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Estudios y perspectivas en turismo

versión On-line ISSN 1851-1732

Estud. perspect. tur. vol.19 no.5 Ciudad Autónoma de Buenos Aires sep./oct. 2010

 

DOCUMENTOS ESPECIALES

Percepciones sociales ambientales
Valores y actitudes hacia la conservación de la Reserva de Biosfera "Parque Atlántico Mar Chiquita" – Argentina

Marcela Bertoni*
María José López**
Universidad Nacional de Mar del Plata - Argentina

* Magíster y Docente Investigadora de la Universidad Nacional de Mar de Plata (Argentina), Facultad de Ciencias Económicas y Sociales. Pertenece al Grupo de Economía Ecológica, Centro de Investigaciones Económicas de dicha universidad. E-mail: marber@mdp.edu.ar.
** Licenciada en Turismo. Becaria de Investigación Grupo de Economía Ecológica, Centro de Investigaciones Económicas, Universidad Nacional de Mar de Plata (Argentina), Facultad de Ciencias Económicas y Sociales. E-mail: lopezmj@mdp.edu.ar

Resumen: La declaración de la Reserva de Biósfera en Mar Chiquita supone la continuación de la vida tradicional en intima unión con el ambiente que rodea a los habitantes de la zona. Los cambios requeridos para alcanzar la sostenibilidad pueden afectar aspectos sustanciales de la comunidad local, razón por la cual se necesitan consensos y compromisos sociales para el logro de estos objetivos. En este contexto, la cuestión problemática es hasta qué punto es posible defender la opción de uso y conservación de la naturaleza en una comunidad, teniendo en cuenta las diferentes percepciones culturales/sociales respecto de qué, cómo y cuándo se debe conservar. El objetivo es indagar sobre la percepción ambiental, los valores asignados a la reserva y las actitudes ambientales de los residentes de Mar Chiquita. Para ello, se exponen parte de los resultados obtenidos en una encuesta aplicada al total de los habitantes. Los resultados permiten apreciar una valoración positiva de la calidad ambiental del entorno en el que viven y una actitud pro ambiental comprometida por parte de los residentes. Con lo cual se establece que existe una significativa potencialidad para consolidación de la identidad y la conciencia ambiental de la comunidad de Mar Chiquita.

PALABRAS CLAVE: Percepción ambiental; Calidad ambiental percibida; Valores y actitudes ambiéntales; Reserva de Biosfera; Mar Chiquita.

Abstract: Social Environmental Perceptions. Values and Attitudes towards the Conservation of the Biosphere Reserve "Parque Atlántico Mar Chiquitc", Argentina. The declaration of the Biosphere Reserve in Mar Chiquita supposes the continuation of the traditional life in intimate union with the environment that surrounds the inhabitants of the area. The changes required to reach the sustainability can affect substantial aspects of the local community, reason for which consents and social commitments are needed for the achievement of these objectives. In this context the problem question is to what extent it is possible to defend the use option and conservation of the nature in a community keeping in mind the different perceptions socio-cultural regarding what, how and when it should be conserved. The aim is to investigate the environmental perception, the values assigned to the reservation and the residents environmental attitudes of Mar Chiquita. For it, part of the results obtained of a survey to the resident population is presented. The results show a positive assessment of the place's environmental quality in which they live and a committed attitude pro environmental of the residents. It settles down a significant potentiality for consolidation of the identity and the environmental conscience of the community of Mar Chiquita.

KEY WORDS: Environmental perceptions; Perceived environmental quality; Value and environmental attitudes; Biosphere Reserve; Mar Chiquita.

INTRODUCCIÓN

El Parque Atlántico Mar Chiquito, ubicado en la localidad de Mar Chiquita del Partido homónimo de la Provincia de Buenos Aires, fue declarado por la UNESCO Reserva Mundial de la Biósfera en abril de 1996, en el marco del Programa MAB (Programa del Hombre y la Biosfera). En febrero de 1999 el gobierno de la provincia de Buenos Aires lo incluyó en el régimen de Parques y Reservas Naturales (ley 10.907) y lo categorizó Reserva Natural de Uso Múltiple (Ver Figura 1).


Figura 1: Ubicación del Partido de Mar Chiquita en la Provincia de Buenos Aires, Argentina

Las nuevas perspectivas de conservación de las Reservas MAB suponen la necesidad de armonizar los objetivos de la conservación de la naturaleza con las prioridades de desarrollo regional, lo que requiere una apropiación sostenible de los recursos en los cuales se sustenta. Esta concepción de las reservas excede la figura de áreas protegidas y las constituyen en un territorio que requiere de un ordenamiento vinculado al desarrollo sostenible de carácter técnico político y socio económico.

La declaración de la Reserva supone la continuación de la vida tradicional en intima unión con el ambiente que rodea a los habitantes de la zona. En tal situación, se concibe a la Reserva como un bien comunal, espacio de uso y apropiación cotidiana por las habitantes. Los cambios requeridos para alcanzar la sostenibilidad pueden afectar a aspectos sustanciales de la comunidad local tales como los estilos de vida o los modelos de organización económica, razón por la cual se necesitan consensos y compromisos sociales para el logro de los objetivos de la sostenibilidad.

En consecuencia, la cuestión problemática es hasta qué punto es posible defender la opción de uso y conservación de la naturaleza a largo plazo en un proyecto de reproducción cultural que compatibilice las preferencias privadas y públicas (Pearce et al., 1995) y los valores de uso actual y sostenible (Costanza et al., 1999).

El entorno social y particularmente el espacio subjetivo de los interesados de la Reserva de la localidad de Mar Chiquita, es un aspecto a indagar que exige un abordaje analítico, crítico y constructivo del valor (cualitativo y cuantitativo) de los servicios ambientales vinculados a la actividad turística.

Las voluntades pro-ambientales de la sociedad local en la conservación y uso sostenible del patrimonio natural son esenciales para el manejo efectivo de la Reserva cuando, como en el caso estudio, el acceso a los recursos naturales es ineludible para la comunidad que lo requiere para garantizar su supervivencia material y cultural en función de la actividad turística.

En este contexto, la conservación de la biodiversidad no es sólo un asunto de carácter científico y técnico y tiene que ser concebida como una situación en la cual debe indagarse sobre las diferentes percepciones culturales/sociales respecto de qué, cómo y cuándo se debe conservar. (Guzmán Chávez, 2006).

Por lo tanto, se pretende establecer la percepción ambiental de los residentes de Mar Chiquita, indagando los valores asignados a la reserva y las actitudes ambientales a los fines de conocer y comprender la subjetividad social local y las formas en que los habitantes asumen su entorno natural.

Para ello, se presentan parte de los resultados obtenidos en encuesta realizada en el marco del proyecto de investigación Evaluación contingente de los servicios ambientales de la Reserva de Biosfera "Parque Atlántico Mar Chiquito" en función del objetivo específico de determinar las percepciones ambientales y la valoración de la Reserva por parte de los residentes.

La evaluación de los ambientes habitables y espacios de que dispone la población local de la localidad Mar Chiquita para desarrollar su vida plantean la necesidad de abordar este estudio con la intención de definir las características más relevantes que conforman la calidad ambiental percibida.

Los resultados permiten establecer una percepción personal del medio ambiente local en función de los valores sociales, ecológicos e intrínsecos atribuidos a la reserva, para estimar el grado de satisfacción con el lugar donde viven y caracterizar creencias y actitudes ambientales de la población local, para establecer las potenciales conciencia ambiental y conductas pro-ambientales de la población.

En definitiva, si se entiende al desarrollo sostenible de la región como un proceso social que depende en gran parte de los valores y creencias que guían las prácticas sociales cotidianas, entender los valores y actitudes ambientales de los actores locales de la Reserva, es parte del diagnóstico social para determinar los alcances posibles del desarrollo sostenible y obtener información sobre las trasformaciones necesarias a promover en la estructura sociocultural.

MARCO TEÓRICO

La perspectiva de las Reservas de Biosfera supone la necesidad de armonizar los objetivos de la conservación de la naturaleza con las prioridades de desarrollo regional; lo que implica un nuevo paradigma de conservación.

1. Nuevo paradigma de conservación

Las reservas de la Biosfera están integradas dentro del Programa MAB de la UNESCO y se las define como "zonas protegidas de medios terrestres y costeros representativos, cuya importancia tanto para la conservación como para el suministro de conocimientos prácticos y valores humanos puedan contribuir a un desarrollo sostenible" (Azqueta Oyarzun et al.,1996 :45)

En este sentido, la declaración de Reserva MAB implica establecer en la zona una categoría de manejo que reconoce explícitamente la presencia humana como factor central en la estrategia de conservación, con lo cual debe constituirse en una unidad de uso sostenible y directo. En esta concepción deberían cumplirse tres funciones fundamentales:

  • Función de conservación para mantener en buen estado los recursos genéticos, los ecosistemas y los paisajes.
  • Función de apoyo logístico para apoyar actividades de investigación, de educación, de formación y de observación permanente relacionadas con actividades de interés local, nacional y mundial encaminadas a la conservación y al desarrollo sostenible así como pertenecer a una red internacional que asegura intercambio de información
  • Función de desarrollo del medio humano local que incluye estrategias para cooperar con instituciones locales y regionales en la planificación y gestión, a fin de promover un desarrollo social sostenible.

Este nuevo paradigma postula la conservación de la biósfera en su sentido más amplio como socio-diversidad (además de biodiversidad). Es decir, el desarrollo debe ser culturalmente sustentable en la conservación del sistema de valores, prácticas y símbolos de identidad (Guimaraes, 2002).

La necesidad de un cambio gradual y progresivo hacia un estilo de desarrollo sustentable requiere de cambios en los modelos culturales hoy dominantes, particularmente en lo que se refiere al patrón cultural de articulación sociedad- naturaleza.

Esta relación sociedad naturaleza se inscribe en el concepto de desarrollo sostenible, rescatando su noción multidimensional y entendiendo que es un proceso para mejorar y mantener la equidad, justicia y solidaridad de la calidad de vida cotidiana de las personas, que depende fundamentalmente de la capacidad gestora, organizativa y transformativa de las comunidades locales. En este marco, existen consensos de carácter dual, es decir ecológicos y sociales, contienen elementos originales y de gran importancia que es necesario analizar y comprender. (Guimaraes, 2001: 10)

Por lo tanto, un paso importante en la transformación cualitativa del tratamiento dimensión socio cultural de la sostenibilidad, es comprender la percepción de la problemática de los distintos grupos sociales, para determinar cuáles son las posibilidades y cómo se puede incorporar progresivamente la población al manejo sostenible de las áreas naturales ecológicamente notables.

2. La dimensión sociocultural de la sostenibilidad

La concreción del equilibrio entre las dimensiones ambiental, económica y sociocultural de la sostenibilidad supone una revalorización de la escala local de la planificación y de la gestión ambiental, sin desconocer la importancia de otras escalas globales.

Las prácticas de uso de los recursos dependen del sistema de valores de las comunidades, de la significación cultural de sus recursos, de la lógica social y ecológica de sus prácticas productivas. Por lo cual, la construcción de una nueva racionalidad ambiental demanda nuevos acercamientos que permitan integrar la valoración de las condiciones ecológicas de sustentabilidad y los significados y sentidos de la naturaleza construidos desde la cultura (Leff, 2004: 36)

La dimensión cultural del desarrollo sostenible representa un aspecto clave para articular una conciencia más responsable con el uso y la conservación de los recursos naturales. Lo cual es necesario propiciar un proceso social de redefinición de valores y significados culturales para reelaborar los parámetros tradicionales de uso y apropiación sociocultural de la naturaleza; lo que implica generar nuevas percepciones, normas, valores, actitudes ambientales.

Las formas de significación ambiental están íntimamente ligadas a las identidades culturales de las comunidades configurando estilos locales que organizan las prácticas de uso de la naturaleza y que constituyen el patrimonio de recursos naturales y culturales de las poblaciones locales. (Leff et al, 2002).

Sin dudas, es desde la cultura desde donde los grupos sociales interpretan la realidad y se relacionan con ella, dan sentido y orientan sus acciones.

CALIDAD AMBIENTAL PERCIBIDA

La evaluación del ambiente percibido, tal como lo propone Gallopin (1986), debe tener en cuenta tres aspectos principales: mediciones o estimaciones del estado o condición del ambiente de las personas, una evaluación intersubjetiva de esas condiciones y una evaluación subjetiva personal de esas condiciones efectuada por las personas que las experimentan.

La evaluación personal de las condiciones ambientales es parte de una sumatoria de actividades sociales diferentes, que tienen unas cualidades afectivas y estéticas, y que son percibidas por el individuo como partes componentes interrelacionadas con unidades de significado y que se traducen en comportamientos o actitudes ambientales.

La calidad ambiental percibida representa una evaluación subjetiva de la calidad del ambiente. El ambiente percibido son los factores ambientales a los cuales el sistema humano adjudica valores significativos, ya sea económico social estético o ético (Gallopín, 1986).

Los servicios de los ecosistemas representan valores para la sociedad. La adopción de decisiones puede resultar especialmente difícil debido a que los diferentes puntos de vista filosóficos y disciplinares conciben los valores de los ecosistemas de diferentes maneras. Existen distintas formas de valorar, de manera que las cosas se diferencian por su valor y como se valoran.

Según la perspectiva de la economía ambiental el valor económico total esta integrado por valores de uso, de opción y de no uso (Azqueta Oyarzun, 2002).

El valor de uso hace referencia al carácter instrumental que adquieren los bienes y servicios ambientales que son útiles para satisfacer necesidades sociales puede distinguirse el uso directo del indirecto. El valor de opción plantea la existencia de una preferencia de tener la opción abierta para utilizar el bien o servicio en algún momento. El valor de no uso es un valor no ligado a la utilización presente o futura del bien se valora positivamente el mero valor de su existencia. Tanto los valores de uso, opción o no uso pueden ser considerados como valores extrínsecos porque se valora algo diferente al bien en cuestión, el bienestar propio o el ajeno (intra e intergeneracional). Sin embargo, cuando los valores de opción o de no uso hacen referencia a un valor más esencial o propiedad de los bienes o servicios que se están valorando, entonces se hace referencia a un valor intrínseco.

En este sentido, el Documento de antecedentes de la Decisión VII/28 del Convenio sobre la Diversidad Biológica (Secretaría del Convenio sobre la Diversidad Biológica, 2006) plantea valores relacionados con el uso a partir de un concepto utilitario del valor y uno no utilitario vinculado al no uso.

La perspectiva utilitaria coincide con el concepto de valor extrínseco, y la no utilitaria con el valor intrínseco planteado por Azqueta Oyarzun (2002); y entre los valores de tipo utilitario distingue los valores: económicos, sociales y ecológicos.

Los valores económicos son: directos que son los ingresos por los productos y la provisión de materias primas, e indirectos que son servicios que en el caso de que no existieran requerirían grandes inversiones.

Los valores sociales: se asocian a condiciones tales como empleo, seguridad, salud, calidad de vida, seguridad social, valoración de la presencia de vida animal y vegetal, entre otros.

Los valores ecológicos o valores futuros (no relacionados con el uso) son los que resguardan la diversidad biológica y su potencial hasta ahora no reconocido, para uso futuro.

El enfoque no utilitario considera que la diversidad biológica tiene valor por sí misma (valor intrínseco), independientemente de su contribución tangible al bienestar humano.

Las diferentes concepciones de valor no necesariamente son excluyentes unas de otras, sino que deben ser expresadas libremente y pueden ser discutidas. El reconocimiento de la inconmensurabilidad de la naturaleza obliga a establecer la relación sociedad naturaleza, desde la pluralidad de valoraciones y percepciones sociales.

La percepción ambiental de los individuos está constituida por toda una simbología fruto de su actividad cognitiva. Una parte importante de las respuestas perceptivas al ambiente se expresan por medio de juicios que entrañan evaluaciones cargadas de afecto, positivas o negativas a favor o en contra de determinados aspectos del ambiente, los cuales determinan la calidad ambiental percibida y las actitudes.

Las percepciones ambientales de distintos actores sociales adquieren formas particulares de comprender y apreciar el ambiente natural de acuerdo a un grupo social.

Las percepciones sociales del ambiente constituyen sistemas cognitivos en los que es posible reconocer la presencia de opiniones, creencias, valores y normas sobre el ambiente natural de las personas y que van a determinar la orientación actitudinal positiva o negativa para la conservación de la naturaleza.

Las actitudes ambientales son el producto de una percepción y valoración social y están conformadas por componentes afectivos, cognitivos y disposicionales de los habitantes hacia el ambiente. Además sintetizan la orientación favorable o desfavorable de los individuos hacia el objeto de estudio y su intensidad fuerte o débil.

El análisis de las actitudes ambiéntales permite identificar los componentes culturales, simbólicos y cognitivos, que sustentan los patrones de interacción sociedad – naturaleza y orientan los usos de los recursos.

La relevancia de este análisis reside en que frente a los indicadores objetivos, la percepción de la calidad ambiental obtenida a través de las impresiones y actitudes del individuo proporciona elementos para una evaluación intersubjetiva de distintos factores ambientales, sociales y estilos de vida de la reserva que contribuyen a comprender la pertinencia del contexto social comunitario en la investigación-acción participativa.

Por este motivo se incorpora una valoración personal del medio ambiente local y se caracterizan en la población las creencias y actitudes ambientales para comprobar su potencialidad para la promoción del desarrollo sostenible de la región.

PERCEPCIÓN DE LA RESERVA DE LA BIÓSFERA "PARQUE ATLÁNTICO MAR CHIQUITO"

Para establecer las percepciones de la población residente Mar Chiquita, en primer lugar se presentan los aspectos relevantes del área de estudio, en segundo término los aspectos metodológicos del estudio y por último el análisis de resultado.

Aspectos relevantes

Los aspectos relevantes para la valoración de la reserva de Biosfera son (Volpato et al., 2009):

  • Las características intrínsecas del valor natural de la reserva. La zona núcleo de la reserva comprende unas 5000 hectáreas cubiertas por la laguna y unas 19.000 hectáreas de campos aledaños, de uso principalmente ganadero. El área presenta una importante diversidad de ambientes con características propias de la región pampeana: playas, dunas, pastizales y la única albufera de la Argentina. Es complementada por un refugio de vida silvestre que la circunda y le suma unas 45.000 hectáreas de ambientes del litoral marino, pastizales, talares, lagunas, arroyos y canales. La zona de amortiguamiento suma a esto 50.000 hectáreas más, donde el uso agrícola es más importante, constatándose en especial un avance importante del cultivo de la soja en los últimos años.

La zona costera del Partido de Mar Chiquita, esta incluida dentro de los humedales significativos de la región pampeana de los humedales de Argentina, donde en particular la albufera de Mar Chiquita es considerada un hábitat único y refugio de vida silvestre de valor regional o un humedal de importancia internacional en base al criterio 1 de Ramsar (Gómez et al., 1998). En la albufera se práctica pesca comercial y deportiva y actividades turístico recreativas.

  • La importancia de la figura de la Reserva de la Biosfera esta dada en que es un referente de gobernabilidad ambiental que tiene un "valor demostrativo", debido a que plantea un modelo de gestión de espacios naturales desde una concepción flexible y participativa que pretende superar la dicotomía tradicional entre conservación y desarrollo, planteando estrategias de estímulo de la actividad económica en los territorios protegidos.

En el ámbito local y regional las competencias sobre la reserva se distribuyen entre la Intendencia Municipal de Mar Chiquita, que es la autoridad competente de la Reserva MAB a través de su Secretaría de Turismo y Medio Ambiente y el gobierno provincial representado por el Servicio de Guardaparques, que tiene jurisdicción sobre la Reserva Natural de Usos Múltiples y el Refugio de Vida Silvestre, con autoridad de fiscalización y control de recursos naturales exclusiva y excluyente y poder de policía sobre los recursos naturales.

En el 2004 se constituyó una estructura especializada, el Comité de Gestión, cuyo objetivo principal es la elaboración del Plan de Manejo de la Reserva, diagramación del Centro de Interpretación de la Naturaleza y Programas de Educación Ambiental, dentro del marco de la conservación y desarrollo sostenible, con la participación esencial de: decisores políticos, científicos y población local.

  • La reserva se constituye en un bien importante para el desarrollo turístico de Mar Chiquita y tiene significado de identidad emblemática para los habitantes del partido. En particular, existe consenso entre la Secretaria de Medio Ambiente Municipal y los prestadores de servicios en que la Reserva se constituye en un recurso central en el diseño de estrategias de calificación, diversificación y diferenciación de la oferta turística y como una oportunidad y una ventaja competitiva en el mercado turístico.

De hecho, el modelo de desarrollo turístico tiene una amplia inserción de capitales locales y desde los ámbitos provincial y municipal se propician políticas y directrices de sostenibilidad y se alientan prácticas turísticas de menor impacto. Sin embargo, en la práctica existe una situación conflictiva respecto de la conservación y uso de los recursos naturales de la Reserva, base de la actividad turística.

  • Si bien, el 94% del territorio de la reserva es de propiedad privada, el uso turístico recreativo en particular, de la albufera tiene características de bien público ya que su acceso es gratuito y el uso (consumo) no es exclusivo. Esto significa que se le asigna atributos de patrimonio natural y tiene un significado simbólico e identitario para la comunidad local y los turistas.

ESTUDIO DE LAS PERCEPCIONES AMBIENTALES

La muestra se compone de un total de 76 familias residentes en la localidad de Mar Chiquita censadas en el mes de noviembre del 2009. La encuesta se administró en el domicilio al total de jefes/jefas de de hogar.

Las encuestas se apoyaran con un folleto explicativo acompañado de imágenes y fotografías representativas de los distintos ecosistemas que forman la zona de estudio con el fin de familiarizar al entrevistado con el escenario de valoración.

El cuestionario se diseñó agrupando las preguntas en tres bloques de contenido. El primero procura conocer el perfil socioeconómico del jefe/jefa de hogar, el segundo bloque trata la valoración económica de la Reserva utilizando el método de valoración contingente (Riera, 1994) y el tercer bloque indaga sobre la valoración subjetiva de la calidad ambiental percibida y las actitudes ambientales de la Reserva.

En función del objetivo de este trabajo se presenta el tercer bloque de esta encuesta cuyas variables son: la valoración de las condiciones de calidad ambiental y el significado atribuido a la Reserva que permiten establecer el grado de satisfacción con las condiciones del ambiente y las actitudes ambientales que explican las predisposiciones individuales y colectivas hacia el comportamiento sostenible.

Para ello se indagó respecto de la opinión de la calidad ambiental en general, de la reserva a través de una pregunta cerrada con respuesta en forma escalar con las opciones: alta, media y baja.

Asimismo, dado que las variables relevantes que contribuyen a una mejor calidad ambiental percibida están relacionadas con el entorno en que el ciudadano se desenvuelve a diario y la percepción que tenga del mismo. Entonces para establecer su vínculo con el lugar se preguntó por si o no, si tenía conocimiento de que vivía en una reserva de Biosfera y a través de pegunta abierta que admitía respuesta múltiple cuál era el valor atribuido al lugar donde habita.

Además de la percepción de la calidad, existen otros indicadores que recogen las reacciones emocionales o afectivas ante una cualidad ambiental, denominadas evaluaciones afectivas vinculadas a las actitudes ambientales.

Para indagar y medir las actitudes ambiéntales se diseño una escala Likert (1932), compuesta por nueve afirmaciones referidas a creencias, sentimientos e intenciones de comportamiento que permiten establecer una posición favorable o desfavorables de la personas hacia la conservación de la naturaleza y determinar la orientación débil o fuerte de la intención para realizar comportamientos pro ambientales. La escala consta de tres grados de acuerdo para cada afirmación: muy de acuerdo, de acuerdo, en desacuerdo. Los valores establecidos para los grados de acuerdo son 3, 2 y 1 respectivamente, donde el valor 1,5 es la media y por encima de ese valor se considera la actitud favorable y por debajo desfavorable.

La posición de las personas respecto al ambiente se infiere de las siguientes afirmaciones: los recursos naturales deben ser conservados incluso si para ello la gente debe poner límites a su uso; la gente tiene derecho a modificar la naturaleza cuando lo necesite; la problemática ambiental no es una de mis mayores preocupaciones; el futuro es algo que no me preocupa, yo vivo el hoy y ya; y son mucho más importantes los problemas económicos que los problemas de la conservación de la naturaleza; que permiten establecer una posición general del ambiente favorable o desfavorable, asociada al nivel de conciencia ambiental de las personas.

La orientación de la conducta se deduce de las siguientes afirmaciones presentadas: estoy dispuesto a participar en talleres de educación ambiental; me considero una persona bastante desinformada de las problemáticas ambientales; cree que todos somos responsables de los problemas ambientales; y me siento parte de la Reserva de la Biosfera; que permiten establecer la predisposición fuerte o débil de las personas a realizar comportamientos pro-ambientales.

ANÁLISIS DE RESULTADOS

El análisis de los resultados permite establecer que la calidad ambiental percibida del lugar en el que se vive es considerada media - alta y casi el total de la población tiene conocimiento de que vive en una reserva de Biósfera.

La interpretación y clasificación de las respuestas respecto del significado atribuido se hace en función de valores sociales, ecológicos intrínseco tal como se describieron precedentemente. Se opta por esta clasificación porque permite entender el "valor instrumental" de la naturaleza, no concebido exclusivamente en un sentido utilitario estricto, sino además en función de una ética ecológica asociada la inconmensurabilidad de ciertos valores asignados por los encuestados.

En mayor medida se registran los valores sociales (53 %) positivos asociados a condiciones de agradabilidad (sensación de tranquilidad, posibilidad de vivir en lugar único) y bienestar familiar (mejor calidad de vida y mejor opción para la familia). Aunque, también se presenta una leve valoración negativa respecto de la funcionalidad urbana (falta de obras /servicios urbanos). Estos valores atribuidos a la reserva permite expresar en forma clara y notoria sentimientos de satisfacción con el lugar donde viven los encuestados.

En segundo lugar, se distinguen los valores ecológicos (30 %) donde se constató que los encuestados asumen una relativa auto responsabilidad y responsabilidad colectiva como vecinos (manifestada como compromiso y necesidad de preservar y cuidar la naturaleza) ante los posibles daños y asignan, una responsabilidad externa (11%) respecto de las prácticas no sustentables en la naturaleza a los gestores y turistas (expresada en preocupación por la falta de conservación y de fiscalización). Esta valoración permite establecer la existencia de un incipiente reconocimiento de la pérdida de la biodiversidad como problema y cierto conocimiento del concepto de sostenibilidad.

Por último, un valor intrínseco (17 %) expresado en la importancia de vivir en contacto con la naturaleza. La importancia atribuida a la conexión con la naturaleza, infiere una valoración estética del paisaje de la reserva.

El predominio de los valores sociales pone de manifiesto una carga simbólica afectiva de la valoración de la reserva, mientras que los valores ecológicos expresan un preeminencia de una componente cognitiva en la valoración que enfatiza la responsabilidad social y la conservación de la naturaleza y la valoración intrínseca esta determinada por condiciones de la naturaleza per se.

Los aspectos positivos de la valoración son los que tienen más relevancia y se relacionan con las condiciones de habitabilidad y del paisaje natural. En menor medida los aspectos negativos que más se mencionan se asocian a la falta de medidas preventivas de conservación de recursos y el mantenimiento urbano.

Por lo tanto, se puede inferir que existe una alta satisfacción con el lugar en que se vive, no sólo en función de los aspectos positivos y negativos mencionados sino además por la calidad ambiental percibida.

En relación a las actitudes ambientales, las afirmaciones referidas a la posición de las personas hacia la conservación de la naturaleza son las que tienen una respuesta con grados de acuerdo más significativos (un promedio de 2,8). Esto permite inferir la existencia de conciencia ambiental en la comunidad asociada una fuerte interiorización de valores y creencias ambientales acordadas en la preocupación por el ambiente y el futuro y la aceptación de la existencia de límites de para modificar y usar la naturaleza. Aunque cabe destacar que se le asigna una mayor importancia a los problemas económicos respecto de los problemas de conservación (2).

En cuanto a las afirmaciones relativas a la orientación de la conducta se observa una predisposición favorable (2,5) hacia los comportamientos pro-ambientales que se pone de manifiesto en: un sentimiento de responsabilidad ambiental individual; un fuerte sentido de pertenencia a la Reserva; reconocimiento de ser personas informadas en las problemáticas ambiéntales. Sin embargo esta orientación diminuye en la disposición a participar en talleres de educación ambiental.

Los resultados generales obtenidos del análisis de la escala Likert (2,53) permiten determinar que existe una actitud favorable (conciencia y predisposición) hacia la conservación de la Reserva por parte de los habitantes de la localidad de Mar Chiquita.

La conciencia ambiental de la población de Mar Chiquita es relativamente alta, ya que explícitamente hay acuerdo en la necesidad de imponer límites a las formas en que los individuos interactúan con la naturaleza e implícitamente, se asumen los principios de sostenibilidad orientadores de las actividades humanas, siempre y cuando se garanticen las condiciones socioeconómicas de la región.

La orientación hacia una conducta favorable para la conservación presenta un grado de consenso tanto en aspectos cognitivos (responsabilidad y información ambiental), como afectivos (sentido de pertenencia), que refuerzan la interiorización de valores y creencias ambientales. No obstante, la predisposición resulta algo débil respecto de la participación.

Los valores que comparten los residentes juegan un papel determinante en su relación con el entorno y en su comportamiento. Para que un individuo adquiera un compromiso con el desarrollo sostenible tal, que integre la variable ambiental como valor, en su toma de decisiones diaria es necesario que éste alcance un grado adecuado de conciencia y compromiso ambiental.

Los resultados obtenidos de las concepciones del valor de la comunidad de Mar Chiquita son las bases para entender y justificar qué intereses sociales es deseable perseguir y qué acciones o políticas resultarían inadmisibles frente a tales intereses.

Además la articulación entre esta valoración y la medición de actitudes permite crear un espacio de entendimiento hacia posiciones vinculadas a un antropocentrismo ético ecológicamente, que pueda ser reflejado efectivamente en comportamientos ambientales.

En síntesis, se establece que existe una significativa potencialidad para consolidación de la identidad y la conciencia ambiental de la comunidad de Mar Chiquita.

En definitiva, el valor que la comunidad atribuye a su entorno esta ligada a la noción de bien común, compartida de manera implícita entre los habitantes. Además de la valoración positiva del entorno, las actitudes ambientales favorables detectadas refuerzan en un mayor compromiso de esta sociedad para habitar en una reserva de Biosfera y procurar que Mar Chiquita sea un destino turístico sostenible.

COMENTARIOS FINALES

En la definición de estrategias de desarrollo locales se debe tener en cuenta la dimensión sociocultural de la sostenibilidad, debido a que el desarrollo sostenible es un proceso social que depende de las personas, su cultura y valores.

El análisis sistemático de las percepciones ambientales permite revelar las lógicas subjetivas de interacción sociedad - naturaleza y mejorar las intervenciones en la Reserva, debido a que la información generada permite compatibilizar las demandas ecológicas con las preferencias y demandas sociales y asignar usos y funciones que no excedan su capacidad de sustentación y aseguren la plena apropiación cultural de la comunidad.

Específicamente, se entiende que los estudios sobre percepción del ambiente implican el descubrimiento de las pautas de ver, pensar y de actuar en la realidad que conforman el conocimiento y la identidad de los sistemas culturales. Asimismo, brindan el marco de análisis para respuestas (adaptativas e inadaptativas) al ambiente natural y es información relevante para la superación de la problemática ambiental que viven los sistemas culturales contemporáneos.

Sin embargo, no es suficiente con medir la calidad ambiental percibida, el grado de satisfacción con la reserva y las actitudes ambientales, si no se cuenta con una valoración de la reserva en su conjunto (tal como lo propone el proyecto marco de este trabajo) y ni se establecen objetivos de sostenibilidad de este espacio.

En este sentido, es necesaria una nueva reflexión sobre la reserva, a través de aspectos fundamentales como su análisis sistémico, la relación estructura urbana-área protegida y el fomento de la participación ciudadana a través de instrumentos adecuados.

En consecuencia, disponer de un conocimiento más exhaustivo de los aspectos sociales, económicos, políticos, físicos, ambientales de la Reserva, facilita una visión integral y no sectorial de su gestión y favorece la toma de decisiones para la realización de acciones, programas y planes orientados hacia la sostenibilidad.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

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16. www.marchiquitadigital.com.ar        [ Links ]

Recibido el 23 de abril de 2010
1as. Correcciones recibidas el 30 de abril
2as. Correcciones recibidas el 27 de mayo de 2010
Aceptado el 08 de junio de 2010
Arbitrado anónimamente