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Avá

versão On-line ISSN 1851-1694

Avá  no.17 Posadas jul./dez. 2010

 

DOSSIER - TERRITORIOS, PROCESOS SOCIO-ESPACIALES Y TERRITORIALIDAD

Redefiniciones espaciales recientes en El Soberbio, Misiones

Sergio Iván Braticevic*, Emiliano Vitale**

*Licenciado en Geografía; Doctorando de la Facultad de Filosofía y Letras-Sección de Antropología, Universidad de Buenos Aires y Becario Doctoral CONICET. e-mail sergiobraticevic@gmail.com

**Licenciado en Geografía; Maestrando del Programa de Postgrado en Antropología Social, Universidad de Misiones. e-mail correo_emiliano@yahoo.com.ar

 


Resumen

Actualmente, el espacio rural del Alto Uruguay está exhibiendo un proceso de metamorfosis en su configuración espacial, apoyado en las expansiones del monocultivo de coníferas y la operación turística. Esta revalorización territorial se presenta acompañada de discursos y nociones que merecen ser puestas en discusión (desarrollo sustentable-conservación-inclusión-participación). Estas prácticas que desde el Estado, ONG y fundaciones internacionales pretenden una nueva gestión territorial, a partir de "discursivas de consenso supranacional", son sostenidas en torno a la apertura de inversiones que redundarán en el bienestar general de los sectores más postergados. Centrándose espacialmente en el ámbito geográfico del Municipio de El Soberbio, este trabajo pretende realizar un avance analítico sobre la implementación de los planes de desarrollo turístico y conservación propuestos desde las agencias provinciales y fundaciones conservacionistas, para intentar comprender las consecuencias contradictorias y las tensiones por las disputas territoriales que se generaron desde la implementación dichos programas.

Palabras clave : Transformaciones Espaciales; Prácticas de Desarrollo; Discursos de Conservación.

Abstract

At present, Alto Uruguay´s rural space is exhibiting a metamorphosis process in its spatial configuration, supported by the coniferous monofarming and tourist operation expansions. This territorial revaluation appears accompanied of speeches and notions that deserve to be put in discussion (sustainable development-conservation-inclusion-participation). These practices by the State, NGO and international foundations claim a new territorial management, by "discursive of supranational consensus", supported concerning the investments opening that will redound to the general well-being of most postponed sectors. Centring spatially on geographical ambience of El Soberbio municipality, this article tries to realize an analytical advance of implementation plans on tourist development and conservation proposed by the provincial agencies and foundations conservationists, to try to understand the contradictory consequences and tensions generated by territorial disputes since the implementation above mentioned programs.

Key words : Spatial Transformations; Development Practices; Conservation Speeches.


 

INTRODUCCIÓN

Las diferentes formas que ha adoptado el desarrollo capitalista actual en este sector del país se rigen, fundamentalmente, por la valorización de los recursos de la tierra que aún no han sido explotados, o bien, que lo han sido escasamente. En este sentido, la expansión consolidada de esta frontera agropecuaria1 ha tenido su hiato original a finales de la década del setenta, a partir de la implantación del tabaco burley, mientras que en la actualidad se asiste al desplazamiento de este cultivo en algunas áreas y a la re-aparición de enclaves2 madereros, la reforestación de pino resinoso y polos de desarrollo turístico.
En el Alto Uruguay, a partir de los ochenta se extiende marcadamente la producción tabacalera desde los municipios del centro de la provincia (Colonia Aurora y 25 de Mayo), mientras que desde las Sierras Centrales y el Alto Paraná se produce la expansión del monocultivo de resinosos gracias a su elevación en el precio y su ventajosa comercialización en las pasteras de celulosa localizadas en el Río Paraná.
De manera análoga, comienza a desplegarse la estrategia provincial de desarrollo turístico alrededor de la valorización del atractivo Saltos del Moconá y del espectáculo de la Selva Paranaense. Tal estrategia viene acompañada por dos fenómenos vinculados que activan la atención de este trabajo: por un lado, la formación de territorios en resguardo (Reserva de Biosfera Yabotí y Parque Provincial Moconá) diseñados para conservar áreas "naturales" como integrantes de un área regional de conservación denominada "Corredor Verde", con cogestión provincial e internacional; por el otro, la aparición de planes de desarrollo y conservación que proponen a la actividad turística como superadora de los problemas económicos provinciales, en virtud de su bajo impacto en el ambiente.
El trabajo intenta contextualizar el proceso contemporáneo de transformación territorial desde la perspectiva de la expansión de la frontera agraria y las actividades turísticas, a través de las prácticas de desarrollo local, contemplando las contradicciones emergentes con los territorios en resguardo, así como los contrasentidos que acarrea la "discursiva" y promoción del desarrollo turístico con respecto a la "sustentabilidad" material de los productores locales.

BREVE HISTORIA DEL TERRITORIO ESTUDIADO

Durante las primeras décadas de siglo XIX, las tierras del actual territorio de Misiones fueron disputadas entre Paraguay, Brasil y Corrientes. Las arremetidas de los distintos ejércitos por la dominación territorial del Alto Uruguay continuaron hasta la finalización de la Guerra del Paraguay (1865-1870). En aquel momento histórico, se consolidó la economía de extracción de yerba mate transportada desde los yerbales por pequeños caminos hacía los precarios puertos del Río Uruguay, constituyéndose este río como la única vía de comunicación a lo largo de toda la región. De esta manera, se fue estructurando el espacio que en la actualidad comprende a la Provincia de Misiones en el corredor del Río Uruguay, a finales del siglo XIX.
El modo de ocupación y administración del territorio misionero por parte del gobierno correntino, junto con la formalización de la tenencia y reparto de las tierras desde 1830, son procesos fundamentales para comprender el posterior usufructo de la tierra.
En un principio, las tierras fueron arrendadas a ganaderos en el sur provincial y luego en 1860 se subastaron. Se fue consolidando lo que Abínzano (2004) denominó como frente extractivo de colonización, que caracterizó y definió el espacio geográfico regional al mismo momento que la economía nacional se iba insertando en las relaciones internacionales del capitalismo mundial. Se formaron obrajes madereros en torno a las explotaciones y a sus alrededores pequeñas colonias de obrajeros.
En esta área, la apropiación de la tierra se desarrolló en los años cuarenta con el establecimiento de los obrajes en un área prácticamente virgen. Se puede aseverar entonces, que en esta región la acumulación originaria, a partir de la producción maderera, es bastante reciente y se caracterizó por la apropiación por parte de un pequeño grupo de latifundistas de un vasto territorio (aproximadamente unas 160.000 ha en el actual municipio de El Soberbio) que fue desmontado casi en su totalidad. Según Bellani (1991), la necesidad de transportar la materia prima a los centros industriales generó una serie de uniones terrestre entre los obrajes y el Río Uruguay. Tal estructura productiva adquirió una característica regional y trasnacional: la configuración socio-espacial del Oeste de Santa Catarina y del Noroeste de Rio Grande do Sul en Brasil repite los mismos patrones y elementos de la economía extractiva misionera, la organización de las relaciones laborales y territoriales, las técnicas y el transporte y, sobre todo, en cuanto a su inserción subsumida y dependiente al mercado capitalista de Buenos Aires, por lo menos hasta mediados de siglo XX3.
Desde principios de siglo XX, se produce un poblamiento con dos caras: de manera planificada en algunas áreas y sin dirección oficial en otras zonas. Motorizado por el Estado y por los negocios inmobiliarios privados, este movimiento se desarrolló desde el sur provincial hacia el Centro y luego en dirección Nordeste. En la zona de El Soberbio y San Pedro este tipo de poblamiento se produjo de más tardíamente. Las antiguas colonias obrajeras se fueron convirtiendo en colonias agrícolas recién en los años setenta. Para esa época, los planes de colonización oficiales le dejan lugar a algunas colonizaciones de incentivo privado y "todo proceso de avance sobre la fronteras se hizo sobre la base de la ocupación espontanea de tierras" (Reboratti, 1979: 19).
Es en aquel momento histórico que el Centro-Este de la provincia presenta un aumento de la población rural y urbana, bajo la forma de inmigraciones, con oleadas desde el sur provincial y desde Rio Grande do Sul. En principio, los migrantes se asentaron sobre tierras fiscales y luego, cuando estas se agotaron, se fueron ubicando en propiedades privadas organizadas, antiguamente, para la explotación forestal extractiva (Schiavoni, 2005).
Se organizó de esta manera, y de igual modo que en otras zonas de Misiones, la tenencia minifundista de la tierra con fines agrícolas familiares y con posesiones no oficializadas de la tierra. La superposición, articulación y supervivencia de distintas formas de usufructo del espacio, a partir de actores sociales con diferentes racionalidades y proyectos económicos, ha ido configurando un territorio atravesado por complejas dinámicas de reproducción social, con una naturaleza conflictiva, desigual y fraccionaria que se puede identificar aún en la actualidad.4
La disfuncionalidad del proyecto agrícola local, organizado sobre la base de las explotaciones familiares, con respecto a la racionalidad económica de los sectores privados en los municipios de El Soberbio y San Pedro, emerge definitivamente con la implementación de la Ley Nacional 25.0805 de bosques implantados. Novedosamente, desde fines de la década de los noventa y principios de siglo XXI, el turismo es presentado como una actividad "noble" en la que todos pueden participar, generadora de riquezas y bienestar social, a la vez que es "respetuosa" con las leyes de la naturaleza evitando el deterioro ambiental.

INTEGRACIÓN A LA DINÁMICA FLEXIBLE

Con la aceleración de la denominada compresión espacio-temporal (proceso en el cual la experiencia social del espacio tiende a condensarse frente a la aceleración del ritmo de acumulación del capital y la expansión de los medios de comunicación y transporte), el capital ha conseguido reducir las barreras geográficas, creando nuevos espacios de acumulación y nuevas formas de producción del espacio en el contexto de la globalización (Harvey, 1988).
Ese reacomodamiento en las pautas organizativas del capitalismo, es analizado por Harvey desde la perspectiva del cambio en el régimen de acumulación. El emergente régimen de acumulación está caracterizado por la flexibilidad de los procesos y los mercados laborales, por la generación de nuevos productos y nuevas pautas de consumo, por la innovación comercial y por un giro en la distribución mundial en las inversiones acompañados por un sistema diferente de regulación política y social.
El capitalismo flexible re-territorializa los procesos productivos a escala global en búsqueda de nuevos espacios donde el capital pueda reproducirse. Se caracteriza por la planificación de la producción a medida y la flexibilidad y volatilidad de los mercados. La incorporación de los sectores rurales del municipio de El Soberbio a la operatoria turística se entenderá, entonces, como parte de una estrategia "flexible" en la búsqueda de negocios rentables, y como salida a las crisis de sobreacumulación recurrentes del capitalismo.
La canalización de inversiones en el ámbito turístico en áreas consideradas hasta hace poco "marginales", desde el punto de vista de la acumulación, se podrían enmarcar en lo que Harvey denominó como reorientación espacial6. En este sentido, el autor afirma que: "La tesis de los reajustes espaciales sólo tiene sentido si atribuimos al capitalismo una tendencia expansiva, entendida teóricamente mediante alguna versión de la teoría de Marx según la cual la tasa descendente de ganancia produce crisis de sobreacumulación", y en este sentido propone "aceptar la tesis de Brenner según la cual el capitalismo ha padecido un problema crónico de sobreacumulación desde los años setenta. Interpreto la volatilidad del capitalismo internacional durante estos años como una serie de ajustes espacio-temporales que fracasaron, incluso a mediano plazo, en tratar los problemas de la sobreacumulación" […] "Hay sobreacumulación cuando excedentes de capital (acompañados a veces por excedentes de fuerza de trabajo) permanecen ociosos sin destinos rentables. De todos modos, el hecho substancial es la existencia de un excedente de capital. Lo que posibilita la acumulación por desposesión es la liberación de un conjunto de activos (incluida la fuerza de trabajo) a un coste muy bajo. El capital sobreacumulado puede entonces apropiarse de los activos liberados y conducirlos a un uso rentable" (Harvey, 2003: 116-121).
A nivel nacional, el turismo como actividad económica presenta transformaciones en el seno del cambio en el modo de acumulación. Tras la consolidación de los destinos turísticos tradicionales, en principio de "elite", en épocas de Estado de Bienestar, hoy en día se le adicionan de manera complementaria nuevos sitios de consumo. La valorización se produce en torno a una multiplicidad de atributos denominados "naturales", "históricos", "culturales" o "patrimoniales" que se convierten en mercancías comercializables. El advenimiento de lugares-objeto de turismo, donde el excedente puede canalizarse y ser reinvertido, viene acompañado por el incentivo hacia cierto consumo "sostenible y natural"que resultará ventajoso para la sociedad en su conjunto, estimulado gracias a una ingente cantidad de publicidad.
Tras la caída de la paridad cambiaria de la convertibilidad y el mejoramiento de las variables macroeconómicas, las posibilidades de obtener beneficios de la actividad turística (en especial del turismo receptivo extranjero) generaron un movimiento doble. Por un lado, la ampliación de las inversiones infraestructurales desde el Estado (el mejoramiento y asfaltado de la Ruta Provincial Nº 2 en nuestro caso de estudio) y el desarrollo de incentivos para la instalación de las inversiones en el sector, y por el otro, la conformación de un mercado de compra-venta de tierras a muy bajo precio cimentado en un amplio territorio fiscal, con el consecuente desplazamiento de los ocupantes locales, que en su mayoría no poseían títulos de propiedad. 

TERRITORIOS EN RESGUARDO Y LA INTERVENCIÓN INTERNACIONAL

Una de las características durante las últimas dos décadas de siglo XX, en la Provincia de Misiones, es el aumento notable de las áreas naturales protegidas planeadas desde el Ministerio de Ecología, Recursos Naturales Renovables y Turismo (Ferrero, 2008). Las dos áreas en protección ambiental que se examinan en el presente trabajo son: la Reserva de Biosfera Yabotí (RBY) creada en 1995 y el Parque Provincial Moconá7 (PPM) de 1993. Los dos territorios pertenecen al Corredor Verde como un área regional de preservación que, a la vez integra otras áreas protegidas a lo largo de 22 municipios en la provincia (Ver Mapa 1). Como se pudo constatar en las entrevistas realizadas, la creación del Corredor Verde, así como la posibilidad de extenderlo hacia algunas áreas del municipio de El Soberbio, coinciden con la intención del Gobierno Provincial de contener el avance de la ocupación por parte de pequeños productores.


Mapa 1. Municipios del Alto Uruguay, Corredor Verde y Reservas Moconá y Yabotí.
Fuente: elaboración propia.

La RBY posee unas 253.773 Has. Está conformada esencialmente por propiedades privadas (119 lotes de 36 propietarios), reservas naturales privadas y parques provinciales. Muchas de las propiedades privadas están habitadas por comunidades indígenas y por productores agrícolas familiares, producto del particular proceso de ocupación y poblamiento escasamente planificado que tuvo lugar en la zona, como se describió más arriba. La característica más sobresaliente en la RBY, como en todas las reservas de biósfera, es la intervención, gestión y evaluación por parte de organismos internacionales de conservación y desarrollo. El territorio se gestiona bajo los lineamientos de programa internacional MAB-UNESCO8 que organizadas bajo la Red Mundial de Reservas de Biosfera bajo los preceptos de la Estrategia de Sevilla (1995). Según esta última, el concepto de Reservas de Biosfera es:
"Las reservas de biosfera son "zonas de ecosistemas terrestres o costeros/marinos, o una combinación de los mismos, reconocidas en el plano internacional como tales en el marco del Programa sobre el Hombre y la Biosfera (MAB) de la UNESCO" (Marco Estatutario de la Red Mundial de Reservas de Biosfera). Las reservas son propuestas por los gobiernos nacionales, deben satisfacer algunos criterios y cumplir un mínimo de condiciones para que puedan ser admitidas en la Red."
Y sus objetivos son:
"Las reservas de biosfera deben cumplir con tres funciones complementarias: una función de conservación para proteger los recursos genéticos, las especies, los ecosistemas y los paisajes; una función de desarrollo, a fin de promover un desarrollo económico y humano sostenible; y una función de apoyo logístico, para respaldar y alentar actividades de investigación, de educación, de formación y de observación permanente relacionadas con las actividades de interés local, nacional y mundial encaminadas a la conservación y el desarrollo sostenible".
En síntesis, en las dos últimas décadas de siglo XX en el Alto Uruguay, ha aumentado el espacio en conservación ambiental y, particularmente, aparece una nueva categoría de protección bajo la denominación de "Reserva de Biósfera". Esta nueva categoría vendría a responder el antiguo dilema de la incongruencia y separación entre la conservación de la naturaleza y las actividades productivas humanas. En esa dicotomía que homogeniza a las sociedades en el deterioro de la naturaleza (Descola, 1996), y que guió la creación de los territorios en resguardo en la provincia, intenta ser superada con las propuestas de conservación y desarrollo envueltas en el concepto de "desarrollo sustentable".
Esta variante del "desarrollo" aparece en la Reserva de Biósfera Yabotí como discurso y práctica en la cuáles se combinan la conservación de la naturaleza, las actividades productivas "sin comprometer la disponibilidad de los recursos" en relación a las generaciones futuras, así como asistir a la "conservación de las culturas locales". Es decir, a los postulados del concepto tradicional de desarrollo se le adiciona la problemática de la utilización de los recursos en un territorio dado, donde la población comparte, supuestamente, las mismas significaciones sobre la naturaleza y posee la misma racionalidad económica. Estos supuestos, cargados de aparente neutralidad socio-política, están fuertemente intricados en la cotidianeidad de las acciones políticas con una batería de documentos sobre el "desarrollo sostenible", que forman parte de las prácticas simbólicas y materiales que se ejercen desde los ámbitos de gestión ambiental territorial.

DISCURSOS Y PRÁCTICAS. LEGITIMACIÓN DE UN NUEVO PROYECTO ECONÓMICO

Los procesos de transformación y activación de la operatoria turística se estimulan, no sólo desde la oferta de servicios públicos y privados, sino también desde la iniciativa política, junto con los avances en infraestructura, los cambios estéticos y en las pautas de consumo que se reproducen a través de la publicidad y la comunicación desde la formación de la imagen del lugar. Se le suma también a este proceso, en el caso de los Saltos del Moconá y la Reserva de Biosfera Yabotí, las designaciones y reconocimientos públicos oficiales nacionales y la intervención de organismos internacionales. Los singulares elementos estéticos que poseen estos sitios adquieren un lugar central en el proceso de re-valorización del patrimonio natural del Alto Uruguay y generan espacios con nuevas ofertas para el turismo.
La valorización y comercialización de los Saltos del Moconá y de la Selva Misionera se encuentran concebidas en el seno de un auge sin precedentes por "el regreso a la naturaleza" y un efímero interés, propio de la postmodernidad, por la cuestión ambiental, convirtiéndola en espectáculo, constituyéndose también como parte del paisaje a las culturas y los modos de vida locales.
Uno de los promotores de la Cámara de Turismo local asegura que "aún existe una barrera cultural para ciertos cambios, como el turismo. La municipalidad de El Soberbio no tiene ninguna política al respecto. Sin embargo, existen lugares como Colonia y Puerto Paraíso que se están convirtiendo en polos turísticos gracias a los Saltos del Moconá" (12/04/09)
En este sentido, Nouzeilles afirma que el turismo también fue alcanzado por la nostalgia del equilibrio ecológico perdido en el camino hacia el progreso y la demanda de lo natural ha sido alentada por variantes híbridas del turismo (ecoturismo-etnoturismo-agroturismo). En este sentido asegura que: "El subdesarrollo que no hace mucho se veía como causa principal del atraso, justificando, mas allá de las diferencias, la posición subordinada, pasan a ser de pronto garantía inesperada de reservas dietéticas, económicas y simbólicas […] Las estrategias de marketing para promover estos productos insisten con tales asociaciones" (2002: 13).
Bajo el paraguas del desarrollo sustentable, como novedad teórica y palabra "comodín" de diversas acciones, se plantea el desarrollo económico, la "racionalidad" ecológica a futuro, la inclusión de la población local en estas esferas y su participación continua en las decisiones políticas al respecto. Sin embargo, no se tienen en cuenta las limitaciones que condicionan el acceso diferencial a los recursos, la evidente disparidad de "capital social" entre los diversos actores participantes y los conflictos emergentes por la apropiación de la tierra, siempre desde una perspectiva neoclásica de la sociedad. De este modo, la actividad turística "sustentable" se ha impuesto, en la zona del Municipio de El Soberbio y en las áreas en preservación mencionadas, como el sendero hacía el desarrollo y el bienestar socio-económico general de "forma amigable con el medio ambiente". Así lo demuestra la síntesis el Plan Estratégico de Desarrollo Turístico de Misiones: "Su desarrollo ha de contemplarse en el marco de un modelo sustentable que contribuya a su progreso económico y social, garantizando el mantenimiento y mejora de sus recursos, la conservación del medioambiente y el desarrollo equilibrado del conjunto de la provincia" (Consultur, 2001: 9).
La cuestión de la sustentabilidad aparece también en el informe final del Plan de Desarrollo Turístico de la Reserva de Biosfera Yabotí (Provincia de Misiones): "El objetivo principal de creación de la RBY fue planificar e implementar el desarrollo sustentable de acuerdo a los lineamiento del Programa Man and Biosphere (MAB) de la UNESCO en esta región estratégica de la Provincia de Misiones" […] "Para alcanzar estos objetivos se propuso implementar modelos orientados a la diversificación de la economía regional, la concientización y educación de los pobladores y la investigación de la biodiversidad. Otro aspecto de esta estrategia es el de involucrar a las comunidades urbanas, rurales e indígenas en el desarrollo turístico" (2008: 8)
El discurso del desarrollo sustentable recupera la potencia ideológica que el concepto polisémico de desarrollo adquirió desde la segunda posguerra y se transforma en una dinámica de rescate de viejas premisas e incorporación de nuevas formas de intervención. La más fuerte de las ideas recuperadas es la noción taxonómica de desarrollo/subdesarrollo creada en la sociedad. Aquellas homogeneizaciones hacia "los otros" y a sus territorios que desde los países centrales se imponía a las sociedades no occidentales, por estos tiempos reaparecen, no solo incluyendo formas unívocas de vencer la pobreza y el "atraso", sino que ahora se dictaminan los modos de "intervenir" y "gestionar" la naturaleza y las actividades productivas en pos de un "manejo adecuado" de los recursos para propiciar la salida de subdesarrollo como por un sendero fijado hacia el desarrollo.  
El modelo práctico se conjuga con una epistemología que entrecruza lo global y lo local desde el diseño de planificación en el ámbito internacional hasta las prácticas de intervención en el ámbito regional específico. En Octubre de 2009 se presentó en Posadas, Misiones el "Primer Foro de Turismo Sostenible en Misiones" en los cuales se hicieron públicas las directrices sobre "sostenibilidad" y "sustentabilidad" en el turismo provincial. Dice el documento sobre razones teóricas:
"Uno de los principales desafíos de las políticas públicas en la actualidad se refiere, precisamente, a la necesidad de territorializar la sustentabilidad ambiental y social del desarrollo (el pensar globalmente pero actuar localmente) y, a la vez, sustentabilizar el desarrollo de las regiones, es decir, garantizar que las actividades productivas contribuyan de hecho a la mejoría de las condiciones de vida de la población y protejan el patrimonio bio-genético que habrá que traspasar a las generaciones venideras" (2009: 3).
Las intenciones de lo sostenible son:
"Dar un uso óptimo a los recursos ambientales que son un elemento fundamental del desarrollo turístico, manteniendo los procesos ecológicos esenciales, ayudando a conservar los recursos naturales y la diversidad biológica. Respetar la autenticidad sociocultural de las comunidades anfitrionas, conservar sus activos culturales arquitectónicos, sus valores tradicionales contribuyendo al entendimiento y la tolerancia intercultural" […] "Por lo anteriormente expuesto, esta propuesta deberá inexorablemente estar acompañada de un alto contenido educativo, que transforme las barreras que le son propias a las comunidades rurales, a una cultura basada en prácticas, muchas veces ancestrales, de fuerte arraigo agrícola; pero sin experiencia en la prestación de los servicios que la demanda requiere; esto además redundará en la obtención de beneficios económicos y la formación de gran cantidad de promotores ambientales" […] "Cambiar la racionalidad no sostenible por una racionalidad sostenible. No abandonar viejas prácticas pero sí incorporar nuevas costumbres. El turismo sostenible así lo indica" (2009: 2).
Se identifican entonces, en los planes de desarrollo turístico de la zona, en los trabajos de RBY, en el programa MAB-UNESCO y en la mayor parte de las fundaciones que presentan informes en la zona, propuestas teórico-epistemológicas modernizantes de corte neoclásico. De modo que, englobados en el paradigma evolucionista de vencer el "atraso económico" y preservar los ecosistemas, se trabaja con una sociedad atomizada y supuestamente homogénea. De forma que, a pesar de los nombramientos explícitos sobre la presencia en la zona de distintos actores sociales, se omiten las inserciones diferenciales en la apropiación de la naturaleza y, tras ese velo, se diluyen las diferentes posiciones estructurales y las historicidades que determinaron la situación socio-económica actual de los actores locales.
En este sentido, la propuesta turística dentro del territorio de la RBY se encuentra acompañada de una producción de textos proveniente de instituciones que se bañan con una discursiva neutral. Tales producciones se argumentan sobre un colectivo indiferenciado y se trabaja sobre un mundo único y una cultura universal donde todos pueden participar, y además, donde todos tienen iguales significaciones sobre la naturaleza, iguales perspectivas e iguales posibilidades (Belli y Slavutsky, 2005).
La homogeneización y la atomización social ubican a la población local en un lugar a-histórico y, a partir de allí, la sitúan en una línea de partida común sobre un único camino, "el camino deseable" y se declara el punto de llegada a la situación "adecuada". En ese camino se licuan todo tipo de disputa social y se dejan en un plano de opacidad posiciones desiguales y contradictorias, así como las relaciones de poder que las revisten.
Durante las últimas décadas, en momentos de auge con la re-creación del atractivo turístico de los "Saltos del Moconá", han sido predominantes las intervenciones gubernamentales y de ONG9 e instituciones internacionales. Estas agencias han venido incentivando la transformación productiva hacia la actividad turística como práctica que propicia el "desarrollo sustentable". Detrás de los territorios en protección ambiental y de desarrollo turístico sostenible con su unívoca forma de gestionar la naturaleza y los problemas ambientales, quedan encubiertas las causas históricas de la casi completa extinción de la Selva Paranaense, los modos particulares de ocupación y posesión de la tierra en el Alto Uruguay y las relaciones de subalternidad que caracterizan la complejidad social de la zona.  
   

TRANSFORMACIONES ESPACIALES RECIENTES

El espacio local se configuró a partir de la posesión de pequeñas parcelas de tierra por parte de los nuevos poseedores dedicados a la producción agrícola en minifundios caracterizados, en general, por la producción  de subsistencia y con creciente especialización en la producción de tabaco. Desde los años noventa, y posteriormente en la primera década de siglo XX, se produjo una ruptura socio-económica y, consecuentemente, una redefinición del espacio local.
La salida a la crisis económica reciente se ha sostenido sobre dos pilares fundamentales. Uno de ellos es la expansión de la producción de coníferas a gran escala por parte de grandes capitales trasnacionales (el ejemplo más paradigmático es el de Alto Paraná SA). El otro sostén se apoya en el desarrollo turístico, en un contexto postdevaluatorio y a remolque de la sanción de Ley Nacional de Turismo Nº 25.997.
La conversión de la naturaleza en espectáculo es una característica de la sociedad postindustrial a finales del siglo XX, característica reproducida en la promoción del Parque Provincial Moconá y la Reserva de Biósfera Yabotí. En estos nuevos espacios sociales se reproduce la vieja separación entre lo prístino y armonioso versus lo peligroso, ubicando a los productores minifundistas y las poblaciones indígenas como potenciales predadores de esta naturaleza, por lo que se hace necesario re-educarlos para direccionar su progreso económico y su bienestar social (dentro del paradigma del "desarrollo sustentable"). En este contexto, reaparecen las antiguas familias terratenientes (que habían comandado la extracción indiscriminada de madera) reclamando la propiedad de las extensiones dentro de Reserva. Estos propietarios, montados en la discursiva del desarrollo turístico y la conservación, depositan en los pequeños productores la responsabilidad sobre los problemas ambientales.
La valorización turística de los Saltos del Moconá, la creación de los nuevas modalidades de territorios en conservación y su exención de impuestos inmobiliarios, las intervenciones ministeriales, las mejoras en la infraestructura comunicacional, la aparición de ONG ambientalistas y la formulación de proyectos de desarrollo turístico sustentable han activado un proceso de revalorización de la tierra con vistas a la rentabilidad de los servicios a futuro. A su vez, han despertado en las viejas clases terratenientes un interés por la ocupación efectiva del territorio que había sido dejado de lado durante casi cuarenta años. Esta reaparición en escena ha generado una disputa por la posesión de la tierra entre los propietarios ausentistas y los pequeños productores agrarios dentro de Reserva. Tal situación ha causado el desplazamiento de "colonos ocupantes" hacia tierras marginales y diversos conflictos judiciales producto de resistencia de estos últimos.
La valorización en torno al turismo ha generado también un aumento en el precio de las tierras sobre la zona costera al Río Uruguay y una activación de operaciones inmobiliarias en torno a las expectativas sobre el futuro del turismo. Los pequeños productores venden sus tierras y migran hacia la zona urbana, engrosando las filas de los desocupados en la localidad de El Soberbio. Según comenta alguien allegado a la Municipalidad, "es impresionante el número de personas que se han trasladado a nuestra localidad y que no tienen trabajo. En la última gestión se pasó de los 500 a los 4.000 pensionados por distintos casos de invalidez" (Entrevista realizada el 16 de Abril de 2009). Los compradores son inversores extra-locales y extra-regionales que invierten en el sector turismo, a la vez que se realizan adquisiciones orientadas a la especulación, a la espera de una nueva alza en los precios. Según se pudo relevar, para el año 2010 existían 9 complejos turísticos y 6 en construcción la localidad de El Soberbio, mientras que había 9 al interior de la selva y 5 de Ecoturismo, todos fuera de la cabecera municipal.
En resumen, la valorización del territorio en torno a los Saltos del Moconá se ha apoyado sobre el discurso ambientalista y ha puesto a la naturaleza, a la población local y a la indígena en un lugar escénico. El proceso de comercialización de la conservación de la naturaleza y de la cotidianeidad humana exotizada, ha sido reapropiado por inversores del sector turístico y por sectores locales acomodados, efectivizado por la adquisición de tierras y por la facilidad para los capitales  foráneos para la adquisición de beneficios.

EL ESPACIO PRODUCTIVO LOCAL Y LAS DIFERENTES FRACCIONES DE CAPITAL

En el Alto Uruguay se pueden identificar cuatro sectores productivos de importancia: el tabacalero, el maderero, el turístico y el inmobiliario. Vale la pena mencionar que algunos intereses sectoriales se pueden articular entre sí, como sería el caso de los dos últimos grupos mencionados, por lo que no necesariamente todas estas fracciones de capital se encuentran en plena contraposición.
En el mapa 2 puede verse el polígono forestal, que refiere a espacios que ya han sido desmontados y reforestados con especies foráneas, principalmente coníferas. Se pueden identificar, entonces, grandes extensiones de tierras dedicadas al monocultivo de división de plantas, predominando el pino eliotti, una especie resinosa que se utiliza para la industria del papel y la celulosa localizada a la vera del río Paraná. En las zonas más cercanas a las ciudades de San Pedro y San Vicente, en el corredor de las Sierras Centrales, existen también grandes explotaciones monocultoras, así como en el municipio de Colonia Aurora. A su vez, como afirma un productor local de El Soberbio, "muchos empresarios de San Vicente han venido a comprar tierras al municipio para talar y reforestar, sin emplear a mucha gente ni procesar acá la madera" (Entrevista realizada el 9 de Abril de 2009). Actualmente, existen en el municipio unos ocho aserraderos de pequeña escala.  


Mapa 2. Alto Uruguay. Polígono forestal y concentración tabacalera.
Fuente: elaboración propia.

Por su parte, la especialización10 en el cultivo de tabaco burley se constituyó en la otra pata de la expansión productiva provincial, localizándose a lo largo del Alto Uruguay a partir de la década del ochenta. Como se observa en el mapa 2, en los municipios del Nordeste de Misiones se concentra esta actividad, siendo Colonia Aurora y El Soberbio los que ostentan mayor proporción de tierras dedicadas a este cultivo (del total de las explotaciones dedican entre un 40 y un 50% al cultivo de tabaco).
En el Alto Uruguay, la expansión del frente extractivo maderero se caracterizó desde sus comienzos por una substancial concentración de la tierra. A partir de los setenta, a raíz de esta explotación desmedida y sin ningún tipo de control estatal en conjunción con la caída internacional de los precios y la apertura a la importación, el sector maderero se sumergió en una crisis de la que recién se recuperaría tras la convertibilidad de un peso un dólar. Durante los ochenta, y sin intervención del Estado que contenga el desmoronamiento de esta actividad, se comenzó a desarrollar la producción tabacalera. Con esta actividad los dealers multinacionales, a través de las empresas acopiadoras, controlan la totalidad del proceso productivo. Este tipo de integración vertical se desarrolla bajo la modalidad de agricultura bajo contrato (Baranger, 2007; Diez, 2009; García, 2009b).
De acuerdo con Baranger (2007) "la producción tabacalera en el Alto Uruguay puede encuadrarse como un caso típico de agricultura bajo contrato, porque los productores directos son formalmente agricultores independientes pero trabajan para una compañía que les adelanta los insumos y con la cual asumen el compromiso de entregar su producción. En esta modalidad de integración vertical de la producción las compañías tercerizan el proceso productivo agrícola, aunque conservando un control casi absoluto sobre el mismo" (citado en Diez, 2009: 108).
Los minifundistas tabacaleros conservan la propiedad de los medios de producción, pero como afirma Diez "las empresas controlan y supervisan la esfera productiva e imponen precios de acopio y condiciones de entrega en la esfera de comercialización del producto" (2009: 33). Los mecanismos de esta subsunción indirecta se expresarían a través del cambio tecnológico en el proceso laboral doméstico, la introducción de formas intensivas de producción y pleno acceso del campesino a la modernidad capitalista (Gordillo, 1992).11
En la actualidad, se está comenzando a avizorar una merma en la productividad del tabaco debido al desgaste que produce en la tierra12. Sin embargo, muchos productores siguen con este cultivo por diversas razones económicas y culturales. La seguridad que ofrece el pago por adelantado al ciclo productivo, tener obra social, además del "saber hacer" de dos generaciones, influyen a la hora de continuar con el tabaco. Un productor de Colonia Arroyo Bonito-Km 15 cuenta: "hace más de quince años que hago tabaco y hace dos que voy a pérdida. Quiero cambiar, pero no tenemos muchas alternativas" (20/04/ 2009).
Más arriba, se analizó el caso de los emprendimientos turísticos y su relación con los discursos del desarrollo y la preservación del patrimonio natural. En estrecha relación con este sector se encuentra el desarrollo del mercado inmobiliario. Como afirman algunos agentes locales, las "expectativas a futuro" son enormes. Según uno de los entrevistados, "en zonas cercanas a la nueva Ruta Provincial 2 una hectárea puede costar entre 5.000 y 20.000 dólares" (16/04/09).
Ahora bien, tanto los sectores productivos como los especulativos aumentan la demanda de tierras, de modo que se incrementa el nivel de precios, a la vez que se produce expulsión de población hacia áreas urbanas u otras rurales. En este sentido, la puja por la tierra se expresa entre las contradicciones entre el Ministerio de Ecología, que intentan contener el avance de los ocupantes declarando como reserva parte del territorio provincial, y las empresas acopiadoras de tabaco que responden a los dealers y presionan para que los colonos y ocupantes no sean desplazados y sigan produciendo (según datos relevados a nivel local, existen en el municipio de El Soberbio unos 3.500 productores).  

A MODO DE CONCLUSIÓN

Los procesos de reconfiguración socio-económica han marcado su impronta territorial a lo largo de la historia del capitalismo. A su vez, han sido diversas las transformaciones espaciales que se han vivenciado durante los últimos treinta años, tanto a escala local como global. En este sentido, el fenómeno de sobreacumulación de capital a nivel mundial significó que una gran cantidad de excedente no encontrara destinos rentables en las ramas de la producción en las que se habían originado. De este modo, la canalización a través del sistema bancario significó que este "ahorro" se transformara en inversión orientada al ámbito rural y la explotación de los recursos naturales en general, en áreas que eran consideradas como marginales hasta mediados de los setenta.
Por su parte, en el Alto Uruguay el avance de la producción se desarrolló en los últimos tres decenios en base a dos industrias de gran escala: la forestal y primordialmente la tabacalera. En dirección Centro-Este de la provincia de Misiones fue avanzando la producción de tabaco burley, encontrando tierras vírgenes y con buena productividad para este tipo de cultivo. Sin embargo, desde hace apenas diez años, esta zona de la provincia comienza a identificarse como una alternativa rentable para los negocios turísticos y la especulación a través de la adquisición de tierras a bajo costo.
Como parte constitutiva del régimen de acumulación flexible, la redefinición local del espacio se corresponde con la incorporación de sitios con gran belleza paisajística a los circuitos globales de consumo de "naturaleza virgen". Lugares tradicionalmente valorizados a partir de la conformación de frentes extractivos, economías de enclave y producción primaria son hoy reapropiados por el sector turístico y la especulación inmobiliaria, con una consecuente puja por el recurso tierra.
Tanto en el Alto Uruguay y en la provincia de Misiones, como en muchos otros lugares del país, el "desarrollo turístico" se erigió como la actividad "trampolín" hacia el bienestar económico y la conservación de la naturaleza. Esta tendencia, reproducida gracias a dispositivos de legitimación discursiva, es traccionada desde agencias estatales, fundaciones internacionales y organismos multilaterales de crédito. Predominan las propuestas con vocabulario técnico de sesgo neoclásico promocionando el potencial éxito de esta actividad económica, junto con argumentos normativos y taxativos (aunque ambiguos) sobre la conservación del medio ambiente.
Detrás de los supuestos beneficios económicos generales y de la solución a las inseguridades ambientales que pregonan las planificaciones de intervención y desarrollo, se oculta una cotidianeidad local que se aparta de la propuesta unívoca y universalizante del "desarrollo", en conflicto y resistencia con las imposiciones externas. Los que trabajan las tierras, hoy en proceso de patrimonialización, generan sus propias estrategias de lucha para defender el lugar donde viven y evitar los desplazamientos hacia tierras de menor fertilidad aún no tan valorizadas en el circuito de inversión productiva.
Las instituciones estatales dedicadas al rubro turístico no han logrado aún el objetivo económico de mejorar la calidad de vida de la población local, dejándola librada a la lógica del mercado, que se expresa a través de los valores inmobiliarios, con la consecuente expulsión de los productores sin títulos de propiedad y con mayores urgencias económicas. De este modo, la población local se ubica en su amplia mayoría al margen de la actividad turística en una posición de subordinación a las decisiones del poder político provincial y del mercado.

Notas

1 Reboratti afirma que "un frente es un fenómeno transitorio, una línea móvil de contacto entre diferentes tipos de asentamiento y uso del espacio. El frente puede no estar ligado al desarrollo posterior de una frontera, y es tanto una forma de organizar el espacio como un momento del contacto de la sociedad con territorios hasta el momento no utilizados. Los frentes atraviesan los territorios sin dejar un rastro muy marcado, y están por lo general ligados a actividades extractivas, puntuales como en la minería, o extensas como en la extracción maderera o la ganadería de monte" (1990: 4). Por su parte, "se define a la frontera como la franja de transición entre un espacio ocupado en forma estable y continua por una cierta sociedad y otro que, desde el punto de vista de dicha sociedad en un particular momento de su desarrollo, se encuentra libre" (Reboratti, 1979: 2).

2 Se entiende por "enclave" o "islote" a cualquier espacio de especialización productiva (tabaco, madera, ganadería, commodities para exportación, polo turístico) que ha configurado territorios con fuertes asimetrías entre la reproducción económica de estas actividades y los espacios de reproducción local (García, 2009a).

3 El proceso esta caracterizado en profundidad en Madeiras, balsas e Balseiros no Rio Uruguay de Bellani (1991). La autora, al describir el proceso de colonización del Municipio de Chapecó en Santa Catarina-Brasil, caracteriza las particularidades la actividad maderera de extracción, las relaciones y técnicas de trabajo, los circuitos de comercialización y su relación con la cuestión fronteriza con Argentina.

4 Según uno de los abogados en la quiebra de una de las empresas de colonización privada, "la convivencia del latifundio obrajero de sociedades anónimas de Buenos Aires con los minifundios se dio hasta los setenta. En aquellos años se promueve la ocupación para que el Estado comprara las tierras ya desmontadas y de escaso valor. Tras un proceso de embargos y compras, el Estado Provincial lotea y regulariza gran parte de la tierra de El Soberbio, cerrándose el ciclo para el año 2000" (10/04/ 2009).

5 La Ley de Inversiones para Bosques Cultivados fue sancionada por el Congreso Nacional el 16 de Diciembre de 1998 y promulgada de hecho el 15 de Enero de 1999. En la misma se instituye un régimen de promoción de las inversiones que se efectúen en nuevos emprendimientos forestales y en las ampliaciones de los bosques existentes.

6 Se entiende por reajuste o reorientación espacial a cualquier cambio locacional que puede darse mediante la apertura de nuevos mercados, nuevas capacidades de producción, nuevas posibilidades de recursos y mano de obra en o hacia lugares distintos a los tradicionales durante el régimen de acumulación fordista.

7 Tiene una extensión de 999 Has. El Parque fue creado a partir de la donación de tierras privadas por parte de la familia Laharrague.

8 El significado de la sigla MAB Hombre y Biosfera. El comité MAB-UNESCO agrupa en una red mundial las distintas reservas de biosferas y monitorea su manejo conjuntamente con la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación y el Ministerio Ecología Recursos Naturales Renovables y Turismo.

9 Las que mayor participación tienen son Fundación Vida Silvestre, Proyecto Araucaria XXI. Actúan en conjunto con agencias internacionales de cooperación (por ejemplo, AECID de España). Esas instituciones frecuentemente presentan planes de acción y actúan como banco de financiamiento para las actividades.

10 Siguiendo a Diez, esta autora afirma que en el Alto Uruguay no se puede hablar de monocultivo de tabaco. Si bien este cultivo estructura todos los tiempos de la producción doméstica, se combina con productos de autoconsumo (poroto, mandioca, productos de huerta) que conforman una economía más diversificada, aunque siempre subordinada a la producción de tabaco burley (2009: 101).

11 Gordillo analiza detalladamente el caso del Chaco Central. En aquel ejemplo, la subsunción indirecta formal se establece por la no alteración del proceso de producción, la marcada estacionalidad del trabajo doméstico y su carácter plenamente extensivo; mientras que para el Alto Uruguay la metamorfosis técnica, la fijación y rigidez del ciclo anual de producción del tabaco y la utilización intensiva de los factores de producción determinan una subsunción indirecta real

12 Un ex instructor de una de las cooperativas locales, que trabajó entre 1989 y 1996, afirma que en aquella época cada plantín de tabaco rendía unos 140 gr, mientras que en la actualidad no supera los 100 gr.

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