SciELO - Scientific Electronic Library Online

 
vol.15 issue1Homeric enunciation and the practice of invocation to the Muse author indexsubject indexarticles search
Home Pagealphabetic serial listing  

Services on Demand

Article

Indicators

  • Have no cited articlesCited by SciELO

Related links

  • On index processCited by Google
  • Have no similar articlesSimilars in SciELO
  • On index processSimilars in Google

Bookmark


Circe de clásicos y modernos

On-line version ISSN 1851-1724

Circe clás. mod. vol.15 no.1 Santa Rosa Jan./June 2011

 

ARTÍCULOS

El seudoanonimato de la Ecloga in obitu en el manuscrito 1631 (Biblioteca Nacional de México)1

 

Marcela Alejandra Suárez
Universidad de Buenos Aires - CONICET

 


Resumen: En opinión de IGNACIO OSORIO ROMERO (1989), el manuscrito 1631 de la Biblioteca Nacional de México es la fuente más rica para el conocimiento de la literatura neolatina novohispana de los siglos XVI y XVII. El códice, de procedencia jesuítica, es una compilación de textos en latín producidos entre 1585 y 1629 con motivo de festividades religiosas, certámenes literarios o actos sociales. Entre los textos más destacados cabe señalar doce poemas escritos en latín comprendidos entre los folios 109 r y 120 r, de los cuales once son églogas. La primera que encabeza la selección se titula Ecloga in obitu y aparece sin indicación de autor. Según el crítico mexicano, no hay ningún indicio que permita establecer la autoría del texto y por ello considera que quizás se trate de un ejercicio retórico. Sin embargo, los 28 versos anónimos que figuran en el códice le pertenecen al italiano Baltasar de Castiglione. La paternidad de estos hexámetros derrumba la teoría de OSORIO ROMERO publicada ya hace varios años y abre a partir de aquí una serie de interrogantes que serán abordados en investigaciones futuras.

Palabras clave: Égloga; Literatura neolatina; Jesuitas

The pseudo-anonymity of the Ecloga in obitu in manuscript 1631(BNM)

Abstract: According to IGNACIO OSORIO ROMERO (1989), the manuscript 1631 of the National Library of Mexico is the richest source of Neo-Latin literature in New Spain, during the sixteenth and seventeenth centuries. The Codex is a compilation of Latin texts produced between 1585 and 1629 on the occasion of religious festivals, literary contests or social events. There are twelve Latin poems included between folios 109 r and 120 r, of which eleven are eclogues. The first head of selection, entitled Ecloga in obitu, is anonymous. Mexican critic considers that this poem is perhaps a rhetorical exercise. However, the 28 anonymous verses contained in the codex belong to the Italian Baldassare Castiglione. The authorship of these hexameters collapses Osorio ROMERO's theory, published already for several years, and opens from here a series of questions that will be addressed in future research.

Key-words: Eclogue; Neo-Latin Literature; Jesuits


 

La Compañía de Jesús fundada por Ignacio de Loyola en 1534 incentivó la creación de colegios en los que los alumnos se formaban en distintas áreas del conocimiento. En un primer momento estos colegios sólo ofrecían formación a jesuitas, luego se hicieron mixtos y finalmente se crearon otros para alumnos seglares. En ellos los jesuitas se valieron de una pedagogía que apuntaba a una formación con sólidas bases morales, religiosas y humanísticas. Ignacio y sus sucesores establecieron un reglamento para regir la vida académica de estos centros que culminó en 1599 con la publicación de la Ratio Studiorum2.
El sistema pedagógico jesuítico se dividía en Estudios inferiores, en los que se impartía gramática latina (ínfima, media y superior), Retórica y Humanidades, y en Facultades superiores, cuyas materias eran Sagrada escritura, Lengua hebrea, Teología Escolástica, Casos de conciencia, Filosofía, Filosofía Moral y Matemáticas3. En las clases de gramática los alumnos aprendían latín y, en menor medida, griego, y recibían conocimientos básicos de cultura grecolatina. En las clases de Humanidades y de Gramática se proponía la lectura de una serie de autores en su mayoría latinos, necesarios para garantizar la buena formación de los estudiantes. En estos estudios la lectura, memorización e imitación de la poesía latina ocupaba un lugar relevante. Se aconsejaban expresamente Virgilio, Ovidio, Horacio, Séneca, Marcial, Tibulo, Propercio, Terencio, Estacio, Claudiano, Galo, Ausonio e, incluso, Catulo y Plauto, siempre que estuviesen expurgados en ediciones ad usum scholarum Societatis Jesu. En virtud de la importancia que tenía la composición poética en lengua latina, existía también una buena colección de poesía neolatina, de la que no estaban ausentes relevantes poetas del Quatrocento y Cinquecento4.
Siguiendo estos modelos los alumnos se destacaban en múltiples producciones literarias. Muestras de estos trabajos se encuentran en manuscritos y códices conservados en distintas bibliotecas europeas5 y americanas6. Tal es el caso del manuscrito 1631 de la Biblioteca Nacional de México.
En opinión de IGNACIO OSORIO ROMERO (1981), este manuscrito es la fuente más rica para el conocimiento de la literatura neolatina novohispana de los siglos XVI y XVII. Tras haber pertenecido probablemente al Colegio de San Pedro y San Pablo, pasó en 1767, luego de la expulsión de los jesuitas, a la biblioteca de la Real y Pontificia Universidad. En el s. XIX los fondos de esta biblioteca se transformaron en fondos de origen de la Biblioteca Nacional y el códice se incorporó a la sección Manuscritos.
El manuscrito 1631, de procedencia jesuítica según parece, es una compilación de textos en latín escritos con motivo de festividades religiosas, certámenes literarios o actos sociales. La producción de estas composiciones se ubica entre 1585, año en el que se lleva a cabo el Concilio mexicano, y 1629, año del certamen convocado para la canonización de San Felipe de Jesús. Las diferentes escrituras detectadas demuestran que los textos no fueron copiados por sus autores, sino por varios copistas.
La importancia de este documento se funda en tres aspectos que a continuación detallamos:
1) despliegue de textos y nombres de alumnos e integrantes de la Compañía de Jesús;
2) diversidad de textos entre los que se destacan textos poéticos novohispanos y textos en prosa latina;
3) calidad literaria de las producciones.

Entre los textos más destacados que el manuscrito presenta cabe mencionar doce poemas escritos en latín comprendidos entre los folios 109 r y 120 r, de los cuales once son églogas. Si se tiene en cuenta que como sostiene IJSEWIJN (1977: 262), al referirse a la literatura neolatina, "every literary form, genre, theme and even minor peculiarity which can be found in ancient Latin and Greek literature has seeped into neo-Latin in one way or another", no sorprende que el denominador genérico de esta sección sea la égloga, pues de todos los géneros poéticos transmitidos por la antigüedad, después de la elegía y el epigrama, es el que ha sido más cultivado por los poetas neolatinos. Siguiendo el principio básico de la imitatio et aemulatio ueterum que caracteriza a la literatura humanística, Virgilio es el summus poeta, el modelo supremo a imitar por los escritores neolatinos,7 y a su modo se hace dialogar a los pastores.
En 1989 IGNACIO OSORIO ROMERO publica en su libro Conquistar el eco. La paradoja de la conciencia criolla, un estudio acerca de los doce textos neolatinos inéditos del manuscrito 1631, indicando autores, identificando modelos y señalando acontecimientos históricos de los cuales ciertas églogas dan cuenta. Algunas de estas composiciones forman una unidad temática y aparecen reunidas bajo un mismo título: Eclogae factae ad Consilium Mexicanum (3, 4, 5), Eclogae de felicissimo B.P. Azebedi et sociorum martyrio (6, 7, 8); la 9 y 10 están dedicadas al virrey Luis de Velasco. Las églogas 11 y 12 (Proteus ecloga Vaticinium de progressu in litteris Mexicanae iuuentus-Ecloga de eadem re) abordan el tema del progreso de las letras en Nueva España y el vaticinio de su futuro florecimiento. La égloga 2 (Chronidis Ecloga) se refiere a la muerte de Cronos y se caracteriza por el artificio équico utilizado en el diálogo entre Silvano y la ninfa Eco, que más tarde Sor Juana Inés de la Cruz empleará en el autosacramental El divino Narciso (1690).
Dentro del cuadro genérico pastoral, son muchas las maneras de concebir la égloga o el idilio y de explotar sus posibilidades. Las églogas neolatinas son verdaderas novelas de amor presentadas en una forma semidramática8. Sin embargo, un amplio número de escritores utilizó la égloga como un medium. Así fueron abordados sucesos históricos y políticos, expresiones de agradecimiento, deseos de buen viaje, congratulaciones por el restablecimiento de la salud9.
Además de estos nuevos usos, la égloga fue empleada para conmemorar nacimientos, matrimonios y muertes, combinando el background de la pastoral con el contenido del convencional genethliacon, epithalamium y epicedium.
El uso de la pastoral como epicedium resulta una práctica común en la literatura neolatina, de la cual el ejemplo más conocido está representado por el Epithalamium Damonis de John Milton. Por tal razón, en esta ocasión nos interesa referirnos a la égloga I que encabeza la selección bajo el título Ecloga in obitu:

Ereptum fatis primo sub flore iuuentae
Alconem nemorum decus et solatia amantum,
Quem toties Fauni et Dryades sensere canentem,
Quem toties Pan est, toties miratus Apollo;
Flebant pastores; ante omnes clarus Iolas
Tristia perfundens lacrimis manantibus ora,
Crudeles superos, crudeliaque astra uocabat;
Ut gemit amissos foetus philomela sub umbris,
Aut qualis socia uiduatus compare turtur,
Quam procul incautam quercu speculatus ab alta
Immitis calamo pastor deiecit acuto;
Non uiridi sedit ramo, non gramine laeto,
Non uitrei dulcem libauit fluminis undam:
Sed gemitu amissos tantum testatus amores,
Languidulus moestis complet nemora alta querelis.
Nulla dies miserum lacrimis sine uidit Iolam,
Nec cum Sol oritur, nec cum se condit in undas.
Non illi pecudes, non pingues pascere tauros
Cura erat, aut pastos ad flumina ducere potum,
Haedorumue gregem, aut uitulos includere septis.
Tantum inter siluas aut solo in litore secum
Perditus, et serae oblitus decedere nocti,
Rupibus haec frustra et surdis iactabat arenis:
Alcon deliciae Musarum et Apollinis; Alcon
Pars animae cordis pars Alcon maxima nostri,
Et dolor, his lacrimas oculis habiture perennes,
Quis deus, aut quis te casus, miser, abstulit? ergo
Optima quaeque rapit10.

Entre los autores incluidos en el manuscrito 1631, pertenecientes a los siglos XVI y XVII, se destacan Bernardino de los Llanos, Diego de Pangua, Juan de Ledesma, Juan Laurencio, Bartolomé Larios,11 Luis Peña12. Sin embargo, la Ecloga in obitu aparece sin indicación de autor13. En este sentido, afirma OSORIO ROMERO (1989: 260):

a mí me parece difícil y riesgoso hacer conjeturas; primero, porque los textos no nos proporcionan ninguna pista; segundo, porque el estilo de los escritores jesuíticos de la Nueva España tiene por característica recrear el vocabulario y el clima de Virgilio, por tanto sus composiciones son muy parecidas; y tercero, porque ninguno de ellos dejó obra abundante que nos permita definirle un estilo, a partir del cual pudiéramos hacer atribuciones.

En muchos casos, no hay indicios biográficos que nos hablen de personas concretas, la imitatio echa un manto de similitud sobre las producciones y la escasez de las mismas impide establecer el usus scribendi de cada escritor.
En opinión del crítico mexicano, la Ecloga in obitu que plasma el elogio y el lamento por la muerte del pastor Alcón, habría sido escrita entre 1590-91 y su anonimato no ofrece ningún elemento para determinar si bajo el nombre del pastor se esconde el verdadero poeta, algún personaje real o integrante de la orden, que escribe en honor a la muerte de otro. Quizás pueda ser considerada incluso sólo un ejercicio retórico, cuyo hipotexto es la égloga V de Virgilio, en la que Mopso canta la muerte de Dafnis y el dolor que padece la naturaleza ante la pérdida del pastor.
Afirma OSORIO ROMERO (1989: 264):

Aún más la Ecloga in obitu recoge una invitación presente en su modelo, en los vv. 10-11 de la égloga V, Menalcas sugiere a Mopso varios temas para el canto, uno de ellos, -aut Alconis habes laudis- es la alabanza de Alcón. Si bien en esa ocasión Mopso prefirió a Dafnis, ahora el poema novohispano recoge la sugerencia y desarrolla el tema en esta hermosa obra.

De todos los aspectos que el crítico mexicano subraya, cobra importancia el tópico del ruiseñor que Virgilio reescribe en Georgica, 4. 511-515 y que "la égloga novohispana recreará de la siguiente manera":

Ut gemit amissos foetus philomela sub umbris,
Aut qualis socia uiduatus compare turtur,
Quam procul incautam quercu speculatus ab alta
Immitis calamo pastor deiecit acuto;
Non uiridi sedit ramo, non gramine laeto,
Non uitrei dulcem libauit fluminis undam:
Sed gemitu amissos tantum testatus amores,
Languidulus moestis complet nemora alta querelis (Ecloga, 1. 8-15).

Y agrega más adelante:

El autor anónimo establece en este pasaje una contaminatio. No solo recoge el tema de Filomela; añade además la figura del tórtolo privado de la amante compañera y con base en él construye su texto (p. 265)14.

No resulta extraño el comentario de OSORIO si pensamos que a la lectura, memorización e imitación reglada por la Ratio Studiorum, los jesuitas sumaban la costumbre de confeccionar cartapacios o codices excerptorii, en los que se consignaban ideas, motivos, exempla, párrafos, frases, dignos de imitación.
Ahora bien, tal como ya hemos señalado, OSORIO ROMERO considera que la Ecloga in obitu es anónima. Sin embargo, los 28 versos que encabezan el elenco de églogas del manuscrito 1631 no son anónimos y pasan del anonimato al onimato cuando queda al descubierto que corresponden a los 28 hexámetros que dan comienzo al Alcón de Baltasar de Castiglione (1478-1529)15:

Ereptum fatis primo sub flore iuuentae
Alconem nemorum decus et solatia amantum,
Quem toties Fauni et Dryades sensere canentem,
Quem toties Pan est, toties miratus Apollo;
Flebant pastores; ante omnes carus Iolas
Tristia perfundens lacrimis manantibus ora,
Crudeles superos, crudeliaque astra uocabat;
Ut gemit amissos foetus philomela sub umbris,
Aut qualis socia uiduatus compare turtur,
Quam procul incautam quercu speculatus ab alta
Immitis calamo pastor deiecit acuto;
Non uiridi sedit ramo, non gramine laeto,
Non uitrei dulcem libauit fluminis undam:
Sed gemitu amissos tantum testatus amores,
Languidulus moestis complet nemora alta querelis.
Nulla dies miserum lacrimis sine uidit Iolam,
Nec cum Sol oritur, nec cum se condit in undas.
Non illi pecudes, non pingues pascere tauros
Cura erat, aut pastos ad flumina ducere potum,
Haedorumue gregem, aut uitulos includere septis.
Tantum inter siluas aut solo in litore secum
Perditus, et serae oblitus decedere nocti,
Rupibus haec frustra et surdis iactabat arenis:
Alcon deliciae Musarum et Apollinis; Alcon
Pars animae; cordis pars Alcon maxima nostri,
Et dolor, his lacrimas oculis habiture perennes,
Quis deus, aut quis te casus, miser, abstulit? ergo
Optima quaeque rapit duri inclementia fati?

En el manuscrito 1631 la elegía de Castiglione se interrumpe en el v. 28 ("optima quaeque rapit"). El resto de la composición16 no tiene cabida en el códice novohispano. No hay que olvidar que el enciclopedismo renacentista propició el arte de la combinación de discursos ajenos a la hora de componer un texto escrito y el humanismo avaló esta cultura del fragmento17.
Otro detalle a considerar es el título original: el nombre propio del pastor - Alcón- ha sido sustituido por Ecloga in obitu respondiendo de este modo al nuevo uso neolatino de la pastoral en relación con el epicedium18.
Era un hecho tradicional en Europa y América durante la época de la colonia que la muerte de grandes dignatarios civiles o eclesiásticos se celebrase con imponentes honras que solían estar acompañadas por discursos, elegías, elogios y églogas fúnebres. No es desacertado pensar que quizás estos 28 hexámetros de la elegía de Castiglione hayan sido recitados, leídos o copiados en el códice con motivo de la muerte de algún personaje notable de la época19. Y más aún: es probable que hayan figurado en algún codex excerptorius con el objetivo de ser imitados y utilizados según la ocasión.

Notas

1 Este trabajo forma parte de una investigación más amplia radicada en el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) y vinculada con el estudio del género bucólico en el Manuscrito 1631.

2 En 1586 y 1591 se publicaron borradores provisionales que fueron ampliamente difundidos para su comentario y corrección, lo cual derivó finalmente en la publicación definitiva de 1599.

3 Cfr. LABRADOR, DÍEZ ESCANCIANO y MARTÍNEZ DE LA ESCALERA (1992: 48).

4 Cfr. SOLANA PUJALTE (2009).

5 Para un ejemplo de poesía escolar, probablemente compuesta en el colegio de Santa Catalina de la Compañía de Jesús de Córdoba, Cfr. SOLANA PUJALTE (2001).

6 El códice J III 9 de la Real Biblioteca de El Escorial cuenta con un breve manual de retórica titulado Aliqua de sintaxi ornata, así como prolusiones poemas e initia, etc.

7 Este planteo data de muy antiguo. Ya entre los poetas del Quattrocento Petrarcca, Poliziano, Pontano, entre otros, el mantuano ocupaba el primerísimo lugar entre los poetas a imitar.

8 Cfr. VAN THIEGEM (1966).

9 Cfr. GRANT (1965: 258).

10 Lloraban los pastores al amado Alcón, honor y consuelo de los bosques, arrebatado por los hados en la primera flor de la juventud, al que una veces Pan admiró, otras Apolo, al que unas veces los faunos y las Dríadas escucharon cantar. Delante de todos el brillante Iolas inundando los entristecidos rostros con el correr de las lágrimas convocaba a los crueles dioses y a los crueles astros, como el ruiseñor bajo las sombras gime por las crías perdidas o como el tórtolo despojado de su compañera, a la que observándola, incauta, desde lejos en la alta encina el cruel pastor derribó con caña aguda: no permaneció en la verde rama, no en la feliz gramínea, no bebió la dulce ola del cristalino río, sino que sólo dio testimonio de los amores perdidos con el gemido. Debilitado colma los profundos bosques con entristecidos lamentos. Ningún día vio al desdichado Iolas sin lágrimas, ni cuando el sol sale, ni cuando se esconde en el oleaje. No le preocupaba apacentar al ganado, a los pingues toros o llevar a beber a los apacentados junto al río, ni encerrar al rebaño de cabras o a los terneros en los rediles.Tan perdido consigo mismo entre los bosques o en la orilla solitaria, y olvidado de irse entrada la noche arrojaba estas palabras en vano a las rocas y a las sordas arenas: "Alcón, delicias de las Musas y de Apolo, Alcón, parte de mi alma, máxima parte de nuestro corazón y dolor, Alcón, tú que tendrás lágrimas perennes de estos ojos, qué dios o qué desgracia desdichado te arrebató? Por lo tanto arrebata lo mejor.

11 Poetas e integrantes de la Compañía de Jesús.

12 Ningún dato se tiene respecto de este autor ya que no ha quedado registrado en ningún catálogo de los integrantes de la orden. Es probable que se trate de un alumno o bien que haya escondido su verdadero nombre bajo un seudónimo, práctica frecuente entre los jesuitas.

13 Las églogas 2 y 8 son anónimas.

14 La tórtola es un ave monógama por excelencia según los antiguos. Aristóteles y Plinio alaban su fidelidad destacando que lamenta la muerte de su cónyuge como desconsolada viuda. Aparece también como símbolo de pasión y representa a la viuda gimiente que canta como el ruiseñor. Ambas aves se encuentran en las églogas. Las correspondencias entre estas aves y los seres humanos no son fijas ni están establecidas de modo permanente, de manera que cuando aparecen en el texto hay que discriminar qué matices de sentido adquieren en el otro texto. En los textos pastoriles tiene natural cabida la tórtola doliente que aparece integrando al paisaje bucólico desde Virgilio (Ecloga, 1. 58): "Nec gemere aeria cessabit turtur ab ulmo" (Ni la tórtola dejará de gemir desde el olmo aéreo). El motivo también está presente en Poliziano.

15 Integrante de una antigua y famosa familia de Mantua, es conocido como el autor de El Libro del Cortesano que marca la entrada al Renacimiento. En esta obra el escritor italiano describe el ideal de vida renacentista y propugna un modelo de caballero acorde a las inquietudes y a la visión del mundo de la época. Su obra poética en latín, que resulta menos conocida que su obra en lengua vernácula, abunda en gracia y elegancia, pero se caracteriza por una escasa profundidad de sentimientos. Sin embargo, el epicedium denominado "Alcón" es la excepción que confirma la regla. Fue escrito en 1505 y algunos críticos creen ver rasgos autobiográficos vinculados con la muerte de su amigo Domizio Falcone o de su hermano Girolamo. Recordemos que la confluencia genérica entre la égloga y la elegía ha sido ampliamente señalada por la crítica. Lo mortuorio se inserta en el entramado argumental de la égloga y obliga a identificar tras el disfraz nominal el posible sujeto al que se dedica el espacio elegíaco. Considerada por cierta parte de la crítica como ejercicio usual de los latinistas renacentistas, tal como OSORIO ROMERO juzga la Ecloga in obitu del ms 1631, la elegía de Castiglione es mucho más que una imitación creativa. Tomando como hipotextos el idilio I de Teócrito y la égloga V de Virgilio, el mantuano neolatino pone en duda el punto central de los poemas clásicos, es decir, que el arte pueda compensar la muerte de un ser querido, pues está más asociado a la muerte misma que a su compensación.

16 Ergo bonis tantum est aliquod male numen amicum? /Non metit ante diem lactentes messor aristas,/Immatura rudis non carpit poma colonus:/At fera te ante diem mors nigro immersit Auerno,/Iniecitque manus rapidas crescentibus annis./Heu miserande puer! tecum solatia ruris,/Tecum Amor, et Charites periere, et gaudia nostra./ Arboribus cecidere comae, spoliataque honore est/Silua suo; solitasque negat pastoribus umbras:/Prata suum amisere decus, morientibus herbis/Arida: sunt sicci fontes et flumina sicca./Infaecunda carent promissis frugibus arua:/Et mala crescentes rubigo exedit aristas./Squallor tristis habet pecudes, pecudumque magistros:/Impastus stabulis saeuit lupus; ubere raptos/Dilaniatque ferus miseris cum matribus agnos;/Perque canes praedam impauidus pastoribus aufert./Nil nisi triste sonarit et siluae, et pascua, et amnes,/Et liquidi fontes: tua tristia funera flerunt/Et liquidi fontes, et siluae, et pascua, et amnes./Heu miserande puer! tangunt tua funera diuos./Per nemora agricolae flentes uidere Napaeas,/Panaque, Siluanumque, et capripedes Satyriscos./Sed neque iam lacrimis, aut questu fata mouentur/Impia, nec nostras audit mors surda querelas./Vomeribus succisa suis moriuntur in aruis/Gramina: deinde iterum uiridi de cespite surgunt:/Rupta semel non deinde annectunt stamina Parcae./Aspice, decedens iam Sol decliuis Olympo/Occidit, et moriens accendit sidera caelo;/Sed tamen occiduo cum lauerit aequore currus,/ Idem iterum terras orienti luce reuiset:/Ast ubi nigra semel durae nos flumina mortis/Lauere, et clausa est immitis ianua regni,/Nulla umquam ad superos ducit uia: lumina somnus/Urget perpetuus, tenebrisque inuoluit amaris./Tunc lacrimae incassum, tunc irrita uota, precesque/Funduntur: fert uota Notus, lacrimasque, precesque./Heu miserande puer, fatis surrepte malignis!/Non ego te posthac, pastorum adstante corona,/Victorem aspiciam uolucri certare sagitta;/Aut iaculo, aut dura socios superare palaestra:/ Non tecum posthac molli resupinus in umbra/Effugiam longos aestiuo tempore soles:/Non tua uicinos mulcebit fistula montes,/Docta nec umbrosae resonabunt carmina ualles:/Non tua corticibus toties inscripta Lycoris,/Atque ignis Galatea meus nos iam simul ambos/Audierint ambae nostros cantare furores;/Nos etenim a teneris simul usque huc uiximus annis;/Frigora, perttilimusque aestus, noctesque diesque;/Communique simul sunt parta armenta labore./Rura mea haec tecum communia: uiximus una;/Te moriente igitur cur nam mihi uita relicta est?/Heu male me ira deûm patriis abduxit ab oris,/Ne manibus premerem morientia lumina amicis,/Aut abeuntis adhuc supremum animae halitum in auras/Exciperem ore meo, gelidis atque oscula labris./Inuideo, Leucippe, tibi; suprema dolenti/Deficiens mandata bonurtibi praebuit Alcon;/Spectauitque tuos morienti lumine uultus./Frigida tu moesto imposuisti membra pheretro:/ Sparsisti et lacrimis bustum, ingratumque sepulcrum./Inde ubi defletum satis est et iusta peracta,/Alconem ad manes felix comes usque secutus,/ Amisso uitam socio non passus inertem es./Et nunc Elysia laetus spatiaris in umbra,/ Alcone et frueris dulci, aeternumque frueris./ Atque aliquis forsan pastor pius ossa sepulcro/Uno eodemque simul florentis margine ripae,/Amborum sacro manes ueneratus honore,/ Composuit, lacrimasque aribobus fudit easdem/ Ast ego nec tristes lacrimas in funere fudi,/ Debita nec misero persolui iusta sodali./ Quin etiam sortis durae, ignarusque malorum,/ Vana mihi incassum fingebam somnia demens:/Haec ego rura.colam celeberrima, tum meus Alcon/Huc ueniet, linaluehs colles, et inhospita saxa,/ Infectasque undas, et pabula dira ueneno;/ Molliaque inuiset prata haec, fluuiosque salubres./ Occurram longe, et uenientem primus amicum/ Agnoscam, primus caris complexibus ora/ Impediam: excutient hilares noua gaudia fletus:/ Sic tandem optato laeti sermone fruemur;/ Aerumnasque graues, olim et transacta uicissim /Damna referre simul, rursusque audire iuuabit./ Tum ueteres sensim fando repetemus amores,/ Deliciasque inter pastorum, et dulcia ruris / Otia, securae peragemus tempora uitae./ Haec amat arua Ceres, iuga Bacchus, pascua Apollo,/ Ipsa Pales herbas pecori, lac sufficit agnis:/ Montibus his passim tenerae assueuere Napaeae/ Saepe feras agitare, et saepe agitare choreas./ Hic redolens sacros primaeuae gentis honores,/Perluit antiquas Tiberis decora alta ruinas./ Hic umbrae nemorum, hic fontes, hic frigida Tempe:/ Formosum hic pastor Corydon cantauit Alexin./ Ergo ades, o dilecte puer: te pascua et amnes/ Exspectant; tibi iam contexunt florea serta,/ Aduentuque tuo testantur gaudia Nymphae;/ Summittitque nouos tellus tibi Daedala flores./ Haec ego fingebam miser, ah spe ductus inani,/ Nescius omne nefas morti fatisque licere./ At postquam frustrata leues abiere per auras/ Vota mea, et uiuos Alconis cernere uultus/ Non licuit, uiuasque audire, et reddere uoces;/ Huc saltem, o saltem umbra leui per inania lapsu/Aduolet, et nostros tandem miserata dolores,/ Accipiat lacrimas, imo et suspiria corde/ Eruta, quasque caua haec responsant antra querelas./ Ipse meis manibus ripa hac Anienis inanem/ Constituam tumulum, nostri solatia luctus,/ Atque addam pia tura focis, manesque ciebo./ Vos mecum, o pueri, bene olentes spargite flores,/ Narcissum, atque rosas, et suaue rubentem hyacinthum,/ Atque umbras hedera, lauroque inducite opacas:/ Nec desint casiae, permixtaque cinnama amomo,/ Excitet ut dulces aspirans uentus odores./ Nos Alcon dilexit multum, et dignus amari/ Ipse fuit nobis, et tali dignus honore./ Interea uiolas intertexent amaranthis,/Et tumulo spargent flores et serta Napaeae;/Et tumulo moestae inscribent miserabile carmen:/ Alconem postquam rapuerunt impia fata,/ collacrimant duri montes, et consitus atra est/ nocte dies: sunt candida nigra, et dulcia amara./

17 Cfr. SCHWARTZ (2006 : 14).

18 Con respecto a la denominación de elegía, dice ALCINA (1996: 20): "Así en el siglo XVI hay poetas neolatinos que distinguen entre epicedium, elegia monodia, naenia, epitaphium y threnus".

19 Nótese que el v. 3 presenta la lectio "clarus Iolas", en lugar de "carus Iolas" como se lee en el original de Castiglione.

Ediciones

1. LUKÁCS, L. (ed.) (1986). Ratio atque Institutio Studiorum Societatis Iesu (1586 1591 1599). Monumenta Paedagogica Societatis Iesu. Noua editio penitus retractata, V. Roma: Institutum Historicum Societatis Iesu.         [ Links ]

2. MYNORS, R.A.B. (ed.) (1969). P. Vergili Maronis Opera, recognouit breuique adnotatione critica instruxit. Oxford-New York: Oxford University Press.         [ Links ]

3. SCORSONE, M. (ed.) (1995), Francesco Berni, Baldassarre Castiglione, Giovanni Della Casa. Carmina. Torino. Disponible en Biblioteca Italiana, Roma, 2008 URL: http://www.bibliotecaitaliana.it.         [ Links ]

Bibliografía citada

4. ALCINA, J. (1996). "La elegía neolatina" en LÓPEZ BUENO, B. (dir.). La elegía. Sevilla: Universidad de Sevilla.         [ Links ]

5. GRANT, L. (1965). Literature and the Pastoral. North Carolina: The University of North Carolina Press.         [ Links ]

6. IJSEWIJN, J. (1977). Companion to Neo-Latin Studies. Amsterdam: North Holland Pub.Co.         [ Links ]

7. LABRADOR, C., DÍEZ ESCANCIANO, A. y MARTÍNEZ DE LA ESCALERA, J. (1992). El sistema educativo de la Compañía de Jesús. La Ratio Studiorum. Edición bilingüe. Estudio históricopedagógico. Bibliografía. Madrid: Universidad Pontificia de Comillas.         [ Links ]

8. OSORIO ROMERO, I. (1981). "Jano o la Literatura Neolatina de México (Visión retrospectiva)". En Humanistica Lovaniensia; 124-155.         [ Links ]

9. OSORIO ROMERO, I. (1989). Conquistar el eco. La paradoja de la conciencia criolla. México: UNAM.         [ Links ]

10. SCHWARTZ, L. (2006). Góngora, Quevedo y los Clásicos Antiguos. Alicante: Edición Digital (Biblioteca Virtual Cervantes).         [ Links ]

11. SOLANA PUJALTE, J. (2001). "M. T. Ciceronis Epistolae aliquod selectae in gratiam puerorum: un impreso cordobés desconocido del s. XVI" en PEÑA DÍAZ, M., RUIZ PÉREZ, P. y SOLANA PUJALTE, J. (coords.). La cultura del libro en la Edad Moderna. Andalucía y América. Córdoba: Servicio de Publicaciones de la Universidad de Córdoba; 159-186.         [ Links ]

12. SOLANA PUJALTE, J. (2009). "La presencia de la Poesía Latina en la Biblioteca del Antiguo Colegio de Santa Catalina de la Compañía de Jesús de Córdoba". En Actas del VI Congreso de la Sociedad de Estudios Latinos, "Poética y Poesía Latinas". En prensa.         [ Links ]

13. VAN THIEGEM, P. (1966). La littérature latine de la Renaissance. Etude d´histoire littéraire européenne. Genève: Albin Michel.         [ Links ]

Recibido: 04-02-2011
Evaluado: 22-03-2011
Aceptado: 03-04-2011