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Circe de clásicos y modernos

versión On-line ISSN 1851-1724

Circe clás. mod.  n.13 Santa Rosa ene./dic. 2009

 

ARTÍCULOS

Los hermanos de Terencio: un conflicto de caracteres

María Natalia Bustos [Fordham University]

Resumen: La comedia Los hermanos de Terencio ha sido objeto de múltiples interpretaciones por parte de la crítica. Algunos estudiosos de la obra sostienen la uniformidad del personaje de Mición, mientras que otros lo consideran inconsistente y cambiante. El propósito de este artículo es demostrar que Mición es coherente a lo largo de la obra y que la comedia debe ser interpretada más como un conflicto de caracteres que como la oposición de dos sistemas educativos.

Palabras clave: Terencio; Mición; Caracteres; Severidad; Simulación.

Terence's Brothers: a conflict of characters

Abstract: Terence's comedy The Brothers has been interpreted by the criticism in many different ways. Some scholars argue that Micio is a uniform character, while others consider him inconsistent and changing. The goal of this article is to show that Micio is coherent throughout the comedy and that this work of Terence must be understood more as a conflict of characters than as the opposition of two educational systems.

Key words: Terence; Micio; Characters; Severity; Simulation.

El conflicto entre los hermanos Mición y Demea ha desconcertado por años a los críticos que se han dedicado a estudiar la comedia Los hermanos de Terencio. Hay quienes sostienen la uniformidad del personaje de Mición y quienes ven en Mición un personaje inconsistente y cambiante. El problema que surge es evidente: ¿es Mición retratado como un modelo de conducta en los primeros cuatro actos y al final de la comedia aparece como un hombre corrupto? ¿Es Mición un hombre corrupto, excesivamente liberal desde el primer momento y el causante de la corrupción de los adulescentes? ¿O es él en toda la comedia un hombre bueno y virtuoso? Es una cuestión de difícil solución. Y los críticos han encontrado argumentos para sostener ambas posiciones. Quienes piensan que el personaje de Mición es coherente y uniforme, no pueden explicar su derrota final y creen que al final Terencio se separó de la comedia de Menandro, origen y modelo de esta comedia. Otros críticos intentan encontrar defectos en Mición desde el principio de la comedia con la intención de justificar su derrota final. E. Fantham (1971: 993-995) considera que el final de la comedia de Terencio es el mismo que el de la de Menandro y defiende las irregularidades de la comedia griega suponiendo que era una de las primeras de Menandro. G. Arnott (1963: 144) no ve motivos para atribuir el final de la comedia a Terencio. J. Grant (1975: 42) también sostiene que Terencio sigue a Menandro incluso al final y añade que el argumento de la comedia permite llegar a este final donde Mición es burlado y engañado. Para él, la victoria de Demea al final indica que su severidad es preferible a los métodos de Mición. De igual forma, C. Lord (1977: 184) critica la interpretación de Rieth de que Mición es el modelo aristotélico de padre y defiende a Demea como un padre más cercano a la idea peripatética. Según él, la ira de Demea es propia de un padre real y justificada y Mición no actúa como un verdadero padre sino que es excesivamente indulgente con Esquino.
El propósito de este artículo es presentar una interpretación de esta cuestión de difícil solución, mostrando que el personaje de Mición es coherente a lo largo de la obra. Mición es un hombre virtuoso desde el comienzo hasta el final de la comedia, casi el padre ideal (de acuerdo con el punto de vista peripatético) pero, por simular confianza en sí mismo y por orgullo, adopta una actitud ante su hermano que lo conduce a la ruina. Esta simulación es causada tanto por el carácter iracundo de Demea como por el carácter orgulloso y desafiante de Mición. La comedia debe ser interpretada más como una oposición de tipos humanos que de sistemas educativos1. La ira es el rasgo distintivo del carácter de Demea. La simulación y el orgullo son los defectos de Mición. Los caracteres de ambos hermanos se oponen y entran en conflicto permanentemente y son empleados por Terencio para añadir un final de farsa a la obra cuando Demea no se mantiene en su arrepentimiento y Mición tiene que continuar fingiendo para ser coherente con su actitud. De este modo Terencio logra transmitir la idea peripatética de que se debe buscar el justo medio para alcanzar la virtud y de que el padre ideal es el medio entre los dos extremos, entre la suma severidad y la excesiva indulgencia. Pero la realidad es que, si Demea representa la extrema severidad, Mición sólo aparentemente representa la excesiva indulgencia. En realidad Mición está más cerca del justo medio que Demea, porque su excesiva indulgencia y despreocupación es sólo fingida. Los cambios de actitud de Mición, cuando se encuentra solo, cuando se halla con su hijo Esquino y cuando habla con su hermano Demea, constituyen la prueba de su simulación. El último monólogo de Demea, en el que éste expresa su arrepentimiento pero finalmente no modifica su actitud, es prueba de la firmeza de su carácter iracundo y de la imposibilidad de cualquier cambio verdadero2.

El primer monólogo de Mición (acto I, i)

Al comienzo de la comedia, presenciamos un monólogo donde Mición expresa su preocupación por su hijo Esquino. Mición se compara a sí mismo con una esposa, declarando que, mientras una esposa, si su marido se demora, piensa en su propio interés y se lamenta de que el marido esté pasándola bien y ella no, él, por el contrario, no está preocupado por sí mismo sino por su hijo. A continuación, Mición expone su método de educación, que es completamente opuesto al de su hermano Demea:

Doy, dejo pasar, no considero que sea necesario que él
haga todo según mi autoridad; finalmente, las cosas que otros
hacen a escondidas de sus padres, las que la juventud
acarrea, yo acostumbré a mi hijo a que no me las ocultara3.

Mición no quiere educar a su hijo a través del miedo sino por medio de la modestia y la generosidad (55-56), creando en su hijo un sentido de lo que es bueno y lo que es malo, de lo justo y lo injusto. Rechaza el método de educación de su hermano Demea, por estar basado en la autoridad y la fuerza. Afirma:

Él mismo es demasiado estricto, más allá de lo justo y bueno,
y se equivoca mucho ciertamente en mi opinión
quien piensa que una autoridad que es ejercida por la fuerza
es más firme o más estable que la que está unida por la amistad 4.

Mición define el rol de padre de la siguiente manera:

Esta es la obligación de un padre, acostumbrar a su hijo
a actuar correctamente por su propia voluntad más que por miedo a otra persona.
En esto se diferencian padre y amo5.

Este primer monólogo presenta el conflicto entre los hermanos y sus sistemas educativos y nos muestra la idea que cada hermano tiene del otro. Conocemos a Demea por medio de la descripción de Mición. Sabemos que su método de educación es completamente diferente del de su hermano. Demea es muy severo y fundamenta su educación en la obediencia a la autoridad. Además desprecia a Mición por considerarlo excesivamente liberal y despreocupado. Pero Mición no es un padre despreocupado. Finge serlo ante su hermano para aplacar su ira. En realidad está preocupado por su hijo, muestra un amor desinteresado por él y busca la mejor forma de educación.
Acerca del comportamiento de los hermanos afirma W. Johnson (1968: 186):

It is not a question of Demea's being (finally) right and of Micio's being (finally) wrong, nor is it a question of both men having some wrong on their side: both men are victims of their illusions and of the limitations those illusions impose on them.

Evidentemente Demea ha sido víctima de una ilusión: pensar, por su carácter iracundo, que ser extremadamente severo era la mejor manera de educar a su hijo y considerar a su hermano excesivamente liberal. Mición ha sido por su parte víctima de la ilusión que él ha creado en Demea, la ilusión de un padre excesivamente permisivo e indulgente.

Primer diálogo entre Mición y Demea y segundo monólogo de Mición (acto I, ii)

Finalizado el monólogo de Mición, Demea se presenta y reprocha a su hermano las acciones de Esquino. Hace a Mición responsable del acto de arrebatar a la muchacha de la casa del lenón. Al escuchar esta acusación, Mición trata de justificar a su hijo e intenta defender su método de educación. Por eso simula estar contento con las acciones de Esquino aunque en realidad no lo está. Al final, cuando Demea deja la escena, Mición manifiesta claramente en un monólogo estar disimulando su verdadera preocupación.

Estas cosas que dice no son ni de poca importancia ni tan importantes, sin embargo no dejan de ser molestas para mí; pero no quise mostrarle que las soporto con dificultad. Pues él es un hombre de esta característica:
cuando lo apaciguo, me opongo firmemente y lo atemorizo, sin embargo apenas lo soporta humanamente; pero si aumento su ira o contribuyo a su enojo, yo realmente acreciento su locura con ello 6.

Iracundia e insania son, como podemos ver, características de Demea7. Mición finge, cuando habla con Demea, con el fin de aplacar la natural 'iracundia' de su hermano; pero también porque su propio carácter pide esta reacción. Necesita defender su propio método de educación y mostrarse seguro y firme en él. No quiere admitir que su hermano pueda tener razón.

Diálogo entre Mición y Esquino (acto IV, v)

En el acto IV, escena v, presenciamos un encuentro entre Mición y Esquino en la casa de Pánfila. Mición conoce la falta de Esquino pero decide burlarse de su hijo porque este no ha confiado en él como padre. Este diálogo muestra que Mición está preocupado por su hijo y que Esquino es un joven noble que tiene un carácter bueno y, que habiendo cometido el error de violar a una joven libre, está dispuesto a corregirlo y casarse con la muchacha8. Esquino declara que está avergonzado por la falta cometida (679-682). Reconoce su error y está arrepentido. Mición, por su parte, se muestra preocupado. Expresa conocer el carácter noble de su hijo pero teme que no repare el daño causado (684-685). A su vez afirma que la falta fue grande pero humana y que ya otros hombres nobles hicieron lo mismo (687-688). Con estas palabras Mición evidencia su deseo de que Esquino sea un hombre virtuoso y noble y actúe correctamente. Es evidente que Mición está preocupado por su hijo y que su preocupación es sincera. La afirmación contraria es presentada por C. Lord (1977: 189) quien sostiene que solamente Demea, quien es el verdadero padre, ama a su hijo y se muestra enojado por sus acciones y que con la afirmación que "la falta es humana" Mición no actúa como un verdadero padre sino como un "observador desprejuiciado" (Lord 1977: 197).
Por otra parte, se pone en evidencia al final de esta escena que Esquino ama a su vez, a Mición y le está agradecido.

E. ¿Qué es este asunto? ¿Es esto ser un padre o esto ser un hijo, o un hermano o un compañero, cómo podría lograr más su deseo? ¿No es digno de ser amado, no es digno de ser tenido en mi corazón? De esta manera él me impone tan gran preocupación por su amabilidad, de modo que no haga por casualidad nada que él no quiera, siendo imprudente. Siendo consciente de esto, tendré cuidado9.

En este importante pasaje, Terencio parece aprobar la conducta de Mición y mostrarse a favor de este tipo de padre. Sería una terrible incoherencia presentar al final de la comedia a otro Mición, un Mición despreocupado y permisivo.

Segundo diálogo entre Mición y Demea (acto IV, vii)

En el diálogo siguiente, Demea ya se ha enterado de la falta cometida por Esquino y culpa de ella a su hermano. Le advierte que al menos debe simular molestia y preocupación, si es que en verdad no la siente (733-734). Lo que Demea no ve es que Mición está ya disimulando, está realmente preocupado por su hijo pero no expresa sus sentimientos verdaderos.
Solamente una parte del diálogo parece sincera, cuando Mición manifiesta que no le gusta lo que sucedió y que no lo aprueba.

De. ¿Pero Mición, te agrada lo que sucedió?
Mi. No, si pudiera cambiarlo. Ahora, como no puedo, lo soporto con ánimo imparcial. La vida de los hombres es como cuando juegas con dados: si de un golpe no cae aquello que necesitas por sobre todo, debes intentar corregirlo con tu ingenio10.

N. Greenberg (1979: 231) comenta que Mición parece sincero aquí, en este diálogo, pero no antes ni después del mismo, porque él no ha dicho nada acerca de la participación de Ctesifón en el asunto y ha mitigado detalles de la conducta de Esquino. De acuerdo con Greenberg:

[...] Micio adopts a pose of permissiveness that goes beyond his true feelings or behavior, and he assumes the caricatured posture of excessive indulgence that Demea has all along imagined to be the case. It is this same exaggerated posture that Demea will assume in his comic triumph.

En efecto, Mición adopta una postura de excesiva indulgencia y permisividad y es esta actitud la que causará su ruina al final de la comedia.

Tercer diálogo entre Mición y Demea (acto V, iii)

En este diálogo, Demea, después de enterarse de que su hijo Ctesifón está en casa de Mición con la muchacha arrebatada al lenón, viene a reclamarle a Mición por su participación en los actos de su hijo. Le recuerda que ellos habían acordado que cada uno se ocuparía del cuidado de su hijo sin meterse en los asuntos del hijo del otro. Le pregunta por qué no ha respetado el pacto. Mición contesta como un sofista, buscando argumentos para sostener su acción, declarando que "todas las cosas de los amigos son comunes entre ellos" (804). Aquí es evidente que Mición no está siendo sincero, está proporcionando una respuesta que justifica su acción. Sin embargo, más tarde Mición parece hablar a Demea con sinceridad. Alaba a ambos adulescentes tratando de apaciguar la ira de Demea pero no lo logra. Ahora bien, Mición no se está burlando de Demea, cuando simula y miente. Simplemente está intentando calmar el enojo de su hermano y justificar su propia actitud.

El último monólogo de Demea (acto V, iv)

Una vez analizados los monólogos y diálogos de Mición, es digno de ser considerado el último monólogo de Demea, en el que éste expresa su arrepentimiento por su excesiva severidad. Demea piensa que su sistema educativo falló y que la extrema severidad no produce buenos resultados. Este monólogo recuerda el de la comedia El misántropo de Menandro, donde el viejo Cnemón se arrepiente de su mal carácter y reconoce su error. No veo razones para considerar este monólogo como carente de sinceridad. Demea es sincero. Pero su arrepentimiento no dura. El carácter iracundo de Demea es difícil de dominar y sólo por un momento se aplaca11. A su vez Demea piensa que Mición (el Mición que él tiene en mente, el que es excesivamente permisivo) también está equivocado. Demea entonces comienza a burlarse de su hermano para mostrarle cuán equivocado está su sistema permisivo y liberal. Mición, por su parte, debe soportar las bromas de Demea para mantenerse fiel a su imagen de padre excesivamente permisivo e indulgente. Esta simulación y el fuerte carácter iracundo de Demea son las causas de su derrota final.

Conclusiones

Mición expresa lo que realmente piensa sólo en los monólogos. Cuando habla con Demea, finge ser más liberal e indulgente de lo que en verdad es, con el fin de apaciguarlo y de reafirmar su método de educación ante su hermano. Esta simulación es usada por Demea en contra de su hermano al final de la comedia, porque Mición no puede decir que no a todos los pedidos de su hermano, sin ser incoherente. Esto es un castigo impuesto a su simulación y a su confianza y una manera de mostrar que el justo medio es lo mejor y que los extremos deben evitarse. Incluso si Mición estaba más cerca del justo medio que Demea, su fingida confianza en sí mismo y su fingida oposición al sistema de su hermano le causaron la ruina. A la luz de esta interpretación, el personaje de Mición es coherente a lo largo de toda la obra. Es un padre virtuoso, más cercano al ideal peripatético de lo que lo ha estado Demea. Pero Mición no ha sabido cómo tratar la ira y la locura de su hermano y no ha podido controlar su propio orgullo y su carácter desafiante. Mición es por lo tanto víctima de su propio carácter y del de su hermano.
Al final de la comedia, el cambio de actitud de su hijo Esquino es injusto e incomprensible. Poco antes él había expresado su amor y afecto por Mición y su agradecimiento por la ayuda de éste en la preparación de su casamiento. Esta reacción final de Esquino es también una consecuencia de la simulación de Mición y un castigo a su actitud. Como Mición ha simulado ante Demea ser un padre excesivamente liberal y afable, ahora debe aceptar perder a su hijo para no parecer incoherente. Su carácter lo ha llevado a la perdición. Él debió haber aceptado que en cierta medida Demea tenía razón.
Por su parte, el arrepentimiento de Demea es sólo momentáneo, en realidad él no sufre un verdadero cambio. Como Cnemón, el viejo de El misántropo de Menandro, su carácter no se modifica, a pesar de mostrarse arrepentido. Él sigue considerando que una educación severa y rigurosa es lo mejor para los jóvenes. Al final de la comedia, Mición aparece burlado y forzado a una excesiva liberalidad como la que simulaba.
El conflicto presente en esta comedia es, por lo tanto, el choque de caracteres de los hermanos. Terencio se ha mantenido fiel a su modelo griego Menandro, quien también presentaría, como es típico de su comedia, la oposición de dos caracteres y un final de farsa. Señala Ludwig (1968: 171) que, de la misma manera que Menandro, Terencio presenta una comedia de caracteres, con dos parejas de amantes y un doble final feliz, el casamiento de Esquino con Pánfila y el de Mición con Sóstrata. Como Menandro, Terencio manifiesta su gusto por la profundización psicológica de los personajes y por los problemas de relación interpersonal entre caracteres. No quiero decir con esto que la comedia de Terencio carezca de elementos originales. La misma contaminatio es un elemento original. Pero en gran medida y en muchos aspectos fundamentales de su comedia el autor latino manifiesta haberse mantenido fiel a su modelo griego.

Notas

1 La crítica interpretó por años esta comedia como una oposición de sistemas educativos, siendo Mición el representante de una educación liberal, basada en la libertad, y Demea el paladín de un sistema educativo severo y rígido, basado en la autoridad y la obediencia.

2 Dora C. de Pozzi (1965: 17) en la introducción a El misántropo de Menandro expresa que el carácter en esta comedia es algo determinado e inmodificable. El arrepentimiento de Cnemón no es duradero, pues su carácter huraño y malhumorado está arraigado en él. El mismo Cnemón reconoce esto y admite que, si bien él no puede cambiar, por lo menos va a intentar perjudicar a los demás con su carácter lo menos posible.

3 Presento a lo largo del artículo traducciones mías literales del texto latino de la edición de R. Martin (1976). "Do, praetermitto, non necesse habeo omnia / pro meo iure agere; postremo, alii clanculum / patres quae faciunt, quae fert adulescentia, / ea ne me celet consuefeci filium". (51-54)

4 "Nimium ipsest durus praeter aequomque et bonum / et errat longe mea quidem sententia / qui imperium credat gravius esse aut stabilius / vi quod fit quam illud quod amicitia adiungitur". (64-67)

5"Hoc patriumst, potius consuefacere filium / sua sponte recte facere quam alieno metu: / hoc pater ac dominus interest". (74-76)

6 "Nec nil neque omnia haec sunt quae dicit: tamen / non nil molesta haec sunt mihi; sed ostendere / me aegre pati illi nolui. Nam itast homo: / quom placo, advorsor sedulo et deterreo; / tamen vix humane patitur; verum si augeam / aut etiam adiutor sim eius iracundiae, / insaniam profecto cum illo". (141-147)

7 En otros dos pasajes Mición le pide a Demea que refrene su ira: 754, 794.

8 P. Cavallero (1996: 184-186) muestra cómo es este un motivo típico de la comedia griega, tomado a su vez por la latina. El error cometido por estos jóvenes no se debe a la maldad de su carácter sino que es una consecuencia de la propia juventud. Por eso se arrepienten inmediatamente y buscan repararlo.

9 "Ae. Quid hoc est negoti? Hoc est patrem esse aut hoc est filium esse? / si frater aut sodalis esset, qui mage morem gereret? / hic non amandus, hicine non gestandus in sinust? Hem? / itaque adeo magnam mi inicit sua commoditate curam / ne inprudens forte faciam quod nolit: sciens cavebo". (707-711)

10 "De. Ceterum placet tibi factum, Micio? Mi. non, si queam / mutare. nunc quom non queo, animo aequo fero. / Ita vitast hominum quasi quom ludas tesseris: / si illud quod maxume opus est iactu non cadit, / illud quod cecidit forte, id arte ut corrigas". (737-741)

11 El carácter de Demea aparece como firme e inmodificable. Cfr. n.1.

Ediciones y traducciones

MARTIN, R.H. (1976). Terence. Adelphoe. Cambridge: Cambridge University Press.         [ Links ]

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Recibido: 05/05/2009
Evaluado: 24/06/2009
Aceptado: 13/07/2009