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Circe de clásicos y modernos

versión On-line ISSN 1851-1724

Circe clás. mod. vol.15 no.2 Santa Rosa jul./dic. 2011

 

RESEÑAS

ENGBERG, Jakob / UFFE HOLMSGAARD, Eriksen / ANDRES KLOSTERGAARD PETERSEN, Anders (eds.)
Contextualising Early Christian Martyrdom
Peter Lang, Berna, 2011, 275 págs. ISBN 978-3-631-59513-8

 

por David M. Rodríguez Chaves

 

Los tres editores del volumen Contextualising Early Christian Martyrdom, J. Engberg, U. Holmsgaard Eriksen y A. Klostergaard Petersen, son investigadores del Centro para el Estudio de la Antigüedad y el Cristianismo de la Facultad de Teología de la Universidad de Aarhus. Jakob Engberg es profesor asociado de Historia de la Iglesia y coordinador de la Maestría Las Raíces Religiosas de Europa. Uff e Holmsgaard Eriksen es becario de Doctorado y se ocupa de los elementos dramáticos en los himnos de Melodos Romanos. Anders Petersen Klostergaard, por su parte, es Profesor Asociado y Director del Departamento de Estudios de la Religión y Estudios Árabes e Islámicos.
Este volumen que aquí reseñamos, y que es el número 8 de la serie "Early Christianity in the Context of Antiquity", se compone de una colección de ensayos en los que se examina el martirio cristiano desde distintas perspectivas, en un abanico de análisis que ubican el fenómeno en diferentes contextos históricos, culturales y sociales. Primeramente, el texto analiza las tradiciones anteriores a la literatura e ideología del martirio cristiano propiamente dicha y estudia la transformación de dicha ideología en la era post-constantiniana. En un arco cronológico, los temas contextualizados en la filosofía del martirio que se discuten son: la arena y los valores representados por el combate de gladiadores y las ejecuciones; la reacción de los 'otros' frente al hecho del martirio cristiano y su ideología; el modo en que los cristianos diferencian el suicidio del martirio; la relación entre la literatura apologética cristiana y la literatura sobre el mártir y las concepciones de género y sexualidad en la producción martirológica judía y cristiana en su entorno grecorromano.
Al inicio, dos de los editores, Anders Petersen Klostergaard y Jakob Engberg, se ocupan de aclarar que, si bien el título del capítulo reza "La contextualización del martirio cristiano temprano" (7-13), el acento no está puesto en los elementos centrales de la ideología del martirio o en el análisis de los textos sobre el martirio que se conservaron, sino más bien en tratar de contextualizar el tema en una circunstancia histórica y cultural más amplia. Así, se analizan las tradiciones que precedieron a la literatura del martirio del cristianismo y luego el foco de interés se centra en responder la pregunta de por qué, después de la época posterior a Constantino, esta literatura siguió teniendo relevancia.
Niels Willert, en su ensayo "Martirologio en los relatos de la pasión de los evangelios sinópticos" (15-43), analiza el trasfondo en el que surgió la temprana literatura cristiana del martirio y para ello vuelve a los evangelios. El autor se preocupa por considerar hasta qué punto las narraciones sobre la pasión fueron influidas por las tradiciones grecorromanas de la muerte voluntaria y los recuentos judíos de martirio. En su examen concluye que, si bien algunos motivos del martirio aparecen en los evangelios sinópticos, no los ve como comprobación de martirio. Algunos autores señalan una influencia de las tradiciones de exitus illustrium virorum en el evangelio de Lucas, pero Willert opina que el texto lucano no se diferencia de los otros evangelios sinópticos.
Stefan Kräuter profundiza en su texto (45-74) en el martirio de Esteban, el primer mártir de la Iglesia. Su preocupación se centra en comprobar si, como lo marca la tradición, Esteban es efectivamente el primer mártir cristiano y si la narración de ese caso se enmarca en lo que generalmente se considera una historia de martirio. Kräuter analiza si las tradiciones grecorromanas de la muerte noble son un posible marco de referencia para las crónicas que Lucas hace sobre las muertes de Jesús y Esteban. El autor del capítulo encuentra que hay más relación entre los textos de martirio cristiano del último periodo y la tradición judía previa que con Hechos 6-8 y la subsecuente literatura del martirio. Kräuter delinea así los elementos en común entre la historia de Esteban y los textos martirológicos posteriores.
Por su parte, Jesper Carlsen nos introduce en un área totalmente diferente, la de las luchas de gladiadores (75-91). Tomando como base algunos pasajes de autores romanos, explora el valor simbólico de los juegos y los contextos prácticos y psicológicos que padecían los mártires cristianos cuando eran llevados a la arena. También explora las carreras de algunos gladiadores profesionales. Desde su perspectiva, en lugar de ver las luchas de gladiadores como una cuestión de vida o muerte, las interpreta como un juego en clave de victoria y derrota, de ahí que las conclusiones del capítulo apunten a marcar que los autores de esos textos, fundados en una ideología ya existente, trataron de presentar a los mártires no ya como derrotados sino como triunfantes y victoriosos.
En su artículo sobre las perspectivas paganas en el enjuiciamiento y la ejecución de los cristianos (93-117), Jakob Engberg analiza la reacción de los griegos y romanos no cristianos hacia el martirio. El autor del capítulo señala las diferencias en las respuestas al martirio cristiano de los grecorromanos de acuerdo con el rol ocupado por el 'pagano' en cuestión. Para aquellos que fueron testigos o tomaron parte en los hechos que conducían al martirio, los eventos alrededor del martirio eran vistos como parte de una persecución. Para los que tomaban parte de una manera u otra en el juicio, eran considerados como un proceso judicial. Para los que asistían a las secuencias finales del martirio, probablemente consistían en una ejecución. Engberg se pregunte hasta qué punto los 'otros' encontraban en el martirio algo fuera de lo común y, a partir de su análisis de fuentes griegas y romanas, sostiene que la ideología cristiana del martirio y el martirio cristiano en sí mismo contribuyeron de forma significativa a la peculiar naturaleza y a la forma de las persecuciones contra los cristianos y a los motivos de sus perseguidores. Concluye que el martirio favoreció la fama y el crecimiento de la cristiandad temprana.
Jesper Hyldahl se ocupa de los gnósticos y su visión divergente sobre el martirio (119-138). Esta rama del cristianismo de los primeros tiempos desarrolló una visión del martirio en marcada oposición con la sostenida por la corriente principal del cristianismo, que veía a los mártires como voluntarios que ofrendaban su vida en señal de lealtad a Dios. Si bien la idea del martirio por conocimiento no era exclusiva de los grupos gnósticos, Hyldahl examina el modo en que algunos cristianos reconocían toda clase de negación como legítima y condenaban la muerte por martirio, ya que era para ellos como una blasfemia y una negación de Cristo. En la visión de estos cristianos, el verdadero martirio consistía en el conocimiento de Dios y en un comportamiento sumiso.
En cuanto al suicidio, Nils Arne Pedersen se ocupa del origen de su prohibición por parte del cristianismo (139-203). En los últimos años ha habido un consenso entre los estudiosos que establece que el martirio debe encuadrarse dentro de la 'muerte voluntaria'. Pedersen desafía esta visión y argumenta que dicha postura, que deconstruye la noción del suicidio con el argumento de que los judíos y cristianos de la Antigüedad no distinguían entre los suicidios y los martirios, tiene serias fallas. En su exhaustivo análisis de todas las fuentes relevantes, Pedersen sostiene que 'muerte voluntaria' no es una categoría de análisis adecuada y que en los textos pre-augustinianos se diferenciaba entre suicidio y martirio. Según su apreciación, ambos jamás fueron identificados como una misma cosa y pide que se reconozca la diferencia entre la noción moderna del suicidio y lo que los antiguos cristianos reconocían como tal. El error al no diferenciar entre las dos nociones es la causa de que se considere que la prohibición del suicidio se originó con Agustín.
Judith Lieu en su ensayo se concentra en examinar hasta qué punto se relacionan la apologética y los hechos de los mártires (205-223). Desde un punto de vista superficial, ambos corpora de literatura parecen divergir en todo aspecto. Pero, según Lieu, si se hace una inspección más minuciosa se encuentra que existe una relación mucho más compleja entre ambos géneros. Lieu muestra cómo las apologías tienen una función literaria en los relatos del martirio, como así también los recuentos del martirio tienen su lugar en las apologías. La autora enfatiza el papel de la literatura del martirio en la formación de la identidad cristiana y, finalmente, demuestra que un examen de los textos sobre el martirio provee de un mejor acercamiento crítico a la literatura apologética.
Por su parte, Anders Petersen Klostergaard centra su atención en la concepción de género (gender) en los textos cristianos sobre el martirio (225-256). A partir del estudio de tres textos de mitad del siglo III, demuestra que comparten características de género básicas con sus predecesores judíos. Más que ocuparse de una categorización fisiológica de hombres y mujeres en los textos, Petersen Klostergaard se centra en el cambio de roles en una suerte de continuo de géneros. Así, observa que los personajes masculinos pueden perder su hombría y descender en la escala hacia la femineidad y, de manera inversa, los personajes femeninos pueden subir en la escala al ser transformados en figuras viriles. El articulista demuestra que los textos sobre el martirio adscriben a la noción de un solo sexo, ya que las mujeres eran concebidas como hombres imperfectos o deformados, quienes en la medida en que fueran capaces de actuar de manera noble podían trascender los límites de su género.
Finalmente, Dayna S. Kalleres se ocupa de una era en la que el martirio no existía ya como fenómeno cotidiano del mundo social, pero que persistía como ideología y como poderosa arma retórica que podía ser empleada para una gran variedad de propósitos. En su ensayo (257-275) muestra cómo las tradiciones del martirio en las postrimerías del siglo IV podían ser usadas como una filosofía de 'empoderamiento' para promover la cristiandad imperial. Tomando como base los discursos I y VIII de Juan Crisóstomo Adversus Iudaios, en los que hace varias referencias al martirio y a las tumbas de los mártires en la Antioquia de su época, Kalleres documenta el modo en que la memoria del martirio podía ser activada como una herramienta eficaz en la creación de la identidad cristiana. Sostiene que el culto de los mártires inspiró una ideología, una retórica y una práctica que unió a los cristianos contemporáneos a su entendimiento colectivo de la historia. Crisóstomo también fue capaz de usar la ideología de los mártires como una contratradición que podía ser activada para criticar lo que él entendía que eran las deficiencias de la cristiandad de su tiempo.
Luego de una evaluación general de este texto dedicado a los contextos socioculturales del martirio en el primer cristianismo, es posible afirmar que el volumen no solo constituye un considerable aporte al estudio histórico-literario del martirio cristiano temprano, sino que además amplía el horizonte de investigación sobre los géneros literarios de la Antigüedad y su influencia en la construcción ideológica del cristianismo. En efecto, la especial atención conferida a las interacciones entre religión y cultura, así como a las influencias de la religión y el culto en la configuración social, política y discursiva desde el siglo II de nuestra era hasta el siglo V, en el área del Imperio romano y sus zonas vecinas, torna al volumen Contextualising Early Christian Martyrdom en una síntesis ineludible para profundizar en las circunstancias y condiciones generales que enmarcan la práctica del martirio en la Antigüedad tardía y sus manifestaciones discursivas.