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Estudios y perspectivas en turismo

versión On-line ISSN 1851-1732

Estud. perspect. tur. v.16 n.2 Ciudad Autónoma de Buenos Aires abr./jun. 2007

 

Acuerdo productivo local de base comunitaria y ecodesarrollo. Análisis de tres experiencias brasileñas

Carlos Alberto Cioce Sampaio*, Oklinger Montovanili Jr.**, Valdinho Pellin*** y Edgardo Oyarzún Méndez****

*Profesor Invitado del Centro de Estudios Ambientales (CEAM) de la Universidad Austral de Chile y Profesor de los Programas de Postgrado en Administración y Desarrollo Regional de la Universidad Regional de Blumenau (FURB), Brasil. E-mail: sampaio@furb.br
**Profesor y Coordinador del Programa de Postgrado en Desarrollo Regional de la Universidad Regional de Blumenau (FURB), Brasil. E-mail: oklinger@furb.br
***Investigador vinculado al Programa de Desarrollo Regional de la Universidad Regional de Blumenau (FURB), Brasil. E-mail: prof.pellin@tpa.com.br
****Director del Instituto de Turismo de La Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas de la Universidad Austral de Chile, Valdivia. E-mail: eoyarzun@uach.cl

Resumen: El Arreglo Productivo Local de Base Comunitaria (APL.Com) puede ser caracterizado como una institución capaz de incentivar procesos de integración territorial, basados en un esfuerzo de armonización entre dinámicas de cooperación y de competencia, que promueva una estrategia alternativa del desarrollo integrada y sensible a la complejidad de la problemática socio-ecológica contemporánea. El objetivo de este trabajo es evaluar experiencias brasileñas que pueden ser entendidas como acuerdos productivos locales de base comunitaria y experiencias de gestión de procesos participativos de ecodesarrollo.

Palabras clave : Turismo de base local; Ecodesarrollo; Acuerdo productivo local de base comunitaria.

Abstract: Local Productive Arrangement (LPA) and Eco-Development. Three Brazilian Experiences. Local productive arrangements (LPA) can be defined as institutions capable of encourage processes of territorial integration based on attempting to harmonize the dynamics of cooperation and competition, i.e. through institutional arrangements in which there is systemic competitiveness. The aim of this paper is to evaluate local production arrangement experiences which can be consider participatory management processes for the promotion of eco-development.

Key words: Local-based tourism; Eco-development; Local community based production arrangement.

INTRODUCCIÓN

La Organización Mundial del Turismo (OMT) considera turismo a todo tipo de desplazamiento fuera del lugar de residencia habitual por período superior a 24 horas e inferior a un año que no esté motivado por razones económicas (OMT 2004). Este concepto -que pone en primer plano a las personas que se desplazan en detrimento de aquellas que reciben a los visitantes y de la calidad socio-ecológico del área visitada- suscitando la profundización del debate sobre sus impactos actuales y sobre las perspectivas de superación de los mismos en el futuro. Para muchos estudiosos del problema este enfoque tiende a legitimar una caracterización "empresarial" de la actividad turística en la forma de un segmento de mercado cada vez más rentable y que ha presentado en los últimos tiempos un crecimiento vertiginoso en prácticamente todos los continentes.

Sin embargo, este boom de la promoción del turismo de masa asume para muchos críticos de la ideología materialista-consumista carácter de ilusión peligrosa. Ellos ponen énfasis en que los enfoques de política estratégica para el sector han asumido en los últimos tiempos una dirección exageradamente económica centrada en la acumulación de logros de corto plazo sin considerar los impactos negativos socio-ecológicos que amenazan también la viabilidad de estas prácticas en un horizonte de medio y largo plazo (Fortes y Sampaio 2003; Sampaio 2002). No es de extrañar que haya muchas comunidades receptivas localizadas en zonas costeras brasileñas que están sufriendo actualmente las consecuencias de la ocupación desordenada de los espacios costeros, la contaminación hídrica y la pérdida de la calidad de vida de la población en general. Además, en la medida en que el turismo en zonas costeras tiende a concentrarse durante los meses de verano, las comunidades de baja renta están siendo forzadas a convivir durante el resto del año con el desempleo o con el subempleo dentro de la concepción de mercado informal. Esto no invalida ciertamente el reconocimiento de oportunidades de complementación de renta que se sieguen abriendo en sectores de la construcción y alquiler de habitaciones y residencias. Sin embargo, tales opciones no  están siendo consideradas adecuadamente en las estadísticas oficiales del sector (Sachs 2003).

Los impactos socio-ecológicos destructivos del turismo de lujo no siempre llegan a ser visibles para el ciudadano común, pero los datos disponibles son extremadamente preocupantes. Por ejemplo, en el turismo de sol y playa algunos destinos costeros de los municipios brasileños Guarujá (São Paulo) y Cabo Frío (Río de Janeiro)  se tornarán no aptas para bañarse. Otros, que integran la ruta turística catarinense (Brasil), como Playa de los Ingleses, Florianópolis, y la playa del centro de Garopaba, llegaron a presentar durante el mes de enero de 2001 una concentración de heces fecales de aproximadamente 9.000/100ml del agua - considerada nueve veces más alta que el límite permitido por la legislación. Además, la Laguna de Conceição, Florianópolis, y la playa del centro del Balneario Camboriú presentaron en los veranos de 2000 y 2001 una concentración de heces fecales de aproximadamente 16.000/100ml de agua, es decir, dieciséis veces superior al índice considerado aceptable (Lins et al. en Vieira 2002).

Así, se hace imprescindible entender el fenómeno turístico desde una perspectiva no economicista o sistémica, es decir tener en cuenta el carácter interdependiente de las dimensiones psico-sociológica, socioeconómica, sociocultural, sociopolítica y ambiental de los sistemas sociales. Para ello se debe tener como objetivo hacer diagnósticos complejos y buscar estrategias capaces de favorecer la integración de las comunidades receptoras en la comercialización de las destinaciones turísticas y, de esa forma, disminuir la brecha que hay entre estos dos elementos - muchas veces considerados de manera equivocada como antagónicos- (Sampaio 2004). Lo que se observa la mayoría de las veces es la existencia de lugares o de micro-regiones dotadas con potencial turístico que sigue siendo desconocido, subutilizado o simplemente desperdiciado en función de deficiencias en la dinámica de funcionamiento de los sistemas de gestión de usos de los recursos patrimoniales (Polette 2000).

Una perspectiva prometedora de superación de estas limitaciones está siendo experimentada en algunos países mediante la estructuración de clusters según la tradición anglosajona, o de Acuerdos Productivos Locales (APL) en el caso brasileño. Sin embargo, deben ser adaptadas para que se conviertan en componentes esenciales de una estrategia alternativa del desarrollo integrado y sensible a la complejidad de la problemática socio-ecológica contemporánea. Así, el objetivo de este trabajo es evaluar experiencias que pueden ser entendidas como acuerdos productivos locales de base comunitaria, como experiencias de gestión de procesos participativos de ecodesarrollo.

En el contexto de los acuerdos institucionales deben involucrarse representantes de los sectores públicos, empresariales y de la sociedad civil organizada.  Cabe destacar aquí que los APL están siendo estimulados en Brasil por el Programa de Regionalización del Turismo que sustituyó al extinto Programa Brasileño de Municipalización del Turismo (PNMT), ambos promovidos por el gobierno brasileño.

METODOLOGÍA

Este trabajo se basa en un estudio exploratorio de experiencias brasileñas de organización turística que están en marcha, estructurado sobre las siguientes potencialidades locales: recursos naturales y culturales, agricultura orgánica y vida rural campesina, y pesca artesanal y proyectos de ecodesarrollos. Las experiencias seleccionadas fueron los municipios de Santa Rosa de Lima, ubicado en el Estado de Santa Catarina (SC); Bonito, en el Estado de Mato Grosso do Sul (MS), y Laguna de Ibiraquera, localizado en los municipios de Garopaba e Imbituba (SC), respectivamente. Estas tres experiencias han sido señaladas en la literatura científica especializada como ejemplos que contienen estrategias efectivas que promueven el desarrollo sostenible.  Las mismas fueran descritas y analizadas bajo los tres principios claves del enfoque del desarrollo sostenible: visión sistémica y complejidad de la realidad socioeconómica ecológica, empowerment de las comunidades autóctonas y el intento de superación de la ideología puramente económica centrada en la privatización de logros de corto y mediano plazo y en la socialización de las externalidades negativas o impactos sociales y ecológicos actuales y de largo plazo ocasionados por las actividades productivas. 

ECODESARROLLO

El enfoque del ecodesarrollo surgió en el contexto de las actividades preparatorias de la Conferencia de Estocolmo (Suecia). Desde entonces la discusión sobre el binomio desarrollo y ambiente se ha intensificado en todo mundo marcada por las controversias entre quienes discuten preservación y conservación. Los primeros presuponen que toda relación entre sociedad y naturaleza tiende a comprometer necesariamente la integridad del patrimonio natural justificando así la difusión de áreas de protección de uso indirecto e implicando también la emigración de las poblaciones establecidas en su interior (Diegues 1996). A su vez, para los adeptos de la orientación de la conservación la precisión de la historia ecológica de la humanidad pasa por el reconocimiento de procesos adaptables marcados por relaciones de evolución conjunta -o de simbiosis- entre los sistemas sociales y ecológicos. El énfasis recae en el planeamiento de estrategias de conservación por medio del uso ecológico prudente y social equitativo de la base de recursos ambientales (Sachs 1986; Vieira 1995; Berkes y Folke 1998; Vieira y Weber 2002).

Del punto de vista de la conservación, la superación de la crisis del medio ambiente pasa necesariamente por la concepción de nuevos estilos de desarrollo que implica el establecimiento de sistemas participativos de planeamiento y de gestión orientados a la satisfacción de necesidades básicas de las poblaciones, a la revisión del papel de la economía en el sentido de una internacionalización efectiva de la problemática de los costes socio-ecológicos del proceso modernizador, a la toma del poder (o self-reliance) por parte de las comunidades locales y a la predominancia de la prudencia ecológica expresada en la relación de simbiosis con la naturaleza que supera el dominio sobre ella. Sin embargo, treinta y dos años después de Estocolmo y catorce después de la Cumbre de Río '92, los analistas son unánimes en el reconocimiento del carácter todavía embrionario de experiencias realizadas en nombre del enfoque del ecodesarrollo (Sampaio y Vieira 2004).

Gestión de procesos participativos para el ecodesarrollo

En la literatura técnica se pueden encontrar referencias a varías alternativas de organización de procesos participativos orientados a la creación de estrategias de ecodesarrollo en los niveles local y territorial, por ejemplo el Forum de Agenda 21 Local del extinto Programa Brasileño de Municipalización del Turismo (PNMT) y los Acuerdos Productivos Locales (APL).

El Programa Brasileño de la Agenda 21 presupone compartir los derechos y las responsabilidades entre el Estado y las comunidades generando así una sinergia considerada indispensable para una adecuada identificación de problemas y al diseño de un proyecto social de largo plazo y dotado de legitimidad (Agenda 21 2000). Cuando al PNMT comenzó a ser puesto en ejecución en 1995 cerca de 1.200 municipios fueron considerados con potencial turístico. La metodología de intervención fue creada en el ámbito de la Organización Mundial del Turismo (OMT) en sintonía con el ideario de la sustentabilidad ecológica y social. Pero las acciones constantes de la agenda fueron perdiendo fuerza debido a dificultad de sobrepasar el enfoque sectorial del turismo como actividad económica. El actual gobierno federal paralizó el PNMT sugiriendo un programa regionalizado de turismo que estimula la formación de acuerdos productivos locales en potenciales polos turísticos. Se debe destacar la experiencia de Bonito (MS), considerada exitosa en el ámbito del PNMT, y que continúa siendo un icono en el actual Programa de Regionalización Brasileño de Turismo.

Respecto a los Acuerdos Productivos Locales (APL), éstos pueden ser caracterizados como instituciones capaces de incentivar procesos de integración territorial basados en un esfuerzo de armonización entre dinámicas de cooperación y de competencia, es decir, por medio de acuerdos institucionales dotados de competitividad sistémica a partir de un sector específico de la dinámica económica. Los APL se diferencian de los clusters porque aglutinan a las micro y las pequeñas empresas y las estimulan a realizar  prácticas endógenas de desarrollo integrado (Sachs 2003).

ACUERDO PRODUCTIVO LOCAL (APL)

El concepto de APL nace del concepto de distritos industriales Marshallianos, en el cuál describía un patrón de organización común en Inglaterra (final del siglo XIX y comienzo del XX), donde las pequeñas empresas concentradas en la manufactura de productos específicos de sectores como el textil se localizaban geográficamente en agrupaciones, en general en la periferia de los centro productores (Vargas 2003:8) Este concepto fue revitalizado en los estudios sobre la Tercera Italia. Las primeras experiencias que pueden ser considerados como acuerdos productivos locales son las llamados villaggio produttivo, que significan redes de empresas flexibles ubicadas en determinadas regiones italianas y que se benefician de la existencia de una red horizontal de cooperación entre ellas (Casarotto F. y Pires, en Siebert 2001; Sachs 2003; Suzigan 2000).

El APL, o emprendimiento colectivo, se caracteriza por ser un espacio local económico-político social innovador que desencadena una dinámica dialéctica entre cooperación y competencia centrado en un conjunto específico de actividades económicas que, a diferencia de los clusters se concentra en las micros y pequeñas empresas (Sachs 2003; Vargas 2003; Lastres y Cassiolato 2003a; 2003b). Los clusters son agrupaciones de empresas ubicadas en una región que tiene un éxito extraordinario en determinado sector de actividad económica (Porter 1998). Sin embargo, se enfatiza más la competencia que la cooperación y predominan las grandes empresas (Albagli y Brito 2002). Emprendimiento colectivo es la denominación utilizada por el Servicio Brasileño de Ayuda a la Micro y Pequeña Empresa (SEBRAE).  Se trata de un modo de producción formado por asociaciones o cooperativas como también redes informales de pequeños productores de bienes y servicios (Viégas, en Vieira 2003).

El APL sería una etapa anterior a lo que se denomina sistemas productivos e innovadores locales, que son aquellos acuerdos productivos en que interdependencia, articulación y vínculos consistentes logran interacción, cooperación y aprendizaje con potencial para generar incrementos en la capacidad innovadora endógena en la competitividad y en el desarrollo local (Lastres y Cassiolato 2003a; 2003b).

Asociativismo como principio del APL de base comunitaria

El concepto de asociativismo es un principio inherente al APL de base comunitaria y designa toda acción colectiva basada en una modalidad cualificada de cooperación considerando las coerciones impuestas por la búsqueda de competitividad sistémica o territorial (Singer 2002). Un ejemplo interesante puede ser encontrado en la experiencia de las Incubadoras Tecnológicas de Cooperativas Populares Brasileñas (ITCP) que proveen subsidios para la formación de nuevos emprendimientos, incluido el sector turístico, además de consultoría en la gestión organizacional de empresas interesadas en una plataforma de autogestión que ha sido utilizada en el contexto de la economía solidaria.

La autogestión es el plan en que se da el ejercicio colectivo del poder para decidir sobre los destinos, los procesos y los resultados del trabajo en la adquisición y distribución de la renta (Motta 1991). Por lo tanto, los APL de base comunitario corporifican un proceso de conocimiento de la realidad, toma y puesta en práctica la decisión organizacional que busca sobrepasar en líneas generales la mera participación motivada por intereses individuales y por ello no hay compromiso del punto de vista sociopolítico. En otras palabras, la autogestión alimenta el fomento de prácticas asociadas al ideario del emprendedor colectivo mediante lo cual procura garantizar beneficios iguales entre aquellos que se asocian para financiar, producir, comerciar o consumir mercancías. El principio de autogestión revela la posibilidad de introducir modificaciones estructurales en los sistemas de gestión empresarial estimulando la descentralización del poder y el sentido de responsabilidad compartida, incrementando la posibilidad de logros y buen posicionamiento en el mercado, remunerando la mano de obra sobre la media del mercado, valorando la capacitación continua de los trabajadores y, finalmente, extendiendo los espacios de  inclusión social y ejercicio de la ciudadanía (Viégas, en Vieira 2003; Sachs 2003). El mercado puede dejar de ser una referencia solamente económica pasando a ser guiado por imperativos sociales y ambientales lo cual redunda en la sustentabilidad económica.

Estas modificaciones pueden manar y consolidarse gradualmente a partir del surgimiento de fisuras en los sistemas de auto-reglamentación por la vía del mercado como por ejemplo del descontento de las personas en cuanto a la legitimidad de la racionalidad económica unidimensional hacia la virulencia de la crisis global del medio ambiente y del desarrollo (si uno gana, otro necesariamente pierde). El desafío al paradigma económico dominante se hace de difícil comprensión  para el público más sencillo y un obstáculo casi infranqueable para una parte de los economistas considerados "ilustres". Su entendimiento presupone, entre otros, un esfuerzo tenaz de superación de la dicotomía economía formal versus economía informal, la cual no traduce la complejidad de la economía real - además de la incorporación en un debate social cada vez más amplio de los principios de la economía doméstica (o de subsistencia) y de la llamada economía solidaria o descalza (Max-Neef 1986; Sachs 2003).  

VISIÓN ALTERNATIVA DEL TURISMO

Parece evidente que el turismo en su esencia sobrepasa la perspectiva de una actividad simplemente compensatoria de las neurosis de la vida contemporánea y que puede producir daños socio-ambientales más o menos irreversibles. Las evaluaciones en la gestión de las actividades turísticas pueden ser conducidas desde una perspectiva capaz de traspasar la dimensión del mero cálculo económico del tiempo libre agregando otras dimensiones esenciales del potencial humano y transformándolo así en una estrategia de acción que configura un plan de desarrollo local/territorial y ecológicamente prudente, valorando y preservando tradiciones culturales y las capacidades humanas locales, racionalizando el uso de los recursos naturales y, finalmente, generando nuevas opciones de trabajo y renta (Gadgil 2000).

Según el enfoque de la socioeconomía, el concepto de turismo está relacionado con el estudio de relaciones entre desplazamientos y permanencia de seres humanos en ambientes específicos. Existe una relación dialéctica -ya sea simétrica o asimétrica- entre desplazamientos y permanencia provocada por la dinámica de los sistemas socio-ambientales como sugieren, entre otros, las interpretaciones de la ecología  humana, del materialismo dialéctico y de los ciclos históricos (Sampaio 2004).

Las primeras relaciones sociales se dieron en el ámbito de la domesticidad todavía no impregnada del ethos utilitario, es decir, de la motivación del cálculo individualista de ventajas del cambio mercantilizado. El patrón de intercambio correspondía a lógica de la comunidad doméstica primitiva. Para Marx y Engels la realidad social se  transforma de forma cíclica: en una primera etapa el hombre debe disponer de condiciones materiales para vivir y hacer historia. Satisfechas las necesidades básicas se crean nuevas necesidades. La producción material tiende a recrearse de la misma manera que el hombre; el hombre quiere perpetuarse como su creador. Así se configura uno conjunto de fuerzas productivas que determina la dinámica del sistema social y surge la conciencia de que el hombre vive en interrelación con otros hombres. En la última etapa la conciencia se conforma como un producto social, pasivo de renovación (Marx 1972; Marx y Engels 1947). Finalmente, las civilizaciones pueden ser entendidas como fases de la evolución cultural. La característica esencial de los llamados ciclos civilizados es la autodeterminación. Autodeterminación significa auto-articulación. Por medio de ella se puede analizar el proceso mediante el cual las civilizaciones emergen, se desarrollan, declinan y desintegran. La articulación no configura un conjunto de personas sino un conjunto de relaciones; se trata del campo de interacciones comprendiendo a dos o más sujetos y esas interacciones modifican a los hombres (Toynbee 1948).

Estas teorías sugieren que la dinámica societaria condiciona nuevas maneras de actuar de las personas al mismo tiempo en que súbitamente desaparecen las formas tradicionales de actuación. Este fenómeno debe ser comprendido adecuadamente para que la demanda y la oferta de bienes y de servicios puedan ser planeadas y gestionadas a luz de un nuevo principio de racionalidad social. Pareciera que una nueva forma de emprendimiento comienza a ser reconocida y autores como Schumpeter pasan a ser rescatados destacando los papeles que el mercado y el Estado podrían asumir. El Estado es generador de políticas públicas y debe viabilizar financieramente posibles organizaciones dirigidas por el ideal-regulativo (Schumpeter 1934).

La nueva visión del turismo que se está proponiendo procura estar de acuerdo con este esfuerzo de constitución de un eco-emprendimiento o emprendimiento social más justo y ecológicamente responsable. Así, las capacidades humanas deben ser aprovechadas al máximo posible en el nivel local previniendo el éxodo rural y el agravamiento de la crisis socio-ambiental en el campo y en las ciudades. Se debe resguardar el concepto de turismo comunitario, evitando así que sea confundido con diferentes modalidades de turismo cultural, ecoturismo o de turismo sostenible sintonizados con el estilo de desarrollo hegemónico (Sampaio 2004).

El turismo cultural se basa en la observación o convivencia con estilos de vida tradicionales. Sin embargo, actualmente la denominación ecoturismo -cuya principal motivación para viajar es el deseo de ver ecosistemas en su estado natural, su vida salvaje y su población autóctona- está siendo vulgarizada. El turismo comunitario no se limita sólo a la observación o a la convivencia con las poblaciones autóctonas sino consiste también en involucrarse con los propios proyectos comunales. El turismo comunitario no es una modalidad económica como lo es el turismo cultural y el ecoturismo sino constituye potencialmente otro modo de vida en la cual la población autóctona se convierte en la principal protagonista (Sampaio 2005).

Las modalidades del turismo asociadas a este concepto consisten en un conjunto de acciones eco-pedagógicas (Mantovaneli Jr. 2001) o de educación para el ecodesarrollo. Ellas pueden ser construidas por medio de la implicación coordinada de la sociedad civil, del sector público y del sector económico en evaluaciones participativas de problemas socio-ambientales evidenciados en el nivel local o comunitario como lo es por ejemplo el Forum de Agenda 21 Local (Sampaio, Vieira 2004).

Experiencia de Santa Rosa de Lima (SC): Asociación Acogida Rural Campesina

Un ejemplo de proyecto que implantó el agroturismo basado en la agricultura orgánica y que puede ser entendido como un acuerdo productivo local de base comunitaria es el caso de la Asociación Acogida Rural Campesina. Se encuentra en el municipio Santa Rosa de Lima (Estado de Santa Catarina - SC) con 2.000 habitantes, donde el cultivo del tabaco es la actividad más destacada. El interés por implantar el agroturismo en la región comenzó con la creación de la Asociación de Agricultores Ecológicos de las Laderas del Sierra General (AGRECO). De esta iniciativa surgieron 36 agroindustrias familiares. Acto seguido fue creada la Asociación Acogida Rural Campesina que surgió en un principio de la necesidad de hospedar las personas que venían a conocer las agroindustrias implantadas por la AGRECO. La Acogida Rural Campesina promovió la unión y la organización de personas interesadas en promover el agroturismo.

La cooperación existente entre los asociados fue una premisa clave en la implantación del agroturismo. Esta integración puede ser observada en el intercambio de mercancías entre los miembros asociados. Cada pequeña propiedad rural tiene una especialización en un sector de producción orgánica. Por lo tanto, los integrantes son vistos como socios y no como competidores en la actividad del agroturismo, tal como pasa en un APL de base comunitario.

La idea de asociación está basada en llamar la atención del agricultor orgánico familiar de no abandonar su actividad principal, es decir, implantar la actividad del turismo en forma paralela a la producción agrícola orgánica. La implantación del agroturismo debe ser un complemento y no la actividad principal. La Asociación cuenta actualmente con tres hospedajes y los demás asociados alquilan habitaciones de sus viviendas. La Asociación coordina las reservas y las distribuyen de forma igualitaria entre sus asociados.

Entre los principios que orientan el agroturismo difundido por la entidad en Santa Rosa de Lima,  se puede destacar: a) el agroturismo debe ser implantado de forma asociativa e integrada (rutas y circuitos); b) los servicios agro-turísticos son planeados y ejecutados por los agricultores orgánicos familiares; c) se trata de una actividad que complementa a la producción agropecuaria orgánica; d) los servicios de recepción y/o de hospedaje ocurren en instalaciones ya existentes y son adaptadas para eso; e) debe haber disposición de los agricultores para cambiar experiencias de vida con los turistas, garantizar la calidad de los bienes y servicios, ofreciendo precios accesibles y justos, valorando a la cultura local y preservando el medio ambiente (Acolhida na Colonia, en Cabral y Scheibe 2004).

Así, el agroturismo es pensado en forma integrada. Los hospedajes y las casas de agricultores que reciben turistas trabajan juntas cooperando y no compitiendo, promoviendo incluso el cambio de productos (bienes y servicios) además de realizar una distribución justa de huéspedes. Se trata de un intento para combatir la visión exclusivamente económica que, generalmente, prevalece en la mayoría de los proyectos. Por tanto, la idea de implantar el agroturismo en Santa Rosa de Lima consiste en  que prevalezca el turismo rural campesino y no el comercial.

Prueba de esto es que el propio estatuto de la Asociación regula los hospedajes y las ampliaciones de los emprendimientos. Cada propiedad no puede recibir más de veinte personas por día ni construir más de dos unidades de hospedaje por predio. En cierta forma estas normas tienden a regular el crecimiento de la actividad haciendo sustentable al sector.

Ya es posible observar algunos resultados como por ejemplo la necesidad de algunos hospedajes de contratar mano de obra externa (fuera de la familia) para ampliar su actividad. En relación con la generación de renta, existen propiedades en que el empleo del agroturismo representa cerca de 60% de la renta familiar durante los meses de mayor movimiento (Toresan et al. 2002) y, en cuanto a la modalidad de agroturismo implantado se observó que el turismo -inicialmente de convivencia- se esta transformando en turismo de alojamiento, es decir, los turistas no sólo quieren tener la experiencia sino también utilizar los hospedajes lo cual se traduce en un riesgo para la caracterización del modo de vida rural campesino.

Experiencia del Municipio de Bonito (MS): Ecoturismo

Municipio rico en recursos naturales, Bonito (MS) viene desarrollando con éxito un turismo caracterizado por el uso racional de sus recursos. El planeamiento de la actividad se basa en aglutinar los rubros económico, social, cultural y ecológico e invertir en la promoción para mejorar la calidad de vida de su población (Barbosa y Zamboni 2000). Desde un principio, la implantación organizada del turismo estuvo pautada por la participación comunitaria. Más de 4 mil, de los 18 mil habitantes, están vinculados directa e indirectamente con la actividad turista, un índice de casi 25%, excelente aún para los patrones europeos de municipios de mismo tamaño (IVT, 2004). 

En cierta manera este éxito está relacionado con la organización de la actividad turística y comprende a guías locales, emprendedores de pequeños hoteles, dueños de pequeños restaurantes, propietarios rurales en cuyos predios se ubican los principales atractivos locales y micro-regionales, pequeños agricultores campesinos y artesanos. Se caracteriza como un acuerdo productivo local de base comunitaria, incluso, el más conocido en Brasil.

El que inicialmente fue un municipio agrícola eminentemente ganadero está logando hoy dinamizar su economía con el turismo. Los atractivos naturales turísticos son abundantes en la región y constituyen un factor preponderante para atraer turistas. La infraestructura básica es satisfactoria y articulada. Las agencias turísticas locales -que son muchas- coordinan los accesos permitidos por atractivos turísticos, sobre todo cuando se trata de áreas protegidas generalmente de propiedad privada conocidas como Reservas Particulares del Patrimonio Natural(RPPN).

Hay un acuerdo entre los propietarios de puntos turísticos, guías locales y agencias locales para controlar el flujo de visitantes y distribuir de forma más equitativa (al menos proporcional) los beneficios conseguidos a través de la actividad. Sin embargo, los propietarios de los atractivos quedan con un porcentaje mayor del valor de voucher (billete turístico emitido por las agencias de turismo) debido a que sus costos también son más grandes.

Al menos el lucro no se concentra solamente en ellos como ocurre generalmente con las operadoras de turismo. Además, el voucher tiene la función de controlar la capacidad de carga de los atractivos para garantizar su sustentabilidad.

Todo esto es controlado y fiscalizado por los Consejos Municipales de Turismo (COMTUR) y de Medio Ambiente, compuestos por representantes de la municipalidad, del trade turístico y de la comunidad local lo cual crea un ambiente democrático de debates sobre la organización de la actividad. El COMTUR cuenta, vía Fondo Municipal de Turismo, con una parte (un tributo municipal cobrado sobre servicios, denominado ISS) de los ingresos obtenidos de los voucher. Gran parte de estos recursos son utilizados en la promoción institucional del Municipio. Por ejemplo, la creación de un festival del invierno que se encuentra actualmente en su quinta edición recibe ayuda del gobierno provincial y federal habiéndose transformado ya en una de las principales atracciones culturales del estado de Mato Grosso do Sul. Para tener una idea de la importancia de este festival, se estima que contribuya con un aumento de 70% de los ingresos municipales en el período de su realización (IVT 2004).

Experiencia de la Laguna de Ibiraquera: Grupo de Trabajo en Turismo del Forum de la Agenda 21

De las tres experiencias es, sin duda, la más reciente. Creada en 2003 a través de un esfuerzo del Forum de la Agenda 21 de la Laguna de Ibiraquera, el Grupo de Turismo (GT) empezó como una propuesta para ayudar al Forum en las discusiones sobre las debilidades y amenazas del turismo masivo que se desarrolla en la región y las posibilidades de un turismo comunitario. La Laguna de Ibiraquera está ubicada en los municipios de Imbituba y Garopaba (SC) donde actualmente residen cerca de 5.000 habitantes.  

Desde un principio el GT-Turismo difundió el concepto de Acuerdo Productivo Local de Base Comunitaria (APL.Com), que significa una red de asociativa de grupos generalmente excluidos de la economía de mercado (los descalzos). Uno de los resultados es la creación de una conciencia comunitaria mayor sobre las potencialidades locales que pueden ser aprovechadas a través de un APL.Com y que pueden ser una solución efectiva para muchos de los grandes problemas. Según los representantes de la comunidad el turismo es considerado una de las causas que llevarán a muchas personas a abandonar (o al menos casi abandonar) las actividades tradicionales como la pesca artesanal y la agricultura para dedicarse a las actividades eventuales y estacionales como albañil, camarero, recepcionistas cocinero, etc. (Dias 2004).

Durante las discusiones del GT-Turismo se diseminó la idea de creación de un Acuerdo Productivo Local de Base Comunitaria para fomentar emprendimientos y organizaciones asociativas como por ejemplo de pescadores artesanales, quienes con la modernización de los equipamientos de pesca se verán obligados a trabajar en subempleos. Inicialmente el trabajo de APL.Com está siendo experimentado mediante la organización de reuniones comunitarias que, concomitantemente, promueven discusiones democráticas sobre temas controvertidos como por ejemplo las reuniones que ya se han realizado: pesca artesanal, turismo masivo versus comunitario y unidades de conservación (Sampaio et al. 2004).

En el encuentro de turismo como segunda experiencia de APL.Com en la región ya fue posible observar el éxito de la propuesta ya que vinculó de forma significativa a la comunidad local que compareció y participó de forma sorprendente en los trabajos propuestos, resultando en la adhesión de nuevos miembros al GT-Turismo del Forum de la Agenda 21. Tal éxito se debió, entre otras cosas, a la forma colectiva y comunitaria como el encuentro fue planeado e implementado por la comisión de organización elegida por la dirección del mismo Forum. Se puede afirmar que tanto la organización del encuentro como el encuentro en si mismo se transformaron en un proceso pedagógico de reflexión de otra alternativa de turismo que no pasa por la vía del turismo de masa.

Se verificó que el principal beneficio extraído de las experiencias de Acuerdo Productivo Local de Base Comunitaria ha sido el fortalecimiento de los lazos de cooperación entre los participantes del Forum quienes necesitaron de un gran esfuerzo para que el evento fuese llevado a la práctica. Sin embargo, a menudo se cree que la asociación comunitaria es obstruida por cuestiones relacionadas con las diferentes visiones de mundo que tienen los partidarios de una óptica más próxima a la economía de mercado, del ecodesarrollo, de la preservación (hombre versus naturaleza) a diferencia de las poblaciones tradicionales y aquellos que vinieron de otros lugares para vivir en Ibiraquera. No se espera que estas contradicciones sean superadas ya que la diversidad cultural es deseada, pero se pretende al menos que se consiga dialogar sobre temas de interés común.

CONSIDERACIONES FINALES

El panorama exploratorio presentado por esta investigación ofrece un conjunto de elementos para que se pueda avanzar en estudios más detallados sobre cada una de estas experiencias siendo el objetivo del grupo de investigadores promover debates sobre las posibilidades que tienen los Acuerdos Productivos Locales de Base Comunitaria para promover el ecodesarrollo.

Además de presentar la temática de Acuerdos Productivos Local de un modo diferente, se cree que el concepto de competitividad sistémica presentado en la descripción del Acuerdo Productivo Local de Base Comunitaria apunta a un conjunto de otras preocupaciones que deban ser parte de proposiciones similares y que, guardadas las debidas precauciones, las experiencias arriba narradas pueden inspirar.

En el plano más general surge la primera pregunta: ¿la experiencia de Santa Rosa de Lima-SC apunta hacia una sistemática de formas de comercialización que dialogue con la idea de sustentabilidad económica en el sentido de ofrecer una contribución para considerar a la esfera de mercado como esfera determinada y no determinante hegemónicamente sobre lo social, es decir: ¿el sistema de mercado recibe influencia de otros sistemas como los sociales, políticos y ambientales y que el sistema económico aún no es el único sistema?

La respuesta es afirmativa y esto puede ser visualizado no sólo por los mecanismos de complementariedad ya sea como ofertas de bienes o como prestación de servicios, sino también por el hecho de que los productos confirieren un mecanismo de comercialización capaz de agregar valor al propio proceso de comercialización como actores diferenciados capaces de difundir lógicas que ponen en jaque las estrategias mercantiles tradicionales del sector. Además, los propios productos disponibles desafían las tecnologías y los logros de los modos de producción propuestos por la "revolución verde". Completa el modo como se realiza la distribución de las reservas en el proyecto de agroturismo donde el referencial es demarcado por el componente endógeno.

No se busca solamente equidad en la distribución de los ingresos; todo está condicionado al deseo y a la capacidad de acoger personas (turistas) haciendo presente también un deseo de resguardo cultural. Características, estas, condicionadas a la disponibilidad de bienes y servicios y no a la inversa. De todas formas, no existe el aprisionamiento económico tantas veces presentado por el principio "la satisfacción del cliente es nuestro mayor objetivo.  Sintetizando, el turista no deja de ser bien tratado o sale insatisfecho. El aumento de la demanda viene a confirmar esto. Sin embargo, el cálculo político es dejado de lado a menudo donde el desarrollo turístico se da al ritmo de la dinámica del mercado. La experiencia de Ibiraquera es un ejemplo de tentativa de rescate de este potencial en un ambiente bastante tensionado por fuerzas políticas como es el representado por el mercado inmobiliario o de la pesca predatoria.

En todas las experiencias hay un aspecto emblemático y surge, así, una segunda pregunta que podrá ser profundizada en trabajos futuros: ¿Hay un desafío transversal sobre esta temática que es el desafío de la gestión del desarrollo? También se piensa que es así, pero no solamente con respecto a la gestión ambiental que se preocupa por la regulación de los impactos del hombre sobre la naturaleza, sino de una etapa anterior y más fundamental descrita a través del concepto de gestión sustentable y todavía poco trabajada. Es decir, sería mucho más interesante que antes de gestionar los resultados del desarrollo se iniciara la gestión de los procesos que conducen al desarrollo orientado a un mecanismo complejo relacionado con las elecciones intencionales que el hombre hace en su vida.

Sin duda que tales discusiones se encaminan hacia una eco-pedagogía. En Santa Rosa de Lima se asume veladamente sin pudor la posición que se educa a los visitantes ("los clientes", si es que la denominación es todavía representativa) ya sea por el contraste de realidades o por el modo diferenciado de comercializar los bienes y servicios y el acceso a los equipamientos. De cualquier manera, la municipalidad de Bonito no tiene reparos en asumir la necesidad de controlar el flujo de visitantes y demuestra con objetividad los logros de una iniciativa multidimensional (económica, social, cultural y ecológica) intencionalmente dirigida para mejorar la calidad de vida de sus habitantes. La opción fue no tornarse rehén del emprendimiento social, económico, cultural o ecológico.

Finalmente, y complementando las dos preguntas anteriores, si la idea de competitividad sistémica preconiza una dinámica de cooperación versus competencia que rivaliza con la coerción típica de mercados, este proceso ineludiblemente viabiliza la regulación política de conflictos presentes inevitablemente en cualquier agrupamiento humano y no sería diferente en este caso. Queda la duda sobre si la coerción de mercados genera una antítesis respecto a que se entiende por democracia en países tan fuertemente marcados por el paradigma del mercado. Se sabe que en este tipo de realidad social democracia no es sinónimo de sustentabilidad, pudiendo significar la peor forma de profundización de la no sustentabilidad del desarrollo.

Si la temática en cuestión no es solamente "conflicto político" o "negociación política" ¿cuál sería la propuesta de ecodesarrollo y, en este caso, qué se está realmente enfocando? ¿Es el fenómeno de sustentabilidad política del emprendimiento y también de sustentabilidad administrativa del acuerdo y por extensión del desarrollo? Términos normativamente trabajados en el informe Brundtland  pero poco desarrollado en la literatura que progresivamente comienzan a revelar un importante potencial explicativo de realidades, sobre todo al hacer referencia a gestión sustentable y ecodesarrollo y que viene siendo parte de los principales desafíos enfrentados en los últimos años en la experiencia de la Laguna de Ibiraquera (municipalidad de Imbituba y Garopaba).

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Recibido el 06 de mayo de 2006.
Correcciones recibidas el 20 de septiembre de 2006.
Aceptado el 23 de septiembre de 2006.
Arbitrado anónimamente