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Circe de clásicos y modernos

versión On-line ISSN 1851-1724

Circe clás. mod.  n.10 Santa Rosa 2005- 2006

 

George Jennison
Animal for Show and Pleasure in Ancient Rome.
Philadelphia: University of Pennsylvania Press, 2005. ISBN 0-8122-1919-8. 209 páginas.

Non audis? mures Africanos praedicant
In pompam ludis dare se velle aedilibus.
Plauto, Poenulus, 1011-12

El combate mortal entre gladiadores es, seguramente, el más conocido ejemplo de los entretenimientos públicos ofrecidos en el mundo romano antiguo. Sin embargo, la presentación, e incluso la carnicería, de animales salvajes y domésticos formaba parte también de los espectáculos como modo de exaltación de la magnificencia oficial. A pesar de lo difícil que resulta comprender en la actualidad el placer que las multitudes obtenían de la observación de la muerte o el combate entre animales y personas, George Jennison procura ofrecer en Animals for Show and Pleasure in Ancient Rome una historia del papel de los animales en Roma para interpretar las formas de la diversión pública en la antigüedad así como para proyectar sus alcances a los espectáculos deportivos y/o con animales en el mundo contemporáneo.
Este recorrido histórico de George Jennison está enteramente basado en datos de las fuentes primarias y en su conocimiento y experiencia directa con la mayoría de los animales que, como tema, ocupan la exposición dado que el autor fue director de Belle Vue Zoological Gardens en Manchester, Inglaterra, zoológico fundado por miembros de su familia en 1837 y de los primeros que se abrieron al público. Animals for Show and Pleasure in Ancient Rome resulta así una investigación abarcativa de los orígenes, funciones y efectos del uso de animales salvajes y domesticados como mascotas y elementos del espectáculo.
Luego de la tabla de contenidos, el índice de ilustraciones y un prefacio, el prólogo anticipa con claridad las perspectivas del texto: como los animales del mundo antiguo nunca han sido estudiados por un naturalista, la experiencia de Jennison a partir del contacto y el conocimiento de animales salvajes permite exponer y explicar ciertos aspectos que pueden permanecer oscuros para los académicos:

Such references as I give I have examined in the original tongues and pictures as far as possible, and from them I have made such deductions as seemed probable, relying for correctness on personal knowledge of the animals described. (xiii).

La introducción parte de la evidencia de que, en los entretenimientos públicos, los romanos combinaban, de horribles maneras, el placer de ver criaturas salvajes con el espectáculo de la muerte y la tortura. Sin embargo, también plantea la fascinación y afecto que los cuidadores (magistri, generalmente esclavos) tenían por sus animales así como la afición por el cuidado y protección de mascotas. Se anticipa que los animales denominados exóticos, los más buscados para los espectáculos y entretenimientos, son los que más espacio ocupan en la exposición del texto. Una hipótesis curiosa, y a la vez notable, se desarrolla también en la introducción: Jennison considera que la historia de los espectáculos o colecciones de bestias exóticas y pájaros en el mundo helénico o en el romano e itálico refleja en cierto grado la historia de la expansión griega y romana y el imperialismo, así como los shows de animales en Roma muestran algo de la constitución del estado y, al mismo tiempo, los caracteres personales de quienes lo rigieron. Otras consideraciones de la introducción se relacionan con los orígenes del gusto por los espectáculos sangrientos (los juegos etruscos, la griega) y la probable influencia de los espectáculos de Alejandría en los de Roma. Asimismo se indican ciertos datos anecdóticos que, no obstante, resultan relevantes a la hora de analizar la historia de los animales: la captura sin licencia imperial estaba prohibida; en el entrenamiento los animales salvajes debían sufrir mucho; la captura de animales destructivos en ciertos lugares del imperio (Numidia, por ejemplo) debió favorecer el paso del nomadismo a la agricultura; el gato llegó a ser un animal doméstico común en la Europa Occidental en tiempos romanos; el imperio romano fue la causa de muchos cambios permanentes en la distribución ecológica y espacial de pájaros y bestias.
El Capítulo I, "Tamed animals of the city-states of Greece", presenta el gusto de los griegos por tener o regalar mascotas o animales admirables por su belleza. Asimismo rastrea en la literatura ciertas simpáticas observaciones sobre animales e indicaciones de habilidades para domarlos y entrenarlos. Concluye que, en la época de la República, debió ser la influencia de las ciudades-estado griegas la que introdujo en Roma nuevas razas de animales y nuevos métodos para cuidarlos.
En el Capítulo II, "Zoological Magnificence in Egypt under the Ptolemies", Jennison establece que las condiciones de salud y poder que eran necesarias en el mundo antiguo para tener grandes colecciones de animales exóticos, como las constatadas en Egipto bajo la dinastía de los Ptolomeos, no se evidencian en el mundo helenístico fuera de aquel país. La inteligente curiosidad demostrada por los Ptolomeos en sus colecciones zoológicas demuestra su afición científica por el mundo animal, así como también su gusto por las exhibiciones opulentas.
En el siguiente capítulo, "The Animals of the Roman Games (to 30 B.C.)", se puntualizan datos sobre la introducción de animales africanos en Roma como el elefante, el leopardo y el avestruz, así como de las condiciones del transporte de las bestias desde sus hábitats de origen. Por otra parte, se da cuenta de que en el período que va desde el final de la segunda centuria a.C. hasta la muerte de Julio César, los espectáculos de animales reflejan la expansión del poder de Roma y la explotación creciente del mundo mediterráneo por parte de los itálicos.
En cuanto al Capítulo IV, "Shows under the Early Empire (29 B.C - A. D. 117)", la exposición apunta a demostrar que con la colección de animales, tanto propios del Imperio como provenientes de espacios fuera de sus límites, los emperadores romanos tenían oportunidades inigualables de mostrar su poder. Si bien es posible mostrar diferencias entre los distintos momentos regidos por emperadores, también se pueden hacer varias generalizaciones, a saber: las regiones del Nilo y del norte de Europa eran las mayores 'proveedoras' de animales salvajes; la demanda de animales para los ludi romanos en la época imperial fue mucho mayor que la de la República; y no sólo se constata un gran gusto por la matanza de animales en los juegos, sino también un creciente interés por la demostración de habilidades de entrenamiento y domesticación de bestias durante los espectáculos.
El capítulo V, "Shows from Hadrian to Honorius (A.D. 117-410)" informa acerca del bajo número de leones y leopardos en al arena romana durante la segunda y tercera centurias, con su consecuente aumento de animales herbívoros. Asimismo, en esta época es posible advertir la aparición de nuevos animales, como la cebra por ejemplo, que se suman a los ya conocidos para los espectáculos. Ciertos datos aportados por las fuentes, en especial referidos al disgusto de Marco Aurelio por la crueldad, demuestran que a menudo debían existir dificultades en el entrenamiento de animales para atacar seres humanos en la arena así como con el comportamiento de las víctimas durante los espectáculos.
"The Amateur's Menagerie Birds", título que lleva el capítulo VI, se ocupa puntualmente de las aves cuyo cuidado, como mascotas particulares, evidencia otra faceta del placer que el contacto con animales tenía en el mundo romano. En lo que respecta a los viveros o corrales de peces, son descriptos en el capítulo VII, "The Amateur's Menagerie. Fishponds", para mostrar su uso tanto por parte de la plebe como por las clases nobiliarias. El pueblo se contentaba con estanques de agua fresca para los peces en sus residencias ordinarias mientras que los de los nobles estaban enclavados en lugares especiales, provistos con agua de mar y contenían especies marinas.
El capítulo VIII, "The Amateur's Menagerie. Quadrupeds and Reptiles", se ocupa por un lado de los cuadrúpedos y por otro de los reptiles. Se destaca el uso de perros entrenados para la cacería o como guardianes de las casas y pastores así como su cuidado como mascotas. Se describen en este capítulo las razas 'locales' así como también las importadas de otros lugares. También se menciona al mono, en sus distintas variedades, como mascota en Roma y se destaca su empleo como animal entrenado para bailar o, incluso, tocar la lira o la flauta. También revelan las fuentes la presencia de gatos, comadrejas o serpientes en las casas romanas, especialmente durante la época imperial. Animales como el ciervo, la gacela o los antílopes eran preservados en parques y jardines y, en ocasiones, considerados mascotas. Se menciona además que los leones, tigres o leopardos entrenados eran animales intra domum.
Jennison indica que parece no haber suficientes ilustraciones en las fuentes acerca de los métodos de entrenamiento de animales ni del trato con nativos o cazadores profesionales en la época de la República. Tampoco existe suficiente evidencia acerca de modo en que la administración imperial obtenía animales para los espectáculos romanos. De toda esta problemática se ocupa el capítulo IX, "Capture and Transport", que analiza los escasos datos existentes.
A partir del análisis minucioso de las fuentes, en los capítulos X, XI y XIII, "Developemet of the Arena", "Provincial Amphitheatres" y "The Shows in the Arena" respectivamente, se describen los espacios y los distintos planos del espectáculo de la arena: se enumeran los animales intervinientes y también se exponen las actuaciones esperadas, tanto la de las bestias como las de los entrenadores o las víctimas que compartían con ellos el escenario del circo. Asimismo, se exponen las condiciones de los anfiteatros provinciales y el tipo de espectáculos que en ellos se ofrecía. En el capítulo XII, "Stockyards for the Beasts", se explican las condiciones de los lugares destinados a la reserva de los distintos animales: se justifica su ubicación en sitios alejados de la ciudad debido al peligro y al terror que podían significar las posibles huidas, las que no eran infrecuentes.
Por último, el texto concluye con cinco apéndices que se ocupan de temas puntuales tales como los nombres y características de las panteras, la época de Calpurnio y los animales usados en los espectáculos bajo el reinado de Nerón, los animales mencionados por Heródoto, el entrenamiento de las bestias 'devoradoras de hombres' y los elefantes africanos e indios.
El texto de Jennison que, como vimos, se ocupa de los animales en el período que va desde el antiguo Egipto a través de Grecia y sus ciudades-estado para llegar a los magníficos coliseos de la época imperial de Roma, proporciona una interesante, evocativa y profunda exploración histórica que incluye información acerca de qué animales eran conocidos por los romanos, cuáles eran más apreciados, cuáles eran preferidos como mascotas, de qué procedencias eran y cuáles sus costos, cómo eran capturados así como el desarrollo arquitectónico de las arenas a través del mundo romano. Toda esta información está documentada en las fuentes clásicas, griegas y latinas, que consulta el autor y que son indicadas con precisión en glosas marginales. También las ilustraciones —fotografías de frisos y monedas, planos y diagramas de los edificios— completan la fecunda exposición. Aunque esta edición que hemos reseñado reproduce la originalmente publicada en 1937, Animals for Show and Pleasure in Ancient Rome continúa siendo el trabajo más autorizado en la temática que desarrolla.

Raquel Miranda

UNLPam