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Estudios y perspectivas en turismo

versión On-line ISSN 1851-1732

Estud. perspect. tur. vol.21 no.1 Ciudad Autónoma de Buenos Aires ene./feb. 2012

 

DOCUMENTOS DE BASE

Relación ciudad-campo y turismo rural
Ensayos teórico-metodológicos

 

Eudes André Leopoldo de Souza*

Universidad Estadual de Ceará
Fortaleza - Brasil

* Maestrando en Geografía por la Universidad Estadual do Ceará, Fortaleza, Brasil. Se desempeña en las siguientes líneas de investigación: Urbanización; Metrópolis; Geografía, teoría y método; Turismo, teoría y método. E-mail: eudesleopoldos@gmail.com

 


Resumen: Este estudio analiza al turismo rural como producto de la relación ciudad-campo, con la intención de hacer una contribución teórica en base a las investigaciones bibliográficas y al análisis de un estudio de caso específico, y de proponer procedimientos metodológicos. La escasa bibliografía sobre esquemas metodológicos del turismo rural justifica este trabajo pues en ese ámbito existen grandes dificultades para la investigación. Con la intención de diligenciar la investigación del turismo rural se propone un pequeño esquema metodológico dinámico y mutable de análisis del turismo rural consubstanciado por la relación ciudad-campo, espacio geográfico y urbanización.      

PALABRAS CLAVE: Relación ciudad-campo; Turismo rural; Urbanización; Espacio.

Abstract: City-to-Countryside Relation and Rural Tourism: Theoretical-Methodological Essays. This paper examines rural tourism as a product of relations between city and countryside aiming to make a theoretical contribution based on bibliographical researches and analysis of a specific case study - and to propose methodological procedures. The limited literature on methodological schemes of rural tourism justifies this work, because it is in this field that relevant difficulties appear. In order to make this possible a brief changing and dynamic methodological scheme of rural tourism analysis embodied by the city-to-countrysude relation, geographical space and urbanization is proposed.   

KEY WORDS: City-to-countryside relation; Rural tourism; Urbanization; Space.


 

INTRODUCCIÓN

El turismo rural muestra una significativa participación en las actividades no agrícolas del campo y, en contrapartida, complejiza la comprensión del fenómeno turístico así como la propia relación ciudad-campo. La comprensión del turismo rural implica pensar el universo asociado a las diversas escalas temporales y espaciales, como también al turismo como un todo y la producción de las variantes o modalidades de éste.

Las modalidades del turismo responden a la división a partir de la realidad concreta de los niveles identificados que resultan en las fracciones analíticas de la actividad. Mientras que en las investigaciones críticas del turismo las modalidades son componentes de un todo del turismo global. De ese modo se parte del análisis del contexto de los diversos fragmentos y viceversa.

En esa perspectiva, se comprende al turismo rural como una modalidad de turismo no determinado y dinámico y se entiende el surgimiento del turismo en el mundo como una posibilidad de diversificación abierta a las economías de productos y servicios y de [i]legitimar el abismo entre ricos y pobres. Contempla, por un lado, dar subsidios a las comunidades y grupos locales para que se inserten en el mundo de las mercancías y, por el otro, desarrollar mecanismos y alternativas de superación del modelo económico capitalista.

En este artículo se busca pensar la relación contemporánea ciudad-campo utilizando la producción científica existente con el fin de contribuir al debate sobre turismo rural en el siglo XXI. No obstante, el objetivo de este artículo está asociado también a la necesidad de producción de procedimientos metodológicos de análisis del turismo rural. El esquema desarrollado está lejos de ser la única vía metodológica de conocimiento científico del turismo rural; más bien se trata de una pequeña contribución al campo operativo, donde se presenta al investigador diferentes dificultades y obstáculos para el desarrollo de la investigación. Por lo tanto, la teoría desarrollada en base a un espacio-tiempo concreto y al enfoque humanista de Barretto (1991) se torna de extrema relevancia para relacionar las proposiciones metodológicas. Los obstáculos no son totalmente transpuestos pues la aceleración de los eventos y la diferencia entre los lugares requieren un tratamiento especial y una actualización permanente, tanto en la teoría como en la empresa metodológica utilizada.   

El pensamiento teórico-práctico contempla el debate sobre las permanencias y los cambios espaciales en la relación campo-ciudad, visto que en este dúo dialéctico está la clave para lograr una comprensión más nítida del turismo rural, es decir, de la propia urbanización del territorio. Se asiste no sólo a la urbanización completa de la sociedad (Lefebvre, 1999) que se había anunciado antes del capitalismo, sino a un proceso de urbanización del territorio (Santos, 1994). Finalmente, la producción del turismo rural es el resultado de este fenómeno y promueve también la urbanización del campo.

A continuación se estudia el concepto de turismo rural y de los servicios urbanos instalados en el campo que subsidian la producción de éste. Algunos trabajos teóricos (Tulik, 1999; Cavaco, 2000; Blos, 2000; Rodrigues, 2001; Solla, 2002; Cruz, 2003; Maldonado, 2009) y empíricos (Portuguez, 1998; Valiente & Perez, 2000; Bricalli, 2005; Marafon & Ribeiro, 2006; Cawlley & Gillmor, 2008; Silva, 2007; Jiménez, Jiménez & Vargas, 2008; Sansolo & Bursztyn, 2009) analizan cuestiones importantes de ese debate. A partir de aquí se investigan los elementos determinantes del proceso que transforma el espacio agropecuario en espacio del turismo rural, realizando un estudio de caso específico en la Región Metropolitana de Fortaleza (CE), Brasil. Se destaca que las actividades agropecuarias no se extinguen, sino que en algunos emprendimientos rurales adoptan un nuevo rol: desarrollar un servicio moderno, el turismo.

Se finaliza, entonces, con un esquema metodológico surgido del camino teórico-empírico recorrido. El sistema operativo producido intenta ser una herramienta de análisis crítico y prospectivo de la producción y consumo del turismo rural en el espacio geográfico, en especial, de los países endesarrollo, como Brasil. Si el mundo se encuentra organizado en subespacios articulados dentro de una lógica global (Santos, 2008: 54) la delimitación metodológica permite, resguardando las particularidades de cada subespacio, analizar las realidades de otros países fuera del circuito mencionado.

Hoy en día se vive de manera acelerada y los conflictos se amplían. El concepto de espacio es importante para comprender las metamorfosis de la realidad de los fenómenos estudiados, más aún del turismo. La única práctica social que consume básicamente espacio (Cruz, 2003).

Trigo (2002: 30) señala que el turismo es el acto de recorrer el espacio geográfico del planeta. No es de extrañar que muchos geógrafos hayan abordado la temática del turismo de forma directa (como objeto de análisis), indirecta (aproximándose al turismo como punto de llegada), o como una variable teniendo en cuenta la necesidad que impone la realidad y las divisiones de la ciencia ya que el espacio urbano, rural, industrial, etc., se transforma en mercancía de ocio. El espacio aparece como un concepto singular para el análisis. Lacoste (2003: 54) afirma que se torna indispensable que los hombres puedan pensar el espacio inclusive los intelectuales del turismo.

LA RELACIÓN CIUDAD-CAMPO: PERMANENCIAS Y CAMBIOS

El proceso de urbanización y acentuación del uso de tecnología y ciencia en el campo evolucionó extendiendo los servicios típicamente urbanos, como el turismo, a este medio creando pequeños núcleos urbanos y trasladando los objetos de la ciudad al espacio rural (como los electrodomésticos). La computadora y la televisión revolucionaron la relación campo-ciudad proporcionando el libre acceso a la información, así como una comunicación rápida. Las vías de acceso también intensificaron la relación complementaria del campo y la ciudad.

En este sentido, Santos (1994: 125) dice que se pasa de la urbanización de la sociedad que era el resultado de la difusión en la sociedad de variables y nexos relativos a la modernidad del presente y reflejados en la ciudad, a la urbanización del territorio que es la difusión más amplia en el espacio de las variables y nexos modernos.

El segundo movimiento es más ambicioso y aspira a comunicar todos los lugares del mundo, a entrecruzar y maximizar la circulación de mercancías, signos, personas y turistas. La urbanización del territorio torna volátil el espacio e inclusive facilita la producción del turismo en lugares de complicado acceso. Así, la urbanización se convierte en un proceso global que avanza sobre el espacio mundial. Esto no significa el fin del espacio rural, de las especificidades del campo, sino que marca los cambios y permanencias resultantes del conflicto entre lo tradicional y lo moderno, el capital y el trabajo, y lo interno y lo externo.

La relación campo-ciudad pasa por la expansión de las asociaciones entre uno y otro, y se presenta de manera renovada; imponiéndose la necesidad de una revisión. Santos (2008: 60) señala que no sólo se debe hablar de una ciudad que tiene un campo del cual depende y viceversa, o mejor dicho, no es correcto. Las relaciones con las distintas áreas del campo pasan a ser una constante, e incluso una necesidad.

Sin embargo, incluso con cambios profundos, la noción antigua perdura hasta hoy, cuando la vida rural a veces se torna casi independiente de la ciudad más próxima, e incluso encontramos incorrectamente mencionado el tipo clásico de relación entre ciudad y campo (Santos, 2008: 60).

Para Lefebvre (2001: 68-69) el movimiento se intensifica, superponiendo y uniendo uno con otro. La relación ciudad-campo se transforma, aspecto importante de una mutación general [...]. Sea como fuere, la ciudad en expansión destruyó al campo, lo erosionó, lo disolvió [...]. La vida urbana penetra en la vida campesina despojándola de elementos tradicionales.

Para Oliveira (2000: 477), basado en la realidad concreta donde los trabajadores del campo residen en la ciudad (jornaleros) con una incidencia cada vez mayor de los procesos de lucha por los intereses rurales en los centros urbanos, la unidad contradictoria entre la ciudad y el campo no elimina sus diferencias, sino que las profundiza; tornando a cada una más específica, aunque cada vez más portadora de características generales de la otra. De este modo, el campo se abre al mundo urbano y abriga variables de éste.

La urbanización del campo se consolida gradualmente contribuyendo a la expansión de los tentáculos de las ciudades hacia los distantes rincones agropecuarios comprometiendo y hasta subvirtiendo una cultura rural fundada en valores solidarios, lazos de parentesco y comunicación cara a cara. No obstante, el campo aún detenta estos valores y es el lugar que testimonia la producción colectiva de la cooperación y comunión con características diferenciadas de las relaciones sociales que se dan en las ciudades, sobre todo en las grandes ciudades. Por lo tanto, la urbanización del campo impulsa la metamorfosis de la esencia del espacio rural, aunque no se extingue por completo el punto de apoyo que lo dota de singularidad.

Para Santos (2000: 215), la idea de urbanización del campo, es controvertida, ya que quiere significar el proceso de cambio de las relaciones sociales, pero también del contenido material del territorio. Se trata en verdad de la urbanización del territorio, una especie de cambios inter-globales en los que participan el campo y la ciudad en un todo.

Lefebvre (2001) afirma que el campo es un lugar de producción y de obras. Según el autor, la producción agrícola crea productos y el paisaje derivado de ésta es una obra.

Esta obra emerge de una tierra lentamente modelada, originariamente ligada a los grupos que la ocupan a través de una recíproca sacralización, que es profanada por la ciudad y la vida urbana (Lefebvre, 2001: 65).

El turismo es una de las actividades típicamente urbanas que acomete el espacio rural. Así, no sólo la agricultura fabrica los productos que engendran la obra; las actividades no agrícolas y, en particular, el turismo, se suman a la producción del paisaje rural exacerbando la propagación de lo urbano en el medio rural.

El paisaje rural abriga objetos y acciones urbanas decantadas por el prisma de los sujetos del campo que construyen a la historia del mundo rural en lo cotidiano; una literatura sin fin cuya fuente primaria es la tierra y la energía es la relación objetiva y subjetiva hombre-tierra u hombre-espacio. Las familias de técnicas rurales no desaparecen por completo debido a la resistencia de los hombres que trabajan con ellas (factores materiales o inmateriales) o por ser guardadas como una especie de memoria (como en las haciendas modernizadas). Se trata de cambios y no de fuertes rupturas que convergen para el exterminio del campo. El aniquilamiento del campo es una idea que busca terminar con los valores acumulados y aún presentes en el espacio rural para dar lugar al mundo de la competencia, del mercado.

Como se observa, la relación campo-ciudad se estrecha condicionada por la modernización circundante y ampliada por el imperio de la acumulación del capital que se sirve cada vez más de la ciencia, de los servicios originariamente urbanos y de la información. El turismo pasa a tener un fuerte papel en ese proceso de imbricación campo-ciudad. Sin embargo, el campo no muere, sólo pierde la pureza frente a las oscilaciones y transformaciones en un mundo que se globaliza y se acelera. La ciudad también se transforma.

Al tiempo en que la urbanización de las grandes ciudades poco a poco se aproximaba al perfil metropolitano, o incluso, generaban megalópolis (aglomerados de metrópolis con poder de decisión y concentración de la ciencia, técnica e información) el campo se convertía en una parte importante de este proceso pues la complejidad técnica generada en la ciudad fue trasladada de manera diferente al espacio rural. Al mismo tiempo dependía del espacio rural en cuanto a la producción de alimentos e inclusive en cuanto a la generación del proletariado de reserva, la población inmigrante. Así, surge la relación que Santos (2000) denominó acontecer complementario fruto de la necesidad de ampliar los lazos e intercambios entre las fuerzas espaciales productivas: campo y ciudad. Respecto de la oposición entre campo y ciudad, Lefebvre (2001) señala que la oposición urbanidad-ruralidad se acentúa en lugar de desaparecer, mientras que la oposición ciudad-campo se atenúa. Si es verdad que la superación y la contradicción ciudad-campo forman parte de la división social del trabajo, es preciso admitir que esta división no está ni superada ni dominada.

Por lo tanto, la superación de la contradicción campo-ciudad está lejos de suceder. Esta es una de las posibilidades de emancipación humana pues disipar la relación de dominio y explotación del campo por parte de la ciudad significa edificar una nueva sociedad y un nuevo espacio, donde la solidaridad y la cooperación funden todas las escalas de la coexistencia material e inmaterial.

Si no existe una superación completa de la relación campo-ciudad al menos hay una convergencia relativa, múltiple e instigadora de las funciones, acciones y objetos de ambas esferas que se da ora de forma áspera, ora dialógica. Así, la ciudad y el campo se van uniendo dialécticamente (Oliveira, 2000: 477). El turismo rural es más bien un elemento que complica la combinación ciudad-campo.

TURISMO RURAL: SERVICIOS URBANOS EN EL CAMPO

El turismo es una posibilidad de ampliar los comandos y nexos de la ciudad sobre el espacio rural y de convertir el campo en un producto do ocio y viajes, integrándolo de cierta forma a la economía urbana. Esta parece ser una de las respuestas posibles a la pregunta hecha por Lefebvre (2001: 13): ¿que hacer, finalmente, con las islas de la ruralidad?

Las ruralidades pasan a ser difundidas como medios de lograr descanso y rehabilitar las energías perdidas por el trabajo realizado en la ciudad. Así, los designios de la búsqueda de ruralidades se encuentran con los objetivos del viaje turístico. No obstante, se está lejos de tener todos los sitios rurales apropiados, consumidos y producidos por y para el turismo. Ellos se convierten en potencialidades turísticas y recreativas para los habitantes de las ciudades. Es importante tener en cuenta que el ritmo de la movilidad social entre la ciudad y el campo se intensifica. Si en el espacio rural la realización del turismo a veces no es completa, las particularidades y variables del viaje llevan a que no se lo defina como tal. Por otra parte, la producción del ocio de los ciudadanos sorprende al campo y es generada principalmente por parte de los visitantes que habitan en las ciudades y poseen algún tipo de parentesco con los pobladores del espacio rural.

Así, los pobladores de la ciudad son atraídos por el campo que procura que los residentes de la ciudad disfruten los momentos de la vida rural, con el fin de retenerlos, al menos temporariamente, en el campo.

No se puede olvidar que al apropiarse de espacios rurales, entre otros subespacios, el turismo impone su lógica de uso de esos espacios y, a pesar de los conflictos que puedan surgir en ese proceso, la práctica turística promueve, en general, la reorganización de esos espacios para que ella se pueda realizar (Cruz, 2003: 20).

De ese modo se configura una nueva arquitectura rural -más próxima a los arquetipos urbanos- que pueda alojar personas, recibir transportes, objetos particulares de los turistas y mercancías, y realizar eventos.

La geografía se adentra en el campo del turismo porque este de una forma u otra cambia las estructuras, las esencias, los movimientos y los significados de los objetos y acciones tanto en el campo como en la ciudad. En el campo, de manera particular, este proceso desencadena servicios urbanos cuyo fin es mantener y al mismo tiempo renovar las características típicamente rurales dispuestas como atractivos, dando lugar entonces al turismo rural.

La perspectiva geográfica del turismo comprende al turismo rural como una práctica socioeconómica que consume y [re]produce espacios geográficos agropecuarios con profundas implicaciones en la dinámica socio-espacial, pues engendra cambios en las relaciones campo-ciudad y capital-trabajo. Así, el turismo rural es una modalidad de turismo realizada en el campo que imprime nuevos significados y valores a las actividades agropecuarias. El espacio para el trabajo agropecuario pasa a ser también un espacio para el ocio y el descanso. En otras palabras, las actividades de ocio y turismo se añaden al trabajo y renta agropecuaria y, por su parte, generan trabajo y renta turística. Hay que resaltar que para que exista turismo es necesario que haya al menos un pernocte, de lo contrario es ocio.

Considerando los conceptos y categorías existentes en la bibliografía relativa al turismo rural, se puede señalar que se destacan las ambigüedades y diversidades de enfoques sobre el fenómeno (Tulik, 1999; Rodrigues, 2001); situación que confunde más de lo que esclarece la realidad. Esto también ocurre debido a los diversos conceptos del espacio rural que se establecen en las distintas naciones (Portuguez, 1998).

Algunos autores adoptan el término turismo en espacio rural (TER) como el más apropiado, ya que el turismo es una práctica urbana que se incorpora al campo. Otros estudiosos apoyan el concepto de turismo rural como una de las modalidades de turismo en espacio rural.

Tulik (1999) definió algunas categorías utilizadas por algunos autores como turismo verde, turismo campestre (Francia), turismo de habitación (Portugal), turismo de retorno, turismo de estancias (Argentina), turismo de granja, turismo naturalista y agroturismo. La misma autora menciona que esto demuestra una gran riqueza derivada de la explotación de recursos y relacionada, principalmente, con las formas de alojamiento y los elementos de las organizaciones productivas rurales (Tulik, 1999: 139).

La opulencia conceptual es simultáneamente madrastra y hada madrina, esto significa que puede dificultar o ayudar en la comprensión del fenómeno. Sin embargo, se ve que el punto de partida de lascategorías termina siendo el turismo rural o el propio espacio rural, incluso en los intentos más creativos.

Rodrigues (2001) logra el éxito al pensar una tipología del turismo rural propiamente dicha que se dividiría en turismo rural tradicional y turismo rural contemporáneo. El primero se subdividiría en: de origen agrícola, de origen pecuario, y de la colonización europea. El segundo se fragmentaría en: hoteles-hacienda, posadas rurales, spas rurales, segunda residencia campestre, campings y campamentos rurales, turismo de caza y pesca, turismo rural místico o religioso, turismo rural científico-pedagógico y turismo rural etnográfico.

Según la misma autora el turismo rural tradicional se refiere a los espacios rurales que se originan de la producción agraria durante los ciclos históricos, de la actividad agropecuaria tradicional y de la colonización europea. El turismo rural contemporáneo, según Rodrigues (2001: 113), se opone a la primera categoría por englobar equipamientos implementados más recientemente, a partir de la década de 1970. La autora establece que la primera categoría también se intensifica por los mismos factores condicionantes de la segunda, con una diferencia: sus instalaciones están ligadas a la historia del país y explotan atractivos naturales históricos (Rodrigues, 2001).

Entre las subdivisiones del turismo rural contemporáneo se encuentran los hoteles-hacienda. Se trata de hoteles localizados en la zona rural, implantados deliberadamente para la explotación de ese turismo específico, valorizando la cultura rural, como el folclore, la gastronomía, y las actividades tales como las cabalgadas, uno de los deportes rurales más apreciados. (Rodrigues 2001: 113).

Con la intención de diferenciar el rótulo de hacienda-hotel del de hotel-hacienda, se aclara que el segundo designa el establecimiento que fue construido con la intención de ser un hospedaje (Rodrigues 2001: 113).

Con la rapidez de las transformaciones socio-espaciales y la desconcentración de las innovaciones surge la necesidad de hacer una revisión del cuerpo epistemológico del turismo así como de los demás campos del conocimiento. Lo empírico proporciona otras determinaciones y articulaciones y perspectivas teórico-epistemológicas que versan sobre lo real.

Con la transformación del mundo, debemos sustituir las antiguas categorías de análisis por otras, que den cuenta de la explicación de lo nuevo y del cambio. El análisis para ser válido no puede negar la historia concreta (Santos, 2008: 63).

Hoy en día, establecer definiciones conceptuales se convierte en un arduo trabajo debido a la aceleración de los tiempos modernos. Por ejemplo, se encuentran situaciones complejas concernientes al turismo rural, pormenorizadas en un estudio de caso en el municipio de Guaiúba,donde se ve el histórico hotel-hacienda y otras edificaciones contemporáneas para atender la demanda que permiten hablar de un hospedaje moderno asociado a construcciones del pasado.

Se trata, entonces, de un juego complicado que no se puede evitar si se quiere captar al turismo rural en su proceso dialéctico concatenado con las motivaciones de diferentes fuerzas. El dilema  conceptual está unido al desarrollo desigual y combinado del propio espacio geográfico. Al analizarlo se erige una base para producir categorías de análisis de fenómenos diversos, y con el turismo rural no es diferente.

Si la relación contradictoria ciudad-campo persiste, aún con otro contenido, el espacio estaría articulado-dividido en la relación mundo rural-mundo urbano. Es claro que éstas aparecen de manera renovada y con aquella noción de complementariedad difusa e integrada. Aquí se interpreta al turismo rural como una práctica urbana moldeada por las relaciones producidas en el espacio rural.

Esto no quiere decir que el turismo pierda su esencia ontológicamente urbana y se convierta en otra cosa. Más bien se trata de que la conexión campo-ciudad alcanzara el auge de su complejidad y exacerbación en el siglo XXI, ya que ese mundo gestado en la ciudad, el mundo artificial, incluye hoy el mundo rural (Santos, 2000: 201). Así, el mundo rural es una mezcla de su propio dominio con el mundo urbano. De ese modo, se puede hablar simplemente de turismo rural, en vez de hablar de turismo en espacio rural, que en definitiva son la misma cosa, puesto que participan de los mismos objetivos y finalidades, introducir al turismo adaptándolo a las actividades agropecuarias del campo.

Basado en el medio técnico-científico-informacional de Santos, Portuguez (1998: 230) afirma que:

… en un primer análisis, la esfera técnica del campo puede ser considerada como una prolongación de la tecnoesfera urbana, o mejor dicho, su reedición, donde las características locales no llegan a constituir un ambiente técnico autónomo.

Este proceso reproduce, dentro de ciertas especificidades, el contenido de lo urbano en pleno medio rural evidenciando desde sus deseos hasta sus males y necesidades e, incluso, existe quien dice que los grandes problemas rurales son originados en las ciudades  (Portuguez, 1998: 230). Así, el mundo urbano le quita carácter al mundo rural, y simultáneamente lo regenera o renueva.    

En el campo las actividades agropecuarias caracterizan el mundo rural y en contrapartida los servicios, las técnicas hegemónicas y el turismo incorporan tendencias de urbanización. Entonces, el turismo rural se caracteriza como complementario en la medida en que se incorpora a las actividades agropecuarias preexistentes, determinando nuevos signos y conservando el carácter de la ruralidad del lugar y puede ascender concomitantemente a la organización del espacio rural. Cavaco (2000: 91) afirma que el mercado turístico en el medio rural, de baja densidad y disperso en el tiempo y el espacio, aparece como un complemento de negocio, importante, pero no determinante.

En contextos extremos donde los agentes del turismo rural disuelven los elementos de producción agropecuaria, el turismo rural será anulado pues depende de las condiciones históricas establecidas en el campo para realizarse.

Frente a las aproximaciones científicas aquí realizadas, se puede afirmar que la revalorización turística de la ruralidad y del ambiente es una resultante de ese divorcio forzado entre hombre y naturaleza, entre lo construido y lo natural, entre la agitación y la tranquilidad, entre lo urbano y lo rural (Sirgado, 2001: 78). Son las contradicciones y conflictos de estos pares dialécticos apuntados por el autor, por los cuales el desarrollo del turismo rural es posible.

Se verifica entonces que el turismo rural produce impactos en una amplia red de relaciones y, consecuentemente, es subordinante-subordinado de la cadena productiva local y, como el lugar es el espacio donde se realiza el mundo, también de una cadena productiva global. En la relación entre una razón global y una razón local (Santos, 2000) se admite que el turismo rural perfecciona, suplanta y re-significa los elementos del campo, recibe una devastadora urbanidad (fuerzas externas) y alimenta y refuerza las ruralidades (el lugar).

DEL ESPACIO AGROPECUARIO AL ESPACIO DEL TURISMO RURAL

El turismo rural es producido cada vez más globalmente, aunque su realización es local. Cada lugar donde se realiza la actividad comporta variables combinadas y desiguales que revelan el movimiento del mundo y la formación socioespacial (Santos, 2000) respectiva. Así, las lecciones extraídas de la experiencia en un lugar específico lanzan subsidios a la comprensión del fenómeno en otras localidades. 

En este aspecto, para entender el proceso de transformación relativa del espacio agropecuario en espacio de turismo rural, se investiga un estudio de caso localizado en el municipio de Guaiúba, en la Región Metropolitana de Fortaleza (RMF), Ceará, Brasil. Guaiúba es una unidad territorial próxima a la metrópolis Fortaleza. Existen innumerables experiencias de turismo rural denominadas de ocio rural pues los principales clientes son oriundos de la capital. La Hacienda Chaparral, objeto de estudio, se adapta a las nuevas exigencias de las actividades recreativas y contemplativas. Se cambió inclusive el nombre de la propiedad y se creó un nombre a la altura de la hacienda-mercancía que recibe una nueva actividad: el turismo. Ese nuevo nombre es Hacienda-hotel Vale do Juá. El nombre histórico y el nombre de fantasía no se funden, pero coexisten y designan la misma cosa, así como muestran que las actividades agropecuarias y turísticas conviven en un mismo espacio y tiempo.

Un estudio de caso: la Hacienda-hotel Vale do Juá 

¿Cómo surgió el turismo rural en la economía del campo? ¿Cómo el turismo rural converge con el cambio de la economía local? ¿Cómo se desarrolla el turismo rural en la hacienda-hotel Vale do Juá? Estas son algunas de las preguntas que dan base a las principales ideas explicadas en este estudio de caso.

La emergencia o transferencia de la actividad turística de la ciudad hacia el campo ocurrió debido a algunos propietarios rurales que, a la luz de la crisis capitalista agraria, vieron en el turismo rural una alternativa de acumulación del capital; o, en el caso de las pequeñas propiedades campesinas, una oportunidad de renta. Esto es posible por la demanda circundante en el espacio rural, proveniente principalmente de las ciudades. De ahí surge la necesidad de una oferta más atractiva para los placeres y deseos de los visitantes. Vale resaltar que en esencia el turismo rural se conecta a las actividades agropecuarias, por lo tanto no se superpone a éstas.

El turismo rural es uno de esos nexos extraños de los que habla Santos (2000), llevados  a cabo en el campo, ajustando y creando atractivos. En Brasil esta es una práctica relativamente reciente, en medio de otras modalidades de turismo, como el del litoral. Las propiedades, sobre todo del Sudeste y Sur, desarrollan de manera más firme el turismo rural por las peculiaridades históricas cristalizadas en las formas espaciales: las rugosidades (Santos, 2000).El documento Panorama Turismo Rural y Agricultura Familiar (Ministério do Turismo e Ministério do Desenvolvimento Agrário, 2006) muestra la fuerte presencia del turismo rural en las regiones Sur y Sudeste, con diversidad de itinerarios en detrimento de las demás regiones brasileñas.

El documento Diagnóstico de Turismo Rural en Brasil: un concepto en construcción (IICA, 2009), publicado por el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA), agrupa la legislación y las normas vinculadas al turismo rural en Brasil, así como los financiamientos y las líneas de crédito del turismo. Así, en el ámbito político se abren caminos para el fortalecimiento del turismo rural, mientras que en el ámbito financiero la actividad encuentra inversiones y credibilidad financiera en Brasil para satisfacer las exigencias hoteleras y turísticas.

Dicho documento presenta problemas en cuanto a las estadísticas del turismo rural en Brasil, pues no existe una fuente competente que presente todas las experiencias y los números correspondientes a cada una. Se basa en un trabajo realizado por la Secretaría de Turismo de São Paulo, la Asociación Paulista de Turismo Rural y la Empresa de Investigaciones y Editora Turismo de Campo, es titulado Guía de Turismo de Campo - Turismo Rural en el Estado de São Paulo, y reúne datos sobre la actividad en São Paulo, pero no de todo Brasil. Otro problema que se presenta es la cantidad de variedades de turismo rural que aparecen en la Guía de Turismo de Campo, como resultado de las experiencias de São Paulo.

La necesidad de un marco categórico y geográfico es indudable. Los documentos y libros producidos por el poder público destacan este aspecto e intentan presentar un marco más claro para el turismo rural y sus derivados. Se percibe que la práctica desarrollada en los ejes Sur y Sudeste es la base para la formulación de una nomenclatura precisa y ordenada en la cual las experiencias coadyuvantes de las demás regiones no se ven en dichas categorías dificultando la claridad conceptual del turismo rural en Brasil.

Así, se analiza aquí una experiencia de turismo rural en Ceará, que se lleva a cabo de forma incipiente y dispersa en el territorio (no posee la fuerza que tiene la actividad desarrollada en las regiones citadas anteriormente); y que ofrece otras variantes del mismo fenómeno para ayudar en la formulación de las ambiciones teóricas a partir de la realidad en movimiento.

Guaiúba, município localizado en la RMF, se fortalece como núcleo turístico rural. El poblado de Guaiúba surge a partir del siglo XIX con el inicio de la producción de café en las sierras de Aratanha y Baturité cuyas tierras se adaptaron a la cultura de los granos. También se cultivó algodón y gradualmente Guaiúba comenzó a ser habitada. El espacio urbano se desarrolló alrededor de la Estación Ferroviaria, a diferencia de los demás espacios urbanos cearenses que tuvieron como referencia la iglesia principal. En el proceso de recalificación de los espacios, la Estación Ferroviaria se adaptó al ocio y al turismo, convirtiéndose en un restaurante, denominado Estação do Pão, donde se ofrecen massas y folheados (panes, productos de confitería y hojaldres) a los pobladores, visitantes y turistas. Cambian las funciones debido a la necesidad global, manteniendo viejas formas y abrigando nuevos roles. Cruz (2003: 20) señala que además de insertar objetos en esos espacios, el turismo se apropia de los objetos preexistentes, cambiando sus significados.

A pesar de pertenecer a la RMF, Guaiúba tiene un ritmo parecido al de las ciudades del interior. Pero los procesos que se dan en la RMF -como la industrialización y la implementación de servicios- transforman el espacio habitado del municipio. El turismo se inserta en la dinámica de este municipio, principalmente a través de la modalidad del turismo rural. El origen del turismo rural en el municipio de Guaiúba se debe a la iniciativa de cada empresario, como ocurrió en el municipio de Alfredo Chaves, Estado de Espírito Santo, estudiado por Bricalli (2005). Las principales experiencias de este fenómeno se dan en Guaiúba en las siguientes propiedades: Hacienda-hotel Vale do Juá, Sitio Céu, Fazendinha Rural y Sitio DSR. Algunos de estos lugares sirven más al ocio que al turismo y también a otras modalidades como el ecoturismo, el turismo de aventura, el turismo pedagógico, el turismo cultural, el turismo de eventos e, incluso, se combinan. La Hacienda-hotel Vale do Juá se destaca por la reorganización en función del turismo rural y de la demanda.

Santos (2000: 242) hace referencia a una especialización funcional de los subespacios, donde a partir de una actividad común, la información necesaria para el trabajo se difunde más fácil y rápidamente, y conlleva el aumento local de la productividad [...] lo cual es válido tanto en el campo, cuando se forman áreas presididas por uno o varios productos agrícolas combinados, como también es visible en ciudades, que se especializan en una determinada producción industrial o de servicios.

Con la intensificación de la relación campo-ciudad, un servicio típicamente urbano, el turismo (metamorfoseado en turismo rural), preside la especialización funcional del espacio rural de Guaiúba. Se verifica así una recalificación de las funciones y formas agropecuarias por y para el turismo, donde la estructura agraria desarrolla funciones del turismo.

En líneas generales, el emprendimiento Vale do Juá es una hacienda-hotel que forma parte de la Hacienda Chaparral. Existen diversos elementos que le confieren un aspecto elitista, como chalets, sala de convenciones, cancha de tenis, sauna y gimnasio. Así, queda acentuado el turismo y el ocio rural y se disminuye la importancia de la actividad agropecuaria, en la economía de la hacienda. En compensación, el turismo atrae inversiones y capitales y aún recalifica las actividades agropecuarias.

Con un área de 260 hectáreas, la Hacienda Chaparral reservó 50 hectáreas para la Hacienda-hotel Vale do Juá. Es decir, se compartimentó el perímetro rural a fin de incrementar el turismo rural y el ocio pero la Hacienda-hotel forma parte de la estructura agraria; en la medida en que las actividades turísticas y de ocio ocurren en todo el espacio del emprendimiento, así como las agropecuarias. Se cultiva uva, acerola (semeruco), graviola (guanabana), naranja, banana, papaya y pitanga y se cría ganado bovino, equino, ovino y búfalos. Asimismo, cuenta con aves exóticas como avestruces y con una granja con aves de cortes y aves caipiras (aves de campo).

Los propietarios de la Hacienda Chaparral arriendan una parte de sus tierras a los pobladores de la región que cultivan granos, frutas, etc. y luego les ceden una parte de la cosecha. Es una relación de producción, donde el arrendatario liquida el pago por el uso de la tierra con la renta-producto. Dicha renta-producto es utilizada para alimentar a los visitantes y turistas y también se comercializa.

En la hacienda residen aproximadamente 16 familias y los adultos trabajan en las actividades agropecuarias o turísticas y recreativas. Las mujeres se desempeñan principalmente en la segunda actividad citada, dos de ellas son estables y reciben un salario; inclusive poseen un contrato formal. Las demás son jornaleras y hacen las tareas de limpieza y asistencia.

No existen registros del día específico de creación de la hacienda, el propietario actual afirma haberla adquirido en 1980 cuando Guaiúba permanecía en la categoría de villa. El territorio fue elevado a municipio en 1986 mediante un plebiscito. A mediados de 1998 se inició la implementación del turismo y el ocio rural en el emprendimiento, justamente por ser la década de 1990 el período en que el turismo se fortaleció en los discursos y políticas cearenses como una posibilidad de desarrollo económico inmediato. Tulik (1999: 140) establece que el turismo rural presupone áreas dotadas de recursos diferenciados del medio urbano; un mínimo de infraestructura representada por las vías deacceso y medios de transportes, posibilidades de alojamiento y alimentación, y sobre todo, la proximidad de una demanda o la posibilidad de captarla.

Así, la accesibilidad por medio de dos autopistas estatales (CE-060 y CE-065) es uno de los factores que favorecieron el surgimiento del turismo rural y el ocio rural en la Hacienda Chaparral. El otro factor es porque está localizado en la Región Metropolitana de Fortaleza, próxima a la metrópolis receptora y emisora de turistas de la ciudad homónima. La reestructuración del emprendimiento para el turismo y el ocio mediante la creación de los servicios de hospedaje, alimentación y recepción resultó la combinación perfecta para el desarrollo de la actividad, incluso sin el apoyo de políticas públicas significativas.  

La Casa Grande oferta 12 apartamentos con balcón y aire acondicionado. También hay 12 chalets de madera (8 con una suite y 4 con dos suites) que poseen sala, balcón y garaje y están equipados con frigobar y aire acondicionado. A toda esta estructura se suma un salón de convenciones climatizado con lugar para 200 participantes, una sala de recreación, sala de juegos, sauna y gimnasio.

También se posibilita el turismo de eventos, contribuyendo a acentuar el turismo rural en la medida en que los turistas congresistas se sienten atraídos por los modos y prácticas turísticas rurales vividas. En la actual etapa de expansión del turismo, la preferencia por lo exótico y desconocido se acentúa. El campo abriga una distancia, más mental que concreta, de las grandes ciudades que suelen representar caos y violencia. Y así como el turismo aleja los elementos caóticos del mundo real, priorizando la fantasía (Coriolano et al., 2005: 45), el espacio rural se constituye en el receptor de las personas de la ciudad ante su fuga periódica del ritmo urbano (Solla, 2002: 127).

Así, la hacienda-hotel Vale do Juá no posee un itinerario turístico prefijado lo que permite un cierto libre albedrío en las prácticas realizadas y en la experiencia vivida. Sin embargo, los visitantes y turistas frecuentemente practican las siguientes actividades: pescar, nadar en las represas y jugar al billar. También viven algunas experiencias rurales, tales como beber leche recién ordeñada, andar a caballo, pasear en charrete (transporte de dos ruedas, tirado por uno o dos caballos; tipo charré), y comer frutas recolectadas en el huerto. Son actitudes que se diferencian de las vivencias de la ciudad, denotando una singularidad específica del espacio rural.

La propiedad recibe visitantes de Ceará y turistas de São Paulo, Río de Janeiro, Recife, Río Grande do Norte, entre otros lugares de Brasil, e incluso turistas de procedencia internacional. Esta demanda es derivada de la inclusión de la publicidad del servicio en algunos sitios de turismo y de la información difundida entre los amigos de los visitantes y turistas. Para el turista, el turismo puede ser un ritual para escapar de la estructura de lo cotidiano, o esto puede representar una cuestión simbólica para los tipos de experiencias auténticas que aluden a la sociedad moderna (Stronza, 2001:277). El espacio rural, así como otros subespacios, representa esa válvula de escape o fuga de la vida cotidiana de la ciudad, lleno de normas rígidas.

La principal demanda de la hacienda-hotel es la de matrimonios con hijos y tercera edad. La temporada alta está focalizada en los meses de enero, julio y diciembre, así como los días feriados. La dualidad de la hacienda-hotel que puede ser espacio de turismo rural o de ocio se debe también a la estacionalidad de la actividad turística.

Se observa la superposición de lo viejo y lo nuevo en los diversos espacios de la hacienda, formas-contenido (Santos, 2002) como el arado, el molino, el fonógrafo y el piano, que marcan ciertos períodos históricos. Estos objetos están insertados en una o más escalas temporales y espaciales, con sus peculiaridades, modos de vida y de producción. Ellos también remiten a lo tradicional, promoviendo la idea de identidad y se correlacionan con el turismo y el ocio rural porque ese clasicismo está en la esencia de la actividad.

Se puede afirmar que tanto el turismo rural y de eventos al igual que el de ocio rural promovido en la hacienda-hotel Vale do Juá contribuye a activar la economía local ya que impulsa la circulación y el consumo de mercancías y del propio espacio además de la contratación de trabajadores formales y jornaleros para realizar las actividades agropecuarias y del servicio turístico. Las posibilidades de crecimiento de este sector están dadas por la propia localización del emprendimiento (zona metropolitana, facilitando de esta forma el acceso) y por la belleza paisajística del lugar.

La gestión centrada en el turismo rural no aniquila las actividades agropecuarias, pero las condiciona. Ese panorama conduce a la ampliación del turismo rural en el emprendimiento a través de un movimiento de evolución ascendente del servicio producido, sin grandes preocupaciones por parte del poder gubernamental.

Esta modalidad de turismo contribuyó a disminuir el éxodo rural (Valiente & Perez, 2000) y aparece como una de las nuevas esperanzas (Kayser, 1972: 215). Es una práctica surgida de la necesidad de ampliar el capital y de mitigar las crisis capitalistas. Este proceso se observa en la reificación y espectacularización de los espacios rurales, sirviendo de ese modo al turismo.

CONSIDERACIONES FINALES

La comprensión de la relación ciudad-campo actual, la elaboración de ensayos teóricos y el análisis específico de un estudio de caso sobre el turismo rural así como la visualización de los límites, avances y vacíos de esta investigación proveen elementos para producir un esquema metodológico del turismo rural como resultado del estudio basado en Santos (2008). Esto no significa obstaculizar la realidad, sino poner los procedimientos metodológicos al servicio de la realidad que puede y debe cambiar, asumiendo el objeto nuevas prerrogativas y relaciones.

El presente esquema metodológico tiene como fundamento el espacio, aunque no se pauta sólo en él. Como se observa, la interdisciplinaridad se impone con más fuerza en la primera década del siglo XXI y el turismo necesita un marco teórico expansivo debido a su naturaleza multifacética. Rejowski (2010: 244) señala que en las investigaciones sobre turismo entre 1993 y 2008 son raros los estudios que integran diferentes áreas del conocimiento y deja clara la necesidad de esa visión interdisciplinaria del fenómeno.

Así, el análisis interdisciplinario del turismo rural está fundamentado en dos movimientos de conocimiento:

1. El análisis complejo de la realidad y de la experiencia-objeto analizada;

2. La definición de las posibilidades del turismo rural.

1.1 El conocimiento de la totalidad de los procesos del turismo global, implica necesariamente una revisión interna (disciplinaria) y externa (interdisciplinaria) de la bibliografía circunscripta y tangencial al fenómeno. Frente a las variables y elementos producidos por el turismo en general y el turismo rural en el mundo, la identificación de las particularidades y especialidades del objeto investigado se vuelve más fluida en segunda instancia. La comprensión de la relación ciudad-campo y la correlación del turismo rural global y del turismo rural local proveen herramientas de análisis muy importantes, como la elección de las variaciones de la actividad a ser estudiada y la relación explícita e implícita entre uno y otro.

1.2 La captura de la realidad deja lugar al análisis de la(s) experiencia(s) de turismo rural seleccionada(s). No obstante, cuando aparece el imperativo de volver a la totalidad, el investigador debe transportarse, simultáneamente, al mundo y al lugar.

1.3 El análisis de la(s) experiencia(s) de turismo rural seleccionada(s) está compuesto por los siguientes pasos:

 a) análisis estadístico y documental, cuantitativo y cualitativo;

 b) estudio articulado de las políticas del turismo rural en las escalas temporales (períodos) y espaciales (mundo, formación socioespacial, lugar);

 c) estudio de la gestión, sociabilidad, temporalidades, formas y contenidos;

 d) identificación del objeto en movimiento.

1.4 El análisis estadístico y documental abarca los aspectos histórico-genéticos del objeto: las formas de administración pasadas, los números equivalentes a la población y la economía del objeto y su entorno.

1.5 El estudio de las políticas de turismo rural explica las acciones del Estado, de las empresas y de las comunidades en la materialización del fenómeno, en particular, posibilita la definición de las articulaciones y coyunturas políticas pasadas y presentes.

1.6 La observación de la gestión del (los) emprendimiento(s) corresponde a: reconocer en la historia los deseos y acciones de los propietarios y actividades desarrolladas; la producción, distribución y circulación de los productos agropecuarios y servicios; la infraestructura turística y los recursos turísticos; y el conjunto de factores que propiciaron el surgimiento del turismo rural. Las sociabilidades, temporalidades, formas y contenidos se encuentran en ese análisis de los procesos, funciones y estructuras productivas que caracterizan la respectiva experiencia-objeto.  

1.7 La definición de la situación actual de la experiencia-objeto es la afirmación del proceso de transformación del espacio agropecuario en espacio del turismo rural.

1.1 El ajuste de las posibilidades de desarrollo del turismo rural incluye:

a) la asimilación prospectiva de las tendencias;

b) la sublimación del objeto.

1.2 La asimilación prospectiva de las tendencias lleva a la formulación de las posibilidades concretas de evolución o retroceso, e incluso al estancamiento de la actividad.

1.3 La sublimación del objeto involucra la identificación de su devenir y de las variables combinadas que convergen en esta dirección.    

La propuesta metodológica desarrollada parte de la propia realidad en movimiento y es substanciada por el camino teórico-empírico adoptado. No significa pensar en el turismo rural como fenómeno inerte, sino que se trata de una actividad que cambia en cada etapa de la historia. Analizar el turismo rural con el esquema metodológico relatado permite al mismo tiempo, identificar la problemática de la situación contemporánea y establecer posibilidades y tendencias del turismo rural. Por lo tanto, surge como una importante herramienta para la investigación teórica y empírica del turismo rural.

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Recibido el 09 de abril de 2011
Correcciones recibidas el 06 de julio de 2011
Aceptado el 16 de julio de 2011

Arbitrado anónimamente
Traducido del portugués