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Ciclos en la historia, la economía y la sociedad

versión On-line ISSN 1851-3735

Ciclos hist. econ. soc. vol.20 no.39 Buenos Aires ene./jun. 2012

 

LA CLASE OBRERA NO VA AL PARAÍSO: ORGANIZACIÓN Y LUCHAS EN ARGENTINA Y EUROPA

Apuntes para pensar la situación del movimiento obrero en el interior de la Argentina durante la primera mitad del siglo XX. El caso de la provincia de Salta*

 

José Daniel Benclowicz**

* Agradezco especialmente a Rubén Correa y a Pablo Pozzi por sus valiosos comentarios sobre distintas problemáticas abordadas en el presente artículo.
** Doctor en Historia. Universidad de Buenos Aires/ Universidad Nacional de Río Negro.

 


RESUMEN

¿Existió una tradición sindical antes del peronismo en Salta? El proceso de sustitución de importaciones que se desarrolló en la Argentina a partir de la década de 1930 no afectó demasiado a la provincia, y su nivel de industrialización siempre fue bastante acotado. Este hecho, y la representación predominante de la sociedad salteña como netamente conservadora, han llevado a responder negativamente ese interrogante.
El presente estudio plantea un panorama distinto: los datos sugieren que durante la primera mitad del siglo XX se desarrolló un movimiento obrero en Salta, en el que existieron tendencias independientes y de izquierda, que si bien no fueron dominantes como ocurrió en los principales centros urbanos del país, tuvieron una presencia influyente en función del nivel de desarrollo de la economía salteña en ese período. El estudio de la acción de estos sectores contribuye al conocimiento de los orígenes del movimiento obrero en Salta y en el interior de la Argentina, y estas líneas se plantean como un primer paso en esa dirección.

ABSTRACT

¿Was there a union tradition before peronism in Salta? The province was not much affected by the import substitution process developed in Argentina since the 1930s, and its industrialization level has always been pretty bounded in general. This fact, and the dominant representation of the provincial society as clearly conservative, has lead to a negative answer to that question.
This study offers a different point of view: the data suggest that during the first half of the XXth century a labor movement was developed in Salta, in which independent and left tendencies existed. Those tendencies, while not dominant as in the main urban centers of the country, were influent considering the level of economic development in Salta during that period. The study of the action of these sectors contributes to the knowledge of the origins of the labor movement in Salta and in Argentina's provinces, and this article is thought as a first step in that direction.


 

Introducción

La evolución del movimiento obrero en la Argentina durante las primeras décadas del siglo XX presenta una especificidad con respecto a su desarrollo general en América Latina, vinculada fundamentalmente a su carácter independiente, a su fortaleza y al papel central que jugaron en esa etapa distintos sectores de izquierda, características que han sido objeto de una amplia y fructífera indagación historiográfi ca.1 Como es lógico, la mayor parte de las investigaciones tomaron como área de estudio a los principales centros urbanos, que tenían la concentración obrera más importante del país. Por los mismos motivos, la situación en provincias del interior como Salta, donde la industrialización fue bastante débil, prácticamente no ha sido objeto de indagación empírica.

¿Existía una tradición sindical antes del peronismo en Salta? La provincia no se vio demasiado afectada por el proceso de sustitución de importaciones que desarrolló en la Argentina a partir de la década del treinta, y su nivel de desarrollo industrial siempre fue bastante acotado. Este hecho, y la representación de la sociedad provincial como fuertemente conservadora, ha llevado a responder negativamente a ese interrogante. Los escasos trabajos que se han publicado sobre el tema subrayan la acción de la Iglesia Católica a partir de las primeras décadas del siglo XX, su influencia dominante entre los trabajadores hacia el ascenso del peronismo, y la inexistencia de un movimiento obrero independiente.2 El presente artículo plantea un panorama distinto: los datos relevados sugieren que durante la primera mitad del siglo se desarrolló un movimiento obrero en la provincia, y que existieron tendencias independientes y de izquierda que tuvieron una presencia influyente en función del nivel de desarrollo de la economía salteña durante la primera mitad del siglo XX. El estudio de la acción de estos sectores contribuye al conocimiento de las primeras épocas del movimiento obrero salteño, y aporta a la evaluación de la situación en el interior de la Argentina antes del peronismo. Organicé el artículo de la siguiente manera: en el primer apartado repaso rápidamente la distribución de la clase obrera provincial hacia las primeras décadas del siglo XX. El segundo está destinado a evaluar la relación de fuerzas entre la Iglesia y los sectores de izquierda que actuaron entre los trabajadores en ese período, y se detiene en el análisis de un acontecimiento singular: la que parece haber sido la primera huelga general de la historia de Salta. El tercero explora la situación del movimiento obrero en el momento inmediatamente anterior al ascenso del peronismo; y el cuarto la que se generó después. En el último apartado se exponen las reflexiones finales.

Distribución de la clase obrera salteña durante las primeras décadas del siglo XX

A fines del siglo XIX, la expansión del ferrocarril abarató el precio de los fletes y favoreció la llegada a Salta de los productos manufacturados en Europa desde el puerto de Buenos Aires.3 Los costos industriales, inferiores a los de las producciones artesanales del interior del país, asestaron un fuerte revés a las economías tradicionales, en especial en el rubro textil.4 Sin embargo, no todos los sectores de esas provincias resultaron perjudicados por la transformación. Particularmente en Salta -y en otras provincias como Jujuy, Tucumán, San Juan, Mendoza- las clases dirigentes lograron consolidarse vinculándose estrechamente al proyecto agroexportador dominante, ubicando a una parte de la economía provincial en una situación expansiva.

En el caso salteño -al igual que en Jujuy y Tucumán-, resulta notable el crecimiento a partir de esa época de la agricultura industrial, en especial de los cultivos de caña de azúcar. A pesar de su baja productividad, la producción azucarera fue fuertemente protegida mediante elevados aranceles a la importación e importantes créditos del Banco Nacional.5 El departamento de Orán fue una de las jurisdicciones más beneficiadas por la expansión de la economía provincial; allí floreció la caña de azúcar, la explotación forestal y más adelante, a partir de los años veinte, la extracción petrolífera. El otro foco donde se puede registrar cierto desarrollo económico durante las primeras décadas del siglo XX es el departamento Capital, donde está ubicada la ciudad de Salta. La mayor parte de los establecimientos industriales -en general, talleres pequeños o medianos- se instalaron en esa localidad. Hay que señalar que este desarrollo fue acotado, especialmente si se lo contrasta con las cifras nacionales. Una aproximación en este sentido es posible si se comparan la cantidad de establecimientos industriales y el personal ocupado.

Teniendo en cuenta los totales del país, la participación de Salta era bastante pobre en lo que hace al número de establecimientos industriales: tan sólo 0,6 por ciento correspondían a la provincia. Lo mismo puede decirse de la cantidad de trabajadores, que no llegaba a 1 por ciento del total. Al contrastar estos valores absolutos con las cifras generales de población, se puede detectar cierto desfase en el crecimiento de la clase obrera salteña: entre 1914 y 1947 el 1,8 por ciento de la población argentina residía en Salta,6 un valor superior al porcentual de traba dores. Sin embargo, este desfase no es lo suficientemente significativo como para descartar el desarrollo de un movimiento obrero en la provincia, sobre todo en los dos departamentos señalados más arriba, el de Orán y el de la Capital. Los datos indican que a nivel provincial la actividad económica se localizó especialmente en estas zonas.

Cuadro 1

Cuadro1.


Cuadro 2

Cuadro 2.


Tanto Orán como la Capital superan en cantidad de trabajadores7 y de establecimientos a los restantes 18 departamentos de la provincia agregados (Anta, Cachi, Cafayate, La Caldera, Campo Santo, La Candelaria, Cerrillos, Chicoana, Guachipas, Iruya, La Viña, Molinos, La Poma, Rivadavia, Rosario de Lerma, San Carlos, Metán y Santa Victoria). En el departamento de Orán se desarrollaron ampliamente y en grandes establecimientos las actividades petrolífera -a través de Standard Oil y de Yacimientos Petrolíferos Fiscales (YPF)- y azucarera -principalmente, en el ingenio San Martín de Tabacal-, además de una intensa explotación forestal. De ahí que Orán ocupe el primer puesto considerando la cantidad de trabajadores. El departamento Capital lo supera si se tienen en cuenta la cantidad de establecimientos, lo que indica el predominio de talleres pequeños y medianos, que ocupan menor cantidad de mano de obra. El peso relativo de cada uno se puede sintetizar gráficamente de la siguiente manera:

Gráfico 1

Gráfico 1.


Gráfico 2

Gráfico 2.


En función de estos datos, queda claro desde el punto de vista geográfico dónde se debería indagar sobre la existencia de un movimiento obrero en Salta.

La Iglesia, la izquierda y la primera huelga general de Salta

Salta capital registró desde épocas tempranas la mayor concentración de población y de trabajadores de la provincia, y allí se articularon las primeras iniciativas de la Iglesia. Ya en 1897, las autoridades eclesiásticas salteñas fundaron en esa ciudad el Círculo Obrero de San José -más adelante, Círculo Católico de Obreros de San José-. El desarrollo de esa institución se vincula a la política de intervención en el mundo obrero por parte de la Iglesia católica, que siguió los lineamientos de la Encíclica Rerum Novarum, promulgada en 1891 por el Papa León XIII. Se intentaba revertir la organización independiente de los trabajadores signada por la influencia del anarquismo, el socialismo y a partir de la década de 1920, del comunismo. Como es sabido, esa intervención estaba caracterizada principalmente por el patronazgo, la acción mutual y el rechazo de la lucha de clases. Pero hacia la década de 1930, ya con treinta años de existencia, la acción del Círculo Católico de Obreros de San José era bastante limitada; en 1936, por ejemplo, no llegaba a nuclear a más de 90 personas de distintos oficios, y sus actividades no excedían la esfera mutual y cultural.8

Por su parte, la acción de distintos sectores independientes y de izquierda entre los trabajadores de la ciudad de Salta también se manifestó desde principios del siglo XX. El primer núcleo que se conoce es el que funcionó en torno al Club Libertad, de tendencia anarquista, fundado en 1901. El club ofrecía un marco de sindicalización en el que los obreros formaban brigadas por oficios, discutían la situación política y social y planificaban actividades militantes.9 A su vez, existieron diferentes intentos de organizar conjuntamente a distintos gremios que no perduraron demasiado, como el caso de la Federación Obrera de Salta, fundada en 1904 y dirigida por anarquistas y socialistas, que nucleó albañiles, zapateros, carpinteros y tipógrafos, y del Sindicato de Oficios Varios, fundado en 1923, con una fuerte influencia anarquista.10

Hacia la década de 1930, existían un conjunto de gremios independientes dirigidos o influidos por anarquistas, socialistas y comunistas, entre los que se contaban el de empleados de comercio, de canillitas, de choferes, de conductores de carruajes, de sastres, de panaderos, de mozos cocineros y anexos, de lecheros y de la carne. El hecho de que en general fueran pequeños y débiles no parece un argumento válido para restarles importancia: esta característica predominó en todo el movimiento argentino hasta principios de la década de 1920.11 En junio de 1935, estos gremios protagonizaron la que probablemente fue la primera huelga general de la ciudad de Salta, en apoyo al sindicato de lecheros, movilizados en defensa de su fuente de trabajo y contra el aumento del precio de la leche. En la protesta también jugaron un papel desatacado los estudiantes secundarios de la ciudad. Vale la pena detenerse brevemente en este hecho.

En 1935 el gobierno provincial dispuso la pasteurización obligatoria de la leche que se vendía en la ciudad, lo cual, además de encarecer el producto, llevaba a la supresión de la figura del repartidor a domicilio.12 En junio de ese año, los lecheros atravesaron los carros de reparto en el centro de la ciudad, bloquearon el tránsito y protagonizaron un "piquete" urbano, es decir, un corte de calles.13 La protesta fue severamente reprimida por las autoridades; en ese contexto, los pocos gremios que había en la ciudad de Salta en 1935, junto a los estudiantes secundarios y con el apoyo del Partido Socialista (PS), convocaron a una Asamblea de delegados, donde resolvieron la huelga general en solidaridad con los lecheros.14

Como se sabe, tales acciones configuran un tipo clásico de solidaridad clasista. En este sentido, no deja de resultar sorprendente encontrar trabajos que hacen referencia a estos hechos, y luego afirman sin solución de continuidad que los protagonistas de la huelga no tenían una definida conciencia de clase.15 Es preciso vincular ese y otros planteos similares con una imagen apriorística muy extendida, que insiste en que Salta siempre fue conservadora cultural y políticamente. No es mi intención negar que esa corriente predominó en la historia salteña, pero considero necesario introducir un matiz no menor: aunque subordinado a las tendencias dominantes, es posible identificar el desarrollo de una tradición de izquierdas entre los trabajadores salteños antes y después del ascenso del peronismo.

Mencioné la participación de los estudiantes secundarios en la huelga general. El en principio sorprendente -para la fecha y el lugar- esbozo de unidad obrero-estudiantil se entiende mejor si se tiene en cuenta un artículo aparecido por ese entonces en el diario salteño El Norte, que denuncia la actuación de Insurrexit entre los secundarios.16 Insurrexit -cuya actuación en Salta era desconocida hasta el momento y deberá ser precisada por estudios posteriores- fue una organización estudiantil secundaria y universitaria impulsada por la Federación Juvenil Comunista (FJC), la juventud del Partido Comunista (PC), y justamente uno de sus ejes de intervención era plantear la unidad del estudiantado con la clase obrera.17 En este sentido, es preciso señalar que, no casualmente, el Centro de Estudiantes Secundarios jugó un papel destacado en la organización de la protesta; por ejemplo, las fuentes indican que quien presidió la Asamblea obrero-estudiantil que votó la huelga general fue el presidente del mismo Centro de Estudiantes.18 A juzgar por la situación del movimiento obrero provincial inmediatamente antes del ascenso del peronismo, el desarrollo de las corrientes independientes y de izquierda en Salta siguió un curso ascendente que no dejó de incidir en las políticas instrumentadas desde el Estado.

La situación antes del ascenso del peronismo

Ya a principios de la década de 1940, había importantes sindicatos en Salta dirigidos por sectores de izquierda: el de empleados de comercio, que había sido creado en la década del treinta y era dirigido por socialistas en el ámbito provincial y nacional; el de ferroviarios, dirigido por socialistas a nivel nacional y provincial, con una fuerte presencia comunista; y la Federación Obrera Nacional de la Construcción (FONC), fundada en Salta en 1941, y liderada, al igual que a nivel nacional, por comunistas.19 Poco tiempo después de fundarse, la FONC salteña lideró junto al gremio de Metalúrgicos y al de Artes Gráficas un Comité contra la Carestía de Vida, que impulsó distintas protestas que fueron reprimidas por la policía. 20

Justamente, uno de los puntos sobre los que debe insistirse en el análisis de la evolución del movimiento obrero salteño es que, al igual que a nivel nacional, las décadas del treinta y del cuarenta -y también la del veinte- estuvieron caracterizadas por una fuerte represión contra la izquierda, sobre todo contra el comunismo. La persecución estatal impactó en las organizaciones debilitándolas en algunos casos, y forzando en general a encubrir la actividad de sus militantes. El PC, en particular, asumió un carácter crecientemente clandestino.21 Este hecho dificulta, sobre todo a la distancia, la identificación cristalina de su accionar; pero el hecho de que la izquierda no aparezca públicamente, no significa necesariamente que no esté presente. De ahí la importancia del indicio como método para rastrear su influencia.22

La acción represiva del Estado es un elemento que también debe considerarse al momento de explicar el aumento del predicamento de la Iglesia salteña sobre los trabajadores a principios de la década de 1940. Ese predicamento se desarrolló principalmente a través de la acción de la Juventud Obrera Católica (JOC), creada en Salta en 1938. La JOC se lanzó la organización de sindicatos de oficios, y en 1943 puso en pié la Confederación de Trabajadores Cristianos (CTC), que nucleó a los gremios del Círculo de Obreros Católicos y a otros que, al menos hacia mediados de la década de 1930, eran independientes, como el de la panaderos. La Confederación estuvo integrada por los gremios del transporte automotor, de panaderos, del vestido, de Luz y Fuerza, de trabajadores de YPF, de empleados municipales, de oficinistas, de trabajadores de espectáculos públicos, de artes gráficas, de la carne, del cuero, de textiles, de telefónicos y de docentes.23

Con todo, existen indicios de que la influencia de la izquierda se hizo sentir incluso dentro de la CTC. Una de las figuras centrales de la organización era el sacerdote jesuita Tiburcio Izpizua, un español republicano militante que planteaba que "la Iglesia debía salir en búsqueda de los obreros y formar con ellos un frente de lucha".24 Izpizua fue acusado de "esconder comunistas y revolucionarios", debió renunciar y posteriormente abandonar la provincia.25

Otro dato interesante es el que aporta, en una entrevista, el presidente del gremio textil de esa época: revela que las reuniones que se convocaban eran aprovechadas para planificar distintas luchas, y que de las mismas participaba el periodista Ramiro Escotorín, cuyas "[...] ideas socialistas calaron en muchos de nosotros y un buen número estábamos dispuestos a seguirlo".26 Es importante señalar que Escotorín no era un personaje menor: fue uno de los principales dirigentes de la CTC.27

La evidencia muestra que la influencia de la izquierda en el movimiento obrero salteño durante la primera mitad del siglo XX fue mucho más importante de lo que se ha creído hasta el momento, y sugiere que sus canales de expresión fueron más amplios, pudiendo incluir, entre ellos, al menos en cierto momento, a los sindicatos organizados por la Iglesia Católica.

Sobre el tema del nivel de sindicalización, uno de los datos más significativos es la cifra de 4.500 afiliados que llegó a tener la CTC hacia 1943, según Arturo Pacheco, su primer presidente, y los autores que han tocado el tema citados en este trabajo. Se ha afirmado que ese número demuestra que la sindicalización era incipiente, considerando que la población total de la provincia era de 140.927 en 1914 y de 290.826 en 1947.28

En mi opinión, el dato sugiere lo contrario. Si se tiene en cuenta que alrededor de la mitad de la población son mujeres, que no integraban la CTC, y que otro tanto está integrado por población económicamente no activa o desocupada, el porcentaje de afiliados que habría tenido la CTC es considerable. La significación del dato cambia mucho más si se contrasta con la población de Salta Capital, donde la Confederación tenía su sede y donde se puede suponer que tenía el grueso de sus afiliados, en lugar de hacerlo con el total provincial. La ciudad de Salta tenía 46.615 habitantes hacia 1944.29 Si esa suposición es correcta, el nivel de sindicalización hacia 1943 en la ciudad de Salta habría sido muy importante.

Fuera de la capital, en la zona petrolera de Tartagal, la de mayor concentración obrera de la provincia hacia las décadas del treinta y cuarenta,30 la primera organización de trabajadores surgió en 1936; en junio de ese año fue creado el Centro de Obreros Unidos, que contaba con más de 150 afiliados de distintos oficios. No es posible establecer la influencia que tuvo esa organización en los años subsiguientes, pero su reivindicación de los derechos laborales y su acción mutualista fue registrada por los medios locales de la época.31 Por otra parte, sus afiliados representaban el 10 por ciento de los trabajadores registrados por el Censo Industrial Nacional de 1935 para Tartagal y campamento Vespucio, lo cual resulta considerable teniendo en cuenta el carácter represivo de esa época, aún cuando se pueda suponer que no todos los afiliados se desempeñaban en la industria.32 En suma, a pesar del carácter fragmentario de las fuentes disponibles hasta el momento, es claro el desarrollo de un movimiento obrero independiente previo al ascenso del peronismo.

Movimiento obrero y peronismo

Una vez reconocido el papel de los gremios independientes y de la izquierda en el desarrollo del movimiento obrero salteño, resulta necesario marcar su diferencia con los sindicatos de Buenos Aires y otros centros urbanos de la Argentina, que tenían un peso y una tradición de luchas e independencia mucho mayores hacia 1943.33 En Salta, la Iglesia católica, primero y el Estado después, a partir de las políticas prescriptas por el Secretario de Trabajo y Previsión, tuvieron una injerencia en la organización del movimiento obrero ausente en las principales ciudades del país. Entre 1944 y 1945, la delegación provincial de la Secretaría de Trabajo y Previsión impulsó la creación de la Confederación Gremial Salteña (CGS) sobre la base de la CTC, y en noviembre de 1945 se conformó el Partido Laborista a partir de las nuevas organizaciones sindicales. Aliado a un sector de la Unión Cívica Radical (UCR) local, que estaba integrada por destacados miembros de la oligarquía y que encabezó las listas, ganó las elecciones que llevaron a Juan Domingo Perón a la Primera Magistratura.34

De ese modo, en función de la elección de candidatos provenientes del sindicalismo, por primera vez en la historia de Salta un sector de la clase obrera ingresó a las cámaras legislativas, lo que debió haber producido un fuerte impacto en una sociedad en la que las jerarquías sociales oligárquicas eran predominantes. Más que las modificaciones sociales impulsadas por el peronismo en la provincia, que no tuvieron la profundidad registrada en otros lugares del país,35 ese impacto contribuyó a vincular estrechamente a la mayor parte de los trabajadores salteños con el peronismo.36 Por otra parte, dadas las características de esa alianza política en Salta, ésta tendió a favorecer la subordinación de los trabajadores a los intereses de la clase dominante.

No obstante, al igual que en el resto del país, este proceso de cooptación no se produjo sin resistencias, y esas resistencias fueron promovidas por los sindicatos independientes y de izquierda. Hacia el 17 de octubre de 1945, varios gremios salteños como el de empleados de comercio, dirigido por socialistas, La Fraternidad, dirigida por socialistas y con un peso importante de los comunistas, el de la construcción, dirigido por comunistas, y otros como el de gastronómicos y de peluqueros, rechazaron públicamente las manifestaciones de apoyo a Perón. La FONC publicó un comunicado en el que declaraba: "[...] somos enemigos abiertos de la imposición y a ello vamos a expresar las frases repetidas en varias oportunidades por el mismo defendido que dijo: La emancipación de los trabajadores, debe ser obra de los trabajadores mismos".37

En Salta, la FONC comunista permitió el reagrupamiento de distintos sectores independientes. En 1945, se incorporaron al sindicato gremios ajenos a la construcción, como el de madereros y tabacaleros. Además, el sindicato reunía todo el arco de los oficios de la construcción, incluyendo albañiles, ladrilleros, empapeladores, pintores, marmoleros, mosaiqueros, plomeros, carpinteros, herreros, vidrieros y electricistas.38 En la misma organización confluyeron obreros especializados y descalificados, en muchos casos provenientes del campo y con escasos niveles de instrucción, de modo que no sólo el sector de la "vieja" clase, sino que también parte de la "nueva" clase obrera tuvo en el sindicato comunista su escuela sindical y política.39

Por otra parte, distintos dirigentes que en Salta se habían adherido al Partido Laborista rechazaron la disolución de esa organización dispuesta por Perón después de asumir la presidencia en 1946, e intentaron conformar una agrupación junto a la Federación Obrera Tucumana de la Industria Azucarera (FOTIA),40 que agrupaba a los trabajadores cañeros de Tucumán, Salta y Jujuy, y venía desarrollando importantes luchas que desafiaban tanto a los dueños de los ingenios como al gobierno. Tal iniciativa fue impedida por el oficialismo, y la FOTIA, que había llegado a constituirse en un importante foco de lucha contra las políticas de regimentación del movimiento obrero, fue finalmente intervenida y disuelta.41 Por su parte, el SUPE, que reunía por primera vez a todos los trabajadores de YPF del país en una única organización, y cuya creación fue impulsada por el propio Perón, se resistió a afiliarse a la CGT oficialista aún después de que este último asumiera la presidencia. Lo mismo puede decirse de La Fraternidad.42

En suma, más allá de cierta debilidad y falta de independencia relativa, el movimiento obrero salteño no dejaba de presentar, hacia comienzos del régimen peronista, un conjunto de luchas y una tradición sindical combativa y de izquierda. En función de esto último es posible pensar que el estudio de la emergencia del peronismo en la provincia no debería descartar una mayor indagación de la que se ha realizado hasta el momento sobre el papel del movimiento obrero.43 Este tema excede las posibilidades de estas líneas, y merece una investigación específica.

 

Palabras finales

Este artículo fue planteado como un aporte para el estudio de un tema que ha sido muy poco explorado: el del movimiento obrero salteño antes del ascenso del peronismo. En esta línea, identifiqué la acción de distintos sectores independientes y de izquierda desde principios del siglo XX, que revela la existencia de un movimiento más allá de los intentos organizativos de la Iglesia católica, y señalé la necesidad de revisar los supuestos sobre los niveles de sindicalización en general, que parecen ser bastante más importantes de lo que se ha pensado hasta el momento. Si bien deberá ser precisada por estudios posteriores, la influencia de la izquierda detectada en esa etapa permite poner en cuestión la representación predominante de Salta como una provincia absolutamente conservadora desde el punto de vista político y social. Aunque la Iglesia y el Estado tuvieron una capacidad de intervención mucho mayor en Salta que en los principales centros urbanos y económicos del país, esa injerencia debió enfrentar hacia el ascenso del peronismo una resistencia considerable, lo que confirma el desarrollo de un movimiento obrero independiente que merece ser indagado con mayor profundidad.

 

Nota:

1 Entre otros, se pueden destacar los trabajos de José Panettieri, Los trabajadores, Buenos Aires, CEAL, 1982;         [ Links ] Falcón, Ricardo, Los orígenes del movimiento obrero, Buenos Aires, Centro Editor de América Latina, 1984;         [ Links ] Hiroschi Matsushita, Movimiento Obrero Argentino, 1930/1945, Buenos Aires, Siglo Veinte, 1987;         [ Links ] Juan Suriano, Anarquistas. Cultura y política libertaria en Buenos Aires, Buenos Aires, Manantial, 2001;         [ Links ] Mirta Lobato, La vida en las fábricas, Buenos Aires, Prometeo/Entrepasados, 2001;         [ Links ] Hernán Camarero, A la conquista de la clase obrera. Los comunistas y el mundo del trabajo en la Argentina, 1920-1935, Buenos Aires, Siglo XXI, 2007.         [ Links ]

2 Véase Myriam Corbacho y Raquel Adet, La historia contada por sus protagonistas. Salta, primeras décadas del siglo XX, Salta, Maktur, 2002;         [ Links ] Azucena del Valle Michel, Esther María Torino y Rubén Correa, "Crisis conservadora, fractura radical y surgimiento del peronismo en Salta (1943-1946)", en La invención del peronismo en el interior del país, Santa Fe, Universidad Nacional del Litoral, 2003;         [ Links ] Azucena del Valle Michel, "Conflictos políticos en la provincia de Salta después del triunfo electoral del Perón en 1946", en Revista Escuela de Historia, nº.3, Universidad Nacional de Salta, 2004;         [ Links ] Azucena del Valle Michel, "Del Círculo Obrero de San José a la sindicalización en los inicios del peronismo salteño en Revista Escuela de Historia, nº.6, Universidad Nacional de Salta, 2007,         [ Links ] Rubén Correa y otros, "Notas para el estudio histórico de la clase obrera en Salta, 1904-2003" en A cien años del informe de Bialet Masse, Universidad Nacional de Jujuy, 2007.         [ Links ]

3 El ferrocarril llegó a Salta en 1890.

4 En la región del Noroeste, la cantidad de personas abocadas a trabajos textiles se redujo a menos de la mitad entre 1869 y 1895: de 64.644 a 28.091 (datos correspondientes a los Censos Nacionales de Población de 1869 y 1895).

5 Véase Adolfo Dorfman, Historia de la industria argentina, Buenos Aires, Servir, 1942, p.166 y 167,         [ Links ] e Ian Rutledge, Cambio agrario e integración, Tucumán, ECIRA-CICSO, 1987, pp.156 a 159.         [ Links ]

6 Datos correspondientes al Censo Nacional de Población de 1914 y Censo General de la Nación de 1947.

7 Obreros y empleados.

8 Azucena del Valle Michel, "Del ´Círculo Obrero..." op. cit. p. 240.

9 Entrevista a Miguel Ángel Durán, dirigente del Club Libertad, en Myriam Corbacho y Raquel Adet, La Historia contada... op. cit. cap. 11.

10 Sobre la primera organización véase Rubén Correa y otros, "Notas para el estudio..." op. cit., p.148; sobre la segunda véase Myriam Corbacho y Raquel Adet, La Historia contada... op. cit., cap. 10.

11 Sobre este último punto se puede ver, entre otros, Louise M. Doyon, "La organización del movimiento sindical peronista. 1946-1955", en Desarrollo económico, vol.24, nº. 94, julio-septiembre 1984.         [ Links ]

12 Véase Nueva Época "Los repartidores de leche declararon huelga general", "La huelga de lecheros y el grave problema de la leche", 14 de junio de 1935;         [ Links ] e ídem, "Hay orden de detención para más de setenta lecheros", 15 de junio de 1935.

13 El tipo de sujeto involucrado -trabajadores en lucha en un contexto de reestructuración y "modernización" que amenazaba sus fuentes laborales- y la modalidad de protesta - corte de calles- recuerda sugerentemente a los bloqueos de calles y rutas de los últimos tiempos.

14 Véase Nueva Época, "Los gremios decretaron la huelga general", 20 de junio de 1935;         [ Links ] e ídem, "A las 24 de hoy se inicia el paro. Será completa la paralización de todas las actividades", 21 de junio de 1935.

15 Confróntese, por ejemplo, con Myriam Corbacho y Raquel Adet, La Historia contada... op. cit. cap. 10.

16 Véase El Norte, "Quiénes son los ´Insurrexit´ en Salta" 22 de junio de 1935.         [ Links ]

17 Insurrexit estaba organizada en distintas provincias del país y entre sus dirigentes más destacados se encontraban Ernesto Sábato, Héctor Agosti, Carlos Moglia y Rogelio Frigerio. Sobre Insurrexit véase Hernán Camarero, A la conquista de la clase obrera. Los comunistas y el mundo del trabajo en la Argentina, 1920-1935, Buenos Aires, Siglo XXI, p. 268,         [ Links ] y Pablo Pérez Branda "Los estudiantes comunistas durante la primera mitad de la década de 1930. La agrupación Insurrexit", en Ciclos en la Historia, la economía y la sociedad, Universidad de Buenos Aires, 2007.         [ Links ]

18 Véase Nueva Época, "Los gremios decretaron la huelga general", 20 de junio de 1935.         [ Links ] El otro eje de intervención de Insurrexit era movilizar a los estudiantes a partir de reivindicaciones mínimas y puntuales. Sobre esto último, resulta interesante mencionar que dos días antes de la huelga general, se registró otra llamativa protesta para la época y el lugar: una huelga estudiantil -probablemente la primera en la historia de Salta- en dos importantes colegios secundarios, contra la obligatoriedad de los exámenes de fin de año. Sobre esta huelga, véase El Norte, "Protesta estudiantil", 18 de junio de 1935.         [ Links ]

19 Uno de los fundadores de la FONC fue Daniel Pantoja, también fundador pocos años después del PC en Salta, hacia 1944 (véase entrevista a Don Juan Benachio, Secretario General del Partido Comunista de Salta, en Myriam Corbacho y Raquel Adet, La historia contada... op. cit. cap. 11). En la entrevista que le realizan, Juan Benachio menciona a otro dirigente fundador del partido, Hilario Sánchez, al quien considera como parte de un sector "evangelista-comunista" dentro del partido. El comentario sugiere imbricaciones tempranas entre cristianismo y socialismo que parecen haberse manifestado de manera similar en la Confederación de Trabajadores Cristianos, organizada por la Iglesia en 1943. Volveré en seguida sobre este punto.

20 Véase Myriam Corbacho y Raquel Adet, La historia contada... op. cit., cap. 10, y Rubén Correa y otros, "Notas para el estudio..." op. cit., p.156 y 157, entre otros.

21 Ya en 1926, en un contexto "democrático" un documento interno del PC planteaba: "Uno de los defectos más o menos general de nuestros afiliados, es el de no comprender el trabajo ilegal. Hemos sufrido ya algunas expulsiones de compañeros de las fábricas donde trabajaban, por haberse hecho descubrir en su trabajo". Informe de Organización del Comité Local a la Segunda Conferencia de la Capital, citado en Hernán Camarero, A la conquista... op. cit. p. 16.

22 Los indicios son claves cuando se trata de estudiar a sectores subordinados. Tomo aquí libremente la propuesta que desarrolla Carlo Ginzburg. Véanse de este autor El Queso y los gusanos, Barcelona, Muchnik, 1986,         [ Links ] y Mitos, emblemas e indicios. Morfología e historia. Barcelona, Gedisa, 1994.         [ Links ]

23 Véase Norte, "Salta y el peronismo. El gobierno busca a los descamisados", 9 de abril de 1970.         [ Links ]

24 Diario Norte, 11 de abril de 1970,         [ Links ] citado en Azucena del Valle Michel, Esther María Torino y Rubén Correa, "Crisis conservadora, fractura radical y surgimiento del peronismo en Salta (1943-1946)", en La invención del peronismo en el interior del país, Santa Fe, Universidad Nacional del Litoral, 2003, p. 224.         [ Links ]

25 Véase Azucena del Valle Michel, "Del Círculo Obrero..." op. cit. p. 243. Agradezco a Rubén Correa el haberme llamado la atención sobre la figura de Tiburcio Izpizua, cuya orientación ideológica se distingue de la mayor parte de los sacerdotes de la época.

26 Véase entrevista a Julio Blas, "el Duende", dirigente peronista y Secretario General de los Obreros Textiles de Salta. Fecha de la entrevista 1999, en Myriam Corbacho y Raquel Adet, La historia contada... op. cit. cap. 10. Estas autoras también vinculan al mencionado periodista a la FONC comunista. Algunos de los gremios que se integraron a la Confederación de Trabajadores Cristianos tenían en esa época un carácter independiente a nivel nacional, por ejemplo, el sindicato de trabajadores de la carne a nivel nacional era dirigido por comunistas, telefónicos era liderado por socialistas y el de municipales era dirigido por socialistas y radicales. Si bien en una primera mirada eso puede sugerir el aislamiento de parte del sindicalismo salteño, teniendo en cuenta su independencia previa a nivel provincial y los indicios de la influencia de la izquierda dentro de la Confederación impulsada por la Iglesia también es posible pensar que su incorporación a esa organización fue una táctica para evitar la represión.

27 Su protagonismo dirigente se hace explícito en su participación como orador central de la CTC de los actos públicos. Véase Norte "Salta y el peronismo. Los gremios ya se acercan al Coronel", 13 de Abril de 1970.         [ Links ] Antes había sido uno de los principales dirigentes de la Juventud Obrera Católica, organización fundadora de la Confederación de Trabajadores Cristianos. Véase Arsenio Seage, Tavella, Córdoba, Oficinas Buena Prensa, 1978, tomo II, p.220 y 223.         [ Links ]

28 Véase Azucena del Valle Michel, "Del ´Círculo Obrero..." op. cit. p. 246. Las cifras corresponden al Censo Nacional de Población de 1914 y al Censo General de la Nación de 1947.

29 Datos del Censo de 1944 de la Dirección General de Investigaciones Económicas y Sociales de Salta.

30 Hacia 1935 la zona petrolera (Tartagal y campamento Vespucio, más adelante incorporado a la localidad de General Mosconi) concentraba al 32,4 por ciento de los trabajadores industriales de la provincia y al 52,6 por ciento de la masa salarial. Cálculo propio en base a los datos del Censo Industrial Nacional de 1935.

31 Véase Eco del Norte, "Centro Obrero" Año I, núm. 37, Tartagal, 18 de julio de 1939;         [ Links ] y La Frontera "El entendimiento mutuo es arma de orden. Centro Obreros Unidos de Tartagal", 27 de junio de 1936.         [ Links ] Para la misma época de la creación del Centro de Obreros Unidos, existen testimonios de la presencia del conocido dirigente del Partido Comunista Rufino Gómez en Vespucio, vinculada a la organización del sindicato de petroleros (véase entrevista a Juan Benachio, Secretario General del Partido Comunista de Salta, en Myriam Corbacho y Raquel Adet, La historia contada... op. cit. cap. 10). No pude hallar datos sobre los resultados que obtuvo en la tarea que se le habría encomendado. Sin embargo, es difícil creer que fueran nulos. Rufino Gómez era uno de los principales cuadros obreros del PC. Pocos años antes, había sido enviado por la dirección partidaria para organizar a la militancia petrolera en Comodoro Rivadavia, y distintas fuentes indican que su papel fue central en la creación de la Unión General de Obreros Petroleros (UGOP), dirigida por los comunistas, y en la dirección de la combativa huelga que protagonizó ese sindicato en 1932. Sobre este punto véase, entre otros, Rufino Gómez, La Gran Huelga Petrolera de Comodoro Rivadavia (1931-1932) en la memoria del militante obrero comunista Rufino Gómez, Buenos Aires, Ediciones Centro de Estudios, 1973,         [ Links ] y Hernán Camarero, A la conquista... op. cit., pp. 179 a 183

32 Censo Industrial Nacional de 1935. El censo registra 951 trabajadores en Tartagal y 579 en Vespucio entre obreros y empleados.

33 Véase entre otros, Ricardo Falcón, Los orígenes del movimiento obrero, Buenos Aires, Centro Editor de América Latina, 1984;         [ Links ] e Hiroschi Matsushita, Movimiento Obrero Argentino, 1930/1945, Buenos Aires, Siglo Veinte, 1987        [ Links ]

34 Véase Rubén Correa y otros, "Conflictos, alianzas sociales y etapas en el proceso de formación del peronismo salteño entre 1946 y 1949", en Revista Escuela de Historia, nº.3, Universidad Nacional de Salta, 2004.         [ Links ]

35 Sobre este punto véase José Daniel Benclowicz, "Repensando los orígenes del movimiento piquetero. Miseria y experiencias de lucha antes de las contrarreformas de la década de 1990 en el norte argentino", en Latin American Research Review, en prensa.         [ Links ]

36 Las observaciones de Juan Carlos Torre y de Daniel James en torno a la conformación de la identidad política y de una "estructura de sentimientos" peronista más allá de los intereses materiales concretos de la clase trabajadora resultan especialmente pertinentes en este caso. Véase Juan Carlos Torre, "Interpretando (una vez más) los orígenes del peronismo" en Desarrollo Económico, vol. XXVIII, nº. 112, Buenos Aires, febrero-marzo de 1989 y Daniel James,         [ Links ] Resistencia e integración. El peronismo y la clase trabajadora argentina, 1946-1976, Buenos Aires, Sudamericana, 1990.         [ Links ]

37 Comunicado del gremio de la construcción publicado en el periódico La Provincia, 18 de octubre de 1945,         [ Links ] citado en Azucena del Valle Michel, Esther María Torino y Rubén Correa, "Crisis conservadora, fractura radical y surgimiento del peronismo en Salta (1943-1946)", en La invención del peronismo en el interior del país, Santa Fe, Universidad Nacional del Litoral, 2003, p. 238.

38 Véase Myriam Corbacho y Raquel Adet, La Historia contada... op. cit. cap. 10.

39 Agradezco esta importante observación a Pablo Pozzi.

40 Véase Rubén Correa y otros, "Notas para el estudio..." op. cit., p.157.

41 Véase Louise M. Doyon, "Conflictos obreros durante el régimen peronista (1946-1955)", en Juan Carlos Torre (comp.), La formación del sindicalismo peronista, Buenos Aires, Legasa, 1988, pág. 248.         [ Links ]

42 Véase Louise M. Doyon, "La organización..." op. cit. p.217.

43 En el análisis de la emergencia del peronismo en el interior del país se desarrollaron durante los últimos años las denominadas interpretaciones "extracéntricas", que se distanciaron las dos posiciones principales con respecto al origen del peronismo: la defendida originalmente por Germani y la que propuso el trabajo pionero de Murmis y Portantiero. La primera planteaba la existencia de una "vieja" clase obrera, que contaba con experiencias de organización sindical y política, claramente diferenciada de los migrantes internos que habrían sido la base del fenómeno peronista. Gino Germani, Política y sociedad en una época de transición, Buenos Aires, Paidós, 1974.         [ Links ] La segunda argumentó convincentemente que esa diferenciación no era tan marcada, y que la "vieja" clase obrera jugó un papel central en los orígenes del peronismo. Las interpretaciones "extracéntricas" argumentan que en el interior del país la emergencia del peronismo debe explicarse a partir de variables distintas a la clase obrera. En el caso salteño, Azucena del Valle Michel adhiere explícitamente a esta perspectiva. Véase Azucena del Valle Michel, "Conflictos políticos..." op. cit. Sobre las interpretaciones "extracéntricas", véase César Tcach "El enigma peronista: la lucha por su interpretación" en Historia Social N° 43, Valencia, Inst. de Historia Social, 2002.         [ Links ]