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Circe de clásicos y modernos

versión On-line ISSN 1851-1724

Circe clás. mod.  n.11 Santa Rosa ene./dic. 2007

 

Formas de amistad en la novela griega1

Esther Paglialunga

Universidad de Los Andes, Venezuela

Resumen: Partiendo del estudio de las formas de amistad de Aristóteles en la Ética a Nicómaco, y de su análisis del en la Retórica, intento analizar algunos ejemplos de relaciones de philía en la novela griega y determinar las semejanzas y diferencias en el tratamiento de la amistad en tres de los relatos supérstites. El corpus seleccionado corresponde al tratamiento de los siguientes personajes caracterizados como amigos: Quéreas y Policarmo en Quéreas y Calírroe de Caritón de Afrodisia; Habrócomes y Hipótoo en Las Efesíacas de Jenofonte de Éfeso; Clitofonte, Clinias y Menelao en Leucipa y Clitofonte de Aquiles Tacio.

Palabras clave: Aristóteles; Ética; Retórica; Amistad; Novela griega

The kinds of friendship in the Greek Novel

Abstract: On the basis of the Aristotelian study about friendship in the Nicomachean Ethics and also of the emotion called in Rhetoric, this paper tries to analyze the relationship of philia in the Greek Novel and to stablish the similiarities and differences in the caracterization of friendship in three of the surviving texts. The corpus selected is related with characters defined as ´friends´, that is to say: Chaereas and Polycharmos in Chaereas and Callirhoe´ of Chariton of Aphrodisias; Habrokomes and Hippothoos in the Ephesiaca of Xenophon of Ephesus; Clitophon, Clinias and Menelaos in Leucippe and Clitophon of Achilles Tatius.

Keywords: Aristotle; Ethics; Rhetoric; Friendship; Greek Novel

Los amigos: un bien deseable y necesario

Como señala Lorraine Smith Pangle en la introducción de su libro Aristotle and the Philosophy of Friendship, la amistad ha sido no sólo un importante tema para los poetas e historiadores, sino también para la reflexión filosófica en la antigüedad clásica. Si por un lado, parejas de amigos como Heracles y Yolao, Teseo y Perítoo, Orestes y Pílades y, por supuesto, la primera y más famosa, Aquiles y Patroclo fueron celebradas por los poetas griegos, por el otro, el fenómeno de la amistad, con su riqueza y complejidad, con su capacidad para sostener, aunque a veces también para oponerse a la virtud, y la promesa de alcanzar juntos lo más noble y placentero de la vida, constituyó un tópico fructífero de investigación para los antiguos. Tras mencionar a Platón, Cicerón, Plutarco, Epicuro y Séneca, recuerda que el más completo análisis sobre la amistad se encuentra en la Ética a Nicómaco de Aristóteles, quien le dedica mayor espacio que a cualquier virtud moral y la presenta como un puente entre las virtudes morales y la más alta forma de vida de la filosofía. (Pangle 2003: 1-2). Estas líneas apuntan a un aspecto fundamental: la búsqueda de la mayor excelencia para la vida ¿está supeditada a bienes externos -comprendidos entre ellos, los amigos- o es autosuficiente? Entre quienes más recientemente han centrado su atención en los aspectos éticos de la amistad, pueden mencionarse, además de S. Pangle, a M. Nussbaum en La fragilidad del bien, así como en The therapy of Desire y a D. Konstan en su libro Friendship in the Classical World.2
Antes de proceder al estudio de las posibles coincidencias entre las reflexiones de Aristóteles y las formas en las cuales se representa la amistad en la narrativa de ficción conocida como novela de amor griega, es conveniente subrayar algunas características fundamentales de este género, las cuales, en cierta medida, requerían la inclusión del personaje del 'amigo'. En efecto, si nos ceñimos3 a la presencia de un esquema de la novela basado en la separación de los amantes, la búsqueda y el reencuentro, la situación de los dos jóvenes protagonistas de la mayoría de los relatos4 es la de sujetos que se hallan en un estado de extrema necesidad y carencia. Cuando abandonan su tierra natal en un viaje de búsqueda, deberán afrontar graves peligros tanto de los elementos naturales (tormentas, naufragios) como de atacantes temibles (bandidos, piratas) y aun de personajes rivales que se enamoran del héroe o de la heroína. Desde el punto de vista de la sintaxis narrativa,5 debemos considerar que la búsqueda de algo requiere una competencia de saber-poder-hacerlo. Antes de la realización del hacer, existe un estado potencial, en el cual el sujeto se proyecta a sí mismo en el estado realizado. El dispositivo pasional responsable de esa proyección imaginaria, que está constituida por una espera, constituye un creer-deber ser-, es decir una operación cognoscitiva por la cual el Sujeto de estado confía poder contar con el Sujeto de hacer para la realización de sus esperanzas o derechos. Aunque desde el punto de vista del análisis se habla de Sujeto de estado y Sujeto de hacer, el creer ser puede consistir en un creer que otro es (y en ese caso hará lo posible para lograr la conjunción del S1 con el Objeto deseado), como en un creer en las propias calificaciones. Ese creer posible que depende de una confianza en sí mismo y en los otros corresponde al estado emocional que Aristóteles denomina - término que podría traducirse indistintamente 'seguridad' o 'confianza'. Por cuanto la confianza presupone un sujeto modalizado según el poder y el saber, la seguridad de contar con los medios adecuados proviene de las relaciones contractuales de justicia y amistad. Por ello, resulta casi imposible separar el del Quien está seguro posee un creer y saber sobre que él cuenta con las competencias o que el 'otro' le corresponderá, ya sea ejecutando lo necesario para alcanzar lo deseado, ya sea proporcionando la ayuda material que le procurará la salvación. Ese sujeto confiable está siempre representado por un mismo rol temático: el 'amigo', que de hecho es un Sujeto delegado, identificado en su competencia modal -deber y querer- con el Sujeto confiado: comparte sus ambiciones, esperanzas, temores, pero que reúne además el poder y el saber para la realización del programa a que el Sujeto tiende. Es posible afirmar además que el 'otro', en cuanto amigo, está concebido a veces como objeto de valor cuya posesión califica el ser del sujeto:

Es placentero amar ...y también lo es ser amado. Pues tal hecho constituye una representación del propio ser del sujeto conjunto con un bien deseable. (Aristóteles. Retórica, 1371a19-20).6

Esa misma disposición descarta la aparición de sentimientos adversos, por ello, la amistad pone al abrigo del miedo, la envidia, la vergüenza, pero puede generar la emulación, ya que la relación contractual supone compartir los mismos deseos por bienes dignos de los buenos (Aristóteles. Retórica, 1381b 19-22).

El campo semántico

La tradicional traducción de philía como 'amistad' ha sido cuestionada en cuanto el término griego abarca relaciones que incluyen tanto este concepto como otros vínculos que no se identifican con ella (Konstan 1997:9-11), tales las relaciones familiares íntimas o los lazos entre camaradas, o la relación solidaria entre sujetos relativamente distantes como los miembros de una misma cofradía o ciudad. Sin embargo, Konstan apunta que en la época clásica el sustantivo phílos significa 'amigo' (Konstan 1997:55-56), en tanto que los términos relacionados con él, como el verbo phileîn, indican varios grados de amor y afecto y el sustantivo abstracto philía tiene el mismo rango que el verbo. El adjetivo, por su parte, mantiene el sentido amplio de 'querido', que puede aplicarse a miembros de la familia o a objetos inanimados. Es importante observar que en la novela griega el sustantivo phílos aparece empleado para designar el tipo de relación que llamamos 'amistad', especialmente en el texto de Caritón de Afrodisia, pero asimismo los lazos de alianza o pertenencia a un mismo ámbito político, como en el caso de Mitrídates y Dionisio de Jonia. En Heliodoro, philía tiene frecuentemente este último significado y el uso más reiterado de phílos está aplicado a la relación entre dos personajes secundarios -ambos viejos- como Caricles y Calasiris, en la cual no prevalece precisamente la confianza.7

Las formas de amistad según Aristóteles

Las malas interpretaciones o dificultades surgidas de la traducción usual de philía se observan en mayor grado cuando se aplica a los más extensos tratados sobre el tema: la Ética a Nicómaco o la Ética a Eudemo de Aristóteles. En otros términos, philía recubre lo que llamamos 'amistad', pero también otro rango de relaciones; phíloi está reservado para los 'amigos', entre quienes existe una relación de philía, que es un vínculo afectivo de una clase particular, que implica altruismo, reciprocidad y reconocimiento mutuo (Konstan 1997: 68-72). Aparte de los lazos naturales (amor entre madre e hijo, entre esposos) o de las relaciones políticas entre conciudadanos, Aristóteles apunta a un sentido más restringido de philía cuando establece tres fuentes de origen de la amistad: utilidad, placer y respeto por la virtud mutua. En reiteradas ocasiones se señala que sólo la última es la forma perfecta de amistad, respecto de la cual las otras no sólo serían inferiores, sino que recibirían tal nombre por analogía. Sin embargo, es importante subrayar, como lo indica Konstan, que las tres clases de amistad

arises through or on account of (diá) these qualities -which he calls the lovable - and thus distinct from mutual advantage, pleasure, or even respect (Aristóteles. Ética a Nicómaco, 1156a10-16). To make the pint sharper, we may note that Aristotle never suggests that two people who are useful to one another are automatically and on that basis alone friends (Konstan 1997: 72).

Las condiciones para que sean phíloi son: desear el bien del otro por sí mismo, afecto recíproco, benevolencia y conciencia mutua de estos buenos sentimientos y deseos. Nussbaum apunta a una distinción de tres aspectos muy importantes:

la base o fundamento de la relación (la cosa "por la que" [diá] existe el afecto); su objeto, y su objetivo o finalidad. Las personas son amigas sobre la base de estos factores, pero el objetivo de su acción sigue siendo algún tipo de beneficio mutuo. En todos los tipos, el objeto de la relación es la otra persona, pero esta será conocida y considerada de un modo que está limitado por la base o fundamento, es decir, como alguien con quien resulta agradable estar, alguien en buena posición para hacer negocios o alguien de carácter bueno. Así los dos tipos inferiores tienen como objetivo el beneficio del otro sólo según una descripción superficial de éste (Nussbaum 1995: 445)

Hay dos exigencias establecidas por Aristóteles que resultan fundamentales para distinguir los tipos de amistad que se representan en la novela griega: la de convivencia (Nussbaum 1995: 447),8 pues el alejamiento debilita los lazos afectivos, y la confianza mutua. Se insiste en la necesidad de tiempo e intimidad para conocer realmente a alguien y depositar en él su confianza

Es necesario el tiempo y la vida en común; pues según el proverbio, no es posible conocerse mutuamente antes de haber consumido juntos una buena cantidad de sal. No hay que aceptar a nadie como amigo y unirse a él antes de haber constatado de una y otra parte que son dignos de amistad y confianza.

Sólo la amistad entre los buenos está al abrigo de la calumnia; pues es difícil que nadie crea en la palabra de cualquiera acerca de un amigo que él mismo ha puesto a prueba durante mucho tiempo; entre ellos hay mutua confianza, la incapacidad de que cometan acciones injustas y todas las demás condiciones necesarias para una verdadera amistad.

El alejamiento, aun sin quebrantar totalmente la amistad, interrumpe sus manifestaciones y si la ausencia se prolonga, la amistad puede caer en el olvido; de ahí la expresión "el silencio rompe a menudo la amistad" (Aristóteles. Ética a Nicómaco, 1157b10). Más adelante se afirma que pueden existir personas que sean recíprocamente , pero si no conviven -- y no experimentan el placer y el deseo de frecuentarse no son amigos, pues esas son condiciones esenciales de la amistad (Aristóteles. Ética a Nicómaco, 1158a 7-10).
Más cercana a la perfecta amistad, juzga Aristóteles a aquella que proviene del placer experimentado por la relación con el otro. Mientras la amistad proveniente de la utilidad puede tornarse superflua cuando los sujetos tienen acceso a los bienes que obtenían a través de ella, compartir los placeres da a la vida una dulzura que no puede obtenerse de otra manera (Pangle 2003: 40). Disfrutando la compañía de otro por sí misma, los amigos por placer están más próximos a amar al otro por sí mismo. La presencia del amigo es querida como un fin en sí misma. Debido a que considera este tipo de amistad como propia de los jóvenes, es decir, precisamente, la etapa de la vida de los protagonistas de la novela y de aquellos a quienes se presentan como sus 'amigos', es importante analizar en qué consiste el placer. En su tratamiento del tema en la Retórica, Aristóteles establece cuáles son las cualidades de aquellos con quienes resulta más placentero compartir los días:

las personas de ánimo afable, no propensas a censurar nuestros errores, ni dados a buscar querellas o contenciosos; quienes son ingeniosos para hacer y recibir bromas; aprecian nuestras buenas cualidades, sobre todo aquellas que tememos no poseer; ante quienes no sentimos vergüenza por faltas convencionales; aquellos por quienes no sentimos temor (Aristóteles. Retórica, 1381a29-1381b1).

En este texto además considera formas de la amistad la camaradería -- la convivencia -- y el parentesco (Aristóteles. Retórica, 1381b34).
Los textos de la novela en ocasiones proporcionan reflexiones sobre la amistad, que se enmarcan en perspectivas semejantes a las discutidas por Aristóteles. El más significativo es un pasaje de Heliodoro, donde Cariclea le explica a Teágenes las razones para mantener oculto a todos el engaño forjado para enfrentar la amenaza representada por el amor de Tiamis hacia ella (I. 26). En este fragmento hallamos además la explicación de un rasgo presente en las otras novelas que falta en Heliodoro: la figura del amigo del protagonista masculino.9 ¿Por qué Gnemón, quien les narra sus propias desventuras y los acompaña, no puede considerarse amigo y no es conveniente revelarle este ardid? Según la joven protagonista, reúne ciertas condiciones, tales como la semejanza, pues es griego y tiene una disposición favorable hacia ellos , sin embargo es un prisionero y como tal, si se presenta la ocasión, más inclinado a favorecer a quien está sometido. Y lo más significativo, según Cariclea: "ni una amistad duradera ni vínculos de parentesco ofrecen garantías de fidelidad hacia ellos" (I. 26. 5). Si tomamos en cuenta tanto el carácter de este personaje como las poco ideales aventuras amorosas en las cuales se ve envuelto, por las cuales algunos críticos lo consideran una antítesis de los protagonistas, es evidente que Heliodoro no haya hecho de él más que un ocasional oyente y espectador, además del narrador de su propia historia de Hipólito tragicómico. No me parecería inadecuado agregar la sentencia de Aquiles Tacio: "los grandes peligros rompen los lazos de amistad y piedad" (III. 3. 5), una suerte de moral de 'sálvese quien pueda', que no está ausente de Gnemón.

Quéreas y Policarmo: la amistad perfecta

Antes de iniciar el análisis del corpus escogido, conviene subrayar un rasgo común, ya no sólo a las novelas, sino a la propia concepción de la philía en el mundo griego: la relación de amistad aparece, en general, restringida al mundo masculino y se establece entre jóvenes que pertenecen a esferas sociales de igual o semejante rango (Haynes 2003: 150-151; Watanabe 2003: 27-28).
Si hay un paradigma homérico de la amistad, no hay duda de que Caritón pretende emularlo. De hecho, tras la primera aparición de Policarmo -quien en cuanto sujeto siempre será nombrado con el epíteto de 'amigo' (I, 5. 2)-, el narrador lo describe como .
La comunidad de intereses y actividades, la conciencia mutua de su relación y la convivencia -requeridas por la descripción de Aristóteles- se revelan a través de las palabras de Policarmo en su relato ante Mitrídates sobre su propia identidad y la de Quéreas:

Aunque el afecto recíproco por parte de Quéreas hacia Policarmo está implícito en el y en el reconocimiento mutuo, tampoco puede dejar de notarse en el transcurso de la acción narrativa -excepto en el final-, una ausencia de reciprocidad en el rendimiento de servicios, expresada precisamente en este pasaje: "yo he emprendido este viaje (y, sus consecuencias) a causa de él; él por su esposa; algo reiterado por el propio Quéreas, cuando afirma que son siracusanos que han llegado a Babilonia (7. 2. 3)
La primera acción de Policarmo -impedir la tentativa de suicidio de Quéreas- tras el juicio por la muerte de Calírroe, marca su función futura en la narración, a menudo orientada a salvaguardar la vida del héroe. Los cánones de la narrativa de ficción que exigían colocar al protagonista prácticamente indefenso frente a una serie de peligros y enemigos, tornaban, como he dicho, necesaria la presencia de alguien dispuesto a socorrerlo, tanto si este auxilio se manifiesta verbalmente como consuelo, exhortación, deseo de compartir sus angustias, como a nivel práctico en la ejecución de alguna acción favorable para salvarlo. Puede decirse que en la amistad de Policarmo y Quéreas están presentes los tres mecanismos de influencia recíproca que dependen del carácter afectivo de la relación: 1) consejo, corrección; 2) nivelación o infl uencia asimiladora de la actividad común; 3) emulación e imitación señalados por Nussbaum (1995: 452) en su análisis de la Ética 1172a8-14. Pues las palabras de Policarmo en esta primera ocasión apuntan a despertar en Quéreas un deseo de actuar bien, ocupándose de los funerales de su esposa, ya que sería un traidor si confiara su cuerpo a manos extrañas. Así logra persuadirlo, infundiéndole (1. 6. 2). La segunda acción de Policarmo -la decisión de acompañar a Quéreas en el viaje de rescate de Calírroe, calificada por el narrador como un gesto noble de amistad (3. 5. 7)- lo muestra como un sujeto para quien el bien del otro está por encima de sí mismo. De hecho, se ha ocultado engañando a sus padres y soslayando la aflicción que les causará su partida.
A pesar de que Konstan (2006: 178) en el análisis de la emoción llamada en la Retórica de Aristóteles objeta a Nussbaum diciendo que "Aristotle does not raise this kind of subtleties" creo que para el caso de Policarmo sería aplicable la afirmación de que la philía es más que una emoción: "Morever, lovers will have emotions toward their relationship itself and the activities it involves" (Nussbaum 2001: 474).
Los actos de Policarmo no son una reacción meramente espontánea, son guiados por la prudencia de su carácter, según se advierte en la decisión de apartar a Quéreas del lugar, ante la revelación en el templo por parte de un sirviente de que Calírroe es la esposa de Dionisio, a fin de no revelar quiénes eran antes de que pudieran reflexionar apropiadamente entre ellos qué hacer:

Al oir esto, Policarmo, prudente como era, no permitió que Quéreas dijera nada más, sino que lo sostuvo en sus brazos y lo alejó de allí. No deseaba que se supiera quiénes eran hasta que hubieran considerado cuidadosamente toda la situación y se hubieran puesto de acuerdo entre sí.

Policarmo no se limita a la persuasión o al consuelo, sino que sustituye a Quéreas en la realización de los duros trabajos impuestos a ambos durante su cautiverio en Caria, el reino de Mitrídates, los cuales cumple (4. 2. 2) y posteriormente confiesa estar dispuesto a morir con él (4. 2. 2). Su relato ante Mitrídates sobre sus orígenes y las intenciones de su viaje será decisivo en el desarrollo del conflicto en cuanto genera la determinación -no totalmente desinteresada- del sátrapa de ayudar para lograr el reencuentro de Quéreas y Calírroe.
Aunque en dos situaciones previas, Policarmo ha debido suplir la exhortación por acciones concretas como quitarle a Quéreas la soga del cuello o impedirle que se arrojara sobre la espada, nuevamente acudirá a la eficacia persuasiva capaz no sólo de evitar el suicidio sino de propiciar actos nobles, al incitarlo a una muerte heroica para lograr venganza contra el Rey Artajerjes. La convicción obtenida, manifestada en la exclamación del protagonista, (7. 2. 1), es el inicio de su transformación total. A partir de este momento, la semejanza entre ambos amigos se acentúa y pasan a compartir las mismas acciones y deseos de gloria, si bien se destaca el protagonismo de Quéreas en las arengas y decisiones militares. Es significativo que las intervenciones de Policarmo marquen momentos culminantes en el desenlace de la trama, tal como el reencuentro final de ambos esposos, precedido por la intención de encaminarlo a un nuevo amor -otra fina ironía, frecuente en Caritón- cuando lo insta a conocer a la mujer que se niega a salir de los camarotes, sin saber que se trata precisamente de Calírroe. Él presenciará, estupefacto, la anagnórisis final, pero también volverá a mostrar su característica prudencia al recomendarles ocultar su alegría, pues están aún en una tierra enemiga (8. 1. 9). Las secuencias finales en las cuales Quéreas expresa su agradecimiento y el de Calírroe hacia Policarmo, a quien reconoce deberle la vida, (8. 8. 8), y a quien el propio pueblo reunido en asamblea proclama como el amigo más fiel y agradece las acciones a favor de la patria

La asamblea aprobó (las palabras de Quéreas) aclamando: "A ti, noble Policarmo, amigo leal, el pueblo te da las gracias. Tú has rendido grandes beneficios a la patria, tú eres digno de Hermócrates y Quéreas".

tiene todos los visos requeridos por el reconocimiento del héroe en el relato canónico: obtiene la sanción veredictoria y los premios correspondientes: Quéreas le otorga bienes y la mano de su hermana, surgida como deus ex machina para concluir la novela en otra boda y sin duda para marcar el pasaje a una nueva etapa de la vida de ambos, en la cual ya la philía no se sustente en los lazos del gimnasio. Aunque no haya ningún matiz de relación homoerótica en la novela de Caritón, pienso que debido al excesivo afecto de Policarmo por Quéreas y la equiparación inicial del personaje con Patroclo, bien podrían aplicársele las palabras que Tetis dirige a su hijo instándole al matrimonio, consideradas por E. Cantarella (2002: 9-10) no como desaprobación de la relación con Patroclo sino como la necesidad de que culmine una etapa y comience su rol masculino junto a una mujer.

La extraña amistad de Habrócomes e Hipotóo

Si bien el relato de Jenofonte intenta mostrar en la figura de Hipotóo el más acabado ejemplo de amistad hacia Habrócomes, el protagonista, creo que la relación carece de la reciprocidad, estabilidad y convivencia, requeridas no sólo por la definición aristotélica, sino más aún por la propia sintaxis narrativa. Reconozco que la sinceridad de esta amistad no ha sido cuestionada por ninguno de los estudiosos de la novela antigua y aún más que existe una opinión casi unánime y favorable respecto del carácter un tanto extravagante de esta suerte de bandido romántico (Kytzler 1996: 344-345; Konstan 1994: 51; Létoublon 1993: 95). Sin embargo, A. Watanabe, quien reivindica la 'masculinidad' de Hipotóo, comienza señalando el desconcierto que esta figura puede provocar en el lector:

Hippothoos in Xenophon´s Ephesiaca presents the reader with a puzzling set of atrributes.He is a ruthless bandit who in the end settles down for a quiet life in the city. He repeatedly threatens the life and chastity of the heroine and is at the same time a devoted friend of her husband.(Watabane 2003: 1)

Precisamente en esta última contradicción señalada por la autora, así como también en la afirmación de Laplace (1994: 468) sobre el doble rol de Hipotóo:

Tandis qu´envers Antheia il se comporte en brigand, puis en protector, por Habrocomes, il est un ami en paroles seulment, avant d´agir réellement comme tel.

intentaré analizar los rasgos de la relación de philía entre ambos, y proponer una explicación para el doble rol de 'amigo' y 'amenaza' del personaje en el plano narrativo.
En primer lugar, corresponde observar cuál es el origen de la amistad entre Habrócomes e Hipotóo, y en este sentido se advierte que el personaje surge por azar, como uno de los tantos 217 Nº 11 / 2007 / ISSN 1514-3333 (impresa) / ISSN 1851-1724 (en línea), pp. 207-223 con los que ambos jóvenes tropiezan en sus desventuras. A diferencia del relato de Caritón, en el cual Policarmo -reconocido desde el comienzo como fiel amigo- acompaña al protagonista en sus desventuras, la joven pareja de los esposos Antia y Habrócomes han partido solos en un viaje lleno de peligros. En este trayecto, según Kytzler (1996: 336), «they both find few true friends but numerous unexpected helpers willing to save them for egoistic reasons, until the next encounter repeats the pattern". Tras un ataque de piratas, que los toman prisioneros, serán separados fundamentalmente en razón de la atracción que Habrócomes despierta en Manto, la hija de uno de ellos, y sus deseos de venganza por el rechazo del joven. No sólo denuncia falsamente a Habrócomes, sino que se desembaraza de Antia obligándola a partir. Para resumir, baste recordar que Hipotóo es jefe de una banda en cuyas manos caen los mercaderes que llevaban a Antia, y que los bandidos la destinan para un sacrificio; posteriormente los bandidos de Hipotóo son diezmados o capturados por el irenarca Perilao, quien se apodera de la joven. Una vez reivindicado de las acusaciones, Habrócomes parte en busca de su esposa, y en una reiteración del esquema de encuentros fortuitos (Kytzler 1996: 339) 'tropieza' con Hipotóo, cuyos sentimientos hacia él son sorpresivos: una suerte de simpatía espontánea por el otro,10 basada en una apreciación a simple vista del bandido quien:

al verlo, corre hacia él, le muestra sus sentimientos de benevolencia y le ruega que sea su compañero de ruta, diciéndole: Muchacho, no sé quién eres, pero veo que eres un bello joven y además valiente. A juzgar por tu curso errante, seguramente has sido objeto de acciones malvadas. Alejémonos de Cilicia y vayamos a Capadocia (2. 14. 3).

Hay de parte de Hipotóo una buena disposición hacia el otro y el placer por la compañía del joven, además de la semejanza ante una fortuna adversa. En este aspecto, se darían las condiciones previas exigidas por Aristóteles, si bien no son garantía de perduración del afecto, dado que ("el deseo de amistad surge rápidamente, la philía, no". Aristóteles. Ética a Nicómaco, 1156b31). Habrócomes no muestra en principio acogerlo con confianza, pues no le revela nada sobre Antia y cede a acompañarlo, ante la presión de Hipotóo . Por tanto, el inmediato juramento de mutua asistencia y ayuda que nos ofrece el relato (2. 14. 2-5) sólo parece obedecer a un vínculo de utilidad momentánea basado en opiniones corrientes como la natural afinidad y amistad de los hombres entre sí en los viajes (Aristóteles. Ética a Nicómaco, 1155a21). Cuando llegan a una aldea de Capadocia y durante el banquete (3. 1. 4), Hipotóo comienza a llorar y lamentarse, comparte la causa de su dolor con Habrócomes: su pasión por Hiperantes, a quien había rescatado, tras asesinar a Aristomacos, el viejo al cual el propio padre del muchacho lo había entregado. Pero la huida culminó en naufragio, con la muerte del jovencito. La comunicación establecida sobre esta confidencia crea la necesaria confianza11 para que Habrócomes le cuente sus penurias (3. 3. 1). Comparten entre lágrimas sus pesares y, como una omisión de su narración anterior, Hipotóo añade cómo conoció a una bella muchacha de Éfeso, vestida simplemente, de cabellos rubios y mirada agradable, a quien su banda había decidido inmolar en honor de Ares. Habrócomes exclama: "¡era mi Antia la que viste, Hipotóo!".12 Así le ruega que lo acompañe a buscarla e Hipotóo le promete hacer cuanto esté a su alcance (3. 3. 4-7). En conclusión, la comunidad de intereses entre Hipotóo y Habrócomes residiría en sus padecimientos a causa del amor, y en la incorporación del héroe a la banda, 13 pero, con la promesa de ayuda, el narrador ha instalado un sujeto al cual acudir para resolver futuras situaciones de peligro, o quizás se ha visto obligado, por las convenciones de la ficción, a incluir la presencia del mejor amigo como bien deseable en toda vida dichosa. Puede advertirse que el relato está escalonado por referencias al afecto y deseo de prestación de servicios por parte de Hipotóo (4. 1. 2; 5. 9. 2; 5. 9. 13), las cuales no se corresponderán, hasta el final, con acciones efectivas. Tras una búsqueda infructuosa de Antia, Habrócomes vuelve a reunirse con Hipotóo y durante la cena, una vieja llamada Crisio narra cómo 'murió' en el mismo día de la boda la novia de Perilao. Hipotóo, en otra anagnórisis inmediata, comprende que se trataba de Antia, reconocimiento compartido con gemidos y llantos por Habrócomes (3. 9. 2-3). El joven decide partir a buscar el cuerpo de su amada, en tanto que Hipotóo y sus hombres dormían. A la mañana, pese a la afl icción por la partida de Habrócomes, el jefe bandido sigue su camino hacia Siria y Fenicia en busca de nuevos botines (3. 9. 10). La separación continúa, pese a que el narrador menciona los numerosos intentos de Hipotóo por hallarlo

Así, por una nueva coincidencia, los bandidos caen sobre la caravana cargada de tesoros del rajá Psamis, quien había comprado a Antia, y la joven termina como prisionera de Hipotóo, pero no se reconocen -mejor sería decir ignoran- sus identidades respectivas, en cuanto ella, ocultando la verdad, dice llamarse Menfitis y ser nativa de Egipto.14 En un acto de valor bastante inusual en nuestras novelas, Antia da muerte a Anquialo, uno de los miembros de la banda, quien enamorado de ella pretende violarla.
En esta intrincada trama de 'desinformaciones', el personaje, al cual el narrador desea mostrarnos como el más querido amigo de Habrócomes, será precisamente quien decida el cruel castigo de la muchacha por el crimen (4. 6. 3), encerrándola en una cueva con dos feroces perros. A mi parecer, un gusto paratrágico por posibles muertes en manos de "allegados o amigos" , según los cánones de la Poética aristotélica (1453b 19ss.), es responsable de esta postergación del reconocimiento de Antia por parte de Hipotóo como asimismo de la posibilidad de que él se convierta en el causante de su muerte. Es cierto, como advierte D. Konstan (2006: 180), objetando el título del libro de E. Belfiore Murder among friends, que no se encuentran en las tragedias griegas actos de violencia entre amigos, sino entre personajes unidos por lazos sanguíneos, y los ejemplos presentados en la Poética muestran que es a este tipo de relaciones al cual se refiere Aristóteles. Sin embargo, los novelistas buscaban suscitar las mismas emociones de temor y compasión, que asimismo habían ingresado a formar parte de la llamada historiografía trágica. Por ello, considero que Jenofonte utiliza en este sentido las acciones de Hipotóo, quien, por desconocimiento de la identidad de la heroína, en dos ocasiones atenta contra su vida y, en una tercera y final, está a punto de convertirse en una nueva amenaza contra la fidelidad y castidad de la joven esposa.

Antia encontrará en otro miembro de la banda un nuevo enamorado y salvador. En cambio, sólo Hipotóo logra salvarse cuando su banda es arrasada por Polido, prefecto de Egipto (5. 3), y se establece en Tauremenio (Sicilia). Después de una vida de miseria, se casa -obligado por la indigencia- con una vieja rica (5. 9. 1-2), quien muere bien pronto para dejarlo como heredero, lo cual le permite irse a Italia, como un personaje opulento, rodeado de esclavos y lujo. "Pero guardaba siempre el recuerdo de Habrócomes y deseaba ardientemente encontrarlo pues estimaba muy importante compartir con él su vida y su fortuna" (5. 9. 2). Tras su desembarco en Italia, el hallazgo de Antia puesta a la venta en un mercado no puede ser más fortuito. La reconoce, pero como la joven a quien impuso el castigo por la muerte de su camarada Anquéalo, y la compra. A más de apiadarse de ella, lo cual no sería demasiado inverosímil, el motivo por el cual Antia se ve forzada a revelarle su identidad y su condición de esposa siempre amante de Habrócomes resulta también sorpresivo, pero reiterativo en cuanto a la posibilidad de que Hipotóo traicione la confianza de su amigo, pues el narrador lo atribuye al deseo de poseerla, nacido de la constante convivencia con la joven.15 Finalmente se produce la postergada anagnórisis: Hipotóo, al oír que era Antia, la esposa de su amigo más querido , la abraza, la reconforta y le narra la amistad que lo une a Habrócomes (5. 9. 13). Es sólo en este punto que pondrá en marcha sus esfuerzos por reencontrar al joven, y camino a Éfeso, en la escala en Rodas, se producen los encuentros y anagnórisis finales. Finalmente en Éfeso, tras elevar una tumba a Hiperantes, Hipotóo adopta a Clístenes16 y vive con Habrócomes y Antia. Dado que éstas son las líneas finales del relato, permiten señalar que el narrador enfatiza la relación con el amigo como un aspecto importante en la vida de los protagonistas y en alguna medida equipara su propia historia con la principal. La convivencia mencionada en esta suerte de happily ever after vendría a llenar la exigencia de vida en común, hasta ahora incompleta.

Clitofonte y Clinias / Menelao

Si bien he escogido la figura de Clinias en su relación con Clitofonte, es verdad que el texto no habla de ellos como amigos. Es necesario recordar que ambos están unidos por un vínculo estrecho de parentesco (son primos); sin embargo creo que las afinidades que comparten autorizan a analizar su interrelación como propia de phíloi, a lo cual puede agregarse que Aristóteles en la Retórica afirma que la suggéneia es una de las formas de amistad. Pero además existe otra dificultad que no quiero soslayar: en el transcurso de las aventuras, surge un personaje que es presentado en el rol de amigo, con el expreso empleo del vocablo y otros relacionados: Menelao, un egipcio, con quien obviamente los lazos afectivos son ocasionales, con el añadido de que ni siquiera comparte la patria de origen. Su encuentro se produce en la nave en la cual Clitofonte, Leucipe, Clinias y Sátiro huyen. En parte, Menelao suple a Clinias tras la desaparición de éste en un naufragio; en parte las funciones de ambos se complementan: aconsejar, disuadir, consolar al protagonista. Pero, en tanto que los sentimientos que unen a Clitofonte con Clinias son duraderos y están expresados claramente, la vinculación con Menelao no va más allá de compartir relatos y aventuras, en las cuales el egipcio presta su ingenio y ayuda.17 En cambio, el profundo afecto por Clinias es equiparado por Clitofonte con el amor que siente por Leucipa. Cuando lo cree perdido en el naufragio, en medio de su alegría (por haber recuperado a su amada) lanza gritos de dolor, pues el mar le ha arrebatado a quien, después de Leucipa, era el dueño de su corazón (3. 23. 3). Asimismo se considera responsable de su aparente muerte, sin duda debido a la decisión de acompañarlo en su fuga. De ahí las manifestaciones de alegría cuando reaparece vivo,

Cuando se detuvo un momento y vi su rostro, ¡era Clinias!; saltando de alegría, lo abrazo a mi vez y le devuelvo las muestras de afecto.

No hay duda de la semejanza de vida e intereses entre ambos: son jóvenes, pertenecen al mismo ámbito social de mediana burguesía, son inclinados al amor, arriesgados en la obtención de sus deseos. Desde el momento de su enamoramiento, Clitofonte ha buscado a Clinias como su magister amoris, ha compartido también las penas de su primo por la pérdida de su joven amante; finalmente Clinias le ha proporcionado los recursos para la huida y se ha unido a los amantes fugitivos junto con el esclavo Sátiro. Si bien sus consejos muestran en ocasiones una actitud displicente e irónica -parte de la intención narrativa-,18 creo que tienden a reforzar una suerte de paideútica del protagonista en el camino de la madurez amorosa. La decisión de acceder a los requerimientos de Melita es asumida por Clitofonte en vista de que "Clinias también lo consideraba conveniente" (5. 12. 2). Durante el juicio por la falsa autoacusación de Clitofonte de haber dado muerte a Leucipa, en complicidad con Melita, puesto que Clinias no ha podido disuadirlo de afrontar tal infamia, es responsable de su defensa con un despliegue de dotes oratorias, persuasivas en principio, aunque enfrentan el obstáculo de los obstinados empeños de Tersandro por acabar con el héroe. Cuando los delitos del esposo de Melita queden al descubierto y provoquen su huida, es el responsable de transmitirles la noticia del suceso que los libera de este sujeto violento y amenazador. Por el contrario, el Yo-narrador, Clitofonte, se ha desembarazado sin demasiado pesar del personaje de Menalao, de quien Clinias y él se separan, relatando simplemente que emprendió el regreso (5. 15. 1), es decir, mucho antes del final de la novela.

Conclusiones

En las tres novelas escogidas, el protagonista masculino cuenta con la asistencia de un amigo sea para confortarlo o para proporcionarle ayuda material en situaciones de peligro. Sin embargo, pueden observarse diferencias significativas, tanto en el plano de la sintaxis narrativa, como en el de la concepción de la relación que los une.
La amistad entre Quéreas y Policarmo en cuanto a la relación misma puede asimilarse a la forma perfecta de la amistad, según Aristóteles en la Ética a Nicómaco. Parece evidente que la admiración por la bondad o excelencia se encuentra en el origen del sentimiento de ambos personajes. En cuanto al plano narrativo, Policarmo no es un mero oponente a los intentos de suicidio de Quéreas, sino que ofrece consejo, incita a actos prudentes o de valor, y por sobre todo, sus intervenciones producen cambios o transformaciones en la situación, algunos definitivos para el reencuentro y anagnórisis final entre los esposos separados.
El personaje de Hipotóo es contradictorio, tanto en el plano de la relación afectiva con el protagonista, como en el de la sintaxis narrativa. Yo lo ubicaría en la forma de amistad proveniente de la utilidad, aunque el Narrador en el feliz final apunta a un cambio hacia una amistad más duradera y sólida. Pero mi intención fundamental ha sido justificar las contradicciones entre la lealtad al amigo y las amenazas contra su esposa, como un recurso 'paratrágico', es decir, provocar temor y compasión ante la posibilidad de que sea precisamente'el mejor amigo' el responsable de la muerte de la heroína, que ha prometido ayudar a encontrar.
En el relato de Aquiles Tacio, considero que Menelao cumple a nivel narrativo la función de sujeto delegado, en cuanto brinda sea apoyo material sea consuelo al protagonista. En cambio, en el plano de la relación afectiva, quien se vincula con Clitofonte, a través de verdaderos lazos de amistad, originada en el placer por la mutua compañía, es su pariente, Clinias.

Notas

1 Este artículo está enmarcado en el Proyecto Logos poético y logos político del Grupo de Investigación de Lenguas Clásicas, financiado por el Consejo de Desarrollo Científico, Humanísico y Tecnológico de la Universidad de Los Andes

2 A este libro, hay que agregar el reciente estudio de Konstan, The Emotions of the Ancient Greeks, en el cual el autor analiza las emociones tratadas por Aristóteles en el Libro II de la Retórica, entre ellas, la correspondiente al

3 Aunque, por supuesto, dentro de este esquema convencional, caben muchas variantes y realizaciones, pues como indica Reardon "if one thing is true about the extant Greek romances, it is that they are emphatically not all the same" (Reardon 1991: 108). Mantengo el subrayado, pues se encuentra en el texto original.

4 Tanto en Caritón de Afrodisia como en Jenofonte de Éfeso, los dos adolescentes se han casado antes de iniciarse la separación. El ataque causado por los celos de Quéreas provoca la aparente muerte de Calírroe, cuya tumba será saqueada por bandidos, justamente cuando ella revive. Tras descubrir la verdad, Quéreas se embarca en busca de Calírroe. En el relato de Jenofonte, Antia y Habrócomes, tras la boda, emprenden un viaje en cumplimiento de un oráculo, e innumerables desventuras los separan. Clitofonte y Leucipa -junto con Clinias- huyen, a causa de que la madre de la joven ha descubierto sus amores, antes de que se haya consumado ningún tipo de unión entre la pareja.

5 El siguiente análisis está realizado aplicando los postulados de la semiótica de las pasiones a la descripción de las emociones en la Retórica de Aristóteles, según E. Paglialunga (1997: 39- 61).

6 Las traducciones de todos los textos griegos son propias.

7 Esta relación es ampliamente analizada por Winkler (1999: 286-350).

8 Debo advertir una errata en la cita de la traducción española de Nussbaum. En la página 447 donde dice EN 1337b17-19, debe decir 1357 b 17-19.

9 No niego que, en general, los críticos consideran que Gnemón cumple el rol de amigo y lo asimilan a los otros personajes de las novelas que tratamos en este artículo, pero el propio texto de Heliodoro me parece suficiente razón para asignarle un papel diferente, situado a nivel de las técnicas narrativas peculiares de Heliodoro. Cfr. Morgan (1999: 259-285).

10 Mientras algunos autores sugieren una atracción homoerótica de Hipotóo hacia Habrócomes, la mayoría concuerda en negarla. Asi Watabane (2003:25) dice "there seems to be no hint of a pederastic relationship between them", y añade en la nota"despite the suggestions of Schmeling".

11 Podría añadirse que los diez días de viaje han creado cierta comunidad de intereses entre ambos, que residiría tanto en el placer experimentado por la mutua compañía como en la utilidad recíproca, pues Habrócomes ha pasado a formar parte de la nueva banda reclutada por Hipotóo.

12 Esta anagnórisis con datos bastante sucintos (y además sólo narrados) no parece muy plausible ni ajustada a las formas de reconocimiento descritas por Aristóteles en La Poética (1454b19) -ni las mejores ni las menos hábiles- pues si la consideramos entre las que se producen por medio de objetos externos (collares, anillos, etc.), habría que entender que Antia es la única muchacha que usaba tal vestimenta. Puede objetárseme que Hipotóo añade la información sobre la patria de origen, pero aún así, me parece insuficiente.

13 La rápida narración de Jenofonte no deja mucho espacio para conocer el desempeño de Habrócomes en esta nueva forma de vida. Konstan (1994: 51) afirma "Habrocomes will himself be a valued member of a band of robbers".

14 Es evidente que la belleza de Antia puede quedar oscurecida por el cambio de apariencia o por la mentira respecto a su identidad, pues, de lo contrario, Hipotóo la hubiera reconocido como la joven que su propia banda estuvo a punto de sacrificar.

15 Aunque Hipotóo ha llegado a Italia con Clístenes, un bello adolescente con quien compartía todos sus bienes, hay que reconocer que el personaje no muestra rasgos de misoginia -como lo prueba el matrimonio con la rica viuda.

16 Esta solución demuestra la posibilidad de una perduración de la relación entre el adulto y el joven, destinada de lo contrario a desaparecer cuando el erómenos sobrepasa la edad socialmente admitida para la misma como lo señala Fusillo (1996: 304).

17 Sin embargo, esta amistad no está al abrigo de toda sospecha: el ataque de epilepsia de Leucipa le hace pensar a Clitofonte en Menelao como responsable.

18 Como al aconsejarle no desesperarse por una nueva muerte de Leucipa, ya que "puede resucitar" otra vez, en evidente alusión irónica a las ocasiones en las cuales la heroína, tanto en otras novelas, como en esta misma, no ha muerto en realidad.

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Recibido: 02/03/2007
Evaluado: 16/03/2007
Aceptado: 19/03/2007