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Estudios y perspectivas en turismo

versión On-line ISSN 1851-1732

Estud. perspect. tur. vol.20 no.3 Ciudad Autónoma de Buenos Aires ene./jun. 2011

 

DOCUMENTOS DE BASE

Marco teórico-metodológico de los estudios del paisaje
Perspectivas de aplicación en la planificación del turismo

 

Paulo dos Santos Pires *
Universidad do Vale do Itajaí Camboriu -  Brasil

* Ingeniero Forestal por la Universidad Federal de Santa Maria (UFSM-RS), Santa Maria, RS,  Brasil; Posgraduado en Turismo y Hotelería por la Universidad do Vale do Itajaí (UNIVALI-SC) Itajaí, SC,  Brasil, y en Sensoriamiento Remoto y Fotointerpretación por la (UFSM-RS);  Master en Ingeniería Forestal por la Universidad Federal do Paraná (UFPR-PR) Curitiba, PR, Brasil; y Doctor en Ciencias por la Universidad de São Paulo (USP-SP) São Paulo, SP,  Brasil. Se desempeña como docente en la Carrera de Turismo y Hotelería de la UNIVALI; como Docente e Investigador de la Maestría en Turismo y Hotelería de la UNIVALI; como Consultor ad hoc de la Fundação O Boticário de Proteção à Natureza.  E-mail: pires@univali.br.

 


Resumen: Este artículo es un ensayo de fundamentación teórico-metodológica sobre la relación entre  paisaje y turismo, delineada a partir del reconocimiento del paisaje como un ente indisociable del turismo, ya que toda experiencia turística implica un acto de percepción predominantemente visual, del paisaje visitado, convirtiéndolo en un elemento substancial del fenómeno turístico y en un recurso de gran valor para el desarrollo y la consolidación de la oferta turística. Los estudios del paisaje, en su dimensión estética o visual conforman un campo del conocimiento poco explorado, más allá de su importancia para la planificación y el desarrollo de espacios y destinos turísticos, en el medio académico del turismo en Brasil. De esa forma, el objetivo de este artículo es exponer los elementos esenciales de este campo del conocimiento en sus aspectos conceptuales y metodológicos además de considerar sus posibilidades de aplicación en la planificación turística. Dado que los tópicos presentados siguen una línea estructural, se comienza con el abordaje del valor turístico del paisaje para luego  exponer concisamente el marco teórico de los estudios sobre el paisaje y su cuadro metodológico, enfocando ambos temas  en la calidad, fragilidad e impactos visuales como parámetros para la incorporación, tanto de la variable como de la categoría "paisaje", en los modelos operativos de posible aplicación en los espacios turísticos y su contexto ambiental.

PALABRAS CLAVE: Turismo; Paisaje; Planificación del turismo; Estudios del paisaje. 

Abstract: The Theoretical-Methodological Framework of Landscapes and its Prospective Application in Tourism Planning. This article consists of a theoretical-methodological essay that focuses on the relationship between landscape and tourism. This relationship is outlined based on the recognition that the landscape constitutes an entity that cannot be disassociated from tourism, as every tourism experience involves the active of perception - predominantly visual - of the landscape visited, making it a important element of the tourism phenomenon and a resources of high value in the development and consolidation of the tourism offer. However, landscape studies, in their esthetic or visual dimension, are a field of knowledge that has been little explored by academics in the area of tourism in Brazil, despite its inherent importance for the planning and development of tourism spaces and destinations. The objective of this article, therefore, is to outline the essential elements of this field of knowledge, in terms of their conceptual and methodological aspects, and to highlight their potential application in tourism planning. The topics presented follow an order that is coherent with the central theme expressed in the title; it begins with an outline of the tourism value of the landscape, followed by a concise summary of the theoretical background to landscape studies, and also its methodological background; it then goes on to focus on the quality, fragility and visual impacts as parameters for the incorporation of the variable, or of the category "landscape" in operational models that can be applied in tourism spaces and in their environmental context.

KEY WORDS: Tourism; Landscape and tourism; Tourism planning; Landscape studies.  


 

INTRODUCCIÓN

De acuerdo con Dilger (1993) los conceptos de paisaje se originaron en la Europa medieval y desde entonces se ha modificado permanentemente su significado. Así como para los alemanes  Landschaft, puede significar una pequeña unidad territorial administrativa y para los americanos landscape, tiende a asociarse con la idea de un escenario natural, para los ingleses la misma palabra, refiere tanto al escenario como a las actuaciones humanas, demostrándose así, que el término puede adquirir múltiples significados (Jackon, 1986). A los efectos del presente abordaje, el paisaje en su dimensión visual-estética podrá asumir las siguientes definiciones: expresión espacial y visual del ambiente "[...] porción del espacio observado por la visión humana (Bombin et al., 1987); complementada por "paisagem é a porção de espaço da superfície terrestre apreendida visualmente" (MOPU, 1984:40).

Una forma bastante clara y contundente de mostrar la férrea relación del paisaje con el turismo se da a partir de la simple constatación que la motivación fundamental para el viaje turístico es la necesidad de romper con la rutina. Para muchos, la mejor forma de conseguir esta ruptura es a través del cambio físico de lugar; actitud que forma parte de la esencia del turismo. Al hacerlo el turista encontrará en el "paisaje" el elemento que mejor le indicará esa tan deseada ruptura con la percepción visual de lo nuevo y lo diferente en el transcurso de su experiencia de viaje (Font, 1989).

Esa noción básica sobre la relación paisaje-turismo es corroborada por Rodrigues (1992), para quien el paisaje es un tópico de gran importancia en los estudios de Geografía del Turismo, constituyéndose en un notable recurso turístico en la medida en que [...] o turista busca na viajem a mudança de ambiente, o rompimento com o cotidiano, a realização pessoal, a concretização de fantasias, a aventura e o inusitado e que quanto mais exótica for a paisagem mais atrativa será para o turista (Rodrigues, 1992: 75).  

En los espacios poco intervenidos el paisaje predominantemente natural atrae por la presencia y composición escénica de los elementos naturales como el agua, la vegetación, la geografía y la fauna, además de la estacionalidad y los episodios climáticos. En los espacios intervenidos por el hombre, el paisaje según Font (1989), es un producto social; el resultado de una transformación colectiva de la naturaleza; la proyección cultural de la sociedad en un determinado espacio; así como una fuente riquísima de datos sobre las personas y las sociedades que le dieron forma.

En este sentido el paisaje resulta un perfecto indicador de cómo el turista está realmente cambiando de lugar, puesto que es allí donde se registran las marcas más notables producidas por la humanización. Dicha propiedad enriquece sobre manera la experiencia turística; ya que entre los países y regiones de todo el mundo, en especial en los lugares con civilizaciones de mayor antigüedad, existe una rica diferenciación del territorio dada por la diversidad cultural expresada en el paisaje (Dubos, 1981).

Por su parte, en los pocos espacios totalmente naturales, o en aquellos donde la antropización se registra por la presencia dispersa y poco intrusiva de las actividades humanas, el paisaje resulta tanto una legítima expresión del equilibrio dinámico entre los elementos bióticos y abióticos de la naturaleza y sus procesos ecológicos; como un indicador visual de primera mano de las condiciones ambientales reinantes en el lugar. De esa forma, el paisaje natural se convierte en una ventana para que el turista perciba e identifique los elementos de la naturaleza, su composición escénica, las singularidades y las manifestaciones dotadas de expresión visual.

Por eso, paisaje y turismo son dos realidades íntimamente relacionadas. El paisaje es un elemento substancial del fenómeno turístico y un recurso de gran valor para el desarrollo y la consolidación de la oferta turística. Su estudio, particularmente en los aspectos de calidad, fragilidad e impactos visuales, es de gran valor para el desarrollo turístico, ya sea en destinos o regiones turísticas donde ya se ve dicho proceso, o en aquellas donde el mismo aún es insipiente pero presenta cierto potencial de crecimiento.

Considerando que la imagen más utilizada para difundir una determinada región o centro turístico es precisamente su paisaje, sea el mismo la expresión de espacios naturales o humanizados; éste, como expresión espacial y visual del ambiente, se transforma en una categoría o variable de análisis privilegiada (Font, 1992). De esa forma, para el ámbito académico, se vislumbra un gran potencial de abordajes e investigaciones en la interrelación con el desarrollo del turismo sobre bases sustentables.

Dicho potencial puede ser confirmado mediante la constatación en el ámbito de la producción del conocimiento del turismo, de un campo abierto y aún incipientemente explorado, ya sea en la sistematización de un marco teórico y metodológico sobre el paisaje en su dimensión visual, como en los desdoblamientos de ese marco en modelos, variables, criterios, características y elementos aplicables a la planificación del turismo. Así, el presente artículo tiene como objetivo contribuir con la proposición de abordajes sobre el estudio del paisaje aplicable a este planeamiento, específicamente a los aspectos de la calidad y fragilidad del paisaje y a los impactos visuales sobre el mismo.

Dichos enfoques serán sintetizados en modelos ilustrativos representando al paisaje como variable y síntesis ambiental a las características de su calidad visual como factor de motivación turística; a la integración de la calidad y la fragilidad visuales como parámetros para el planeamiento de los espacios turísticos; a los condicionantes de la fragilidad visual en la localización de actividades y estructuras turísticas; y a los impactos visuales como criterio de localización y distribución de actividades y estructuras turísticas.      

MARCO TEÓRICO-METODOLÓGICO DE LOS ESTUDIOS DEL PAISAJE 

El conocimiento teórico-metodológico en el ámbito de los estudios del paisaje en su dimensión estético-visual, estableció sus bases contemporáneas en occidente a partir de la década de 1960 con los protagonistas de la escuela anglo-americana de "planeamiento y arquitectura del paisaje"; entre los cuales podemos citar a D. L. Linton (1968); R.B. Litton (1972); M. Laurie (1983); I.C. Laurie (1975); D. Lovejoy (1973) ; I.L. Mc. Harg (1969); E.H. Zube (1975); y A. Ramos (1976). La progresiva ampliación del conocimiento en este área en las décadas subsiguientes estableció un gran campo de investigación, con múltiples desdoblamientos metodológicos y enfoques aplicativos en el campo del planeamiento ambiental y del ordenamiento territorial, cuyo universo correspondiente a ese período fue compilado en lengua española por autores como Fernández (1979); MOPU (1984); y Ministerio de Medio Ambiente (2004).

Si bien en ese período inicial se estableció la estructura teórica y metodológica para los estudios del paisaje en su dimensión visual-estética, a partir de la segunda mitad de la década de 1980 - con el progresivo desarrollo de la informática- comenzaron a multiplicarse los estudios e investigaciones aplicadas con mayor alcance y desarrollo, lo que se logra por  la disponibilidad de las nuevas herramientas (programas de computadora) para el tratamiento cuantitativo de una gran variedad de datos, las cuales comenzaban a ser utilizadas por los centros de investigación con mayor producción y experiencia en el área. 

Hasta donde se sabe, en Brasil los primeros trabajos en el área surgieron hacia fines de la década de 1970 y en la década de 1980, apoyando la zonificación en áreas naturales protegidas; destacándose Griffith (1979); Griffth & Valente (1979) y Milano (1989). Desde entonces, a pesar que han transcurrido más de 20 años, la producción técnico-científica en Brasil no ha acompañado a la producción internacional en esa área.

A través de un relevamiento preliminar se identificó un número un tanto reducido de estudios dispersos desarrollados recientemente y volcados prioritariamente a la planificación ambiental o la zonificación paisajística de las áreas naturales, procurando su conservación y su uso recreativo. Entre ellos se pueden destacar el estudio del Paisaje en una Selva Nacional, identificando y evaluando las unidades visuales del paisaje (Teixeira, 2005); el análisis de la percepción de los visitantes en relación al paisaje local en una Ruta Enoturística según la Perspectiva del Visitante (Lavandoski, 2008); el análisis de las representaciones del paisaje en las tarjetas postales (Martins, 2008); el análisis de las relaciones entre el ordenamiento del territorio, la densidad hotelera y sus efectos sobre el paisaje (Pereira, 2008); el estudio de la percepción de los pobladores, trabajadores locales, usuarios y gestores públicos sobre el elemento agua incluido en el paisaje de una cuenca hidrográfica urbana (Rangel, 2008); y la comprensión de la participación del relieve en la visualización de los escenarios y en la calidad visual (Nascimento, 2009).   

De acuerdo con el Ministerio de Medo Ambiente (2004: 484, 485), a "delimitação das abordagem sobre a paisagem é dada segundo o enfoque de estudo, havendo para tanto dois grandes aspectos diferenciáveis nos estudos da paisagem: o da "paisagem total", que identifica a paisagem com o meio; e o da "paisagem visual", que corresponde ao enfoque da estética e da percepção. Nos dois casos, a paisagem surge como manifestação externa do território, mas interpretada de forma diferente. No primeiro caso, o interesse se concentra na importância da paisagem como indicador ou fonte de informação do território, e no segundo se concentra no que o observador é capaz de perceber deste território".

Sobre la percepción del paisaje, Jacobsen (2007) presentó una reciente revisión de las investigaciones relacionadas con la percepción visual del paisaje por parte de los turistas; en base a fotografías, procurando revelar las contribuciones al avance del conocimiento teórico a partir de las evaluaciones y clasificaciones obtenidas directamente en los trabajos de campo junto al propio público usuario del paisaje.

De la percepción del paisaje a la evaluación y valoración de su calidad visual

Primeramente se debe buscar en el campo de la filosofía del paisaje el marco esencial de su percepción. En este sentido, Simmel (1986) entiende que el paisaje es tan infinitamente múltiple y cambiante que posibilita una variedad enorme de puntos de visualización y de encadenamiento de los mismos para formar lo que él denomina "unidad de sensación".

"Trata-se de um tipo peculiar de unidade que representa a síntese de uma sucessão de manifestações naturais estendidas sobre a superfície da terra; uma unidade diferenciada daquela que é apreendida visualmente por segmentos específicos de observadores, sejam eles estudiosos, naturalistas, camponeses ou planejadores. O portador mais importante desta unidade é, com efeito, o próprio "sentimento de paisagem" [...] um sentimento que não é outra coisa que não a sensação que a paisagem provoca no expectador (Simmel, 1986: 179, 180).

La percepción del paisaje, por su parte, está culturalmente condicionada; pues de acuerdo con Font (1992) cada cultura crea sus propios arquetipos paisajísticos, sus símbolos, y sus interpretaciones peculiares frente al paisaje y sus elementos significativos. Por otra parte, dentro de esa misma cultura habrá diversas lecturas del paisaje en función de los diferentes grupos sociales existentes en ella. La percepción del paisaje es, por lo tanto, influenciada por las propias características fisiológicas del ser humano, por su carácter y personalidad, y por sus influencias sociales y culturales. Así, este conjunto de factores se constituye en un "filtro perceptivo" que adquiere un rol decisivo en la formación de imágenes del medio real; imágenes que influyen directamente en la evaluación del paisaje (Font, 1992).

La evaluación o valoración de la calidad visual del paisaje, de acuerdo con Laurie (1983), enfoca generalmente un ejercicio comparativo, generando una tendencia subjetiva. Este subjetivismo proviene de la propia educación recibida, las actitudes afectivas y los gustos adquiridos, que se manifiestan cuando un individuo percibe un paisaje y emite un juicio de valor sobre el mismo. Laurie (1983) afirma que las motivaciones, la necesidad de satisfacción, los intereses, los deseos y las ansias del individuo inciden continuamente en su percepción.

La valoración del paisaje es consecuencia de la relación entre un espacio visual y el observador; y esta relación, según Jordana (1992), desencadena una respuesta perceptiva por parte del observador, mientras que los elementos del paisaje producen una respuesta sensitiva y los estímulos generados por esa respuesta pueden ser interpretados. El autor dice que la percepción del paisaje, a partir de los estímulos recibidos del medio, es un acto creativo, condicionado por factores inherentes al propio individuo; sean estos educativos, culturales, emotivos, afectivos o sensitivos.  

De allí se desprende la dificultad de comparar la calidad de los paisajes, ya que el análisis se da en función de la observación y el juicio individual, influenciado por los instintos de comportamiento, las emociones, la educación, la cultura y las experiencias (Lucas, 1990). Para un estudio efectivo de la evaluación paisajística se deben considerar los aspectos relacionados con el ejercicio de la sensibilidad estética y psicológica, permitiendo el estudio de la relación entre las características del paisaje y los sentimientos que éste suscita (Bolós, 1992).  

De esta forma, para la valoración del paisaje es necesario el concurso de una serie de factores plásticos y emocionales, con sus correspondientes juicios de valor, estableciendo una triple problemática entre la calidad intrínseca del paisaje, la respuesta estética que produce en el individuo y la atribución de un valor (Bombin et al., 1987).

Al considerar los aspectos puramente biofísicos y los procesos naturales y antrópicos que determinan la formación y configuración actual del paisaje en su expresión visual y espacial, éstos resultan de la combinación de la geomorfología, el clima, la vegetación, los animales, el agua y la incidencia de las alteraciones naturales y las modificaciones antrópicas. Por lo tanto, no se debe pensar que el paisaje actual es el punto final de una historia de procesos geomorfológicos, climáticos, bióticos y antrópicos. Las variables que intervienen en su formación continúan activas y se modifican a través del tiempo, constituyendo un conjunto dinámico.

El concepto universal de "paisaje" puede ser abordado, básicamente, a partir de tres dimensiones: cultural; ecológico-geográfica; y estética o visual (Jordana, 1992). En el ámbito de la expectativa y de la experiencia turística, el interés por el paisaje reposa especialmente sobre los valores perceptivos y culturales, que son aquellos de naturaleza subjetiva derivados de la sensación de aventura, misterio, interés histórico-cultural y atracción visual. Este último atributo evoca la dimensión visual del paisaje cuyos conceptos operativos a ser adoptados como referencia para este artículo son: a) "paisagem é o domínio do visível ou de tudo aquilo que a visão abarca" (Santos, 1988); b) "paisagem é a expressão espacial e visual do ambiente" (Bombin, 1987); y c) "paisagem é a porção de espaço da superfície terrestre apreendida visualmente" (MOPU., 1984: 40). Por lo tanto, para que exista paisaje, el campo visual no debe responder al significado de un todo unitario, sino a cada elemento constitutivo de la escena o a su mera composición mecánica (Simmel, 1986).

Los estudios del paisaje en base a la percepción visual comprenden desde simples descripciones elementales, pasando por las más variadas clasificaciones y tipificaciones, hasta llegar a las técnicas estadísticas. Esta diversidad de  abordajes y  enfoques para el estudio del paisaje dio origen a múltiples métodos de evaluación que pueden clasificarse en otros,  en función de los criterios utilizados, de los sistemas de medidas, y de la participación o no del público.

Métodos de evaluación de la calidad visual del paisaje aplicable a la investigación y planificación del turismo           

La imagen de un destino turístico, esencialmente asociada a su paisaje, surge como factor decisivo sobre la motivación y la preferencia de la demanda; y esa imagen, según Boullón (1985: 95), está relacionada con los siguientes aspectos: calidad y precio de los servicios; programación de actividades; seguridad y riesgos y calidad del atractivo.

Es exactamente en el último de los aspectos enumerados que incide la valorización del paisaje, pues la calidad de los atractivos será, en principio, aprehendida por medio de su expresión visual y de la respuesta estética que será capaz de desencadenar en el turista-observador el estímulo; para percibir e interpretar, a través de sus mecanismos fisiológicos y psicológicos, el contenido y el significado de la escena observada, calificándola en categorías eminentemente subjetivas como bonita, atractiva, fea, armoniosa, etc.

Por su parte, el análisis y la evaluación del paisaje, cuando es realizado por intermedio del juicio de valor profesional y mediante la adopción de métodos desarrollados para este fin, puede proporcionar resultados más objetivos amparados en la obtención, la medición y el tratamiento de datos originados en el campo de los "estudios del paisaje".  

Principales clasificaciones metodológicas en los estudios del paisaje 

A pesar de la gran cantidad de métodos existentes, Cerro (1993: 141) considera que los mismos pueden ser agrupados bajo tres enfoques básicos: los estudios de consenso; la evaluación por componentes; y los estudios de preferencias.

* Estudios de consenso

Es la manera más antigua de efectuar evaluaciones del paisaje. Es un proceso informal donde un grupo de especialistas evalúan áreas a partir del reconocimiento in loco y/o el análisis de mapas, fotografías aéreas y otros medios disponibles. La evaluación por consenso tiene como ventaja su flexibilidad y la economía de tiempo y recursos. Aunque carece de un sustento teórico sólido y de una base sistemática de datos, es muy fácil de ser contestada técnicamente.

* Evaluación por componentes

Esta perspectiva metodológica fue una de las primeras en despertar el interés de los paisajistas y planificadores hacia fines de 1960, centrando el estudio del paisaje en la identificación, descripción, y valoración de la calidad visual con la adopción de criterios de clasificación y puntuación predefinidos. Se divide en dos ramificaciones:

  • Métodos descriptivos: Se limitan a realizar una descripción analítica del paisaje, registrando cartográficamente la presencia y la naturaleza de los recursos escénicos identificados.
  • Métodos evaluativos: Además de describir el paisaje, lo evalúan a través de criterios predefinidos de puntuación o valoración.

* Estudios de preferencias

Estos métodos se basan en el estudio de las preferencias de los usuarios en relación a los paisajes apreciados. Se trata de considerar, a los efectos de la evaluación, los gustos del público en general en vez de las opiniones de los especialistas. Normalmente se utilizan técnicas estadísticas para la predicción de modelos de preferencias del paisaje. Éstos también se dividen en dos grupos:

  • Estrategia directa: Se da a través de la aplicación de entrevistas a los usuarios frente a un paisaje real o sustituido por fotografías, para que éstos manifiesten sus gustos y preferencias sobre el paisaje objeto de evaluación.
  • Estrategia indirecta: Se sustenta en el uso de fuentes indirectas para la recolección de datos, como la bibliografía y los medios de comunicación en general, de donde se obtienen comentarios de personalidades políticas y del mundo cultural y económico; asumiendo como premisa que los gustos y preferencias de esas personalidades influyen a la opinión pública.

De acuerdo con la clasificación propuesta por Penning-Rowsell (1974: citado por Gonzales Bernáldez, 1981: 182) la valoración del paisaje se divide en dos grandes categorías:

A.- Métodos independientes de los "usuarios" del paisaje

Desarrollados por especialistas, o sea, pos estudiosos y profesionales al servicio de la investigación y la planificación. Se supone que los profesionales entrenados son capaces de analizar objetivamente la belleza escénica y traducir la calidad del paisaje en fórmulas aplicables a la realidad.

B.- Métodos dependientes de los "usuarios" del paisaje

Contemplan la participación pública, como en los estudios de preferencias. Los juicios derivan del conocimiento del estímulo-respuesta, oriundo de la psicología experimental, que se propone como una fuente de estímulos que esperan respuestas individuales.           

Finalmente, según la clasificación de Ignacio et al. (1984: 399) el universo metodológico, en lo que respecta a la evaluación de la calidad visual del paisaje, se divide en Métodos Directos; Métodos Indirectos y Métodos Mixtos de evaluación de la calidad visual:

* Métodos directos de evaluación de la calidad visual

En los métodos directos la valoración de la calidad visual se realiza a partir de la contemplación de la totalidad del paisaje, por la visualización en el lugar o por el uso de fotografías, diapositivas, videos y dibujos. El paisaje real o substituido se valora directamente sin disgregarlo en componentes o categorías estéticas. La valoración se realiza de modo subjetivo y se basa en un juicio de valor personal, utilizando escalas de valoración como espectacular, agradable, buena, bella, atractiva, fea, desagradable, no atractivo, etc. El agente de valoración podrá ser el público en general, grupos representativos de la sociedad o paisajistas profesionales.

* Métodos indirectos de evaluación de la calidad visual

En los métodos indirectos la valoración de la calidad visual se realiza a través de la disgregación del paisaje en diversos componentes (naturales y artificiales) y del análisis de los mismos o de las categorías estéticas; de acuerdo con diferentes juicios de valor y según criterios de puntuación y clasificación establecidos por especialistas.

* Métodos mixtos

En los métodos mixtos la valoración de la calidad visual se realiza, primeramente, de forma directa; y luego, a través de análisis estadísticos se lleva a cabo el estudio de la participación de cada componente o categoría estética en el valor total del paisaje. Así, se intenta combinar las ventajas inherentes a los dos métodos anteriores, lo que permite que casi todos los métodos más actuales sean incluidos en esta categoría.         

Consideraciones metodológicas

Si se trata de comparar los métodos de evaluación del paisaje en su consistencia y aplicabilidad, no existe un método universal que pueda excluir a todos los demás. Existen varios métodos de mayor y menor aplicación y de validez teórica también variable, en función de sus características intrínsecas y de la realidad concreta en la que fueron desarrollados. Frente a la verificación de esta relatividad en relación a los métodos de evaluación del paisaje que se aplican al interés turístico, Ramos & Cifuentes (1981) proponen que el método a ser elegido tendrá que cumplir las siguientes condiciones:

- El método debe considerar todos los elementos significativos para el análisis;

- El método debe comportarse con precisión similar en toda el área estudiada;

- El trabajo necesario para el desarrollo del método debe estar en equilibrio con la precisión requerida para la evaluación;

- El desarrollo del método debe ser compatible, en tiempo de ejecución, con el plazo requerido por las demás variables, además del paisaje, analizadas en el proceso de planeamiento en el cual está inserto;

- El método debe proporcionar resultados análogos para los diferentes observadores;

- Debe adaptarse a las distintas zonas y lugares del área de estudio, sin necesitar la variación en función de los modelos de calidad anteriormente verificados (Ramos & Cifuentes, 1981).

Más allá que éstas sean condiciones ideales, en realidad, según Cerro (1993: 176), "dificilmente se consegue satisfazer todos os critérios ao mesmo tempo, principalmente em se tratando da subjetividade que envolve a avaliação de valores estéticos através de preferências pessoais".

Ante este hecho, es posible recorrer las aproximaciones o adaptaciones metodológicas a partir de los objetivos establecidos manteniendo un rigor compatible con las circunstancias de trabajo, o sea, el acceso a los datos y a su calidad, a los recursos financieros y logísticos disponibles, a la composición disciplinaria y a la capacitación del equipo de trabajo, entre otros condicionantes.

De acuerdo con esta postura, Villarino (1984: 157) considera que "em princípio qualquer método é válido, e a responsabilidade do autor está em tornar explícita a base subjetiva do método escolhido, indicando os aspectos nos quais se baseou, contando para esta tarefa com o auxílio das várias ciências (geociências, biológicas, psicologia, sociais, exatas,...) que servem de sustentação aos procedimentos concebidos para tal intento".

El paisaje como categoría de análisis en la planificación del turismo

Considerando la clara identificación con el nivel de calidad de los recursos naturales y culturales requeridos por el turismo, el paisaje proporciona amplias posibilidades de análisis y evaluación de los mismos recursos potenciales para el aprovechamiento turístico; conformando una privilegiada categoría de análisis para el reconocimiento de la vocación turística de un determinado lugar. Tal reconocimiento, visto bajo la perspectiva de la planificación turística, contempla dos fases que juntas permiten el análisis del potencial turístico de un área o región: la primera es el inventario (la identificación propiamente dicha) de los recursos; y la segunda es la evaluación de estos recursos con el establecimiento de medidas de valor relacionadas con sus atributos.

Para el inventario de los recursos se utilizan una variedad de métodos y técnicas con mayor o menor refinamiento que procuran agrupar los recursos en categorías de acuerdo con su naturaleza y/o funcionalidad (Cerro, 1993). El inventario, como primer paso para el análisis del potencial turístico, facilita la identificación de los elementos o actividades que tienen un cierto poder actual o potencial para atraer la demanda turística.

En la evaluación se nota un aumento progresivo de la complejidad de las técnicas utilizadas tal como relevamientos sistemáticos y métodos cuantitativos, muchos de los cuales están inspirados justamente en las tradicionales técnicas de evaluación del paisaje. Así, la evaluación permite contrastar la calidad de los atractivos y una mejor fundamentación para la toma de decisiones en el proceso de planeamiento. Cuanto mejor se realicen estas dos etapas estará técnicamente mejor definida la vocación turística y mejor seleccionadas estarán las alternativas para el desarrollo turístico (Cerro, 1993).

Calidad, fragilidad e impactos visuales como enfoques de los estudios del paisaje aplicados a la planificación del turismo

La calidad visual del paisaje como elemento de apoyo a su protección y/o conservación como patrimonio y recurso, la fragilidad visual del paisaje como criterio de evaluación de su vulnerabilidad ante la acción humana o de otros factores de riesgo causantes de la pérdida de su calidad visual preexistente y los impactos visuales como dimensionamiento de la repercusión visual en el paisaje de actividades humanas intrusivas son enfoques de abordajes contenidos en los estudios del paisaje en su dimensión estética o visual.

Estos enfoques aplicados al turismo, o sea, a su planificación y gestión o en el medio académico para la producción de conocimiento y desarrollo científico del área presentan un amplio campo de investigación y actuación profesional para los investigadores y los agentes protagonistas del desarrollo del turismo. Así, será expuesto el análisis, aún elemental, de esas posibilidades, mostrando una primera aproximación para posteriores estudios más refinados, más amplios, y quizá validados mediante su real aplicación. 

La calidad visual del paisaje como variable ambiental del análisis de los espacios turísticos

La apropiación del paisaje como objeto de abordaje o como unidad de estudio por una amplia gama de intereses profesionales en la esfera del arte, las ciencias exactas, las geo-ciencias, y las ciencias sociales hace que adquiera interpretaciones propias para cada disciplina, dando oportunidad a conceptos variados entre las distintas áreas de actuación dentro de esas esferas.  Esos distintos intereses, canalizados en el sentido de su identificación, pueden expresarse en tres grandes dimensiones propuestas por Jordana (1992): la dimensión ecológica, la dimensión cultural y la dimensión estético-visual. Esta última es la dimensión más primitiva y la más intuitiva y está relacionada con los aspectos sensitivos y perceptivos del ser humano que, al valorarla, hace un juicio de valor intrínsecamente subjetivo. Es exactamente bajo esta dimensión que se presentan los siguientes conceptos operativos para el presente abordaje:

* Paisagem é a porção de espaço da superfície terrestre apreendida visualmente" (MOPU, 1984: 40);

* La calidad visual de un paisaje es el grado de excelencia de sus características visuales, constituido en el mérito para no ser alterada o destruida, para conservar su esencia y estructura actual (adaptado de MOPU, 1984: 38);

* La calidad visual (escénica) es el valor dado a un paisaje mediante la observación, en respuesta a sus estímulos visuales (Litton, 1972), los que  surgen estéticamente de las formas topográficas y de los elementos de la superficie de la tierra.

Para Fernández (1979) la evaluación de la calidad del medio es un concepto de difícil definición en términos absolutos, creando la necesidad de recorrer los criterios basados en el juicio de valor personal o profesional. La respuesta que se desprende de la aplicación de dichos criterios, ante la percepción de un paisaje, es evidentemente subjetiva.

Como el paisaje se constituye en el recurso de mayor importancia para el turismo, su estudio, o más precisamente la evaluación de su calidad estético-visual, es de particular interés para esta actividad (Cerro, 1993). Por lo tanto, se asume que todo paisaje posee una calidad intrínseca a su propia existencia. No obstante, esa calidad puede ser enaltecida y adquirir significado ante la percepción humana, marcadamente visual cuando, además de la simple constatación, contempla otras características. Dichas características como la unidad, diversidad, naturalidad, singularidad y disposición de los componentes constitutivos del paisaje adquieren una expresión estética y un significado particular que les confiere un valor subjetivo por excelencia (derivado de la percepción) y un valor de atractividad a partir del momento en que esa percepción se da desde un punto de vista turístico.

En este sentido, el aumento de la calidad visual de un paisaje normalmente se da cuando en el territorio por él abarcado se verifican los siguientes factores (Adaptado de Laurie, 1970, 1975; Litton, 1972; Bombin, 1987; Pires, 1997):

- El mayor movimiento del relieve o de irregularidades topográficas;

- La diversidad de usos del suelo derivada de las actividades humanas;

- Obras de arte, de ingeniería y arquitectura;

- Las vistas panorámicas o de gran alcance visual;

- Las vistas cerradas (valles profundos y estrechos, cañones);

- La presencia de cubierta vegetal, especialmente de tipo arbórea;

- La superficie de agua y márgenes con trazado naturalmente irregular;

- Los episodios climáticos y meteorológicos (nacimiento/puesta del sol, nieve, neblinas, etc.);

- Presencia de fauna nativa representativa.

En su carácter genérico, estos aspectos proporcionan la condición básica a partir de la cual derivan otras características determinantes de la calidad visual del paisaje de origen natural e histórico-cultural. Dicha calidad se ve potenciada ante el estado de conservación de la integridad, originalidad o autenticidad de tales manifestaciones, sean naturales o culturales. En la caracterización y en el diagnóstico ambiental del espacio turístico, el paisaje y su calidad intrínseca son considerados como una variable entre las demás variables del ambiente biofísico (Figura 1).



Figura 1: El paisaje como variable ambiental

El paisaje como síntesis ambiental del espacio turístico

En la condición de expresión espacial y visual del ambiente, el paisaje reúne y agrega todos sus elementos constitutivos, convirtiéndose en una categoría-síntesis indicadora de su estado de calidad, conforme lo ilustra la Figura 2.



Figura 2: El paisaje como síntesis ambiental

La calidad visual como factor de motivación turística

La ocurrencia aislada, o en combinación de los diversos componentes biofísicos de un paisaje que se expresan en categorías estéticas y como atributos escénicos ante el observador-turista, despiertan la motivación de viaje y justifican el surgimiento y la consolidación de destinos turísticos. La Figura 3 muestra esquemáticamente que las características contribuyen a determinar la calidad visual.



Figura 3: La calidad visual del paisaje como factor de motivación turística

La fragilidad visual como variable ambiental en el análisis de los espacios turísticos

La fragilidad visual del paisaje se define como el grado de susceptibilidad al deterioro mediante la incidencia de determinadas actuaciones. De forma similar, el concepto de vulnerabilidad visual expresa el potencial de un paisaje para absorber o para ser perturbado visualmente por las actividades humanas (MOPU, 1984). La fragilidad visual puede ser definida también como lo contrario de la capacidad del paisaje para absorber posibles cambios sin perder la calidad visual. Así, cuanto mayor sea esta capacidad, menor será la fragilidad.

Mientras que la calidad visual de un paisaje es una cualidad intrínseca del territorio, esto no ocurre con la fragilidad que depende, en principio, del tipo de actividad que se pretende desarrollar. El espacio visual puede presentar diferentes vulnerabilidades según una actividad u otra, y este hecho es muy relevante cuando se trata de realizar un estudio sobre un territorio de extensión reducida. En este caso habría que especificar su fragilidad para cada una de las actividades posibles. Frente a grandes superficies territoriales la fragilidad debe tomar un carácter genérico y considerarse como intrínseca.

La fragilidad visual de un determinado ambiente, se constituye en una variable de análisis que podrá proveer indicadores de la capacidad de absorción visual de las actuaciones humanas en el ambiente, informando sobre su mayor o menor vulnerabilidad ante la pérdida o modificación de la calidad visual preexistente para el desarrollo turístico. La Figura 4 ilustra de forma simplificada esta condición.



Figura 4: La fragilidad y la calidad visuales como indicadores para la planificación de los espacios turísticos

La fragilidad visual como criterio de localización de actividades y estructuras turísticas

Las decisiones de localización, o sea, de implementación o no de espacios, equipamientos o estructuras que posibilitan el desarrollo del turismo y sus múltiples actividades, podrán contar con el subsidio técnico proveniente de la determinación de la fragilidad visual de los lugares o áreas objeto de este tipo de interés. La Figura 5 presenta un esquema básico de los principales condicionantes de la fragilidad visual en un determinado ambiente o localidad.



Figura 5: Los condicionantes de la fragilidad visual de una localidad

Los impactos visuales en el paisaje como criterio de localización y distribución de actividades y estructuras turísticas

Los impactos visuales en los espacios turísticos se producen por el tamaño y el contraste de las intrusiones visuales causadas por la implementación de equipamientos y estructuras volcadas al ocio y al turismo, así como por las características espaciales y morfológicas del relieve (cuenca visual) del área de alcance visual de los mismos. El mismo principio se aplica a otras actividades humanas no relacionadas directamente con el turismo, pero que se encuentran en los espacios donde éste se desarrolla (Figura 6).



Figura 6: Condicionantes del impacto visual en el espacio turístico

La cuenca visual de un determinado punto es la zona visible a partir de ese punto. Es posible ampliar ese concepto a un conjunto de puntos próximos que constituyen una unidad u objeto de análisis, y considerarlos como la porción de territorio vista a partir de otros puntos del mismo territorio, desde donde también pueden ser vistos (Ignacio et al., 1984).

El concepto de cuenca visual, conjuntamente con los conceptos de fragilidad y calidad visuales, permite explorar ampliamente su potencial de análisis aplicado al planeamiento turístico en situaciones especiales; como el establecimiento de caminos-parque y ríos-escénicos, que aparecen como categorías longitudinales de áreas protegidas muy promisorias para el turismo.

CONSIDERACIONES FINALES

El objetivo de este artículo fue presentar un abordaje sobre los estudios del paisaje y las perspectivas de su aplicación en el planeamiento del turismo. Para tal fin se reconoce que los estudios del paisaje constituyen un campo de investigación científica como otro cualquiera y, como tal, viene generando conocimientos, estructurando métodos y elaborando técnicas que pueden y deben ser incorporadas para la sociedad, a través de sus instituciones, gobiernos y organizaciones actuantes en el área del planeamiento del turismo.

En este sentido, se optó por un abordaje panorámico, iniciado con la exposición sobre la relevancia del paisaje para el turismo, seguido de un aporte teórico-metodológico básico sobre los estudios del paisaje. Con este aporte fue posible incluir al paisaje como categoría de análisis en la planificación del turismo y enfocar de forma más específica la calidad visual del paisaje como variable, síntesis ambiental y factor de motivación turística. Asimismo también fue posible enfocar los condicionantes de la fragilidad visual de una localidad turística; la fragilidad y la calidad visuales como indicadores para el planeamiento de los espacios turísticos; y los condicionantes del impacto visual en el espacio turístico.

Con la exposición de los modelos referentes a los enfoques destacados anteriormente, se buscó una síntesis ilustrativa de cómo el paisaje, sea como variable o sea como categoría de análisis, posee una condición muy apropiada y pertinente para su incorporación en la planificación espacial del turismo. Se destaca que en este momento tales modelos se revisten de un carácter de aproximación metodológica y, como tal, sujetos a las validaciones pertinentes frente a una posible utilización en el plano empírico.  

De esa forma, el conocimiento generado por los estudios del paisaje se revela con un gran potencial de contribución para la evaluación del potencial turístico de regiones, destinos y atractivos. Su repertorio metodológico considera no sólo el conocimiento técnico y el juicio de valor de profesionales y especialistas, sino también las percepciones y preferencias personales de los usuarios del paisaje, turistas y población local; pudiendo proporcionar resultados más representativos de la relación oferta-demanda en los destinos turísticos actuales o potenciales, y una base de información más calificada para el planeamiento y la gestión del turismo. 

Agradecimiento: El presente artículo es el resultado de la consolidación de los siguientes trabajos anteriormente presentados y publicados en eventos científicos en Brasil: "Paisagem e Turismo: marco conceitual e amplitude metodológica" (III Seminário de Pesquisa em Turismo da Universidade de Caxias do Sul, Caxias do Sul, RS, 2005); y "Marco Metodológico para a Aplicação dos Estudos da Paisagem no Planejamento Turístico" (IV Seminário de Asociação Brasileira de Pesquisa e Pós-graduação em Turismo, Universidade de Caxias do Sul, Caxias do Sul, RS, 2007).   

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Recibido el 28 de enero de 2009
Correcciones recibidas el 20 de agosto de 2010
Aceptado el 27 de agosto de 2010

Arbitrado anónimamente
Traducido del portugués