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Circe de clásicos y modernos

versión On-line ISSN 1851-1724

Circe clás. mod.  n.10 Santa Rosa 2005- 2006

 

Un discurso ineficaz en Neoptólemo?*

María Inés Saravia de Grossi

CELC (AFG)
Universidad Nacional de La Plata

Resumen: En el presente estudio desechamos el concepto que afirma que la intervención de Neoptólemo presenta una palabra ineficaz y fundamentamos nuestra apreciación con las tres modalidades discursivas que presenta la obra. Proponemos que no sólo se ponen en revisión, consideración y representación el lógos que Filoctetes recupera en la interacción con los otros personajes y el mythos presentado por Heracles en el Éxodo, sino también el poder de aînos que reivindicamos en el joven Neoptólemo, pues cumple con una finalidad decisiva en la resolución del conflicto.

Palabras claves: Sófocles; Filoctetes; Lógos; Mito; Aînos

Neoptolemus: An ineffective discourse?

Abstract: In the present work we reject the concept which affirms that the intervention of Neoptolemus presents an ineffective discourse and we based our appreciation on the three kinds of discursive strategies that the play presents. We propose that in his speech Neoptolemus revises, reconsiders and represents not only the lógos that Philoctetes recovers in his interaction with the other characters and the mythos presented by Heracles in the Exodus, but he also restores the power of the aînos as he plays a decisive role in the resolution of the conflict.

Keywords: Sophocles; Philoctetes; Logos; Mythos; Aînos

A propósito de los personajes en Filoctetes de Sófocles, con frecuencia, la crítica ha reflexionado sobre Neoptólemo desde distintos ángulos: Schlesinger (1968: 97- 156) apunta que la incorporación del joven es una novedad sofóclea respecto de las obras de Esquilo y Eurípides, según consta en Dión Crisóstomo (59: 8-10); Taplin (1971: 25-44) opone a Neoptólemo con Filoctetes por su juventud y juntos, ellos dos, opuestos a Odiseo y opuestos también a la inmortalidad de Heracles. Segal (1981: 331) señala que la nueva sociedad en miniatura de Filoctetes y Neoptólemo se funda en . Seale (1982: 26-55) declara que el choque emotivo de los personajes, cada vez que se produce, invita a mirar a Neoptólemo. En él encontramos grandes crisis que lo expulsan fuera del mandato de Odiseo y concluye con que el progreso de la trama no resulta espectacular sino silencioso. Blundell (1991: 184-225; 1993: 104-115) afirma que el drama resuelve el conflicto moral que exhibe con la llegada de Heracles. Vidal-Naquet (1995: 159- 184) considera la obra como el paso de Neoptólemo de la adolescencia a la juventud, representado en el hecho de dejar de ser efebo para incorporarse en la clase de los hoplitas. Segal (1998: 87-109) insiste con la alteridad de los efebos en cuanto no están ni fuera de la ciudad ni dentro de ella. Belfiore (2000: 63-80) afirma que el resultado de la historia ambigua de Neoptólemo se traduce en su comportamiento, pues juega un doble papel en tanto sus palabras pueden interpretarse como sinceras o engañosas y Sófocles no nos permite decidirlo definitivamente. No obstante, cultiva lazos de con Filoctetes a partir de la historia de las armas.
Una de las polaridades que han ocupado la atención de los estudiosos constituye la disyuntiva que presentan los conceptos , inherentes a la convivencia humana y que expone Sófocles a partir del Prólogo (v. 99) y luego prosigue (vv. 563, 593, 594, 612). La superación de uno de los dos términos se encuentra en la respuesta de Odiseo, cuando afirma:

Pero ahora veo, cuando someto a los hombres a una prueba, que es la palabra la que conduce todo y no las obras.

Laín Entralgo (1958: 63-80) ha considerado el empleo de la palabra con fines no sólo convincentes sino de curación o ensalmo; para el crítico, el sentido de la 'persuasión' radica en la valoración del bien hablar, pues la palabra atractiva, en efecto, apacigua.
Hoppin (1990: 137-160) afirma que los elementos de persuasión, en Filoctetes, están formulados por el falso y el arco de Heracles. El primero fracasa: Heracles pronuncia no un sino un , que persuade finalmente a Filoctetes para pelear en Troya. A partir del momento en que Neoptólemo devuelve el arco, sólo se pronuncian discursos verdaderos. Jouanna (2001-2: 381) plantea la disyuntiva entre el empleado por Neoptólemo y el de Heracles. El crítico considera ineficaz el primero; en cambio, otorga al segundo concepto la primacía de ser la palabra autorizada, la palabra divina. Nosotros disentimos de Jouanna en que la intervención de Neoptólemo debe ser considerada como un discurso inoperante.1
En el presente estudio, proponemos que, en la obra, no sólo se ponen en revisión, consideración y representación el que Filoctetes recupera en la interacción con los otros personajes y el presentado por Heracles en el Éxodo, sino también el poder de que reivindicamos en el joven Neoptólemo, pues cumple con una finalidad decisiva en la resolución del conflicto.
Con respecto a este último concepto, la definición que propone el diccionario Liddell-Scott (1968: 40) prioriza el sentido de 'relato', 'historia'. Además, se le adjudica un sentido moral de 'fábula'. En general, se interpreta como 'proverbio' y también 'enigma'. Por último, posee un sentido de 'elogio'.
A partir de la definición dada, nosotros interpretamos como el discurso que consiste en una forma de expresión edificante y que lleva implícita una advertencia, posiblemente ante el panorama de eventuales faltas; por tanto enhebra un discurso que instruye y a la vez advierte.2 Nos ocuparemos de la performance de Neoptólemo y de la comprensión tolerante de Filoctetes, pues el comportamiento del hijo de Aquiles ha triunfado en tanto , al modo en que Odiseo pronuncia frente a Eumeo en Odisea (14, 462-506). En aquel caso, el código empleado refiere a lo inmediato, es decir, la hospitalidad, pues el propósito de Odiseo consiste en obtener "una manta" . En la obra de Sófocles, alude al pasado heroico que refiere una historia sobre la Guerra de Troya y, por medio de su exposición, cierra el vacío o dimensión entre dicho pasado heroico y el presente histórico. Encontramos esta disposición en las primeras intervenciones de Neoptólemo ante Filoctetes, fundamentalmente el discurso de los vv. 343-390).
Una vez expuesta en el Prólogo la estrategia por seguir, los marinos que obedecen al hijo de Aquiles se acercan y Neoptólemo, que hasta entonces era un neófito inexperto, pasa a ser un joven conductor, que organiza la táctica planificada.
Además de la configuración espacial que exponen Odiseo y Neoptólemo en su arribo a la isla, se produce una segunda entrega del espacio cuando Filoctetes llega, narra sus desventuras y nombra su realidad circundante. La visión que Filoctetes tiene de sí mismo perfecciona las de Odiseo y Neoptólemo en crudeza, , dado que la naturaleza le es decididamente hostil.3 Filoctetes reconoce voces griegas en su isla desierta (v. 225). Luego se presenta ante los visitantes en una tercera persona (vv. 227-228). El hombre enfermo toma distancia de sí mismo e inmediatamente de la euforia inicial pasa a la sospecha (v. 229). Sabe que la esperanza de rescate sería prematura. Neoptólemo se presenta como (v. 233) y a continuación los vocativos revelan la emoción de un fuerte patetismo (vv. 234-236).
Se produce un breve diálogo informativo (vv. 239-253) en el cual, como en los encuentros en la épica homérica, Neoptólemo declara quién es y Filoctetes recuerda incluso a su abuelo materno.4 El joven se presenta concluyente:

Yo provengo de una familia de Esciros, rodeada por el mar, y navego hacia mi casa; me llamo Neoptólemo, hijo de Aquiles; ya sabes todo.

Hay una construcción paralela y el ritmo es de disolución en la primera parte (v. 240). El verso se encabalga con el siguiente hasta el primer hemistiquio. La cesura separa en primer lugar la estirpe de Neoptólemo (v. 241), precisamente aquello que no puede ocultar es el hecho de ser el hijo de Aquiles. En segundo lugar, el hemistiquio final cierra la presentación y a su vez deja la expectativa de otorgarle sentido a . Y con esta clausura sintética elide el plan del Prólogo (Cfr. Ussher 1990: 120). Cuando Neoptólemo retoma la iniciativa, el significado de se aclara más adelante en la obra (v. 915), en el momento en que el hijo de Aquiles está hostigado interiormente por los reparos que le ofrece la empresa y consecuentemente se produce la peripecia. La segunda interpretación de se funda en aquello que acaba de decir: que en tanto hijo de Aquiles, Filoctetes ya está advertido sobre la del joven.
La primera parte del conflicto ocupa el encuentro con Neoptólemo. Cuando Filoctetes ingresa en la escena, los personajes se presentan mutuamente y el encuentro produce la recuperación paulatina del carácter del héroe solitario, que se interesa por el mundo del cual lo discriminaron y al que retornará. En la lógica de sus preguntas subyace un halo o idea de proyecto existencial. En la conversación con el joven Neoptólemo, Filoctetes se reencuentra con su lengua, de la que se ha visto privado durante diez años. La capacidad de teorizar comienza junto con la conversación; por eso toma distancia y habla con una voz que parece resultarle extraña, algo así como la voz de Edipo en el Éxodo de Edipo Rey. Justamente la conversación despierta su actividad interna; se mueve dentro de sí la avidez de comunicación que no tuvo durante esta época. Paulatinamente, el diálogo suaviza las heridas del pasado. La ironía se produce en el sentido en que Neoptólemo se afianza en su personalidad tanto como Filoctetes en la propia, y esta reciprocidad da sus frutos en el final de la obra. La conversación no contiene un único aspecto, sino que todos se conmueven y alteran la premeditación de sus estrategias. Éste es el momento en que Neoptólemo elabora la memoria colectiva, gracias a las preguntas de Filoctetes y a su vez él mismo elabora su propio pasado con el racconto de los diez años del exilio de la civilización.
Neoptólemo es joven y por lo tanto no se siente comprometido con el pasado, pues no ha sido testigo de los acontecimientos (en los vv. 261 y 335 se menciona el hecho de que sabe de oídas); pero paradójicamente él resulta ser el portavoz de ese pasado desconocido para sí, que evoca a los héroes como Aquiles y Áyax.
Ante la pregunta de Filoctetes por los jefes aqueos (v. 253), Neoptólemo manifiesta la verdad, en cuanto no lo sabe; pero relata lo que le han referido con anterioridad. El joven refiere lo narrado por otros, produce una mezcla de hechos verdaderos y hechos falsos con respecto a los jefes del ejército.5 Con respecto a su propia vida, Neoptólemo expresa la verdad sin atenuantes, en cuanto surge el tema de las armas y la injusticia que para él representó la decisión. Sin duda las armas de Aquiles producen un nudo de cohesión entre los dos hombres, por el odio en común a los Atridas. Además prefiguran lo que sucederá con las armas de Filoctetes.
La oscilación se produce también cuando Neoptólemo expresa la verdad, en cuanto él no conocía a su padre y asimismo expone la mentira en cuanto retoma la estrategia de Odiseo (vv. 343-390). De este modo, el discurso produce dramatismo y veracidad con respecto a la historia personal del joven, quien actualiza la escena en que fueron a buscarlo Fénix y Odiseo a su tierra (v. 344) y en cuanto a la posterior privación de sus armas (vv. 362 ss.).6
En el caso de Neoptólemo no importa tanto que mienta, sino que evidencie su propia disyuntiva existencial; pero, mientras la mentira queda relegada a la periferia de su discurso, manifestaciones sinceras emergen de su alma con contundencia, porque es joven y no puede ocultar sus sentimientos más espontáneos. Eso explica decisiones abruptas en el desarrollo dramático pero que, en verdad, estaban subyacentes. A él tampoco le resulta fácil de sobrellevar el doble teniendo en cuenta la naturaleza heredada.
El relato impulsa la búsqueda de un pasado coherente que alivie el presente con su proyección hacia el futuro. En los momentos de mayor angustia el joven intercala discursos directos que hacen más vivo el atropello cuando intercala el discurso directo de Odiseo (vv. 371-73; 379-80). El joven vierte lágrimas de pena y de rabia. Tanto el joven como el hombre maduro expresan sufrimientos.
Neoptólemo recupera el escenario presente y la mentira original (v. 383). Los espacios evocados en su discurso remiten a Troya y Sigeo, donde Neoptólemo estuvo rodeado por el ejército en el funeral de Aquiles y por último a Esciros, su propia tierra, suelo donde nunca han de llevarse las armas. El recuerdo otorga plasticidad dramática al relato. Estos diálogos, ricos en preguntas de Filoctetes y añoranzas de Neoptólemo, ejercitan la memoria. Las realidades evocadas afloran, pueden salir a luz nuevamente; incrementan el lenguaje del hombre enfermo y por lo tanto el enriquecimiento de su mundo interior.
El diálogo actualiza el escenario troyano con gran dramatismo; paulatinamente el pasado se vuelve nítido para Neoptólemo y, cuando éste transparenta la realidad evocada, de modo que adquiere la capacidad de discernimiento por medio del relato de los hechos pretéritos, entonces otorga coherencia a sus decisiones; en suma, se comporta como un hombre adulto pues su proceso de formación ha fructificado en madurez.
Más adelante, Neoptólemo se expresa en hexámetros dactílicos, propios de la épica y propios también de la profecía apolínea (vv. 839-842) que recuerdan la proximidad al culto de Asclepio y a su vez reflejan un grado de estabilidad anímica, no alcanzada hasta ahora, que contrasta con el intento de conspiración del Coro, con su hipocresía actoral (v. 210) y con la situación escénica conjunta. La imagen acústica del hexámetro dactílico recuerda el habla de los héroes épicos, fundamentalmente al mismo Odiseo, el héroe de los En esta instancia Neoptólemo comprende la inutilidad del engaño. El joven advierte que una empresa sin ética no puede ser exitosa, pues tiene el arco pero no cuenta con la voluntad de Filoctetes.
Los dos hombres sufren. La voz de Neoptólemo suena decidida e implacable; insobornable, confiesa toda la mentira (vv. 895 ss.) y confronta con la sinceridad de Filoctetes (vv. 923-926), quien retoma su palabra con una imprecación a Odiseo, por el ardid que Neoptólemo acaba de confesar. El verso 841 marca el principio de la peripecia.
El discurso refleja el estado de angustia de Filoctetes ante un posible abandono de Neoptólemo. y (v. 927) simbolizan la crueldad.7 Cuando Filoctetes pregunta por qué calla (vv. 804-805), Neoptólemo responde (v. 806); luego dirá (v. 970), de este modo al dolor de la decencia suma la opresión mental que el engaño le ha producido. En esta situación, podemos decir que el joven aparece como el que más sufre.
Luego de la plegaria del sueño (vv. 843-864), cuando Filoctetes se repone del ataque epiléptico y experimenta un renacer, paulatinamente el hombre doliente recupera su identidad a medida que puede expresarse. El sueño ocasionó la crisis del sufrimiento que posteriormente renovó a Filoctetes y el joven aprecia los cambios; pues en esa instancia sienten una amistad profunda. Hay un nuevo encuentro, un recomenzar, que los afecta recíprocamente.8
Más tarde ingresa Odiseo y el joven permanece en un prolongado y profundo mutismo, debido a la mentira y a la emoción genuina que denota su perplejidad.9
Cuando Neoptólemo se formula la pregunta 'aporética': (v. 969), termina su crisis en el sentido en que debe, de una vez por todas, decidirse. Se quiebra su integridad ante el cuadro de desolación que presume para Filoctetes, quien ha vencido definitivamente por su bondad. De ahora en más, después de los sucesivos interrogantes (vv. 969, 974), las preguntas marcan un punto de inflexión entre los silencios y los gritos aterradores que claman piedad. Neoptólemo emerge con una nueva disposición ante Filoctetes; comienza la segunda parte de la obra. La irrupción de Odiseo en escena predispone al joven a mostrar su temperamento.
En la peripecia de la obra, el joven hijo de Aquiles evidencia expresiones de perplejidad, surgidas por el asombroso cariz que han adquirido los acontecimientos hasta ese momento, pero fundamentalmente por el descubrimiento que realiza de sí mismo.
En su última declaración Neoptólemo revela, paradójicamente, el oráculo de Heleno en forma paulatina (vv. 1324-1342), de modo de persuadir a Filoctetes. En este momento, el joven abandona sus apetencias de gloria y dispone la navegación a Esciros, admitiendo la voluntad de Filoctetes.10 El efecto de postergación del regreso produce ansiedad y para Filoctetes no sobrevienen como dos razones separadas el hecho de que Troya sea la gloria y a su vez la curación.
La esticomitia entre ambos (vv. 1380-1392) recuerda el diálogo del Prólogo (vv. 100-122) pero esta vez Neoptólemo propone la resolución del conflicto. Filoctetes también teme, como Odiseo en su momento, lo que Neoptólemo pueda decidir. El 'doble logos' de Neoptólemo es comprendido por Filoctetes cuando afirma:11

Oh, después de darme una pasmosa recomendación, ¿qué dices entonces?

Webster sugiere que Filoctetes emplea en alusión a que ya se ha visto sometido a otra ficción narrativa previa de Neoptólemo y sospecha una nueva recreación, por eso quizás él teme ante la tentación de aceptar el hecho de convertirse en herramienta de los Atridas, pues supone que la profecía de Heleno puede ser, al menos, ficcional, imaginaria.12
En el final, la propia de su triunfa entre las falsas opciones y Neoptólemo responde inequívoco ante Filoctetes:

Tú me tienes aquí como amigo y tal es mi palabra.

El de Filoctetes se cumple en Troya, su futuro, donde lo aguarda justamente Asclepio para curarlo en presencia de sus hijos, como le anuncia Neoptólemo.13
En el Éxodo, Odiseo y Filoctetes manifiestan su asombro cuando pronuncian en sendas oportunidades en relación con Neoptólemo. El adjetivo está adherido a imágenes auditivas, ya sea (v. 1225) cuando lo expresa Odiseo, como (v. 1380) en palabras de Filoctetes, pues el motivo al que se atribuye se arraiga en el habla. La capacidad discursiva que ha adquirido el joven en el devenir dramático produce un efecto ; los dos hombres temen o se asombran ante la dimensión 'pasmosa' del lenguaje empleado por Neoptólemo.14 En el drama de Sófocles, los dos maestros se sorprenden del aprendizaje y del despliegue de personalidad que dirime Neoptólemo, quien ya no escucha los consejos de Odiseo ni las súplicas imperativas de Filoctetes sino que actúa concienzudamente, resuelve el dilema de ir a casa; de ayudar al hombre discriminado para que se sienta comprometido socialmente y pretende a su vez establecer las diferencias importantes frente a Odiseo.
La iniciativa en la decisión del regreso de su amigo Filoctetes incorpora al joven casto en el compromiso con la historia, y ese compromiso consigo mismo y con los demás otorga la sutileza espiritual que muestra su ingreso en el mundo adulto de la responsabilidad.
El relato finalmente coherente de los hechos que produce cada uno de los personajes, cuando interpretan qué les sucedió y cómo actuar en el futuro, se manifiesta en la , entendida como 'inteligencia práctica', instancia en que los personajes comprenden la cohesión profunda de los hechos.15 La deviene la conciencia de sí y de las circunstancias. En el caso de Neoptólemo, el proceso que externamente se aprecia como la peripecia de su designio otorga comprensión, a Filoctetes, y esto ocurre cuando el héroe advierte que los relatos de Neoptólemo, que ocuparon la mayor parte de la primera mitad de la obra, pueden considerarse , y contempla con asombro cómo esa ficcionalización de la historia, junto con la advertencia en tono oracular, dada en buena medida por la imagen auditiva de los hexámetros dactílicos, ha cautivado la realidad de modo de producir la torsión necesaria en la dirección de los actos. Por medio del rodeo, Neoptólemo ha llegado al espíritu y la voluntad de Filoctetes y ha promovido la reactivación de la capacidad inherente al hombre como es la comunicación.
El joven comienza su misión contemplando al enfermo y éste finaliza admirando al joven, ya adulto, con toda su capacidad de elegir y poder de decisión. Neoptólemo incluyó el género de pseudo-biografía que menciona Nagy (1990: 148, 255) porque de hecho el joven no estuvo en Troya; para él la guerra ha sido una historia novelada, enigmática.
El racconto de la guerra se convierte en un relato dialógico sucinto, que se tiñe de zonas falsas y zonas verdaderas. El está despojado de toda forma narrativa porque se ha presentado como una ilustración encarnada en Neoptólemo. Ese hallazgo que advierte Filoctetes es designado como ; a su vez, la ejemplaridad del abre expectativas en su vida.
En el centro de la obra, Neoptólemo admite su experiencia como (v. 965), un sentimiento que lo anega desde hace tiempo. El enunciado connota un cambio en la personalidad del hijo de Aquiles: no teme las represalias de los Jefes ni teme al error, sino que se toma su tiempo para la osadía de sus propias decisiones. Ante este cambio del joven, Odiseo expresa su opinión y para él representa el habla intrépida del joven. Por su parte, la actitud de Filoctetes ante Neoptólemo deviene, repentinamente, semejante a la de Odiseo cuando manifiesta sorprendido .
Filoctetes también es un Odiseo a su manera; su aventura no resulta trashumante sino sedentaria, estática, siempre esperando un regreso inexistente hasta que sorpresivamente se produce. Su inferencia trae como conclusión que murieron los valientes y honorables y los abyectos sobrevivieron. Filoctetes compone el conjunto en el final, cuando Neoptólemo se ha despojado de su función de relator del pasado para formular la proyección hacia el futuro de ambos.
Odiseo, en tanto, ha sido dejado de lado en su propósito inmediato manifestado en el Prólogo, pero la capacidad discursiva que en tantas oportunidades le salvó la vida en Odisea se aprecia en su discípulo, en quien Sófocles propone un nuevo tipo de heroísmo fundado en la sinceridad, la confianza y la honradez, las cuales se atisban por medio de los relatos que, al enhebrar acontecimientos verdaderos e incidentes falsos, amplían los límites de la realidad humana. En Neoptólemo se funden los dos aspectos del heroísmo: uno tradicional, el aquileo, que conjuga la ferocidad del héroe en tanto ; y otro nuevo, el de Odiseo, a quien los Märchen le garantizaron el regreso a Ítaca. Ambos ideales conjugan este nuevo heroísmo sofócleo que no desecha el talento para vivir en ninguna de sus expresiones.
En el Éxodo, lo 'pasmoso' resulta , un relato ficcional, el atributo inherente al ser humano, de cuyo amparo Filoctetes fue privado durante diez años. Cuando al hombre enfermo se le restituyen los relatos, su visión cambia de tal modo que se integra socialmente. Filoctetes se siente asimilado al resto de la armada griega cuando su realidad hostil es recreada por medio de la voz humana que expresa Neoptólemo como . La identidad de Filoctetes recuperada por medio del discurso ha redundado en una cohesión imprescindible en los amigos para que el mensaje de Heracles se acepte sin cavilaciones.
Neoptólemo hace que Filoctetes vuelva a ser plenamente humano, así como el Odiseo homérico logra decir quién es cuando está en el barco, después de sentir que había llegado al abismo más profundo de sí mismo (Odisea 9, 502-505).
Heracles actúa como los dioses homéricos, en tanto otorga profundidad a las decisiones humanas. Filoctetes partía para Esciros y Heracles modifica la elección, pero no así la elección de Neoptólemo tal como estaba planteada al principio. Si Heracles avala la idea de Neoptólemo y Filoctetes acepta, debemos considerar que el protagonismo está, al menos, compartido.
Filoctetes ha recuperado el lenguaje, fundamentalmente por medio de , representado como una metonimia en el mismo Neoptólemo y en lo que él cuenta de la guerra. La verdad resumida y escueta del final no hace más que decidirlo a regresar a Esciros, pero el lenguaje del relato de Neoptólemo lo rescata de sí mismo, fortalece su sensibilidad. A partir de la recuperación espiritual, aparece Heracles que dirige efectivamente su viaje a Troya. Insistimos una vez más en las palabras de Odiseo, cuando afirmaba que "es la palabra y no las obras, la que conduce todo."

Notas

* Este trabajo fue leído en el Simposio Nacional de Lenguas Clásicas realizado en Mar del Plata, noviembre de 2004. Las citas en griego siguen la edición de Pearson (1928), las traducciones nos pertenecen y las trasliteraciones siguen las normas recomendadas por Fernández Galiano (1969).

1Como afirma Podlecki (1966: 244 ss.): ineffective logoi of Neoptolemus, citado por Jouanna (2001-2: 381). Ya Segal (1981: 338-39) plantea la misma disyuntiva, confiriéndole a un carácter si no engañoso, al menos confuso.

2Citamos a Nagy en la versión electrónica www. press.jhu.edu./books/nagy/PH.html, cap. 6: In contrast with the praise poetry of Pindar, the epic poetry of the Homeric Iliad and Odyssey makes no claims to exclusiveness and does not qualify as a form of ainos. Whereas both the epic poetry of Homer and the praise poetry of Pindar qualify as kleos, only praise poetry qualifies as ainos. On the other hand, whereas all praise poetry may qualify as ainos, not all examples of ainos are praise poetry. For example, the word ainos can also refer to the narrower concept of a speech of admonition, or par-ain-esis 'instructive speech'. Or it can designate animal fables, such as those used by Archilochus to admonish his friends or blame his enemies. As a doubleedged mode of discourse, the ainos can admonish or blame as well as praise. Moreover, the ainos can assume a variety of poetic forms. While it is sung and danced by choral groups in the Aeolic and dactylo-epitrite meters of Pindar, it is also recited by rhapsodes in such formats as the iambic meters of Archilochus and the elegiac distichs of Theognis. In other words it is better to think of the ainos as a mode of discourse, not as a genre. Still the point is that the genre of Homer's epic and the genre of Pindar's praise poetry are differentiated by the absence and presence respectively of self-definition in terms of ainos.

3La caverna de Filoctetes recuerda la cueva de Antígona en tanto separaba a la joven del mundo de los vivos y del mundo de los muertos. Filoctetes se protege en ella, por lo tanto lo resguarda de la muerte pero también evidencia su estado de indefensión permanente, precariedad y esfuerzo.

4El repaso de los héroes es un tema de la épica y de la tragedia. En esta situación establece una mutua simpatía entre Filoctetes y Neoptólemo.

5Cfr. Belfiore (2000: 65-80) quien considera que en Filoctetes ocurre una violación de , representada en Esciros, la antítesis antiheroica de Troya, justamente donde Aquiles viola los principios de la hospitalidad, y su alusión coadyuva para caracterizar a Neoptólemo como el hijo de un antiheroico Aquiles en Esciros, nacido como el resultado de violación de , porque Neoptólemo es hijo de Deidamía, la hija de Licomedes, quien hospedara a Aquiles. El resultado de la historia ambigua de Neoptólemo se traduce en su comportamiento.

6Odiseo y Fénix, junto con Áyax, formaron la embajada en Ilíada IX. Odiseo tiene como epíteto ; Fénix relata ante Aquiles. En ambas embajadas, tanto en Ilíada como en el relato de Neoptólemo, los dos embajadores se destacan en el habla. La ausencia de Áyax, en tanto el héroe de acción, es elocuente.

7Hay aliteraciones en p, que hacen a las expresiones más desdeñosas (vv. 927-29) y asonancia (v. 954). En el verso 241 Neoptólemo escondía la crueldad del plan inicial con la misma palabra: .

8Gadamer (1993: 103) afirma: "El misterio del sueño me parece una de las experiencias fundamentales en las que se pone de manifiesto la autointerpretación del ser humano como parte de la naturaleza y como determinación de un recomenzar."

9El joven mantiene una actitud que tiene rasgos en común con Tecmesa en Áyax.

10Para Easterling (1978: 27-39) este emprendimiento provoca la parte más importante de la obra.

11 Decimos 'doble logos' por la ambigüedad de su discurso en cuanto expresaba, en sus primeras intervenciones, cosas verdaderas y cosas falsas.

12Webster (1970: 154). Ussher (1990: 159) opina que en esta oportunidad es advise, no a tale, a fiction. Neoptólemo anuncia certeramente, a modo de , que los griegos no tomarán Troya sin Filoctetes, pues para él está reservada la corona de la victoria. está empleado como relato ficcional y como relato de advertencia.

13 Kirkwood (1994: 80): Neoptolemus' version of the cure is more naturalistic and less miraculous, since the Asclepiadae are the traditional physicians of the Greek host; Heracles' promise to send the god of healing himself is in keeping with the exalted tone of the entire epiphany and emphasizes the divine interest in Philoctetes' destiny.

14 En esta instancia de su formación, Neoptólemo se parece al joven Telémaco. La comparación entre Neoptólemo y Telémaco ha sido considerada por Whitby (1996: 31-42).

15 Cfr. Guthrie (1990: 74) para quien 'inteligencia práctica' sería la traducción euripidea de , que entendemos se aplica en Filoctetes.

Bibliografía

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Recibido: 7 de setiembre de 2005
Evaluado: 11 de octubre de 2005
Aceptado: 23 de noviembre de 2005