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Anuario de investigaciones

versão On-line ISSN 1851-1686

Anu. investig. vol.17  Ciudad Autónoma de Buenos Aires jan./dez. 2010

 

PSICOANÁLISIS

La economía de goce en el fetichismo y la adicción

The economy lust in fetichism and addiction

Fleischer, Deborah1; Allegro, Fabián2; Benjamín, Alicia3; Berdullas, Pilar4; Mena, Inés5; Rivas, Daniela6; Surmani, Florencia7; Warjach, David8

1Médica, UBA. Dra en Psicología, UBA. Profesora Adjunta a cargo Escuela Inglesa Cátedra. I. Facultad de Psicología, UBA. Directora de investigación UBACyT P805 y anteriores. E-mail: deborahfleischer@speedy.com.ar.
2Graduado en Medicina, UBA. Especialista en Psiquiatría. Doctor en Filosofía. Adjunto Interino Cátedra II Psicoanálisis Escuela Francesa. Facultad de Psicología, UBA. Miembro del Proyecto de Investigación. Proyecto UBACyT. Código P805: "Alcances y actualidad del concepto de compulsión. Su relación con las adicciones" (2006/2009). E-mail: fallegro@gmail.com.
3Licenciada en Psicología. Adjunta Interina de la Materia Psicoanálisis: Escuela Francesa (Cátedra I). Miembro del Proyecto de Investigación. Proyecto UBACyT P-038 y Proyecto UBACyT. Código P-805. E-mail: alibenja@yahoo.com.ar.
4Licenciada en Psicología. Profesora Adjunta Regular de la Cátedra I de Psicoanálisis: Freud. Miembro del Proyecto de Investigación. Proyecto UBACyT P-805. Directora del Proyecto P414 de la programación ubacyT 2008-2010. E-mail: mberdull@psi.uba.ar.
5Licenciada en Psicología. Docente en Psicoanálisis Escuela Francesa. Cát. II y en: Psicoanálisis Escuela Inglesa Cátedra 1. Miembro del Proyecto de Investigación. Proyecto UBACyT P-038 y P805. E-mail: inesmena@gmail.com.
6Licenciada en Psicología, UBA. Docente en Psicoanálisis: Escuela Francesa II, Facultad de Psicología, UBA Becaria Proyecto UBACyT. Miembro del Proyecto de Investigación. Proyecto UBACyT P805. E-mail: danielarivas@fibertel.com.
7Lic. en Psicología, UBA. Docente en Psicoanálisis: Escuela Francesa II y en Psicopatología. Cátedra II. Facultad de Psicología. UBA. Miembro del Proyecto de Investigación UBACyT P805. E-mail: fsurmani@gmail.com.
8Licenciado en Psicología. Docente Regular en la Cátedra I de la asignatura "Psicoanálisis: Escuela Inglesa", de la Facultad de Psicología de la UBA. Investigador en proyectos aprobados y subsidiados por UBACyT, desde el año 1989. E-mail: dwarjach@gmail.com.

Resumen
En la clínica el objeto adictivo toma, muchas veces y en apariencia, la modalidad del objeto fetiche. Sin embargo las particularidades del mismo demuestran que hay una diferencia. El carácter compulsivo lleva a otra lógica aunque comparta un lugar común.
El presente trabajo tiene como fin establecer cuales son las diferencias y singularidades que se pueden encontrar entre fetiche y objeto de consumo desde la economía de goce.

Palabras clave: Fetiche; Compulsión; Adicciones; Plus de goce

Abstract
In the clinic the addictive object takes, several times and apparently, the form of the fetish object. However, its peculiarities show that there is a diference. The compulsive character leads to another logic, even though it shares a common place.
The present paper has its main aim to establish which are the differences and singularities that can be found between the fetish and the object of consumption, focusing on the lust economy.

Key words: Fetish; Compulsion; Addiction; Lust surplus

1. Introducción
El presente trabajo se inscribe en el marco del Proyecto de Investigación UBACyT P805 (2006-2009): "Alcances y actualidad del concepto de compulsión. Su relación con las adicciones."
En este marco, en trabajos anteriores, con un fin propedéutico nos interesamos en las nociones de Zwang, Wiederholungszwang y repetición, con el propósito de delimitar la noción de compulsión. Delimitación que nos condujo a detenernos en la relación entre la compulsión y la economía de goce.
Asimismo, dado que dicha investigación cuenta entre sus objetivos con el propósito de ubicar la relación mercado - compulsión - adicción, nos propusimos abordar las particularidades de la noción de compulsión tomando como eje la economía de goce, intentando diferenciar allí el excedente (como concepto tomado de la economía) del plus de gozar1.
En continuación con dicho eje, el propósito del presente trabajo consiste en articular y diferenciar la economía de goce en relación con el fetichismo y la adicción.

2. Contexto: el deslizamiento del malestar
En la sociedad actual enlazada en el discurso capitalista se advierte la emergencia -en un doble sentido del término- de los efectos propios del consumo. Esta circunstancia, que está en solidaridad o quizá en función de las pautas propias de un mercado que escinde o eventualmente rechaza la particularidad del deseo, no hace sino promover una serie de patologías que están marcadas por la perentoriedad propia de la compulsión. El malestar que en la época moderna señalaba el rasgo particular de la inadecuación de un sujeto a la impropiedad de una Kultur, es hoy ampliamente superado por el arrasamiento del mismo por el lugar que ocupan los productos del mercado en su incidencia sobre las leyes de una economía que le es ajena: la economía psíquica. Evidentemente, y de acuerdo a lo sostenido en El malestar en la cultura (8) hay un deslizamiento entre el malestar estructural y las "penas" de las miserias cotidianas que llevan a Freud a postular el carácter "lenitivo" o de "quita penas" de los estupefacientes. Freud los ubica allí junto con el humor y el arte. Esto ya era estaba anticipado en Nuevas puntualizaciones sobre las neuropsicosis de defensa (5, p.87) cuando Freud situó la dipsomanía dentro de los síntomas secundarios de defensa y en Complemento metapsicológico a la doctrina de los sueños (6) al considerar a la droga como un objeto cuya pérdida opera en la promoción de una respuesta alucinatoria por la vía del deseo.

3. El fetichismo en la economía psíquica
Sin embargo, el tema que nos ocupa nos lleva a profundizar en la posible relación que podría establecerse entre fetiche y patología del consumo
.

3a. Fetichismo en Freud y economía de goce
Freud (7) plantea un singular aporte: el fetiche es un monumento a la castración. Taxativa afirmación que encierra un particular complejidad. La castración es una operación simbólica que se sostiene sobre una pérdida real de goce. El fetiche, nos dice Freud, se ubica en el lugar del falo en falta en la dialéctica de deseo -representa al falo como ausente, el falo simbólico tal como lo señaló Lacan.
El fetiche brilla {Glanz} desde la esquizia de la mirada como lo que enciende al objeto para que sobre él se pose dicha mirada. Al mismo tiempo que emblematiza también esconde la falta. El fetiche asume la misión de constituirse como stigma indelebile de la represión y al mismo tiempo como consolidación de la enajenación. Perdura como el signo del triunfo sobre la amenaza de castración y de la protección contra ella.
La relación con la angustia es inequívoca pero también debe señalarse, en otro plano, con Lacan, su relación con el goce. El fetiche emerge como recordatorio privilegiado que enlaza una particular economía: "Es singular que de la sustracción, en alguna parte de un goce no es de un goce sino por su carácter manipulable (si oso designar así la potencia peniana), vemos introducirse, con lo que Marx y nosotros mismos llamamos el fetiche, este valor de uso, extraído, fijado. Un agujero en alguna parte es el único rincón de inserción necesaria a toda ideología sexual. La sustracción de goce en alguna parte es el pivote". (13, 12/4/67).
La referencia de Lacan a Marx resignifica el termino fetiche bajo una posible connotación económica. Se refiere al fetiche como valor de uso fijado y por otro lado sostiene que la sustracción de goce es pivote o articulador. En el mismo seminario introducirá el goce en relación con la detumescencia. Se considera que el goce es un imposible y, dado que el falo es un término que se negativiza, el mismo resulta adecuado para nominar al goce como goce fálico. A la altura de este seminario la función plus de goce se articula en relación con el goce fálico.
El objeto fetiche - como así también el objeto fóbico- se constituyen en función de la escena fantasmática en donde el síntoma toma su lugar. El fetiche tiene una función particularmente paradigmática en términos del carácter emblemático que obtura pero al mismo tiempo pone al descubierto la castración en la dialéctica del deseo. El fetiche opera en torno a la desmentida de la castración y expone en una escena mostrativa la imposibilidad de la relación sexual. Se articula en la escena perversa pero a su vez en la erótica. En la economía de goce el mismo advierte el valor de uso extraído y fijado como valor de goce. El fetiche a nivel de dicha economía se constituye como referente de la ubicación del goce fálico.

3b. Marx y la plusvalía.
Por su parte, Marx manifiesta que en el fetichismo se esconde un carácter misterioso que forma parte inherente de toda estructura de intercambio mercantil. Dicho carácter es solidario del estatuto social del propio trabajo reducido a un tenor puramente objetivo que se inserta en las relaciones de la sociedad de una forma tal que se representa como un valor autónomo e independiente de toda manifestación subjetiva: "Lo que aquí adopta, para los hombres, la forma fantasmagórica de una relación entre cosas, es sólo la relación social determinada existente entre aquéllos. De ahí que para hallar una analogía pertinente debamos buscar amparo en las neblinosas comarcas del mundo religioso. En éste los productos de la mente humana parecen figuras autónomas, dotadas de vida propia, en relación unas con otras y con los hombres. Otro tanto ocurre en el mundo de las mercancías con los productos de la mano humana. A esto llamo el fetichismo que se adhiere a los productos del trabajo no bien se los produce como mercancías, y que es inseparable de la producción mercantil". (20, p. 88)
No es nuestro interés realizar un análisis de las consideraciones marxistas de fetiche, que no se puede homologar a las consideraciones de nuestra clínica con respecto a dicho concepto; pero, es importante tomar en cuenta las consideraciones de la economía política y su posible relación con conceptos que utilizará Lacan.
Marx propone la mercancía en relación con el trabajo social o el valor de trabajo que queda reducido al carácter de valor cambio, en las pautas económicas del mercantilismo. Marx llama trabajo al conatus fundamental que hace a la esencia del hombre en su realidad histórica. La fuerza de trabajo sólo existe como facultad del individuo vivo. Su producción, pues, presupone la existencia de éste, por lo cual: "...una vez dada dicha existencia, la producción de la fuerza de trabajo consiste en su propia reproducción o conservación". (20, p. 207).
Es por eso que esa fuerza, para Marx, adquiere un cariz esencial en tanto que se establece en una connotación clara con algo que atraviesa lo absolutamente vital, en tanto la fuerza de trabajo es íntimamente solidaria con la conservación del propio ser, por lo cual ésta (la fuerza necesaria para la conservación) la retira de la misma fuerza, y por lo tanto del propio trabajo, por consiguiente, "el valor de la fuerza de trabajo es el valor de los medios de subsistencia necesarios."(20, p. 207).
Desde el punto de vista de Marx, esta fuerza de trabajo sólo es efectiva por medio de su exteriorización que se manifiesta expresamente en el trabajo. Marx afirma que: "El propietario de la fuerza de trabajo es mortal" (20, p. 208) por lo cual el tenor de la fuerza de trabajo toma otro cariz. La misma se establece a partir de las particularidades propias del viviente pero, mas allá del orden de la necesidad, se vislumbra la emergencia de la pulsión que -como horizonte- sanciona retrospectivamente el estatuto del trabajo mismo. En razón de esto se supone que el "valor de la fuerza de trabajo se resuelve en el valor de determinada suma de medios de subsistencia." (20, p.209). Pero tratada como una mercancía especial, la fuerza de trabajo efectiviza su valor de uso de una forma muy particular. El valor de uso de la fuerza de trabajo trae como consecuencia la enajenación formal de la misma: "La naturaleza peculiar de estas mercaderías específicas de la fuerza de trabajo trae aparejado el que al cerrarse el contrato entre el comprador y el vendedor su valor de uso todavía no pase efectivamente a mano del adquirente". (20, p. 211).
De esta manera, el valor de uso que por su parte obtiene el obrero en el intercambio no se revelará sino en el consumo efectivo posterior, en el proceso de consumo de la fuerza de trabajo. "El proceso de consumo de la fuerza de trabajo es al mismo tiempo el proceso de producción de la mercancía y del plusvalor."(20, p. 211) Marx llama plusvalía a un excedente no valuado de la producción en relación con un valor de trabajo o de uso. Es decir, es aquello que de dicho valor no es valuado por el valor de cambio. La plusvalía obedece a la ilusión que implica que ella puede ser acumulada y, por lo tanto, recuperada. Pero lo que puede ser una práctica en la vertiente de la economía mercantilista no tiene el mismo resultado al nivel de la economía psíquica.
Es importante destacar que en dicha ilusión es donde la plusvalía se caracteriza íntegramente. En este campo Bataille la llama parte maldita2. Allí también se ubica el objeto fetiche en tanto en el hay un surgimiento de la posibilidad de ubicar la función del plus de goce en torno a él. Pero el plus de goce es sólo condición de posibilidad que sostiene la base de otro tipo de goce.

4. Plus de goce
En el seminario De un Otro al otro la función plus de goce esta en relación con el objeto "a" tomado como "la función esencial del objeto a" (14, p. 16) El carácter de innovación que tiene para Marx la plusvalía es correlativo al que tiene para Lacan el invento del objeto a. Lacan sostiene que "El plus-de-gozar apareció en últimos discursos en una función de homología respecto de la plusvalía marxista. Decir homología es decir que su relación no es de analogía. Se trata de lo mismo. Se trata de la misma estofa, en la medida en que esta en juego la cinceladura del discurso" (14, p. 41).
Asimismo, Lacan hace un juego de palabras con el término alemán Mehrwert que se traduce como "plusvalía" e introduce Mehrlust que se puede traducir como "excedente de placer". En radiofonía (16, p. 58) jugando con el significante, dice que la Mehrwert es la Marxlust, el
plus-de-gozar de Marx. En este mismo escrito dirá: "... la plusvalía, es la causa del deseo del cual una economía hace su principio: el de la producción extensiva, por consiguiente insaciable, de la falta-de-gozar. Por una parte se acumula para acrecentar los medios de esta producción a título de capital. Por otra extiende el consumo sin la cual esta producción sería vana, justamente por su ineptitud a procurar un goce con que ella pueda retardarse." (16, p. 58-59).
En el masoquismo el plus-de-gozar toma el lugar de intento de recuperación de goce y en Kant con Sade (12) así como en el Seminario De otro al otro esboza que sólo a partir de considerar la "total reducción de ese plus de gozar al acto de aplicar sobre el sujeto lo que es el término "a" del fantasma, por el cual el sujeto puede ser planteado como causa de sí, en el deseo." (14, p.17); a partir de esta relación se considera que "el plus-de-gozar permite aislar la función del objeto a" (14, p. 19). Si la introducción del significante habilita a pensar que el goce esta perdido, el lugar del objeto "a" viene a ocupar el lugar de dicha pérdida. "A nuestro nivel no cuenta más que esta pérdida. No idéntico, en adelante, a sí mismo, el sujeto ciertamente no goza más, pero lo llamado el plus-de-gozar está perdido" (14. p. 20). A la altura de este seminario es el carácter del plus-de-gozar ya no se ubica ni como goce fálico ni como goce Otro aunque está conectado con ellos. (cfr. 17, p. 103)3
Entonces, Lacan extrae el concepto de plus de la conceptualización que hace Marx en relación con la plusvalía. Cuando dice que está constituida por la misma estofa apunta a que en el fondo ambos son homónimos ya que uno y otro comparten la misma raíz. A modo comparativo se podría decir que si Marx lo ubica en relación con el trabajo en función de la economía política, Lacan, que también lo ubica en correlato con el trabajo, pero del inconsciente, no lo toma como un problema económico en el sentido clásico freudiano, sino que lo sitúa, también, en términos de una economía política.
Un recurso propio que está a disposición y se pone al servicio de intereses ajenos se constituye como un excedente que al no ser valuado en el mercado surge como núcleo de concepto de plusvalía.
En el Seminario El revés del psicoanálisis, Lacan considera oportuno recordar lo que se piensa de la "sociedad de consumo". "Lo que Marx denuncia en la plusvalía es la expoliación del goce. Y sin embargo, esta plusvalía es la memoria del plus de goce, su equivalente del plus de goce. El sentido que tiene la sociedad de consumidores proviene de esto, que a lo que constituye su elemento calificado, entre comillas, como humano se le atribuye el equivalente homogéneo de cualquier plus de goce producto de nuestra industria, un plus de goce de imitación, por decirlo todo. De todos modos eso puede llegar a cundir. Si se puede simular el plus de goce, eso mantiene a mucha gente entretenida" (15, p. 85-6).
Podría decirse que aquello que se llama plusvalía, en la sociedad de consumo, no se presenta más que como un equivalente del plus-de-gozar. Por los objetos propios de consumo, los gadgets, que toman el carácter de ser los elementos propios que caracterizan a dicha sociedad, nos atrevemos a pensar que son elementos que representan un plus-de-gozar de imitación. En la misma, el consumo se liga a esta cualidad representativa de la plusvalía ofreciendo el andamiaje apropiado para las patologías propias del consumo.

5. El carácter de la adicción y la economía de goce
En el mismo seminario, El reverso del psicoanálisis, Lacan, no toma, casi, el término "compulsión"; pero sí la repetición como concepto axial. Lacan acentúa en este Seminario la referencia a la repetición en su diferencia con la memoria biológica, y esto es solidario de la relación intrínseca entre la repetición y la dimensión del goce. Así como el saber implicado en el Inconsciente no es natural, el goce en juego en el viviente humano no es pensable de igual modo que para el resto de los vivientes. Lacan plantea que en un mismo movimiento, se produce pérdida y engendramiento de goce. La repetición, más allá de la lógica homeostática del principio del placer, implica a la vez goce y mengua de goce; esto es fiel a la perspectiva freudiana respecto del objeto perdido y su búsqueda nostalgiosa en el origen mismo del aparato psíquico. "La repetición se funda en un retorno del goce" (15, pág.48). Retorno del goce y no de los signos, tal como formulaba en el Seminario II. Retorno que implica, cada vez, producción, engendramiento de goce. Dicha lógica esta en el centro de la compulsión a la repetición (Wiederholungszwang) y de la compulsión misma. En la adicción esta compulsión impera en el centro de la vertiente adictiva en tanto que el objeto impera sobre el sujeto. Pero sería un error considerar que el efecto toxico se debe a cualidades del objeto. La responsabilidad sigue siendo del sujeto sobre el cual recae la perentoriedad de la compulsión.
En la adicción, la dimensión de la compulsión propone una vertiente que advierte que el objeto de consumo no es puramente un objeto fetiche sino que justamente falla en esta función. Si fuese un objeto fetiche, el mismo estaría articulado, exclusivamente, a la dimensión del goce fálico. Pero desde la clínica, el consumo de las sustancias parece transmutarse, en una vía alternativa de satisfacción pulsional y con esta coartada, parece poder eludir la dialéctica del significante, al recurrir a un objeto-sustancia que le permitiría prescindir de la hiancia abierta entre deseo y necesidad.
El sujeto articula la toxicidad como plus, y el objeto funciona como un lenitivo. Si bien el mismo puede tomar la vertiente fantasmática, sintomática, ideal, o narcisista en la clínica de las adicciones se observa que el carácter de la compulsión está enlazada con una economía particular de goce que, al romper el matrimonio con el falo articula una economía de goce ajena al goce fálico. Las relaciones que establece con la dialéctica del deseo no comportan el espacio que advierte en él un lugar para el condicionamiento erótico. El objeto tóxico se registra en la economía de goce como portador un claro efecto compulsivo que no se inscribe en la dialéctica fálica- en términos de deseo- ni en la economía del goce fálico. La imperiosidad del tóxico revela una vinculación de goce que excede las condiciones eróticas, aún en la vertiente del objeto fetiche.

6. Conclusiones
Si el fetiche tiene su lógica vinculada al deseo (aunque sea por la vía de la renegación) y a la economía del goce fálico, el objeto tóxico acentúa el carácter de imperiosidad por una vinculación más fuertemente pulsional, en donde prima el carácter de la compulsión de repetición. En ese contexto, la droga irrumpe, pues, como un falso objeto que recubre la función de recuperación de goce; al tiempo que comparte la función de valor de uso en la égida de las leyes de un mercado. Es por eso un falso fetiche que implica una articulación particular con la renuncia del goce y a su vez intento de recuperación de la misma más ligada a la satisfacción pulsional que queda traducida en la preeminencia del carácter compulsivo. Podría afirmarse que el objeto fetiche, está inserto en la dialéctica fálica; aún por la vía renegatoria. En tanto que, en el objeto tóxico se promueve como falso fetiche articulado al plus-de-gozar, y al campo de la compulsión; de allí que la vertiente del goce (plus) queda acentuada.

Notas

1D. Fleischer, F. Allegro, A. Benjamín, D. Rivas y F. Surmani, "La compulsión adictiva y su relación con la economía de goce: el excedente y el plus de gozar. En XVI Anuario de Investigación de la Facultad de Psicología de la Universidad de Buenos Aires, Buenos Aires, 2009.

2El excedente no se puede emplear para el crecimiento de fuerzas productivas, y se dilapida, pero esa dilapidación se torna en objeto de apropiación en otro orden (Cf. Bataille, 2007, p. 84).

3En el seminario de la Identificación Lacan tomará la repetición en relación con el rasgo y situará a este correlativamente con la diferencia absoluta. En el seminario XI, Lacan retomará la noción de repetición a partir de desarrollar la diferencia que hay entre automaton y tyche. En seminarios posteriores, introducirá la repetición a la economía de goce y en relación con el rasgo. Pero, a diferencia de lo propuesto en el seminario de la identificación, el rasgo será correlativo al plus-de-gozar.

Bibliografía

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4- Fleischer; Allegro; Benjamin; Rivas; Surmani (2009) "La compulsión adictiva y su relación con la economía de goce: el excedente y el plus de gozar. En XVI Anuario de Investigación de la Facultad de Psicología de la Universidad de Buenos Aires, Buenos Aires, 2009.         [ Links ]

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Fecha de recepción: 29 de marzo de 2010
Fecha de aceptación: 16 de septiembre de 2010