospital Estévez (1900-1930)". Actas del X Encuentro Argentino de Historia de la Psiquiatría, la Psicología y el Psicoanálisis. Publicado en formato digital: ISSN: 1851-4812. (pp. 14-23).

4Ver: Navarlaz, V. Miranda, M. (2009) La hipótesis de la degeneración en las historias clínicas del Hospicio de las Mercedes y la Colonia Dr. Cabred entre los años 1900 y 1930. XVI Anuario de Investigaciones de la Facultad de Psicología U.B.A. Año 2009. ISSN: 0329-5885 (IMPRESA) ISSN: 1851-11686 (EN LÍNEA)

5Lombroso, Cesare (1835-1909): médico y criminólogo italiano. Su teoría sobre los delincuentes reconoce en los cráneos de criminales rasgos físicos atávicos que predisponen al crimen.

6El contenido de éstas historias clínicas ha sido analizado en: Navarlaz, V. (2009) "Antecedentes conceptuales a la noción de perversión utilizados en las historias clínicas del Hospital Estévez (1900-1930)". Actas del X Encuentro Argentino de Historia de la Psiquiatría, la Psicología y el Psicoanálisis. Publicado en formato digital: ISSN: 1851-4812. (pp. 14-23).

Fuentes primarias:

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Fecha de recepción: 30 de marzo de 2010
Fecha de aceptación: 30 de septiembre de 2010