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Circe de clásicos y modernos

versión On-line ISSN 1851-1724

Circe clás. mod.  n.13 Santa Rosa ene./dic. 2009

 

RESEÑAS

García Bazán, Francisco
El gnosticismo: esencia, origen y trayectoria
Guadalquivir, Buenos Aires, 2009, 235 págs. ISBN 978-987-22138-6-2

Por Jorge Luis Ferrari

En 1970, en el Egipto Medio, fue descubierto un códice de papiro que ha sido denominado Códice Tchacos, datado a principios del siglo IV. Ese documento contiene una traducción al copto de un escrito en griego que se remonta presumiblemente a mediados del siglo II -fecha confirmada por una declaración de Ireneo de Lyon en Adversus haereses, escrita hacia el año 180- y se corresponde con el Evangelio de Judas que mencionan Ireneo y otros escritores posteriores. El códice contiene, además, otros dos textos que preceden al Evangelio de Judas y uno que lo sucede: una versión de la carta de Pedro a Felipe, ya conocida por el Códice VIII de Nag Hammadi, un texto llamado Santiago que es una versión de la Primera revelación de Santiago del Código V de Nag Hammadi, y un texto titulado Libro de Alógenes, desconocido hasta la fecha.
El códice fue comprado por la Fundación Mecenas de Arte Antiguo en 2000 y en 2004, en el octavo Congreso de la Asociación Internacional de Estudios Cópticos realizado en París, Rodolphe Kasser informó acerca del trabajo con el material que estaba desarrollando desde 2001. En 2006 apareció en Internet la trascripción del texto copto del manuscrito acompañada de una primera traducción al inglés. A partir de ese momento, especialistas del copto y del gnosticismo se han dedicado activamente a la tarea de traducción e interpretación del documento.
En esa línea de trabajo se ubica el texto de Francisco García Bazán que la editorial Guadalquivir ha publicado este año. El gnosticismo: esencia, origen y trayectoria pone en contacto al lector con el fenómeno histórico del gnosticismo, sus particularidades como hecho religioso, el entorno de su nacimiento y sus primeros desarrollos. En este sentido, el autor rescata el papel fundamental que las corrientes gnósticas han desempeñado en los primeros siglos del cristianismo y su lugar en los diálogos y polémicas en el marco de las primeras manifestaciones cristianas y sus estrechas relaciones con el judaísmo. El hallazgo, edición y publicaciones muy recientes como El evangelio de Judas invitan hoy a encarar nuevos aspectos de la representación del gnosticismo en relación con los círculos de los discípulos más estrechos de Jesús -que aparecen como los testigos más antiguos de la progresiva conformación de un cristianismo caracterizado en sus orígenes por la diversidad de concepciones e interpretaciones así como por la extensión geográfica en Jerusalén, Antioquia, Roma y Alejandría-, desafío que no elude el autor del volumen que reseñamos.
El gnosticismo: esencia, origen y trayectoria
se organiza armónicamente en las tres partes que anuncia su título. La Parte I: "Esencia: el gnosticismo y los recientes descubrimientos" contiene tres capítulos: Capítulo I: "Qué es el gnosticismo"; el Capítulo II: "'Judas el traidor'. Una figura retóricamente construida" y el Capítulo III: "El Evangelio de Judas, un documento controvertido". La Parte II se titula "Origen: los estratos más antiguos del gnosticismo" y está compuesta por cuatro capítulos: Capítulo IV: "El evangelio de Judas y algunas formas arcaicas de gnosticismo: cainitas y peratas"; Capítulo V: "El gnosticismo antiguo. Ofitas, naasenos y setianos y sus fuentes judías"; el Capítulo VI: "Testimonios judíos y analogías gnósticas" y el Capítulo VII: "Judeocristianismo y gnosticismo". La Parte III lleva por título "Trayectoria: los gnósticos, la organización eclesial y los carismas del espíritu" y desarrolla dos capítulos: el Capítulo VIII: "El cristianismo primitivo y su transición hacia el gobierno monárquico de la Iglesia. Entre Jerusalén y Roma" y el Capítulo IX: "Diversidad en la unidad: carismas del espíritu y organización comunitaria en los primeros cristianos". Completa la obra un Apéndice con las Abreviaturas utilizadas en el texto y las ediciones de El evangelio de Judas (Códice Tchacos 33, 1-58, 28) -que actualiza tanto en el texto como en los comentarios la primera traducción al castellano del Evangelio de Judas realizada por el mismo García Bazán y publicada por la editorial Trotta en mayo de 2006- y del Primer Apocalipsis de Santiago (NHC V 3-Códice Tchacos 2) -texto que describe el ascenso a través del cosmos experimentado gnósticamente por Santiago, maestro por excelencia y primer intermediario entre el Señor y los iniciados cristianos y judíos-.
Los capítulos que componen la primera parte se ocupan de hacer un largo recorrido por los hábitos didácticos seculares y diversos de la enseñanza cristiana catequética para concluir que la figura de Judas es un personaje problemático, que ofrece dos facetas para su estudio: por un lado, la leyenda retórica que ha forjado su imagen paradigmática y, por otro, las grietas en esa construcción que se descubren ante una mirada atenta. Según el autor, la segunda actitud permite la recomposición con base en las múltiples fuentes y sus respectivos contextos que lleva adelante la investigación actual. En esta tarea, los testimonios heresiológicos en torno al Evangelio de Judas son sumamente valiosos porque permiten la inclusión del escrito, en tanto representante del género "evangelio gnóstico", en el grupo de los cainitas; asimismo abren la posibilidad de entender la interpretación esotérica -y a despecho de la oficial de los libros del Antiguo Testamento- que sostiene que la tentación de la serpiente descubre la gnosis por la desobediencia a Yahvé, que Caín hace posible la historia de la liberación del pneûma por el nacimiento de Set y la prolongación de su raza -a la que pertenecen Judas y Jesús- y que considera a Judas como la figura que concibe la muerte de Jesús como ejecución de los arcontes y que fuera prefigurada por la potencia de Caín. Por último estos testimonios ratifican la diversidad, en la unidad del cristianismo primitivo, de las interpretaciones y formas de vida desde los orígenes del movimiento iniciado por Jesús hasta la instauración de la tradición episcopal monárquica de Roma.
La segunda parte del volumen parte de la interpretación gnóstica de que Judas participó de la "generación santa" que impulsó la actividad liberadora del Maestro, que permitió, con el ejemplo de su entrega al Padre y su muerte física, que el espíritu dominara plenamente el cuerpo y la estructura psíquica, y la aventura salvífica colectiva del pneûma en el tiempo tuviera comienzo sin obstáculos. A partir de este tema, García Bazán aborda el hecho de que la liberación de los espirituales a lo largo del tiempo histórico se imbrica en un campo temático propio de la hermenéutica judía helenista sobre las potencias intermedias entre el poder divino, el universo y los seres humanos. Así, para un número importante de creencias la índole potente de Judas tiene su inserción y sus antecedentes dentro de la corriente de los cainitas, y por deducción entre los gnósticos ofitas y setianos. En esta sección del volumen, textos canónicos, midrasim y paráfrasis bíblicas judías de fuerte inspiración dualista persa son analizados como las fuentes autorizadas y las que generaron el ambiente propicio para las exégesis gnósticas arcaicas que también reconocían sus propias vías esotéricas judeocristianas, por las que normalmente circulaban. El cuadro de escritos judíos que examina el autor en la última sección de esta parte arroja luz sobre las especulaciones gnósticas más antiguas que han sido desarrolladas sistemáticamente dentro de las diversas corrientes del gnosticismo.
La última parte proyecta las influencias gnósticas en la organización de la comunidad de Roma desde los orígenes presbiterales hasta la concreción de la estructura episcopal monárquica. García Bazán enfoca estos desarrollos en seis apartados: 1) el cristianismo más antiguo y la concurrencia de la diversidad de corrientes; 2) la emergencia de una corriente de gobierno unipersonal, con énfasis en el primado de Pedro y el obispado monárquico; 3) el motivo original de las "llaves" referido a la sabiduría y no al poder; 4) la función de la filosofía de Justino en el fortalecimiento de la posición protocatólica; 5) la consolidación de la doctrina anticolegial, la figura de Ireneo de Lyon y los evangelios canónicos; y 6) las consecuencias históricas extremas que provienen de todos estos factores constitutivos. La crónica histórico-cristiano-eclesiástica que elabora el capítulo VIII muestra cómo la organización de los estados fue más cuidada que las motivaciones interiores que sostenían la ordenación de la Iglesia, "más sutiles y perdurables, porque son de inspiración profunda, y las que le han dado una subsistencia milenaria" (p. 161). Por último, la tercera parte desarrolla las etapas originarias y sucesivas del proceso que se inicia con el predominio de los carismas colectivos y personales en el ejercicio de funciones y ministerios como dones del Espíritu -evidenciado en los textos de Pablo, la Didaché, la Ascensión de Isaías y el "Pastor" de Hermas- hasta el gobierno eclesiástico ministerialmente organizado. El análisis permite advertir que la diversidad imperaba en los primeros tiempos del cristianismo tanto en el aspecto doctrinal como en el referido a la transmisión de los ritos y de las estructuras de autoridad espiritual.
Esta breve recensión de El gnosticismo: esencia, origen y trayectoria no permite dar acabada cuenta de la riqueza de contenido de esta obra -que justifica cada afirmación y cada examen con la remisión a innumerables fuentes cristianas y judías- ni de los renovados criterios de la investigación actual que revela, los que, a partir de los últimos hallazgos documentales, tratan de caracterizar al gnosticismo como el primer intento de edificar una filosofía cristiana en el tiempo de sus orígenes. Tampoco esta reseña hace justicia al significativo aporte que representa ofrecer en castellano, y de la pluma de un destacado investigador, las versiones actualizadas de El Evangelio de Judas y el Apocalipsis de Santiago. Sin embargo, puede ser esta referencia la ocasión de volver la mirada una vez más a los documentos gnósticos para ir más allá de los hechos controvertidos que han suscitado e introducir tanto al lector especializado como al interesado en los alcances y significados de las escrituras para confirmar con precisión su procedencia y valor histórico y religioso.