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Estudios y perspectivas en turismo

versión On-line ISSN 1851-1732

Estud. perspect. tur. v.16 n.2 Ciudad Autónoma de Buenos Aires abr./jun. 2006

 

Producción del espacio turístico en ambientes sensibles. Isla de Cozumel, México y Cayo Las Brujas, Cuba

Manuel González Herrera* y Alejandro Palafox Muñoz**

*Doctor en Ciencias Geográficas, Master en Gestión Turística y Master en Gestión de Destinos Turísticos Locales. Se desempeña como Profesor Titular Principal e Investigador del Centro de Estudios Turísticos, Facultad de Ciencias Empresariales, Universidad Central de Las Villas, Cuba. Director de la Carrera de Licenciatura en Turismo. E-mail: manglez@ucvl.edu.cu
**Maestro en Estudios Turístico y Licenciado en Turismo. Profesor - Investigador de Carrera de Tiempo Completo adscrito a la División de Desarrollo Sustentable (DDS) de la Universidad de Quintana Roo, Miembro del Cuerpo Académico de Turismo. Secretario Técnico de Posgrado e Investigación de la DDS. E-mail : palafox@correo.uqroo.mx

Resumen: El artículo presenta un estudio aplicado del proceso de producción del espacio turístico en ambientes sensibles, el cual está desarrollado mediante un escenario comparado entre Cozumel, México y Cayo Las Brujas, Cuba. Se fundamenta en el análisis de la singularidad de los pequeños sistemas insulares tropicales receptivos del turismo litoral, en correspondencia con su alta vulnerabilidad y niveles de protección requeridos. Partiendo de este enfoque se identifica la zona costera como elemento estructurador del destino turístico. En función de ello se valoran la dinámica geoespacial del desarrollo turístico sobre el litoral y la organización del sistema de turismo, como marco que permite interpretar desde una visión crítica fundamentada en la sostenibilidad, los modelos turísticos implantados en términos de impactos actuales y potenciales. Sobre la base del escenario comparado construido se formula el diagnóstico y se ofrecen recomendaciones para la proyección estratégica que hará posible la gestión del desarrollo sostenible en Cayo Las Brujas.

Palabras clave:: Espacio turístico; Pequeños sistemas insulares tropicales; Ambientes sensibles; Desarrollo sostenible; Turismo litoral; Destino turístico; Impacto del turismo.

Abstract: The production of Tourist Spaces en Sensitive Environments. This article presents an applied study of the process of production of tourist space in sensitive environments. The study is developed using compared scenarios between Cozumel , Mexico and Cayo Las Brujas, Cuba . It is based on the analysis of the uniqueness of the small tropical islands as receptive spaces of coastal tourism, in relation to their high vulnerability and the required protection levels. With this focus, the coastal area is identified as a structural element of the tourist destination. As a result, the spatial dynamics of the coastal tourist development and the organization of the tourist system are assessed within a framework based on sustainability, allowing the interpretation of current and potential impacts of the established tourism models. On the basis of the compared scenarios a diagnosis is presented and recommendations are given for a strategic plan that will make the management of sustainable development in Cayo Las Brujas possible.

Key words : Tourist space; Small tropical island; Sensitive environment; Sustainable development; Coastal tourism; Tourist destination; Tourism impact.

Introducción

El proceso de producción del espacio turístico en ambientes sensibles ha sido de interés creciente para la comunidad científica internacional y la sociedad en general, como resultado de las situaciones de deterioro experimentadas por una importante parte de los destinos turísticos tradicionales. Estos, frecuentemente terminan perdiendo su vocación turística recreativa a consecuencia de usos incompatibles con las posibilidades de respuesta de los espacios locales.

Una primera aproximación al entendimiento de la problemática relativa a la crisis de los espacios turísticos tradicionales (Donaire 1998), permite advertir que la gestión de los destinos soportados por ambientes sensibles no ha estado fundamentada en el análisis geoespacial desde las etapas más tempranas del desarrollo turístico. Incluso, este enfoque no ha sido convenientemente introducido en las fases de reordenamiento, reconversión y reconstrucción de destinos que han colapsado, entre otras razones, por dicha causa.

Ante esta realidad se hace oportuno reconocer que el enfoque geoespacial del turismo es uno de los grandes ámbitos de actuación para la proyección y posterior gestión del espacio turístico ( Carranza y Serrano 2005 ). Por tanto, el análisis del destino turístico debe fundamentarse en el carácter espacial del fenómeno, toda vez que tiene una localización y condicionamiento espacial estrechamente vinculados a los recursos y atractivos turísticos relacionados con las condiciones de base que establecen la tipología y funcionalidad del contexto en que tiene lugar. Dicho razonamiento no es absoluto, pues se ha convertido en moda construir espacios artificiales que nada tienen en común con la identidad del contexto local.

En particular, las zonas costeras de los sistemas insulares tropicales han sido evaluadas como ambientes sensibles (Acevedo 1997; González 2004) debido a su alta fragilidad ante las actividades humanas intensivas, lo cual no las excluye de alternativas de asimilación, sino que impone requerimientos de manejo especial. Por tal razón, la implantación del turismo en los espacios litorales de los pequeños sistemas insulares tropicales demanda soluciones de gestión integradas compatiblemente al ambiente costero.

Para dichos escenarios las modalidades de turismo litoral tienen origen en las motivaciones generadas por la existencia de recursos y atractivos asociados al mar. Con relación a estos se ha ido conformando una planta turística vinculada al espacio, la cual ha requerido de una infraestructura y una superestructura turísticas ( Boullón 1997), induciéndose de este modo el desarrollo progresivo de destinos litorales basados en diferentes modalidades turísticas. Este proceso desenfrenado de crecimiento ha con llevado a una "turistificación" desordenada del litoral, caracterizada por un alto fondo de impactos adversos que hacen cada vez más compleja la gestión de los destinos.

De tal forma, las franjas costeras con potencial de uso turístico recreativo se presentan como factor de localización estructurador para este tipo de espacio. El desarrollo de la planta turística en el primer frente de playa o sector de costa rocosa, el trazado de la red vial y malecones en su función de corredores turísticos paralelos al litoral, entre muchos otros componentes estructurales de este modelo, son reflejo de la puesta en valor turístico de la zona costera bajo los enfoques del turismo convencional. Ante la obsolescencia de las concepciones inherentes a dichos modelos tradicionales, es recomendable reorientar las actuaciones hacia la sostenibilidad, potenciando el diagnóstico geoespacial del destino como premisa para la formulación estratégica y gestión de las modalidades turísticas que generan las zonas litorales.

Para avanzar hacia la formulación de desarrollos turísticos integrados compatiblemente al espacio receptor, es necesario plantearse un análisis crítico del modelo turístico bajo el enfoque totalizador que abarca el concepto de destino turístico. Esto presupone la interpretación de los modelos de desarrollo del turismo tomando en consideración que las teorías actuales sobre la sostenibilidad han estado precedidas por diversos y muy debatidos marcos teóricos, los cuales evolucionan desde posiciones epistemológicas diferentes. Las mismas, en opinión de M. Buch y G. Frances, transitan desde actuaciones únicamente comprometidas con el crecimiento económico hacia el nuevo paradigma del desarrollo sostenible (Buch, Frances y Amal 2005).

Consecuente con estas conceptualizaciones, la cosmovisión y fundamentación gnoseológica de la sostenibilidad se ha elaborado, no sin detractores, como un modelo de desarrollo integrador de la tríada: crecimiento económico, bienestar social, y protección ambiental. Claro está que su formulación teórica, e incluso la operacionalización del concepto, distan mucho de las posibilidades reales de implementación en las condiciones reales de nuestros países, razón por la cual diferentes especialistas han interpretado la sostenibilidad como una nueva utopía del siglo XXI (Arnaiz y César 2004). Al asumir el posicionamiento teórico anterior se hace evidente que el desarrollo tradicional corresponde a modelos de crecimiento económico, en los cuales se ha concedido escaso valor a las problemáticas sociocultural y ambiental.

Sobre la base de las valoraciones precedentes, se presenta como idea básica a desarrollar con este estudio, el supuesto de que: la lectura comparativa longitudinal de la evolución geohistórica de un Destino Turístico Tradicional Consolidado, puede constituirse en sistema de referencia para el análisis comparativo transversal, respecto a un Destino Turístico en formación con rasgos caracterológicos de base semejantes al referente. Dicho escenario comparado se asume para potenciar desarrollos turísticos alternativos, tomando en consideración que la interpretación de los principales problemas de insostenibilidad detectados y de los aspectos potencializadores de la sostenibilidad, favorecen un acercamiento comprensivo al modelo turístico deseado.  

Por tanto, el propósito   del presente trabajo es reflexionar sobre el proceso de producción geoespacial del turismo en ambientes sensibles, tomando como marco práctico referencial, la experiencia desarrollada durante el estudio de caso comparativo correspondiente a dos pequeños sistemas insulares. El escenario espacial comparado se basa en los análisis de la costa suroeste de la Isla de Cozumel, caracterizada por un desarrollo turístico consolidado del tipo espontáneo, neogénico y especializado, y de la costa norte de Cayo Las Brujas caracterizada por un desarrollo turístico en fase inicial de formación del destino, bajo la conceptualización de un modelo del tipo planificado, neogénico y especializado.

El estudio se fundamentó en el análisis geodinámico del proceso de producción del espacio turístico, atendiendo a los criterios valorativos siguientes: Paradigma del desarrollo en que se inserta; Tipología del ambiente receptivo y niveles de vulnerabilidad ante el turismo; Motivación y orientación geoespacial de las demandas hacia los polos de atracción turística; Organización y dinámica geoespacial del sistema turístico según etapas del ciclo de vida del destino y sus relaciones espaciales; e Impactos por ocupación, uso y difusión derivados del modelo y los estilos de desarrollo turístico implantados.

Pequeños sistemas insulares tropicales como espacios receptivos del desarrollo turístico

Los pequeños sistemas insulares tropicales están caracterizados por los rasgos zonales de las fajas intertropicales, con los cuales se relacionan sus características hidroclimáticas y edafobiogénicas, en estrecha interacción y condicionamiento con las particularidades geólogo-geomorfológicas del basamento local. Como resultado de dichas relaciones se genera una notable diferenciación espacial, apreciable en la singular variedad paisajística que los caracteriza, a partir de la cual se originan diferentes tipos y niveles de asimilación turístico-recreativa del espacio litoral.

Localización de las áreas de estudio

El análisis comparativo de los pequeños sistemas insulares tropicales objeto de estudio, presupone la interpretación de la configuración de los elementos que caracterizan el modelo turístico, a partir de rasgos atribuibles a su posicionamiento geoespacial. De esta forma, el análisis regional del espacio en que se inscriben refleja la estructura geográfica de la cual forman parte, revelando de esta manera la contribución de los estudios geoespaciales al aprovechamiento de las potencialidades turísticas.  

La Isla de Cozumel está localizada en la fachada costera sur oriental de México, aproximadamente 20 Km . al este de la Península de Yucatán, frente a Playa del Carmen, con la cual mantiene estrechos vínculos geoespaciales dados los desplazamientos marítimos que se producen entre la isla y la zona peninsular ístmico - continental.


Figura 1: Ubicación geográfica de la Isla de Cozumel, México

Este sistema insular cubre una extensión superficial de 864 Km 2 , con una configuración alargada en la dirección norte-sur, la cual alcanza un desarrollo máximo de 45 Km . de largo y 17 Km . de ancho ( Gómez 1988) .  

Por su parte, Cayo Las Brujas se encuentra situado a lo largo de la costa norte de Cuba, formando parte del archipiélago Jardines del Rey o Sabana-Camagüey, guirnalda insular en la que se ubican más de 2500 cayos e islotes separados por canalizos y canales, extendidos entre la península de Hicacos y la Bahía de Nuevitas (Figura 2). El archipiélago está formado por el grupo Sabana en la mitad occidental, integrado por cayos e islotes más pequeños y generalmente cubiertos por bosques de manglar y el grupo Camaguey en la mitad oriental, integrado por cayos de mayor superficie y desarrollo rocoso.


Figura 2: Ubicación geográfica de Cayo Las Brujas, Cuba

En el área insular del extremo occidental del grupo Camaguey se localiza Cayo Las Brujas. Este forma parte de la cayería noreste de Villa Clara, la cual está unida a tierra firme desde 1994 por aproximadamente 48 km . de pedraplén, mediante el cual se comunica la zona insular con la ciudad costera de Caibarién. El cayo abarca un área total de 6,69 km 2., con una longitud aproximada de 4 Km . y un ancho máximo de 1,9 Km .; la superficie emergida es de 2,37 km 2 ., presentando además 3,98 km 2 de manglares y 0,34 km 2 de lagunas (IPF 2004).

Singularidad turística del espacio litoral en los pequeños sistemas insulares

Uno de los atractivos más singulares de los sistemas insulares estudiados está relacionado con la presencia de hermosas playas marinas de arenas y fondos submarinos de alto valor contemplativo, los cuales se constituyen en soporte por excelencia de la actividad turística al generar el principal motivo de viaje. No obstante, la calidad de estos recursos y los servicios relacionados con los mismos no siempre son reconocidos como factor clave de éxito en las estrategias de desarrollo local. Con el interés de darle cobertura a esta insuficiencia que regularmente compromete a la gestión del destino turístico, son valorados los rasgos distintivos que marcan la singularidad en los casos objeto de estudio.  

La Isla de Cozumel se caracteriza por un alto potencial natural de uso turístico recreativo, favorecido por una singular combinación geoespacial de recursos costeros, fondos marinos y clima tropical cálido. Presenta un basamento geológico calcáreo sobre el cual se desarrolla un relieve de llanuras bajas, las cuales no sobrepasan los 10 m sobre el nivel del mar. El condicionamiento litogenético favorece la presencia de formaciones cársicas, entre las que sobresalen cuevas, dolinas y cenotes, a la vez que provoca la ausencia de corrientes permanentes de aguas superficiales, a pesar de disponer de cuerpos de agua dulce asociados a cenotes, y de lagunas salobres. La vegetación natural ha sido antropizada, la misma está representada por bosques tropicales subcaducifolios y caducifolios, así como por bosques de manglar (Martínez y Collantes 2003: 56).

Cozumel es la mayor isla poblada de México, con un total de 60 091 habitantes (INEGI 2003), los cuales se distribuye de forma predominantemente concentrada en la Ciudad San Miguel de Cozumel, cabecera municipal, la que agrupa el 99% de la población total. La isla atesora una rica historia y cultura vinculadas a la civilización maya, con una arquitectura prehispánica y colonial que conserva valores patrimoniales. Bajo la influencia de los factores de localización identificados el turismo se ha consolidado como la más significativa actividad económica de la isla.

Los principales atractivos turísticos están condicionados espacialmente a la Ciudad San Miguel de Cozumel, las costas occidental y oriental de la isla, los fondos submarinos del litoral occidental y los vestigios arqueológicos mayas. A pesar de este alto potencial, se ha conformado un producto turístico homogéneo y estereotipado, que condiciona las bases de una oferta poco diversificada. Los enfoques asumidos para la puesta en valor turístico del espacio local no han aprovechado las potencialidades que permiten incorporar mayor valor agregado al turismo y han desestimado la pluralidad de mercados.

La historia del proceso de producción del espacio turístico en Cozumel comienza con la apertura del primer hotel hacia finales de la década de 1920. El proceso de formación y desarrollo tiene continuidad en los años 1950 bajo la iniciativa de empresarios locales, quienes promueven el fomento del turismo mediante la construcción de hoteles y bungalow, constituyéndose de este modo en el primer destino turístico del estado (Sánchez Crispín y Propín 2003 ). Consecuente con la tendencia creciente del desarrollo turístico, desde la década de 1960 este sector se perfila como la base del desarrollo económico, con gran dinamismo a partir de 1965. Los años 1990 imprimen una connotación especial al proceso de producción del espacio turístico, ya que se consolida la infraestructura portuaria para el arribo de cruceros, convirtiéndose de este modo en el principal puerto mexicano receptivo en esta modalidad turística.

Como resultado del progresivo y acelerado crecimiento de las actividades turístico recreativas producidas en Cozumel durante las últimas 3 décadas, se ha registrado un aumento notable del número de visitantes y del total de residentes que habitan la isla. Basta señalar que en el 2004 se registraron 2 802 039 visitantes (SEDETUR 2004) con relación a un total de 60 091 habitantes locales. Después del posicionamiento de Cancún como enclave turístico internacional preferencial del Caribe mexicano, Cozumel pasa a ser el segundo destino del estado, con una planta turística integrada por 52 hoteles.

En el caso de Cayo Las Brujas la singularidad turística está relacionada con su carácter de pequeño sistema insular de origen muy reciente. El mismo está constituido por un basamento calcáreo carsificado de rocas calcarenitas y biocalcarenitas, sobre el que se desarrollan llanuras bajas de origen marino, dispuestas escalonadamente en alturas de hasta 16 m sobre el nivel del mar. Las características del sustrato no favorecen el desarrollo del escurrimiento superficial, aunque se presentan pequeños cuerpos de agua dulce asociados a la formación de casimbas. La vegetación natural está compuesta por formaciones boscosas y arbustivas, representadas por los bosques siempreverde micrófilo subcostero y de manglar, así como por matorrales xeromorfos costeros y subcosteros. Completan el mosaico de fitocobertura los complejos de vegetación de costa arenosa y de costa rocosa, las comunidades herbáceas y las formaciones secundarias (GEOCUBA 2004), presentes también en Cozumel.

El potencial turístico de Cayo Las Brujas está condicionado espacialmente a su frente septentrional, donde se localizan 2 sectores de playas que totalizan 2,45 Km . de longitud, interrumpidos por tramos de costas rocosas en forma de farallón sobre el mar, los cuales ofrecen magníficas visuales escénicas. Las playas están caracterizadas por arenas de color crema y aguas verde azul turquesa de alta transparencia, mientras que los fondos atesoran una notable variedad de formas marinas identificadas por un gran colorido.


Figura 3: Playa La Salina , Cayo Las Brujas, Jardines del Rey, Cuba
Fotografìa: Manuel González Herrera

Como rasgo distintivo del cayo se nota la ausencia de población permanente residente, razón por la cual las influencias humanas han sido puntuales y temporales. La historia del proceso de producción del espacio turístico se inscribe a partir de la década de 1990, y tiene su comienzo con la apertura de la primera instalación turística en el año 1999. En correspondencia con las nuevas políticas de desarrollo, el turismo se posiciona como la más dinámica e importante actividad económica para el contexto local y regional.

El estudio comparado entre los casos objeto de estudio permite reconocer, a pesar de la apreciable diferencia que les atribuye la extensión superficial, rasgos comunes relativos a la composición, estructura, dinámica y funcionamiento de los sistemas costeros, en correspondencia con los cuales se ofrecen oportunidades comunes para la asimilación turística. Esta generalización es particularmente aplicable a los litorales suroeste de Cozumel y frente norte de Las Brujas, espacios en los cuales se han identificado coincidencias entre los puntos fuertes y débiles que los caracterizan respecto al desarrollo del turismo (Alvarado y Palafox 2004; Canal, Caamal y Arrollo 2004).

Vulnerabilidad de los espacios litorales y niveles de protección requeridos

Atendiendo al análisis de las características distintivas de los sistemas costeros estudiados, se identifican seguidamente los principales rasgos de vulnerabilidad a considerar como parte de las estrategias de gestión requeridas en los destinos turísticos evaluados. Estos son: estructura geográfica simple y espacialmente reducida; complejidad dinámica de la morfología litoral y del perfil de playa; fragilidad geológica e inestabilidad geomorfológica; alta sensibilidad ante fenómenos meteorológicos severos; condiciones edafoclimáticas extremas; deficiente control de la escorrentía pluvial; intrusión salina que afecta la composición de las aguas; complejidad de las soluciones para el saneamiento; y alta vulnerabilidad de la biota.

Del planteamiento anterior se infiere que los sistemas costeros estudiados precisan altos requerimientos funcionales para garantizar una producción turística sostenida. En función de estos se necesitan elevados niveles de protección, adecuados a las singularidades de los espacios puestos en valor de uso turístico.

En el caso de la Isla de Cozumel se ha corroborado un insuficiente fomento de áreas naturales con protección legal y planes de manejo que satisfagan las exigencias de la sostenibilidad, de forma tal que respondan a la problemática ambiental actual en la que se desarrolla el turismo. No obstante, han sido declaradas diferentes áreas para la protección de los sistemas costeros, tales como el Parque Marino Nacional Arrecifes de Cozumel y el Parque Natural Chankanaab por los valores de su flora y fauna; de igual forma se fomenta la preservación del patrimonio cultural maya en sitios como las Ruinas de San Gervasio y El Cedral. Es incuestionable que estas decisiones dan muestras de una buena voluntad política a favor de la gestión sostenible del turismo, pero el problema radica en la falta de monitoreo y control ambiental al cumplimiento sistemático de las actuaciones.  

En el caso de Cayo Las Brujas, a pesar de la etapa inicial de desarrollo en que se encuentra, se han producido importantes afectaciones al sistema insular, las cuales se encuentran en etapa de estudio para la rehabilitación y mejoramiento paisajístico. Esta pequeña isla forma parte de una de las 7 regiones especiales de desarrollo sostenible de Cuba, a la vez que integra una de las 8 regiones especiales de desarrollo turístico del país. Dispone de un Plan de Ordenamiento Territorial y Urbanístico en el que se trazan las directrices para la actuación; no obstante, se precisan acciones de gestión integradas a nivel de destino, con el propósito de optimizar el funcionamiento del sistema insular y garantizar la progresiva consolidación de formas de turismo sostenible.

La zona costera como elemento estrucutrador del espacio turístico en los pequeños sistemas insulares tropicales.

Dinámica geoespacial del desarrollo turístico sobre el litoral

El turismo ha asumido un rol fundamental respecto a la organización geoespacial de las economías en los espacios litorales de los pequeños sistemas insulares, convirtiéndolos en polos de fuerte dinámica económico financiera dentro del marco regional del cual forman parte. En correspondencia con este movimiento dinamizador de la economía se ha estado registrando un fuerte proceso de producción de espacios turísticos.

En particular, el crecimiento sostenido del proceso de producción espacial sobre las zonas costeras insulares, ha compulsado la progresiva especialización funcional turística del litoral, con los correspondientes impactos benéficos y adversos derivados de la ocupación y uso del mismo. De esta forma, la zona costera se convierte en el eje dinamizador del desarrollo turístico para los pequeños sistemas insulares tropicales, dotados de atractivos que potencian la conformación de una oferta basada principalmente en el producto de Sol y Playa. El mismo, es diseñado para mercados de perfiles muy diversos, cuyos flujos terminan gravitando de forma predominantemente concentrada sobre el recurso natural que soporta el desarrollo, frecuentemente en volúmenes que sobrepasan los límites aceptables de capacidad de acogida.  

Las principales características que definen las modalidades de turismo litoral permiten reconocer que se están produciendo importantes cambios en las demandas, los cuales han provocado una reorientación de la oferta para satisfacer las nuevas multimotivaciones que caracterizan a los segmentos de mercado interesados por este producto (Salinas, 2003). Dicha tendencia genera favorables implicaciones para la gestión de los espacios turísticos litorales, al posibilitar el aprovechamiento óptimo de los atributos que relacionan al destino con su dimensión geoespacial, y consecuentemente facilitar su conversión en una nueva competencia distintiva.  

El procedimiento aplicado para la interpretación de la dinámica geoespacial del desarrollo turístico en los destinos objeto de estudio, parte del análisis de los elementos que determinan la implantación de los modelos seleccionados, tomando en consideración los valores de uso turístico del litoral que orientan hacia este tipo de especialización geoespacial. En tal sentido se comprueba que, aunque la tipología ambiental de las zonas costeras estudiadas presenta características paisajísticas genéricamente homogéneas, la tipología de implantación del turismo refleja diferencias. Las mismas están relacionadas con un modelo turístico consolidado en el caso de Cozumel, frente a un modelo de desarrollo turístico en fase inicial de formación del destino en el caso de Cayo Las Brujas. De esta forma, el primer ejemplo caracteriza la especialización funcional turística del espacio litoral, en tanto, el segundo evidencia el estado proyectado de un polo turístico potencial orientado hacia un proceso de especialización turística.

Bajo los enfoques asumidos, se comprueba que el estudio de la experiencia del proceso de implantación geoespacial del turismo en Cozumel permite alertar sobre: los criterios de localización de las actividades turísticas en este espacio litoral, las implicaciones de la causalidad de la localización del mismo y el insuficiente análisis geoespacial sistémico experimentado por este destino.

Organización geoespacial del sistema turístico

Tomando en consideración las valoraciones precedentes, puede afirmarse que, el litoral ha asumido una función socioeconómica rectora como espacio aglutinador de la dinámica del desarrollo turístico en los pequeños sistemas insulares. En función de ello se establecen mecanismos de gestión que promueven la implantación de estrategias locales de desarrollo, las cuales están matizadas por los efectos de los cambios globales que se vienen operando en el mercado turístico internacional.

Consecuentemente, el turismo como fenómeno formador de espacio condiciona modelos particulares de organización del sistema turístico, los que denotan en niveles diferenciados de impacto, la dualidad de fenómenos locales v/s globales que caracterizan al turismo contemporáneo. En esta dirección resulta importante analizar de forma comparativa las estrategias geoespaciales adoptadas por diferentes destinos turísticos locales con respecto al entorno competitivo.   

En el caso de la Isla de Cozumel se ha consolidado un modelo de desarrollo turístico de base tradicional pesquera, maderera-chiclera y comercial-portuaria con alta capacidad de dinamización de su entorno, a partir de la orientación geográfica de las demandas turísticas y de los vínculos comerciales externos. El fenómeno de terciarización de la economía local ha inducido rasgos característicos, tales como:

* decrecimiento casi total de las actividades agrícolas e industriales, en el marco de una economía en que el turismo representa para el Estado de Quintana Roo el 80% del PIB (Hendricks 2005 ).

* fuerte proceso de urbanización, el cual abarca al 99.8 % de la población total ( Martínez y Collantes 2003: 83) .

* absorción de la fuerza laboral, ya que el 75.6% de la población económicamente activa está empleada en el turismo ( Lozano 2003: 2 ).

* atracción desordenada de las migraciones en busca de empleo, haciéndose notar que el 60,5% de la población corresponde a inmigrantes procedentes de otros estados, fundamentalmente de Yucatán (INEGI 2000).

* desproporcionalidad entre visitantes y población local, la cual alcanza la relación de 46.6 a favor de los primeros.

* estructura del mercado fuertemente centrada en la modalidad de cruceros, ya que el 87 % de los arribos corresponden a este tipo de visitantes (SEDETUR 2004), y altamente dependiente del mercado norteamericano de clase media, el cual representa el 76% de los arribos totales. ( SECTUR 2002: 4)

Este modelo de desarrollo turístico local no ha estado condicionado por la estructura social de base correspondiente al lugar de emplazamiento, ni por el sistema cultural que lo caracterizó. Ha quedado fuertemente centrado en las demandas, por lo que se ha construido el espacio turístico pensando tan solo en el visitante, a pesar de los beneficios que indirectamente se reportan para la sociedad local. Se trata de un modelo no estructurado desde la perspectiva social de los procesos endógenos, participativos y autogestionados por la comunidad; al respecto, es oportuno plantear la necesidad de avanzar hacia un turismo de escala humana, como parte del cual se conceda mayor valor a la cultura autóctona local en su contribución al turismo y viceversa.

Dichas características están particularmente acentuadas sobre la zona costera occidental, la cual ha alcanzado el mayor desarrollo de la planta turística. De tal forma, la asimilación turístico-recreativa del litoral oeste de la isla está estructurada en 3 zonas hoteleras, las cuales concentran la mayor parte de las empresas turísticas. Las características tipológicas geoespaciales de las mismas se diferencian de la forma siguiente.

Zona Hotelera Norte: Constituye el sector costero primario del proceso de producción del espacio turístico local, por lo que corresponde en esta tipología al desarrollo más antiguo de la isla. Está basado en un modelo de turismo tradicional de Sol y Playa, como parte del cual se estructura una planta turística cuya arquitectura y localización resultan discordantes y obsoletas con respecto al paisaje circundante; lo cual ha conducido a la existencia de instalaciones deterioradas en estado de abandono.

Zona Hotelera Centro: Constituye un sector de desarrollo turístico arqueogénico, cuya implantación geoespacial se integra al principal asentamiento urbano de la isla. Está basado en el modelo urbanístico preexistente, cuyo crecimiento espontáneo condiciona las bases de la fuerte geodinámica turística, la cual se proyecta a partir de la plaza comercial, el malecón costero y los puntos de accesibilidad marítima relacionados con el Muelle Fiscal y el Muelle Punta Langosta. Este centro, progresivamente especializado en las funciones turístico recreativas del espacio, nucleariza la localización de la planta turística con la que se relacionan los principales componentes del modelo (hoteles, restaurantes, agencias de viajes y transportistas, cafés, tiendas de buceo y tiendas de artesanías, oficinas y puntos de información turística, entre otros) sobre los cuales se basa la oferta fundamental. Representa por tanto, la zona de mayores flujos gravitacionales de visitantes, los cuales generan un fuerte impacto visual en determinados focos del centro urbano.

Zona Hotelera Sur: Constituye el sector costero secundario del proceso de producción del espacio turístico local, por lo que corresponde a un área de desarrollo reciente. Se basa en un modelo turístico menos convencional que el de la zona norte, aunque no exento de problemas comunes a los modelos tradicionales. Como parte de este se integran empresas turísticas, principalmente transnacionales, dedicadas a un segmento de mercado cuyas motivaciones se centran en el buceo y la náutica. La zona hotelera sur está integrada por varios balnearios distribuidos a lo largo del litoral, donde predomina una planta turística de gran volumen, con facilidades especialmente diseñadas para una demanda externa. En función de las actividades asociadas con las modalidades turísticas en que se comercializa el destino se han construido sobre el litoral el Muelle Internacional y Muelle Puerta Maya.

El modelo de organización geoespacial del sistema de turismo de la Zona Hotelera Sur está basado en una tipología de desarrollo espontáneo, el cual no fue proyectado desde los enfoques de la planificación ambiental; sino que se ha producido una asimilación progresiva del espacio a partir de criterios mercadológicos. Se trata de un área turística consolidada recientemente, del tipo enclave, el cual genera su propio paisaje a partir de la especialización geoespacial que implica la función dominante de las actividades turístico recreativas. Los usos motivacionales y la distribución de la infraestructura turística están marcadamente condicionados a este sector del litoral por su alta atractividad.

Evidentemente, la estructuración del espacio turístico en la zona suroeste de Cozumel ha estado condicionada a la localización sobre este sector de las mejores playas del occidente de la isla y de los más espectaculares fondos marinos, situados muy próximos a la línea de costa en vínculo funcional con los más importantes puntos de buceo. Relacionado con estos valiosos atractivos naturales se ha desarrollado la planta hotelera de mayor confort y capacidad de acogida, convirtiéndose este sector en una opción notablemente cara para el consumo turístico recreativo, sobretodo del residente local.

Esta zona de desarrollo describe una configuración lineal paralela al litoral, con limitada penetración hacia el interior del área costera. Refleja una asimilación turística segmentada, que permite diferenciar entre tramos de costa rocosa con uso extensivo y playas marinas de arenas bajo un régimen de uso intensivo. El esquema de implantación geoespacial está relacionado con la expansión lineal del modelo turístico, el cual está integrado a partir de un v ial panorámico próximo a la costa, con tramos que ofrecen visuales paisajísticas hacia el mar. El mismo se conforma básicamente por clubes de playas públicos y privados, hoteles & resort turísticos y muelles de cruceros.

En el caso de Cayo Las Brujas el modelo de organización geoespacial del sistema de turismo se ha basado en la tipología de desarrollo planificado a mediano y largo plazo. Esto deberá condicionar una asimilación progresiva del espacio en correspondencia con las etapas previstas en el plan de ordenamiento territorial regional del destino. Se trata de un área de nuevo desarrollo turístico, sin experiencias precedentes en este tipo de especialización funcional, el cual asimila un ambiente natural sin uso turístico anterior, por lo que hasta el presente ha evolucionado predominantemente como un sistema natural. Corresponde a un modelo de del tipo enclave, en el que la distribución de la infraestructura proyectada está puntualmente asociada a los sectores del litoral de mayores atractivos.

Es válido apuntar que, la estructuración del espacio turístico en Cayo Las Brujas tiene como limitante la problemática de que las áreas inmediatas a las playas no están aptas para asimilar el desarrollo hotelero y extrahotelero, por lo cual ha sido necesario estudiar alternativas para alcanzar el vínculo funcional directo de las instalaciones turísticas con dicho recurso. En tal sentido, han sido estudiadas otras zonas no inmediatas a las playas, pero con valores paisajísticos de alta significación, para   la ubicación de este tipo de uso turístico recreativo integrado al ambiente natural.

El esquema de implantación geoespacial del desarrollo turístico se integra por pequeñas parcelas hoteleras basadas en las tipologías de villa, hotel semicompacto y bungalow, bajo el concepto de una arquitectura de escasa altura que aprovecha las condiciones de la topografía y el paisaje natural, en función de lo cual se estudian soluciones de diseño para la integración del ambiente construido con la vegetación autóctona. Esta concepción evita la realización de grandes movimientos de tierra para la construcción de terrazas, con lo cual se minimiza la pérdida de la fitocubierta y de la fauna asociada. Los servicios extrahoteleros se estructuran como pequeñas construcciones aisladas, sencillas, abiertas y rústicas. Completa el modelo la infraestructura requerida para servicios de apoyo a las actividades náuticas y de playa, representada por la marina, puntos náuticos y embarcaderos, así como el aeropuerto local (IPF 2004).

Como parte del desarrollo actual se encuentra en explotación una villa de 24 cabañas sobre el farallón rocoso de Punta Periquillo, cuya integración paisajística la ha distinguido como un sitio de gran atractivo vinculado a una base náutica que dispone de 23 atraques.


Figura 4: Integración de los módulos habitacionales a la vegetación natural en Villa Las Brujas, Jardines del Rey, Cuba
Fotografìa: Manuel González Herrera

Atendiendo a las particularidades que muestra la organización geoespacial del sistema turístico en cada uno de los casos caracterizados, se valoran seguidamente en términos de impactos los modelos asumidos por cada destino, con el propósito de estructurarlos en estrategias de gestión para la optimización del espacio local bajo los principios de la sostenibilidad.  

Impactos de ocupación y uso inducidos por el proceso de producción del espacio turístico  

El proceso de producción del espacio turístico en la Isla de Cozumel ha estado basado en un modelo de desarrollo que ha generado significativos impactos físico ambientales, demográficos, socioculturales y económico financieros, en su doble carácter benéfico-adversos, los cuales son resultantes del proceso de producción y consumo turístico local implantado.  

Bajo este contexto, es evidente que el desarrollo turístico de Cozumel ha crecido de forma acelerada en términos de producción de espacio. Como parte de dicho proceso se han reportado importantes alteraciones para el ambiente local, la sociedad y la economía relacionadas con los procesos de globalización (Palafox y Anaya 2005), cuyas consecuencias negativas pueden ser irreversibles en la vida del destino. Esta regularidad es apreciable en otros ámbitos turísticos, ya que con frecuencia se sobredimensiona la ocupación del espacio con el propósito de acoger mayor cantidad de visitantes.

De hecho, "Cozumel es el ejemplo claro de la fragmentación de una comunidad pesquera y chiclera en su integración al mundo moderno" (Palafox 2005: 69), el cual se ha dedicado a la búsqueda de un turismo masivo y de grandes repercusiones. Las mismas ponen en evidencias el alcance espacio temporal incrementado del desarrollo turístico, expresado a través de diferentes actuaciones que han provocado notables cambios ambientales y socioculturales en niveles de degradación.

Al respecto, se comprueba que las fuentes de impacto relativas al modelo turístico impuesto tienen un condicionamiento genético reforzado, el cual está relacionado con los siguientes factores de insostenibilidad geoespacial:

1. Crecimiento espontáneo sin previa planificación.

2. Cultura empresarial dominante débilmente comprometida con el ambiente y el desarrollo sostenible.

3. Prácticas de comercialización de los grandes turoperadores incompatibles con la singularidad del espacio turístico.

4. Insuficiente gestión político administrativa del destino en el nivel de gobierno local.

5. Comportamientos poco responsable de los visitantes atendiendo a la identidad natural y cultural del destino.

6. Deficiente formación y responsabilidad social ciudadana para integrase al modelo de desarrollo sostenible local.      

Con relación a la incidencia de los factores identificados, se infiere que el fondo de impactos atribuibles al modelo turístico del sector suroeste de la Isla de Cozumel, es indicativo de una problemática geoespacial compleja. Esta se caracteriza por los siguientes efectos de alta significación, los cuales tipifican en niveles de deterioro la situación hacia la cual ha evolucionado el destino:

* Fragmentación del litoral y privatización del uso público de la zona costera, con las correspondientes restricciones de acceso a las playas debido al crecimiento de la zona hotelera.

* Artificialización del litoral, con intensificación de procesos costeros en niveles de degradación y cambios morfológicos en el perfil de playa. En este caso las zonas morfológicas de la playa emergida no se corresponden compatiblemente con sus zonas funcionales. Se aprecia un patrón de desarrollo en el que se ubican construcciones con afectaciones ya visibles y potenciales para la berma y las dunas, las cuales están en algunos casos controladas por estructuras rígidas. Sobre el arrecife se han construido muros para conformar áreas de exposición solar en zonas hoteleras y son evidentes afectaciones al litoral por la construcción de muelles y la transportación marítima.

* Verticalización desproporcional de las construcciones respecto a la estructura vertical del sistema costero, a partir del desarrollo masivo de resort y otras construcciones destinadas al turismo. Estos procesos de asimilación del litoral han inducido la apertura irracional de accesos peatonales, estacionamientos y afectaciones a la cubierta vegetal.

* Saturación estacional de los recursos y servicios localizados sobre el litoral, reforzado por los arribos de cruceros.

* Deterioro de los corales y otras formas de vida marina por prácticas inadecuadas de actividades recreativas, entre las cuales han tenido afectación particular diferentes modalidades de buceo masivo e incontrolado que exceden la capacidad de carga del sistema natural.

* Pérdida de tradiciones y costumbres, así como creciente inseguridad ciudadana relacionadas con la localización comprometedora de las actividades turísticas respecto a la zona de residencia de la población local. Este fenómeno está acentuado por las limitadas relaciones turista anfitrión, las cuales se reducen prácticamente a las prestaciones de servicios.   

* Efecto especulativo derivado del costo irreal del uso del espacio físico y de la vida humana, con el correspondiente sobredimensionamiento de los precios de bienes y servicios.  

En el caso de Cayo Las Brujas el proceso de producción del espacio turístico se inserta en el contexto de una situación ambiental natural deteriorada. Dentro del ámbito regional este cayo es uno de los que más ha sufrido las consecuencias de la actividad antrópica sobre sus paisajes naturales, debido a la existencia de una salina abandonada, la explotación de una cantera ya inactiva , la construcción de una pista aérea, y de una base de apoyo al desarrollo del polo turístico.

En tal sentido, es oportuno precisar cuáles de los impactos actuales son atribuibles al modelo de desarrollo turístico planteado para este espacio local y cuáles son inherentes al desarrollo de otras obras y actividades localizadas con anterioridad en las zonas central y sur del cayo, aun cuando responden a las políticas y programas de desarrollo turístico regional. Con este propósito se diferencian a continuación los estados que han caracterizado las situaciones ambientales de mayor interés para la interpretación del fondo de impacto acumulativo y de los impactos potenciales (González, 1999). Los mismos corresponde a:

1. Estado natural con antecedentes en la explotación salinera y una limitada actividad pesquera (situación ambiental que caracterizó el cayo hasta comienzos de la década de 1990).

2. Estado antropo-natural fuertemente impactado, a partir de la incompatibilidad funcional con el ambiente natural de los proyectos: Cantera de apoyo a la construcción del pedraplén regional Caibarién-Cayo Santa María a partir de la explotación de las Alturas de Las Brujas, las cuales ocupaban su parte central conformando el parteaguas natural de la isla; Pedraplén local sobre el manglar para la construcción del vial a Punta Periquillo en la zona de comunicación entre la laguna interior que protege la Playa La Salina y el mar abierto; Pista aérea regional sobre las superficies de excavación resultantes de la explotación de una cantera sin ningún otro tipo de uso funcional posterior.  

3. Estadio de recuperación de los ambientes naturales deteriorados (actual), con lo cual se relacionan proyectos de rehabilitación paisajística, proyectos de monitoreo e inspección ambiental a la dinámica litoral, entre otros, y el proyecto de desarrollo de la planta turística del destino.  

En base al estudio predictivo de los impactos potenciales asociados al esquema de desarrollo turístico deseado para Cayo Las Brujas, es posible pronosticar la transformación de un ambiente natural y antropo-natural rehabilitado, hacia un espacio turístico no masificado basado en el concepto de playa plus, con tendencia a un bajo fondo de impactos ambientales y a la recuperación de los niveles de funcionalidad y naturalidad paisajística empobrecidos.

La caracterización del modelo de desarrollo turístico de Cayo Las Brujas en términos de impactos, refleja un alto consumo del espacio natural para diferentes usos turístico recreativos y de apoyo a los mismos. Esta situación se visualiza nítidamente en el trazado de la infraestructura regional para la circulación vial terrestre y aérea, por lo que esta pequeña isla se convierte en el núcleo de articulación del sistema de movilidad espacial interna dentro del   contexto regional.

Tomando en consideración la causalidad localizacional de la planta turística en vínculo al litoral norte, se advierte que la misma recibirá los cambios potenciales por ocupación que se identifican seguidamente: modificación del sustrato; variaciones microclimáticas; alteración del régimen hídrico superficial; cambio en la estructura y composición de la vegetación; cambio en la dinámica regenerativa; reducción y pérdida de especies; reducción, cambio y fragmentación de hábitat; cambio en la conducta animal y dependencia; irritación de la vida silvestre; disturbio de los sonidos naturales; cambio en la imagen visual del paisaje; concentración humana en determinados lugares y horarios del día; surgimiento de senderos espontáneos y cicatrices antrópicas; y modificación del uso económico de la tierra de improductivo a productivo.

Ante estos cambios pueden preverse situaciones de deterioro caracterizadas por impactos adversos relacionados con: afectación a los recursos y condiciones ambientales naturales; empobrecimiento de hábitat naturales; privatización del uso y disfrute público del espacio; así como conflictos socioculturales, y económicos regionales. En función de los mismos será necesario elaborar el plan de manejo de impactos para las diferentes fases de implementación de los proyectos a insertarse en el destino.

Relaciones geoespaciales e impactos de difusión

La zona turística del litoral suroeste de la Isla de Cozumel establece vínculos espaciales de proximidad con áreas de atractivos histórico culturales y naturales distribuidos por el resto de la isla, los cuales intentan diversificar el producto turístico y redistribuir espacialmente las demandas. Con respecto al primero se generan flujos opcionales orientados hacia las ruinas mayas, y a la ciudad de San Miguel de Cozumel, caracterizada por una apreciable "turistificación", la cual hace difícil reconocer la verdadera identidad del destino en su dimensión sociocultural. Las áreas con propuestas de modalidades vinculadas a la naturaleza se localizan hacia la costa oriental y sur de la isla, las cuales están caracterizadas por playas naturales con muy bajo nivel de ocupación por instalaciones y negocios turísticos.

Tomando como referencia los estudios realizados por A. Sánchez Crispín y E. Propín se advierten los fuertes lazos que se establecen entre la economía turística de Cozumel y el exterior (Sánchez Crispín y Propín 2003). En el contexto regional las dependencias geoespaciales del turismo, según origen de los turistas y nexos comerciales, presentan un marcado vínculo con otros territorios, principalmente internacionales, frente a débiles o inexistentes lazos con el resto del territorio nacional mexicano .

En el caso de Cayo Las Brujas los vínculos espaciales de proximidad son menos apreciables. Por lo general, no se generan fuertes desplazamientos de visitantes hacia otros espacios locales, como pudieran ser los atractivos cayos Santa María o Los Ensenachos a pesar de su gran belleza, debido a la limitada diferenciación de la oferta de Sol y Playa dentro del   grupo insular del cual forma parte. En cambio, las relaciones espaciales con tierra firme son mucho más sólidas, dada la proximidad a la ciudad marinera de Caibarién y a la ciudad histórica-cultural de Remedios, Patrimonio Nacional. Estos atractivos generan una importante demanda orientada desde el área insular, convirtiéndose de esta forma el pedarplén en un importante corredor turístico.

En ambos casos se identifican importantes impactos de difusión, ya que estos escenarios asumen, aunque en diferentes niveles de compromiso actual, importantes funciones como: núcleos de atracción de fuentes de empleo y espacios generadores de fuertes vínculos económico-financieros entre la economía turística local y el entorno regional e internacional.

Proyección estratégica para la gestión del desarrollo sostenible en cayo Las Brujas

El análisis comparativo de las estrategias adoptadas en diferentes destinos turísticos (Osácar, López y Vilaginés 2005) puede constituirse en una herramienta de gran valor para gestionar la sostenibilidad. Bajo esta perspectiva, la proyección estratégica de Cayo Las Brujas incorpora las experiencias acumuladas en Cozumel, cuyo cuestionamiento parte del hecho de que e l Plan Estratégico de Quintana Roo 2000-2005 no incluyó acciones para el desarrollo turístico de este destino (Alvarado, Farmer y Palafox 2005).  

En el caso de Cayo Las Brujas, como garantía para proyectar la progresiva consolidación de estrategias de gestión orientadas hacia formas de turismo sostenible, es necesario tomar en consideración los puntos fuertes y débiles que caracterizan su problemática actual.   

Con este fin se identifican las principales debilidades que deberán ser consideradas para promover la gestión turística del destino sobre bases sostenibles, las cuales corresponden a: Alta fragilidad ecológica y situaciones de deterioro ambiental en áreas del cayo; Baja calidad y variedad de servicios turísticos; Insuficiente formación profesional en materia de medio ambiente y desarrollo sostenible; Producto turístico de naturaleza incompleto y poco diferenciado; Reducido potencial en áreas para sostener la infraestructura turística y de apoyo; Insuficiente promoción turística basada en los atractivos ambientales que distinguen la oferta; Limitadas fuentes de abasto de agua potable; Presencia de plagas de mosquitos y jejenes asociados a zonas palustres; Escasa diversificación de mercados; y Déficit de instalaciones y facilidades en áreas de la playa.

De igual forma, se identifican las principales fortalezas que deberán ser consideradas para potenciar la gestión turística del destino sobre bases sostenibles, las cuales corresponden a : Playas marinas de arenas de gran belleza natural; Amabilidad y buen trato por parte del personal de contacto; Seguridad y tranquilidad del destino; Paisajes naturales de alto valor estético, con gran variedad de aves y reptiles; Fondos marinos de gran atractivo; Tipología y confort del alojamiento turístico construido; Interés creciente de las autoridades y empresas locales por el desarrollo sostenible; Carácter insular del destino con sensaciones de aislamiento geográfico en las zonas de uso turístico; y Localización en el cayo de la infraestructura regional de apoyo al turismo.

Tomando en consideración el diagnóstico estratégico que integra las fortalezas y debilidades internas del espacio local, respecto a las oportunidades y amenazas condicionadas por el entorno competitivo, se plantea el siguiente problema estratégico como punto de partida para la proyección del destino.

Mientras exista insuficiente formación profesional en materia de medio ambiente y desarrollo sostenible y escasa promoción turística basada en los atractivos ambientales que distinguen la oferta; unido a la ubicación en un entorno comercial potencialmente muy competitivo, con insuficiente reconocimiento internacional del espacio local y regional; no se podrá aprovechar la inclusión del destino en una región especial de desarrollo sostenible y el posicionamiento internacional del Caribe como Zona de Turismo Sostenible; a pesar de disponer de p layas turísticas de gran belleza natural y f ondos marinos de gran atractivo.

Atendiendo a la lectura crítica del modelo de desarrollo turístico de la Isla de Cozumel, y al diagnóstico actual de Cayo Las Brujas, es necesario desarrollar las recomendaciones siguientes como estrategias generales para la gestión de la sostenibilidad del destino. Las mismas deberán estar basadas en el concepto de playa plus y el fomento de   la calidad ambiental ante el escenario futuro de desarrollo sostenible, prestando especial atención a los atractivos que relacionan las modalidades del turismo de Sol y Playa con los elementos espaciales de base del ambiente costero natural. Las mismas corresponden a:  

* Capacitar en materia de medio ambiente y desarrollo sostenible a los actores sociales implicados con la gestión y funcionamiento del destino.

* Formular bajo los principios del autodesarrollo los indicadores geoespaciales de turismo sostenible para la gestión optimizada del destino local.

* Actualizar y enriquecer el inventario de los atractivos turísticos de implantación geoespacial orientados a la gestión turística del destino.

* Mantener un alto grado de naturalidad en las playas para garantizar el funcionamiento óptimo del sistema costero.

* Controlar los flujos turísticos sobre el espacio litoral en función de los problemas locales del destino.

* Evitar la fragmentación del litoral y favorecer la libre circulación de los bañistas que visitan el destino.

* Evitar construcciones en varios niveles que rompan con la armonía del sistema costero desde el punto de vista estético, funcional y conservativo.

* Promover soluciones alternativas y facilidades que eviten la saturación estacional de los recursos y servicios localizados sobre el litoral.

* Establecer un programa integral de manejo para la observación de los corales y otras formas de vida marina.

* Diversificar la oferta turística a partir de los valores de la naturaleza y reorientarla hacia nuevos mercados emisores.

* Estimular la recuperación de tradiciones y costumbres locales, promoviendo acciones que favorezcan las sanas relaciones turista anfitrión.

* Potenciar las variables relativas al espacio local que enriquecen la experiencia turística de los visitantes.

* Estructurar la comunicación promocional turística del destino sobre la base de los atractivos ambientales.

* Implicar la comunidad local con acciones de desarrollo turístico endógeno y participativo.

Consideraciones finales

Se hace oportuno reconocer finalmente que el tratamiento sistémico a la problemática de la producción del espacio turístico litoral en ambientes sensibles, es aun insuficiente, tanto en el ámbito internacional como en los casos particulares de México y Cuba. La literatura consultada como marco referencial de estudio reporta enfoques conceptuales, procedimentales y experiencias prácticas proyectadas desde disímiles perspectivas, lo cual demanda un mayor esfuerzo investigativo orientado a la obtención de información científica y sistematización de nuevos patrones de actuación comprometidos con la gestión de los destinos locales sobre bases sostenibles.  

Como resultado del estudio presentado se comprueba la factibilidad de la metodología construida para los casos contrastados y sus potencialidades de implementación en situaciones semejantes. En tal sentido, el enfoque metodológico conformado para cubrir la problemática identificada se basó en la selección de los destinos y análisis de la singularidad que los identifica; el estudio de su espacio y los vínculos regionales que potencia; y la propuesta de recomendaciones estratégicas para la consolidación de un modelo de desarrollo turístico sostenible en ambientes sensibles.

Atendiendo a la interpretación global del contexto turístico contemporáneo, se evidencia que numerosos modelos de implantación geoespacial del turismo litoral, con énfasis particular en las modalidades de sol y playa tradicional y buceo masificado, están caracterizados por rasgos de insostenibilidad expresados como impactos adversos. Dicha situación conduce a la descomercialización progresiva de los destinos que operan estos tipos de turismo, a causa de la pérdida de su atractividad.

Sobre la base del análisis comparado entre la costa suroeste de la Isla de Cozumel y el litoral norte de Cayo Las Brujas, se confirma que el estudio geoespacial del proceso de producción del turismo experimentado por un destino tradicional consolidado, se constituye en valioso sistema de referencia para el estudio comparativo respecto a un destino en formación con rasgos similares, toda vez que la interpretación de los indicadores de insostenibilidad reconocidos y de los aspectos potencializadores de la sostenibilidad, favorecen el acercamiento comprensivo al modelo turístico deseado.  

Dicho enfoque metodológico queda demostrado mediante el análisis de un modelo turístico litoral de génesis espontáneo, promovido por más de tres décadas en el oeste de Cozumel. Ello permite aseverar que se trata de la consolidación de un desarrollo tradicional con marcada especialización turística, asociada en términos de producción de espacio a un alto fondo de impacto ambiental, sociocultural y económico, con efectos adversos para el contexto local y su entorno regional. Por tanto, la situación hacia la que ha avanzado el destino impone la necesidad de reorientar estratégicamente usos y funciones del espacio local hacia la sostenibilidad.  

Consecuente con el escenario comparado constituido se reconoce que las características geoespaciales de Cayo Las Brujas, dado su carácter de polo turístico en formación, están asociadas a un proyecto regional de planificación ambiental que hereda una problemática caracterizada por situaciones locales de deterioro ambiental. Este h a derivado recientemente en un desarrollo turístico ajustado a la fase inicial de formación del destino, bajo la conceptualización de un modelo del tipo neogénico y especializado en la modalidad de Playa Plus. En tal sentido, deberá reforzarse la dimensión de los a tractivos geoespaciales que relacionan esta modalidad turística con los elementos litorales de base.

La interpretación de las diferentes etapas del proceso de producción geoespacial del turismo en Cozumel y el reconocimiento a la individualidad de Cayo Las Brujas, permitieron conformar un diagnóstico situacional estratégico orientador del desarrollo prospectivo de este último. Según análisis interno de las fortalezas y debilidades del destino Cayo Las Brujas, respecto al análisis externo de las oportunidades y amenazas del mercado, se focalizó como elementos claves del problema estratégico los aspectos relativos a formación profesional, promoción turística y entorno comercial. Estos limitan los beneficios de su inclusión en una de las regiones especiales de desarrollo sostenible de Cuba y el posicionamiento internacional del Caribe como Zona de Turismo Sostenible, a pesar de disponer de p layas turísticas de gran belleza natural y f ondos marinos de singulares atractivos.

Partiendo del diagnóstico geoespacial de Cayo Las Brujas se advierte la necesidad de estructurar la p royección estratégica del destino desde una perspectiva participativa para avanzar hacia una gestión responsable del desarrollo local. La misma devendrá en instrumento facilitador de las acciones para potenciar la consolidación de un modelo turístico sostenible a mediano y largo plazo, lo cual presupone el posicionamiento del destino basado en los atributos que representan la identidad natural y cultural condicionada a su espacio litoral.

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Recibido el 12 de octubre de 2005.
Correcciones recibidas el 27 de noviembre de 2005.
Aceptado el 02 de diciembre de 2005.
Arbitrado anónimamente