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Circe de clásicos y modernos

versão On-line ISSN 1851-1724

Circe clás. mod. vol.16 no.1 Santa Rosa jan./jun. 2012

 

ARTÍCULOS

Los datos geográficos en la obra de Tito Livio, un estado de la cuestión

Agustín Moreno
[Universidad Nacional de Córdoba - Conicet]
agustinmoreno2003@yahoo.com.ar

 


Resumen: El presente trabajo propone un recorrido por las diferentes interpretaciones sobre la información geográfica que se han vertido acerca de la obra de Tito Livio. El estado de la cuestión señala, en un primer momento, los aportes que se realizaron hasta principios de la década del '80 a partir de una lectura de las fuentes distorsionada por un concepto anacrónico de la geografía. En un segundo momento, se consideran las contribuciones desde mediados de los '80 hasta nuestros días y se propone una posible línea de estudio para continuar profundizando en la temática.

Palabras claves: Geografía; Etnografía; Retórica; Tito Livio; Historiografía

Geographic information in Livy's work, a state of the art

Abstract: This paper deals with different interpretations proposed by modern researchers about the geographic information in Livy's Ab Urbe Condita. The first part is about the contributions made up to the beginning of the 1980s from an anachronistic conception of geography. In the second part, we consider the contributions made since the mid-1980s on and, finally, we propose a possibility for future research.

Keywords: Geography; Ethnography; Rhetoric; Livy; Historiography


 

Introducción

Tito Livio comienza su obra mencionando dos aspectos esenciales para el escritor que se dedicará a la práctica historiográfica: por un lado, aportar documentación más segura sobre los acontecimientos tratados y, por otro, superar en la narración el estilo de los antecesores1. Los investigadores que han enfocado su análisis de Historia de Roma desde su fundación en el segundo tema no han dejado de alabar el talento del autor; sin embargo, los juicios no han sido tan benévolos al momento de considerar la primera cuestión.
Se ha tendido a criticar al historiador patavino tanto por su escaso conocimiento del griego como por sus errores en materia de geografía, asuntos de política o información militar. Todos estos reproches tienen su origen en la investigación que los autores modernos han hecho de Historia de Roma desde su fundación, pues es muy poca la información que nos ha llegado sobre la vida del escritor por otros autores2. En las últimas décadas, la filología, inglesa y norteamericana principalmente, ha reconsiderado estas tesis como consecuencia de un cambio de enfoque en el estudio de las obras historiográficas de la antigüedad romana, poniendo énfasis en la cuestión de la historiografía como género literario y en la importancia del elemento retórico inherente a la narración3.
Siguiendo esta línea revisionista, en este trabajo nos enfocaremos en el tema de los datos geográficos en la obra de Tito Livio, cuestión que los investigadores modernos siempre han estudiado teniendo en mente el pasaje de las Historias de Polibio 12. 25 e-h y aquel de Cicerón en Sobre el orador, 2. 63. En el primero, el historiador megalopolitano marca la importancia del conocimiento directo, fruto de la observación personal, de la información geográfica dentro de la práctica histórica y critica a Éforo, Teopompo y, principalmente, a Timeo, quien se basó en material libresco al encarar dicho tema. En el segundo, el orador romano por boca de Antonio señala la relevancia de la descripción del escenario como uno de los aspectos significativos de la escritura de la historia4.
Nuestro análisis del estado de la cuestión sobre este tema comenzará con la obra de Bornecque (1933), en donde encontramos el primer análisis general de la geografía en la obra de Tito Livio desde el punto de vista de la crítica moderna y terminará con el desarrollo de las posturas actuales, a fin de detectar líneas por las cuales se podría avanzar en futuras investigaciones.

La mirada desde la concepción moderna de la historiografía

"...colossal ignorance of geography..."
(W. B. Anderson citado en Walsh, 1963: 154, n. 1)

Bornecque (1933) afirma que los romanos, en general, eran indiferentes a la preocupación por la geografía y la topografía, y añade que esto iba más lejos aún en el caso de los historiadores, quienes, como escritores buscaban dar una forma atractiva a su relato de los acontecimientos. El investigador francés encuentra en esta indiferencia de los romanos una diferencia con algunos historiadores griegos, especialmente Polibio (1933: 48 y 77)5. En el caso particular de Tito Livio la denuncia de Bornecque irá más lejos aún, remarcando que, salvo contadas excepciones, el patavino no vio las localidades que describió; ni siquiera las que se encontraban cerca de Roma (1933: 76). De este modo, los lugares conocidos por el escritor se limitarían a Patavio, su ciudad natal, Roma, donde vivió mucho tiempo y Literno, en donde el mismo Tito Livio nos dice haber estado (38. 56. 3). A modo de hipótesis, Bornecque sostiene que Tito Livio pudo haber hecho una estadía en Campania e, incluso, pudo haber llegado a visitar Crotona, de cuya ciudad hizo en 24. 3"une description qui semble bien une vision directe"(1933: 5-6).
Bayet, en su introducción al libro primero de Tite-Live. Histoire Romaine, no es menos duro en su juicio sobre la obra, en la que observa"un bilan négatif assez impressionnant"(1958: XXII), que se deriva de determinar que el escritor patavino empleó solo documentación de segunda mano, de que su curiosidad etnográfica es menor que la de Dionisio de Halicarnaso y de que tanto la geografía como la topografía son letra muerta en la obra (1958: XXII). Más adelante, Bayet señala un cambio en la postura de Tito Livio hacia la geografía y la etnografía, al menos, a partir de la tercera década que se debería a una reacción del escritor patavino ante la idea ciceroniana de que la regionum descriptio también era una parte importante como ornamento del relato histórico (1958: L)6.
Una postura un tanto más comprensiva es la que trata de ofrecer Walsh en su conocida obra Livy. His historical aims and methods, en donde el autor señala la falta de experiencia de Tito Livio en lo militar y político y afirma que, aparentemente, viajó poco7; esta situación no podía ser solucionada recurriendo al inadecuado equipamiento con que se contaba en aquella época. Por ello, asevera Walsh, el historiador patavino se vio forzado a recurrir a fuentes, lo que no le salvó de cometer errores en aquellas cuestiones, y que, por otra parte, lo hizo semejante a los escritores helenísticos criticados por Polibio: Teopompo, Timeo y Éforo (1963: 138-139). Sobre las causas de los errores de Tito Livio Walsh nos dice:"Sometimes these faults are inherited from his sources, but sometimes he misinterprets what he reads, or by the omission of important detail misleads the reader"(1963: 139).
Más adelante, circunscribiéndose a lo específicamente geográfico, y tomando a Polibio como patrón de medida al momento de analizar el método histórico del historiador romano, Walsh hace hincapié una vez más en las deficiencias de este, que no ha visitado personalmente los lugares en donde se desarrollan los acontecimientos que relata. Tal como los autores franceses, Walsh enfatizará con asombro que no solo la geografía titoliviana es vaga en lo que atañe a las regiones que se encuentran fuera de Italia, sino también incluso a zonas de la península (1963: 153-154).
Sobre el caso particular de la ruta de Aníbal a través de los Alpes (XXI. 31 y ss.), que llamó tanto la atención de Bayet (1958: XXII) por lo confuso de los datos, sostiene Walsh que dicha descripción tuvo como objetivo hacer reconocible a los lectores la ruta salpicando el relato de lugares que serían conocidos para su público por haber tenido relación con hechos próximos al período en que se escribe la obra. Asimismo, estas citas de lugares servirían para enriquecer el relato y producir una impresión de precisión (154-156)8.
A partir de este ejemplo, Walsh reconoce un aspecto positivo en el interés de Tito Livio por clarificar a su público la ubicación de los lugares en donde se desarrollan los acontecimientos. Esta práctica refleja una influencia de la historiografía helenística en los escritores romanos (1963: 156). Así, señala Walsh que incluso en pasajes donde Tito Livio sigue a Polibio, aquél no realiza simplemente una transcripción, sino que se preocupó por consultar otros autores que le permitieran hacer más claro para su lector la topografía en la que sitúa los hechos (1963: 156). El reconocimiento de esta forma de trabajo es lo que lleva a Walsh a aseverar:

This explanatory technique...forces us to qualify our strictures on Livy's vagueness of geography; he has made a heroic effort to repair his deficiency. But personal investigation was above all necessary, and he has so circumscribed his leisure by the magnitude of his self-imposed task that such travel was impossible. Perhaps it would also have been uncongenial (1963: 157)9.

En 1982, la colección Aufstieg und Niedergang der römischen Welt publicó un volumen con una serie de estudios sobre Historia de Roma desde su fundación entre los que se encontraba uno sobre geografía escrito por Girod. Este partió de la base de considerar a Tito Livio en su ambiente, prestando atención a sus intenciones y al material con que contaba para trabajar. El primer aspecto en el que se detiene es la experiencia geográfica del historiador. Girod identifica en las Períocas los pasajes que pueden haber discurrido más extensa o más concretamente sobre el tema y concluye que estos muestran un cambio en la psicología histórica tanto en Tito Livio como en su público (1982: 1192-5)10. De este modo, el conocimiento geográfico podría incluirse dentro de la afirmación del prefacio (§ 4) sobre el interés por la actualidad que reconoce Tito Livio en sus lectoresn11.
Pocos son los lugares geográficos de los que se pueda afirmar que Tito Livio tenga un conocimiento directo, aunque este no lo explicite. Retomando la opinión de Bornecque (1933), Girod señala que la descripción de Crotona (24. 3. 1-2), pero también la del templo de Juno Lacinia (24. 3. 3-7) y la de la región de los vénetos en el episodio del ataque de Cleónimo del libro 10 son una muestra de cómo"une connaissance authentique des lieux ... a pu féconder la narration historique..."(1982: 1196)12.
Frente a estos casos, llama la atención la falta de información que se advierte en otros pasajes pobres en información geográfica y que no han sido suplidos siquiera con el uso de fuentes13. Girod reconoce dos causas para ello, por un lado lo que él denomina la falta de un"sens du terrain", lo que ha llevado a algunos autores modernos a catalogar a Tito Livio como un"historien de cabinet"(1982: 1196)14; por otro lado, la perspectiva histórica de carácter nacional a partir de la cual escribe Tito Livio. Este último punto tendría dos corolarios: en primer lugar, que las referencias a lugares de Italia se harían de una manera implícita, ya que se considerarían conocidos por el lector15. En segundo lugar, las descripciones de regiones fuera de la península se limitarían a nombre de ciudades o etapas estratégicas, datos topográficos tomados de una fuente confiable o paisajes estereotipados útiles para representar el entorno por el que se mueven las legiones con la finalidad de no extenderse en digresiones que retrasaran el relato (1982: 1198-1199).
De este modo, Girod asevera que, al menos en su mayoría, la geografía del historiador romano es una"géographie d'emprunt"(1982: 1203) y agrega que, más allá de tener conocimiento de la obra de Polibio desde el comienzo de su libro 21, Tito Livio no habría explotado en su totalidad los datos geográficos del megalopolitano (1982: 1204-1208). Sin embargo, se da la paradoja de que, dado el estado fragmentario de la parte de la obra del historiador griego que se corresponde con las décadas cuarta y quinta de Historia de Roma desde su fundación, Tito Livio"contribue largement par toutes les données polybiennes qu'il nous a conservées, à assurer la grandeur et la crédibilité scientifiques de son illustre prédécesseur" (1982: 1201).
El estudioso francés ha notado que, cuando Tito Livio se detiene en una descripción geográfica, lo hace desde una perspectiva estratégica, prefigurando a través de los trayectos de las legiones romanas el trazado de las futuras vías romanas tanto en la península itálica como en los territorios fuera de ella. Sin embargo, en la descripción de esos caminos no se especifican las implicaciones políticas, económicas ni geográficas (1982: 1212-1219). Una situación similar advierte Girod en las descripciones desde un punto de altura (9. 36; 21. 35. 7-9; 40. 21-22), en las que se aprecia una falta de interés documental por este modo de aprehender el espacio. Lo mismo observa el sabio francés sobre la presentación de un territorio según sus dimensiones espaciales; los casos en que Tito Livio lo hace"apparaissent incidemment et sans considération objective"(1982: 1212).
El último aspecto que analiza Girod en su artículo es la geografía humana, en la cual reconoce una notable influencia en Tito Livio de la teoría de los climas presentada por Hipócrates en Sobre los aires, las aguas y los lugares16. Tito Livio hace uso de ella para explicar desde una posición subjetiva el comportamiento de los pueblos con los que se enfrentan los romanos a medida que estos van ampliando su imperio, ya en torno a lo específicamente moral o a su valor en el campo de batalla, en donde sacan provecho de su adaptación al ambiente17. De este modo, se aprecia una relación directa entre los lugares y los hombres que se ven determinados por su entorno: en los paisajes bárbaros los lugares y los hombres presentan la misma rudeza, y en los espacios con amoenitas, esta corrompe a los hombres, principalmente en lo que atañe a su valor militar (1982: 1222-1226). En el caso de Roma, esta relación entre pueblo y ambiente se observa en el discurso de Camilo al final del libro 5 (54. 4-5), donde desde una perspectiva estratégica Tito Livio presenta esa zona del Lacio como un entorno en el que se produce un desarrollo del vigor romano. Es en esa relación de la geografía con el hombre, el valor humano vinculado al espacio, en donde el estudioso francés reconocerá el aspecto original de la obra del patavino. Sin embargo, Girod, como los anteriores autores citados, no podrá situar a Tito Livio en un contexto específicamente romano y en su conclusión seguirá buscando defenderlo, cual si fuera un Timeo, de las acusaciones que le haría Polibio18.

Cambio de enfoque y posibles aportes

"The first task of the historian is to understand the milieu of the period he studies and to judge it on the basis of the ideas and standards of the time"(Luce, 1977: XXV-XXVI)

Una postura diferente se comienza a perfilar a mediados de la década de los '80 con el trabajo de Horsfall"Illusion and reality in Latin topographical writing", en donde observamos un cambio radical de perspectiva. El autor, en lugar de preguntarse si los autores viajaban y prestaban atención a lo que observaban, se plantea directamente por qué la escritura topográfica era de tan baja calidad entre los romanos. Así, en el caso de Tito Livio, Horsfall subraya que es notorio que la mayor cantidad de confusiones se producen al tratar las regiones sobre las que se esperaría una mayor precisión: la planicie lombarda, la ciudad de Roma y la llanura costera que lleva a Nápoles. Ahora bien, tal como se advierte también en las monografías de Salustio, esta geografía no tiene pretensiones de exactitud, su objetivo no es instruir al público, sino más bien ilustrar el relato introduciendo elementos plásticos que contribuyan al placer de la lectura (1985: 198-19919. Es por ello que Horsfall asevera que"the considerations of literary form and inheritance are regularly underestimated or misunderstood"(1985: 199). Sin embargo, no hay que limitar a estos dos temas la poca importancia que otorgaban el historiador augusteo y sus lectores a la exactitud geográfica. Otros dos aspectos tienen en Historia de Roma desde su fundación un valor fundamental para los objetivos que había fijado el escritor al comenzar su obra: la narración dramática y el logro de un balance en torno a lo moral en los comportamientos de los personajes presentados (1985: 203-205). De este modo, considera Horsfall, incluso si los romanos hubieran tenido la ciencia y tecnología para establecer con precisión ciertas mediciones, lo que no era así, hay que sorprenderse de los casos en que los datos que nos proporcionan coincidan con nuestra forma precisa de ver el mundo, pues "...it is to be suspected that there exists a conceptual and causal link between the abilities to measure accurately and to describe coherently"(1985: 205), y agrega más adelante, "...between the objectively real world and the written word there operate considerations of language and thought...productive of illusion and indeterminacy..."(1985: 206).
En 1988 apareció otro trabajo importante, Rhetoric in classical historiography de Woodman, el cual vino a cuestionar algunas concepciones largamente sostenidas sobre la historiografía antigua. De nuestro particular interés es el capítulo en el que estudia cómo Cicerón transfiere a la historiografía los requerimientos de la oratoria. Al referirse al tema de la descriptio regionum, Woodman  (2004: 84-85) remarca el error en las interpretaciones que hicieron Walsh (1963) y Brunt (1979) y señala que lo que pensaba el arpinate al hablar de esta cuestión es que el historiador debía demostrar en su narración que el lugar era apropiado para los hechos que se iban a relatar, lo que en ocasiones podía dar pie para una digresión. Estas representaciones no tenían que ver, como señalaban Walsh o Brunt, con una descripción precisa de los lugares, sino más bien tenían como objetivo hacer vívido el relato, lo que nos acerca a la tesis de Horsfall.
Otro aspecto importante que analiza el trabajo de Woodman es la distinción que existía entre lo que él denomina hard core y la exaedificatio, en la que tenía un papel fundamental la inuentio. Él designa como hard core aquello que debía ser verdad, mientras que la exaedificatio, que el autor hacía a partir esos datos, debía ser una interpretación verosímil de los mismos. Ahora bien, los elementos que constituían el hard core eran aquellos que Cicerón, por boca de Antonio, reconoce presentados ya en los primeros analistas, aunque de un modo árido: el tiempo, la persona, el lugar y el hecho20. Así, Woodman presenta una lectura diferente de lo que nos refiere Cicerón en Sobre el orador (2. 62-64); lectura que tira por tierra las críticas que se le habían hecho a Tito Livio por su geografía en las décadas precedentes. Woodman, incluso, tomará el marco analístico empleado por el escritor patavino en sus noticias sobre triunfos como ejemplo para sostener su tesis (2004: 88-89 y 91)21.
Estas perspectivas se desarrollaron más en las últimas décadas con la aplicación del concepto de mapas mentales22, que ha permitido dar una nueva mirada al campo de estudio y profundizar el análisis de las obras enfatizando la diferencia ya no solo entre las concepciones romanas y las actuales, sino también entre las romanas y las griegas (Engels 2007: 550-551; Whittaker 2004: 63-87). Esta noción pone el acento en la representación del mundo que hace un autor por medio de las palabras, basándose en información oral, escrita o, incluso, fruto de la propia experiencia personal. Esta representación  responde a un mapa mental que refleja una manera de percibir el mundo que se escribe23. De este modo, observamos que en los análisis actuales no se busca la exactitud científica en la información geográfica sino que se tiende a remarcar los aspectos literarios que dominan las digresiones o las referencias sobre geografía en el cuerpo del texto.24 En ese sentido, se enmarca a los autores dentro de una tradición literaria que está asociada no solo con lo que ellos presentan en su obra y cómo lo presentan, sino también con lo que su audiencia espera encontrar en la obra (Oakley 2004: 9).
En este punto se puede hacer extensivo a los historiadores lo que Vasaly (1993: 131) asevera acerca de Cicerón: "...the image of the world that Cicero presented to his audience was, in essence, a verbal construct and...he was free to manipulate his construct in any way that suited him". Para que esa imagen fuera aceptada, debía seguir los objetivos retóricos del discurso pronunciado y, por ello mismo, mostrarse ante la audiencia como una representación ajustada a la realidad25. Es decir, el material que emplea el orador para construir la imagen debe responder a un imaginario compartido por su audiencia (1993: 131-155, esp. 131-132).
En este punto, es importante observar que para los romanos el espacio estaba definido por itinerarios, puesto que es a través de ellos que los romanos experimentaban el espacio, a través de líneas, no de formas26. De ese modo, se comprende que Tito Livio, como señaló Girod (1982), prefigurara en su relato el trazado de futuras vías romanas. Dentro de esos itinerarios lo que importaba era la distancia entre los dos puntos topográficos, por ello interesaba en estos mapas mentales mostrar la contigüidad de los lugares en tanto que estos forman una red de espacios urbanos, evidenciándose así la visión política del mundo que tenían los romanos. Entre esos puntos topográficos solo había, afirma Whittaker (2004: 77),"curiosities for the traveller, an historic battlefield or a bridge over a river".
También esas curiosidades tienen importancia en el discurso del historiador y complementan la visión política del mundo que reproduce el escritor. En el caso de Tito Livio, los investigadores no han dejado de remarcar que este no hace historia universal sino nacional, romanocéntrica. Asimismo, debemos tener presente la finalidad retórica de la información que se cita. El contexto en el que esta es insertada en el discurso no debe ser dejado de lado en el análisis. Como demostró Vasaly en su estudio sobre Cicerón, el análisis se enriquece si, en lugar de tomar pasajes aislados de las diferentes obras para construir una imagen coherente del pensamiento de un autor o de los romanos en general, nos concentramos en las inconsistencias que identificamos entre discursos, dado que"they alert us to the fact that the orator has adapted his representation of reality to suit his rhetorical goals"(1993: 7). Esto mismo es válido para el caso del historiador patavino, pues su obra compuesta en episodios presenta, en ocasiones, contrasentidos27. Tal vez uno de los ejemplos más conocidos es la opinión sobre si el cambio de entorno afecta la vida de los pueblos, que por boca de un embajador rodio se defiende que no mientras que en el discurso de Manlio Vulso se lo asevera tajantemente (37. 54. 4-28 y 38. 17. 2-20). Esto ha llevado a autores a sostener que Tito Livio no tenía claras sus ideas o que buscaba demostrar que podía argumentar sobre un mismo tema dos posturas opuestas28. Sin embargo, a partir de la tesis de Vasaly podemos pensar que se enriquecería el análisis si consideramos cada caso en el contexto de cada episodio y reflexionando sobre la finalidad retórica que Tito Livio le atribuye a cada orador en la obra.

Consideraciones finales

Durante la primera parte del trabajo hemos visto que, hasta principios de los '80, las investigaciones sobre la obra de Tito Livio aplicaban en sus análisis una concepción moderna de la geografía, lo que resultaba en una lectura distorsionada del pasaje 2. 63 del Sobre el orador de Cicerón y, en base a esto, se criticaba a Tito Livio duramente por sus 'errores', tal como enfatiza la frase de Anderson citada como epígrafe en el primer apartado. No obstante, vimos cómo algunos autores, Walsh (1963) y Girod (1982), intentaron dar una visión más comprensiva de las 'falencias geográficas' de Tito Livio y, de ese modo, directa o indirectamente mostraron la importancia del destinatario de la obra, al que se debía dar elementos para que reconociera por dónde se movían los ejércitos romanos. Walsh mostró, en el pasaje que narra el cruce de  los Alpes por Aníbal, que los datos geográficos eran importantes desde el punto de vista literario, no de la información topográfica en sí misma y Girod, por su parte, marcó cómo el historiador hacía referencias implícitas a lugares de Italia y recurría a nombres de ciudades, etapas estratégicas, y otras informaciones tomadas de otras fuentes y paisajes estereotipados para mostrar a su lector por dónde se movían las tropas de Roma. Incluso, señaló la presencia de la idea hipocrática acerca de la influencia del locus en el ἔθος en la obra de Tito Livio. Así, mostró la importancia de la visión estratégica en Tito Livio y la relevancia de su postura romanocéntrica. Sin embargo, la identificación de esos aspectos no llevó a estos investigadores a abandonar la postura de ver a los antiguos con lentes modernos. Tampoco se puso el acento en las particularidades del caso romano frente al griego y se juzgó al historiador patavino a partir del precepto que estableció Polibio en el pasaje 12. 25 e-h de sus Historias. De ese modo, se criticó y, en ocasiones, se defendió a Tito Livio frente a esa lectura que se hacía de ese pasaje del historiador megalopolitano. Pero, al poner el acento en un Tito Livio manejado por sus fuentes29, no se advirtió la importancia de la tradición en la que debía moverse el historiador en la antigüedad.
A partir de los '80 fueron estudiados con más atención esos aspectos que habían sido detectados pero no profundizados suficientemente, teniendo en mente la importancia de considerar los textos antiguos en su contexto de producción, tal como lo pidiera Luce (1977) en su crítica a las ideas de la Quellenforschung. Horsfall (1985) puso de manifiesto el carácter literario de dicha información y Woodman (2004) señaló la cualidad retórica del marco analístico. El empleo de la categoría de 'mapas mentales' llevó a identificar un modo romano de experimentar el espacio, pero junto a los estudios sobre retórica grecorromana se puso el acento en la tradición etnográfica dentro de la cual se posiciona el autor y que delimita, al menos en cierto grado, lo que podía decir. En otras palabras, lo que el lector esperaba encontrar en la obra. Así, los estudios actuales han puesto el acento en el rol participativo del lector, quien a partir de la información ofrecida por el autor debe representarse la imagen del entorno por donde se mueven los ejércitos. Imagen esta que no responde obligatoriamente a una realidad objetiva, sino a una retórica de la alteridad. De ese modo, vemos que los datos geográficos que ofrece el escritor no constituyen datos objetivos, los mismos son un elemento retórico más en la obra y son moldeados y presentados de una manera determinada porque son funcionales al objetivo argumental que persigue el autor.
Si bien algunos de estos puntos han sido señalados en las últimas investigaciones, no han sido trabajados sistemáticamente en la obra de Tito Livio y por lo tanto no se han establecido las consecuencias de ese empleo de la información geográfica en los pasajes en que son insertados. Una línea de estudio que siga la reflexión que planteó Vasaly (1993), para el caso ciceroniano, puede resultar beneficiosa para ahondar en este aspecto de la obra de Tito Livio al articular los diferentes puntos que hemos resaltado. Desde esta perspectiva, el análisis de los elementos de descripción geográfica en cada episodio concreto nos llevaría a evitar hablar de 'errores' y 'contradicciones' y a centrarnos en la funcionalidad retórica de los mismos.

Notas

1"Facturusne operae pretium sim si a primordio urbis res populi Romani perscripserim nec satis scio nec, si sciam, dicere ausim, quippe qui cum veterem tum volgatam esse rem videam, dum novi semper scriptores aut in rebus certius aliquid allaturos se aut scribendi arte rudem vetustatem superaturos credunt"(Tito Livio. Historia de Roma desde su fundación, Prefacio, 1-2).

2 Walsh (1963: 1) afirma que"...Livy remains the most nebulous figure of all the greater historians of the ancient world". Las críticas a Tito Livio están asociadas a los estudios vinculados a la Quellenforschung que influenciaron las investigaciones inglesas sobre el historiador patavino entre fines de los '50 y comienzos de los '70. Para una crítica a las tesis de la Quellenforschung ver Luce (1977: XV-XXVII). Ver también Miles (1997: 1-7) para una valoración crítica de dichas tesis y las postuladas por la que él denomina"the rhetorical-thematic school of interpretation".

3 Cfr. Wiseman (2003: 27-40) y Woodman (2004). Sobre el desarrollo de esta postura ver: Miles (1997), que profundiza algunos aspectos del planteo de Luce (1977), Kraus (1994 y 1994b), quien incluso asevera tajantemente:"I assume that the AVC has a rhetorical basis and didactic aims, and that those who castigate L. for not conceiving and writing history according to modern 'rules' have confused their categories"(1994: 9, n. 39), Jaeger (1997), Feldherr (1998) y Oakley (2004-2007), entre otros. Centrado en la obra de Cicerón, pero muy útil para el estudio de estas cuestiones resulta Vasaly (1993).

4 Afirma Polibio en Historias, 12. 25e. 1:"...ἑτέρου δὲ τοῦ περὶ τὴν θέαν τῶν πόλεων καὶ τῶν τόπων περί τε ποταμῶν καὶ λιμένων καὶ καθόλου τῶν κατὰ γῆν καὶ κατὰ θάλατταν ἰδιωμάτων καὶ διαστημάτων".  Por su parte, el pasaje citado de Cicerón dice:"rerum ratio ordinem temporum desiderat, regionum descriptionem..." (Cicerón. Sobre el Orador, 2. 63).

5 Al respecto, leemos en el Salluste de Syme (1982: 126-127):"Les historiens romains ne jugent pas toujours bon d'étaler, ni même de révéler, les informations géographiques qu'ils possédaient indubitablement. La tradition littéraire et les sources écrites tendent à être mises en avant plutôt que l'expérience personnelle"(1982 : 129). Una idea similar nos transmite en su Tacitus. Cfr. sobre Salustio en la Guerra de Jugurta también Paul (1984: 2, 5-6 y 70-71). Por su parte, Rawson (2002: 252 y ss), siguiendo a Estrabón (Geografía, 3. 3. 19 C166),  sostendrá que aunque los romanos hicieron con sus conquistas florecer la etnografía y la geografía, no fueron ellos quienes escribían al respecto en Roma, sino más bien griegos. Y agrega que en el caso de César, Nepote y la Guerra de Jugurta de Salustio sus materiales tienden a lo literario y, en el caso de los dos últimos, incluso mitológico (2002: 259 y 263). Pero sobre Tito Livio y Tácito aclara, a partir de una crítica a Pédech (1980):"...is wrong to suppose  Roman lack of  interest in geography betrayed by the fact that Livy and Tacitus have little in the way of geographic digressions; these were probably not expected in annalistic history (basically local history)"(2002: 264, n. 84). No obstante, leemos en Authority and tradition in Ancient Historiography de Marincola: "As for the Romans, there is little interest in geography evidenced by any of their major historians"(2004: 85). Sobre la dependencia de los romanos de los etnógrafos y geógrafos griegos también Momigliano (1999 (11975): 110-120). Sin embargo, ver el apartado siguiente de este trabajo.

6 Aquí se puede apreciar claramente la idea de dependencia que siempre se le reconoció a Tito Livio con respecto a Cicerón. En palabras de Mcdonald:"Cicero defines the programme, Livy carried it out"(1957: 160). Cfr. Kraus (1994: 17, n. 72).

7 Ogilvie (1963: 1-2) también observa las mismas falencias en la obra y sostiene que los vagos conocimientos sobre geografía pueden ser tomados como prueba de que Tito Livio no viajó mucho y de que no gozó de una educación en Atenas o Rodas.

8 Al respecto aclara, haciendo referencia a los trabajos que se han ocupado de analizar el pasaje:"these critics rightly emphasise that the problems are primarily literary, not geographical"(1963: 156, n. 3).

9 La misma reflexión final leemos en Cizek (1995: 150).

10 Es decir que no sería, como pensaba Bayet, una reconsideración de la importancia que otorgaba Cicerón a la regionum descriptio. Cfr. Nicolet (1991: 8-9).

11 "festinantibus ad haec nova quibus iam pridem praevalentis populi vires se ipsae conficiunt"(Prefacio, 4).

12 En el caso de Crotona, Girod cuestiona a Pédech, quien en La méthode historique de Polybe afirmaba que el pasaje derivaba de Polibio, porque sostiene que no se conserva el pasaje del historiador griego y que solo contamos con el del escritor patavino (1982: 1196, n. 17). En el caso del pasaje del libro 10, la inclusión del material se debería no solo al conocimiento de la región, sino también a un sentimiento patriótico de Tito Livio. No obstante, a excepción de este último pasaje que trata la región en la que Tito Livio nació, podemos afirmar que es difícil sostener a partir del texto que el autor estuvo o no allí y si se basó en una fuente o no.

13 En este punto Girod reenvía a los trabajos de Walsh (1963), Anderson (1928) y Burck (1971).

14 Expresión tomada de André y Hus. En la edición española de André y Hus (2005) la expresión está en: 112. La misma idea leemos en Cizek (1995: 150; 151; 153 y 164), quien señala que el historiador patavino no sigue la recomendación de Polibio y que"Tite-Live fut donc un écrivain de cabinet, un historien qui préférait le calme des bibliothèques à l'expérience directe des faits". Sobre la postura de André y Hus sobre la etnografía y geografía ver 2005: 95-6, donde se plantean las mismas críticas que hemos visto hasta el momento sobre la geografía, llegando a afirmar que:"No habiendo viajado, no manifiesta interés por la geografía libresca" (2005: 96).

15 Al final del artículo citará dos excepciones, 6. 25. 9-10 y 5. 54. 4-5. La primera, una descripción de Túsculo, que muestra en palabras de Girod:"cet espace humain réel et connu de tous"(1982: 1227). La segunda, puesta en boca de Camilo, trata de la ubicación de Roma, tema que habría sido tomado de  Cicerón (Sobre la República, 2. 4-6).

16 Este punto también es observado por Luce (1977: 279-284, especialmente: 280-281). En la literatura grecorromana el concepto de etnografía comprendía tanto la etnografía como la geografía (Thomas, 1982: 1 y ss. y Rawson, 2002: 250).

17 El uso de la guerrilla como estrategia de combate está asociado con el empleo de obliqua itinera -transversi limites- que se oponen al agmen, que denota un uso racional de la topografía y que prefigura como se dijo anteriormente el recorrido de las futuras vías romanas. También se asocia dicha estrategia a las insidiae perpetradas en valles o bosques (1982: 1219-1222). Ahora bien, llama la atención la idea de Girod en torno a la posición subjetiva de Tito Livio:"La réaction la plus simple et la plus naturelle est celle d'un sentiment de différence et d'étrangeté, explicitement affirmé ou seulement suggéré. Il y a un exotisme de Tite-Live, assez rare il est vrai, qui ouvre des aperçus évocateurs sur la diversité du monde"(1982 : 1220). No queda claro qué es lo"assez rare", Tito Livio no difiere de otros autores grecorromanos precedentes. Incluso, antes que Girod, André y Hus habían afirmado que en el caso de la etnografía su dependencia de las fuentes era tal que:"De manera general, adopta a menudo, sin examen crítico, los prejuicios nacionales o gentilicios de sus fuentes"(2005: 95). Actualmente, podemos ir más lejos, y ver, basándonos en los trabajo que se han concentrado en la tradición etnográfica grecorromana, que Tito Livio no se limitaba a copiar los 'prejuicios' de sus fuente, el estereotipo de los diferentes pueblos respondían a un imaginario social que la tradición había cristalizado y el lector activaba el tema de dicho estereotipo reconociendo las diferentes cualidades que le eran propios en la tradición.

18"Cette vision n'est sans doute pas celle d'un voyageur expérimenté, d'un habitué des théâtres d'opérations militaires, d'un géographe érudit, comme le lui reprochent les critiques modernes; mais elle témoigne d'un talent probe, intelligent et sensible, qui a su appliquer dans l'ensemble le conseil de ce Polybe auquel on le fait servir souvent de repoussoir"(1982: 1229).

19 Por su parte, Thomas afirma, hablando de Salustio, que las descripciones no son gratuitas, la acción debe ser entendida en términos de ambos, escenario y participantes (1982: 4). El autor debía mostrar lo adecuado que era el espacio para lo que se iba a narrar (Polibio. Historias, 3. 36-38; 5. 21. 4-10 y Luciano. Sobre cómo escribir la historia, 57).

20 Interesante, asimismo, es la aclaración de Woodman sobre que estos cuatro elementos estarían establecidos dentro de la corriente historiográfica en la antigüedad antes del texto de Cicerón (2004: 108, n. 77).

21 Woodman, basando en el análisis de Phillips (1974: 269-270) de los libros 21 a 45 de Tito Livio, tomará como ejemplo el pasaje 36. 40. 11: 'P.Cornelius consul triumphauit de Bois'. Donde el tiempo está señalado por el consulado; la persona es P. Cornelio; el lugar está indicado con la referencia a los boyos, pueblo galo; y el hecho es el triunfo que presupone una victoria militar (2004: 88-89). 

22 Concepto tomado de la geografía (Gould y White 1974).

23 Aspecto que ha recibido mucha atención en el análisis de la obra de Amiano Marcelino (Drijvers 1998; Sundwall 1996 y López Ramos 2008). En cuanto a los estudios sobre Tito Livio, el concepto está presente en la obra de Jaeger (1997) que centra su análisis en la representación del espacio, concentrándose en la ciudad física y sus monumentos, y su interacción con la organización de la narrativa. Sobre la organización de la narrativa a través de elementos espaciales y temporales del discurso consultar también Kraus (1994b), quien centra su análisis en los loci communes y su rol en la construcción y lectura de la historia de Tito Livio.

24 Para un análisis de esta cuestión en la Guerra de Jugurta de Salustio cfr. Morstein-Marx (2001) y para un estudio del tema en la Germania de Tácito, O'Gorman (1993).

25 En pos de ese fin, el autor debe desplegar lo que Hartog (2003: 207-245) ha denominado la 'retórica de la alteridad', mediante la cual se traduce el mundo del que se habla al mundo en el que se habla.

26 Aunque en ocasiones se advierta el uso de imágenes geométricas para dar a los lectores una descripción global de una región, cuando los escritores romanos realizan mapas mentales desde una perspectiva horizontal su percepción de la relación entre dos punto era unidimensional. Es decir, de A a B o de A a C, pero no los tres puntos formando un área triangular (Whittaker 2004: 77).

27 Sobre la estructura en episodios ver: Mcdonald (1959: 163); Walsh (1963: 178 y ss.) y Oakley (2004: 125-128).

28 Cfr. Luce (1977: 283) o Chaplin (2000: 52-3, n. 11) sobre referencias a estas posturas. En su intervención en este punto, Briscoe aclara:"There is, of course, no inconsistency, as both occur in speeches without L. committing himself to what is said" (2003: 382).

29 Concepción vinculada a la escuela de la Quellenforschung. Cfr. nota 2.

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Recibido: 11-04-2012
Evaluado: 06-06-2012
Aceptado: 09-06-2012