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Circe de clásicos y modernos

versión On-line ISSN 1851-1724

Circe clás. mod.  n.12 Santa Rosa ene./dic. 2008

 

Un político escribiendo la historia: fuentes, competencia y autoridad en las Historias de Polibio

Álvaro M. Moreno Leoni

[Universidad Nacional de Córdoba]

Resumen: El presente artículo intenta analizar el problema de la construcción de competencia y autoridad en las Historias de Polibio. En ese sentido, este historiador griego postula la necesidad para cualquier historia pragmática de usar algunos tipos de fuentes; en particular analizamos la selección de fuentes para relacionar esta opción con la construcción de competencia y autoridad por parte de este historiador griego. La autopsía y autopátheia, como fuentes históricas, son defendidas por un político con experiencia militar y política que está escribiendo la historia.

Palabras clave: Polibio; Historiografía griega; Autoridad; Competencia; Experiencia personal.

A politician is writing the history: Sources, competence and authority in the Histories of Polybius

Abstract: The current article intends to analyze the problem of the construction of competence and authority in the Histories of Polybius. In this way, this Greek historian postulates the necessity for any pragmatic history to use some kinds of sources especially, and we analyse this selection of sources in order to connect this option with the construction of competence and authority by this Greek historian. The autopsía and autopátheia, as historical sources, are defended by a politician with military and political experience who is writing the history.

Keywords: Polybius; Greek historiography; Authority; Competence; Personal experience.

Polibio es sin duda, junto con Heródoto y Tucídides, uno de los más grandes y reconocidos historiadores griegos de la antigüedad. Nacido en Megalópolis -en la Arcadia- en el seno de la Confederación aquea hacia el 200 a.C., falleció en el mismo lugar hacia el 118 a.C.1 Ocupó diversos cargos federales -embajador e hiparca- pero su carrera política se vio truncada por la intervención romana en la Hélade durante la primera mitad del siglo II a.C. Su dubitativa actitud inicial para abrazar la causa romana contra Perseo de Macedonia le valió ser trasladado como rehén a Roma (167 a.C.), ciudad en la que permaneció internado durante diecisiete años. En ese momento histórico de cambio, de paulatina imposición de la dominación romana sobre el mundo griego y de descomposición del mundo tardo helenístico, se sitúa su práctica historiográfica, pues, huésped forzoso en Roma, comenzó en la ciudad de las siete colinas a escribir sus Historias. Con esta obra Polibio pretendía abarcar originalmente el periodo de la expansión romana entre 220 y 168 a.C., sin embargo, en algún momento decidió ampliar el marco temporal hasta el 145 a.C. a fin de cubrir el periodo de consolidación de la dominación por parte de la potencia del Tíber entre 167 y 145 a.C.
La narración histórica de Polibio se interrumpe en varias ocasiones con digresiones que permiten al historiador detenerse, discutir y desarrollar alguna cuestión en particular. Dentro de este vasto conjunto de digresiones se destacan tres que ocupan tres libros completos: el libro VI constituye una digresión sobre teoría política -aunque también sobre el ejército y la cultura del pueblo romano-; el libro XII se presenta como una digresión historiográfica; mientras que el libro XXXIV -que ha podido ser reconstruido en parte gracias a las citas de otros autores-, trata sobre la geografía. Nuestro interés en este trabajo es centrarnos en la extensa digresión historiográfica del libro XII -una antigraphé contra la obra de Timeo de Tauromenio- en la cual Polibio afirma que son tres las fuentes principales de información para el historiador: los libros, el conocimiento geográfico y la experiencia política2. A estas fuentes viene a sumarse una cuarta, la entrevista oral3. De estos cuatro tipos de fuentes, el primero es menospreciado y relegado a una posición marginal como medio de acceso a la información.
Nuestro objetivo en este trabajo es reflexionar acerca del porqué de esta elección en la medida en que consideramos que elegir y privilegiar ciertos tipos de fuentes por encima de otros constituye una opción que no es de carácter neutro.
Llevar a cabo un pormenorizado estado de la cuestión superaría sin duda la extensión del presente artículo, sin embargo, podemos señalar que los estudios polibianos han cambiado su foco de atención en las últimas décadas. Se ha virado desde los tópicos de estudio acerca de la visión de Polibio del imperialismo romano o su teoría de la constitución mixta, hacia posiciones que acentúan el problema de la escritura de la historia como aspecto a considerar previo a la utilización de Polibio como fuente histórica. Los trabajos de Pédech (1964) y Walbank (1972) han sido pioneros a la hora de poner en cuestión la supuesta objetividad de Polibio, deteniéndose a reflexionar sobre la manera de escribir la historia en este autor. Sin embargo, como señala Davidson, la cuestión de las mediaciones historiográficas debe convertirse en un tema crucial para comprender la práctica historiográfica de Polibio, en la medida en que se hace cada vez más necesario romper con la ilusión de la transparencia del texto: "Polybius' supposed 'poor style' is often treated as in some way an absence of historiographical mediation. In this case, 'transparency' in a text, the sensation that it provides unmediated access to what it describes [...]" (Davidson 1991: 10). El estudio de los mecanismos discursivos que se interponen entre la realidad que el historiador intenta evocar y la narración final es, desde esta perspectiva, clave. Paralelamente, el problema de la autoridad, entendida como un proceso de construcción de reconocimiento a través de la negociación entre el historiador y los lectores, ha encontrado en los planteos de Marincola (1997) y Champion (1997) propuestas renovadoras.
Sin embargo, pese a estos notables avances, notamos que no existe ningún trabajo que aborde integralmente la cuestión de la selección de fuentes por parte de Polibio, y dentro de ese vacío historiográfico consideramos que nuestra propuesta puede echar luz sobre el problema de la posición de Polibio con respecto a cómo debe escribirse la historia. Los estudios que abordan la escritura de la historia y las fuentes en las Historias lo llevan a cabo de manera parcial -fundamentalmente tomando en cuenta las posiciones de Polibio con respecto a la vista y al oído como formas de acceso a la información (Levene 2005; Schepens 1970, 1975)- y de ningún modo se establece una relación entre la práctica discursiva y el lugar social de producción de la misma. Creemos que es esta relación la que nos permite establecer conexiones entre el agente social productor de discurso histórico, la escritura de la historia, la competencia, la autoridad y la tradición historiográfica griega.
En nuestra opinión, esta discusión en torno al valor de las fuentes no tiene que ver con un debate de ideas acerca de cómo debe escribirse la historia -como si se tratara de una discusión entre dos escuelas historiográficas contemporáneas- sino con una cuestión de preeminencia en el 'decir' (hacer) la historia (Costa y Mozejko 2001). De acuerdo con esto, podemos hipotetizar que Polibio, como 'agente social', escribe desde un determinado 'lugar social'4 y el modo de escribir la historia -donde las fuentes ocupan un sitio de primer orden- que propone -por oposición al de Timeo- guarda relación con su propia posición y sus propiedades eficientes que son incluidas en la agenda de cómo escribir la historia. La definición de cierto tipo de fuentes como 'aceptables' y de otras como 'no aceptables' es una herramienta funcional en su estrategia de legitimación de su posición como político escribiendo la historia.

El 'lugar social' de Polibio

Si consideramos que es necesario establecer una relación entre el discurso histórico -en torno a las fuentes- y el 'lugar social', o, lo que es lo mismo, las condiciones sociales de producción del discurso, tenemos que comenzar precisamente por la construcción de dicho 'lugar' del 'agente social' Polibio. En el mismo se pueden reconocer cuatro aspectos clave:

Actividad política: en primer lugar se destaca su pertenencia a una importante familia megalopolitana -una de las principalesciudades de la Confederación aquea- con fuertes vinculaciones a la política. Su padre, Lycortas, llega a ocupar el cargo de estratega en dos oportunidades5, mientras que su hermano mayor, Teáridas, ocupa diversos cargos de relevancia6. Siguiendo la tradición familiar, Polibio llega a ser elegido embajador ante Ptolomeo V de Egipto en 181 a.C. (posiblemente a la edad de 19 años)7 y posteriormente -en 169/168 a.C.- hiparca de la Confederación8. Finalizado el ejercicio de este último cargo, su carrera política se ve truncada por la intervención de Roma y su traslado como rehén a Italia (167 a.C.)9.

Experiencia militar: es un agente que ha participado en varias operaciones militares -como hiparca en la campaña contra Macedonia y como colaborador de Escipión Emiliano en el sitio de Cartago-10. Asimismo, se muestra como un agente que maneja de manera correcta el conocimiento teórico-práctico en el campo militar: es autor de un tratado de estrategia11 e inventor de un sistema de comunicaciones mediante juego de luces con fines militares12.

Conocimiento geográfico: Su cautiverio en Roma, en casa de Paulo Emilio, no es demasiado estricto, ya que se le permite realizar una serie de viajes de reconocimiento en compañía de su discípulo Escipión. De ese modo, tiene la posibilidad de viajar por Italia, sur de la Galia, Hispania (Walbank 1957), Cerdeña y África (Eichel y Todd 1976). Incluso, se le atribuye una obra geográfica hoy perdida13. A esto habría que añadir su creciente interés por cuestiones geográficas que lo lleva a dedicar todo un libro de sus Historias -el XXXIV- al tema14.

Red de relaciones sociales: tanto en la Confederación aquea como con posterioridad, durante su cautiverio en Roma, Polibio tiene acceso a una importante red de relaciones sociales que alcanza a los hacedores de la política romana y griega. Su incorporación al denominado Círculo de los Escipiones le va a abrir las puertas a un tipo de información confidencial y clave para el estudio de la política y de la guerra contemporánea.

Experiencia personal, erudición y género

La pragmatikè historía15 −historia político-militar- es el género historiográfico practicado por Polibio en sus Historias. El mismo, según se desprende de un pasaje de su obra, no es el único, pues existe: 1) un genealikòs trópos (género o estilo genealógico); 2) otro que versa perì tàs apoikías kaì ktíseis syggenéias (tratamiento de colonias, de fundaciones de ciudades y de parentescos)16 y 3) uno que trata perì tàs práxeis tôn ethnôn kaì póleon kaì dynastôn (los hechos de pueblos, ciudades y gobernantes)17. Este último es, desde luego, la historia pragmática que practica el mismo Polibio.
Ahora bien, Polibio opina que Timeo -el historiador contra el cual dirige su antigraphé− ha gozado de
dóxa (reputación) como practicante del segundo género18, pero el problema es que no es 'competente' para escribir historia pragmática. La razón que esgrime el historiador arcadio es fundamental en nuestro planteo: Timeo es ápeiros, no tiene experiencia en política ni en guerra. De este modo, la defensa de la propia posición por parte de Polibio, como político y militar escribiendo la historia, pasa por la inclusión de lo que constituyen sus propias 'propiedades eficientes' -experiencia política y militar- en la agenda de cómo escribir la historia. Para él no es posible escribir de manera adecuada la historia de una guerra si no se posee alguna empeiría (experiencia) en tà polemikà érga (operaciones militares) ni hablar de política cuando no se ha intervenido en sus avatares19.
Polibio construye su propia 'competencia' para escribir la historia, intentando posicionarse al mismo tiempo como una autoridad, a partir de la crítica a las 'propiedades eficientes' de los otros agentes productores de discurso histórico. La crítica a Timeo apunta a la caracterización de éste como un bibliakós (un erudito que extrae el saber de los libros) y no un politikòs ánthropos (un hombre con experiencia política). Las 'propiedades eficientes' de Timeo -erudición- son devaluadas y puestas en un segundo plano frente a las 'propiedades eficientes' de Polibio -la experiencia personal- en orden a definir un modo correcto de hacer la historia que se caracteriza, precisamente, por la 'fiabilidad' o no de determinadas fuentes.
En relación a esta cuestión, es importante la definición que Polibio hace de su propia persona como autóptes (testigo ocular), synergós (colaborador) y kheiristés (hacedor o autor) de los principales hechos20. Desde esta perspectiva, las intervenciones del narrador en el enunciado son importantes. Marincola (1997) llama la atención sobre este aspecto. Hasta el libro XXXVI Polibio sigue fielmente la norma establecida por Tucídides: usar la tercera persona para describir la propia participación en los hechos, reservando la utilización de la primera para cuando se produce la intervención como historiador. Sin embargo, desde XXXVI, 11-12 en adelante, Polibio deja de hacer esta distinción entre la descripción de su propia participación en los hechos y su intervención como historiador-narrador, utilizando de manera indistinta la primera persona. Polibio explica este cambio a raíz de la multiplicación exponencial de su propia participación en los hechos narrados a partir de ese momento.
Es posible que esta referencia a su persona, junto con esta digresión explicativa del por qué del cambio de la tercera persona por la primera, sea parte de la estrategia de construcción de 'competencia' en la medida que, de ese modo, refuerza y construye su autoridad para narrar. Si es el político-militar con experiencia quien está más capacitado -y es más 'competente'- para escribir historia, luego, mientras más veces haga referencia a su persona de manera pertinente (ahora con una clara intervención del narrador en primera persona participando en tal o cual acción) mayor autoridad tendrá no sólo su narración sino también él mismo, como agente social escribiendo la historia.
Esta referencialidad entre experiencia y competencia para escribir historia se aprecia con mayor claridad si acudimos a las opiniones de Polibio sobre la descripción de las batallas en las Historias. "El que carece de experiencia bélica no puede describir bien lo que ocurre en la guerra, ni puede tratar sobre política el que no ha intervenido en sus avatares y en sus cambios"21. A lo que añade, elemento altamente significativo para nuestro análisis, que la obra de los eruditos librescos sobre esta materia, que no han vivido, es inútil para cualquiera que la encuentre22. Resulta claro que en la base de sus planteos está la utilidad (chrésimon) de la historia frente a la provocación del mero placer, es decir, el terpnòn. Este concepto de la historia es una cuestión transversal a toda la obra, tal como puede vislumbrarse en una serie de pasajes de las Historias23.
En este historiador, el concepto de utilidad de la historia se articula con lo que constituye el problema abordado en este artículo, el problema de las fuentes, esto es cómo y por qué Polibio escoge determinado tipo de fuentes y la relación que esta elección guarda con la construcción de competencia y autoridad para la escritura de la historia. Esta articulación entre utilidad de la historia en general y posicionamiento personal como único escritor de historia útil aparece clara en las palabras de Polibio cuando refiere a los lectores destinatarios de su obra:

Tres son las maneras por las que los que ambicionan llegar a generales pueden intentarlo razonablemente: la primera, por la historia y por los conocimientos que ella proporciona, en segundo lugar, por un método y por la enseñanza de hombres experimentados y, en tercero, por la experiencia práctica en los asuntos bélicos.24

La historia aparece como la magistra vitae, de allí su valor útil, pero, al mismo tiempo, Polibio se posiciona en un lugar de doble autoridad para los lectores, en la medida en que como historiador y militar al mismo tiempo puede proporcionar una enseñanza más útil. Si el lector quiere formarse e incorporar conocimiento en el campo militar debe, por un lado, leer historia -no cualquier tipo sino historia pragmática- y, por el otro, recurrir a "hombres experimentados": Polibio reúne precisamente ambas características y se encarga de resaltarlo en varios pasajes de su obra25. Otros agentes productores de discurso histórico, como Éforo, Teopompo, Calístenes y Timeo, son incapaces de describir de manera apropiada una batalla y, por consiguiente, su narración no es útil. Y "si privamos a la historia de lo que puede sernos útil, lo que queda de ella es despreciable e inservible"26.
De esta manera se establece en el discurso histórico polibiano una relación entre experiencia personal, competencia y utilidad, en la que ninguno de los términos es sustituible en la medida en que si el historiador no tiene experiencia, no es competente para escribir historia pragmática y, por lo tanto, la narración resultante puede generar placer pero de ningún modo utilidad para los estudiosos y los hombres de acción que son los destinatarios de las Historias. En otras palabras, la experiencia personal como fuente para la escritura de la historia es insustituible si se pretende escribir de un modo 'competente' pragmatikè historía.

El valor de la información oral

Polibio no es ajeno a la tradición historiográfica griega con relación a las fuentes de información. En ese sentido, Schepens llega a la conclusión de que entre los griegos se había ido conformando una verdadera source theory, pues, para los historiadores helenos, lo importante no era tanto la información -que es la preocupación del historiador moderno- sino la vía por la cual se llegaba a ésta (Schepens 1970, 1975). Dos eran las vías principales a través de las cuales era posible acceder a la información: la ópsis (vista) y la akoé (oído). De estas dos, la vista era considerada, en general, la vía más confiable, tal como podemos reconocer en Heródoto y Tucídides. En efecto, para este último, el saber histórico debía basarse ante todo en la ópsis, porque se vio o se interrogó a quien había visto, mientras que la akoé no permitía llegar a un conocimiento veraz y, por lo tanto, no proporcionaba certeza27. Heródoto, en cambio, si bien identificaba 'ver' con 'saber', no excluía la posibilidad de obtener información veraz a través del conocimiento auditivo28.
Acorde con esta tradición, Polibio atribuye un valor secundario, pero no por ello poco importante, a los testimonios orales. Esto es comprensible y explicable dada la posición estratégica en la que se encuentra para tener acceso a este tipo de información confidencial: se trata de entrevistar29 a los hacedores directos de los hechos. Por otro lado, parte del reconocimiento de la imposibilidad humana de participar en todas las acciones políticas y militares (así como de recorrer todos los lugares):

Efectivamente, los hechos ocurren a la vez en muchos lugares. La omnipresencia es imposible; no se puede tampoco ser testigo ocular de todos los lugares del mundo y de sus peculiaridades. La única solución es enterarse por el máximo número posible de fuentes, dar crédito a las fidedignas y ser un crítico hábil de sus referencias.30

El historiador debe tener siempre un papel activo en la entrevista ya que no puede cumplir 'competentemente' su papel, esto es realizar convenientemente las entrevistas a los testigos oculares, si es ápeiros31. Aparece aquí nuevamente la cuestión de la necesidad de empeiría, en este caso, para poder utilizar adecuadamente la información oral. En el fondo, lo que se está planteando aquí es la cuestión de la 'autoridad' para escribir la historia mediante el establecimiento de una referencialidad explícita entre experiencia personal y autoridad.
Esto mismo es reconocido por Champion (1997: 126), quien dice con relación a la elaboración por parte de Polibio del discurso de Agelao en Naupacto: "Polybius' credibility in reconstructing the mental states of his historical agents lies in his own vast experiences". La cuestión de la elaboración -reconstrucción- de los discursos es reveladora. Polibio se muestra como un 'agente social' que, gracias a su experiencia en debates asamblearios, es 'competente' para la tarea, mientras que, cuando Timeo intenta hacer lo mismo en sus Historias, se muestra meirakiódes32 o paidariódes (pueril) y diatribikós33 (escolar), es decir, como un alumno al que se le ha dado hacer un ejercicio de retórica34 y lo realiza torpemente debido a su falta de empeiría en el campo.
Un hombre con experiencia en el campo político -como lo es Polibio- no tiene necesidad de adornar con frases innecesarias los discursos que consigna en las Historias, sino que posee la competencia para exponer en líneas generales lo dicho. Ahora, si bien posee la competencia para entender las situaciones que se dan y narrarlas coherentemente, necesita tener acceso a la información y es ahí donde, sin duda, el Círculo de los Escipiones y sus propios contactos al interior de la elite política de la Confederación aquea fueron los que debieron proporcionarle acceso a información clave. No sólo tenía la posibilidad de conversar con políticos como el mismo Escipión Emiliano (el destructor de Cartago y Numancia, participante en las Guerras Celtíberas), Paulo Emilio (el vencedor de Perseo de Macedonia), Catón el censor (que había vivido la historia romana desde la Segunda Guerra Púnica), Lelio (amigo y colaborador de Escipión el Africano) y Emilio Lépido que había llevado a Filipo V de Macedonia los requerimientos de los romanos, entre muchos otros, sino que también podía consultar sus archivos.

Conocimiento geográfico

Me hubiera gustado preguntarle a Timeo, qué le parece que requiere más gasto y sacrificio, si juntar libros cómodamente sentado en su ciudad y averiguar, así, las costumbres de los ligures y de los galos, o bien intentar conocer personalmente el mayor número posible de pueblos y de lugares.35

El conocimiento visual a través de la autopsía está presente. De ese modo, cuando Polibio está narrando la travesía de Aníbal a través de los Alpes, refiere dos cosas que nos permiten reconocer una toma de posición con relación a las fuentes y a los otros 'agentes sociales' productores de discurso histórico: 1) que no está de acuerdo con el relato de los historiadores que han escrito antes debido a la profusión de teratéiai (maravillas, monstruosidades) en la explicación de los hechos en cuestión36; 2) que por esta razón él se ha tomado la molestia de hacer la travesía por su cuenta a fin de ver el escenario geográfico con sus propios ojos37.
Sin duda, estos viajes -más allá de la protección de Escipión- tenían un costo elevado y eran de difícil puesta en práctica. Así se entiende la pregunta que formula a Timeo "qué requiere más gasto y sacrificio (dapáne kaì kakopathéia)". Polibio se muestra como un agente que se ha tomado el trabajo de viajar a costa de su propio bolsillo. La necesidad de 'capital económico' aparece también como una propiedad eficiente clave para escribir historia de manera adecuada. Desde esta perspectiva, la crítica que también sostiene contra Píteas38 -tachando de mentiras sus viajes a la Europa boreal- encuentra todo su sentido: cómo "un simple particular y pobre [...] iba a poder recorrer y navegar tales distancias"39.
Lo cierto es que Píteas no era pobre sino un capitán de navío culto, cuyas exploraciones en Occidente podían llegar a ensombrecer las hazañas viajeras de Polibio. Según nos refiere Plinio el Viejo, el historiador arcadio habría encabezado una expedición -a pedido de Escipión Emiliano- de exploración por la costa occidental de África, llegando al Océano Atlántico40. Esta crítica a Píteas -y a este viaje más allá de las Columnas de Hércules- posiblemente pueda brindarnos la respuesta a otro pasaje de las Historias:

El mismo Homero lo dijo [...] Cuando nos quiere hacer ver cómo debe ser el hombre político, nos propone la figura de Odiseo [...] Tengo para mí que la dignidad de la historia reclama a un hombre como éste.41

El historiador debe ser como Odiseo. Debe ser, ante todo, un hombre con experiencia en la política, pero, además, debe tener un profundo conocimiento geográfico que sólo es posible alcanzar tras haber viajado por las partes del mundo habitado. Hay una autoequiparación con Odiseo en la medida en que Polibio -igual que aquél- posee experiencia en el campo político y, luego de su destierro, ha adquirido conocimiento geográfico de primera mano42. Polibio se presenta como aquél que ha realizado un viaje por el Mar Exterior -Océano Atlántico- a fin de "dar a conocer a los helenos estas partes del mundo habitado"43. Polibio brinda a los griegos, de este modo, un conocimiento exacto, superando de ese modo al mismo Heródoto que, sobre esa cuestión, afirmaba su propia ignorancia acerca de si existía o no un mar septentrional que bañaba Europa44, o manifestaba que nadie sabía qué había más allá de Europa hacia el poniente45.
Ahora bien, ¿es posible establecer algún tipo de relación entre la experiencia personal, entendida como una 'competencia' para la escritura de la historia, y la 'autopsia', más allá de lo obvio, es decir, que el que tiene experiencia necesariamente ha visto? Al respecto, Polibio señala que:

[...] aquél que es ápeiros (inexperimentado) no sabe ni preguntar a los testigos presenciales ni, en el caso de serlo él mismo, discernir lo que realmente ha sucedido. Si ha asistido al suceso, lo ha hecho de modo tal, que es como si no hubiera asistido.46

En este pasaje podemos reconocer con claridad que la 'experiencia personal' en los hechos proporciona al historiador mucho más que mera ópsis. La 'experiencia personal' se traduce en una 'competencia' específica de los políticos que les permite ver más que los ápeiroi y, en la medida en que esto ocurre, pueden escribir una historia más útil. Lo mismo ocurre con la 'competencia' para reconstruir en la narración histórica los discursos de los actores: hace falta un tês pragmatikês ... dynámeos (sentido o talento político)47 que parecen sólo tener los hombres políticos.
De la misma manera cabe entender la descalificación de Píteas por ser una simple idiótes, ya que este término puede hacer referencia a la no-participación en la vida pública, es decir, en la política. Señala Hartog que en el marco de la pólis, este término:

[...] designaba en primer lugar al simple particular, para distinguirlo de quien, dentro de la ciudad, ejerce un cargo electivo o sorteado. El idiótes no es el hombre privado, sino el ciudadano en cuanto simple ciudadano, un particular (también simple soldado en comparación con el estratego). A ese primer sentido se le suma uno segundo: el de profano, ignorante, en oposición al hombre de arte que, al poseer conocimiento y experiencia, sabe. (Hartog 1999: 176-177)

Un sujeto o un agente social que no esté calificado, que no reúna las condiciones de utilización y puesta en práctica del discurso, no puede entrar al 'orden del discurso' (Foucault 1987). Para Polibio, Píteas narra y describe "maravillas" increíbles porque su palabra, su discurso, no está autorizado precisamente porque es un mercader que no tiene empeiría en los asuntos públicos; lo que dice tiene el valor del relato de "ignorantes y forjadores de fábulas"48. Al mismo tiempo, dice de Sósilo y Quereas sobre sus errores acerca de los Alpes: "desconocen todos estos extremos mencionados, dicen que, apareciéndose a los cartagineses un héroe, les señaló los caminos"49. Estos historiadores no conocen el lugar, luego inventan y plagan la historia de maravillas y relatos increíbles que no merecen la menor atención por parte de los políticos y militares lectores de historia pragmática.
Todo opera de manera tal que la descalificación de los demás historiadores (Sósilo, Quereas, Timeo, etc.) se convierte en una herramienta funcional para construir la propia 'competencia' sobre la base del control de un recurso o propiedad eficiente: el conocimiento geográfico que es incluido automáticamente en la agenda de cómo escribir la historia.

Conclusión

La disputa en torno a las fuentes en la historia es tan antigua como la práctica historiográfica misma. Lo que hemos intentado realizar con este trabajo es relacionar la elección y defensa del uso de determinadas fuentes -experiencia personal de carácter político-militar, conocimiento geográfico de primera mano y entrevista a testigos presenciales de los acontecimientos- con el 'lugar social' de Polibio como 'agente social' competente productor de discurso histórico. Hemos visto cómo las 'propiedades eficientes' que definen su 'lugar', son priorizadas como fuentes e incluidas de ese modo en la agenda de cómo debe escribirse la historia, de tal manera que se termina llevando a cabo una construcción y legitimación de su posición como político escribiendo la historia. En este sentido, y desde esta perspectiva, es posible comprender y explicar la siguiente reflexión de Polibio acerca de la escritura de la historia:

Platón declara que la sociedad marchará bien cuando los filósofos reinen o cuando los reyes filosofen. Yo, por mi parte, añadiría que la historia funcionará bien cuando la escriban los políticos y su dedicación a ella no sea algo marginal, como ahora.50

Es interesante este "mè katháper nûn parérgos [...] eînai [(...) no sea algo marginal, como ahora]". Polibio posiblemente se refiere a hombres como Arato de Sición que dirigió las riendas de la Confederación aquea durante la segunda mitad del siglo III a.C. y que escribió unas hypomnémata sobre sus acciones51. Aunque también, por otro lado, es factible que esté pensando en su propia práctica como político escribiendo la historia. Creemos que la elección explícita en el libro II por parte del historiador arcadio de la narración de la Guerra Social de Arato frente a la de Filarco responde no sólo a una identidad política (Africa 1961; Golan 1994) o a una coincidencia de perspectivas historiográficas (Walbank 1960). Consideramos que excluir del orden del discurso a Filarco, señalando que su narración es pseûdos, e incluir a Arato acentuando la alétheia de su relato52 implica, en términos de Bourdieu (2000), el establecimiento de una solidaridad social, pues, como señala este autor, la cita literaria expresa una solidaridad social y no tanto intelectual. Polibio, al legitimar el discurso histórico de un político -como era Arato- y desestimar el discurso de un profano -como era Filarco-, no hacía más que legitimar su propia posición como político escribiendo la historia.
De este modo, las Historias de Polibio se presentan como un campo fértil para realizar una reflexión acerca de la relación entre el uso de fuentes, la 'competencia' (proveniente de su experiencia personal) y la construcción de 'autoridad' para la escritura de la historia. La articulación estratégica de estos elementos, plasmada en la narrativa histórica de Polibio, termina llamando la atención acerca de los mecanismos discursivos que buscan lograr el 'reconocimiento' por parte de los lectores, y nos permiten pensar que las elecciones que se llevan a cabo en el texto no son neutras y responden a una estrategia acorde con la posición social desde donde el historiador escribe, al tiempo que nos permiten reflexionar sobre la práctica historiográfica en la antigüedad.

Notas

1 La discusión historiográfica en torno a los años en que vivió aún no ha llegado a un consenso. Es posible, sin embargo, sistematizar los argumentos dentro de tres posiciones bien marcadas: 1) cronología alta, 210- 128 a.C. (Pédech 1961; 1964); 2) cronología baja, 200-118 a.C. (Eckstein 1992; Walbank 1957; Ziegler 1953) y 3) cronología media que varía entre 208/205-123/126 a. C. (Díaz Tejera 1972; Musti 1972). Nos parecen más sólidos los argumentos esgrimidos por la cronología baja: a) la referencia que hace Polibio (III, 39, 8) a la Via Domitia -que no fue erigida hasta el 118 a.C.- probaría que el historiador arcadio vivió por lo menos hasta esa fecha; b) El argumento esgrimido por Walbank del comentario de Plutarco sobre Polibio transportando las cenizas de su maestro Filopemen, pues allí claramente se refiere a Polibio como paîs (Plut., Philop. 21, 5); c) la referencia del Pseudo Luciano que dice que Polibio murió a los ochenta y dos años (Pseudo Luciano, Macrob. 22), que nos permite obtener este lapso temporal tentativo.

2 Polib. XII, 25 e, 1.

3 Polib. XII, 4c, 3.

4 El conjunto de propiedades eficientes que definen la competencia relativa de un sujeto social dentro de un sistema de relaciones en un momento/espacio dado, en el marco de la trayectoria (Costa y Mozejko 2002: 19).

5 Polib. XXII 3, 6; Livio XXXV, 29, 1.

6 Polib. XXXII, 7, 1; XXXVIII, 10, 1.

7 Polib. XXIV, 6, 3-5.

8 Polib. XXVIII, 6, 9.

9 Polib. XXX, 13, 6-7; Livio XLV, 31, 6.

10 En la campaña romana contra Macedonia: Polib. XXVIII, 13, 1-6. Solicitud de Ptolomeo para que Polibio fuera al frente de la caballería del contingente aqueo de refuerzo: XXIX, 23, 2-5; 25, 6. Como experto militar en el sitio de Cartago: XXXVIII, 19 a.

11 Polib. IX, 20, 4; Arriano, Tact. I; Eliano, Tact. I, 2, 4; 19, 10.

12 Polib. X, 44-47. Aconseja militarmente a Escipión en XXXVIII, 19 = Plut., Apophthégmata 200.

13 Gémino, Elementos de astronomía, c 16.

14 El libro XXXIV no se ha conservado, pero ha podido ser reconstruido en parte gracias a las citas de autores como Estrabón, Gémino, Aquiles Tacio, Ateneo, Esteban de Bizancio y Plinio el viejo. Se trataba de una amplia digresión en la cual, según Pédech, Polibio llevó a cabo primero una topografía de los continentes, una descripción geográfica de Europa (cartográfica y descriptiva) como así también una periodeîa (estudio del contorno) de África (Pédech 1956; 1964).

15 La discusión acerca de los distintos sentidos atribuidos al término atraviesa casi toda la bibliografía académica (Pédech 1964: 21-32; Díaz Tejera 1972: LXXXV-LXXXVIII; Walbank 2003: 6-8).

16 Estos dos géneros historiográficos parecen responder a un carácter erudito concebido para entretener al público, según se desprende de un pasaje de Platón: Platón, Hipias mayor, 285 e

17 Polib. IX, 1, 2-6.

18 Polib. XII, 26 d, 2.

19 Polib. XII, 25 g, 1.

20 Polib. III, 4, 13. Pero que sean políticos escribiendo la historia no los exime de una lectura crítica, tal es el caso con Fabio Píctor: "Porque algunos no se detienen en lo que se dice sino sólo en quien lo dice y, tomando en consideración que el escritor fue un contemporáneo de los hechos y que participaba del Senado romano, reputan al instante como digno de crédito todo lo que aquél dice [...]": Polib. III, 9, 4.

21 Polib. XII, 25g, 1-2.

22 Polib. XII, 25g, 2.

23 Polib. I, 4, 11; I, 35, 6-10; III, 31, 4; III, 31, 12-13; etc.

24 Polib. XI, 8, 1.

25 Polib. XXVIII, 13, 1-2; XXIX, 25, 6; XXXVIII, 19a, etc.

26 Polib. XII, 25g, 2-3.

27 Tuc. I, 20, 1; I, 73, 2.

28 Hdt. I, 20; II, 52. La akoé se aplica tanto al testimonio de individuos entrevistados como a la lectura de obras, pues en la antigüedad se leía en soledad y en voz alta (Kleberg 1995: 72).

29 tò perì tas anakríseis méros: Polib. XII, 4 c, 3. Esta línea presenta difícil traducción (Pédech 1961: 68-69).

30 Polib. XII, 4 c, 4-5.

31 Polib. XII, 28 a, 9-10.

32 Polib. XII, 25 i, 5; 26 d, 6.

33 Polib. XII, 25 i, 5; 26 d, 6.

34 Polib. XII, 25 a, 4-5.

35 Polib. XII, 28 a, 4.

36 Polib. III, 47, 6 - 48, 9.

37 Polib. III, 48, 12.

38 Capitán massaliota que aseguró hacia el 320 a.C. haber navegado a Bretaña y haber alcanzado Thulé (Shetland, Islandia o quizá Islas Feroe): Estrab. I, 4, 2 (63) (Walbank 1985: 184-186).

39 Polib., XXXIV, 5, 7. También Estrab., II, 4, 2 (104). Asimismo, existía prejuicio hacia Píteas por su condición de mercader (Walbank 2003: 35-36). Polibio estaba siempre dispuesto a desdeñar toda información proveniente de los mercaderes, por ejemplo, cuando discutía las causas del constante flujo del Mar Negro hacia el Bósforo, contrastaba el razonamiento científico con los relatos de mercaderes: Polib. IV, 39, 11. Igualmente tilda de ignorantes y forjadores de fábulas a aquellos que aseguran conocer el septentrión: Polib. III, 38, 2-3.

40 Plinio, Hist. Nat., V, 9. Aunque también es necesario hacerse eco de la objeción realizada por Pédech en el marco de las conferencias Hardt acerca de que Piteas viajó hacia el norte y Polibio lo hizo hacia el sur (Gabba 1974).

41 Polib. XII, 27, 9 - 28, 1.

42 Walbank señala incluso la posibilidad de establecer una relación entre este pasaje citado y la referencia en Plutarco a Polibio, como Odiseo, volviendo de la caverna del Cíclope (el Senado romano) por el sombrero y el cinto que había olvidado. Los honores que pedía que el Senado restituyera a los exiliados aqueos: Polib. XXXV, 6, 4 = Plut. Cato mai., 9 (Walbank 2003: 44). Podríamos, incluso, relacionarlo con aquel "[...] dicen que recorrió la tierra toda y el mar, que fue aliado de los romanos [...]": Paus. VIII, 30, 8.

43 Polib. III, 59, 8.

44 Hdto. IV, 45.

45 Hdto. III, 115.

46 Polib. XII, 28 a, 10.

47 Pédech (1961) aporta el pasaje Polib. XXXVIII, 7, 1 en apoyo de esta traducción: (Asdrúbal) kekhorisménos tês pragmatikês kaì strategikês dynámeos.

48 Polib. III, 38, 3.

49 Polib. III, 48, 7.

50 Polib. XII, 28, 2-3.

51 Para Polibio son alethinà kaì saphê: Polib. II, 40, 4. "These hypomnémata are our first example of loose, personal, biographical exnarrative of a states-man" (Walbank 1957: 228). Aunque, por lo demás, también poseemos el testimonio de la existencia de unas hypomnémata de Pirro: Plut., Pirro, 21. Por otro lado, es necesario estar atentos a dos de las características fundamentales de la autobiografía griega: era escrita para ser utilizada como materia prima por los historiadores y decía poco de la vida privada y mucho, por el contrario, de las luchas políticas y de la guerra (Momigliano 1986: 28 y 118).

52 Polib. II, 56, 2-3.

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Recibido: 30/09/2007
Evaluado: 17/11/2007
Aceptado: 04/03/2008