SciELO - Scientific Electronic Library Online

 
vol.15 número2Sófocles. Edipo en ColonoCautivas troyanas. El mundo femenino fragmentado en las tragedias de Eurípides índice de autoresíndice de assuntospesquisa de artigos
Home Pagelista alfabética de periódicos  

Serviços Personalizados

Artigo

Indicadores

  • Não possue artigos citadosCitado por SciELO

Links relacionados

  • Em processo de indexaçãoCitado por Google
  • Não possue artigos similaresSimilares em SciELO
  • Em processo de indexaçãoSimilares em Google

Bookmark


Circe de clásicos y modernos

versão On-line ISSN 1851-1724

Circe clás. mod. vol.15 no.2 Santa Rosa jul./dez. 2011

 

RESEÑAS

CAMPAGNO, Marcelo / GALLEGO, Julián / GARCÍA MAC GAW, Carlos G. (comps.)
Política y religión en el Mediterráneo antiguo. Egipto, Grecia, Roma
Miño y Dávila Editores, Buenos Aires, Argentina, 2009, 268 págs. ISBN 078-84-92613-26-7

 

por Analía Nieto González

 

Política y Religión en el Mediterráneo Antiguo. Egipto, Grecia, Roma es una compilación que incluye los trabajos realizados por destacados especialistas sobre el Antiguo Egipto y el mundo grecorromano. Evoca en su totalidad el desarrollo del I Coloquio Internacional del PEFSCEA (Programa de Estudios sobre las Formas de la Sociedad y las Configuraciones Estatales de la Antigüedad) que se llevó a cabo los días 6 y 7 de septiembre de 2007, en el auditorio del Convento Grande de San Ramón Nonato de la ciudad de Buenos Aires.
El volumen está estructurado en tres grandes partes escritas por miembros participantes del mencionado Coloquio. Entre ellos se encuentran los compiladores de la obra y algunos colaboradores externos. Cada una de las partes se divide en capítulos que contienen los trabajos. Si bien las diferentes secciones abordan diversas temáticas, todas se encuentran integradas en función del eje articulador de la obra: la política y la religión en el Mediterráneo antiguo. Esto se pone de manifiesto en la Introducción, donde se deja claro que las discusiones teóricas en el marco del encuentro no solo se circunscribieron exclusivamente a los problemas históricos inherentes a la Antigüedad sino que también permitieron ampliar la escala de reflexión, tanto teórica como metodológica, sobre las "relaciones históricas entre política y religión" que también figuran en los debates contemporáneos. Podríamos afirmar que, dada la diversidad de enfoques que implica el análisis de los diferentes aspectos tratados, el texto permite identificar una heterogénea gama de métodos utilizados con el fin de ampliar las miradas y aproximaciones teórico-metodológicas provenientes de distintas áreas.
La primera parte corresponde a temas referidos al Antiguo Egipto. Es la más extensa del volumen y allí nos encontramos con los trabajos de Antonio Loprieno, Marcelo Campagno, Josep Cervelló Autuori, John Baines y Alicia Daneri Rodrigo, todos ellos coincidentes en la imposibilidad de diferenciar la política de la religión en el ámbito que los ocupa. Sin embargo, a los fines prácticos y con suma claridad, cada uno de los autores intenta establecer una explicación de fácil asequibilidad.
En el primer capítulo, titulado "Lengua, política y religión en el Antiguo Egipto", se presenta en texto la conferencia inaugural del Coloquio, a cargo de Loprieno, que refiere particularmente a las políticas lingüísticas de la época que no se deslindan de lo religioso, lo social ni lo cultural. Realiza también un repaso de las diferentes etapas por las que pasó la escritura (de la logográfica a la alfabética) y pone en cuestión la universalidad del proceso al decir que "no hay razones para creer que, […], debería haber una especie de camino universal de la humanidad que llevara de la logografía al alfabeto" (21). Para demostrar esto, se muestra al final del capítulo una serie de fotografías donde queda plasmado este proceso.
El capítulo siguiente, "Horus, Seth y la realeza. Cuestiones de política y religión en el Antiguo Egipto" escrito por Campagno, plantea que en él no existía un lugar exclusivo para el homo politicus ni para el homo religiosus en estado puro. Sin embargo, el autor demuestra la existencia de "una interfase entre política y religión que implica que las dinámicas políticas se expresan a partir de unos recursos de pensamiento procedentes del ámbito religioso que ofrecen modelos arquetípicos y dan espacio para diversas oscilaciones miméticas" (50). Esto también puede observarse en las distintas figuras que acompañan al texto.
El tercer trabajo de la primera parte, titulado "El Rey Ritualista. Reflexiones sobre la iconografía del festival de Sed egipcio desde el Predinástico tardío hasta Fines del Reino Antiguo" y escrito por Cervelló Autuori, intenta demostrar-a través de fuentes textuales e iconográficas- qué papel le correspondía al faraón en la época en cuestión. Plantea que este no ejercía solamente una función política sino que cumplía básicamente una actividad ritualista que obviamente guarda estrecha relación con la anterior. Prueba de esto son las figuras mostradas en el capítulo y en el texto, ya que analiza "el ceremonial faraónico más representado" (61).
En cuarto lugar aparece el trabajo que bajo el título "Presentando y discutiendo deidades en el Reino Nuevo y el Tercer Período Intermedio en Egipto" escribe Baines y traduce Augusto Gayubas. Aquí, se retoman y complementan temas que han aparecido en otros trabajos del autor. Según Baines, Egipto fue un pueblo "politeísta" aunque numerosos especialistas se esfuercen por demostrar lo contrario y planteen que "contribuyó a la emergencia del monoteísmo israelita" (104). Se encargará a lo largo del capítulo de demostrar y dejar en claro que esta postura presenta varias fallas que fundamenta en forma clara y precisa.
Finalizando la primera parte, el capítulo titulado "Realeza, rito y tradición en el Antiguo Egipto" escrito por Daneri Rodrigo es muy breve, conciso y se acompaña de fotografías tomadas por la autora. Esta se refiere en el texto a distintos depósitos de fundación y considera que "el ritual de fundación de los templos, […], al actualizar el vínculo con la esfera de lo divino y el orden de lo creado, cumplía la función de legitimar al rey constructor y de asegurar la prosperidad durante su reinado" (163).
La segunda parte del libro profundiza sobre la Grecia Antigua y los supuestos implícitos existentes en la consideración de los temas que refieren a este espacio. Compuesta por seis capítulos donde prevalece el análisis exhaustivo de los temas, nos encontramos con los trabajos de Domingo Plácido, Miriam Valdés Guía, Ana Iriarte, Elsa Rodríguez Cidre, Julián Gallego y Pierre Bonecherre, los que a continuación reseñaremos de acuerdo a este orden. Si bien la extensión de estos escritos es mucho más breve que los anteriores, ello no les resta claridad a los temas tratados.
"Los espacios religiosos de los orígenes de las comunidades arcaicas" son para Plácido representativos de la relación que existe entre la política y la religión en el mundo arcaico, "entre la ciudad y la ecúmene, en posiciones dinámicas entre pasado y presente" (186). El autor basa su hipótesis en el hecho de que la creación de la polis es de fundamental importancia para la organización estatal y cultural. A su vez, plantea que su formación se ejerce en forma paralela a la adaptación de la religiosidad a las nuevas circunstancias emergentes, "desde la Edad Oscura a las nuevas estructuras" (171).También, al igual que otros autores, acompaña su texto con figuras que clarifican sus dichos.
En "Decreto del Pritaneo y política délfica: exégesis religiosa en la democracia de Pericles" de Valdés Guía se intenta hacer un repaso a la política implementada en el siglo V a. C. En este capítulo, que aparenta ser extenso, nos encontramos con un breve desarrollo del tema por parte de la autora. Sin embargo, cobran suma importancia las notas a pie que realiza, cuya relevancia hacen que el trabajo cobre mayor valor.
En "Leyes sacras en el escenario político de la Antígona" Iriarte, al hacer referencia a sucesos cronológicamente cercanos, nos muestra con una visión de género cómo en el pasado reciente suelen utilizarse estrategias griegas como puede ser poner a una mujer cerca del poder. Esto le permite percatarse "de que cuando en las sociedades tradicionales las mujeres son convocadas al espacio político, es del todo probable que lo sean en nombre de ese conservadurismo que propicia, paradójicamente, el distanciamiento de las mujeres del auténtico poder ejecutivo" (237).
El capítulo "Degollaciones inapropiadas: el sacrificio impío en las tragedias troyanas de Eurípides" de Rodríguez Cidre permite recordar los rasgos identificables para la otredad en la Antigüedad griega, condensados en la mujer cautiva. Analiza entonces tres tragedias (Andrómaca, Hécuba y Troyanas) que le resultan pertinentes y desarrolla su trabajo en torno a este tema. También encuentra un rasgo sobresaliente en ellas: la impiedad, que aparece con características diferentes en cada una de las obras analizadas.
En "El envés de un agotamiento político.
Epifanías de Dionisio en el teatro ateniense de fines del siglo V", Gallego, basándose en la participación de la figura y personalidad del dios griego, analiza su relación con las tragedias y las comedias junto a lo político. Considera que es a partir de las Ranas donde comienza a perfilarse el agotamiento de la tragedia y del teatro en sí mismo tal como se lo venía conociendo hasta el momento, coincidentemente "con el de la soberanía popular y es, por ende, un envés, si cabe la expresión, de la extenuación de esta política" (270).
Finalizando la segunda parte, se presenta a "Los oráculos griegos y la gran política. Un contra-ejemplo. El oráculo de Dodona y la "Guerra de las lágrimas" en Eutresis 368/7 a. C.". El capítulo escrito por Bonnechere pone en tela de juicio la consideración de la mántica como elemento útil para la crítica histórica. Según el autor, contrariamente es fascinante "verificar cómo una misma sociedad puede creer una cosa y actuar de una forma diferente: no consultar el oráculo, pero estar persuadida, algunos meses o años más tarde, de que el oráculo se ha consultado" (285). Esto último es lo que se dedica a comprobar a lo largo de todo el trabajo.
Por último, la tercera parte del libro comparte con las anteriores la división en cinco capítulos. Los trabajos corresponden a Pedro López Barja de Quiroga, Carlos G. García Mac Gaw, Pablo Cavallero, Héctor Francisco y Eleonora Dell'Elicine. En este caso, se ocupan de la temática inserta en el mundo romano, también con trabajos de carácter breve aunque con prosa clara y precisa en la definición de los conceptos.
El primer capítulo de esta tercera parte, "El gobernador provincial, de Cicerón a Plinio el Joven", a cargo de Barja de Quiroga, se encarga de cuestionar aquella visión "minimalista" del papel desempeñado por Roma en las diferentes regiones conquistadas. Según él la "romanización" tuvo características diferentes de acuerdo a la zona en la que se produjo teniendo en cuenta el tiempo y las personas. Sin embargo, existe un elemento de suma importancia para el proceso que "fue el tribunal del gobernador en la sede del conuentus" (302) porque allí se producía el encuentro entre los enviado de Roma y las elites de cada localidad.
En "La Conferencia de Cartago del 411: política y justicia secular en la resolución del conflicto donatista" García Mac Gaw analizará "los posibles condicionamientos políticos que llevaron a las autoridades romanas a resolver definitivamente el cisma que durante un siglo dividió al cristianismo africano" (305). Esto lo hace a partir del estudio exhaustivo de la Conferencia que se menciona en el título del trabajo. Brinda explicaciones y da fundamento a los distintos argumentos utilizados aportando claridad al tema.
En el tercer trabajo, titulado"Estrategias de conversión religiosa en Simeón el loco de Leoncio de Nápolis", Cavallero toma una de las obras hagiográficas más relevantes en la historia de Roma. Con la prosa clara que lo caracteriza el autor incursiona en La vida de Simeón el loco para analizar sus estrategias de conversión. Con un seguimiento detallado de la obra y fundamentando sus dichos con citas textuales muy oportunas considera que "la vida de Simeón resulta altamente moderna en tanto destaca la posibilidad del logro de la santidad en el mundo, sin anacoresis" (337).
A través de "¿Cómo ha sido que la fiel ciudad de Sión se ha convertido en prostituta? Apuntes sobre la tipología imperial en la historiografía anticalcedoniana" Francisco intenta establecer una relación entre la caída de la dominación romana en la primera mitad del siglo VII y los desacuerdo teológicos que la enfrentaron en siglos anteriores. En torno a esta tensión, que analiza profundamente en su trabajo, concluye que "el lenguaje de la disidencia se construyó sobre un criterio alternativo pero no esencialmente opuesto, que utilizaba el discurso ascético como la estrategia para construir un principio de legitimidad de una elite en competencia por el monopolio de lo sagrado" (351).
Concluyendo la parte y el volumen, aparece el capítulo "El sacerdote, el rey y el recuento del pasado. Las tensiones en la Historia Wambae de Julián de Toledo" escrito por Dell'Elicine. Aquí se plantea la discusión que existe en la datación de la obra de Julián Toledo sobre la cual aún hay desacuerdos. Sin embargo, se sabe que la obra remite a un suceso histórico (la campaña militar llevada a cabo por Wamba) y se analiza el presente del autor para intervenir sobre el futuro que estaría acompañado por la pena y el castigo en caso de no seguirse las leyes de Dios. Al haber sido escrita solo para una determinada elite letrada (clérigos y laicos) es "un texto cifrado, un arsenal de enunciado enigmáticos que elogian al tiempo que exhortan, advierten y emplazan a la Corona a golpes de palabra sagrada" (356).
El libro Política y religión en el Mediterráneo antiguo. Egipto, Grecia, Roma, resultante de la compilación de todos los trabajos reseñados, es un aporte desde diversas aproximaciones teóricas y metodológicas, y un excelente anclaje de fuentes a la historia de la política y la religión en el Mediterráneo antiguo. De acuerdo a las características de la obra y los variados temas que aborda, sin dejar de lado el eje vertebrador de la propuesta, consideramos como mérito importante la relevancia que se le asignan a las fuentes oficiales y a trabajos previos realizados por otros investigadores, fielmente citados ya sea de manera textual o en la bibliografía presentada en cada trabajo. Finalmente, creemos que si bien la obra se dirige fundamentalmente a aquellos interesados en el Mundo Antiguo, no deja de lado a los neófitos en el tema al brindar los datos necesarios para no dejar ningún acercamiento al texto librado al azar.