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Información, cultura y sociedad

On-line version ISSN 1851-1740

Inf. cult. soc.  no.25 Ciudad Autónoma de Buenos Aires july./Dec. 2011

 

EDITORIAL

La gestión de Información, cultura y sociedad: sensaciones encontradas

Información, cultura y sociedad Management: Mixed Emotions

 

Graciela M. Giunti, Silvia Contardi

Comité de Redacción Información, Cultura y Sociedad

 

Nuestra experiencia como miembros del Comité de Redacción de Información, cultura y sociedad (ICS) se remonta a los inicios de la publicación, esta situación nos permitió tener una vivencia cercana y ser testigos de la aventura de editar una revista, de su crecimiento y consolidación en la comunidad.
El compromiso y el placer con los que siempre abordamos esta actividad nos hizo mantener una actitud reflexiva ante los cambios y desafíos propios del proceso editorial de una publicación académica y, más aún, en el actual contexto de las tecnologías de la información y comunicación (TIC).
Los años de trabajo arduo y meticuloso que desempeñamos en el Comité de Redacción nos han llevado a acumular una considerable experiencia sobre la comunicación en este ámbito. Así, nos hemos sentido inclinadas a pensar acerca de las características de este saber y de la complejidad que presupone transmitirlo a quienes nos continúen en esta tarea.
A nuestro entender, uno de los elementos centrales en la gestión de una periódica es la importancia que adquieren las relaciones interpersonales entre todos los actores involucrados. Generalmente, se tiende a pensar que la dificultad pasa por los procesos de normalización y publicación, sin mencionar, como uno de los elementos destacados en esta actividad, a la comunicación interpersonal. Tanto es así que cada contribución que hemos gestionado, nos ha obligado a desarrollar ciertas habilidades comunicacionales, imprescindibles para mediar entre los participantes del proceso editorial.
Cuando nos referimos a las personas que intervienen en el complejo esquema de comunicación estamos hablando, por un lado, de los autores. Ellos remiten sus trabajos en los cuales han puesto muchas expectativas y, quizás, años de investigación y estudio, circunstancias que los predisponen a acentuar cierta susceptibilidad que nosotros debemos considerar. Como contraparte de los autores están los evaluadores que, generalmente, suelen tener un doble rol, ya que en muchas oportunidades son también,  autores. Los evaluadores tienen que valorar las contribuciones de sus colegas, en ocasiones apartándose de sus propias convicciones para poder abrirse a nuevas propuestas, lo que implica un esfuerzo y una actitud altruista.
Entre estos dos actores intercede el Comité de Redacción, compuesto por varios miembros con diferentes funciones, opiniones y abordajes respecto de las distintas tareas, donde se genera un amplio debate sobre las decisiones a tomar. Al Comité le competen dos tipos de mediaciones: en primer lugar, una mediación intrínseca para acordar políticas, respuestas y propuestas entre todos los miembros y, además, todo esto en sintonía con la institución que alberga el proyecto editorial. En segundo lugar, una doble mediación extrínseca, con los autores por un lado y con los evaluadores por otro, tratando de conciliar ideas, propuestas y respeto entre ambos grupos.
La comunicación con sujetos provenientes de realidades disímiles a las del Comité nos ha llevado a aprender de ellos y a modificar actitudes en aras de nuestro objetivo. Del mismo modo, los de realidades más cercanas, han aportado elementos que fueron muy valiosos para nuestro desempeño. A estas circunstancias debemos sumarle algún avatar puramente ocasional que produce a veces mucho ruido en la comunicación y nos lleva a interpretar algunas situaciones erróneamente.
Por otro lado, dentro del grupo del Comité de Redacción, cada vez que se incorpora un nuevo integrante se ha producido un reposicionamiento de todos sus miembros. Esto ha implicado un esfuerzo para volver a conseguir la cohesión y la participación igualitaria en el equipo, ya que al trabajar con información sensible es necesario construir y mantener vínculos de confianza.
Como última etapa de este proceso de comunicación, el Comité de Redacción presenta cada número terminado, para su aval académico, ante el Consejo Editor de la Facultad que está compuesto por miembros de distintos claustros (profesores, graduados y estudiantes) y de diversas disciplinas. Este consejo suele renovarse periódicamente y, así, se van modificando los lineamientos de la gestión y las exigencias editoriales. En esta instancia es necesario transmitir al Consejo Editor una síntesis de los resultados de las comunicaciones mantenidas, para reflejar la gestión de cada artículo del total que conforma, finalmente, el fascículo de la revista y, de este modo, permitir al Consejo la evaluación de la situación particular de las contribuciones académicas.
Toda esta interacción personal con los distintos participantes, que hemos mencionado anteriormente, va más allá de la comunicación normalizada y formal, ya que hemos percibido, a través de estos años, que cada situación comunicacional  necesita una dedicación personalizada  y sutil para lograr una comunicación fluida y eficiente.
Otra capacidad que ha tenido el Comité de Redacción en su trayectoria ha sido la flexibilidad para asumir nuevos desafíos y afrontarlos con el objetivo de asegurar la continuidad y cumplir con los requisitos de calidad esperable en una revista científica.
Con respecto a esto, una de las dificultades de las revistas latinoamericanas suele ser el cumplimiento de la periodicidad; este aspecto es uno de nuestros mayores desvelos: poder publicar la revista en tiempo y forma. Pero, como suele suceder, por distintas circunstancias, las instituciones académicas no siempre están en condiciones de acompañar a las publicaciones para cumplir dicho objetivo; es así como nos enfrentamos, desde los inicios, con esta encrucijada para consolidar nuestra publicación periódica. Por ello, el Comité se capacitó en el diseño y maquetación con el fin de acortar los plazos de edición. Si bien esto implicó un extenso entrenamiento con aprendizajes y errores, nos ha enriquecido en el trabajo en equipo, lo que  ha derivado en un protocolo de edición donde todos manejamos los mismos códigos y pautas de trabajo y, además, permite un funcionamiento coordinado del Comité.
Procurarle visibilidad a la revista fue otro de los objetivos firmemente propuesto. Es así que desde la aparición del número 1 se comenzó un trabajo constante y sistemático de relevamiento de los servicios de indización unidisciplinarios y multidisciplinarios con interés en nuestra área temática. Esta tarea se continúa realizando hoy en día, ya que por las características de estos recursos de información, habitualmente surgen nuevos productos o los existentes tienen modificaciones.
El proceso comunicacional con estas bases de datos fue variando con el tiempo; al comienzo fuimos nosotros quienes debimos establecer el primer contacto y, en ocasiones, insistir. Esta etapa fue de entrenamiento dado que, al igual que con los otros actores con los cuales interactuamos, estos intercambios fueron muy dispares pues dependían de la idiosincrasia de cada una de las editoriales contactadas. No fue fácil el aprendizaje, exigió de nuestra parte probar distintas estrategias de comunicación para llegar al objetivo. En esto intervinieron cuestiones totalmente azarosas, por ejemplo, localizar a la persona indicada, enviar el mensaje adecuado, sortear trabas idiomáticas, entre otras cuestiones por el estilo.
Es interesante destacar aquí la diversidad de respuestas que tienen las editoriales ante la postulación que hace una revista. En nuestra experiencia con 16 servicios a los que postulamos ICS, la variedad de alternativas surgidas ha sido prácticamente distinta en cada ocasión. Estuvieron los que respondieron rápidamente, los que indizaron la revista sin comunicarnos su inclusión, los que formalizaron un acuerdo, los que aún siguen pidiéndonos tiempo para darnos una respuesta, etc.
Con el transcurso del tiempo y con mucho beneplácito, fuimos observando que, a medida que la revista se fue visibilizando y consolidando en el ámbito bibliotecológico, los contactos partían de las editoriales porque eran quienes se interesaban por indizarnos en sus repertorios.
Lo que podemos concluir es que esos tiempos fueron extensos y requirieron de una actitud perseverante de nuestra parte, dado que, en varias ocasiones los resultados se demoraron por problemas de comprensión en la comunicación. Ahora bien, esto ya cambió, porque en la actualidad todos los procesos están normalizados y se ven facilitados por la gestión en línea que ofrecen los servicios.
Por otra parte, una vez formalizado el contacto con cada recurso informativo y aceptada la revista en sus listas de periódicas, cada uno tiene pautas y requisitos particulares que exigen, de parte del Comité, un procedimiento especial. Es así como, en algunos casos, solo debemos remitirles un ejemplar impreso, en otros la versión impresa y la electrónica, y en otros solo la electrónica; en cuanto al envío, debemos hacerlo por correo electrónico, subirla en un sitio web, etc. También es habitual que cambie la persona con la que se mantuvo y afianzó el contacto y, en muchas ocasiones, esto produce demoras e inconvenientes.
El Comité siempre estuvo atento a las normativas del sistema científico nacional y pudo ser testigo de los avances que el país ha tenido en este sentido en los últimos años. En este marco se decidió postular ICS al Núcleo Básico de Revistas Científicas Argentinas de Excelencia del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), ya que siempre fue una prioridad cumplir con todos los requisitos estipulados por LATINDEX para garantizar la calidad de las ediciones de periódicas. Así, en el año 2006,  se presentó la revista a la Convocatoria que realizó el CONICET para evaluar las revistas científicas argentinas de mayor calidad. Al año siguiente, por resolución 1071/07, ICS fue aceptada en el Núcleo Básico y así se convirtió en la primera revista de la disciplina incluida en este grupo; esta pertenencia fue revalidada en 2010 a través de un nuevo proceso de evaluación cuya validez se extiende hasta el año 2013.
A raíz de la resolución mencionada, la revista quedó habilitada para integrar el Portal SciELO Argentina (Scientific Electronic Library Online), biblioteca electrónica que conforma una red iberoamericana de colecciones de revistas científicas en texto completo y con acceso abierto, libre y gratuito. Siempre fue una meta formar parte de este proyecto regional cuyos objetivos son recuperar la ciencia de los países en desarrollo y otorgar visibilidad a su producción científica. Una vez lograda la incorporación, el Comité tuvo que entrenarse en su metodología para aportar los contenidos de la revista al portal. Esta etapa comenzó con una capacitación, por parte del Equipo SciELO, a dos miembros del Comité de Redacción quienes son los encargados de procesar y preparar, con la metodología modelo del portal, todos los contenidos de la revista en soporte electrónico. Si bien esta participación en el portal se vivió en el Comité como un logro importante y una fortaleza de ICS, es oportuno comentar que también repercutió en el grupo porque sumó tareas y responsabilidades adicionales a las ya establecidas.
Desde hace varios años se tiene la intención de migrar la gestión de la revista a un sistema automatizado pero, por distintas circunstancias, la institución no pudo acompañarnos tecnológicamente para que pudiéramos llevar a cabo este proyecto. Actualmente, a través de un convenio, se logró comenzar con esta etapa y para ello se seleccionó el OJS (Open Journal System del Public Knowledge Project.PKP) software libre para la gestión editorial y publicación electrónica de revistas.
Ahora bien, esta innovación tecnológica impacta en todos los actores involucrados en el quehacer de la revista ya que, hasta este momento, los cambios impactaban solo en los miembros del Comité de Redacción. No obstante, este nuevo desafío afectará a todos los participantes porque también los autores, los evaluadores e incluso los lectores, deberán modificar su forma de comunicación. El Comité está atravesando una etapa de transición donde conviven muchas formas de comunicación diferentes; un momento que se caracteriza por su gran complejidad y por la duplicación de procedimientos, ya que coexisten diferentes modos de gestión. Si bien aún tiene primacía la gestión tradicional con un archivo analógico, ya se está imponiendo, poco a poco, el archivo digital. El proceso de transformación demanda muchos esfuerzos e insume extensas etapas de entrenamiento. Suponemos que esta circunstancia continuará hasta que se migre y afiance, por último, el nuevo modelo de gestión totalmente automatizado.
Finalmente, la aparición de las redes sociales y de los repositorios como nuevas formas de comunicación actuales, despertó la necesidad de acercar ICS a este entorno social. Hasta el momento, la ventana de visión tradicional era la Web y en ella siempre se puso especial interés. En la actualidad, se suman las nuevas redes que abren otras posibilidades al incorporar la comunicación instantánea.
Podemos concluir que nos embarga una doble sensación después de esbozar y enumerar una serie de actividades y cambios en el Comité. Por un lado, sentimos un enorme entusiasmo ante los nuevos retos o desafíos que debemos afrontar y que nos dan la oportunidad de permitirnos crecer, aprender continuamente y percibir la tarea con un alto índice de creatividad alejados de toda rutina.
Pero, por otro lado, sentimos una desazón ante la abrumadora repetición de los procedimientos, ya que en este contexto de las nuevas herramientas tecnológicas, donde solo algunos de los procesos se comparten, es necesario duplicar una misma tarea con distinto procedimiento según el fin para el que está destinada.
Asimismo, a medida que el Comité va sumando tareas específicas y complejas, se percibe cierta dificultad para poder trasmitirlas a otros miembros, porque este traspaso demanda un tiempo considerable de entrenamiento y formación. La urgencia de las labores cotidianas suele dejar escaso espacio para esta transferencia de información y, a veces, ocurre que ciertos procederes son manejados exclusivamente por un miembro.
Si bien todos los nuevos emprendimientos nos llevan a dedicarles mucho tiempo y esfuerzo al comienzo, una vez que están instalados, se asimilan y agilizan. La incorporación de estos procedimientos nos permite obtener provechosos beneficios ya que nos exige una constante actualización que resulta en un crecimiento de ICS.
Más allá de este relato pormenorizado de nuestras desafiantes actividades, que van cambiando al ritmo de los avances tecnológicos, nunca hemos dejado de disfrutar de nuestra tarea porque seguimos multiplicando nuestras energías para resolver las muchas veces intuidas y otras inesperadas mutaciones que, junto con el estímulo de nuestros autores, evaluadores y lectores, se constituyen en el núcleo vital de este apreciado proyecto colectivo iniciado hace ya más de 10 años, del que, por suerte, se ha apropiado la comunidad bibliotecológica iberoamericana.