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Circe de clásicos y modernos

versión On-line ISSN 1851-1724

Circe clás. mod.  n.12 Santa Rosa ene./dic. 2008

 

Humel, Pascale
Philologus auctor. Le philologue et son oeuvre.
Bern, Peter Lang, 2003, 430 pág. ISBN Nº 3-906770-80-X ; ISSN 1421-7899

Por Lidia Raquel Miranda

Esta obra de Pascale Hummel, Profesor de Gramática y Doctor en Filología Griega de la École Normale Supérieure de París, es el tercer libro de un tríptico que completan Histoire de l'histoire de la philologie. Étude d'un genre épistémologique et bibliographique (2000) y Moeurs érudites. Étude sur la micrologie littéraire (Allemagne, XVIe-XVIIIe siècles) (2002). El volumen que aquí reseñamos concibe la filología a partir de la figura de los filólogos, por ello está consagrado a la larga cadena de sabios que, desde la Antigüedad hasta nuestros días, han construido la disciplina con sus métodos, sus trabajos y sus ideas.
Además de la "Introduction", seis partes componen la obra. La primera ("Harmoniques", que encierra tres capítulos) es un estudio histórico y lingüístico que expone datos comprobados sobre la etimología, la historia y el uso del término 'filología' y sus puntualizaciones semánticas en todas las lenguas antiguas y modernas que lo poseen: "[...] del griego al latín y al alemán, la combinatoria léxica es rica, sin ser infinita de los significantes de un referente único pero descomponible. Su significado, amplio y preciso, puede desmenuzarse en tantas unidades semánticas como significantes. Las constantes y las variables en él son igualmente numerosas" (p. 56, la traducción me pertenece).
"Moral intelectual, moral humana, el filólogo tiene algunos derechos y muchos deberes. El lógos es su objeto y su ley. Cada época actualiza históricamente su esencia ahistórica" (p. 93): estas afirmaciones parecen sintetizar el contenido de la segunda parte, titulada "Moeurs philologiques", que también se compone de tres capítulos y explora los modos de ser y de existir de los filólogos a través de los siglos y de las circunstancias históricas.
La tercera ("Histoire d'un sujet") y la cuarta partes ("L'homme intermédiaire") se estructuran en cuatro y tres capítulos respectivamente. Estas secciones muestran al filólogo en los roles complementarios de sujeto histórico, colectivo, social y ser pensante. Los especialistas en la Antigüedad clásica son considerados en función de su estatus social, que a lo largo de la historia les ha asignado un lugar más o menos oficial en el campo intelectual de los diversos países con tradición filológica. Las tareas que asumen y las actividades que ejercen -como pensadores, investigadores y profesores- definen la identidad de un sujeto ubicado en la particular posición de erudito, de mediador o incluso de 'creador', intelectual simultáneamente comprometido con la ideología antigua y con la contemporánea. En efecto, y como sostiene Pierre Bordieu en Sociología y cultura (1984: 136), "un habitus de filólogo es a la vez un 'oficio', un cúmulo de técnicas, de referencias, un conjunto de 'creencias', [...], propiedades que dependen de la historia (nacional e internacional) de la disciplina, de su posición (intermedia) en la jerarquía de las disciplinas, y que son a la vez condición para que funcione el campo y el producto de dicho funcionamiento (aunque no de manera integral: un campo puede limitarse a recibir y consagrar cierto tipo de habitus que ya está más o menos constituido)".
La quinta parte es "Le philologueà l'oeuvre" e incluye tres capítulos. Constituye una meditación libre sobre el filólogo en relación con la obra, sobre sus actividades de lector y autor, que desemboca en la sexta parte ("Logiques philologiques", de dos capítulos) donde se tratan las lógicas que sostienen dicha labor. Por último, la "Conclusion" y una abundante "Bibliographie", que incluye el detalle de fuentes primarias y secundarias utilizadas, cierran el volumen.
El objetivo general que persigue la obra, al igual que los dos textos que la preceden en el tiempo, es el de la representación de la filología en el conjunto de las ciencias, así como la representación de los filólogos en la categoría de sabios o eruditos. Detallada a través de sus múltiples facetas, la realidad filológica revela la densidad de un conjunto: "Desde Platón, la filología se encuentra dotada de una esencia, ideal y teórica. Desde los gramáticos alejandrinos, es prueba de una existencia, humana e histórica. El filólogo le asigna una alta función, el filólogo mismo le confiere una función" (p. 3).
El trabajo parte de un estado de la cuestión minucioso en el que se exponen las diversas aproximaciones en torno a la filología y al filólogo a lo largo de la historia de la disciplina. La bibliografía utilizada como soporte teórico y crítico del trabajo de análisis es adecuada y actualizada y punto de referencia insoslayable para los interesados en el tema. La claridad y originalidad del planteo de los objetivos y la coherencia argumentativa del texto, sin embargo, se ven un tanto opacadas por el estilo verbal utilizado, que se aleja de los cánones de un escrito académico en lo que se refiere a la estructuración sintáctico-semántica para acercarse a los de un ensayo. En este sentido, el libro se propone suplir la falta de estudios originales acerca del filólogo como autor al hacer la síntesis de las reflexiones que ya existen y al transgredir poéticamente los límites impuestos por la prosa científica.
En síntesis, el lector encuentra en Philologus auctor. Le philologue et son oeuvre numerosos datos -de carácter lingüístico, histórico, prosopográfico, entre otros-, ideas y, fundamentalmente, una manera original de abordar el tema tratado. Entre historiografía y epistemología, suma bibliográfica y ensayo teórico, este estudio analiza los componentes y las modalidades de una secular disciplina, en busca del hombre y su obra: el filólogo como autor y escritor.