SciELO - Scientific Electronic Library Online

 
vol.15 issue2Política y religión en el Mediterráneo antiguoContextualising Early Christian Martyrdom author indexsubject indexarticles search
Home Pagealphabetic serial listing  

Services on Demand

Article

Indicators

  • Have no cited articlesCited by SciELO

Related links

  • On index processCited by Google
  • Have no similar articlesSimilars in SciELO
  • On index processSimilars in Google

Bookmark


Circe de clásicos y modernos

On-line version ISSN 1851-1724

Circe clás. mod. vol.15 no.2 Santa Rosa July/Dec. 2011

 

RESEÑAS

RODRÍGUEZ CIDRE, Elsa
Cautivas troyanas. El mundo femenino fragmentado en las tragedias de Eurípides
Ediciones del Copista, Córdoba, 2010, 386 págs. ISBN 978-987-563-269-1

 

por Katia Obrist

 

La investigación de Elsa Rodríguez Cidre (= R.C.) nos adentra en la problemática que atraviesan las mujeres de los vencidos en la guerra de Troya. El metódico trabajo filológico realizado, centrado en las estructuras formales, la riqueza sémica del lenguaje y los efectos de sentido sugeridos mediante los recursos retóricos en Andrómaca, Hécuba y Troyanas, promueve la reflexión sobre el nuevo estado en que se encuentran estas cautivas de guerra -o "mujeresbotín"- a partir de los posicionamientos que adoptan y que, por momentos, conmueve.
Para el tratamiento de estas figuras, R.C. se detiene en tres escenarios que permiten echar luz desde diferentes ángulos sobre el contexto discursivo que les es propio: los lechos, los procesos de animalización y el lamento fúnebre. Estas perspectivas le permiten a la autora un tratamiento abarcativo y, a la vez, particular de la cautiva troyana.
La obra, inicialmente una disertación doctoral, está precedida por un prólogo de Ana Iriarte, quien destaca la elección, por parte de la autora, de estos tres nexos para ofrecer un claro planteamiento de la temática abordada en un género complejo como es la tragedia. Por lo demás, el libro consta de una introducción, tres capítulos y una conclusión, junto a la bibliografía y un índice final que permite apreciar anticipadamente cómo concibe Eurípides el destino de estas mujeres.
En la introducción R.C. sienta posición sobre su concepción de lo trágico en relación con lo femenino y la otredad. Avanza con un estado de la cuestión, relacionado con la conexión entre esos asuntos, que organiza y destaca los aspectos y momentos centrales de la copiosa bibliografía al respecto. El siguiente apartado gira en torno a la figura de la mujer en la producción euripidea y a la debatida mirada misógina del tragediógrafo.
Partiendo de la premisa de que el lecho es un elemento básico en la definición del estatus de estas mujeres en doble situación de sumisión (en tanto esclavas, además de mujeres), el capítulo I, titulado "Los lechos en Andrómaca, Hécuba y Troyanas", desarrolla el rastreo de los lexemas correspondientes al lecho y observa detenidamente cuáles son las condiciones que se perfilan en el desplazamiento hacia otras camas a las que son forzadas. Este trabajo permite apreciar en Andrómaca la ambigua posición de la figura de la concubina con respecto a la esposa legítima, como así también la relación de hostilidad, definida como authentés, entre la cautiva y Neoptólemo, lo que contribuye al juego de confusión de roles y rituales que el género trágico pone en escena. El estudio realizado en Hécuba, por otra parte, ahonda en las valencias mortuorias de los semas correspondientes, principalmente en torno a Políxena, la virgen sacrificada en esta obra, cuyas menciones juegan con los desplazamientos de lo tanático a lo nupcial y viceversa. De manera semejante, las menciones de los lechos a los que son destinadas las cautivas de Troyanas permiten apreciar la relación entre ellas y la muerte, como así también la confusión de registros propios de los ritos matrimonial y funerario, de la iniciación mistérica y del sacrificio.
El capítulo II se detiene en "Los procesos de animalización en Andrómaca, Hécuba y Troyanas" y consta de una serie de apartados tendientes a ampliar el campo de acción mediante la inclusión progresiva de categorías. El análisis de las tragedias parte de la estrecha relación entre la animalidad y la remisión a lo salvaje inherente al ser femenino, que la ejecución del rito matrimonial se propone erradicar; avanza mediante la inclusión de categorías del conjunto de los ζῷα para, finalmente, detenerse en las referencias teratológicas, que la autora entiende ajenas a ese grupo. Así, en Andrómaca, en primer lugar, el estudio de R.C. permite apreciar como un elemento destacado la recurrente animalización de Hermíone, realizada por Andrómaca y Peleo para descalificarla. El análisis llevado a cabo sobre esta obra pone en evidencia que el degollamiento, que convierte a una figura femenina en una víctima sacrificial, se presenta sólo bajo la forma de una amenaza y el plano teratológico resulta apenas sugerido, especialmente para caracterizar a la concubina. En Hécuba, en cambio, las abundantes animalizaciones de Políxena, destinadas a anunciar su inminente sacrificio, ofrecen una interesante apertura hacia las relaciones entre matrimonio y sacrificio, y mujer y sangre que, para la autora, hacen del acto de degollar un elemento central de esta tragedia, tanto en relación con esta virgen sacrificada como con la venganza de la protagonista sobre los hijos de Poliméstor. En el episodio correspondiente a estos últimos eventos, además, sobresale el elemento teratológico que acompaña a Hécuba, comparada con la Escila pero también asociada a la perra en el futuro extradramático. El análisis de Troyanas, finalmente, muestra cómo los procesos de animalización contribuyen a recrear la situación de cautiverio de estas mujeres, en algunas ocasiones; en otras, en especial mediante las referencias ornitológicas, a acercarlas al registro trenético; y, por último, con otras menciones teratológicas de tipo indirecto, como las referencias al yugo, se recrea la nueva condición de servidumbre de las cautivas tras la degollación de Príamo, de la que se considera la responsable a Helena, personaje también delineado en clave monstruosa.
Junto a la alteridad que define a lo monstruoso y los espacios que habita, de acuerdo con el imaginario griego el ser femenino se hallaba familiarizado con otra experiencia liminar por excelencia como es la de la muerte, que la autora aborda en el capítulo III, centrado en "El thrénos en Andrómaca, Hécuba y Troyanas". Consciente de las distancias temporales que separan no solo el referente homérico de las tramas de estas obras sino también de su momento histórico de producción, atravesado por el sistema de valores de la ciudad democrática que condena los excesos y por eventos históricos como la Guerra del Peloponeso, la autora observa que la presencia del thrénos (un tipo de discurso que para el siglo V a. C. ha sido suplantado por otra forma más mesurada, el epitáphios lógos) en la tragedia funciona ante todo como un elemento discordante que juega con los límites y las inversiones. Estos comportamientos habituales en el género trágico permiten reflexionar sobre la tragedia misma y sobre conflictos de la propia polis, más aún en estas obras, cuyas figuras femeninas se encuentran asociadas a un espacio urbano destruido y con muertos para llorar. De este modo, la distancia temporal en la que se ubica la trama de Andrómaca hace del lamento fúnebre un elemento menos destacado que en las demás tragedias: los semas no exceden la amenaza de muerte sobre la protagonista y su hijo, pero se extienden sobre el cadáver de Neoptólemo en boca de su abuelo Peleo, en un juego interesante de inversión al que R.C. pasa revista y asocia a la apaidía. En Hécuba, por otra parte, si bien dos cuerpos reclaman las honras fúnebres, e instalan en escena la cuestión del thrénos, la autora señala que el rito correspondiente se posterga recurrentemente al punto de no realizarse en el presente dramático y que, pese a ello, los lamentos se suceden, jugando con las inversiones y confusiones y participando de la continua dilación de la ejecución ritual. Troyanas, por su parte, se presenta como un gran planto, porque desarrolla dos lamentos (a Astianacte y a Troya) y sugiere otros, porque la obra abunda en lexemas asociados al campo semántico del thrénos, y, además de las frecuentes irregularidades del ritual fúnebre, centralmente porque la obra representa la muerte de la ciudad de Troya: el estudio que R.C. realiza del asunto permite apreciar las relaciones que la obra establece entre la muerte de Astianacte y la de la ciudad, y sienta una interesante posición con respecto a las debatidas innovaciones formales del prólogo y el epílogo de la obra, a partir del "desacople" absoluto con el orden sagrado que sufre la ciudad de Troya.
Las conclusiones del libro rescatan la idea de que los temas de cada capítulo, pese a su desarrollo independiente, están profundamente conectados. Este apartado final está destinado, en parte, a integrar las temáticas de los capítulos anteriores y, en parte, a retomar las ideas desarrolladas pero a partir de la cronología de las tramas de las tragedias, que conduce a R.C. a una inversión del orden de producción, en la que indaga los escenarios espaciales y temporales que alejan progresivamente de Troya a las cautivas, y se detiene en los destinos y comportamientos centrales de estas mujeres en las obras trabajadas: Casandra, Políxena, Andrómaca y Hécuba.
Sin dudas, la investigación de R.C. constituye una lectura necesaria para los estudiosos de la obra euripidea, de la tragedia griega en general, y de asuntos relacionados con el género y con la condición de las mujeres en el mundo antiguo. Su libro realiza un aporte a estos campos pues, por un lado, brinda directrices metodológicas relacionadas con un abordaje de los textos clásicos que integra los aspectos socioculturales al estudio filológico de la obra literaria y, por otro, porque el análisis crítico y reflexivo de la condición de las cautivas troyanas euripideas permite reconocer en ellas el delineamiento de un tipo de personaje trágico y de los tópicos centrales asociados a él.