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Circe de clásicos y modernos

versión On-line ISSN 1851-1724

Circe clás. mod. vol.14 no.2 Santa Rosa jul./dic. 2010

 

RESEÑAS

Zaina, Emilio.
La materialidad de la escritura en los poemas de Catulo.
Classical and byzantine monographs edited by G. Giangrande and H. White, Vol. LXX. Adolf M. Hakkert, Amsterdam, 2009, 173 págs. ISBN 90-256-0638-5 y 90-256-1250-4

Emilio Zaina, docente del Departamento de Humanidades de la Universidad Nacional del Sur, tiene una larga trayectoria de investigación sobre Catulo y sobre el cuerpo en la literatura. Muchos son los trabajos que ha dedicado a uno y otro, o tal vez sería mejor decir a ambos, porque resulta prácticamente imposible abordar el corpus del poeta y no adentrarse en las reflexiones sobre la corporalidad, presente en sus obras de muchas maneras; así como quien se interesa por el cuerpo en la literatura no puede pasar por alto la pluma de los poetas latinos, entre los que se destaca Catulo. Vuelve Zaina a ocuparse de la apasionante relación entre cuerpo y poesía en La materialidad de la escritura en los poemas de Catulo, y lo hace a través de la exploración de un territorio particular -y 'material', valga la redundancia- que es el espacio textual en el contexto de la literatura antigua.
El trabajo monográfico La materialidad de la escritura en los poemas de Catulo se organiza en trece capítulos y los apartados finales de Ediciones y comentarios, Bibliografía e Índice. El autor parte de "La palabra en la tumba", capítulo que podríamos considerar el prólogo de los demás, y se concentra fundamentalmente en los debates en torno de la o las formas en que la poesía circuló entre los latinos. En este sentido, explica las posturas más destacadas de quienes han defendido el carácter eminentemente oral de las composiciones, como emblema de una "cultura de la presencia y de la palabra" (p. 8), y la de aquellos que preconizan el valor escriturario de las obras poéticas. Sin dejar de lado el hecho de que los textos pudieran ser dictados a secretarios, la balanza, en el caso de Catulo, parece inclinarse a favor de la primera postura, dado que sus poemas son "breves, con un lenguaje llano y dirigidos a un destinatario exclusivo al punto que al leerlos tenemos el sentimiento de comportarnos como intrusos que se inmiscuyen en un texto ajeno" (p. 11). A partir de este contexto crítico, Zaina detecta la necesidad de reconstruir el escenario original en el que la palabra poética se enuncia y los vínculos que se establecen entre el poeta y su público, así como las características de los soportes literarios disponibles en el siglo I para los autores. Por eso, se propone revisar las imágenes que remiten a la palabra poética, la dimensión plástica y material de sus signos y las relaciones entre la voz y la escritura en los poemas de Catulo.
La representación del 'trabajo' de poeta en la antigüedad es analizada en el texto en la pintura que Catulo hace de sí mismo en su biblioteca durante el proceso de composición. La biblioteca, así como la capsula de libros que lo acompaña en los viajes, funcionan como la metáfora del texto que contiene, como ella, los volumina de otros escritores a los que el autor antiguo incluye en la obra propia. A través de ejemplos concretos de la obra catuliana, Zaina demuestra el gran esfuerzo de apropiación de la literatura del pasado que realizaron los poetas latinos y que remiten a la escritura como instancia de enunciación. Las tabellae son un elemento también analizado y que da lugar al tratamiento de la interferencia entre oralidad y escritura que se daba en el uso de las tablas enceradas porque implicaba "un gesto muy próximo al de la oralidad", una zona en la que los "lindes entre uno y otro modo de circulación de la palabra se confunden" (p. 33), y que en el poema 50 de Catulo se transforman en instrumento altamente simbólico, asociado al de la copa que permite beber vino y al cuerpo que realiza los movimientos.
También se ocupa el texto del rollo papiráceo como objeto real que se impone en la escritura y que incide en el orden y en el sentido, lingüístico y plástico, de los poemas. Analiza no sólo el cambio en las condiciones de materialidad del texto sino también los valores simbólicos del libellus ya que se presenta, en la obra de Catulo, como un objeto de alto valor ornamental, junto a otras piezas de arte y al mobiliario de los ricos y nobles. En ese sentido, a partir del análisis del c. 22, Zaina da cuenta de las operaciones técnicas que disimulan el origen rústico del rollo: recortes, aplanamientos, pulimentos, pátinas y renglones se imponen en el soporte para refinar la materia prima y cubrirla de urbanitas, marco que se ciñe sobre los poemas, sus autores y sus consumidores.
La "intertextualidad dinámica que la mayoría de los poetas latinos mantuvo con sus antepasados griegos" (p. 59) es abordada en el análisis de una inscripción sobre la pared encontrada en Pompeya y que, aunque es anónima y posterior en cien años al c. 37, "infunde vida a los versos de Catulo" (p. 63). En efecto, la relación entre ambos se plantea en términos de lectura y escritura y permite vincular el texto canónico con otros códigos de ámbitos socioculturales, de circulación y de efectos diferentes.
Las vicisitudes lingüísticas de la relación amorosa en el contexto de ambigüedad que la caracteriza también son objeto de reflexión. El modelo de interacción verbal que connota por oposición el significado de las palabras que profieren los amantes y los soportes que las fijan, y a la vez, las destruyen son examinados por Zaina en varios carmina que le permiten concluir que el libellus está destinado a los 'casuales' lectores que sean capaces de interpretar los signos.
El universo de seres que pueblan los poemas catulianos es representado a través de un sistema fundamentalmente sensorial, en el que intervienen no sólo la mirada, sino también el olfato, el tacto o una combinación entre ellos. Así, el capítulo "Escrito en el cuerpo" se explaya en las técnicas descriptivas que aparecen en los textos y que conforman un paradigma con dos ejes fundamentales: por un lado, la imagen de Lesbia como la mujer más hermosa del mundo conocido, cuyo cuerpo nunca es descripto sino más bien sugerido; y, por otro, el resto de los personajes, que son mostrados mediante la hipérbole y la caricatura o por el detalle de algunas partes del cuerpo. En tal sentido, se detiene el autor en la metáfora del hombre gordo de cuyo cuerpo sale una escritura copiosa, representación que no es infrecuente en la literatura grecolatina. La monografía focaliza este tema en el c. 95 y en el poema 36 y examina sus vinculaciones con otras composiciones poéticas. Asimismo, se ocupa del tratamiento de la boca como una de las regiones corporales descriptas con mayor detalle por parte de Catulo, ya sea como ámbito erótico, como órgano de la manducación o como pieza fundamental de la pronunciación. Cualquiera de estas interpretaciones de la boca "renueva el vínculo entre comida y literatura en Catulo" (p. 103) y la consideración de la poesía como objeto material del universo. La temática continúa en el análisis de los poemas que tratan de la opípara comida y los condimentos, y de la frugalidad y el ayuno.
El capítulo "Los emisarios del muerto de amor" examina la interpretación del mismo Catulo de la propia escritura a través de poemas controvertidos, "versos pornográficos concebidos sólo para caballeros de pelo en pecho" (p. 122). Se plantea aquí la proyección ficticia del autor real en el texto, los problemas de la recepción y de la interpretación de la composición poética.
Por último, la sección "La escritura resucitada" recala en la presencia frecuente de soportes e instrumentos librarios en los poemas como señales de la jerarquía de la palabra escrita en el universo catuliano y en la importancia asignada a una particular recepción de la obra. "La escritura aparece en los poemas de Catulo como una compulsión, una obsesión que se materializa no importa en qué superficie" (p. 145) porque lo que importa es la conservación de la palabra y la significación, aunque el poeta parece consciente de que la materialización del texto debilita su condición verbal. Zaina sintetiza acabadamente el planteo de esta problemática cuando explica que se evidencia "una alianza, más o menos tensa, compleja y sofisticada, entre dos formas de comunicación incompletas en sí mismas, que ensayan buscar una asociación deseada pero imposible en el mundo de los hechos brutos: una voz que posea también las ventajas de la escritura y una escritura que goce de las cualidades de la voz" (158).
El libro de Emilio Zaina, al que no le hacemos justicia con la sintética exposición anterior, es un notable estudio de la escritura de Catulo desde la perspectiva de la materialidad de la palabra, entendida ésta como parte esencial del cuerpo y, por lo tanto, de la persona y su manifestación erótica. El autor se interroga acerca de los alcances de esa palabra, tanto en los receptores antiguos como en los actuales, y descubre varias aristas para el análisis: la relación entre oralidad y escritura, que lo conduce a las consideraciones acerca del apoyo corporal en cada tipo de performance; los espacios y los instrumentos de las escritura, que lo llevan al tema del soporte y sus consecuencias para la composición poética; y la intertextualidad, que desemboca en la significación cultural del poema y su escritura.
La "materialidad de la escritura" que analiza Zaina se concentra en el espacio textual, base de un espacio poético que se presenta como ámbito complejo de la configuración cultural de la latinidad. En efecto, los valores del texto catuliano que recoge la obra ponen en juego una red, una textura mixta y articulada con la cotidianeidad del cuerpo: los poemas son escritos y son voz, son palabra y son cuerpo, son poesía y son espectáculo, son ausencia y son presencia del poeta. Los poemas son, en definitiva, la manifestación de un todo social que reclama un lugar en el espacio cultural, al que se accede por la vía simbólica.
El lector de La materialidad de la escritura en los poemas de Catulo se halla ante un texto de gran claridad y erudición, que explora con profundidad los temas y justifica toda interpretación con la evidencia de la obra analizada. Emilio Zaina logra con habilidad coordinar unidades complejas de análisis en un conjunto coherente y organizado que invita a una nueva lectura de los poemas de Catulo.

Lidia Raquel Miranda

CONICET - Universidad Nacional de La Pampa