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Circe de clásicos y modernos

versión On-line ISSN 1851-1724

Circe clás. mod.  n.12 Santa Rosa ene./dic. 2008

 

Apropiación y traducción en un texto tardoantiguo: Comentario al sueño de Escipión de Macrobio

Julieta Cardigni

[Universidad de Buenos Aires]

Resumen: El presente trabajo estudia los Commentarii in Somnium Scipionis de Macrobio, escritos en el siglo V, desde el punto de vista de la apropiación y traducción de la tradición literaria que se opera en la exegesis macrobiana, operación por medio de la cual el sujeto se constituye al leer y reformular discursivamente un pensamiento anterior. Este tipo de práctica exegética resulta especialmente importante en el tardoantiguo, momento en el que se buscaba implementar un método de interpretación del pasado que permitiera insertarse en la tradición y construir al mismo tiempo una nueva identidad cultural.

Palabras clave: Tardoantiguo; Comentario; Operaciones hermenéuticas.

Appropiation and translation in a late antiquity text: Macrobius' Commentary on the Dream of Scipio

Abstract: The present paper attemps to study the operations of appropriation and translation at Macrobius' Commentarii in Somnium Scipionis, written in the first half of the fifth century. Through this exegetical practice operated by Macrobius the reader is built as a subject, in the act of reading and reformulating a former idea in the speech; this appears to be very important during the late antique period, because it constituted a method able to interpret the past and allow it to become part of the present, and could lead to the construction of a new cultural identity.

Keywords: Late antiquity; Commentary; Hermeneutic practices.

Introducción

El siglo V se caracterizó por una profunda reflexión metaliteraria en el campo de la producción intelectual; esta tendencia respondía a la problemática de la época, consistente, entre otras cosas, en buscar e implementar un sistema de interpretación y lectura del pasado para su actualización y absorción en la época presente.
El comentario como género adquiere así una relevancia mayor que en otras etapas de la crítica y de la literatura. Es el vehículo por medio del cual se conectan presente y pasado, es la forma de traducir más allá del tiempo y de hacer perdurar la historia y la literatura, dado que consiste en una operación de relectura y traducción diacrónica o interna de un texto anterior.
El presente trabajo analiza las operaciones de apropiación y traducción presentes en los Commentarii in Somnium Scipionis, escritos por Macrobio en ese siglo. En la construcción de su obra el comentarista requería, como es de esperar, de los clásicos y de sus matrices retóricas, pero en una versión que contemplara los cambios ideológicos, y que se adaptara a los nuevos tiempos; así, como lector de Cicerón, Macrobio realiza una tarea de traducción diacrónica, con el objetivo de integrar tradición y presente en una sola forma discursiva.

El comentario como género discursivo

El comentario como género discursivo cuenta con una larga historia en la literatura griega y latina, desde la Antigüedad hasta, al menos, el Renacimiento; podemos recordar que el primer comentario se remonta al siglo VI a.C., con la lectura e interpretación que aparentemente realizó de Homero Teágenes de Regium1.
Comentar es, por un lado, una práctica literaria fuertemente anclada en la tradición, a través de la cual se resignifica el pasado en la época presente; pero, a su vez, el comentario es el espacio textual privilegiado para la innovación, al partir de una cita de autoridad que sirve como punto de partida para discutir y reflexionar.
La existencia y la abundancia de comentarios responden, según Goulet-Cazé (2000: 6), a varias razones: las más evidentes son la antigüedad del texto que se comenta y su valor, que hacen necesaria una actualización porque se ha perdido su claridad, aunque su lectura sigue resultando de interés. Pero también es innegable que el pensamiento no puede ejercerse sobre el vacío y, así, el comentario es la forma textual de generar algo nuevo a partir de un texto anterior que sirve de fundamento para ejercer la actividad crítica.
Al mismo tiempo, la tarea hermenéutica de comentar un texto supone también un cierto tipo de relación entre la verdad y el tiempo: la verdad existe pero no está definitivamente formulada, hay que buscarla, explicarla y explicitarla. Es el tiempo, con sus sucesivas reelaboraciones textuales, el que va completando esta operación por medio de la exegesis.
En este punto, y en relación con el tema de este trabajo, es necesario recordar que para los antiguos, tardoantiguos y medievales la idea de una verdad subyacente era lo que guiaba, en general, la exegesis de un texto filosófico; así, por ejemplo, Plotino y el neoplatonismo buscaban el dogma en Platón y eran más fieles a la verdad que creían oculta en sus textos que al mismo filósofo; esto hacía válidas sus interpretaciones y lecturas, dado que lo que las legitimaba era justamente esta relación -a semejanza de la participación platónica- con la verdad última que rastreaban en sus predecesores (Eon 1970: 283). Comprender y comentar un escrito era posible en tanto su referencia, es decir, la verdad a la que remitía seguía siendo una, y la escritura, una de las formas de acercarse a ella; por lo tanto, y tal como lo expresa Ricoeur (1998: 100), leer y entender un texto consiste en ir de su significado hacia su referencia, de lo que dice a aquello de lo que habla.
El comentario como operación de lectura es también un tipo de traducción diacrónica y cultural: al respecto señala Steiner que cualquier lectura profunda salida del pasado de la propia lengua y literatura constituye un acto múltiple de interpretación; el pasado no es más que una construcción verbal, y su interpretación es la lectura de este discurso. Así, en términos de Steiner:

la literatura [...] solo puede vivir gracias al juego de una traducción constante dentro de su propia lengua. [...] En ausencia de la interpretación, no habría cultura; sólo un silencio sin eco a nuestras espaldas. No es exagerado decir que poseemos civilización porque hemos aprendido a traducir más allá del tiempo. (Steiner 1997: 52)

Es así como el comentario, en tanto manifestación de la metatextualidad, relación crítica por excelencia (Genette 1989: 13), es el espacio textual en el cual el pasado se actualiza, se resignifica y se reescribe para dar continuidad a la tradición.

Macrobio como traductor de la tradición clásica: estrategias y objetivos

En la Antigüedad Tardía la actualización y reescritura del pasado adquirieron una relevancia notable, dado que se trató de un momento de crisis y transformaciones culturales que requería medidas de confrontación y adaptación para mantener el esquema identitario. Las transformaciones operadas en las estructuras políticas, sociales y económicas del Imperio romano, la aparición de los pueblos bárbaros en el escenario militar y político, el surgimiento de nuevas ideologías tales como el cristianismo, y la disolución de la noción de Imperio en términos políticos, geográficos, sociales y culturales generaron gran preocupación por integrar los ideales clásicos en este mundo que cambiaba forzosamente.
No obstante, resultaría reduccionista y erróneo visualizar la época en función de dicotomías simplificadoras e imprecisas, como cristianos y paganos, o bárbaros y romanos. La verdad es que en el siglo V el cristianismo era la triunfante religión del Estado y las persecuciones de los siglos anteriores se hallaban ya superadas. El grado de absorción cultural entre grupos que antes habían sido antagónicos era tal, que ha llevado al crítico Jacques Fontaine (1977: 427) a proponer la metáfora de un papel tissue para caracterizar la actitud predominante en la época, particularmente en el ámbito de la producción intelectual. Esta combinación de modelos y matrices clásicas con nuevos preceptos, en su mayoría cristianos, tenía como objetivo principal la construcción de una nueva paideía que fuera común a la clase dirigente y que le permitiera a esta identificarse como parte del Estado.
En este contexto, es evidente que la escuela desempeñaba un rol fundamental, dado que resultaba la única experiencia común, en medio de la heterogeneidad reinante, a todos los miembros de la elite ilustrada, en cuyas manos se encontraría luego la administración imperial (Cameron 1998: 144). El maestro de escuela media era el grammaticus, y la enseñanza se realizaba a partir de la lectura e interpretación de los poetas anteriores (enarratio poetarum), con el objetivo de hablar y escribir correctamente (ars recte loquendi). Es en este ámbito de la escuela donde surge el género comentario, para extenderse luego a otras áreas del saber, como la filosofía.
Ambrosio Teodosio Macrobio vivió durante la primera mitad del siglo V2; fue un intelectual pagano que desempeñó cargos públicos en el Imperio Tardío. Sus Commentarii in Somnium Scipionis están dedicados a su hijo Eustacio, en edad escolar, y parecen querer remediar algunas fallas que Macrobio atribuía a la escuela del grammaticus (Kaster 1980: 253 y ss.). La obra es un comentario filosófico en dos libros, que, a manera de un ensayo o un texto monográfico, explica las cuestiones filosóficas presentes en la obra de Cicerón, tomando extensos parágrafos que comenta por núcleos temáticos y sobre la base de ideas fundamentalmente neoplatónicas.
Recordemos en este punto que el Somnium Scipionis, episodio del final de la República de Cicerón, tiene su modelo griego en la República platónica. La idea fundamental del texto es describir al gobernante de Estado ideal, y la inclusión del sueño de Escipión sirve para mostrar lo que espera a aquellos que han servido a la patria y la han engrandecido. Para Cicerón, finalmente, la práctica se impone sobre la teoría y así el gobernante ideal es el orador, el político, el hombre que puede transformar la palabra en acción y obrar; mientras que en el caso de Platón el gobernante ideal es el filósofo, que posee la virtud máxima de la contemplación3.
El objetivo de Macrobio al escribir sus Comentarios es transmitir, casi de una manera enciclopédica, toda la filosofía que nosotros denominamos clásica a partir de la exegesis del texto de Cicerón, que teóricamente contiene todo este conjunto, tal como lo afirma el comentarista en el cierre de su obra: "Así pues, en verdad no hay ninguna obra más perfecta que esta, en la cual está contenida de manera íntegra toda la filosofía"4.
El caso es que Macrobio lee a Cicerón casi seis siglos después, en un contexto completamente diferente; y de la misma manera que los neoplatónicos con Platón, intenta hacer emerger del texto ciceroniano, en combinación con gran parte de la tradición filosófica grecolatina, un bloque coherente y unitario de sentido5. Esta intención de integrar las diferencias en una totalidad aparentemente sin quiebres, de modo de construir sobre esta base firme una nueva identidad, requiere de maniobras hermenéuticas complicadas y a menudo virtuosas por parte de nuestro comentarista.
Tal como señala Ricoeur (1998: 86) a propósito del acto hermenéutico, Macrobio realiza sus propias conjeturas sobre el texto, y una comprensión global de los pasajes citados, que responde a su objetivo y a una captación ingenua del sentido total. En el segundo momento -que consiste habitualmente en una serie de procesos intertextuales con los cuales se invita a la reflexión a las voces y autoridades del pasado- esta primera comprensión adquiere un carácter más profundo, al combinarse elementos anteriores de la tradición y elementos actuales. Finalmente, luego de esta explicación, la comprensión es ya no una conjetura sino apropiación, y las palabras de Cicerón ya no son tales sino que han adquirido un sentido nuevo, en un nuevo contexto, al reconstruir la referencia de acuerdo con un lenguaje y unas coordenadas diferentes. Es decir, y nuevamente en palabras de Ricoeur (1998: 93), se crea "una nueva referencia ostensible gracias al tipo de 'ejecución' que el acto de leer implica"6.
Para ejemplificar estas operaciones, tomaremos los pasajes del libro primero en los que Macrobio se refiere a la perfección de los números (1. 5 y 1. 6)7. El contexto del episodio es el siguiente: Escipión el Africano recibe en sueños la aparición de su abuelo, quien con el fin de mostrarle que las almas de los hombres buenos vuelven a su origen celestial, le muestra las sedes celestes y le predice una serie de eventos. Entre ellos, uno que tiene que ver con su gloria y con su muerte al mismo tiempo, al decirle que:

Cuando tu edad haya alcanzado el número de ocho veces siete revoluciones solares y estos dos números, uno y otro considerados perfectos por diferentes motivos, hayan completado según el circuito natural la suma que te ha marcado el destino, la ciudad entera se dirigirá a ti y a tu nombre; [...]. En pocas palabras: será necesario que como dictador, restablezcas el Estado, si logras escapar de las manos impías de tus parientes.8

Macrobio se interesa en particular en la afirmación de que "tanto el número siete como el ocho son perfectos por diversas razones", y por eso en los parágrafos 5 y 6 del libro primero se dedica a discutir no sólo las propiedades de estos dos números, sino también las del uno, el dos, el tres, el cuatro, el cinco y el seis, ya que todos poseen la perfección por diferentes motivos9.
Así, la primera conjetura de Macrobio para explicar posteriormente el carácter perfecto de los números tiene que ver con la relación que estos tienen con la divinidad:

No es en vano que se asigna la perfección a los números, pues esta no corresponde a nada que no sea propio de las divinidades superiores.10

Lo que subyace a esta primera hipótesis es la concepción platónica -y ya neoplatónica en ese momento- del lugar que ocupaban los números dentro de la cadena del ser; ya que se situaban en la hipóstasis de la Inteligencia, unidad que es principio de multiplicidad, donde se encuentran las ideas de las cosas sensibles. Así lo explica el comentarista:

Así pues, en esto consiste la perfección común a todos los números: en que cuando el pensamiento va de nosotros, los hombres, a los dioses, encuentra la primera perfección en la incorporeidad de los números, sin embargo entre estos se consideran perfectos, según los criterios que se imponen en este tratado, los que o bien contienen la fuerza de unir unos cuerpos con otros, o bien los que se convierten a su vez en cuerpos, o los que generan un cuerpo inteligible, no sensible.11

Acto seguido se procede a la explicación, que Macrobio justifica con la metáfora de la obscuritas, muy habitual en su escritura:

Para apartar de todo esto la acusación de oscuridad, debemos echar luz con ejemplos un poco más distantes.12

En este caso, la explicación es mayormente matemático-astronómica y responde, como ya dijimos, a la concepción neoplatónica de la generación de la realidad e incluye también elementos pitagóricos, sobre todo en lo relacionado con la naturaleza y las propiedades de los números. Así, Macrobio explica la generación de la multiplicidad a partir de la unidad justamente con el ejemplo de los números, y establece la perfección de, entre otros, el número ocho, porque constituye el primer cuerpo sólido. Este primer cuerpo sólido se genera a partir de superposición del cuatro, que es la superficie mínima par, con otra superficie de cuatro puntos. En conclusión, el ocho es perfecto porque tiene en sí la capacidad de la generación: a partir de la superposición de dos superficies (generadas por cuatro puntos) se crea el primer cuerpo sólido, el cubo13.
En el siguiente parágrafo, el comentarista se dedica a exponer las razones por las cuales el número siete debe ser considerado perfecto y por qué la muerte de Escipión se da en un número perfecto también, multiplicación de uno par y otro impar. Los argumentos son de cuatro tipos, sucesivamente: de tipo aritmético; científico; astronómico y, fitalmente, biológico.
Lo primero que se señala es por qué es importante discutir esta cuestión, explicando que la combinación de los números siete y ocho es perfecta, ya que son uno impar y el otro par, y representan respectivamente el macho y la hembra, el padre y la madre, y así son venerados por los matemáticos14.
Es decir que, si bien puede parecernos por un momento que se trata de una digresión, Macrobio no pierde oportunidad de recordarnos que todo se produce en función de la lectura de Cicerón; es más, que esta verdad que él está desarrollando está en Cicerón pero de manera oscura o más inaccesible. Con el objetivo de reforzar esta afirmación, se recuerda luego cómo en Timeo el dios creador ha entretejido la realidad a partir de la combinación de los números pares e impares, que es la idea a la cual responde el pasaje ciceroniano.
Luego, el comentarista recurre a otras autoridades del pasado, trazando una serie de correspondencias, a menudo dudosas, que confirman al siete como número perfecto a partir de las combinaciones que lo producen (uno más seis, dos más cinco...), presente también en la naturaleza y en la vida humana. En este caso, Macrobio intenta explicar cómo es posible saber el sexo del niño a partir del cálculo de su período de gestación, de acuerdo con Hipócrates15 y su teoría del movimiento del niño dentro del útero16.
Finalmente, después de una extensa explicación -en la que incluso se recurre al movimiento de los planetas para apoyar las pruebas a favor del número siete, y se cita a Homero, a Platón y a Virgilio-, Macrobio presenta el último de los argumentos, que desarrolla por medio de referencias a las etapas de la vida del ser humano en relación con su edad. Esta operación lo conduce directamente de vuelta a la cita ciceroniana que dio origen a esta reflexión en un principio, y Macrobio así lo expone:

Finalmente, este es el número que permite que el hombre sea concebido, se forme, se alimente, crezca y viva, y sea conducido a la vejez pasando por todas las etapas de la vida.17

Y en el cierre del parágrafo, vuelve al texto de Cicerón y aclara:

Y considero que con esta explicación exhaustiva ya se ha establecido por qué se considera al número ocho y al siete perfectos, a partir de diferentes causas. En efecto el sentido [de la frase ciceroniana] es: 'cuando tu edad llegue a los cincuenta y seis años, que será la suma que el destino estableció para ti, la esperanza de la salvación pública se pondrá en ti, ciertamente, y por medio de tus virtudes serás merecedor de la dictadura, para que remedies la situación de todos los hombres buenos, pero si puedes evadir las insidias de tus parientes'.18

Aquí se produce verdaderamente la apropiación del texto ciceroniano en la instancia en la que, al haber repuesto la referencia que no es ostensible en la cita original, surge un nuevo sentido, que Macrobio reformula discursivamente. La clave se encuentra en los números, ya que es gracias a lo perfecto de esta combinación que un hombre virtuoso como Escipión podrá recibir el honor público de gobernar; y la relación entre sus virtudes y el momento de su vida no es de ninguna manera casual. La traducción cultural operada por Macrobio consiste justamente en notar esta equiparación entre cierta combinación de cifras y virtud, lo cual transforma al protagonista del sueño en un hombre virtuoso a partir la lectura numérica de su realidad19.
La comprensión final, profunda y justificada, es la propia palabra de Macrobio como comentarista, que en combinación con el discurso ciceroniano y otras lecturas de la Antigüedad Clásica ha logrado, desde su perspectiva, reponer o traducir, y desde nuestra mirada, construir esa referencia que parece oculta, o al menos oscura, para el lector tardoantiguo.

Conclusiones

Podemos suponer que Macrobio consideraba que la labor de leer implicaba la comprensión de aquello que se leía, tal como luego opinarán los pensadores medievales. Si coincidimos con Steiner en que "entender es traducir" (Steiner 1997: 23 y ss.), entonces toda operación de lectura es un tipo de traducción y de apropiación. Leer es apropiarse del texto, pero no de la intención de su autor; tampoco de la situación histórica común al autor y a sus lectores originales; y tampoco de las expectativas de estos lectores originales. Lo que debe ser apropiado es el texto en sí mismo, es decir, su poder de revelar un mundo que constituye la referencia del texto (Ricoeur 1998: 105-106). Por medio de esta revelación de otros mundos y de otros modos de ser, que se manifiestan en el texto comentado, el sujeto que interpreta adquiere nuevas formas de conocerse a sí mismo y crea, a su vez, un nuevo mundo posible, y, en el caso del comentario, un nuevo texto. Es esta traducción del pasado la que permite que éste se renueve y se integre en otras coordenadas temporales y espaciales.
No es de extrañar, entonces, que en una época en la cual establecer y mantener la identidad era una de las principales preocupaciones en todos los ámbitos, la lectura se haya centrado particularmente en esta operación, por medio de la cual el sujeto parte de sí y luego de un camino por discursos anteriores, que legitiman su propio viaje cultural, llega a desentrañar la referencia oculta y vuelve al origen con un nuevo conocimiento del mundo y de sí mismo. El tipo de exegesis realizada por Macrobio, una lectura que busca comprender en profundidad la referencia del discurso que tiene ante sí, tiene entonces un correlato moral en la formación del sujeto que lee y que por medio de su lectura se constituye como tal.

Notas

1 Recordemos que de Teágenes, con certeza, sólo nos ha llegado el nombre.

2 Sobre la quaestio macrobiana véase Paolo De Paolis (1986-1987). "Macrobio 1934-1984" en Lustrum 28- 29; 107- 254.

3 Para una exposición más completa del tema, véase A. Ronconi, (1967); por otra parte, recordemos también que el Somnium Scipionis circuló de manera autónoma al texto completo de la República y fue objeto de varios comentarios durante la Antigüedad Tardía. Asimismo, y dada la ausencia -hasta el siglo xix- de una tradición directa de este texto de Cicerón, el comentario de Macrobio ofició de transmisor para toda la Edad Media y el Renacimiento (para un estudio completo de la tradición directa e indirecta del Somnium Scipionis, véase Caldini Montanari 2000).

4 "vere igitur pronuntiandum est nihil hoc opere perfectius quo universa philosophiae continetur integritas." Macrobio. Commentarii in Somnium Scipionis, 2. 17. 17. Todas las citas se harán de la edición de J. Willis (1979, reimpresión 1994). Ambrosii Theodosii Macrobii Saturnalia apparatu critico instruxit, In Somnium Scipionis comentarios selecta varietate lectiois ornavit, I. Willis, vol. 2 Ambrosii Theodosii Macrobii Commentarii in Somnium Scipionis, edidit Iacobus Willis, accedunt quatuor tabulae, Teubner, Leipzig. La traducción es propia.

5 De la misma manera en otra de sus obras, Saturnalia, Macrobio realiza esta misma operación con la poesía de Virgilio y el resto de la literatura clásica.

6 Al respecto véase también las etapas descritas por G. Steiner (1975).

7 Si bien es posible analizar estas operaciones a lo largo de todo el comentario macrobiano, la elección de estos pasajes se debe a su fácil contextualización y unidad dentro de la obra y en relación con el texto ciceroniano.

8 "Nam cum aetas tua septenos octiens solis anfractus reditusque converterit, duoque hi numeri, quorum uterque plenus alter altera de causa habetur, circuito naturali summam tibi fatales confecerint, in te unum atque in tuum nomen se tota convertet civitas [...] ac ne multa: dictator rem publicam constituas oportet, si impias propinquorum manus effugeris." (Macrobio. Commentarii in Somnium Scipionis, 1.5.2.) En el texto ciceroniano, la cita corresponde a 1. 12. 2 en la numeración de Ronconi.

9 Esto constituye una característica importante del modus operandi macrobiano: tal como él lo afirma muchas veces, para "iluminar" las "oscuridades" presentes en el texto de Cicerón, es necesario reponer información faltante que para el comentarista resulta, en apariencia, imprescindible introducir; si bien a menudo sume al lector en tinieblas más profundas.

10 "Plenitudinem hic non frustra numeris adsignat, plenitudo enim proprie nisi divinis rebus supernisque non conuenit." (Macrobio. Comentarii. in Somnium Scipionis, 1. 5. 3)

11 "Haec est igitur communis numerorum omnium plenitudo, quod cogitationi a nobis ad superos meanti occurrit prima perfectio incorporalitatis in numeris, inter ipsos tamen proprie pleni vocantur secundum hos modos, qui praesenti tractatui necessarii sunt, qui aut vim obtinent vinculorum aut corpora rursus efficiuntur aut corpus efficiunt sed corpus quod intellegendo, non sentiendo concipias." (Macrobio. Comentarii in Somnium Scipionis, 1.5.4)

12 "Totum hoc ut obscuritatis deprecetur offensam, paulo altius repetita rerum luce pandendum est." (Macrobio. Commentarii in Somnium Scipionis, 1.5.4)

13 El texto que funciona como base para esta explicación es el Timeo de Platón; por supuesto, matizado por las sucesivas relecturas neoplatónicas (Raventos 2005: 174).

14 "ac primum hoc transire sine admiratione non possumus quod duo numeri qui in se multiplicati vitale spatium uiri fortis includerent ex pari et impari constiterunt. hoc enim vere perfectum est quod ex forum numerorum permixtione generatur. nam impar numerus mas et par femina vocatur, item arithmetici imparem patris et parem matris appellatione venerantur." (Macrobio. Commentarii in Somniuum Scipionis, 1.6.1)

15 En este caso, aparentemente la cita de Hipócrates no es correcta, con lo cual podemos suponer que Macrobio o bien no consultó directamente la obra del autor, o bien adaptó los datos dados por el científico a sus propias intenciones. El texto de Hipócrates dice que si es niño, se mueve a los tres meses, y si es niña, a los 4 (Raventós 2005: 176).

16 "discretio vero sexus futuri sicut Hippocrates refert sic in utero dinoscitur. aut enim septuagesimo aut nonagesimo die conceptus movetur. dies ergo motus quicumque fuerit de duobus ter multiplicatus aut septimum aut nonum explicat mensem." (Macrobio. Commemtarii in Somnium Scipionis, 1.6.17)

17 hic denique est numerus qui hominem concipi formari edi vivere ali ac per omnes aetatum gradus tradi senectae atque omnino constare facit. (Macrobio. Commentarii in Somnium Scipionis, 1.6.62)

18 et absoluta, ut arbitror, ratione iam constitit cur diversis ex causis octo et septem pleni vocentur. sensus autem hic est: cum aetas tua quinquagesimum et sextum annum conpleverit, quae summa tibi fatalis erit, spes quidem salutis publicae te videbit, et pro remediis communis bonorum omnium status virtutibus tuis dictatura debebitur, sed si evaseris insidias propinquorum.(Macrobio. Commentarii in Somnium Scipionis, 1.6.83)

19 Por supuesto no es éste el único recurso de Macrobio para presentar a Escipión como un hombre virtuoso; en el parágrafo que dedica a las virtudes lo declara abiertamente y lo repite a lo largo de la obra.

Ediciones

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Recibido: 29/02/2008
Evaluado: 12/04/2008
Aceptado: 17/05/2008