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Circe de clásicos y modernos

versión On-line ISSN 1851-1724

Circe clás. mod.  n.10 Santa Rosa 2005- 2006

 

Stanley E. Porter
Verbal Aspect in the Greek of New Testament. Studies in Biblical Greek 1.
New York: Peter Lang, 2003. ISBN 0820424234. 583 páginas.

El voluminoso texto de Porter inagura la serie Studies in Biblical Greek destinada a promover los resultados de las más recientes investigaciones sobre el griego del Antiguo y Nuevo Testamento. Se entiende que estos importantes estudios lingüísticos no son ajenos —por el contrario, lo ilustran en grado sumo— al koiné dialektós que dominó el mundo mediterráneo aproximadamente desde el s. III a.C. hasta el período bizantino.
De acuerdo con las palabras introductorias del autor, el mayor logro de este libro es que la categoría de aspecto verbal sintético —una categoría semántica fundada en la morfología que 'gramaticaliza' la elección subjetiva y razonada del autor/hablante en relación con la concepción de un proceso— proporciona un interesante y poderoso modelo lingüístico para explicar el sistema de los tiempos verbales en griego.
El aspecto verbal es la gramaticalización del contorno temporal interno de una situación. El rasgo semántico de la aspectualidad es la finitud/ no finitud de la acción.
Tradicionalmente, mencionamos en nuestras clases los aspectos perfectivo e imperfectivo. El aspecto perfectivo caracteriza la acción desde una determinada perspectiva: desde el punto de vista de su consumación exhaustiva y/o su carácter semelfactivo (momentáneo, que sucede una sola vez), mientras que el aspecto imperfectivo, tomado fuera de contexto, no caracteriza la acción, sólo la denomina. Es decir, mediante el aspecto, observamos la constitución interna de una situación. La relación del aspecto con el tiempo verbal es ineludible, pero debemos recordar que éste último se establece deícticamente según la situación de enunciación, no así el aspecto, que provee información acerca de la extensión temporal del evento y está determinado, con frecuencia, extraléxicamente.
Porter ofrece, después de una breve Introducción, en el primer capítulo (17-73), un panorama de las discusiones sobre gramática griega desde la antigüedad hasta nuestros días. Expone el modo en que los tiempos verbales han sido analizados exclusivamente en términos de categorías temporales y sólo ha sido reconocida la importancia del aspecto verbal en los últimos tiempos. Es interesante observar el análisis del relevamiento de contenidos que ya aparecían en Dionisio Tracio (ca. 120 a.C.) y en los primeros gramáticos estoicos (18-20).
Porter no elude el tratamiento minucioso de lo que el concepto de Aktionsart significó para los estudios clásicos. El término alemán comenzó a utilizarse en el siglo XIX para lo que algunos autores denominan "aspecto léxico". Este concepto se refiere a que el aspecto puede aparecer en el contenido semántico de los lexemas. Porter se remonta a los orígenes del uso del término, aplicado a la filología comparada griega por Brugmann (1885), y realiza un listado explicativo de seis puntos que deben tenerse en cuenta para aplicar el concepto de Aktionsart (33-5).
El mayor emprendimiento integral sobre gramática griega en el s. XX fue la Griechische Grammatik de Eduard Schwyzer, en cuatro volúmenes (1939-1953), sin embargo Porter no le dedica un tratamiento extenso (37-8).
El capítulo 2 propone un modelo de las tres principales categorías aspectuales (aspecto verbal perfectivo, imperfectivo y estático) sobre la base de la lingüística sistémica, cuya premisa esencial se refiere a que en cualquier lugar de la estructura de la lengua está permitida una elección que puede ser limitada o sumamente amplia y se puede jugar con procesos de sustitución, inserción o supresión para reflexionar sobre el tipo de construcciones en contexto. Es así que Porter presenta ejemplos del Nuevo Testamento con las mismas formas de Tiempo pero en diversos contextos temporales. El Presente no indica exactamente el tiempo cero de la enunciación sino que se extiende por un lapso más amplio que lo comprende. Es posible que el Presente se refiera a algo que sucede regularmente, o ha sucedido en el pasado tanto como ahora. En definitiva, el Presente puede usarse tanto para acciones sucedidas en el pasado, el presente o el futuro. Del mismo modo, el Perfecto no puede explicarse como "una acción pasada con consecuencias en el presente," ni el Aoristo como una "acción puntual" sino que debe tenerse en consideración la concepción de la acción que manifiesta el autor y no entender el Tiempo griego en términos de un tiempo verbal fáctico.
En el capítulo 3 se discuten cuestiones referidas al multilingüismo y la especial incidencia de las lenguas semíticas. El capítulo 4 se refiere a la oposición aspectual de mayor envergadura: aspecto perfectivo (Aoristo) e imperfectivo (Presente/ Imperfecto) en la aserción (Modo Indicativo) y la explica en registros de tipo pragmático. El capítulo 5 aplica el mismo procedimiento al aspecto verbal estativo (Perfecto) y es especialmente interesante el análisis de la confrontación entre la naturaleza subjetiva y objetiva del Perfecto (273-281). El capítulo 6 analiza las oraciones condicionales, con numerosísimos ejemplos del funcionamiento de aspecto en prótasis y apódosis. El capítulo 7 trata el Aoristo, Presente y Perfecto en los modos no-Indicativos (Subjuntivo, Optativo e Imperativo); señalamos por su especial interés el apartado sobre el Imperativo de Aoristo en las plegarias a las divinidades (347-350). El capítulo 8 examina la articulación de los participios e infinitivos de Aoristo, Presente y Perfecto. El capítulo 9 plantea el interrogante de si las formas de Futuro deben entenderse como tiempo, aspecto o modo. El capítulo 10 avanza sobre las formas perifrásticas y las "excepciones que prueban la regla".
Es éste un libro denso, con mucha información, sólo para especialistas. La conclusión de la lectura de tan profusa fuente de datos y ejemplos es que se hace indispensable examinar el uso de la lengua en el contexto sociocultural que surgen los textos del Nuevo Testamento para poder percibir con claridad el uso funcional del lenguaje. Las indagaciones sobre el discurso demuestran que hay que examinar la lengua orientándose hacia un nivel más amplio que la oración. El método debe ser sucesivamente ascendente —partir de la morfología hasta alcanzar el discurso— y descendente —analizar el modo en que el discurso influye sobre las unidades inferiores—. El tratamiento del aspecto verbal como categoría semántica es una necesidad actual del lingüista que enseña griego para poder relacionar morfología y semántica.
La bibliografía es exhaustiva y el índice de citas del Nuevo Testamento y de autores no bíblicos ayuda a penetrar por lugares diversos en esta selva de registro de casos. El estilo es escueto y propio de un texto de esta naturaleza, lo cual lo configura como un libro de referencia, a pesar de la carencia de un índice temático, cuya existencia habría colaborado con la funcionalidad de un texto un tanto abigarrado.

Marta Alesso

UNLPam