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Circe de clásicos y modernos

On-line version ISSN 1851-1724

Circe clás. mod. vol.15 no.2 Santa Rosa July/Dec. 2011

 

ARTÍCULOS

La memoria histórica de la diversidad étnica italiana en Eneida de Virgilio

 

Guillermo De Santis - Cecilia Ames
[CONICET - Universidad Nacional de Córdoba]

 


Resumen: Eneida de Virgilio construye un pasado legendario que le permite al romano comprender la composición multicultural de su propia sociedad, la pertenencia étnica de los diferentes grupos y su ascendencia y participación en la vida pública romana. A través de vectores etnográficos positivos y negativos se configura una memoria histórica que combina el pasado conocido con elementos legendarios. Virgilio determina el lugar de las etnias itálicas en el proceso histórico de conformación de Italia bajo el dominio de Roma y las reconoce en su presente; aquí subyace una mirada retrospectiva y un acto de memoria sobre el Bellum Sociale.

Palabras clave: Diversidad étnica; Virgilio; Eneida; Historia; Épica.

The historical memory of the Italic ethnic diversity in Vergil's Aeneid

Abstract: Vergil's Aeneid built a legendary past that allows the Roman understanding of the multicultural composition of their own society, the ethnicity of the different groups and their ancestry and participation in public life in Rome. Through ethnographic positive and negative vectors set up a historical memory that combines the known past with legendary elements. Vergil determines the place of ethnic emphasis in the historical process of formation of Italy under Roman rule and recognized in the present, here lies a retrospect and an act of memory on the Bellum Sociale.

Key words: Ethnic diversity; Vergil; Aeneid; History; Epic.


 

Eneida de Virgilio construye un pasado legendario que le permite al romano comprender la composición multicultural de su propia sociedad, la pertenencia étnica de los diferentes grupos y su ascendencia y participación en la vida pública romana. A través de la configuración de una memoria histórica que combina el pasado conocido con elementos legendarios, Virgilio determina el lugar de las etnias itálicas en el proceso histórico de conformación de Italia bajo el dominio de Roma y las reconoce en su presente. De allí que Eneida es un texto especialmente importante para emprender un estudio acerca de las concepciones etnográficas en la época de Augusto. Siendo la etnografía antigua una descripción de la relación entre geografía y pueblos y de pueblos entre si, este trabajo tiene como objetivo relevar algunos datos que contribuyen a definir la pluralidad de etnias que habitan Italia en Eneida, y cuyas características etnográficas son atendidas en función de su futura pertenencia a la Tota Italia de Augusto. La hipótesis central postula que en Eneida subyace una mirada retrospectiva sobre el pasado itálico y el Bellum Sociale como momento de concreción de una noción política de 'Italia' y cuya consecuencia es un proceso de selección de pueblos con los que Roma fortalecerá relaciones frente a aquellos que no tendrán importancia en la política pre- y post-Accio1.
La política de romanización de Italia propiciada por Augusto, basada en gran parte en su propuesta de una Tota Italia, fue un vector que atravesó la mayoría de las producciones literarias e historiográficas que trataron de algún modo el tema de las etnias italianas, su adhesión u oposición al avance romano. Esta producción de la que disponemos, por ejemplo, algunos fragmentos de Varrón, gran parte de la obra de Livio y la Eneida virgiliana, desarrolla el tema de la presencia de las etnias italianas en el proceso de romanización de la península itálica desde la perspectiva 'romana', es decir a través de concepciones que los romanos aplicaron a sus coterráneos italianos. En efecto, el hecho de disponer de una producción escrita de semejante relevancia ha determinado que los estudios se concentren en la posición romana, en el discurso romano y en los objetivos de la política romana respecto de las etnias italianas. Sin embargo, esto no significa, por una parte, que las etnias italianas fueran pasivas frente al avance romano o que todas ellas concordaran en su posición frente a los romanos ni, por otra, que los autores del período augusteo desconocieran estas etnias y la historia de su compleja relación con Roma. Italia era un territorio compuesto por diversas etnias cuyo desarrollo histórico y cultural no puede ser estudiado sólo en relación a Roma y el reducir la multiplicidad a una idea de "pueblo aborigen" significa desatender la realidad de Italia en tiempos de Augusto.
Atendiendo estrictamente a la Eneida de Virgilio, debe notarse que las contribuciones que se han hecho en este campo desde Rehm (1932) y Schweizer (1967) se han centrado en la idea de unidad italiana bajo el imperium de Roma y los pueblos italianos son siempre presentados como los aborígenes sin distinciones étnicas. La Eneida, sin embargo, detalla una extensa lista de etnias italianas, incluidos los etruscos, y pueblos de origen griego que habitan suelo italiano que no constituyen una unidad étnica y mucho menos política. Basta citar el caso de Mezencio que, expulsado de Agila, busca asilo en Ardea, lo que genera una disputa entre etruscos y rútulos, conflicto en el que intervienen los griegos de Evandro y a partir del cual los troyanos conseguirán el apoyo etrusco en su lucha contra los rútulos.
Este cuadro justifica plenamente un estudio de la singularidad de las etnias italianas en la Eneida y para ello es preciso asumir que no estamos frente a la representación que las etnias hacen de sí mismas sino que es la representación que Roma construye y difunde (Ames-De Santis 2011: 7-18). De allí que los vectores etnográficos que se detectan en la Eneida son aquellos que posibilitan contraponer unas etnias aptas y merecedoras de pertenecer al imperium sine fine y otras que serán excluidas por poseer características similares a los pueblos bárbaros, a los troyanos derrotados por los aqueos, a los asiáticos frigios y, especialmente, a los cartagineses. Estos modelos, con sus propias características etnográficas, son el filtro que permite a Virgilio caracterizar poéticamente las etnias que son italianas pero que no responden a la expectativa de la romanidad, de modo que su posibilidad de romanización dependerá en gran medida de la supresión de una elite opositora a Roma (Ames-De Santis 2011: 18-28). Este trabajo, partiendo de la geografía y etnografía itálica con la que se encuentran los troyanos al desembarcar, intenta mostrar cómo operan los vectores etnográficos en la representación de etnias que sirve de paradigma para mostrar lo que Roma es, lo que pretende de sus aliados y la idea de unidad italiana que propone Augusto. Esta mirada atenta a la diversidad étnica italiana y los modos de presentación es lo que nos llevó a postular como hipótesis central que en Eneida subyace una mirada retrospectiva y un acto de memoria sobre el pasado itálico y el Bellum Sociale.

I. Geografía prístina de Italia

En el libro 8 de Eneida Evandro narra los cambios de los habitantes del Lacio desde los Faunos y las Ninfas y la edad de oro de Saturno hasta su propia llegada a la región (vv. 314-336); en esta historia del Lacio se ofrece una presentación general de los pueblos de Italia sin distinción de etnias: Saturno dio leyes, nombre y unió (composuit, v. 322) a los habitantes del Lacio, una estirpe que estaba dispersa (dispersum, v. 321) en los altos montes (montibus altis, v. 321) y tienen un carácter indócil (genus indocile, 321) común. A partir de Saturno tendrán leyes y nombre pero no significa que serán una unidad que impida distinguir características particulares de cada pueblo que conforma esa reunión. Por otra parte, es claro que originalmente los pueblos del Lacio estaban lejos de vivir en un clima de concordia idílica, que tampoco se da después de Saturno2 pues la rabies belliet amor habendi (v. 327) supone que estos pueblos luchaban entre sí. Hay que sumar a esta situación la llegada de ausonios y sicanos (v. 328) que dan por terminada los mencionados siglos de oro, y considerando la presencia de etruscos y arcadios (v. 333 y ss.) en la región, está claro que a su llegada, los Troyanos encuentran una geografía dominada por luchas entre los pueblos que la habitan. El Lacio e Italia en la Eneida no tienen las mismas características etnográficas de Geórgicas o, al menos, el énfasis no está puesto en las virtudes itálicas dignas de alabanza sino en una situación de conflicto a la que se suman los troyanos (Thomas 1982).
En la épica virgiliana Italia es, al mismo tiempo, un territorio delimitado cuanto un conglomerado de pueblos que la habitan, gobernados por reyes y con alianzas circunstanciales que, en el caso del rey latino, pueden aspirar a mostrar una cierta imagen de equilibrio. De acuerdo al material mitográfico a disposición de Virgilio y a las concepciones etnográficas dominantes, Italia es ante todo una geografía que contiene estos pueblos3. A su vez, la idea de pertenencia a Italia que ostentan latinos, rútulos, volscos, marsios, umbros y troyanos permite afirmar que Virgilio asume con énfasis una noción política de Italia producto del Bellum Sociale, cuyo resultado significó la ciudadanía para los residentes italianos pero que también redefinió definitivamente las relaciones entre Roma y sus socii. A su vez, la importancia de los sabinos al mando de Ato Clauso, permite decir que un énfasis similar es dado a los pueblos de Italia que enfrentaron la expansión romana, un acto de memoria que se une al recuerdo del Bellum Sociale para mirar el conglomerado de etnias itálicas y sus relaciones con Roma.
Eneas puede entonces afirmar: Italiam quaero patriam (1. 380)4, pues la Lex Plautia Papiria del 89 a.C. consideraba Italia a través de una noción de patria antes inexistente5. Pero este concepto político no existe en desmedro de las particularidades étnicas y la Eneida refleja cuán necesario es hablar en términos de pluralidad étnica aún cuando hable decididamente de la supremacía de Roma en la península y su liderazgo en la expansión más allá de la península. Italia es una tierra habitada por muchas etnias, una tierra a la que llegan los troyanos como nueva etnia que, paradójicamente viene a reclamar su lugar como etnia originaria. De allí que se pueda interpretar la frase Italiam quaero patriam (1. 380) en dos sentidos: o bien "busco Italia como (nueva) patria" o bien "busco Italia la patria (de mis antepasados)".

II. Italia confusa

Sin embargo, Virgilio no desconoce que esta Italia a la que suman los troyanos es una realidad etnográficamente caótica como lo muestra la dislocación de pueblos, héroes, topónimos y gentilicios en el catálogo de jefes y pueblos itálicos que encontramos en el libro 7. 641-81 (Barchiesi 2007: 253). Este catálogo despierta recuerdos diversos y convergentes pues las etnias mencionadas tienen una historia de relaciones bélicas y pacíficas con Roma y el lector reconoce allí pueblos que se han asimilado de diferentes maneras y que gozan de distinta consideración en la sociedad romana y recupera el nombre de otras etnias cuya presencia en la realidad romana, incluso itálica, es ínfima. Aquí Virgilio, a semejanza de los antecedentes épicos de Homero con respecto a las naves aqueas en el canto segundo de la Ilíada6 y de Apolonio de Rodas en el libro primero de Argonáuticas7, inicia un listado de jefes y pueblos italianos que, bajo el mando de Turno, van a aliarse para rechazar el ataque de los troyanos. Podemos revisar algunas presentaciones de jefes y pueblos de este catálogo8:

1. Los etruscos Mezencio (tyrannus, expulsado de Agyla, y despreciador de los dioses, que será una de las principales figuras del libro 10) y su hijo Lauso.
2. Aventino, hijo de Hércules, vestido con piel de león, que tiene serpientes e Hidra en su escudo y pelea con armas sabinas.
3. Catilo y Coras (Argiva iuventus), hermanos procedentes de la ciudad Tiburtina, son como Centauros de los montes de Tesalia que descienden hacia el llano a pelear (vv. 670-677).
4. Caeculus, fundador de Preneste, a quien se tenía por hijo de Vulcano, conduce a los hombres de esa ciudad y a los de Anio y las peñas hérnicas y a los de Anagnia y los de Amaseno; todos van armados con armas variadas. Un escolio a Servio dice que en Origenes de Catón era un bandolero. Su nombre puede asociarse a Cacus como hijo de Vulcano y ladrón (vv. 677-690).
5. Mesapo (equum domitor, "domador de caballos"), hijo de Neptuno, prepara a su gente no habituada a los combates: los fescenios y los faliscos, los habitantes de la región del Soracte y los campos Flaminios, de Cimino y de los sotos capenos (vv. 690-705). Según Enio epónimo de los Mesapos. El guerrero más aguerrido después de Turno.
6. Clauso, comanda a los sabinos: los amiternos, los quirites antiguos, los de Ereto y Mutusca, de Nomento, de los campos del Velino, de las rocas de Tétrica y el monte Severo, Casperia, Fórulos y el río Himela; y los que viven junto al Tíber y el Fábar, los de Nursia y Alia (vv. 706-722). La presentación sabina se cierra con un símil que muestra una faz negativa de los sabinos al compararlos con el mar líbico y los campos de Licia9 asociándolos de este modo a los caracteres etnográficos negativos que surgen de la relación con el espacio púnico (Libia) y asiático (Licia).

Esta mención de Clauso y los sabinos entre los enemigos de Eneas llama la atención, pues los Sabinos al mando de Attus Clausus tienen en las fuentes romanas un tratamiento diferencial. Clausus es un nombre de referencia histórica y de quien proviene la gens Claudia. La historia de Atto Clauso está ligada a la Roma después de la caída de los Tarquinos10. La mención de Clauso como líder de los Sabinos es llamativa y, aunque siempre nos mantenemos dentro de la confusión adrede dispuesta por Virgilio, este nombre remite a una relación paradigmática de Roma con los pueblos del Lacio pues Clauso condujo cinco mil hombres que se pusieron a la orden de una Roma que, precisamente, reclama soldados de sus socii11.
La relación entre sabinos y romanos es particular por muchos motivos12:

• existe una tradición y un amplio material legendario que incluye a los sabinos en el inicio mismo de la vida de Roma.
• entre romanos y sabinos hubo una serie importante de guerras más allá de la temprana inclusión de Clauso en Roma.
• los sabinos son una etnia prestigiosa en tiempos de Virgilio y se puede hablar de una 'tendencia sabina' o 'sabinismo' en la intelectualidad romana del siglo I a.C.
• Muchas gentes son de origen sabino, algunas de ellas de vital importancia en la política de Augusto como la gens Claudia, iniciada en Ato Clauso13.

Las fuentes aseguran que no todas las ciudades sabinas siguieron el camino de Clauso y por ello su mención en este catálogo es particular pues representa una etnia que se opone a Eneas pero que en el tiempo será un socius muy respetado por Roma y sus descendientes pertenecerán a las élites políticas de la época de Augusto14.
La presencia de Clauso en el catálogo es un caso paradigmático de una relación positiva con Roma. Más allá de las guerras entre romanos y sabinos, se reconoce que estos últimos se integraron rápidamente a las estructuras sociales y políticas de Roma; retomando palabras de Poucet, vemos que comprendieron cuáles eran los mecanismos de integración a la sociedad romana y cuáles eran las vías políticas que Roma ofrecía para ocupar espacios de decisión.
Virgilio no desconoce que los sabinos son una de las etnias que se enfrentaron a la expansión romana y por ello los incluye entre los itálicos que se enfrentarán a los troyanos de Eneas. Al mismo tiempo, ponerlo al mando de Ato Clauso implica un acto de memoria central que propone recordar y pensar en la integración de las etnias itálicas en el orden romano frente al caso de los rútulos a través de los cuales Virgilio muestra que no todos serán incluidos.

7. A continuación se presenta a Haleso (Agamemnonius), hijo de Agamenón enemigo del nombre troyano (como Turno en el libro 9), que mueve mil pueblos en favor de Turno.
8. Ébalo, a quien obedecen los sarrastres, los que habitan las riberas del Sarno, y los de Rufra, Batulo, Celemna y Abela (vv. 733-743).
9. Ufente, jefe de los equíquedas, horrida gens adsueta venatu nemorum, conduce a los Ecuos. Como Numano Rémulo: trabajan la tierra mientras están armados y acostumbran rapiñar.
10. Umbro, sacerote y médico marruvino (marso) encantador de serpientes e hidras.
11. Virbio, hijo de Hipólito.
12. Turno, con armas que muestran su linaje argivo (Dánao, Argos, Io). Seguido de innumerables ejércitos, entre los cuales se destacan los auruncos, rútulos, sicanos, sacranos, lábicos (Argiva Pubes, Aurunca manus, Rutuli, Sicani, Scranae acies, Labici), los que apacientan sus rebaños junto al Tíber y los que labran los campos circeos (vv. 783-802).
13. Finaliza con la aparición de la virgen, Camila: Volsca de gente, una amazona guerrera, admirable por su arreglo, sus armas y su juvenil belleza, quien será la figura principal en el libro XI y que ahora se presenta guiando la caballería de los volscos (vv. 803-817).15

En este cuadro de héroes, pueblos y caracterizaciones no es posible encontrar un patrón de lectura encomiástica (como se ha propuesto y aún se propone)16 pues referencias a pueblos montañeses como en el caso de Catilo y Coras, o los marsios encantadores de serpientes, son detalles etnográficos que distancian estos pueblos de las Laudes Italiae. Lo mismo sucede con la organización histórica geográfica. Servio ya señalaba en más de un pasaje en el que se advierte un equívoco virgiliano y recientemente Barchiesi (2007) y Horsfall (2000) muestran cómo Virgilio dispone arbitrariamente relaciones de topónimos, etnónimos y ubicaciones geográficas, cuyo resultado es mostrar una Italia "confusa".
Hay características en el catálogo y en otros pasajes de la Eneida que permiten buscar nexos entre estos pueblos, por ejemplo: Aventino tiene en sus armas la representación de serpientes e Hidras y Umbro es encantador de serpiente e hidras, Mesapo es domitor equum, como Lauso y como Pico en 7. 188. Caeculus es ladrón y finge ser hijo de Vulcano, como su casi homófono Cacus que es hijo de Vulcano y ladrón muerto a manos de Hércules. Sabinos y Camila (volscos) pueden ser comparados y relacionados con olas del mar (líbico) y con las espigas o la aljaba de Licia. Catilo y Coras son Argiva iuuentus en directa relación con Haleso Agamemnonius y con Turno que lleva al epónimo Argus en su escudo y manda la Argiva pubes. Consideramos necesario señalar estos nexos precisamente para dejar expuesta la cantidad de discordancias que halla un lector de la Eneida y que difícilmente vea en este catálogo un pasaje al que faltó labor limae. Por el contrario, así como en la descripción de la geografía prístina de Roma del libro 8 Virgilio logra ofrecer un cuadro sólido y coherente, pero no menos ficticio, aquí la confusión es una vía de creación de sentido, un sentido de tierra de caos, de jefes guerreros y valientes y de pueblos cuyas características etnográficas acentúan lo negativo. El caso de Camila es un caso testigo (7. 805-807):

bellatrix, non illa colo calathisue Mineruae
femineas adsueta manus, sed proelia uirgo
dura pati cursuque pedum praeuertere uentos17.

Bellatrix se opone a lo profetizado en el libro 6 como esencia de Roma, pacique imponere morem (v. 682); el final del v. 806 (sed proelia uirgo) la define como una amazona virgen y guerrera. Más allá de la belleza del personaje, como Dido, es imposible pensar que ideológicamente haya aquí un elogio a la líder de los volscos. El párrafo final también es sugestivo: la turba de madres latinas que la admira y la contempla (v. 813) sugiere la asociación de Camila con Amata y los dos últimos versos del libro con la mención de la aljaba licia que lleva Camila insinúa nuevamente esta asociación de la líder de los volscos con la etnia del sureste asiático18. La intención de Virgilio no es desmerecer ni elogiar a los pueblos y reyes itálicos sino mostrar que en este estado son potencialmente peligrosos para cualquier tipo de orden que pudiera alcanzarse19. No es posible encontrar ni este pasaje ni en el resto de la Eneida una idea de homogeneidad política o cultural de estos pueblos de Italia.

III. Memoria

Al mismo tiempo la mención de tantos pueblos, reyes y héroes epónimos es un indudable acto de memoria del pasado itálico previo a la llegada de Eneas y una invitación a repensar la posición de estos pueblos en la Roma post-Accio. Así como Syme entiende que la Eneida escenifica y legitima el dominio internacional de Roma después del triunfo de Augusto en Accio, y apunta al final de la guerra civil y a la victoria de Octavio sobre Antonio y Cleopatra como triunfo de occidente sobre oriente20, no es menos cierto que las referencias de Virgilio a este pasado itálico tiene un lugar más apropiado en una reflexión acerca de los conflictos entre los itálicos y Roma y, en particular, del Bellum Sociale, guerra que redefinió la noción geográfica de Italia, que afianzó una noción política de Italia y que permitió catalogar a los pueblos tanto en listas de fieles y sublevados como de pueblos que aportan lo que Roma precisa y los que no lo hacen. En definitiva estos pueblos aliados que aportan soldados son los que posibilitarán la expansión romana y los que de algún modo mostrarán con su oposición a Roma que es posible pensar en una Italia de alguna manera unificada, pero sólo la Roma de Augusto concretará esta intención.
Es notoria la ausencia del Bellum Sociale como tema central en la literatura latina y quizás se deba a la dificultad provocada al hablar de la extralimitación romana en asuntos económicos y de justicia cuanto a las duras represalias sobre estos socii que ahora también eran sus victi21. Por ello, ante todo, la Guerra Social es un hecho doloroso que enfrenta a la sociedad romana constituida por italianos de diversa procedencia y, por lo tanto, es un tema espinoso en la Roma de Augusto, pues es difícil hablar de ella sin volver a abrir las heridas de un pasado reciente. Virgilio tiene esto en claro, por eso en su modo de abordar las alusiones a la guerra social debe ser cuidadoso. Entre los pueblos itálicos mencionados en la Eneida están aquellos que años después se integrarán a las sociedad romana, formarán parte de su elite conductora y participarán activamente en la expansión romana extra Italia así como aquellos que tendrán un rol menor. Sabinos y Rútulos son un buen ejemplo: los sabinos contribuyen con soldados a Roma desde los inicios de la República y luego también tienen una presencia en la élite política romana pos-Accio, los rútulos de Ardea han visto decaer su peso desde el siglo IV a.C. a un lugar casi inexistente en el siglo I a.C.22, por eso Virgilio puede hacer caer sobre ellos la carga negativa mayor, tanto en la caracterización del líder Turno, como de la etnia rútula, sin ofender o provocar a sus conciudadanos.23 En cambio, como hemos dicho, lo sabinos se constituyen en el ejemplo positivo a través de un líder que sin dejar de representar su etnia itálica genera el recuerdo de una integración pacífica y exitosa para los sabinos.
Virgilio, sin duda, no quiere reabrir las heridas de la guerra social, pero tampoco quiere que se olvide. Este catálogo de reyes y pueblos itálicos, más allá de lo confuso, es una ocasión de recordar la compleja situación de Italia antes de la imposición definitiva de Roma. Virgilio mismo afirma en la invocación a las musas que antecede al catálogo que recordar estos pueblos es un problema. Le pide a las musas Helicónidas que recuerden los nombres (7. 641-646):

Pandite nunc Helicona, deae, cantusque mouete,
qui bello exciti reges, quae quemque secutae
complerint campos acies, quibus Itala iam tum
floruerit terra alma uiris, quibus arserit armis;
et meministis enim, diuae, et memorare potestis;
ad nos uix tenuis famae perlabitur aura24.

Los versos 646 y 647, et meministis enim, diuae, et memorare potestis; y ad nos uix tenuis famae perlabitur aura, acentúan este problema: a los tiempos de Virgilio no llega la fama de tantos nombres, apenas un aura y ella es tenue, una fama que no habla sino que se desliza en el viento. La debilidad del recuerdo es, sin duda, un justificativo de la confusión y el desorden del catálogo. Pero también es una afirmación acerca de aquello que se quiere o no recordar y de cómo las letras sirven para recordar, opacar y hasta hacer olvidar. Esta invocación a las musas del Helicón, que precede al catálogo, es la segunda invocación del libro 7, y nos sugiere que empieza un nuevo tema, que Virgilio no quiere que se olvide y se propone hacer recordar. Aún más, mientras en el inicio para cantar el estado del Lacio antiguo y evocar el "orden mayor de cosas" se invocó a Erato, la musa de la poesía amorosa, pues el matrimonio de Eneas y Lavinia será el lecho fundacional de Roma, ahora, para introducir el catálogo de reyes y pueblo itálicos se invoca a las Musas helicónidas, hijas de Zeus y Mnemosine, asociación reforzada por la doble presencia de memorare.
Este recordar los pueblos itálicos es, a su vez, recordar el tributo de sangre de los itálicos para la grandeza de la Roma augustea. Pues los hombres de estos pueblos italianos son los que proveerán de fuerza militar a Roma, como dice John North "dando la sangre vital del imperio, su sangre"25, sin recibir un trato de consanguíneos sino de socii con derechos restringidos en muchos aspectos. Barchiesi (2007: 245) nota con agudeza que esto está dicho en la doble mención de la profecía que recibiera Latino acerca del origen externo del esposo de Lavinia, 8. 98-101:

externi uenient generi, qui sanguine nostrum
nomen in astra ferant, quorumque a stirpe nepotes
omnia sub pedibus, qua sol utrumque
recurrens aspicit Oceanum, uertique regique uidebunt 26.

y 7. 270-272:

…generos externis adfore ab oris hoc Latio restare canunt, qui sanguine nostrum
nomen in astra ferant; hunc illum poscere fata27.

En la Profecía se usa sanguis en el sentido de "descendencia" pero lo que le espera a los latinos es un baño de sangre, y se usa nomen en el sentido de "fama" mientras que nostrum nomen equivale a nomen Latinum que es la fórmula que identifica a los latinos dentro de la estructura romana. La contribución de los latinos será la sangre, es decir la participación en el ejército. El Bellum Italicum se centró en este asunto, la sangre no reconocida, dada a cambio de algo que resultaba muy poco, un acuerdo desigual e injusto; y si bien la Eneida asume que esa sangre itálica logrará la unidad bajo el liderazgo de Roma no deja de recordar, por esto mismo, que esa relación entre Roma y los itálicos se cristalizó por una serie de guerras en la que los romanos enfrentaron a aquellos que les daban y darían luego los mejores soldados. Es un contrasentido difícil de explicar y de tematizar.
Estos soldados son los soldadoscampesinos que aparecen en el catálogo de las fuerzas itálicas luchando junto a Ufente (vv. 745-749): son una horrida gens28,

armati terram exercent semperque recentis
conuectare iuuat praedas et uiuere rapto (v. 748)29.

Esta imagen del soldado campesino provocaba la admiración romana hacia los pueblos Itálicos30. Horacio en su Carmen 3. 6 lo reafirma acerca de los sabinos pero sin yuxtaponer notas negativas como vimos en el símil virgiliano, sino, por el contrario, los coloca como modelo de los hombres con los que Roma alcanzó grandes victorias, vv. 33-39:

non his iuventus orta parentibus
infecit aequor sanguine Punico
Pyrrhumque et ingentem cecidit
Antiochum Hannibalemque dirum,
sed rusticorum mascula militum
proles, Sabellis docta ligonibus
versare glaebas…

Pero Horacio no está aludiendo a la historia de los sabinos como etnia itálica que se integró positivamente a Roma sino que pone en evidencia el imaginario que los caracteriza.
En el discurso de Numano Rémulo en Eneida 9. 608-609 esta característica del soldado-campesino es esencial a los Rútulos (aut rastris terram domat; vv. 608-609). Pero los rútulos y, como se dice en el catálogo, los Ecuos, son soldados-campesinos, acostumbran a rapiñar: semperque recentes /comportare iuvat praedas et vivere rapto (9. 612-613). El verso 9. 613 es un doble de 7. 749 por lo que los ecuos al mando de Ufente son como los rútulos de Turno y Numano Rémulo. La rapiña, por su parte, es un punto negativo que aparece en las descripciones etnográficas de los bárbaros y los romanos que aprecian al soldado campesino, rechazan al pueblo que tiene la rapiña como una forma de vida31.

IV. Consideraciones finales

Los distintos momentos de la Eneida no muestran una superioridad de las etnias itálicas por sobre la troyana, ni de ésta sobre aquéllas, sino que hay un camino de italianización de los troyanos de Eneas en el que van asumiendo características positivas para la mentalidad romana y dejando atrás u ocultando aquello que no puede ni merece ser parte de la romanidad32. Las etnias itálicas son presentadas por Virgilio como un cuerpo caótico tanto en su conformación política cuanto en sus características etnográficas, pero Roma no puede ignorar que algunas se han integrado en el pasado y ahora son prestigiosos componentes de su sociedad y que de muchas de estas etnias se nutre su grandeza militar y, en particular, la victoria de Augusto en Accio. Por ello la mirada de Virgilio, confusa y difusa, es un recuerdo de aquellos enfrentamientos y del reciente Bellum Sociale después del cual la relación de Roma con estas etnias será de inclusión a través de la ciudadanía y de un trato más o menos igualitario según el papel que hubieron desempeñado en su lucha contra Roma33.
De este conglomerado de etnias Virgilio selecciona a los rútulos para concentrar en ellos las características negativas que justifican su irrelevancia en el imperium sine fine, por otra parte trae a la memoria la figura del sabino Clauso, que como todo itálico de este catálogo es connotado negativamente, pero que la historia reivindicará por la contribución efectiva de este pueblo a la grandeza de Roma. Son elecciones pensadas por el poeta para enfrentar la memoria remota de una Italia prístina y la memoria reciente del Bellum Sociale sin reabrir las heridas de los itálicos ni dejar de mostrar un liderazgo positivo de Roma.

Notas

1 Como Augusto lo hizo explícito en sus Res Gestae 25-26, la posición de los pueblos itálicos a su favor y en contra de Marco Antonio, no significó una adhesión general sino selectiva de pueblos que sellaron esta adhesión con juramento. Al respecto, dice Virgilio en Aen. 8. 678-679: hinc Augustus agens Italos in proelia Caesar / cum patribus populusque, Penatibus et magnis dis.

2 Cfr. Aen. 8. 324-329: aurea quae perhibent illo sub rege fuere / saecula: sic placida populos in pace regebat, /deterior donec paulatim ac decolor aetas /et belli rabies et amor successit habendi. /tum manus Ausonia et gentes uenere Sicanae, /saepius et nomen posuit Saturnia tellus ("Bajo aquel rey sucedieron los siglos que llaman áureos, así en plácida paz a los pueblos regía: hasta que inferior y descolorida, una edad poco a poco entró, y la rabia de la guerra y el amor de tener. Entonces la ausonia fuerza y las gentes sicanias vinieron y muy a menudo el nombre cambió la tierra saturnia").

3 Sobre la noción territorial de "Italia" y la evolución hacia un concepto político, cfr. Ando 2002.

4 Cfr. Suerbaum (1993: 437-438) señala que para una valoración histórica de la Eneida es importante tener en cuenta que recién por Lex Plautia Papiria (89 a.C.) se funda Italia como concepto político, como Italia romana. Virgilio sería el primer poeta que usa el concepto "Italia" en este sentido no sólo en las Laus Italiae de Geórgicas, sino, sobre todo, en Eneida.

5 Por la Lex Plautia Papiria (89 a.C.) los habitantes libres de Italia reciben la ciudadanía romana. Esta ley significa el fin del conflicto denominada Bellum Sociale, llamada en las fuentes más antiguas Bellum Italicum o Bellum Marsicum. Cfr. Suerbaum (1993: 437, n. 23). Es posible hallar una noción de "Italia" en la prohibición de salir de Italia para el Pontifex Maximus a partir del 205 a.C.

6 Cfr. vv. 484 y ss.

7 Cfr. vv. 220-228.

8 Sobre la estructura y antecedentes del Catálogo de héroes itálicos véase Williams (1961), y un análisis completo reciente en Horsfall 2000: 414-530.

9 Cfr. 7. 718-721: quam multi Libyco uoluuntur marmore fluctus/saeuus ubi Orion hibernis conditur undis,/uel cum sole nouo densae torrentur aristae/aut Hermi campo aut Lyciae flauentibus aruis.

10 Una vez instaurada la República, los sabinos continúan teniendo roces con los latinos de Roma. Las fuentes históricas hablan de los sabinos en una guerra librada en el año 504 a. C. en la que un clan sabino, dirigido por Atta Clausus, inconforme con la política de su nación, emigró a territorio romano y adquirió la ciudadanía -de él se origina la familia de los Claudii. En el año 469 a. C. aparecen los sabinos haciendo incursiones guerreras en los alrededores de Roma. Y en el 449 a. C. cuando el cónsul romano M. Horatius, obtuvo una victoria decisiva para los suyos, el campo sabino estaba lleno del botín obtenido en territorio romano.

11 Cfr. Liv. 2. 16. 4.

12 Sobre los sabinos y Roma, cfr. Poucet 1972.

13 Otras etnias importantes de origen sabino son la de los Veturii, Fabii, Valerii, Cornellii y la gens Sergia.

14 Cfr. Tácito. Ann., 11. 24. 1.

15 Camila de los Volscos es la hija del rey Metabo, tirano de la ciudad de Priverno. Cuando el padre es echado de su ciudad, Camila crece con él en los bosques virilmente, pero manteniendo todavía su belleza y encanto. En el libro 11 es aliada de Turno y asesinada por el etrusco Arunte. En la guerra contra Eneas, guía a su pueblo combatiendo a caballo acompañada de vírgenes guerreras, parecidas a las amazonas. Su muerte viene vengada por la diosa Diana.

16 El comentario de Fordyce (1977) es un caso tradicional y recientemente Adler (2003).

17 Cfr. 7. 805-807: "Guerrera, ella no a la rueca o al los cestos de Minerva habituada las manos femíneas, mas virgen, los duros combates a sufrir y en carrera a pie a vencer a los vientos".

18 Cfr. 7. 812-817.

19 Cfr. Barchiesi 2007: 253 y ss.

20 Cfr. Syme 1939.

21 Lúculo, historiador de la república tardía, escribió una historia del Bellum Sociale que no tuvo difusión ni ingresó en el canon de la historiografía. Descontamos que Livio se ocupó del tema más allá de lo que poseemos de su obra pero no sabemos si Virgilio se sirvió de la obra del autor de Patavia. Lo cierto es que Virgilio es el único autor que asigna el triunfo de Accio a los "itálicos" bajo el liderazgo romano (8. 626).

22 Cfr. Bourdin 1995.

23 Cfr. Ames y De Santis 2008.

24 "Abrid ahora el Helicón, oh diosas y los cantos moved; qué reyes son a la guerra excitados; siguiendo a cada uno qué filas colmarán los campos; con qué varones, ya entonces, floreciera, alma, la ítala tierra; con qué armas ardiera. Y pues recordáis, divinas y podéis memorar: a nosotros, apenas, aura tenue de fama resbala".

25 Cfr. North 1981: 7.

26 "Yernos extranjeros vendrán, que, con su sangre, a los astros nuestro nombre lleven, y de cuya estirpe los nietos todo bajo sus pies, donde quiera que el sol que recurrente regresa mira a ambos Océanos, verán que es domado y regido".

27 "….que vendrán yernos de costas extrañas, cantan; que esto al Lacio le espera, que con su sangre a los astros llevarán nuestro nombre, éste es aquel que los hados pedían".

28 Nótese que en v. 730 Anquises advertía a Eneas que el Lacio estaba habitado por una gens dura atque aspera cultu.

29 "Armados la tierra ejercitan y siempre recientes los deleita transportar presas y vivir de rapiña".

30 Véase la imagen de Catón en De Senectute de Cicerón. Cfr. De lege agraria, 2.84.

31 Sobre la mezcla de características romanoitálicas positivas y bárbaras negativas en el discurso de Numano Rémulo, véase Horsfall (1971). Muchas de las afirmaciones de Horsfall respecto de Numano Rémulo son aplicables al catálogo del libro 7. Nos restringimos a algunas características básicas.

32 Esto está claramente trabajado y sintetizado en el artículo de Suerbaum de 1967 "Eneas zwischen Troja und Rom", donde se refiere a la función de la etnografía en la Eneida. Suerbaum se limita a las consideraciones etnográficas pertinentes e importantes para hablar de la romanización del héroe troyano y se refiere a los latinos y aborígenes en general, sin abordar el tema de las etnias italianas. Un valioso aporte en este tema constituye Barchiesi (2007).

33 Un caso paradigmático es el Capua en el que confluyen el apoyo de esta ciudad a Aníbal y, luego, el liderazgo del Bellum Italicum en la región campana.

Bibliografía

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Recibido: 14-06-2011
Evaluado: 22-06-2011
Aceptado: 03-07-2011