SciELO - Scientific Electronic Library Online

 
 número13Poet, Historian, Dialectician: Studies in Biblical LiteratureEl gnosticismo: esencia, origen y trayectoria índice de autoresíndice de materiabúsqueda de artículos
Home Pagelista alfabética de revistas  

Servicios Personalizados

Articulo

Indicadores

  • No hay articulos citadosCitado por SciELO

Links relacionados

  • En proceso de indezaciónCitado por Google
  • No hay articulos similaresSimilares en SciELO
  • En proceso de indezaciónSimilares en Google

Bookmark


Circe de clásicos y modernos

versión On-line ISSN 1851-1724

Circe clás. mod.  n.13 Santa Rosa ene./dic. 2009

 

RESEÑAS

Domínguez García, Javier
Memorias del futuro. Ideología y ficción en el símbolo de Santiago Apóstol
Vervuert-Iberoamericana, Madrid, 2008, 144 págs. ISBN 978-84-8489-373-8 (Iberoamericana) / ISBN 978-3-83527-397-0 (Vervuert)

Por Analía Nieto González

Sin apelar a calificativos pomposos, podemos afirmar que nos encontramos ante uno de los más importantes estudios que se han publicado sobre la arqueología cultural del mito de Santiago Matamoros. El autor, Javier Domínguez García, realiza en su obra un riguroso y exhaustivo trabajo de investigación donde da cuenta de la historia -desde los orígenes medievales hasta los conflictos socioculturales de la posmodernidad- por la que ha pasado y pasa la sociedad española para la construcción del "concepto de España" bajo el símbolo de Santiago.
El libro, organizado en cinco partes, además de los Agradecimientos y la Bibliografía, no es el primer trabajo sobre el tema publicado por este autor. Como profesor de literatura medieval en la Utah State University posee numerosos artículos sobre el mito de Santiago medieval como así también un libro sobre el fenómeno de recepción que el mismo tuvo en América.
A través de una visión marcadamente política y crítica intenta mostrarnos -y lo logra muy acertadamente- las diferentes y contradictorias "ideas de España" que surgieron en la Edad Media y que aún hoy continúan vigentes en las distintas representaciones políticas de ese país. Cada una de ellas brinda una interpretación particular aunque son coincidentes con respecto a la participación de la figura de Santiago Apóstol en la construcción de lo que entienden como nación española, pues todas le otorgan un lugar simbólico a partir del cual las diferentes ideas de nación que surgen en cada espacio político "crean un tapiz que nos permite entender [...] lo que incluye y lo que rechaza, lo que afirma y lo que niega, lo que ilumina y lo que queda en la penumbra" (p. 12).
El propósito de Domínguez García es encontrar otras conexiones, ya sea literarias, culturales o políticas, entre la Edad Media -época en la que surge el mito de Santiago- y la posmodernidad. Por eso, rastrea entre las memorias y el futuro un punto de análisis que se aleje de "las ostentosas trampas teleológicas del nacionalismo decimonónico y del discurso científico de la modernidad" (p. 16). Sugiere que, si realizamos un exhaustivo estudio de las "apropiaciones institucionales" que se han producido sobre la figura de Santiago, podremos darnos la oportunidad de analizar la funcionalidad del fenómeno jacobeo y observar cómo, además de reflejar el pasado histórico, también lo hace con el presente político de la España actual.
A lo largo de los distintos capítulos, a partir de aproximaciones culturalistas y fenomenológicas, se puede observar que lo que él llama "aparente fluidez" del fenómeno, desde sus inicios a la actualidad, no es lineal sino que se ha ido modificando y articulando según las circunstancias histórico-culturales presentes en cada época. Es aquí donde el título del trabajo cobra mayor relevancia porque para él "ni el pasado ni el presente tienen significado por sí solos, sino que ambos se retroalimentan mutuamente" (p. 18) y se proyectan hacia el futuro.
Con respecto a la metodología empleada podemos decir que el autor ha logrado elaborar un método de estudio para el análisis de la "invención de la nación" definiendo conceptos como 'símbolos', 'rituales' y 'mitos' partiendo de la reconfiguración del símbolo de Santiago. También hace hincapié en que este trabajo quiere señalar justamente el papel del Apóstol como símbolo, no como mito. Esto es así porque este último se encuentra "en la misma esencia de España y no en la de Santiago apóstol" (p. 18).
Luego de esto, toma posición con respecto a las diferentes teorías que existen sobre el estudio de los mitos y los símbolos. Nos plantea entonces que las principales corrientes se enfocan en la fenomenología de las religiones y la antropología estructuralista y que, por su parte, realizará un análisis del símbolo como significado lingüístico poseedor de numerosos significados míticos. Es decir, se hará hincapié en la capacidad narrativa que poseen los mitos.
Por eso, Domínguez García plantea la necesidad de que el estudio de la "nación española" se realice posicionándose en una perspectiva crítica que brinde la posibilidad de verla como una construcción cultural que se ve modificada por situaciones socio-históricas determinantes. Según él, la reconfiguración del símbolo de Santiago, parte fundamental de este estudio, consta de cinco etapas, las cuales estructurarán su trabajo:

a) Invención
b) Apogeo y expansión del culto a Santiago
c) Exportación del símbolo jacobeo
d) Decadencia de Santiago
e) Regeneración del símbolo de Santiago

La primera etapa se produce del siglo IX al XII gracias a la propaganda realizada por la Iglesia católica. La describe y analiza minuciosamente en el capítulo titulado "La invención de España" donde sugiere que los Laudaes Hispaniae y el Concilio III de Toledo establecieron las bases de la nacionalidad española, edificando un símbolo en Santiago e inventando un Camino (Compostela). La segunda etapa se da en la Baja Edad Media, especialmente durante el siglo XIII y el capítulo que la analiza se llama "De Jacobo apóstol a Santiago Matamoros". Allí se produce la consolidación del culto. Para ello, considera que fue fundamental afianzar a la ciudad de Compostela como el lugar más importante de peregrinación cristiana. La tercera etapa, por motivos de tiempo y espacio, es la menos trabajada en el estudio que realiza Domínguez García. Se produce a finales del siglo XV cuando la imagen del Apóstol es exportada a América, tema que es retomado en otro libro del autor. La cuarta etapa intenta reflejar en la decadencia del símbolo de Santiago la propia decadencia de España (en realidad de Castilla) y de los Reyes Católicos. La quinta y última etapa propuesta por el autor, desarrollada en el capítulo "Regresando al Futuro", tiene la intención de abrir un diálogo y establecer un "puente de continuidad" que surge de la Edad Media y se inserta en el discurso nacional-católico, nacido en el siglo XIX y desarrollado en el siglo XX. Nuevamente cobran significación las cruzadas llevadas a cabo por el Apóstol, pasando de ser Santiago Matamoros a ser Santiago Matarrojos en 1936 (Guerra Civil Española).
Tal como lo manifiesta el autor en numerosas oportunidades, el proceso que se da con la nacionalización de los símbolos religiosos es sumamente problemático. En este punto coincide con la mayoría de los autores que se han abocado al tema. Considera necesario tomar posición al respecto y por este motivo, para realizar su aporte, reúne los estudios más relevantes que se han propuesto al respecto. Así, decide definir (por así decirlo) vocablos que con el uso han sido dotados de distintos contenidos semánticos sin tener en cuenta el proceso de transformación por el que han ido pasando a lo largo de la historia. Estos vocablos son "nación" y "nacionalismo". Este último es considerado por Domínguez García como un mecanismo de identidad conjunta que sirve para vincular lo individual a lo colectivo, tendiendo el tan anhelado puente entre el pasado, el presente y el futuro. Así puede observarse en el trabajo la rearticulación de los conceptos de identidad presentes en la Edad Media, que comenzó como el deseo de pertenencia a una unidad suprema y que se han ido reformulando a lo largo de la historia hasta llegar a ser una unidad en constante dinamismo. En lo que se refiere al otro concepto, el de "nación", siguiendo a Maravall, plantea su relación con mecanismos ideológicos y procesos de construcción de identidad asociados al pasado remoto con la proyección que se hace de la nación a través del tiempo. De esta manera, determina que aquellos "símbolos nacionales" que se han generado desde épocas remotas y que aún hoy actúan como agentes reales debido a su carácter ideológico con marcado contenido emocional proyectan en el futuro la "identidad nacional de un pasado" y consolidan el "imaginario del Estado" que los creó, los mantiene vivos en el presente y los proyecta hacia el futuro. De aquí que resulte tan importante la utilización de las apariciones de Santiago para consolidar el culto y reforzar simultáneamente la hegemonía de turno. Aclara también que este fenómeno no es exclusivo del caso jacobeo.
Ya al final del trabajo, concluye con el análisis de cuestiones relacionadas con la identidad en el presente actual. Sugiere que las mismas se encuentran reflejadas en la dicotomía que presenta el centralismo frente a la periferia. A partir de esta dicotomía, que también presenta diferentes manifestaciones políticas y culturales, se evidencian distintas posturas no sólo sobre la "idea de España" sino también sobre la "historia de España". Por eso afirma que "el símbolo de Santiago de España permite expresar la multiplicidad semántica existente entre los niveles de realidad que han habitado la idea de España" (p. 134).
Con un lenguaje un tanto sofisticado -siguiendo a autores como Williams, Eliade, Andioc y Escarpit, Mauss, Hobsbawm, Althusser, Anderson, Geary, Gellner, Maravall, Fox y Weber entre tantos otros- presenta su polémica tesis, que según él podrá echar luz sobre la construcción cultural de España inserta en un proyecto europeo mucho mayor. En éste se comparten problemas y realidades que nos llevan a rememorar un pasado directamente relacionado con la inmigración y la integración de Europa que en la actualidad son temas en boga. Si bien presenta numerosas citas en inglés podemos afirmar que atrapa al lector quien, ya sea que coincida o no con la postura del autor, se ve enriquecido por la fluidez y claridad con la que se presentan conceptos que pueden resultar de difícil explicación. Su crítica puntual a los discursos conservadores, a la "izquierda monárquica" y al "aznarismo españolista", matizada con experiencias personales relatadas con rigurosidad, pone énfasis en una visión no estática de la cultura. Es decir, una cultura que se construye y reinventa de acuerdo a las situaciones que la constituyen.