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Avá

versão On-line ISSN 1851-1694

Avá  no.17 Posadas jul./dez. 2010

 

ARTÍCULOS

Sobre el tiempo y las personas al interior de una organización piquetera

Laura Colabella*

* Doctora en Antropología Social, Museo Nacional- UFRJ. E-mail mlauracol@yahoo.com.ar

 


Resumen

Este artículo busca a partir de un evento extraordinario en la historia de una organización piquetera, analizar el modo en que sus miembros cuantificaban su participación en el movimiento. Para ello, elegí la noción de "tiempo en el movimiento" puesto que permite reconocer aspectos que ultrapasaban los años que las personas llevaban como partícipes de la organización; y a la vez porque en ella se podían reconocer los modos singulares en que el Estado se inscribía en la vida cotidiana de ese colectivo social. El análisis muestra que es necesario dar continuidad a una perspectiva recientemente iniciada que rompe con el dualismo sociológico clásico entre Estado/ Sociedad Civil. Pues de esa manera se transita por caminos menos prejuiciosos que ayudan a una mejor comprensión de las formas políticas de la pertenencia social.

Palabras clave: Tiempo en el movimiento; Acción Colectiva; Estado; Piquetes.                               

Abstract

This article seeks to analyze the way in which its memebers quantify their participation in the movement,  based on an extraordinary event in the history of a pickeeters´ organization.To this end, I have chosen the idea of "time within the movement" as it makes it possible to recognize some aspects which exceeded by far the years spent by these people inside their organization: and, at the same time, it was an idea that allowed me to recognize the peculiar manners in which the State entered the daily lives of this social collective feeling. The analysis shows that it is necessary to provide continuity to the newly started view which goes against the classical  State /Civil Society sociological dualism . In this way it becomes possible to walk along less prejudice-filled paths which offer a better understanding of what  political ways of social belonging stand for.

Key words: Time in movement; Collective Action; State; Pickets.


 

INTRODUCCIÓN

Los movimientos sociales o más precisamente los movimientos piqueteros se han tornado en objeto de análisis para numerosos investigadores constituyendo un área amplia diversa y sumamente prolífica. En los últimos años esta literatura ha afinado y depurado minuciosamente sus preocupaciones proveyendo de importantes contribuciones a un campo que podríamos denominar "sociología de los movimientos sociales". Así como los primeros trabajos estuvieron centrados en la necesidad de historizar el surgimiento de las diversas organizaciones (Oviedo, 2004, Svampa y Pereyra, 2003, Ismán, 2004), o de interpretar al piquete en cuadros de repertorios de protesta (Lobato y Suriano, 2003) y señalar su capacidad organizativa y su relación con el Estado (Svampa y Pereyra, 2003); nuevas etnografías  han revelado datos más precisos del mundo social en que esos movimientos se inscriben. En particular, se trata de trabajos que muestran de manera nítida y elocuente cómo esas organizaciones se articulan en tramas de relaciones con los modos de vida local (Quirós, 2005 y Manzano, 2007). En esos trabajos el objeto se ha corrido "del movimiento" a las personas que participan de ellos. De esa manera, la etnografía se ha constituido en nuestro amparo y abrigo contra el dualismo y las generalizaciones academicistas que tienden a separar el funcionamiento de ese universo en  "piqueteros" y "peronistas" o "acción colectiva" y "clientelismo".
En esta oportunidad, y siguiendo en la línea de las contribuciones etnográficas a la "sociología de los movimientos", traigo a la reflexión un aspecto que ha comenzado a ser tratado pero que vale la pena seguir indagando minuciosamente, me refiero: al modo en que las personas cuantifican y califican el tiempo que pertenecen y le dedican a su movimiento u organización (Calvo, 2006 y Ferraudi Curto, 2006). Una problemática que a lo largo de estas páginas llamaré "tiempo en el movimiento".
Para ello presentaré el caso de la Federación de Tierra y Vivienda (FTV, en adelante), la organización de desocupados más importante de La Matanza1,  en la oportunidad en que su presidente Luís D elia asumía como Subsecretario de Tierras y Hábitat Social en el gobierno de Néstor Kirchner; en febrero del 20062. Dicho evento, extraordinario en la historia de la organización, se constituyó en una oportunidad en la cual sus miembros, en particular, los referentes -aquellos que redistribuyen planes sociales y alimentos en sus barrios tornándose en una suerte de articuladores entre los vecinos y el movimiento- pasaron a explicitar su dedicación y compromiso. Este evento que nos habla, en primer lugar, del lazo estrecho que unía a la organización con el gobierno; al interior del movimiento se inscribió como una "conquista" y "un gran logro" a la vez que sirvió para reconstruir los orígenes de la organización y ponderar la participación de sus miembros en los eventos iniciales (piquetes) y así cuantificar su "tiempo en el movimiento". En los abordajes anteriores ese tiempo se define en términos de "militantes viejos" y "nuevos" a partir de un criterio fijado por el observador: los "antiguos son los afiliados antes del 2001 y los "nuevos" aquellos cuyo vínculo (con el movimiento) se inició a partir de ese año (Calvo, 2006: 22). En ese sentido, la diferencia se define en función de la "trayectoria" y participación en "grandes eventos" (piquetes, marchas y movilizaciones). O también el tiempo y la dedicación son considerados en sus aspectos cualitativos vinculados a "la lucha" y al prestigio que ésta confiere y puesto en juego en un incidente señalado como "absurdo": el reparto de yogures luego de una movilización (Ferraudi Curto, 2006: 147).
En nuestro caso, es un hecho extraordinario el que desata la necesidad de explicitar el tiempo que los miembros llevaban como partícipes del movimiento pero que, como veremos, incluía aspectos que ultrapasaban la suma de los años trascurridos desde el ingreso a la organización hasta el evento que traigo al análisis. De ahí el interés en continuar indagando no sólo los diversos aspectos que se vinculan a la temporalidad y dedicación sino también cuáles son las circunstancias en que surge la necesidad de explicitar esas cuestiones. Ese es el objetivo del artículo.
Para dar inteligibilidad al relato reinscribiré a los personajes en la trama de relaciones que los vinculaban y abordaré el modo en que el evento permitió explicitar la antigüedad de sus miembros. Sólo entonces podré examinar el juego de las equivalencias y el sentido que éstas tenían para los involucrados en el movimiento. Al final apuntaré las implicaciones del análisis para los estudios sobre movimientos sociales.

LA SALA DE PRIMEROS AUXILIOS: EL MUNDO DE LOS REFERENTES.

Luís D elia era, a mediados de los '80, maestro de escuela y militante de las Comunidades Eclesiales de Base. Desde allí impulsó la "toma" de terrenos fiscales por parte de un grupo de familias que conformaron el asentamiento "El Ingenio" el día 6 de enero de 19863. Durante dicho proceso las familias ocupantes elegían delegados por manzana quienes tenían a su cargo tareas diversas entre las que se contaban: contener a los vecinos frente al temor de la represión policial, organizar la compra e instalación de bombas sumergibles para la obtención de agua potable,  contratar las máquinas para la apertura de las calles para finalmente proceder al trazado de la cuadrícula del barrio. Uno de aquellos delegados fue Julio4 quien, dos décadas más tarde, se había constituido en el vicepresidente de la organización y hombre de extrema confianza de D elia; y había trabajado denodadamente en organizar a los vecinos en una cooperativa para compra de los terrenos al Ministerio de Economía, propietario del emplazamiento. Por esa razón, refería orgulloso que el Ingenio era "un asentamiento regularizado".
Seguían en la jerarquía un grupo de cuatro dirigentes, todos ellos hombres, que recibían salario y tenían dedicación completa. Luego de ellos se conformaba el grupo de los "referentes". Éstos últimos lo integraban hombres y mujeres de entre 30 y 50 años quienes eran las personas que redistribuían los planes sociales y alimentos, que la organización les concedía, a los vecinos de sus barrios. Tenían la responsabilidad de  organizar las tareas comunitarias (comedores, roperos comunitarios o copas de leche) a que obligaba la normativa del Ministerio de Trabajo a los beneficiarios de los planes y también de convocar  a las marchas, movilizaciones o piquetes.
Los relatos de la modalidad de ingreso de estas personas al movimiento variaban en cuanto a sus motivaciones: estaban los que se acercaban para obtener un recurso del Estado o porque atravesaban un momento difícil y participar del movimiento los distraía o los hacía sentirse útiles; pero eran similares al modo en que constituían como referentes. Al cabo de un período de "entrar" en la organización un dirigente les concedía un "cupo de planes" para inscribir a un determinado número de personas y así organizar un grupo de trabajo. Ninguno de ellos recibía salario sino que también ellos mismos se inscribían como beneficiarios de los planes incluso inscribían también a sus hijos y cónyuges.  Recibían también un "cupo para la mercadería" la que variaba todos los meses, según la provisión del Ministerio de Desarrollo Social, que no siempre respetaba los volúmenes y los plazos acordados para la entrega.
El "cupo" de la mercadería y los planes variaba notoriamente entre los referentes algunos retiraban para 30, otros para 50 y otras hasta 80 y más. Todos recordaban, con cierta nostalgia, cuánto ellos habían dejado de sí mismos para que la organización recibiera los "primeros cupos de planes y mercaderías": su participación en los piquetes. Los piquetes o cortes de ruta suponían acampar y permanecer en la ruta durante un tiempo que no se podía prever soportando frío, lluvia o calor sin descontar la posible represión policial. El más recordado fue el de mayor duración que se prolongó por 18 días en mayo del 2001. Por esa razón, participar de aquel corte de ruta se había tornado en una suerte de bandera cuyos manifestantes exhibían como un valor: "yo estuve con ellos 18 días en la ruta", era la expresión que muchos referían.  De manera que, permanecer en el piquete, atravesar situaciones de riesgo y sufrimiento confería legitimidad a las personas para obtener planes y hacer pedidos a la organización5. Sin embargo, en varias oportunidades escuché decir a los dirigentes… "yo respeto más a aquel compañero que pasó frío y calor en la ruta que el dice… Luís dice o Julio dice"… Esas expresiones, como veremos más adelante, señalaban modos diferenciados de recibir favores o pedidos. La primera se amparaba en la participación en los piquetes y la segunda refería a pedidos realizados a través de acuerdos personales con altos dirigentes.
 Durante el período en que tomé contacto con ellos,  dichos eventos eran parte del pasado y recordados como la etapa de "mayor furor". En este nuevo período, la vida del movimiento transcurría en la sala de primeros auxilios del Ingenio llevando adelante el control minucioso de los planes que "se caían" y proveyendo de manifestantes a actos políticos y otras movilizaciones que organizaba el gobierno.
La sala de primeros auxilios era un pequeño predio de dos plantas construida poco después de la toma, cuando se destinaron terrenos para las áreas comunes. La planta alta era el área de la atención médica a cargo de dos pediatras y un médico clínico cuyos salarios pagaba el municipio; y la planta baja correspondía al control y registro de planes sociales y mercaderías que recibía la organización. Desde una de las ventanas laterales se veía el depósito, una antigua capilla, donde se descargaba la mercadería que proveía el Ministerio de Desarrollo Social de la Nación. Cuando eso ocurría era incesante el ir y venir de los presentes de la sala al depósito para reportar las novedades ya sea del tipo de productos que había, de quienes los descargaban y de quienes se acercaban a los dirigentes para pedir la entrega anticipada.
Por las mañanas las primeras en llegar eran las chicas de la limpieza y posteriormente cerca de las 10 horas llegaban las dos referentes de mayor jerarquía: Leonor y Carola. Leonor tenía 44 años, en el 2006 cuando la conocí, 4 hijos y 2 nietos. Había nacido en el Uruguay y llegado al Ingenio en 1987. Estaba a cargo de las mujeres que se ocupaban de la limpieza del salón y del cuidado del gimnasio del barrio donde los niños se entrenaban para participar de torneos y campeonatos de fútbol. Por su parte, Carola llegaba un poco después sobre las 10:30 horas porque cuidaba de su hija mayor que llevaba adelante un embarazo complicado. Tenía cuarenta y poco años y estaba separada de su marido. Vivía en el Ingenio desde los comienzos de la ocupación y su presencia era, por momentos, imprescindible porque era la única autorizada a controlar la computadora que contenía el listado de los beneficiarios de planes de la Matanza inscriptos por los referentes de la FTV.
Los referentes, por su parte, llegaban alrededor de las 11 horas formaban una ronda y se disponían a conversar y a esperar a los dirigentes para resolver algunos de sus problemas como las dificultades de un beneficiario en el cobro del plan, la entrega de documentación para renovar el beneficio o el pedido de más mercadería para un comedor. La escena transcurría con el sonido incesante de los diferentes timbres y músicas que avisaban de llamadas o mensajes en los teléfonos celulares de los presentes.  Pasado el mediodía, alrededor de las 12: 30 horas, era el momento en que Julio hacía su aparición. Antes de entrar ya todos lo reconocían por el sonido del motor de su auto que estacionaba en la puerta de la sala. Cuando entraba, y antes que comenzara a saludar uno por uno, el clima cambiaba por completo. Los que conversaban bajaban el tono de voz o se callaban, los que estaban sentados se ponían de pie. Luego de saludar a todos circulaba en torno de los congregados -referentes y vecinos- o simplemente permanecía sentado mientras las mujeres le ofrecían un mate que preparaban especialmente para él. Era el momento de pedir.
Poco más de un mes después de mi permanencia entre los miembros de la FTV, más precisamente, el día 22 de febrero de aquel año los diarios titulaban la noticia de la designación de Luís D elia al cargo de Subsecretario de Tierras en el gobierno de Néstor Kirchner. Las referencias de los medios eran más bien peyorativas "El piquetero Luís D elia ahora es funcionario"6. A la vez que de sus antecedentes sólo destacaban la organización de piquetes y la ocupación de una comisaría en el 2004. Los medios televisivos fueron también hostiles a la designación de nuestro personaje como funcionario de Estado, al destacar que se trataba de una "muy polémica designación". Sin embargo, la mañana de aquel día 22 en la sala del Ingenio reinaba un clima tranquilo. Como era habitual Leo y Carola fueron las primeras en llegar y permanecían sentadas junto a la computadora tomado mate. Los referentes iban  llegando de a poco y preguntaban tímidamente si irían a "la asunción de Luís". Y Carola respondía "todavía no nos dijeron nada"… Cerca de las 11 se hizo presente el primer dirigente quien conversaba con Julio por su teléfono celular y refería que sólo habría 150 lugares y la prensa había pedido 20. De manera que, comentaba "no vamos a entrar todos". Ante tal situación, el comentario constante entre los congregados en la sala era que Julio daría prioridad para concurrir a los referentes de La Matanza porque aseguraban "nosotros fuimos … los primeros".
Poco después del mediodía cuando la sala ya estaba colmada de personas más que lo habitual, Julio ingresó a la sala y rápidamente pidió la palabra y dijo en voz alta lo que todos presumían… "compañeros… no hay lugar para todos pero creo que tenemos que ir nosotros porque fuimos la punta de lanza de todo esto". Los presentes asintieron con la cabeza las palabras de este alto dirigente quien, finalizó su alocución diciendo: "de Moreno y Ezeiza que vayan sólo los referentes". En referencia a que ante la falta de lugares tendrían prioridad los miembros activos de la organización y no los vecinos que simplemente recibían un plan o un bolsón de mercadería.
Una de las referentes preparó una lista con las personas que concurrirían a la ceremonia de asunción donde me incluyeron como invitada. Todas ellas comentaron la ropa que vestirían aquella noche y Lorena, una referente que concurría asiduamente a la sala, me preguntó si era mejor vestir zapatos que zapatillas.
Una semana después de la ceremonia en las paredes de la sala había un cartel con la siguiente leyenda: "Mañana 2 de marzo (2006). Movilización al Congreso. Apertura de Sesiones Ordinarias. Habla el presidente Kirchner". En la sala se habían congregado un grupo de referentes que concurrían a la sala de manera esporádica y mientras tomaban mate una señaló el cartel y comentó… "así que hay movilización… pero che… a mí de la asunción de Luís  no me dijeron nada … sentí una bronca bárbara cuando lo vi por televisión… Pero vos sí estabas en la lista", le respondió la referente que transcribió los nombres de los convocados a la ceremonia. Sin embargo, nuestra interlocutora continuó… "acá hay gente que no la ves nunca y que sólo aparece cuando"  dijo mientras señalaba con el dedo la capilla donde se depositaba la mercadería. Y continuaba "te digo más ayer vi a una retirando mercadería que está hace dos años y retira para 70 (personas)… y yo que estoy hace más de 6 retiro para 40". Carola que escuchaba la conversación mientras controlaba listados de beneficiarios en la computadora, les respondió con un comentario irónico cuando les dijo… "y …bueno… váyanse…  y vuelvan". 

LA SECRETARÍA DE TIERRA Y HÁBITAT SOCIAL

El presidente Néstor Kirchner mediante el decreto 158 del 20067 creó la  Subsecretaria de Tierras y Hábitat Social en el ámbito del Ministerio de Planificación Social de la Nación. A dicha Subsecretaria eran transferidas áreas que hasta ese momento pertenecían a otras dependencias y que incluían bienes patrimoniales y de personal técnico. Entre las áreas transferidas se incluía un banco de tierras cuyo control habilitaba al subsecretario a ejecutar leyes de expropiación.  El presupuesto destinado a dicho organismo era de aproximadamente 285 millones de pesos, y entre sus funciones se destacaban la de formular políticas de tierras, que faciliten la provisión de terrenos para ejecutar programas de vivienda y equipamiento social; y la de promover la regularización dominial en asentamientos irregulares. Por esa razón, la designación dejaba presumir que, con ella,  nuevos recursos serían provistos a la organización. Pero había algo más. Ya que con la creación de dicha Subsecretaria Néstor Kirchner no sólo concedía poder de decisión y un abultado presupuesto a nuestro personaje sino que también reconocía la trayectoria de D'elia como líder en la conformación y regularización de asentamientos urbanos. Es decir, había aspectos intangibles que circulaban junto a los recursos8. Del mismo modo, la convocatoria a la ceremonia de asunción se inscribió - reforzada por la "falta de lugares- como un gesto de reconocimiento a los "primeros" a quienes fueron "punta de lanza" del movimiento.
Poco menos de un mes después de la asunción, Luís D'elia convocó a un plenario en el gimnasio del Ingenio como lo hacía toda vez que debía comunicar alguna novedad de importancia a la organización. En ellos estaban presentes los referentes de todo el conurbano y también del interior del país. En esta oportunidad, las novedades se centraron en un pedido expreso del Presidente de proveer de manifestantes para el acto del 25 de mayo de aquel año que tendría lugar en la Plaza de Mayo. Posteriormente los anuncios fueron relativos a los cambios en la cúpula de la organización debido a que como Subsecretario de Estado, D elia quedaba impedido de presidir la FTV, cargo que pasó a ocupar Julio y como vicepresidente de la organización asumió un dirigente que le seguía en la jerarquía. Por último, el nuevo Subsecretario anunció que "la compañera Alejandra",  mujer de un dirigente, pasaría a ocupar el área de Políticas Sociales dejando vacante la Secretaria de Género (de la organización) donde se había desempeñado hasta ese momento. Y también agregó que "la compañera Lorena por su dedicación pasará a desempeñarse en la Subsecretaria en la administración de unos planes"…  Tras este último anuncio, las mujeres que concurrían a la sala, que estaban siempre en torno de Carola y Leo, quedaron completamente atónitas y empezaron a comentar entre ellas " por qué Lorena… si era la más nueva".

EL TIEMPO DE LORENA

Lorena tenía, a comienzos del 2006, 37 años era uruguaya y llegó a su barrio hacía más de 16. Estaba casada con Toni, quien se desempeñaba como portero de una escuela, empleo que obtuvo a través de un dirigente de la organización. Tenía 4 hijos y cuidaba de 2 sobrinos que su hermano abandonó. Vivían en el barrio San Antonio muy cerca de donde se inició la toma del Ingenio y a escasos 100 metros de "la casa de Luís". De su vida me dijo que para ella su prioridad siempre fueron sus hijos y su marido,  pero que en el año 1994 perdió un embarazo y cayó en una fuerte depresión.
Poco tiempo después, para sentirse mejor, empezó a concurrir a las "comunidades", es decir, a las Comunidades Eclesiales de Base en una capilla muy próxima a su casa que funcionaba en un galpón cuando aquella área era "todo campo". Allí se reunían a leer la Biblia y aunque ella "no creía mucho en Dios" asistía  porque allí "hacían tareasocial" (organizaban un ropero comunitario). Las reuniones eran coordinadas por Alejandra, la mujer de un dirigente, pero según Lorena, "siempre se llevaban la mejor ropa para ellas que venía de Caritas9… después se armó la red de barrios yo estoyde antes de serred de barrios…   y  quedé trabajando  con Camilo y con Gilda  y María ( referentes) pero aseguró que se abrió porquequería crecer".
Las Comunidades de Base eran espacios de socialización donde  las personas que participaban de ellas eran incentivadas a identificar problemas, emitir opinión y a hablar en público. Lo que les confería capital simbólico (prestigio) entre sus vecinos10.  De las doce comunidades que funcionaban en las localidades próximas al Ingenio, siete se incorporaron a la "Red de barrios" en 1995. La acción inaugural de la "Red" consistió en la realización de un censo para conocer los "problemas de trabajo, alimentos y sanitarios" cuyos resultados se tabularon, se ordenaron en carpetas y se trataron en una asamblea que decidió organizar una movilización al Ministerio de Desarrollo Social para reclamar alimentos para las familias desocupadas11. La comunidad de la que participaba Lorena fue una de las que se integró a "la red" y desde allí quedó a cargo de  Camilo, un dirigente que seguía a Julio en jerarquía y que todos los meses asignaba el volumen de mercadería que recibía cada barrio. Pero a la vez aseguró que "se abrió, porque quería crecer", es decir, pretendía ascender al interior de la organización lo que suponía adquirir y controlar un mayor volumen de recursos (mercadería de alimentos, primero y planes, después) disputándoselos a sus compañeros. Posteriormente en 1998 la "Red de barrios" se convirtió en una organización de escala nacional bajo el nombre de "Federación de Tierra y Vivienda" (FTV) integrada a la Central de Trabajadores Argentinos (CTA) que pasó a presidir Luís D'elia y que Julio seguía en jerarquía. Así, la FTV pasó a ser la organización de desocupados de  esa línea sindical.
Lorena apeló a esas denominaciones para destacar "el tiempo" que llevaba como miembro activa del movimiento al referir que estaba de "antes de ser red de barrios". Seguidamente mencionó al Programa Trabajar como el primer plan al que accedió como beneficiaria por la que se vio obligada a participar de tareas comunitarias en la guardería del Ingenio y que demoró un tiempo "hasta que salió", es decir  hasta que empezó a cobrar. Estos planes fueron de los primeros que la organización recibió luego de  piquetes y cortes de ruta entre 1998 y el 200112.  Me aseguró también que "  después  empezaron a aparecer de a puchitos, un cupo por allá otro por acá hasta que conseguí anotar a 70 personas después ellos los pasaron al jefes y se empezaron a caer… y que el nuevo cupo ( de planes) lo tenía por Género".
Los planes fueron asignados a  la organización posteriormente a los cortes de ruta y los referentes, como Lorena, los vieron aparecer de "a puchitos", es decir, de a poco y en un número determinado para cada uno. Nuestra interlocutora, recibió 70 en aquella oportunidad lo que supone un número alto debido ya que otros miembros recibieron sólo 10 en aquel período. Posteriormente señaló que "ellos", es decir, las autoridades del Ministerio de Trabajo "los pasaron al jefes". Esto es, asignaron los beneficiarios al presupuesto del nuevo plan Jefes de Hogar, creado a comienzos del 2002. A lo que se sumó la implementación de controles que derivaron en numerosas "bajas", es decir en la pérdida del beneficio a gran número de titulares. Dicha situación significó para Lorena una reducción importante en el número de personas que dependían de ella y que el nuevo plan jefes de hogar le fue concedido desde la Secretaria de Género de la FTV a cargo de Alejandra,  y a quien Lorena conocía desde que se inició en la Comunidades de Base.
 Por aquel entonces de comienzos del 2006, Lorena tenía a su cargo tan sólo 17 beneficiarios entre planes Jefes y PEC. Todos ellos "trabajaban" en la "copa de leche". Un servicio de merienda para los niños de su barrio que consistía en servir mate cocido y tortas fritas que funcionaba tres veces por semana en el comedor de su casa. Aseguraba que a varios de sus beneficiarios " le gustaría dar de baja pero que no podía hacerlo con todas y que las que trabajaban se reían de las que no trabajaban".Lorena, a su vez, tenía asignado un cupo de mercadería para 70 personas y me aseguró también orgullosa que en "el piquete del sagrado corazón"  había integrado los grupos de seguridad que estaban a cargo de Julio.
El piquete del Sagrado Corazón fue organizado en 1998, uno de los primeros que tuvieron lugar en La Matanza. En esa oportunidad la intención de los miembros de la FTV, era cortar la ruta nacional número 3 pero cuando los manifestantes llegaron al punto neurálgico donde pretendían instalar las carpas y banderas se encontraron con un gran despliegue policial. Por esa razón, no se detuvieron y siguieron camino hasta la Iglesia del Sagrado Corazón ubicada a varios kilómetros de allí,  donde permanecieron varios días protegiéndose de la Infantería que buscaba reprimirlos. La ocupación de la Iglesia se extendió por 14 días y concluyó con una marcha al Ministerio de Trabajo para reclamar planes sociales que no les fueron concedidos.  Lorena se reconoció como parte de la seguridad de aquel "primer corte". De esa manera, no sólo reafirmaba su extenso período como miembro de la organización sino también sus antecedentes a cargo de tareas de seguridad. Una actividad que  supone cierto riesgo, cuidar a los manifestantes de infiltrados y de la represión policial.

LA FTV SU HISTORIA COMO MOVIMIENTO Y "EL TIEMPO" DE SUS MIEMBROS

Como vemos son diversas las formas de acción que la FTV promovió en diversos puntos del país entre las que se cuentan las tomas de tierras, los cortes de ruta, ocupaciones de dependencias públicas y religiosas movilizaciones de apoyo al gobierno de Kirchner. Esas modalidades de "acción colectiva"  apuntan en diferentes sentidos pues están dirigidas tanto a la obtención  recursos diversos como terrenos, planes sociales, alimentos y puestos de trabajo en reparticiones estatales. Al mismo tiempo, todas esas formas de acción nos permiten señalar que la constitución de la FTV como organización fue posible gracias a su capacidad  ( la de sus integrantes) de movilizar estructuras del Estado. Así, la creación de la Subsecretaria de Tierras y Hábitat Social se inscribe como una escalada más en la capacidad del movimiento para movilizar esas estructuras a la vez que nos permite repensar la relación entre el Estado y los movimientos sociales.  
En ese sentido la "sociología de los movimientos" parece haber avanzado bastante: desde considerar que el punto de partida de las organizaciones lo constituye un proceso de "descolectivización"  frente a un Estado nacional en retirada (Svampa y Pereyra, 2003: 30) a pensar que a través de los recursos, como los planes, los movimientos entretejían con el Estado relaciones de "demanda", "intercambio" y "transacción" (Manzano, 2007: 294-296). De esa manera, el Estado pasaba de ser un estamento monolítico a un actor pensado en un universo de relaciones articulados en los modos de vida local. Siguiendo más adelante en esa pista, el "tiempo en el movimiento" se constituye en un nuevo ingrediente para esta "sociología" en tanto permite reconocer el modo en que los miembros de las organizaciones establecen un lazo entre sus trayectorias personales y las luchas colectivas; y en las que, a la vez, es posible reconocer al Estado en sus características singulares.
Recordemos que Lorena fue señalada como "la más nueva" por los asistentes a la sala y aún así fue quien obtuvo uno de los recursos más preciados por los miembros de la organización: un empleo en una repartición estatal. Este dato ya es suficiente para pensar que el "tiempo en el movimiento" no correspondía sólo a los años transcurridos desde la incorporación sino que incluía otros aspectos. Sin embargo, tratábase de una distinción que no quedaba claro para todos. Las mujeres que reclamaban no haber sido invitadas al acto de asunción de D elia eran un ejemplo de esa falta de comprensión que sí manifestaba Carola cuando ironizó "váyanse y vuelvan". En esa misma escena, se establecieron las equivalencias entre el "tiempo en el movimiento" y los recursos que cada miembro de la organización recibía. Seguidamente una de ellas pronunció la expresión "hay gente que no la vez nunca… y que sólo aparece cuando", un comentario que puede ayudarnos a entender cómo funcionaban los lazos entre los referentes y sus vecinos a quienes convocaban para los piquetes, las movilizaciones y demás acciones.
Los referentes eran quienes "anotaban" a sus vecinos en los planes y la mercadería y se constituían en el único lazo que "simples vecinos" mantenían con el movimiento. Los personajes como Lorena no eran llamados "referentes" por sus vecinos sino que ellos eran "Lorena… que trabaja… tiene gente o que está con el gobierno". Por momentos dicha relación podía tornarse altamente conflictiva pues, muchas veces, eran los mismos referentes quienes seducían a las personas para entrar en la aventura de las movilizaciones y los piquetes. Si, a su vez, tenemos en cuenta que la entrega y los volúmenes de los alimentos no siempre eran respetados por el Ministerio de Desarrollo Social, podemos comprender mejor que la premura por retirar  la mercadería podía deberse a que era a través de ella que a los referentes les era restituida la confianza en ellos depositada. Más aún si tenemos en cuenta que el número de personas que los referentes conseguían movilizar se tornaba un valor que los promovía a la hora de poder hacer pedidos a la organización. Por esa razón, entre las preocupaciones mayores de los referentes estaban las acusaciones y agresiones de los vecinos cuando la entrega de la mercadería era demorada; que incluso, en algunas oportunidades, podían llegar hasta la agresión verbal y física.  
Como vimos, no todos los referentes recibían el mismo volumen de recursos lo que se traducía en escenas de disputas entre ellos. La asignación de los mismos variaba notoriamente pero siempre era a través de acuerdos personales con los dirigentes. La situación de Lorena puede ser reveladora en ese sentido. Recordemos que esta referente se había iniciado en las "Comunidades" junto a Alejandra, mujer de un alto dirigente muy próximo a D elia, que coordinaba el área de Género de la organización que recibía un cupo de planes y mercaderías independiente del que controlaba Julio; con quien mantenía una larga enemistad. Esa situación era referida por los referentes como "los dos bandos" pues conformaban dos grupos de personas que respondían o a Julio o a Alejandra. Aunque también estaban las que personas que  "iban y venían (entre ambos grupos)" o "los que llevaban y traían (información). Lorena era una de ellas. Es decir que la asignación del puesto en la Subsecretaria se entiende más como el resultado de los lazos que Lorena pudo construir en la década que llevaba como miembro del movimiento que en la antigüedad que podía contabilizar desde sus inicios en las Comunidades de Base. Es más, vimos que Lorena y Carola la reconocían como "la más nueva". En otras palabras, no era sólo el tiempo cronológico lo que se mensuraba como parte del "tiempo en el movimiento" sino que éste incluía modos de comportamiento de las personas al interior de la organización. Esto es, de participar de piquetes, movilizaciones y actos soportando todo tipo de inclemencias, de integrar grupos de seguridad, de contener a las personas del temor de la represión policial, de reconocer eventos extraordinarios donde era imprescindible vestir ropas más sofisticadas que las habituales y fundamentalmente de la capacidad de tejer relaciones, y más aún de la capacidad por establecer relaciones con dirigentes enemistados.
A la vez, "el tiempo en el movimiento" resultaba de la experiencia vívida de las personas, de su participación en Comunidades de Base, en piquetes y en "las luchas". Dicha participación se manifestaba en expresiones tales como "yo estoy antes de ser red de barrios", "yo estuve 18 días en la ruta" o "en el piquete de Sagrado Corazón fui de la seguridad". Tratase, entonces, de una asistencia que no se justificaba mediante documentos o comprobantes sino a partir del propio testimonio de los protagonistas.  Más bien lo que se vinculaba a la noción de antigüedad era la idea de mérito, de legitimidad que resultaba de haber formado parte de los grandes eventos, a los que debían agregarse los lazos estrechados con los dirigentes. Lorena parecía ser quien mejor había comprendido esa vinculación junto a Carola quien hasta se permitía ironizar con el comentario "váyanse y vuelvan" a quienes consideraban que simplemente la suma de los años transcurridos eran suficientes para obtener recursos,  hacer pedidos a la organización y ser tenidos en cuenta a la hora de expresar gestos de reconocimiento y consideración.

CONCLUSIONES

En el caso que traje a la reflexión quedó claro, en primer lugar, que al reconocer a la organización como portador de reivindicaciones legítimas, el Estado reconocía que los individuos que se involucraban en ella ocupaban un lugar especial en la comunidad. A la vez que éstos podían recrear formas de acción colectiva y tenían la capacidad de  organizar las colectividades sociales. Ese parecía ser el reconocimiento que el gobierno le extendía a D elia con la creación de la Secretaria de Tierras y Hábitat Social. Sin embargo, más que detenerme en el análisis del Estado concedí prioridad al modo en que las personas cuantificaban su antigüedad, participación y compromiso con el movimiento. Porque a partir de lo que denominé "tiempo en el movimiento" era posible reconstruir cómo la relación entre el Estado y los movimientos se replicaba en experiencias concretas de los individuos que pleiteaban entre sí el control de recursos públicos, los que a la vez les permitían aspirar a una posición de jerarquía en el movimiento ("querer crecer", según la expresión de Lorena).  Se trataba de un modelo de intercambio amparado en la creencia de que los años transcurridos (el tiempo en el movimiento) daban derecho a la concesión de recursos y a la posibilidad de obtener un empleo en alguna repartición estatal. Como vimos, no era sólo la dimensión cronológica lo que se ponía en juego a la hora de establecer las equivalencias ("por que ella se lleva más si entró después que yo", como refirió una de las asistentes de la sala) aunque era una situación no por todos comprendida.
Para el análisis de movimientos sociales de Brasil y África del Sur, Rosa (2008) había llamado la atención acerca de  la necesidad de desarrollar una sociología que rompa con el dualismo: Estado/ Sociedad Civil. Lo que supone transitar caminos menos prejuiciosos para comprender las formas contemporáneas de sociabilidad política. Para el autor, en esa teoría históricamente localizada, la experiencia heurística de la relación entre las luchas colectivas y las transformaciones del Estado exigen una sociología que se reinventa no sólo a partir de la imposición de modelos sino por la incorporación procesual de la vida social cotidiana (Rosa, 2008:316).
Siguiendo en esa línea, la noción de "tiempo en el movimiento" nos habla preponderantemente de la profunda extensión y la relación de mutua dependencia entre las personas, el movimiento y el Estado. El caso de la FTV nos permitió reconocer diversas modalidades de acción colectiva y las diversas estructuras del Estado que eran movilizadas en esas luchas. Al mismo tiempo, la participación en ellas era cuantificada pues confería la legitimidad necesaria no sólo para obtener nuevos recursos sino también para acceder a posiciones jerarquizadas. De manera que, aspectos presumiblemente cuantitativos como "el tiempo" deben ser considerados bajo otra óptica que permita reconocer los lazos y los valores puestos en juego en aquello que se visa mensurar. Pues es así que conseguiremos avanzar en una "sociología de los movimientos" que preste atención al entramado cotidiano de los sujetos que participan de ellos. Dado que es tomando como hilo conductor a las personas y no "al movimiento" o "el Estado" que conseguimos reconocer a esas "estructuras" no como  "estamentos" sino más bien como agentes vividos ( en movimiento) y en consecuencia en proceso de transformación. Consideré a la  noción de "tiempo en el movimiento" como un aspecto que me permitía retratar más nítidamente el universo cotidiano de personas que participaban de una organización piquetera que encarnaban una suerte de articulación entre  los "vecinos" y "el movimiento". A la vez que se trataba de una cuestión que se explicitaba en circunstancias diversas: sean  "absurdas" (ordinarias) o en eventos extraordinarios ya que más el carácter inusitado o excepcional lo desataba la necesidad de explicitar mecanismos y criterios de cálculo era la aparición de recursos sean yogures, planes, alimentos o puestos de trabajo. Pretendí llamar la atención también acerca de que la redistribución debe ser analizada considerando los intangibles que acompañan la circulación de los bienes. Me refiero más precisamente a las gratitudes, los reconocimientos  y los  actos que prestigiaban a los miembros. Como vimos, el foco estuvo centrado en las personas que ocupaban una posición intermedia (los referentes) a quienes los vecinos no reconocían con esa denominación sino en función de los recursos públicos que manejaban y;  por esa razón ligados  "al gobierno". Así, la noción de "tiempo en el movimiento", que servía para justificar la posición que ocupaban los referentes, permitía reconocer los modos singulares en que el Estado se inscribía en el universo cotidiano de los vecinos matanceros.

Notas

1 El municipio de La Matanza con 320 km2,  más de un millón y medio de habitantes y 30 % de la población con necesidades básicas insatisfechas, es el distrito más extenso y pobre del conurbano bonaerense. Desde la apertura democrática, ocurrida en 1983, hasta la actualidad ha estado gobernado por el partido peronista.

2 El material empírico que aquí analizo fue recolectado por mí durante una pesquisa etnográfica que realicé entre marzo del 2005 y febrero del 2007 en el Municipio de La Matanza y que formó parte de mi Tesis Doctoral (2009).

3 Dicho proceso fue retratado por Merklen, 1991.

4 Para preservar la integridad de los protagonistas he alterado sus nombres. Sólo mantuve los nombres reales de las personas públicamente conocidas.

5 Algo similar ocurría en el contexto de ocupaciones de tierra de la mata pernambucana donde permanecer en el campamento y vivir y enseñar una lógica del sufrimiento, proveía a cada uno de una densidad simbólica que legitimaba su pretensión a una tierra. Un procedimiento que el proceso jurídico de la expropiación no lograban aisladamente conferir ( de L Estoile y Sigaud, 2006:61).   

6 Diario La Nación, 22/02/2006.

7 Boletín Oficial 30.846  publicado el 15-02-2006.

8 Para un análisis de la importancia de los aspectos intangibles de los lazos sociales en el contexto de los trabajadores rurales de la caña de azúcar en la región de Pernambuco, nordeste del Brasil, ver Sigaud (2007).

9 "Caritas" es una organización pastoral y caritativa de la Iglesia Católica. A través de una red de  mujeres "voluntarias" dicha organización organiza la distribución de ropa y alimentos  entre feligreses de Iglesias y Parroquias de barrios periféricos. Para una etnografía reveladora del funcionamiento de esa red de "voluntarias" de la ciudad de Mar del Plata, Ver Zapata (2005).

10 Para análisis reveladores de dichas Comunidades, Ver Mallimacci y Villa (2004) y Manzano (2007).

11 La manifestación incluyó la ocupación de la planta baja del edificio de la Secretaria en espera de una entrevista con el titular de la dependencia. Una comitiva fue recibida por el Secretario quien se comprometió a enviar un camión de alimentos y desplazó el ámbito de las negociaciones de la órbita nacional a la provincial (Manzano, 2007: 81). 

12 El programa trabajar era un subsidio de entre 150 y 300 pesos para desarrollar proyectos comunitarios. Se creó en 1995, tuvo tres versiones y fue financiado con un préstamo del Banco Mundial. Su duración se extendió hasta el 2002 cuando sus beneficiarios fueron adjudicados al recién creado  plan Jefes de hogar.

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