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Estudios y perspectivas en turismo

versión On-line ISSN 1851-1732

Estud. perspect. tur. vol.20 no.6 Ciudad Autónoma de Buenos Aires dic. 2011

 

DOCUMENTOS DE BASE

Percepción de la comunidad como indicador del ciclo de vida de un destino
Hacia el desarrollo de un sistema de alerta temprana para pequeños destinos

 

Seweryn Zielinski* Camilo Mateo Botero Saltaren**

Universidad de Magdalena - Colombia

* Especialista en gestión de turismo sostenible con énfasis en manejo de destinos turísticos, turismo comunitario y ecoturismo en áreas protegidas. Candidato a Magister en Manejo Integrado Costero (Universidad del Magdalena, Colombia). E-mail: sevenunimag@gmail.com
** Especialista en temas de manejo integrado costero, con énfasis en gestión y certificación de playas turísticas. Candidato a doctor en Gestión del Agua y de la Costa (Universidad de Cádiz, España), Master Europeo en Water and Coastal Management (Portugal), Master en Ingeniería de Puertos y Costas (España), postgrado en Gestión Pública (Colombia), experto de la UNESCO en Sistemas de Alerta por Tsunami (Hawaii) e Ingeniero Ambiental y Sanitario (Colombia). E-mail: playascol@yahoo.com.

 


Resumen:

El desarrollo turístico en pequeños destinos tiene una sensibilidad mayor que en aquellos de mayor magnitud, por lo tanto es necesario contar con una herramienta de alerta temprana que informe sobre las condiciones que pueden acelerar el decaimiento del destino. El modelo de ciclo de vida de los destinos turísticos - CVDT de Butler define la fase de desarrollo de un destino, pero numerosos estudios han establecido que deben incluirse nuevas variables, dificultando su rápida aplicación. Esta investigación buscó establecer rangos de percepción de los residentes precisos para pequeños destinos, de manera que se determine de una forma más sencilla la fase exacta de su desarrollo turístico y prever un rápido decaimiento de la actividad. La metodología consistió de determinación del grado de desarrollo turístico, con base en el modelo CVDT, y por medio de la percepción de la comunidad con relación al desarrollo turístico. Los resultados de la aplicación del modelo CVDT muestran que el área de estudio está en la etapa media de desarrollo turístico. Como conclusión principal, se obtiene que el estudio de la percepción de la comunidad es una herramienta mucho más sencilla y efectiva de conocer el estado de desarrollo de un pequeño destino que el modelo CVDT, a la vez que sirve de señal de alerta incluso para aplicar dicho modelo en profundidad.

Palabras clave: Butler; CVDT; Destinos turísticos; Percepción de la comunidad; Taganga; Colombia.

Abstract:

Community's Perception as an Indicator of a Destination's Life Cycle: Towards Development of an Early Warning System for Small Destinations

The tourism development in small destinations is more sensitive than in the case of larger ones, thus it is necessary to have an early warning tool to inform about the conditions that can accelerate the destination's decline. The Butler's Tourism Area Life Cycle model - TALC defines the development stage of a destination, although numerous studies have established that new variables should be included, which difficult its quick application. The objective of this research was to establish residents' perception ranges for small tourist destinations, in order to facilitate the determination of the exact stage of development and foresee the destination's decline. The methodology consisted of determination of the level of tourism development, based on the TALC model, and through the community's perceptions of the tourism development. The results of the application of the TALC model demonstrate that the research area is in the mid-development stage. The main conclusion of the research is that the community's perception study is an easier and more effective tool to determine the development level of a small tourism destination than the TALC model, while it is also useful as an early warning sign for a destination's decline.

Key words: Butler; TALC; Tourism destination; Tommunity's perception; Taganga; Colombia.


 

Introducción

La costa Caribe es la principal región receptiva de turismo en Colombia (Aguilera, Bernal & Puentes, 2006) no obstante, la mayoría de los pequeños destinos emergentes en esta región no están preparados para esta industria. Los pequeños destinos tienden a crecer rápidamente, sin ningún tipo de control sobre el tipo y el ritmo de desarrollo. Las comunidades locales ven el turismo como una fuente de ingresos así como una alternativa económica a la pesca artesanal, que ha ido disminuyendo debido a la sobrepesca, la contaminación del agua y la degradación de los manglares y los arrecifes coralinos.
El caso colombiano es un ejemplo más, pues la misma problemática se presenta en la gran mayoría de las costas latinoamericanas. Independiente del potencial de turismo para mejorar el bienestar de las comunidades muchas veces los costes sobrepasan los beneficios por varias razones como: a) escasos recursos naturales (Mallari & Enote, 1996); b) conflictos dentro de la comunidad (Moscardo, 2005); c)  pérdida de la tierra y control sobre el tipo de desarrollo (Harrison & Price, 1996); d)  aumentos en el costo de vida (Dwyer, Forsyth & Spurr, 2004; Moscardo, 2008); e) comportamiento irresponsable y poco ético de turistas (Ko & Stewart, 2002), mencionando sólo los más comunes. 
La acumulación de estos impactos negativos a través del tiempo lleva a un destino a la propia crisis. Por lo tanto, la planificación estratégica debe jugar un papel clave en el desarrollo sostenible de destinos, evitando los impactos negativos del turismo (Butler, 1980; Hovinen, 2002). No obstante, para poder evaluar el estado actual del turismo y predecir los patrones de desarrollo se necesitan herramientas diagnósticas ajustadas a este objetivo particular. El modelo de ciclo de vida de los destinos turísticos CVDT (Tourism Area Life-cycle - TALC) de Butler (1980) es una de estas herramientas, siendo probablemente el modelo más citado en la literatura científica. Utilizado correctamente, el modelo puede servir como una herramienta de alerta temprana del posible deterioro de la industria turística en la región, pudiendo incluso sugerir estrategias correctivas (Berry, 2006)
El ciclo de vida del destino turístico constituye uno de los temas de mayor importancia en el estudio de la competitividad turística, pues muestra la evolución del destino en el tiempo y se identifican diferentes etapas que requieren acciones de planificación y gestión diferentes. En la primera etapa, la fase de exploración, los turistas se pueden clasificar bien en la categoría 'explorador' de Cohen (1972) y 'alocéntrico' de Plog (1973). Los destinos en esta fase no cuentan con alojamientos, siendo la visita para los primeros viajeros una aventura a lo desconocido. En la siguiente fase, llamada implicación, los residentes responden a la demanda en términos de una escasa oferta de alojamiento e infraestructura turística básica; sin embargo, el turismo aún no tiene mucha importancia en la economía local. Posteriormente, la fase de desarrollo se caracteriza por un incremento acelerado de la oferta de alojamientos, infraestructura y atractivos donde el turismo comienza a jugar un papel importante en la economía local y las instituciones y el sector privado empiezan a invertir en promoción, reflejado en el incremento de la tasa de visitas. Durante la fase de consolidación, la tasa de crecimiento se reduce y el destino se caracteriza por una infraestructura envejecida. En la siguiente fase, llamada estancamiento, el número de turistas alcanza su máximo y el destino pierde su atractivo, no logrando sostener el alto número de llegadas de los mercados claves. Después del estancamiento, el destino entra la fase de post estancamiento donde se muere o se rejuvenece a través de la construcción de nuevos atractivos o por el uso de recursos naturales no utilizados previamente (Moore & Whitehall, 2005).
En este marco conceptual,  el CVDT se basa en la relación del número de turistas con el número de residentes que demuestra la densidad de afluencia. Así pues, se espera que la relación se incremente mientras que el destino pasa por las sucesivas fases del desarrollo. Butler (1980) directamente asocia la declinación de un destino con el número de turistas, basándose en la capacidad de carga social. Como resultado el incremento del número de turistas causa hacinamiento, congestión, problemas de espacio, crimen y abundancia de drogas (Tosun, 2002), prostitución (Lindberg & Johnson 1997), aumento del costo de vida, fricción entre turistas y residentes y cambios en el estilo de vida de los residentes (Ap & Crompton, 1993; Andreck et al., 2005). En consecuencia, la actitud positiva de los residentes se ve afectada y el turismo pierde el apoyo de la comunidad porque los impactos negativos superan a los beneficios lo que suele ser un serio obstáculo para el desarrollo turístico (Gursoy & Rutherford, 2004), contribuyendo a la caída del destino (Harrill, 2004). Esta teoría es confirmada por numerosas investigaciones (Williams, 1979; Cooke, 1982; Getz, 1983; Garland, 1984; Haywood, 1986; Allen, Long, Perdue & Kieselbach, 1988; McDermott-Miller, 1988; Long, Perdue & Allen, 1990; Evans, 1993; Lawson, Williams, Young & Cossens, 1998) entre otras.
Doxey (1975) en su famoso modelo de irritación (Irridex) se basa en una hipótesis similar a la de Butler. El autor propone un índice de irritación que se identifica con los efectos acumulativos del desarrollo turístico sobre las interrelaciones sociales. Además, sugiere que la existencia de un impacto recíproco entre visitantes y residentes puede ser convertida metodológicamente en varios grados de irritación de los residentes. Esta puede tener sus orígenes en el ascenso del número y/o frecuencia de turistas y la amenaza de que ellos actúen sobre la forma de vida local pasando sucesivamente a través de estados de euforia, apatía, enojo y antagonismo; es este último estado en el que, generalmente, la gente considera que ha perdido lo que apreciaban y el entorno está destruido.
El modelo de ciclo de vida ha sido ampliado desde su creación y nuevos factores determinantes han sido agregados. Los académicos, incluyendo a Butler, identificaron algunos factores que se debe tener en cuenta tales como las tasas de crecimiento (Horn & Simmons, 2002), la velocidad y tipo del desarrollo (Frauman & Banks, 2011), la duración de la estancia, antecedentes del desarrollo turístico (Brougham & Butler, 1981), las diferencias culturales entre los turistas y los residentes (Butler, 1975; Dogan, 1989), el crecimiento demográfico y el espacio físico disponible para el desarrollo, la capacidad de carga ambiental, la capacidad de carga social de la comunidad y de los turistas (Pizam, 1978; Allen et al., 1988), el tipo y efectividad de gestión del destino (Rosenow & Pulsipher, 1979), la propiedad extranjera y el empleo local (Keller, 1987; Forsyth & Dwyer, 1992) y el turismo en el ámbito de otras actividades económicas, destacando solo los más importantes.
Por otra parte, desde los años 1980 el CVDT ha sido aplicado a destinos turísticos de diferente magnitud y su aplicabilidad ha sido confirmada en un gran número de casos (ej. Hovinen, 1981; Oglethorpe, 1984; Cooper & Jackson, 1989; Weaver, 1990; Getz, 1992; Hovinen, 1992; Williams, 1993; Russell & Faulkner 1998; Pinto, 2004; Virgen, 2009). Sin embargo, dentro de la comunidad investigadora surgieron dudas acerca de utilidad del modelo en gestión y planificación. Haywood (1986), Cooper (1990), Azami (2005) y Hernández & León (2007) confirman que el modelo es operativo, es decir, que es capaz de determinar la posición exacta del destino turístico pero no posee la habilidad para predecir su futura tendencia de desarrollo. Similarmente, Choy (1992: 31) concluye que el modelo demostró muchas limitaciones en el contexto de islas pacificas y por lo tanto pude ser utilizado, a lo mejor, [...] como una herramienta diagnóstica después del hecho'.
Así mismo, la hipótesis propuesta por Butler (1980) y Doxey (1975) acerca de que el aumento del número de turistas causa percepción negativa de los residentes fue objeto de varios ajustes. Como respuesta nacieron varias teorías como la adaptación de la teoría de intercambio social por Ap (1990; 1992) y Ap & Crompton (1993) o la teoría de dependencia de Pearce (1989). Los resultados de las investigaciones más recientes tienden a respaldar estas teorías (ej. Horn & Simmons, 2002; Kuvan & Akan, 2005; Lepp, 2007; Diedrich & García, 2009) que determinan que la relación entre turistas y residentes se basa en la compensación de costes y beneficios en ambas partes con el resultado para uno u otro dependiendo del balance final entre los costes y beneficios. Igualmente, variados estudios han confirmado que los residentes altamente dependientes del turismo tienden a enfatizar los impactos positivos o aceptar fácilmente los impactos negativos de esta actividad (Faulkner & Tideswell, 1997). De esta manera, es muy probable que los residentes perciben los beneficios y los costes al mismo tiempo (Horn & Simmons, 2002).
Cabe anotar que los residentes en los destinos turísticos maduros se adaptan al turismo durante un largo periodo de tiempo, lo que explica su menor posición negativa  acerca de turismo (Liu & Var, 1986). En este caso, los beneficios percibidos por la comunidad pueden ser altos, mientras que los costes percibidos pueden ser altos o bajos dependiendo del nivel de dependencia económica de esta actividad (Lindberg & Johnson, 1997; Smith & Krannich, 1998). Contrariamente, los destinos emergentes que se están desarrollando de una manera rápida y descontrolada están menos preparados para los cambios provocados por el desarrollo turístico (Moisey et al., 1996; Ryan & Montgomery, 1994). En consecuencia, estas comunidades no cuentan con el tiempo necesario para adaptarse a los impactos negativos, en especial los relacionados con la cultura, aumentando su percepción acerca de los costes con la intensidad del desarrollo turístico, posiblemente hasta que sobrepasen los beneficios percibidos (Johnson, Snepenger & Akis, 1994; Diedrich & García, 2009).
Teniendo en cuenta este amplio recuento de características se puede asumir que en el caso de los pequeños destinos turísticos en países emergentes, los que fueron objeto de desarrollo turístico espontáneo e incontrolado, la percepción de los residentes reflejará el verdadero estado del desarrollo turístico (Diedrich & García, 2009). Prueba de ello son las investigaciones en el tema, las cuales concluyeron que la percepción de la comunidad depende del tipo de turista que visita el área, más específicamente de la diferencia cultural entre el turista y el lugareño, el entorno cultural y el estatuto socio-cultural (Faulkner & Tideswell, 1997), la importancia económica del turismo para la comunidad, la visibilidad de los turistas, la gobernanza y las acciones de la autoridad local, el control que tiene la comunidad sobre el desarrollo de turismo y la historia del desarrollo turístico (velocidad, tiempo y tipo del desarrollo) (Horn & Simmons, 2002). Estos factores altamente corresponden a los indicadores del modelo de Butler analizados anteriormente.
No obstante, de acuerdo al conocimiento de los autores de este articulo, Diedrich & García (2009) fueron los primeros y únicos investigadores que propusieron esta compleja relación entre el modelo de Butler y la percepción de los impactos de turismo. Por lo tanto, esta investigación está basada en su trabajo, compartiendo similares supuestos. El resultado de su investigación en cinco destinos turísticos en Belice demuestra que dependiendo de la fase del desarrollo en que se encuentra un destino la percepción de los impactos será muy diferente.
Diedrich & García (2009) concluyeron además, que en las fases iniciales la percepción de beneficios de turismo es mucho más alta que la percepción de los costes, lo que está causado por grandes esperanzas sobre los beneficios del turismo y por un bajo nivel de impacto causado por los pocos turistas que visitan el destino. Así, la fase de involucramiento es donde la diferencia entre los beneficios y costes percibidos es más alta. Sin embargo, con el avance del desarrollo turístico los impactos negativos se evidencian y en la fase inicial de desarrollo la percepción de los impactos negativos aumenta rápidamente. Los autores explican este resultado a través de la teoría de ruptura social que afirma que las comunidades pueden tener una reacción muy negativa a los cambios rápidos, después de lo cual necesitan tiempo para adaptarse. No obstante, a lo largo del desarrollo turístico incontrolado, la percepción de impactos negativos del turismo incrementa, y en la fase avanzada del desarrollo, los costes percibidos pueden sobrepasar a los beneficios, porque el destino alcanza los límites de la capacidad de carga social (Gráfico 1).


Gráfico 1: Adaptación de resultados de la investigación de Diedrich y García (2009)

Cabe anotar que, a pesar de analizar cinco destinos en sus diferentes fases del modelo CVDT, la investigación de Diedrich & García (2009) no abarca ningún destino en la fase posterior a la fase de desarrollo. Por lo tanto, el modelo se basa en el supuesto que cuando un destino entra a la fase de consolidación la percepción de costes sigue creciendo, mientras que la percepción de beneficios baja.
Este estudio buscó  explorar la relación entre la percepción de costos y beneficios del turismo con la fase de desarrollo de un destino según el modelo de ciclo de vida de Butler (1980). A su vez, la investigación quería comprobar los resultados del estudio de Diedrich & García (2009) aplicando la metodología a un caso colombiano. Se debe anotar que se parte del supuesto que el modelo de Butler posee la habilidad para predecir la futura tendencia del destino pronosticando el orden de eventos que un destino probablemente atraviese. Por lo tanto, es indispensable ajustar el comportamiento de la curva de percepción a través de estudios de caso para que el modelo sirva como una herramienta de alerta temprana, indicando la necesidad de intervención y siendo un instrumento en la planificación estratégica del destino turístico. Para eso se buscó establecer rangos de percepción más precisos que puedan determinar la fase exacta del desarrollo del destino y su nivel de avance dentro de la fase misma.

Metodología

La metodología de la investigación se puede dividir en dos fases importantes: i) la aplicación del modelo CVDT y ii) el estudio de percepción de la comunidad acerca de los impactos del turismo. Estas fases se integran para determinar la fase de desarrollo en que se encuentra el destino y  después compararla con las percepciones de los residentes, determinando así la coherencia del caso de Taganga con los resultados del estudio de Diedrich & García (2009).
En la primera fase se aplicó el modelo de Butler al destino turístico Taganga según los indicadores propuestos por Butler (1980 - 2009) y otros autores citados anteriormente quienes propusieron cambios adicionales al modelo original. Se tuvo en cuenta factores tales como las tasas de crecimiento, la velocidad y tipo del desarrollo, la duración de la estancia, antecedentes del desarrollo turístico, las diferencias culturales entre los turistas y los residentes, el crecimiento demográfico y el espacio físico disponible para el desarrollo, la capacidad de carga ambiental, la capacidad de carga social de la comunidad y de los turistas, accesibilidad, competencia, marketing, el tipo y efectividad de gestión del destino, la propiedad extranjera, el empleo local y el turismo en el ámbito de otras actividades económicas, entre otras variables.
La información se recopiló entre Mayo y Noviembre de 2009 a través de la revisión del material disponible y complementado con investigación primaria. Se examinó las tesis de grado y los libros publicados por la Facultad de Antropología de la Universidad del Magdalena (Colombia). Además, durante un periodo de siete meses se hicieron entrevistas abiertas y semi-estructuradas con varios miembros de la comunidad para establecer la reseña histórica del lugar.
Los datos necesarios para construir la curva del modelo CVDT fueron recolectados por medio de encuestas a todos los proveedores de alojamiento identificados en Taganga (n=24). Se utilizó las fechas de establecimiento de las empresas, cruzadas con información sobre su capacidad de camas. De esta forma se creó una curva que demuestra el incremento de la capacidad de camas total de Taganga en el tiempo a partir de 1978. Como lo afirman Johnston (2001) y Azami (2005) la capacidad disponible en los alojamientos de un destino- representado por el nº de habitaciones en hoteles, moteles, etc. - es mejor variable que el nº de visitas, ya que es un indicador menos fluctuante.
En la segunda fase se aplicaron encuestas a la comunidad para determinar los costes y beneficios percibidos del turismo. El tamaño de la muestra se determinó utilizando la fórmula estándar, tomando 5499 personas como representación de la población total y un promedio 4,5 personas por hogar, sobre un estimado de 1100 hogares; el nivel de confianza fue del 95% y el margen de error del 10%, obteniendo la necesidad de encuestar a 88 hogares (n=88). La encuesta abordó los temas de los impactos percibidos por la comunidad, la actitud hacia el turismo y las cuestiones locales. Las preguntas se basaron sobre una encuesta propuesta por la OMT (2004), la cual según esta institución ha sido utilizada en muchos casos, demostrando su eficacia. Las encuestas se hicieron en diferentes horas del día para garantizar la misma posibilidad de participar de los miembros de la comunidad que trabajan. Además, se eligió al azar hogares en diferentes zonas del lugar para incrementar la representatividad de la muestra. La información fue analizada en el Paquete Estadístico para Ciencias Sociales (SPSS 17.0).

Descripción del desarrollo turístico del corregimiento de taganga, santa marta, colombia

El Corregimiento de Taganga se encuentra ubicado al norte de la ciudad de Santa Marta (Colombia), en una bahía que lleva su nombre, en las estribaciones de la Sierra Nevada de Santa Marta (Gráfico 2). Este corregimiento durante siglos fue una villa de pescadores descendientes de la etnia indígena Tayrona. Investigadores como Massan (1922, citado por Silva, 2007) y Reichel - Dolmatoff (1951), quienes realizaron los primeros estudios reportados en ésta zona, informaban que a inicios del siglo XX su población todavía tenía rasgos correspondientes a la cultura Tayrona del siglo XVI, lo cual fue ratificado recientemente por Silva (2007). En la actualidad, Taganga cuenta con más de 4500 habitantes, quedando solo el 30% de ellos dedicados a la pesca artesanal y presentando claras señales de desarrollo de un turismo espontáneo y poco organizado, como se demostrará en este estudio.


Gráfico 2: Ubicación del Corregimiento de Taganga

Taganga representa un claro ejemplo de los denominados pequeños destinos, los cualestodavía son poco relevantes en el contexto turístico nacional. Como consecuencia, sus habitantes ven este sector como una opción para cambiar de la dependencia de las actividades extractivas, como la pesca o la minería que cada vez se ven más afectadas por la contaminación de las aguas marinas, la sobrepesca, la degradación de ecosistemas como corales y praderas de pastos marinos, entre otros efectos negativos del desarrollo económico.
Exploración (1922 - 1978)
No se conoce cuando exactamente inicia la historia de turismo en Taganga, sin embargo, las primeras crónicas se encuentran en los trabajos de investigadores antropólogos desde 1922. Según Reichel - Dolmatoff (1951) en ese período Taganga estaba habitada por aproximadamente 800 habitantes. Los Tagangueros se comunicaban con Santa Marta principalmente por el mar, aunque existía un pequeño camino a través de los cerros de Santa Marta.
En 1954 se construye la carretera entre Taganga y Santa Marta, quedando Taganga con un mayor acceso  y al alcance de los flujos de Santa Marta. Un número reducido de turistas visitan el destino al verse atraídos por los recursos naturales y sus características culturales a pesar de la falta de servicios turísticos - alojamientos, accesos, etc. También este período es el comienzo del proceso de aculturación, causado más por el contacto con la gente de Santa Marta que por los escasos turistas.
En 1972 se construye la carretera asfaltada que es el comienzo real del flujo turístico. Taganga empieza a ser visitada principalmente por vagabundos alocéntricos quienes permanecen en tiendas de campaña o casas de la población local. También es el año del descubrimiento de "La Ciudad Perdida" en la Sierra Nevada de Santa Marta, convirtiéndose luego en uno de los principales atractivos de Colombia.
El fin de la fase de exploración semarca con la construcción del primer alojamiento, Hotel 'Ballena Azul'. Es interesante destacar que  este hotel fue construido en 1978 por personas de nacionalidad extranjera. Resumiendo, las principales características de este periodo se presentan en la Tabla 1

Tabla 1: Cumplimiento de los criterios del modelo CVDT en la fase de Exploración

Implicación (1980 - 2006)
En la década de 1980, durante el período llamado de La marimba, se ve la expansión del turismo de la droga. Además de la pesca, los pescadores trabajaban como contrabandistas de drogas que vienen de la región del Parque Tayrona y la Sierra Nevada de Santa Marta. También en ese período nace el servicio de transporte marítimo prestado por los pescadores Tagangueros, quienes llevan a los viajeros a las playas, no accesibles por tierra, donde ellos pueden consumir droga sin ninguna repercusión.
La creciente llegada de turistas es vista por la comunidad receptora como una importante oportunidad de negocio, por lo que los residentes comienzan a prestar interés en este subsector. Así, en 1983 se construye el segundo hotel Playa Brava que es de propiedad de habitantes locales y en 1990 se abre el primer centro de buceo Nautilus. Sin embargo, a pesar del involucramiento de algunos Tagangueros, todavía prima el desarrollo turístico liderado por  los extranjeros.
Desde 1978 el turismo había crecido lenta, pero constantemente. En 1993 existían ya dos hoteles y dos hostales enfocados en el mercado mochilero, quienes hacían  el mercadeo básico a través de  los libros-guías turísticos y los volantes en otros hostales en destinos nacionales ya establecidos. La comunidad se ve involucrada en la actividad turística construyendo los primeros kioscos de comida en dos playas de Taganga. El gobierno local comienza a interesarse en el desarrollo del turismo en el lugar, lo que se evidencia en la construcción de un paseo marítimo y un mirador turístico.
También durante este periodo se define el segmento que desde entonces ha sido el mercado principal. La definición del mercado principal marca la dirección del desarrollo turístico para acomodarlo; en otras palabras, se empiezan a construir alojamientos específicamente para los mochileros. Así, desde la construcción del segundo hotel en 1984 hasta recientemente se habían construido hostales solamente dedicados a este mercado.
Entre 2000 y 2005 el turismo en Taganga creció de manera rápida e incontrolada. Colombia se empieza a consolidar como un destino turístico importante, por lo que el gobierno opta por el turismo como principal fuente de exportación futura del país. Por esta época se hacen los primeros esfuerzos para garantizar la seguridad del destino y su cambio de la imagen. Dentro de estos cinco años se establecen cinco nuevos alojamientos (100% más que entre 1978 y 1997) y dos centros de buceo, estableciéndose Taganga como un destino de mochileros. La Tabla 2 resume las características de la fase de implicación, que coinciden con resultados de la revisión bibliográfica del tema por Berry (2006). 

Tabla 2: Cumplimiento de los criterios del modelo CVDT en la fase de implicación

Desarrollo (2006 - presente)
En 2006 sigue la aceleración del desarrollo de turismo causado por el inicio del auge del turismo en Colombia, alcanzando el crecimiento anual de 48,1% entre 2005 y 2006 (Proexport, 2009). Ciudad Perdida y el Parque Nacional Tayrona también vuelven a ser operativos, debido a la actividad del Ejército Colombiano que despeja la zona de guerrillas y establece campamentos en la selva. Ambos atractivos se convierten en iconos turísticos de Colombia.
Entre 2007 y 2008, en sólo dos años, se establecen seis nuevos alojamientos en Taganga,  todos de propiedad de extranjeros y colombianos provenientes del interior del país. Se evidencia una tendencia de los bares y restaurantes a cambiar su decoración y servir cocina internacional al gusto de los turistas con lo cual los precios de alojamiento, alimentos y bebidas aumentan, haciendo inaccesibles los nuevos restaurantes para los Tagangueros.
En 2009 y 2010 el acelerado crecimiento del turismo continúa. En los dos años se han establecido diez nuevos hostales, con una tasa de crecimiento del 100% en un período de tiempo muy corto, en gran parte  como resultado de la popularización de Taganga y el crecimiento constante de llegadas de turistas al país. A finales de 2010 se establecieron cuatro nuevos alojamientos y cuatro más estaban en proceso de construcción o de suministro. Adicionalmente, los establecimientos tradicionales han ido perdiendo el sentido de tradición y su atractivo original en favor de nuevos tipos de empresas como bares y tiendas temáticas de surf y playa gestionados por extranjeros.
Un primer aspecto tenido en cuenta fue la relación del turismo, como actividad emergente, con la pesca, como la actividad más tradicional en el área de estudio. De acuerdo a la encuesta realizada, el sector turístico emplea más de la tercera parte de la población, superando el empleo local en la actividad pesquera por más del 7%; en el año 2004, la proporción de la población que trabajaba en ambos sectores era inversa (Zielinski y Botero, 2010). Este cambio del modelo económico, a favor del turismo, es un claro indicador que la industria ha avanzado hasta la fase de desarrollo, creando dependencia de la comunidad hacia un flujo turístico constante.
Otra consideración es que la interacción de los residentes con un gran número de turistas causa tensión y lleva finalmente al antagonismo. Este aspecto se comparó con la limitación geográfica que tiene Taganga, por ser un destino pequeño encerrado entre el mar y las montañas. Cada vez hay mayor tensión sobre los límites sociales y psicológicos de la capacidad de carga, tanto para turistas, como para locales. Esta tensión surge como consecuencia de la concentración de las instalaciones turísticas en el centro del corregimiento (Gráfico 3), que se une con la restringida movilización de los turistas quienes prefieren permanecer entre el camellón, la playa urbana de Taganga y Playa Grande sin frecuentar el resto del corregimiento. No obstante, solo un pequeño porcentaje de ambos grupos manifestaron que la muchedumbre (crowding) es un problema para su experiencia turística a pesar, incluso, que los turistas extranjeros tienden a esperar menos viajeros a su llegada.


       Gráfico 3: Instalaciones turísticas e infraestructura pública de Taganga

Por otra parte, el aumento desmedido de la oferta se presume que está ligado al auge que ha tenido en los últimos años el sector inmobiliario entre el cual se cuentan los alojamientos para turistas. A raíz de este fenómeno, los precios de la tierra han aumentado considerablemente por lo que muchos Tagangueros han vendido sus propiedades a foráneos dispuestos a pagar una cantidad de dinero varias veces superior a su valor real. Ligado a esto, nuevas empresas con clara vocación turística han aparecido en Taganga trayendo nuevos conceptos para cumplir las demandas de los mercados extranjeros. La comunidad se ve afectada e incapaz de controlar el desarrollo de las empresas foráneas. Igualmente, los Tagangueros no cuentan con los recursos para involucrarse en la industria turística y es por eso que ya se han visto los primeros conflictos generados por el desacuerdo sobre el tipo de desarrollo a privilegiar.
Parte de esta situación se explica a raíz que desde la década de 1990 Taganga se estableció en el mercado como destino de los viajeros mochileros, dedicando la infraestructura y los servicios de soporte hacia este tipo de turistas. Sin embargo, últimamente se ha notado un aumento considerable de turistas nacionales y extranjeros independientes; estos dos segmentos requieren mejor infraestructura y calidad de servicio que los mochileros. Es así como respondiendo a la demanda, los operadores turísticos han empezado a ofrecer el destino en tiquetes aéreos y terrestres, además de tours organizados. A pesar de que todavía no se ve la institucionalidad del turismo se han dado los primeros pasos para atraer a los turistas organizados lo que es una señal del avance del destino en la escala de desarrollo.   
La aparición de nuevos segmentos y, en consecuencia el interés de los inversionistas de más alto rango, han sido notados también por el gobierno local como lo demuestran las recientes inversiones en recuperación de los sitios históricos y turísticos del corregimiento; la principal muestra es la reciente  construcción de un nuevo camellón que aumentó el atractivo no solo para turistas, sino también para inversionistas. También cabe mencionar que la nueva campaña comercial de Santa Marta incluye a Taganga como uno de los atractivos del distrito, lo cual se evidencia en el nuevo Plan Estratégico de Turismo de Santa Marta (Alcaldía Distrital de Santa Marta, 2009) en el cual se establecen varias directrices para el desarrollo turístico en el corregimiento.
Este acelerado crecimiento se ajusta al modelo CVDT, siendo uno de los principales indicadores de la fase de desarrollo turístico. En este sentido, al revisar el crecimiento de la capacidad total de camas en Taganga, al igual que el número de alojamientos turísticos, se observó que ha crecido exponencialmente desde 1978, lo cual indica claramente que Taganga está en la fase media de desarrollo turístico (Grafico 4).


Gráfica 4: Adaptación a Taganga del modelo CVDT de Butler (1980)

Percepción de la comunidad hacia el desarrollo de turismo

Un importante indicador de los impactos que tiene el turismo sobre la población local es la percepción de la comunidad hacia el desarrollo de esta actividad. Varios autores como Ritchie (1988), Lankford & Howard (1994), Andriotis &Vaughan (2003) y Andriotis (2009) sugieren que un equilibrio de la percepción de los residentes sobre los costos y beneficios del turismo se considera un factor importante en la satisfacción del visitante y, por tanto, vital para el éxito de la industria del turismo. Esta información también puede ayudar a los planificadores a identificar las preocupaciones y cuestiones reales a fin de elaborar políticas y tomar medidas para optimizar los beneficios y minimizar los costes (Andriotis & Vaughan, 2003).
A pesar de que todavía no se han sobrepasado los límites de la capacidad de carga física y social en Taganga (Zielinski & Botero, 2010), las percepciones de la comunidad pueden ser un indicador importante para confirmar que el destino se está moviendo en la escalera del desarrollo hacia la fase avanzada de desarrollo y consecuentemente a la etapa de consolidación.
Analizando la percepción de la comunidad hacia el desarrollo de turismo, se evidencia que a pesar del amplio reconocimiento del efecto económico positivo del turismo en la comunidad, hay una alta proporción de encuestados que percibieron los impactos negativos del turismo. Diedrich y García (2009) determinaron en su investigación que el aumento de los impactos negativos percibidos por la comunidad indica un movimiento del destino hacia el límite de la capacidad de carga social. Estos autores determinan que el punto en que la comunidad entra en la fase de desarrollo y donde la tasa de aumento en las llegadas realmente despega, es donde la diferencia entre las percepciones de los beneficios y costos es mayor. Igualmente, Diedrich y García (2009) explican que en la fase media de desarrollo, cuando el turismo comienza a aumentar rápidamente, la percepción de los beneficios aumenta más lentamente que la percepción de los costos. 
En relación con esta propuesta de Diedrich & García (2009) que se destaca por ser a la fecha la única en su tipo, las encuestas a la comunidad de Taganga presentan resultados similares mostrando que la percepción general de los beneficios que ofrece el turismo a la comunidad es muy alta (77.6%) (Gráfico 5). Entre estos beneficios la comunidad destaca factores como la creación de empleo (65%), que el turismo no trastorna las actividades locales (95%), la creación del empleo para la juventud (35%) y el mejor acceso a servicios por parte de la comunidad (24%) (Tabla 3).


Gráfico 5: Percepción de los beneficios de la industria del turismo

Tabla 3: Resultados de la encuesta a la comunidad

Con estos resultados se comprueba la hipótesis que la percepción de los costos permite identificar el nivel de desarrollo turístico, que para Taganga es intermedio (Tabla 3). Revisando dichos costos, los impactos negativos visiblemente identificados por la comunidad fueron la subida de precios de los bienes (40%), el aumento de los índices de delincuencia (35%), el daño a las normas morales (36%), el deterioro del medio ambiente (47%) y el agotamiento de los recursos naturales (52%). Cabe señalar que existe un alto grado de discrepancia en las opiniones sobre la relación del turismo con el aumento de los índices de delincuencia y los daños a las normas morales. Se infiere, por tanto, que hay una división dentro de la comunidad en dos grupos, uno que es más moderno y por tanto más abierto al nuevo desarrollo, y otro de familias tradicionales y conservadoras que probablemente pertenece al Núcleo Taganguero y ve amenazado su estilo de vida.  Este resultado se explica en el hecho de que el apego a las tradiciones de la comunidad se asocia con la percepción negativa de los impactos del turismo (Brougham & Butler, 1981; Lankford & Howard, 1994; Andereck, Valentine, Knopf & Vogt, 2005) lo que significa que aquellos que son del Núcleo Taganguero van a percibir más el impacto negativo.
Continuando el análisis, aunque la diferencia entre los beneficios y costes está disminuyendo los habitantes todavía perciben más beneficios que costos y siguen tolerando el turismo, de acuerdo con la teoría del intercambio social (Ap & Crompton, 1993). La etapa intermedia de desarrollo se caracteriza también por el hecho de que la mayoría de la comunidad percibe los beneficios de turismo como el impacto principal del turismo y los impactos negativos como impactos secundarios; ambas condiciones que se cumplen en el caso de Taganga. Hay que anotar que la percepción de los costes del turismo todavía no es tan alta, pero tampoco está muy baja como seria en caso de las fases precedentes al desarrollo como lo demuestra la curva de percepción de Diedrich & García (2009).

Como se desprende de los resultados de la encuesta, hay un acuerdo entre los miembros de la comunidad acerca del turismo como base para el desarrollo económico en Taganga. Normalmente, según muchos de los autores anteriormente citados, los miembros de la comunidad que directa o indirectamente se benefician de la industria tienden a ser más positivos al respecto, lo que indica que en el caso de Taganga la participación indirecta es muy alta pues el grueso de los hoteles, hostales, restaurantes y escuelas de buceo son de personas fuera de la comunidad tradicional.

Finalmente, para determinar el nivel de coherencia entre los resultados de la investigación con los resultados del estudio de Diedrich & García (2009), se compararon las variables utilizadas en las dos investigaciones (Tabla 4) y después los resultados (Tabla 5). Se debe anotar que las variables utilizadas no fueron exactamente las mismas, pues el objetivo inicial de esta investigación no era compararse con otro estudio -en este caso el de Diedrich & García (2009)_ sino indagar sobre la fiabilidad de la percepción de la comunidad como herramienta de alerta temprana.

Tabla 4: Comparación de las variables utilizadas en los estudios de Diedrich y García (2009) y Zielinski y Botero (2010)

Tabla 5: Comparación del caso de Taganga con las percepciones de las 5 comunidades del caso de Diedrich y Garcia (2009)  (%)

Los resultados de la comparación demostraron que el nivel de costos y beneficios percibidos por los Tagangueros corresponde estrechamente a los niveles de la comunidad en un destino turístico, identificado por Diedrich & García (2009) en la fase intermedia de desarrollo (C4 en la Figura 4). Sin embargo, la falta de similares estudios comparativos dificulta la definición del nivel exacto dentro de dicha fase. El análisis de la fase de desarrollo de Taganga confirma que el destino se encuentra en esta fase de desarrollo intermedio, aunque la característica de impactos ambientales corresponde a desarrollo temprano, quizá por la gran riqueza natural del área de estudio. Sin embargo, lo que no se puede establecer es si está comenzando la fase intermedia o la está terminando.

¿Hacia una herramienta de alerta temprana?

Tomando como referencia lo analizado hasta el momento, los niveles de costes y beneficios percibidos por la comunidad podrían indicar el nivel de desarrollo turístico de un destino aunque bajo unas condiciones especificas en las cuales el destino se debe encontrar tales como un desarrollo intensivo en corto tiempo (generalmente menos de 50 años desde la fase de implicación), que el destino se haya establecido de manera espontanea y sin planeación y que se localice en un país en vía de desarrollo. Bajo estas condiciones las percepciones pueden indicar el acercamiento de un destino a la fase de consolidación y el posterior estancamiento.
En consecuencia, se puede determinar que con sólo un estudio de la percepción se puede, posiblemente, establecer la posición actual del destino en el modelo CVDT lo que proveería información suficiente para dar una señal de alerta a los tomadores de decisión locales sobre la cercanía del destino a una situación crítica. Igualmente, el monitoreo de las percepciones es crucial para establecer la tendencia en el tiempo del desarrollo turístico permitiendo además analizar la efectividad de las acciones correctivas o los efectos de eventos no esperados, sean estos internos o externos. Si esta hipótesis, que se genera como resultado de esta investigación, es cierta se podría implantar el monitoreo de la percepción de la comunidad como una herramienta permanente de alerta turística mucho más económica y sencilla que el modelo CVDT.
En todos los casos, para que el concepto sea operativo y tenga la rigurosidad científica suficiente, se requiere más investigación para comprobar su utilidad ya que es posible que la coherencia de los resultados sea una coincidencia. Las investigaciones futuras deben explorar los resultados de estudios de caso acerca de las percepciones de los residentes intentando conectar los resultados con las fases del desarrollo según el modelo CVDT de Butler; De esta manera, se podrían obtener resultados más precisos que permitirían ajustar el modelo de Diedrich & García. A pesar que todavía no es posible establecer los niveles exactos de los impactos percibidos para cada fase de desarrollo, debido a la magnitud de los factores internos y externos que influyen a las percepciones, un análisis de casos podría definir por lo menos los rangos para facilitar el uso del modelo como una herramienta de alerta temprana.
Igualmente, la variedad de los indicadores elegidos en los casos de estudio dificulta el análisis comparativo y por lo tanto puede distorsionar el resultado. En consecuencia, en el proceso de elección de las variables se debe tener en cuenta no sólo su utilidad y representatividad, sino también su coherencia con las variables utilizadas en otras investigaciones similares. El establecimiento de un grupo estable de variables para medir la percepción de costos y beneficios, contribuirá significativamente a la construcción de una base de datos necesaria para comprobar el modelo y ajustar los rangos.
Finalmente, existe una urgencia de explorar la hipótesis de Diedrich & García (2009) sobre las percepciones en las fases posteriores a desarrollo. El modelo propuesto por los autores se basa en el supuesto que cuando un destino entra a la fase de consolidación la percepción de costos sigue creciendo, mientras que la percepción de beneficios baja; en realidad no se han hecho ningún ejercicio científico para comprobar esta hipótesis.

Conclusiones

A partir del estudio presentado, se obtuvieron tres grupos de conclusiones: aquellas ligadas a la necesidad de aplicar siempre el modelo CVDT para determinar el grado de desarrollo turístico de un destino, aquellas centradas en la utilidad de la percepción como herramienta de alerta temprana y, finalmente, aquellas ligadas al área de estudio y su nivel de desarrollo turístico.
Respecto a la aplicación del modelo CVDT, fue evidente que es una herramienta robusta pero que requiere gran cantidad de información y recursos para su aplicación lo cual se ha generado por los continuos ajustes que han realizado numerosos autores desde su creación tres décadas atrás. En pequeños destinos, que no suelen ser el centro de interés de las administraciones locales, es necesaria una herramienta más sencilla que determine rápidamente el grado de desarrollo turístico sin requerir ingentes cantidades de recursos y experticia. Por tanto, la aplicación del modelo CVDT debe ser consecuente con el tamaño del destino a evaluar.
En relación a la percepción como herramienta de alerta se concluye que puede ser suficientemente precisa para determinar la fase de desarrollo turístico de un pequeño destino, aunque todavía no se puede determinar que es suficientemente fiable para tomar decisiones y planear. Con base en la presente investigación, sólo se puede recomendar utilizar la percepción de la comunidad para detectar que el destino tiene problemas y empezar un estudio más detallado para identificar las acciones que se deben tomar, para prevenir el decaimiento del destino. Es relevante resaltar que la comparación realizada con el estudio de Diedrich & García (2009) se debe circunscribir a las características de los cinco destinos abarcados por dicho estudio y el destino usado para la presente investigación, es decir, destinos pequeños con crecimiento espontáneo del turismo y localizados en países en vía de desarrollo; para lograr mayor precisión serán necesarios estudios enfocados en comparar un número mayor de pequeños destinos.
Por último, se concluye que el turismo en Taganga está en una fase intermedia de desarrollo, aunque el modelo CVDT no tiene la precisión suficiente para determinar que tan cerca está de su capacidad de carga social. La comunidad de Taganga todavía percibe el turismo como una actividad beneficiosa tomando los impactos negativos como un costo necesario para lograr el bienestar que tiene el turismo en su calidad de vida.
Igualmente se encuentra que hay dos grupos de población en Taganga de acuerdo a su percepción del turismo, uno más abierto al nuevo desarrollo y otro más conservador, este último muy ligado al Núcleo Taganguero ancestral. Esta situación se aduce a que el desarrollo del turismo en Taganga ha sido un fenómeno liderado por inversionistas extranjeros y del interior del país con lo cual sus mayores beneficios económicos no están siendo sentidos por la comunidad local. En definitiva, se puede concluir que la aplicación del estudio de percepción del turismo en la comunidad debe ser tomada como una señal de alerta respecto al grado de desarrollo del turismo en Taganga y un llamado a profundizar en las estrategias para su consolidación sin arriesgar un decaimiento inminente a futuro.

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Recibido el 19 de abril de 2011
Correcciones recibidas el 18 de mayo de 2011
Aceptado
el 24 de mayo de 2011
Arbitrado anónimamente