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Estudios y perspectivas en turismo

versión On-line ISSN 1851-1732

Estud. perspect. tur. v.16 n.2 Ciudad Autónoma de Buenos Aires abr./jun. 2007

 

Variabilidad estacional del mercado turístico en Andalucía

Jesús Manuel López Bonilla* y Luis Miguel López Bonilla**

*Licenciado en Ciencias Económicas y Empresariales y Diplomado en Turismo por la Universidad de Sevilla (España) donde se desempeña desde octubre de 1999 y ha impartido docencia en distintas asignaturas correspondientes al área de Comercialización e Investigación de Mercados y otras relacionadas con materias de turismo como Marketing Turístico y Promoción Turística en cuyo campo de investigación se ha especializado. E-mail: lopezbon@us.es
**Doctor en Ciencias Económicas y Empresariales por la Universidad de Sevilla (España). Profesor Titular de la Universidad de Sevilla donde imparte diversas asignaturas correspondientes al área de Comercialización e Investigación de Mercados como Investigación Comercial, Política Comercial y Marketing de Servicios especializándose en el estudio de las innovaciones de servicios. E-mail: luismi@us.es

Resumen: La estacionalidad del mercado turístico es una materia de estudio muy relevante para los responsables de marketing de las organizaciones y destinos turísticos. En el presente trabajo se trata de analizar la estacionalidad de la demanda turística de Andalucía (España) y, especialmente, de las provincias andaluzas. Se va a comprobar los niveles de estacionalidad de la demanda turística en función de distintas variables, de forma independiente, como son el número de visitantes, los días de estancia media y el gasto medio por turista. Entre los resultados obtenidos se observa que la estacionalidad de la demanda turística en Andalucía, en su conjunto, ha aumentado en cada una de las tres variables estudiadas y su evolución se guía por el modelo de turismo de sol y playa. Pero también hay varias provincias que presentan unos resultados diferentes, atendiendo a unas características particulares en cada caso.

Palabras clave: Estacionalidad; Demanda turística; Destino turístico.

Abstract: Seasonality of the Tourist Market in Andalusia. The seasonal concentration in tourism demand is very important to the marketers of enterprises and destinations. The main purpose of this paper is to analyse seasonality in tourism demand in Andalusia (Spain) and to pay particular attention to andalusian provinces. The seasonality in tourism demand with regard to the number of tourists, the average days of stay and the average expenditure of tourist is analysed. The results suggest that seasonality in tourism demand in Andalusia increases in this three variables and its trend is based on the model of tourism of sun and beach. But there are several provinces have different results, in accordance with their specific characteristics.

Key words: Seasonality; Tourism demand; Destinations.

INTRODUCCIÓN

La estacionalidad de la demanda turística es una materia de estudio que surgió a partir del desarrollo del turismo de masas en la década de 1970. Como subrayan Rey, Revilla, Gil y López (2004:87), la estacionalidad es una de las características definitorias de la actividad turística. Sin embargo, como señala Allcock (1994:86), su aceptación generalizada como un rasgo inevitable dentro del sector ha derivado en una clara inhibición investigadora, por lo que las dimensiones teóricas de este fenómeno permanecen relativamente inexploradas desde el primer trabajo seminal realizado por Bar-On en 1975.

En el sector turístico es difícil encontrar niveles uniformes de la demanda. La estacionalidad se refiere a la variación de la demanda experimentada a través de las estaciones del año. Se caracteriza por largos períodos de tiempo de baja demanda y por cortos períodos de una excesiva demanda. Se ha convertido en un problema de larga duración que afecta a muchas actividades y a muchos destinos turísticos y una cuestión muy relevante a tener en consideración por los gestores turísticos. En concreto, Lanquar (2001:103-4) sostiene que la estacionalidad es una preocupación constante de los responsables de marketing de los destinos turísticos que buscan programas específicos para mantenerla dentro de unos límites. En este sentido, hacer frente a la estacionalidad es una de las aspiraciones y objetivos más comunes de los planes de desarrollo turístico. Roselló, Riera y Sausó (2004:698) extienden este esfuerzo por reducir este fenómeno a los sectores tanto público como privado debido a sus implicaciones en el empleo y la inversión.

La mayoría de la literatura académica, especialmente tratada desde una perspectiva económica, sugiere que la estacionalidad de la demanda debe ser considerada como un problema significativo al que hay que buscar respuestas. Pero es un fenómeno que no es exclusivo de la actividad turística sino que se extiende hacia otros sectores económicos, es decir, abarca un amplio rango de productos que son demandados por los consumidores. En el contexto del turismo, Allcock (1994:86) entiende que es la tendencia de los flujos turísticos en períodos relativamente cortos del año.

En el presente trabajo se pretende analizar la estacionalidad de la demanda turística de Andalucía (España) y, más concretamente, de las provincias andaluzas. Para ello se utilizaron las informaciones periódicas que ofrecen los organismos públicos responsables en materia de turismo y, sobre todo, del Instituto de Estadística de Andalucía. Se va a comprobar el grado de estacionalidad de las provincias andaluzas en un período de tiempo comprendido entre 1999 y 2003. Asimismo, se va a centrar en aquellos aspectos relacionados con la estacionalidad que han sido tratados escasamente en la literatura. En general, se suele hablar de la estacionalidad respecto al número de visitantes que acude a un destino turístico, pero no se presta atención a otra serie de variables que pueden estar afectadas por este fenómeno.

REVISIÓN DE LA LITERATURA

El estudio de la estacionalidad es un aspecto básico dentro de la investigación en turismo. Sin pretender ser exhaustivos sobre todos los trabajos realizados sobre la materia, puede ser interesante resaltar brevemente las líneas de investigación que se han desarrollado con el objeto de disponer de una visión amplia de los contenidos tratados, así como de situar el enfoque del presente trabajo.

En este epígrafe se van a utilizar, a modo de guía, dos trabajos recientes que han realizado sendas revisiones del estudio de la estacionalidad. El primero de ellos, el análisis de Koenig y Bischoff (2004) enumera seis aspectos de interés tratados en la literatura como son las definiciones de la estacionalidad, sus causas, sus impactos, las implicaciones políticas, el comportamiento de los turistas y las técnicas de medición de la estacionalidad. El otro trabajo de revisión es de Andriotis (2005) que establece tres aspectos fundamentales en el estudio de esta materia que son las causas, los problemas y las estrategias para resolver la estacionalidad. En la presente revisión se ha optado por delimitar cuatro cuestiones principales atendiendo a su mayor actualidad y su mayor proyección de futuro. Estos contenidos son los siguientes: (1) los factores determinantes de la estacionalidad; (2) los efectos provocados; (3) las estrategias e implicaciones políticas; y (4) la medición de la estacionalidad. A continuación, se hace balance de cada uno de ellos.

Los factores determinantes de la estacionalidad son variados. Como señala Allcock (1994:86), el trabajo seminal de BarOn distingue entre estacionalidad natural y estacionalidad institucional en función de las causas que la originan estando relacionadas básicamente con el tiempo atmosférico y con los valores culturales, respectivamente. En este sentido, Butler (1994:332) identifica cinco factores principales como son: (1) la climatología; (2) las decisiones personales en el ámbito de lo social, religioso o cultural; (3) la presión social o la moda; (4) las temporadas deportivas; y (5) la inercia o la tradición. Baum y Hagen (1999:300) incorporan un nuevo factor determinante a las cuatro causas indicadas anteriormente que son las restricciones del lado de la oferta como pueden ser la disponibilidad laboral, es decir, los trabajadores pueden tener un menor interés en estar ocupados en períodos estivales porque coinciden con las vacaciones escolares.

Los efectos que provocan las variaciones estacionales también son muy diversos. Se pueden citar los siguientes: (1) efectos económicos que se centran especialmente sobre la pérdida de rentabilidad y la ineficiencia de los recursos (Georgantzas 2003; Getz y Nilson 2004; Roselló Riera y Sausó 2004); (2) efectos laborales que constituyen una categoría independiente a la anterior ya que adquieren una gran relevancia como para ser considerados de forma autónoma (Ashworth y Thomas 1999; Krakover 2000); (3) efectos ecológicos que incluyen por ejemplo el deterioro de la vegetación, los trastornos en la fauna y la erosión física del territorio (Lusseau y Higham 2004); (4) efectos socioculturales, que están relacionados principalmente con el impacto sobre la comunidad receptora de turismo, aunque abarcan también a los visitantes (Waitt 2003; Kuvan y Akan 2005).

 La regla general es considerar los efectos como aspectos negativos aunque algunos autores señalan que hay que valorar igualmente sus ventajas. De este modo los períodos de temporada baja favorecen por ejemplo la recuperación ecológica y sociocultural (Higham y Hinch 2002) o bien el mantenimiento y la reforma de las instalaciones turísticas (Grant, Human y Le Pelley 1997). Los períodos de temporada alta facilitan por ejemplo, la incorporación de trabajadores discontinuos como son los estudiantes (Mourdoukoutas 1988).

Las estrategias desarrolladas para hacer frente a la estacionalidad están generalmente ligadas a las directrices que marcan las administraciones públicas que ostentan la representación de un destino turístico con el objeto de reducir los efectos nocivos de las variaciones estacionales. No obstante, hay que tener en cuenta que la planificación turística debe estar consensuada por las organizaciones públicas y privadas que pertenecen a un destino turístico. Las tres estrategias más utilizadas, como señala Andriotis (2005:210), son la diversificación del producto, la segmentación de mercado y la diferenciación de precios.

Allcock (1994:89) destaca el predominio en la práctica de una de las estrategias que es la diversificación del producto, es decir, se trata de crear productos alternativos para atraer a los consumidores potenciales. Baum y Hagen (1999:304) mencionan también la diversificación del producto y la segmentación del mercado pero añaden otros dos tipos de iniciativas que no son excluyentes entre sí y posible de llevar a cabo en los destinos turísticos periférico. Estas dos iniciativas se refieren al desarrollo de eventos y festivales de carácter cultural, religioso o deportivo que se manifiestan durante una duración finita, preferiblemente en temporadas bajas, y la respuesta estructural y ambiental de los destinos turísticos a través de incentivos del sector público para mantener la oferta de determinados servicios. No obstante se debe distinguir entre las estrategias y las acciones concretas que desarrollan esas estrategias. Estas dos últimas iniciativas se identifican con acciones determinadas que se engloban en una estrategia de promoción turística. Precisamente se hace notar que la promoción turística que representa una de las variables integrantes -junto con el producto, el precio y la distribución turísticas- de las estrategias de marketing-mix es un mecanismo muy utilizado para afrontar la estacionalidad a pesar de la escasa atención académica que recibe.

El cuarto y último aspecto se refiere a la medición de la estacionalidad. Koenig y Bischoff (2004:16) comentan que la capacidad de cuantificar el grado de estacionalidad es un prerrequisito obligado para muchos de los trabajos relacionados con esta materia, aunque son relativamente pocos los autores que examinan la manera de cuantificar y comparar los modelos empíricos. Como asegura Fernández (2003:333), el enfoque más frecuente en la medición de la estacionalidad del turismo consiste en la estimación de factores estacionales en las series temporales, ya sea usando desviaciones respecto a las medias móviles o a través de variables dummy en regresiones lineales múltiples. Unos trabajos se han centrado en medir la estacionalidad de una o varias zonas geográficas (Aguiló y Sastre 1984; Ramón y Abellán 1997; Nieto y Amate 2000) y otros trabajos se han dedicado a proponer modelos representativos de la estacionalidad (González y Moral 1996; Lim y McAleer 2000, 2001; Kim y Moosa 2001; Goh y Law 2002). Un menor grado de atención han recibido los estudios realizados sobre la idoneidad de las propias técnicas de medida (Wanhill 1980; Lundtorp 2001; Koenig y Bischoff 2003; Tsitouras 2004).

Precisamente el presente trabajo se enmarca en esta última línea de investigación. Se incluye concretamente en el contenido de la medición de la estacionalidad tratando de comprobar la concentración estacional de las distintas provincias que componen la Comunidad Autónoma de Andalucía durante un período de tiempo determinado y desde una perspectiva más amplia de lo que se ha estudiado habitualmente en cuanto a las variables de análisis tratadas.

LA ESTACIONALIDAD DE LA DEMANDA TURÍSTICA EN ANDALUCÍA

El Instituto de Estadística de Andalucía (IEA) presenta periódicamente la información sobre la estacionalidad de la demanda turística respecto a los establecimientos hoteleros de Andalucía. Estos datos están calculados en función de los meses del año. En este sentido, los índices de estacionalidad de la ocupación hotelera en Andalucía son inferiores a los índices de estacionalidad españoles manteniendo las diferencias en los cinco años estudiados. Aunque también es cierto que los niveles de estacionalidad andaluces han crecido levemente durante este período, mientras que en todo el territorio español ha ocurrido justo lo contrario. Destaca especialmente el menor índice de estacionalidad de los visitantes extranjeros en Andalucía en relación a los visitantes extranjeros en España (Tabla 1).

Tabla 1. Estacionalidad de la demanda turística de los establecimientos hoteleros en Andalucí

 

ANDALUCIA

ESPAÑA

Año

Total

Españoles

Extranjeros

Total

Españoles

Extranjeros

1999

0,191

0,201

0,192

0,236

0,195

0,263

2000

0,181

0,208

0,175

0,233

0,194

0,26

2001

0,195

0,216

0,192

0,236

0,195

0,266

2002

0,2

0,224

0,197

0,235

0,197

0,263

2003

0,204

0,227

0,198

0,244

0,21

0,269

Fuente: IEA

Siguiendo con el análisis de la estacionalidad en los establecimientos hoteleros, la comparación entre Andalucía y las principales Comunidades Autónomas a nivel turístico ofrece la oportunidad de comprobar que la estacionalidad es muy dispar. Hay zonas geográficas con unos elevados índices, como Baleares y Cataluña. Otras comunidades autónomas presentan unos índices muy reducidos, como Madrid y Canarias. Y también se encuentran otras zonas en una posición intermedia, como son la Comunidad Valenciana y Andalucía (Tabla 2). 

Tabla 2. Estacionalidad de la demanda turística de los establecimientos hoteleros en las CC.AA.

Año

Andalucía

Baleares

Canarias

Cataluña

Madrid

C.Valenciana

1999

0,191

0,398

0,050

0,380

0,072

0,168

2000

0,181

0,424

0,051

0,352

0,070

0,170

2001

0,195

0,432

0,049

0,354

0,058

0,167

2002

0,200

0,463

0,061

0,340

0,059

0,164

2003

0,204

0,479

0,059

0,346

0,053

0,184

Fuente: IEA

Los establecimientos hoteleros son los alojamientos turísticos más representativos en el sector turístico. En la Tabla 3 se observa la ocupación turística en los distintos alojamientos andaluces, donde los establecimientos hoteleros cubren aproximadamente la mitad de la demanda. La evolución de la participación de los alojamientos turísticos en el período de estudio ha mantenido una cierta homogeneidad, destacando sobre todo la reducción importante que han sufrido los establecimientos a tiempo compartido.

Tabla 3. Participación porcentual de los alojamientos turísticos en Andalucía

1999

2000

2001

2002

2003

Alojamiento hotelero

46,9

51

47

45,8

48,5

Pensión

8,4

8,6

8,8

11,9

8,3

Apartamento,  casa o chalet

Alquilado

13

11,7

11,3

9,1

11,1

Propiedad

11,6

8,9

10

10,7

9,6

Tiempo compartido

1,4

1,3

1,5

0,7

0,5

Amigos o familiares

11,5

11,2

12,2

14,1

13,9

Camping

3

3,1

3,8

4,1

3

Albergue

1,3

1,4

2,3

1,6

1,7

Otros

3

2,9

3,2

1,9

3,5

Total

100

100

100

100

100

Fuente: IEA

Si se tiene en cuenta la variación que se presenta respecto a los cuatro trimestres del año (ver Tabla 4) se puede observar que los alojamientos hoteleros andaluces son aquellos que están afectados por la estacionalidad en menor grado. En el lado opuesto se hallan los campings, los albergues, los alojamientos de tiempo compartido y los apartamentos alquilados.

Tabla 4. Coeficientes de variación de los alojamientos turísticos en Andalucía.

1999

2000

2001

2002

2003

Alojamiento hotelero

0,056

0,074

0,058

0,058

0,087

Pensión

0,069

0,371

0,143

0,209

0,257

Apartamento,  casa o chalet

Alquilado

0,156

0,202

0,286

0,271

0,421

Propiedad

0,179

0,151

0,075

0,069

0,217

Tiempo compartido

0,225

0,130

0,254

0,247

0,490

Amigos o familiares

0,101

0,076

0,150

0,059

0,143

Camping

0,515

0,228

0,499

0,492

0,492

Albergue

0,260

0,210

0,214

0,431

0,431

Otros

0,159

0,311

0,254

0,173

0,173

Fuente: Elaboración propia

Se observa que la estacionalidad de la demanda aparece en menor medida en los registros de turistas a través de los alojamientos hoteleros, aunque representan prácticamente la mitad de la ocupación turística. Por esta razón puede ser conveniente analizar en este trabajo el concepto de la estacionalidad desde una perspectiva más amplia y no sólo centrada en los alojamientos hoteleros contemplando el conjunto de tipos de estancia que realizan los turistas.

ESTACIONALIDAD DE LA DEMANDA TURÍSTICA POR PROVINCIAS

En primer lugar se considera oportuno identificar el incremento que han experimentado las provincias andaluzas durante el quinquenio estudiado. Para ello se calculó la tasa de crecimiento anual de cada provincia entre los años extremos 1999 y 2003, así como la tasa de crecimiento que se ha producido en cada trimestre del año. Respecto al crecimiento anual se destacan las provincias de Almería, con un 64% de incremento; Cádiz, con un aumento del 28%; y Córdoba, con un crecimiento del 19%. Asimismo, hay tres provincias que han reducido su número de visitantes en este período de tiempo, como son Granada, Jaén y Sevilla.

Por otra parte, los resultados obtenidos en Andalucía en su conjunto muestran un crecimiento importante en los dos trimestres más significativos (segundo y tercer trimestres) abriendo más la brecha con los otros dos trimestres que también experimentan aumentos quinquenales. Para tener una rápida visión de la situación actual de las provincias se puede comprobar la relación que tienen las tasas de crecimiento de cada provincia en cada trimestre con la tasa de crecimiento medio de Andalucía. De esta manera resulta que Almería es la provincia mejor situada con incrementos de visitantes superiores en todos los trimestres. En un segundo grupo se pueden identificar Cádiz y Málaga, con crecimientos destacados en el segundo y tercer trimestres. Un tercer grupo lo representarían Córdoba y Huelva, que presentan una gran ambigüedad en sus datos ya que aumentan en unos trimestres y disminuyen en otros; y un cuarto grupo estaría formado por Granada, Jaén y Sevilla que son las únicas provincias andaluzas que han tenido unas tasas de crecimiento anuales negativas. En concreto, Granada distribuye el número de visitantes desde el tercer trimestre hacia los dos primeros trimestres del año (Tabla 5).

Tabla 5. Crecimiento de la demanda turística en las provincias andaluzas (en %)

1 Trimestre

2 Trimestre

3 Trimestre

4 Trimestre

Anual

Almería

22,99

76,91

86,85

37,35

64,29

Cádiz

8,85

49,45

22,79

29,63

27,97

Córdoba

-18,88

47,47

53,26

-5,80

19,25

Granada

19,82

9,40

-28,56

1,34

-0,38

Huelva

10,23

70,03

-9,19

4,57

13,74

Jaén

-114,13

6,88

35,11

-2,32

-6,10

Málaga

18,25

-2,91

30,44

8,59

14,47

Sevilla

0,54

9,47

-11,86

-16,09

-3,79

Andalucía

8,48

18,68

22,98

7,47

15,88

Fuente: elaboración propia

A continuación se analizará la estacionalidad de la demanda turística que existe en las provincias andaluzas respecto a distintas variables. De forma generalizada, la estacionalidad se identifica en primer término con el número de visitantes que acude a un destino en épocas distintas del año. Pero también se podría calcular la estacionalidad de la demanda en función de otras variables más específicas como pueden ser las referidas a la procedencia, el tipo de alojamiento, las estancias medias, los motivos del viaje, la organización del viaje o el gasto medio diario de los turistas. 

El estudio de la estacionalidad se va a realizar considerando el trimestre como la unidad de medida básica. Se analizan estas tres variables: (1) el número de visitantes; (2) las estancias medias; y (3) el gasto medio diario por turista.  Para medir la estacionalidad se utiliza el índice de Gini, que considera las diferencias entre todos los pares de observaciones, es decir, los trimestres del año en nuestro caso. Como sugiere Fernández Morales (2003:333), el índice de Gini es posiblemente el indicador más usado en esta área. La fórmula de este instrumento de medida es la siguiente:

Esta es la fórmula original del índice de Gini, donde D es la desviación media de Gini, representando la media de las diferencias en valor absoluto de todos los pares de observaciones, mientras que`Y es la media aritmética. El valor mínimo del índice expresa una distribución igualitaria entre los trimestres del año y el valor máximo significa que aparece el mayor nivel de concentración estacional. Los índices obtenidos son inferiores cuando se utilizan datos más agregados, es decir, el uso de los datos trimestrales, por ejemplo, presenta unos índices más reducidos que el empleo de los datos mensuales (el índice de Gini anual de una serie trimestral varía entre 0 y 0,75, mientras que en series mensuales lo hace entre 0 y 0,9167). Esto se debe, como señala Fernández Morales (2003:334), a que los índices obtenidos en series trimestrales están imponiendo implícitamente una distribución igualitaria dentro de cada trimestre.

Estacionalidad según el número de turistas

El modelo de desarrollo turístico español está fundamentado en el turismo de sol y playa. Por ello resulta obvio que el período estival ostente una supremacía en cuanto al número de visitantes sobre el resto de las épocas del año. En Andalucía, los meses de julio, agosto y septiembre han pasado de suponer un 33,9% de los visitantes anuales en 1999 a un 36% en 2003. El resto de los trimestres del año mantienen unos porcentajes similares durante estos últimos cinco años, alcanzando el segundo trimestre en importancia (abril, mayo y junio) una cuota del 27%, seguido del último trimestre del año, con un porcentaje del 19,6%, y del primer trimestre, con una cifra del 17,4%. Esta misma tendencia está corroborada por la mayoría de las provincias excepto Córdoba, Granada y Sevilla. El principal período del año en número de visitantes para estas tres provincias es el segundo trimestre. En el caso de Córdoba los meses de abril, mayo y junio suponen el 32,3% de entrada de turistas en 2003; alcanzando el trimestre estival un 29,2% y el cuarto trimestre un 21,9%. En Sevilla el segundo trimestre tiene una cuota del 32,2% en 2003; el cuarto trimestre alcanza un 26,2% y los otros dos períodos tienen unas cifras cercanas al 21%. Granada presenta los datos más interesante respecto a los menores efectos de la estacionalidad ya que posee una cuota del 27,2% de visitantes en el segundo trimestre de 2003, un 25% en cada uno de los trimestres primero y tercero y un 22,7% en el cuarto trimestre del año.    

Se puede señalar en términos generales que las provincias andaluzas han mantenido su cuota de participación en cuanto al número de turistas que visita Andalucía desde 1999. Las excepciones a la tendencia mencionada están refrendadas en el lado positivo por Almería y Cádiz, que han pasado a ocupar la segunda y tercera posición de las provincias andaluzas más visitadas en 2003. En cambio, Sevilla y Jaén sufren un importante descenso en su cuota de participación (Tabla 6).

Tabla 6. Participación anual de las provincias andaluzas en número de turistas

1999

2000

2001

2002

2003

Almería

8,98

10,03

10,12

12,75

12,72

Cádiz

13,39

14,44

16,24

14,74

14,78

Córdoba

4,08

3,81

3,88

3,93

4,19

Granada

14,23

12

13,48

12,51

12,22

Huelva

6,58

6,63

7,38

6,27

6,45

Jaén

4,67

4,73

4,52

3,99

3,80

Málaga

37,66

38,35

35,67

36,94

37,18

Sevilla

10,43

10

8,72

8,86

8,66

Total

100

100

100

100

100

Fuente: Elaboración propia

En la Tabla 7 se observa que el crecimiento del número de visitantes en Almería también ha ido parejo al aumento de su tasa de estacionalidad que se sitúa actualmente en el mayor nivel en Andalucía. También Cádiz y Málaga presentan unos índices de estacionalidad altos. Todo ello se debe a la gran concentración del turismo de sol y playa en estas tres provincias. Por otro lado, Granada ofrece los mejores indicadores de reducción de la estacionalidad en este período de tiempo analizado. Asimismo, la estacionalidad provocada por el turismo en Sevilla es inferior a la media de la estacionalidad en Andalucía aunque hay que señalar en su contra que ha aumentado ligeramente en estos últimos años.

Tabla 7. Variabilidad trimestral del número de turistas en las provincias andaluzas

1999

2000

2001

2002

2003

Almería

0,191

0,379

0,361

0,483

0,447

Cádiz

0,340

0,288

0,333

0,303

0,358

Córdoba

0,061

0,118

0,229

0,159

0,215

Granada

0,147

0,109

0,119

0,054

0,045

Huelva

0,244

0,296

0,444

0,217

0,174

Jaén

0,067

0,207

0,131

0,146

0,235

Málaga

0,255

0,232

0,265

0,279

0,301

Sevilla

0,126

0,029

0,069

0,116

0,156

Andalucía

0,128

0,124

0,149

0,150

0,158

Fuente: Elaboración propia

Estacionalidad según la estancia media de turistas

Las estancias medias por turistas difieren de forma significativa en las provincias andaluzas, hecho que está relacionado con el tipo de turismo que domina en cada una de ellas. Así, las provincias donde se destaca el turismo de sol y playa como Almería, Cádiz, Huelva y Málaga, poseen un nivel de estancias media muy superior. En cambio las provincias interiores como Córdoba, Jaén y Sevilla tienen una cifra de estancias medias más reducida. Y Granada ocupa un lugar intermedio entre ambos grupos, ya que combina el turismo de sol y playa con el turismo de interior, siendo este último de mayor relevancia para la provincia. Las estancias medias por turistas en Andalucía se mantienen en los cinco años estudiados. La mayoría de las provincias ofrecen esta misma tendencia, aunque Almería y Córdoba aumentan su número de días de estancias, mientras que Huelva disminuye esta cifra de ocupación media (Tabla 8).

Tabla 8. Estancia media anual de los turistas en las provincias andaluzas (en nº de días)

1999

2000

2001

2002

2003

Almería

11

9,5

12,7

13,9

13,1

Cádiz

8,4

9,6

8,2

8,6

8,2

Córdoba

2,5

2,3

2,6

2,6

3,6

Granada

5,5

5,9

5,2

5,6

5,5

Huelva

9,8

8,8

10,5

9,9

8,9

Jaén

3,2

2,8

2,8

3,2

3,4

Málaga

12,1

13,1

15,4

14,8

12,7

Sevilla

3,2

3,8

5,1

3,9

3,7

Andalucía

10,6

11,1

11,4

11,7

10,4

Fuente: Elaboración propia

Respecto a los períodos del año concretos, en Andalucía los trimestres tercero y cuarto han aumentado los días de estancia medios de los turistas en los últimos años, mientras que los otros dos trimestres del año han descendido sus cifras. La mayoría de provincias presentan también una situación similar en la que hay un cierto equilibrio entre las épocas de subida y descenso del número de días de estancia. En Córdoba y Sevilla se aumentan los días de estancia media en todos los períodos del año, mientras que en Málaga sólo hay un incremento en el ultimo trimestre del año.

Una de las principales razones que pueden explicar las diferencias existentes entre las estancias medias de los turistas en relación a los trimestres del año hay que buscarla en la generalización de las vacaciones de un porcentaje significativo de la población mundial, que las disfruta en verano. Por lo tanto, se podría pensar que los meses estivales son los que poseen un mayor número de estancias medias. Esto se corrobora en cinco de las provincias andaluzas. Concretamente, en Córdoba y Granada tienden a incrementarse el número de estancias en el último trimestre del año mientras que la media de estancia de los trimestres primero y cuarto supera al tercer trimestre en Málaga (Tabla 9).

Tabla 9. Variabilidad de la estancia media anual de los turistas en las provincias andaluzas

1999

2000

2001

2002

2003

Almería

0,085

0,071

0,123

0,165

0,135

Cádiz

0,138

0,186

0,101

0,163

0,230

Córdoba

0,073

0,050

0,036

0,031

0,142

Granada

0,123

0,067

0,123

0,068

0,089

Huelva

0,245

0,261

0,273

0,225

0,283

Jaén

0,084

0,106

0,121

0,097

0,189

Málaga

0,079

0,076

0,079

0,040

0,089

Sevilla

0,025

0,059

0,070

0,014

0,146

Andalucía

0,083

0,053

0,095

0,077

0,116

Fuente: Elaboración propia

La variabilidad trimestral de las estancias medias de los visitantes en Andalucía ascendió levemente en el período de tiempo estudiado. Los mayores índices de variación trimestral los ostentan Huelva y Cádiz. Por el contrario, Granada y Málaga presentan los índices más reducidos. Precisamente lo más significativo es que la provincia de Málaga posee un elevado índice de estacionalidad en cuanto al número de visitantes, pero mantiene un nivel homogéneo respecto al número de estancias medias durante todo el año.    

Estacionalidad según el gasto medio por turista

El gasto medio diario por turista ha aumentado progresivamente en Andalucía en los últimos cinco años (Tabla 10). El porcentaje de incremento entre los años 1999 y 2003 fue del 8,40%. Pero el crecimiento de gasto medio por turista ha sido desigual en las provincias andaluzas. De esta manera Jaén y Cádiz experimentan subidas del 74,85% y del 42,61% respectivamente. Córdoba, Huelva y Sevilla aumentan el nivel de gasto en torno a un 20% mientras que Granada se mantiene en cifras similares y Málaga se recupera en 2003 de un continuo descenso del nivel de gasto medio por visitante producido en estos años.

Tabla 10. Gasto medio diario por turista (en euros)

1999

2000

2001

2002

2003

Almería

30,57

35,11

34,91

33,50

36,62

Cádiz

40,01

45,58

54,20

55,72

57,06

Córdoba

41,80

59,62

53,36

55,26

50,94

Granada

49,76

45,80

46,66

49,32

50,80

Huelva

27,22

29,84

33,58

33,55

32,95

Jaén

30,69

40,59

41,19

43,52

53,66

Málaga

43,12

36,48

33,32

31,83

36,50

Sevilla

57,39

58,07

67,61

65,40

67,80

Andalucía

43,32

43,33

44,02

44,49

46,86

Fuente: Elaboración propia

En cuanto al gasto medio por turista relativo a los trimestres del año, se interpreta que el mayor movimiento de turistas en un período de tiempo determinado equivale a un menor gasto medio debido a que acuden visitantes con una mayor amplitud en sus niveles de renta. Esto se corrobora de forma evidente en Andalucía donde los meses de verano indican, con diferencia, un menor gasto medio por visitante (en concreto, en 2003, el gasto medio es de 41,42 € en verano, mientras que en los otros trimestres el gasto medio oscila entre los 47,37 € del primer trimestre y los 52,88 € del cuarto trimestre). Asimismo, es el único valor que se mantiene prácticamente igual durante los cinco años de estudio mientras que en los otros períodos de tiempo se aumentan los niveles de gasto medio. Esto también sucede en casi todas las provincias andaluzas a excepción de Huelva y Málaga donde el período estival supone el segundo mejor nivel de gasto medio por turista. En las otras seis provincias se distingue claramente que en el verano es donde se produce un menor gasto medio de los visitantes.

Por otra parte, el período de tiempo en el que aparece un mayor nivel de gasto medio por turista se corresponde con el cuarto trimestre del año, que en todas las provincias andaluzas ocupa el primer o segundo lugar entre todos los períodos del año (Tabla 11).

Tabla 11. Variabilidad trimestral del gasto medio por turista

1999

2000

2001

2002

2003

Almería

0,066

0,047

0,063

0,056

0,100

Cádiz

0,058

0,076

0,051

0,053

0,071

Córdoba

0,079

0,072

0,077

0,044

0,104

Granada

0,004

0,087

0,094

0,060

0,062

Huelva

0,040

0,086

0,093

0,078

0,057

Jaén

0,051

0,050

0,032

0,030

0,084

Málaga

0,022

0,031

0,042

0,048

0,065

Sevilla

0,036

0,075

0,060

0,050

0,072

Andalucía

0,020

0,036

0,037

0,041

0,047

Fuente: Elaboración propia

El cálculo de los indicadores de la variabilidad entre las distintas épocas del año ofrece como primera información que en Andalucía ha ido creciendo suavemente en los últimos años. Así sucede también en cada una de las provincias andaluzas. Lógicamente, habría que tener en cuenta la evolución de los índices de precios de los productos turísticos a lo largo de estos cinco años en cada provincia para poder interpretar mejor los resultados obtenidos. Nos limitamos a señalar que las mayores variaciones trimestrales se han producido en Córdoba y Almería, mientras que los mayores niveles de homogeneidad en el gasto medio se han dado en Huelva, Granada y Málaga.

SITUACIÓN ACTUAL DE LA ESTACIONALIDAD DE LA DEMANDA TURÍSTICA

Para terminar, es conveniente observar la situación actual de la estacionalidad en Andalucía. Para ello se utilizarán únicamente los datos del último año. Asimismo se aplica el Escalamiento Multidimensional, técnica de análisis multivariante que permite representar las proximidades o distancias entre un conjunto de objetos en un espacio de baja dimensionalidad. Se utilizó el programa estadístico SPSS versión 12. Los resultados presentan una elevada fiabilidad y se recogen en el Gráfico 1.

Gráfico 1. Distancias de las variaciones estacionales de las regiones españolas en 2003

Se puede establecer diversas tipologías de la estacionalidad en las distintas zonas geográficas. Se aprecia que el eje de coordenadas está centrado, especialmente, en las dos variables principales. La línea horizontal representa la variación estacional respecto al número de turistas, mientras que la línea vertical refleja la variabilidad por las estancias medias. De este modo, existen unos niveles estacionales muy altos en relación al número de turistas, como sucede con gran similitud en Almería y Málaga (en el gráfico aparecen ambas provincias solapadas). Córdoba se sitúa en este mismo cuadrante, pero sus indicadores son más moderados en el número de turistas y más elevados, en términos relativos, en la estancia media y en el gasto medio. Otro grupo de provincias está formado por Jaén y, sobre todo, Cádiz, que presentan unos índices estacionales altos en las dos variables principales. Andalucía sigue este mismo modelo. En un tercer cuadrante se incluyen Huelva y Sevilla, que poseen una estacionalidad elevada tan sólo respecto a la estancia media; y, finalmente Granada vuelve a ocupar la posición destacada que se basa en su reducida estacionalidad, en general.  

Llegado a este punto sería interesante realizar una descripción evolutiva de la estacionalidad de la demanda turística en Andalucía. De nuevo, se aplica la técnica del Escalamiento Multidimensional y los resultados que se obtienen aparecen en el Gráfico 2. Por lo tanto se pretende observar la evolución de la estacionalidad mediante una representación gráfica que muestre las posiciones relativas de cada una de las provincias andaluzas en función de los índices de variabilidad obtenidos durante los cinco años estudiados en cada una de las variables de demanda.

Gráfico 2. Distancias de las variaciones estacionales de las regiones españolas en 5 años

Se aprecia que las distintas provincias andaluzas presentan varios grupos de respuesta estacional durante el período de tiempo tratado. El primer conjunto de provincias lo representan Almería, Cádiz, Jaén y Málaga que reflejan unos niveles de estacionalidad elevados y crecientes en las tres variables durante el período de tiempo estudiado. Andalucía, en su conjunto, sigue un modelo similar. Córdoba se aproxima a este grupo en cuanto al aumento de la estacionalidad, aunque con unos niveles algo más bajos. Sevilla posee unos niveles estacionales más bajos que los anteriores y presenta una evolución estacional creciente, especialmente, en las variables de la estancia media y el gasto medio. Huelva responde también de manera distinta, ya que tiene una estacionalidad elevada y en aumento respecto a la estancia media, pero