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Anuario de investigaciones

versão On-line ISSN 1851-1686

Anu. investig. vol.17  Ciudad Autónoma de Buenos Aires jan./dez. 2010

 

PSICOANÁLISIS

Acerca de los momentos electivos en la producción y tratamiento de las neurosis

About the elective moments on the production and psychoanalytical treatment of neurosis

Thompson, Santiago1; Frydman, Arturo2

1Becario de Doctorado, P039 UBACyT 2008-2010. Docente, Cátedra Clínica de Adultos I, Facultad de Psicología, UBA. E-mail: sthompson@psi.uba.ar
2Co-Director de la investigación P039 UBACyT 2008-2010. Profesor Adjunto Regular, Cátedra Clínica de Adultos I, Facultad de Psicología, UBA. E-mail: afrydman@psi.uba.ar

Resumen
El trabajo intenta delimitar diferentes momentos electivos en el campo de las neurosis.
Se distinguen: - La elección de la neurosis, que da lugar al estado neurótico común. - La apertura del inconciente, que da lugar al sujeto indeterminado, el sujeto analizante. - El franqueamiento del fin de análisis que da lugar a un sujeto determinado.
Articulado a este recorrido, se abordan las modalidades lógicas del vel en función de situar las distintas modalidades de la elección.

Palabras clave: Elección; Neurosis; Sujeto; Vel

Abstract
The present work tries to delimit different elective moments in the field of neurosis.
We distinguish: The election of the neurosis that brings on the common neurotic state. - The opening of the unconscious, that brings on the undetermined subject, the analyzed subject. - The passage to the end of the analysis that brings on a determined subject.
Joined to this development, we focus on the logical modalities of vel in order to locate the different election´s modalities.

Key words: Election; Neurosis; Subject; Vel

Introducción
El presente trabajo se enmarca en el proyecto de investigación "Momentos electivos en el tratamiento psicoanalítico de las neurosis".
Partimos en nuestra investigación de la suposición de que "la libertad de elección es constitutiva del ser hablante, y que en tanto tal, incluso lo que le ocurre por accidente lo afecta como sujeto de una elección (podía desear o no ese acontecimiento fortuito), y su respuesta a esa causa accidental aun si es una respuesta defensiva puede entenderse como una toma de posición."
Asumimos que "el método psicoanalítico permite volver sobre la elección de la neurosis y de la posición sintomática, inhibida o de angustia extraviada que ella condiciona, mediante una propuesta de libertad asociativa, de exploración interpretativa de los límites de esa libertad, y de una conclusión que suele reabrir opciones vitales." Afirmamos incluso que "en psicoanálisis todo se juega en torno de las elecciones del analizante." (Lombardi 2008, 4).
Nos hemos planteado como uno de nuestros objetivos principales "Delimitar y describir aquellos momentos electivos de los que resulta un cambio en la posición subjetiva del analizante." (Lombardi 2008, 5). Nos abocaremos específicamente en el presente trabajo a ubicar algunos momentos electivos privilegiados en la producción y tratamiento de las neurosis.
Tales escansiones son clásicas en la literatura analítica. Queda muchas veces eclipsada, sin embargo, la elección que suponen por parte del neurótico. Este eclipse es tributario, en la producción de la neurosis, del conjunto de "mecanismos de defensa" que esta supone. Mientras que en los momentos que marcan el inicio y el fin de la cura, la elección queda eclipsada por acto analítico, necesario pero, sostenemos, no suficiente para los franqueamientos que suponemos en la cura psicoanalítica de las neurosis.

La elección de la neurosis
Como señalamos en publicaciones anteriores,1 la idea de un conflicto que plantea una disyuntiva es central en la construcción freudiana a la hora de dar cuenta de la producción de las neurosis. Se trata de una invariante necesaria para aprehender la lógica de estas:

"hallamos por regla general los indicios de una lucha entre mociones de deseo o, como solemos decir, de un conflicto psíquico. Un fragmento de la personalidad sustenta ciertos deseos, otro se revuelve y se defiende contra ellos. Sin un conflicto de esa clase no hay neurosis." (Freud 1917a, 318) (el subrayado es nuestro)

Este conflicto esta precedido por una Versagung (un "decir que no") que parte de una instancia psíquica:

"tienen que cumplirse condiciones particulares para que uno de esos conflictos se vuelva patógeno. (...) El conflicto es engendrado por la frustración; ella hace que la libido pierda su satisfacción y se vea obligada a buscar otros objetos y caminos. Aquel tiene por condición que estos otros caminos y objetos despierten enojo en una parte de la personalidad, de modo que se produzca un veto que en principio imposibilite la nueva modalidad de satisfacción." (Freud 1917a, 318) (el subrayado es nuestro)

El veto de una parte de la personalidad es un momento electivo fundante en la causación de la neurosis, cuyo carácter de detonante de toda una serie de mecanismos es destacado por Freud:

"Desde aquí parte el camino hacia la formación de síntoma (...) las aspiraciones libidinosas rechazadas logran imponerse dando ciertos rodeos (...). Los rodeos son los caminos de la formación de síntoma; los síntomas son la satisfacción nueva o sustitutiva que se hizo necesaria por la frustración."

Previo a toda la combinatoria mecánica en la que consisten los caminos de la formación de síntoma se corporiza el veto de una parte de la personalidad. El punto decisivo es que el yo preste o no acuerdo al devenir pulsional:

"el conflicto queda planteado si el yo (...) no presta su acuerdo a estas regresiones. La libido es como atajada y tiene que intentar escapar a algún lado: adonde halle un drenaje para su investidura energética, según lo exige el principio de placer. Tiene que sustraerse del yo. Le permiten tal escapatoria las fijaciones dejadas en la vía de su desarrollo, que ahora ella recorre en sentido regresivo, y de las cuales el yo, en su momento, se había protegido por medio de represiones {suplantaciones}." (Freud 1917b, 327) (el subrayado es nuestro)

La denegación del yo activa la serie de mecanismos que dan por resultado la formación de síntoma.
En la misma vía, Colette Soler señala la incidencia del factor electivo en la causación de la neurosis, a partir de una sucinta de lectura dos historiales freudianos clásicos:

"Se pueden tomar dos ejemplos simples: Dora y el Hombre de las Ratas. Freud se pregunta en los dos casos por qué cayeron enfermos en tal momento, y responde a esa pregunta. Dora cayó enferma para conseguir que su padre eligiese entre ella o la Señora K. Cayó enferma sobre un "o ella o yo". Para el Hombre de las Ratas, Freud también lo formula precisamente. Los primeros ataques de su neurosis adulta se desencadenaron cuando se trató, para él, de saber qué mujer elegir: o la mujer rica o la mujer pobre. (...) Es notable que para estos dos grandes ejemplos de neurosis freudianas, la llamada causa ocasional de la enfermedad sea en sí misma un problema de elección. Elección que el sujeto debe hacer—Hombre de las Ratas— o que el sujeto intenta imponer al otro —Dora" (...) "en los dos casos el sujeto retrocede frente a una alternativa." (...) "Freud considera que esa elección se decidió de manera neurótica para nuestros dos sujetos: se decidió en los dos casos por un rechazo de elegir, es decir, un rechazo a renunciar, porque resulta claro que elegir entre dos términos, es renunciar a uno de los dos." (...) "La solución neurótica es una solución que no es ni el renunciamien to ni la sublimación. Es lo que Freud llama una solución de compro miso. (...) el síntoma, en tanto formación de compromiso (...) llega a satisfacer a las pulsiones a pesar de las prohibiciones que también satisface." (...) "Hay un goce del síntoma, y ese es el beneficio del síntoma. Cuando uno dice "responsable", eso quiere decir beneficia rio." (Soler 1985, 114-115) (el subrayado es nuestro)

Soler destacada la responsabilidad que conlleva el beneficio de la neurosis. Ahora bien ¿Cuál es el resultado de la elección de la neurosis?

El estado neurótico común
Emerge de tal elección una posición del sujeto: el estado neurótico común.
La neurosis no se completa meramente con la formación de síntoma, sino que, como señala Freud, se añade a ello el recubrimiento narcisista de lo que del síntoma se manifiesta como extraño, ajeno:

"las neurosis de trasferencia se generan porque el yo no quiere acoger ni dar trámite motor a una moción pulsional pujante en el ello, o le impugna el objeto que tiene por meta. En tales casos, el yo se defiende de aquella mediante el mecanismo de la represión; lo reprimido se revuelve contra ese destino y, siguiendo caminos sobre los que el yo no tiene poder alguno, se procura una subrogación sustitutiva que se impone al yo por la vía del compromiso: es el síntoma. El yo encuentra que este intruso amenaza y menoscaba su unicidad, prosigue la lucha contra el síntoma tal como se había defendido de la moción pulsional originaria, y todo esto da por resultado el cuadro de la neurosis." (Freud 1924, 155-156)

Por lo cual podemos definir a la neurosis como una posición de sujeto respecto al síntoma.
La asimilación del síntoma al yo conlleva una posición del sujeto que coincide con un yo "fuerte" donde el síntoma "cobra un valor para la afirmación de sí, se fusiona cada vez más con el yo" (Freud 1926, 95).
Lo que da lugar a lo que Jacques-Alain Miller caracteriza como "el estado en cierta forma natural del sujeto, en el que se cree amo de su ser y que dice Yo [Je] identificado a su Yo [Je], que conoce lo real solo a través de su fantasma" (Miller 1993, 34). Soler en el mismo sentido habla del "sujeto instituido como "yo". (Soler 2001, 62).
En función de su asimilación por parte del yo, el síntoma se presenta (o más bien, no se presenta) en un estado egosintónico, acorde al yo. Un síntoma que "no puede ser interpretado directamente" ya que para ello "se necesita de la transferencia, o sea, la introducción del Otro" (Lacan 1963, 139).
Se trata entonces del síntoma en su estado natural, el síntoma que "no es llamada al Otro, no es lo que se muestra al Otro." sino que "en su naturaleza, es goce" (Lacan 1963, 139).

Tres formas del "vel"
La elección encuentra en Lacan una formulación lógica cuando, a la hora de definir la causación del sujeto, recurre a las formas lógicas del vel.
La causación del sujeto, formulada mediante las operaciones de alineación y separación, se sostiene en un argumento electivo. Si bien el desarrollo Lacaniano va generando modificaciones entre el seminario 11 y su reelaboración de la alienación en los seminarios 14 y 15, encontramos allí precisiones que orientan nuestra búsqueda.
Recordemos las tres modalidades del vel2 introducidas en "Posición del Inconciente" y el Seminario 11, bajo la hipótesis de que podemos articularlos a los momentos electivos que intentamos delimitar aquí.
Lacan, en un movimiento que llama dialéctico, a partir de la lógica va a definir al vel como primera operación esencial que funda al sujeto:

"Bien vale la pena ilustrar este vel para diferenciarlo de los otros usos del vel, del o. Hay dos. Saben, por pequeño que sea su conocimiento de la lógica, que existe el vel exhaustivo: o voy allá o voy allí; si voy allá no voy allí, tengo que escoger. Hay otra manera de emplear el vel: voy a un lado o al otro, da lo mismo, son equiva lentes. Son dos vels que no son iguales. Pero además, hay un tercer vel, y para no extraviarlos les diré en seguida para qué sirve." (Lacan 1964, 218)

Tomemos en primer lugar los dos usos clásicos del vel: el inclusivo y el excluyente.
Lacan introduce el vel inclusivo de este modo:

"Hay una manera de emplear el vel: voy a un lado o al otro, da lo mismo, son equivalentes." (Lacan 1964b, 218-219)

No es necesario elegir entre las dos opciones que se excluyen entre si, no está en juego una rotunda discriminación de los términos considerados, hasta se lo utiliza como sinónimo de "y". Se trata del vel en cuanto "conjunción disyuntiva que sirve para nombrar dos o más cosas dejando libre la elección o conjetura, porque designa una diferencia fundada meramente en la opinión".
Esta forma del vel guarda un nexo con el estado neurótico común: no hay elección, tampoco pérdida, se conserva el goce en síntoma que a su vez se incorpora al yo. El conflicto se resuelve sin que ninguno de los términos en juego quede excluido. Entonces resulta una posición defensiva ante el conflicto que conlleva elegir. Convierte una elección en una no elección, lo que en su versión obsesiva se manifiesta como duda o posposición.

Pasemos ahora al vel exclusivo "o... o...": Lacan lo presenta como un "o voy allá o voy allí; si voy allá no voy allí, tengo que escoger". Corresponde al "aut... aut..." que "denota una diferencia que estriba en la naturaleza misma de las cosas".3 Esta es ya una elección genuina, que se localiza a partir de la alternativa porque impone una disyuntiva. La disyunción inclusiva no supone ninguna elección, ya que tanto uno como el otro término son posibles, mientras que esta segunda formula introduce la imposibilidad, y por lo tanto, la pérdida. Ahora bien, podemos imaginar que esta elección implica dos tiempos, en el primero hay una confrontación entre dos términos que se excluyen (o A o B) y en un segundo momento un efecto a definir como elección que implica un "por lo tanto" (entonces B). Si bien hay pérdida esta disyunción permite quedarse con una de las opciones.

En cambio el tercer vel, será definido como una elección cuyas propiedades dependen de la reunión, y que entraña que sea cual fuere la elección su consecuencia sea un ni lo uno ni lo otro. Siempre pierdo.
Queremos destacar que, dice Lacan, "la elección solo consiste en saber si uno se propone elegir una de las partes" (Lacan 1964, 219). Entendemos que la operación elección implica una conclusión, arribar a un saber, que entraña que uno se propone conservar solo una de las partes porque tal vez, ante la disyunción, la pretensión es quedarse con las dos. En esta elección quedarse con una de las partes implica reconocer que la otra desaparecerá de todas maneras. Y a esta conclusión no se arriba sin un factor latente que es llamado letal, porque hace aparecer la propia muerte. "La bolsa o la vida". Hay que elegir una de las partes por que la otra implica, no conservar ambas (aspiración neurótica), sino perderlas. Elegir entre lo malo o lo peor.
Este vel es la operación esencial que funda al sujeto del inconciente. De allí la disyunción entre ser y sentido. Mientras el padecimiento esta colmado de sentido dándole un ser al sujeto, no hay chance alguna de apertura del inconciente. Solo el advenimiento del sinsentido abre alguna chance de realización de un sujeto del inconciente.
Este vel coincide con el estado de indeterminación del sujeto analítico que, ante la imposibilidad de elegir, queda dividido entre dos términos que sin identificarse a ninguno de ellos.
El S1 designa al ser del sujeto, el S2 al otorgarle sentido borra el ser, dando lugar a la afánisis del sujeto. Entre el el ser y el sentido, está el sin-sentido donde se sitúa el inconciente.

Podemos entonces ubicar los momentos electivos en relación a tres modalidades lógicas de la elección: el vel inclusivo, el vel exclusivo y el vel alienante introducido por Lacan.
La tercera modalidad del vel, su modalidad alienante, es explícitamente articulada al momento de apertura del inconciente por J.-A. Miller:

"En cierto modo, al oponer alienación y separación Lacan opone dos estados del sujeto en la cura. Opone el momento de apertura del inconciente, que es la alienación- es una apertura en la que hay represión pero justamente en donde están las formaciones del inconsciente-, y luego el momento del cierre del inconciente que es la separación. En el momento de la separación el objeto ocupa el lugar del sinsentido e interpreta las formaciones del inconciente, el objeto obtura esa apertura del inconciente. Entonces la construcción que Lacan da en 1964 es susceptible ya de una lectura en términos de cura que da cuenta de la apertura y del cierre del inconciente. Por un lado, aparecen las formaciones del inconciente, y allí se puede trabajar, descifrar, ect. Y luego en el tiempo que responde a ello, aparece algo donde no hay lugar para la interpretación, aparece en cambio el objeto, el objeto libidinal como tapón." (Miller 1993, 30)

Así mismo, Soler entiende al sujeto analizante como un estado del sujeto directamente ligado la alienación:

"El sujeto en la asociación libre se presenta como una incógnita, como alo jado a nivel de un significado presente pero inalcanzable, y el analizante en su búsqueda -porque busca algo-, en su búsqueda de la respuesta que su síntoma hace presente queda atrapado en lo que Lacan ha llamado la alienación -de acuerdo a la definición que da en el seminario Los cuatro conceptos fundamentales del psicoanálisis-. Es decir que es un sujeto que oscila entre la producción de algunos significantes y la búsqueda de los significantes dos (S2) que podrían dar sentido al primer significante. Una búsqueda del sentido bien perceptible. El sujeto instituido en el psicoanálisis, instituido en la transferencia, en la asociación libre bajo transfe rencia, está supuesto a la palabra pero recubierto por ella." (Soler 2001. 68)

Esta forma de elección "o... o..." que implica un "ni... ni..." será el fundamento de la elección ofrecida del "o no soy o no pienso", como "sentido verdadero del cogito cartesiano" (Lacan 1967a). En el Seminario 14 este "o... o..." es el "fundamento de todo lo que del sujeto humano hace un sujeto sometido especialmente a las dos pulsiones que he designado como escoptofilica y sadomasoquista" (Lacan 1967a). A partir de la disyunción "o no pienso o no soy" la alineación implica la elección del "no pienso": el sujeto alienado de todos los días, alienado a un modo de goce, asimilable a de lo que Freud ubica como "el estado neurótico común". Entendemos el deslizamiento del "o... o..." al "no pienso", que implica la elección y adquisición de un ser, como un pasaje que se realiza infinidad de veces en el estado neurótico corriente. Es necesaria la contingencia, un encuentro fortuito, que quiebre las certezas del ser, para que nuevamente confrontado con su "o... o..." se produzca una elección diferente que será la de un "no soy", que equivale a un "pienso".

La apertura del inconciente
La así denominada "entrada en análisis" está condicionada por una apertura hacia lo real del síntoma a la que se responde, no con un cierre por vía del sentido, sino por una vía que implica la dirección al Otro.
Ha sido destacada muchas veces la importancia de lo que Lacan denominó "acto analítico", la operación del analista que hace posible la institución del sujeto del inconsciente. Sin embargo no es menos cierto que tal pasaje implica un momento electivo.
En tal sentido, Soler señala que si bien "el pasaje a la institución subjetiva es una operación de discurso" tal pasaje "supone algo de una elección y es tan verdadera que puede ser rechazada (la elección)."
Considera insuficiente el acto analítico para producir necesariamente la entrada en análisis. Ya que, sostiene, "Hacer entrar a alguien en la elaboración de la transferencia no es automático. No basta cualquier demanda ni cualquier posición del sujeto, y si decimos que puede ser rechazada quiere decir que desde la entrada está lo que no depende de la estructura en juego. Está además la dimensión ética, la oscura elección que hay en cada sujeto." (Soler 2001, 70) (el subrayado es nuestro)
Sitúa entonces un elemento electivo a la entrada, que trasciende la operación analítica para ubicarse en el terreno de la "insondable decisión del ser" (Lacan 1943, 168)

El sujeto indeterminado
La apertura del inconciente da lugar a un sujeto que Lacan caracteriza como indeterminado:

"todo lo que se abre en el inconsciente se difunde, como el micelio, como dijo Freud a propósito del sueño, alrededor de un punto central. Se trata siempre del sujeto en tanto que indeterminado" (Lacan 1964a, 34).

A partir de este momento electivo se instituye entonces un sujeto que "consiente a la inexistencia que va con el acceso al inconciente" (Miller 1993, 34)
Es el sujeto en cuanto analizante, tal como Lacan lo caracteriza tempranamente:

"Por ser del sujeto, no nos referimos a sus propiedades psicológicas, sino a lo que se abre paso en la experiencia de la palabra, experiencia en la que consiste la situación analítica." (Lacan 1954, 336)

Es el sujeto en tanto aquello en lo cual consiste la experiencia analítica. Aquello que se trata en un psicoanálisis. El sujeto como subject [asunto-tema] de un psicoanálisis. Un sujeto "representado por un significante, pero solamente representa do por todo lo que emite, aunque lo que emite no dice lo que ese sujeto es." (Soler 2001, 68)
Por lo tanto, sujeto dividido, signado por la indeterminación, la incógnita, sostenido en el "no-saber" que implica el discurso analítico, que se manifiesta como falta de ser. Implica el consentimiento a la introducción por parte del dispositivo analítico de la dimensión del Otro en el síntoma. Sujeto que funciona como suposición respecto de la cadena significante, sobre el saber que se extrae del síntoma.

El franqueamiento del fin de análisis
Más reconocible en su estatuto de momento electivo es el franqueamiento que marca el final de una cura psicoanalítica.
Freud define la cura en términos como una "revisión de las antigüas represiones", como una "rectificación, con posterioridad, del proceso represivo originario" (Freud 1937, 230). Lacan por su parte señala la encrucijada en la que "el sujeto está llamado a renacer para saber si quiere lo que desea" (Lacan 1960, 662) ligada al fin de la cura.
Siguiendo sus pasos, Soler señala:

"la oscura elección que hay en cada sujeto (...) vale también para la salida, y quizá es lo que hace la destitución subjetiva tan difícil para el neurótico. (...) algunos sujetos (...) retroceden frente a la horrible certeza. Es fácil para el neuró tico elegir la indeterminación a la entrada, pero es muy difícil renunciar a ella después. (...) es algo que se encuentra en el principio de mu chos análisis interminables, es decir que el sujeto puede mantenerse en su indeterminación dejando el ser del lado del analista y hacer con eso una pareja que puede atravesar casi la vida." (Soler 2001, 70-72)

El consentimiento a la indeterminación subjetiva a la entrada en un análisis no es correlativo, por lo tanto, de un sujeto decidido a llevar la cura hasta sus últimas consecuencias. Ambos momentos electivos son franqueamientos independientes.
Es destacable la insistencia de Soler en subrayar el carácter electivo de este franqueamiento, más allá del acto analítico:

"como dice Lacan, se necesita tiempo para acostumbrarse a ser, se faire á étre. Se necesita tiempo para acostumbrarse a ser, o a soportar -podríamos también decir- soportar ser lo que no se puede cambiar. (...) subrayo (...) que -no es una objeción a Lacan, pero añado algo a la primera frase de Lacan- el tiempo no basta. Se necesita algo más que tiempo y es el acto de conclusión. El acto subjetivo de conclusión del lado analizante. (...) se necesita la posibilidad de concluir y eso es un acto. No hay ningún automatismo de la conclusión, incluso con el tiempo. Se necesita tiempo pero no hay automatismo de la conclusión de salida. La estructura condiciona la conclusión pero no la causa totalmente. (...) se necesita algo que no pertenece a lo lógico puro, es el elemento ético puro, algo indeducible, improgramable y que finalmente siempre sorprende." (Soler 2001, 76) (el subrayado es nuestro)

Este franqueamiento implica una renuncia a la indeterminación subjetiva. La asunción de la determinación implica un acto del lado del analizante en cuanto este hace lugar a "un decir cuyo sujeto cambia" (Lacan 1968, 47)
Acto que queda nuevamente situado en el campo de lo "improgramable", "indeducible"...insondable.
Conlleva, en palabras de Lacan "la paradoja de un imperativo que me insta a asumir mi propia causalidad "(Lacan 1966, 843). La asunción entonces de una causalidad preexistente. Asunción que D. Ravinovich lee como "el margen de libertad que el psicoanálisis abre al esbozar la posibilidad de asumir el imperativo de su propia causalidad." (Ravinovich 1999, 105)
Tal momento electivo supone una pérdida respecto a un estado anterior. El sujeto "pierde su nombre de sujeto indeterminado" (Soler 2001, 75). En tal sentido, está en relación con la elección genuina situada supra en relación al "aut... aut...".
Se trata de un sujeto determinado en el doble sentido de la palabra: decidido y limitado por la elección, que al elegir pierde la apertura de posibilidades asintótica que otorga la creencia neurótica.
Por lo que "la determinación a veces es difícil -consentir al ser determina do de uno puede no parecer suficiente-. El consentimiento a la determinación es un momento de conclusión, de pasaje a la certeza de que es eso y nada más." (Soler 2001, 75) (el subrayado es nuestro)

El sujeto determinado
A la creencia neurótica le sucede entonces la certeza que se aprehende al final de la cura.
El sujeto efecto de este franqueamiento es un sujeto destituido, un sujeto que se asume como determinado como objeto por el deseo del Otro, Otro que signa sus elecciones.
Por lo que Lacan afirma que "es como objeto a del deseo, como lo que ha sido para el Otro en su erección de vivo, como el wanted o el unwanted de su venida al mundo, como el sujeto está llamado a renacer para saber si quiere lo que desea" (Lacan 1960, 662)
Es el efecto de un recorrido del análisis que va del sujeto instituido del inconciente al sujeto destituido. Camino que va de la indeterminación hasta la determinación. De la x, del enigma del sujeto a su solución.
Clínicamente se manifiesta por un cierre del inconciente, y con el fin de las preguntas. Da término a la pregunta sobre el ser, al "¿Qué soy?", y a todas las preguntas que se derivan de esta pregunta implícita. Es el fin de la enfermedad neurótica.
A nivel del síntoma se caracteriza por un "saber hacer" con el síntoma en cuanto modalidad de goce del sujeto. En términos de Freud, una satisfacción pulsional que evita el circuito de la represión4.

Conclusiones
La producción de la neurosis, aunque condicionada por el conjunto de mecanismos que dan lugar las formas de retorno de lo reprimido, supone en su origen un momento electivo fundante. Los franqueamientos básicos que supone la cura analítica se han descripto clásicamente poniendo de relieve una operación por parte del analista, el acto analítico, como el pivote que permite el pasaje de uno a otro. Es sin embargo no menos cierto que tales pasajes dependen del consentimiento del neurótico. Y es en este punto donde situamos un elemento electivo ineludible, y respecto del cual la operación analítica solo puede posibilitar su confrontación.
Por otra parte, nuestro recorrido da cuenta de que el sujeto, sus estados, su posición, es efecto en todos los casos de una elección. Lo que está en la línea con la afirmación de Lacan "De nuestra posición de sujeto somos siempre responsables" (Lacan 1966, 837). No se trata en esta afirmación de que el sujeto sea responsable de su elección. Ya que "el sujeto no es causa de sí" sino que "es consecuencia de una pérdida" (Lacan 1967b). Es lo que suigiere Soler cuando afirma: "No es necesario pensar que el sujeto elige: es impropio decir esto porque daría entender que el sujeto es agente de la elección. Es sujeto está determinado por la elección" (Soler 1985,121). La elección es la que da lugar a un nuevo estado del sujeto.
Entonces, podemos entender a la elección como aquello que da lugar a un estado del sujeto. Aquí entran todas aquellas instancias que transforman al sujeto, disímiles en su lógica si tomamos como referente las tres formas del vel introducidas por Lacan. Instancias que marcan un antes y un después, dan lugar a la producción de un sujeto, neurótico, indeterminado, determinado. Un sujeto que ya no es el mismo.

Notas

1Frydman, A., Thompson, S. (2009) Observaciones sobre el factor electivo y su agente en psicoanálisis. En Anuario de Investigaciones. Facultad de Psicología. U.B.A. Vol. XVI, Tomo II, 81-90, 2009.

2El vel se define como una "conjunción disyuntiva que sirve para nombrar dos o más cosas dejando libre la elección o conjetura, porque designa una diferencia fundada meramente en la opinión, mientras que aut denota una diferencia que estriba en la naturaleza misma de las cosas" (Nuevo Diccionario latino español etimológico, de Raimundo de Miguel, Madrid, Victoriano Suárez, 1940). (Referencia tomada de la edición en español de los escritos 2 de J. Lacan, pp. 820)

3Como señala Roberto Harari "Lacan adopta el sesgo señalado por una tendencia actual en la lógica, según el cual el vel engloba también a la disyunción inclusiva. Tradicionalmente, en cambio, el vel ("o"), solo denotaba a la inclusiva, reconociéndose a la restante como "aut... aut..." ("o... o...")." (Harari 1987, 261)

4Freud, S. (1917) 28ª Conferencia. La terapia analítica. En Obras Completas, Vol. XVI, pp. 414. Buenos Aires: Amorrortu editores.

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Fecha de recepción: 30 de marzo de 2010
Fecha de aceptación: 28 de junio de 2010