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Circe de clásicos y modernos

versión On-line ISSN 1851-1724

Circe clás. mod.  n.11 Santa Rosa ene./dic. 2007

 

Un debate filosófico en II Macabeos1

Diana Frenkel

Universidad de Buenos Aires

Resumen: Este artículo se concentra en la probable relación existente entre el discurso de la madre y la filosofía de Epicuro. En el capítulo 7 una madre y sus siete hijos eligen la muerte antes de ingerir carne de cerdo. El rey en persona -Antíoco IV- es quien obliga a los jóvenes a probar el alimento prohibido por los preceptos judaicos y la madre los estimula a morir mientras manifiesta su creencia en la resurrección y la creación ex nihilo. Antíoco IV era seguidor de la filosofía epicúrea y el autor de II Macc. probablemente debió argumentar contra dichas ideas y el soberano que las representaba -un odioso personaje- en dicho pasaje de la obra.

Palabras clave: II Macabeos; Epicuro; Resurrección; Creación ex nihilo; Antíoco IV

A philosophical debate in II Maccabees

Abstract: This article focuses on the possible links between the discourse of the Maccabeans´ mother and Epicurus´ philosophy. In chap. 7 a mother and her seven sons die rather than eat forbidden food. The king himself -Antiochus IV- tries to force the brothers to eat pork and the mother fanatically encourages them to die by expressing the belief in the resurrection and in the creation ex nihilo. Antiochus IV was a follows of Epicurean ideas and the author of II Macc. probably has to argue against him -a hateful personage- and the philosophical doctrine in this passage of the work.

Keywords: II Maccabees; Epicurus; Resurrection; Creation ex nihilo; Antiochus IV

El capítulo séptimo del Libro Segundo de Macabeos describe el martirio de siete hermanos y una madre torturados por negarse a comer carne de cerdo. Este relato es la segunda narración de un hecho de martirio, que se ubica a continuación de la descripción de tortura y muerte del anciano Eleazar (6.18-31). El capítulo en cuestión se inicia con un verbo que introduce el hecho en el momento preciso de la tortura, sin ofrecer ningún otro dato aclaratorio:


"Ocurrió que siete hermanos atrapados junto con su madre eran obligados a probar las carnes prohibidas de cerdo, azotados con látigos y tendones"
(v.1).

Después de , que anuncia al lector la narración de un suceso, las acciones verbales están determinadas por dos participios de los verbos 'capturar, arrestar' y 'dañar, torturar': se está en un ámbito judicial en el que se somete a tortura a los acusados. El delito cometido es negarse a comer carne de cerdo2. El agente de los hechos es el rey, cuya identidad permanece anónima hasta el versículo 24 en el que aparece el nombre 'Antíoco'. Por el contexto se advierte que están presentes los servidores del soberano a quienes éste da órdenes y ellos las ejecutan (v. 3 ; v. 13 ; etc.). No hay ningún rasgo que distinga a los hermanos entre sí, se dice que uno de ellos (sin especificar si se trata del mayor), se transforma en vocero e interpela directamente al monarca en una primera manifestación del discurso directo, recurso utilizado por las víctimas, pero no por sus torturadores, una característica que acentúa la desigualdad notable de los participantes en este debate trágico:

"¿Qué piensas preguntar y averiguar
de nosotros? Pues estamos dispuestos a
morir antes que transgredir las leyes
paternas3" (v. 2).

La actitud desafiante del joven enardece al soberano quien ordena poner al fuego sartenes y calderas, cortar la lengua, desgarrar el cuero cabelludo y cercenar los miembros del muchacho, quien finalmente con su cuerpo totalmente mutilado, es arrojado a la sartén para morir abrasado frente a su familia. Ésta, lejos de atemorizarse, manifiesta su confianza plena en Dios:

"El Señor nos contempla y en verdad se apiadará de nosotros como anunció Moisés claramente en su cántico testimonial al decir 'Se compadecerá de sus siervos' (id. 6).4

El mismo proceder se repite con los demás hermanos: hasta el sexto inclusive todos son tratados de la misma manera y reaccionan de modo semejante5. Cada uno de ellos es conducido y torturado frente al rey. Todos pronuncian un discurso directo contra el monarca mientras son martirizados y a excepción del tercero, profieren duras palabras contra éste. Insisten en la noción de resurrección que les será otorgada por Dios y de la cual el soberano se verá excluido. La situación de martirio se transmite vívidamente por la utilización de términos relacionados con la tortura: 'cortar la lengua', 'desgarrar el cuero cabelludo' (v.4); 'tortura' (v.8); 'torturar' (v.13). El soberano es advertido por los jóvenes de que su conducta no ha de quedar impune y que no participará de la resurrección (v. 14), esperanza que los alienta a ellos a soportar valientemente los terribles dolores corporales6.
Tras la muerte del sexto hijo, el hilo narrativo se concentra en el elogio de la madre, quien hasta ese momento no tuvo una actuación destacada. A la parquedad descriptiva del inicio del capítulo se le opone la profusión de expresiones laudatorias concentradas en dos versículos: 'prodigiosa en extremo', 'digna de glorioso recuerdo', 'soportó valientemente' (v. 20), 'imbuída de nobles pensamientos' (v. 21). El último elogio
'promoviendo con ánimo varonil su razonamiento de mujer' (ibid.) anticipa el tema de su discurso directo que comienza a partir de una condición típicamente femenina, la gestación, sobre la cual la madre manifiesta ignorar la causa:


"No se cómo aparecisteis en mi vientre, ni tampoco yo os gratifi qué con el espíritu y la vida y tampoco ordené las partes que componen a cada uno. Por lo tanto el Creador del mundo, el que plasmó el origen del ser humano e inventó el origen de todas las cosas os restituirá por compasión el espíritu y la vida nuevamente, puesto que ahora os despreciáis a vosotros mismos por observar sus leyes" (22-23).

Después del discurso de la madre, se identifica al rey por su nombre 'Antíoco'. Está claro que son estos dos personajes ya con una identidad propia -la madre aunque carezca de nombre ha sido destacada por el autor con los numerosos adjetivos que señalamos en párrafos anteriores -los verdaderos protagonistas del debate (casi un agón trágico) que alcanza su clímax. Se trata en verdad de una situación extraña ya que el rey no entiende las palabras de la madre a su hijo, pronunciadas en la 'lengua materna' (v. 21) , cree ser burlado y no pronuncia ningún discurso; el narrador es quien tiene a su cargo el relato en tercera persona de las palabras del soberano. Éste se dirige al joven asegurándole que habría de concederle riquezas, una posición envidiable y altos cargos si abandonare las leyes ancestrales (v. 24). Al no lograr su objetivo -una humillación para quien ejerce la máxima autoridad-, ruega a la madre que lo persuada, pero ésta, nuevamente en su lengua materna se dirige a su hijo en los siguientes términos:

"Hijo, compadécete de mí que te llevé nueve meses en mi vientre y te amamanté durante tres años y te crié, eduqué y nutrí hasta esta edad. Quiero que tú, hijo, tras contemplar el cielo y tierra y ver todo lo que hay en ellos sepas que Dios hizo esas cosas no de lo existente y también la estirpe humana posee su existencia del mismo modo. No temas a este verdugo, sino mostrándote digno de tus hermanos, recibe la muerte, a fin de que por misericordia, yo te reencuentre junto a ellos" (vv.27-29).

Al discurso de la madre se sucede el del hijo menor quien se expresa las mismas ideas que sus hermanos: la elección de la muerte antes que la traición a las leyes ancestrales, la amenaza al rey de un castigo próximo y el anhelo del cese del castigo divino que con justicia ellos han recibido8. La cólera del rey origina un trato peor para el joven, aunque el texto -a diferencia con lo ocurrido a los otros- no describe las torturas sufridas por éste. Tampoco la muerte de la madre es descripta en detalle: "murió después de sus hijos", es lo único que se dice sobre ella (v. 41).

La filosofía de una madre

En los discursos pronunciados por la madre hay términos y expresiones provenientes del ámbito filosófico griego9. Nos llamó la atención que aparece varias veces en la obra de Epicuro (Epístola a Heródoto) que vivió en una época anterior a la redacción de II Macc. (siglo II a.C.)10. El filósofo usa no sólo esta palabra sino también otras de la misma raíz ()11. De su inmensa obra se conserva muy poco: su testamento y tres epístolas12, transmitidos por Diógenes Laercio y algunos fragmentos. La Epístola a Heródoto se considera uno de los textos más importantes de la ciencia epicúrea conservado, junto con el poema de Lucrecio De rerum natura. El escrito incluye varios escolios (ocho), escritos por el mismo Diógenes Laercio o un escoliasta posterior13, por lo que ha sido objeto de numerosas discusiones por parte de la crítica textual. En la Epístola en cuestión encontramos:

"...un resumen y un compendio14 de todas las doctrinas"


15. (id. 44)

"...dice en los Doce elementos".

Otras palabras de la misma raíz aparecen en la Carta: (id. 35); (id. 36); (id. 47). Este último término presenta un campo semántico muy rico y es usado no sólo por filósofos16. Entre éstos es utilizado en Física para designar al 'elemento'17.
Cabe analizar cuál es el motivo que movió al autor de II Macc.18 a introducir este término en boca de un personaje -una madre que contemplaba la tortura y muerte de sus hijos- del cual no podría pensarse que tuviese una intensa formación filosófica. Sin embargo en el versículo 28 ella formula la teoría de la creación ex nihilo. Es el personaje elegido por el autor de II Macc. -una mujer que dio vida a siete hijos- para responder a las teorías filosóficas sobre la creación del universo, en este caso las epicúreas. Citamos otras afirmaciones de la Epístola a Heródoto:

"En primer lugar que nada surge de lo que no existe..."19

(ibid.)

"Todo ha sido siempre tal como es y será siempre igual..."

(id. 44)

"El origen de éstos (se refiere al movimiento de los átomos) no existe, por ser los átomos y el vacío eternos".

En verdad no fue Epicuro el primero en sostener tales afirmaciones sino que otros filósofos anteriores a él ya las habían formulado20. Ellas generaron varias interpretaciones y críticas desde su aparición21 y también hallaron eco en el círculo judeohelenístico. En efecto, ciertos pensadores pertenecientes a él sostienen la creación del mundo a partir de un caos, materia informe. Filón usa la expresión para describir la describir la transición del caos al orden y no del no ser al ser22. Otro ejemplo, citado por la crítica es el de la expresión en la Sabiduría de Salomón 11.17: . El contexto describe la presencia salvadora de Dios en la historia de su pueblo quien "con su mano todopoderosa creó el mundo a partir de un materia informe"23. Pero tanto Filón como el autor de la Sabiduría de Salomón vivieron en una época posterior a la del autor de II Macc. quien compuso su obra a mediados del siglo II a.C. La vida de Filón de Alejandría se extiende desde el año 20 a.C. hasta el 45 d.C. aproximadamente. La fecha de composición de la Sabiduría suele fijarse durante el reinado de Augusto24. El autor de II Macc. es anterior a ambos e utiliza terminología griega en un discurso que afirma conceptos esenciales del judaísmo: el de la creación ex nihilo y la resurrección de los cuerpos y a la vez manifiesta su oposición a los conceptos usuales en el pensamiento griego.

¿Por qué Epicuro?

Creemos que el discurso de la madre es una contestación directa a la doctrina del filósofo que rechaza conceptos formulados por ella en torno a la creación del mundo. Citamos en párrafos anteriores la afirmación según la cual no puede surgir nada de la nada. En la Epístola a Heródoto, el filósofo expresa:

"...Con respecto al movimiento de los astros, solsticio, eclipse, salida, puesta y fenómenos similares, es necesario creer que no existen a partir de alguien que cuide de ellos, los establezca en orden ahora o en el futuro y al mismo tiempo que posea toda la felicidad junto con la inmortalidad..." (id. 76).

En la Epístola a Meneceo, Epicuro expresa su pensamiento con respecto a la muerte:

"...Habitúate a creer que la muerte no es nada para nosotros, puesto que todo el bien y mal está en la sensación y la muerte es la privación de la sensación...(id. 124)

Epicuro no niega la existencia de los dioses, por el contrario, afirma su cualidad de seres inmortales y dichosos, pero que no se preocupan por lo seres humanos, lo que constituye una concepción totalmente opuesta a la creación llevada a cabo por Dios según el libro de Génesis y a su constante presencia en la vida del hombre:

"Considera en primer término a la divinidad un ser inmortal y dichoso... (los dioses) al convivir siempre con sus propias virtudes, aceptan favorablemente a los semejantes y rechazan todo lo que consideran extraño a ellos..." (id. 123-124).

Existe otro motivo que sostiene la afirmación según la cual la argumentación de la madre refuta conceptos propios de la filosofía de Epicuro. Éste vivió entre el 342-1 y 270 a.C. En el año 306 a.C. se estableció en Atenas, lugar en el cual adquirió el famoso jardín en el que enseñaba a sus numerosos discípulos. Uno de ellos, Filónides, en Antioquía25, enseñó el pensamiento epicúreo a Antíoco IV quien adoptó las ideas del filósofo26. El autor de II Macc. mantendría un debate no sólo con algunos conceptos de la filosofía epicúrea sino también con la figura de Antíoco IV, quien por medio de sus decretos había prohibido el cumplimiento de los preceptos más caros del judaísmo27. El texto señala repetidas veces que el soberano se sintió burlado por el discurso de la madre (v. 24; v. 27; v. 39). En una primera lectura se puede atribuir el sentimiento del rey al hecho de resultarle incomprensible la "lengua patria" en la que se expresaba la madre. Sin embargo, cabe interpretar que la humillación podría haberse producido en la manifestación de los conceptos vertidos tanto por la madre como por sus hijos, que contradecían la filosofía profesada por el rey.

El autor de II Macabeos y Epicuro

Es muy probable que el autor de II Macc. haya leído la obra original del filósofo no sólo por interés en la filosofia sino también por su estilo. La obra que conocemos como II Macc. se presenta como un epítome de los cinco libros escritos por Jasón de Cirene. En el prólogo de la obra (2.19:32) se expone una téchne del epítome con sus ventajas para el lector. La 'placer', 'facilidad' y 'utilidad' son ofrecidas para quienes se sumerjan en la lectura del epítome. Cabe añadir que la redacción de compendios era un hecho frecuente en la época helenística28. Epicuro da comienzo a la Epístola de Heródoto con las siguientes palabras que expresan conceptos semejantes a los que posteriormente habrá de utilizar el autor de II Macc.:

"Heródoto, para aquellos que no pueden examinar cada una de las obras escritas por nosotros acerca de la naturaleza ni tomar en consideración los libros más importantes de los compuestos, preparé un compendio de toda la doctrina a fin de retener en la memoria de manera suficiente los principios esenciales..." (id. 10. 35).

El autor de II Macc. es un producto de la helenización en una comunidad judía, probablemente alejandrina. Es un defensor acérrimo de su identidad, pero se expresa en un estilo que revela un profundo conocimiento de la civilización griega.

Epicuro en la literatura postbíblica

La alusión al filósofo griego no se agota en II Macc. sino todo lo contrario: la legislación compuesta por los sabios judíos para explicar o complementar los preceptos el Pentateuco (Mishná) presentan varios pasajes en los que aparece el término apikoros29. Éste se aplica a aquella persona descreída, hereje, que no comparte las creencias fundamentales del judaísmo. A pesar de haber surgido en un contexto cultural diferente, la ética epicúrea ofrece puntos en común con el pensamiento mosaico (alimentación frugal, exaltación de la amistad, negación de la divinidad astral, etc.). Sin embargo el nombre del filósofo fue el elegido para encarnar a aquella persona que discute las enseñanzas impartidas por los sabios y se burla de todos ellos30. La identificación de la doctrina epicúrea con una concepción totalmente opuesta al judaísmo, creemos, tuvo su primera manifestación en II Macabeos.

Notas

1 Una primera versión de este trabajo fue presentada en las Terceras Jornadas de Estudio sobre el Mundo Clásico organizadas por la Universidad de Morón el 16 de septiembre de 2006.

2 La ingestión de la carne de este animal, al igual que la del camello, liebre y otras especies estaba prohibida según los preceptos judaicos. Cfr. Levítico 11.7 y Deuteronomio 14.8.

3 La expresión 'leyes paternas' o 'ancestrales' encierra un concepto entrañable para el judaísmo. Antíoco IV prohibió la observancia del sábado, la celebración de festividades y asumir el ser judío (II Macc. VI 8). I Macc. I 41-51 es más explícito con respecto a las prohibiciones. Ambos textos coinciden en la brutalidad del castigo que aguardaba a transgredieron el edicto real: mujeres que circuncidaron a sus hijos fueron asesinadas con sus criaturas colgadas al cuello (I Macc. I 60-61; II Macc. VI 10).

4 Se trata de una cita de Deuteronomio XXXII 36. Este capítulo comprende el cántico de Moisés que exalta el poder de Dios que castiga las traiciones de su pueblo, pero también se compadece de él y lo venga de sus enemigos. De una manera semejante actúa el poder divino con los siete hermanos: Dios castiga en ellos las infidelidades de su pueblo, pero luego los librará de sus enemigos gracias a la acción de Judas y sus hombres. La mención del versículo de Deuteronomio es clave para poder entender el sentido del martirio sufrido por Eleazar y los siete hermanos.

5 Cfr. van Henten (1999: 103): "The performance of the brothers is stereotyped".

6 La mutilación del cuerpo enemigo era una práctica corriente en el cercano Oriente: cfr. T. M. Lemos (2006: 225ss). En este artículo el autor demuestra que la mutilación en el Antiguo Testamento provocaba vergüenza y deshonor en la víctima (I Samuel X 27; II Samuel X 4-5). En II Macc., en cambio, el objetivo de la tortura es lograr un padecimiento tan cruel para que la víctima se vea obligada a abandonar sus convicciones: "Strikingly, no text in the Hebrew Bible mentions pain as a reason for disfiguring a victim. It is only in 2 Maccabees 6-7 that we find clear cases of physical torture, and there is at the hands of the Seleucids" (id.: 241).

7 En dos versículos esta expresión aparece dos veces. La interpretamos como una hendíadis (cfr. Van Henten op. cit.: 176) que constituye un eco de Génesis 2.7:

8 Este concepto, el del castigo merecido ya había sido expresado por el sexto hermano (v. 18)

9 Goldstein (1976: 309) habla de «technical philosophical terminology» y van Henten (op. cit.: 176-7): «sophisticated argument» y «Greek terminology».

10 también es un término frecuente en Galeno, vivió en el siglo II d.C.

11 Cfr. Chantraine (1999:1048-49): con el vocalismo 'o' se encuentra el grupo más desarrollado y del que deriva "arrangement des lettres, enseignement des éléments» (Épicure, etc.), - "principe élémentaire", (Ëpicure)...., - "élémentaire» (Épicure).

12 Ellas son: la Epístola a Heródoto (trata de la física); Epístola a Meneceo (acerca de cuestiones éticas y teológicas) y la Epístola a Pitocles -considerada espuria por algunos- discurre acerca de la meteorología.

13 Cfr. A. García Calvo (1972: 70-72)

14 Cfr. la acepción de Liddell-Scott para este pasaje: "elementary exposition".

15 El indica que se trata de un escolio.

16 Cfr. Aristófanes Eccl. 652 con el sentido de 'hora' (aguja que marca la sombra sobre un cuadrante solar).

17 Con respecto a la multiplicidad semántica de cfr. el artículo de W. Burkert (1965) en el que realiza un exhaustivo estudio sobre el mismo.

18 Cuando hablamos del autor nos referimos al compilador que resumió los cinco libros de Jasón de Cirene de los que queda sólo el epítome que conforma II Macc.

19 Este concepto ha sido expresado por Lucrecio en De rerum natura I 149-150: "...principium cuius huic nobis exordio sumet/ nullam rem e nilo gigni divinitus umquam..."

20 Cfr. Jenófanes B29 DK ; B33 DK ; Aristóteles Metaph. 983b6

21 Los primeros atomistas definían el vacío como : "The definition of void as , or , was indeed characteristic of the early atomists (Democr. D.-K. A 37; 38; 40; 44; 45; 49)... "pero "In Book 4 of the Physics, Aristotle argues forcefully against the existence of a void" (B. Inwood 1981: 273). Jenofonte en Mem. II 2.3 describe el beneficio que reciben los hijos de los padres ya que ellos les dieron el ser a partir del no ser .

22 Cfr. Van Henten (op. cit.:180) que menciona los siguientes pasajes de Filón: Migr. 183; Vit. Mos. 2.100; Spec. Leg. 4.187).

23 Cfr. Goldstein (1984: 127): "Yet medieval Jewish thinkers still held that the account of creation in Genesis could be interpreted to mean that God created from preexisting formless matter; and ancient Jewish texts state that he did so" y cita el pasaje de la Sabiduría de Salomón.

24 Cfr. L. Grabbe (1997: 90). En esta obra el autor ofrece una serie de argumentos históricos y lingüísticos que corroboran la composición de la Sabiduría durante dicho período.

25 Cfr. el artículo de R. Philippson acerca del filósofo en la R.E (1941, vol. XX: 63-73)

26 Cfr. N. Wentworth DeWitt (1964: 334). Habla de Filónides y de su labor en Antioquía: "He made a convert of Antiochus Epiphanes (d. 164 a.C.) and enjoyed not only his patronage but also that of his successor, Demetrius Soter. It was manifestly the ambition of Philonides to make Antioch a capital of Epicureanism." Y E. Will (1967:284) comenta la actitud de Antíoco IV en relación con sus decretos en Judea. No considera que el rey haya actuado por fanatismo: "...l´épicurisme dont il faisait profession devait exclure tout fanatisme...".

27 Cfr. II Macc. 6. 1-9.

28 Cfr. R. Doran (1981: 79ss). El autor menciona un epítome de genealogías atribuido a Andrón de Halicarnaso, del siglo IV a.C. (FGH 10 F5), el de Filarco, compilador de mitologías (FGH 81 T1). Comenta que varios historiadores helenísticos eran conscientes de la necesidad de ayudar a la memoria y cita los conceptos expresados por Diodoro Sículo en la Introducción a su obra (16.1).
T. W. Martin (2001: 357) considera que terminados conceptos de Epicuro, sobre todo los expresados en 10.39 4-8 que tratan acerca del cambio, son una crítica hacia las concepciones de otros filósofos, en especial Platón y Aristóteles, que son raramente mencionados en los escasos textos sobrevivientes de Epicuro. La causa se debe, según argumenta Martin a que "Epicurus´writings are almost entirely preserved as epitomies, and this genre probable accounts for the lack of explicit references to other philosophers".

29 Por ejemplo, en el tratado Sanedrín 11:1: "Todo Israel participa del mundo venidero... Los siguientes no participan del mundo venidero: los que niegan que la resurrección de los muertos está contenida en la Torá, y que la Torá es del cielo y el descreído (apikoros)".

30 Una interpretación singular de apikoros es sostenida por Y Liebes (2000) quien reproduce un aforismo de la Mishná (Pirké Avot 2:19): "Rabí Eleazar (ben Aráj) decía: sé aplicado en el estudio de la Torá y sabe qué contestar a un hereje (apikoros)". Liebes señala que para poder contestar a un hereje es necesario conocer la filosofía pagana -epicúrea- y no los preceptos mosaicos, lo que sería un absurdo en boca de un sabio judío. Él afirma que el término apikoros en este contexto se refiere a la palabra griega con el sentido de 'auxiliar, servidor, aliado' (hay que tener en cuenta que en la Mishná se encuentran numerosas palabras de origen griego ya que Judea -hasta entonces bajo la dominación persa- a fines del siglo IV pasó a formar parte del imperio helenístico). Liebes reproduce un fragmento de Heráclito conservado por Plutarco (De Exilio 604): "El sol no transgredirá sus límites. De hacerlo, las Erinias, servidoras de Dike , lo descubrirían" e interpreta la sentencia de la Mishná a partir del mismo. Él considera que el sentido es el de advertir al lector acerca de la necesidad imperiosa del estudio de la Torá ya que de no hacerlo, los ángeles de Dios, sus , le darán su merecido. Liebes fundamenta su interpretación en la amplia difusión de la cultura griega en círculos judíos. Además rabí Eleazar ben Aráj era contemporáneo de Plutarco (siglo I-II a.C.) y podía haber tenido contacto con su obra. No obstante, resulta difícil pensar que un sabio judío hubiese aludido a una imagen proveniente de la filosofía pagana para advertir acerca del estudio de la Torá. Es más, los sabios no relacionaban apikoros con el filósofo griego o sus ideas sino con la palabra aramea hefker 'libertinaje, abandono', aplicándolo a personas que hubiesen hecho abandono de los preceptos judaicos. Para más datos cfr. el artículo de L. I. Rabinovitz Apikoros (11972 vol III: 177).

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Recibido: 26/02/2007
Evaluado: 14/04/2007
Aceptado: 16/04/2007