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Memoria americana

versión On-line ISSN 1851-3751

Mem. am.  n.17-1 Ciudad Autónoma de Buenos Aires ene./jun. 2009

 

RESEÑAS

Bechis, Martha. 2008. Piezas de etnohistoria del sur sudamericano. Madrid, Consejo Superior de Investigaciones Científicas. 440 páginas.

Laura Aylén Enrique

Universidad de Buenos Aires, Facultad de Filosofía y Letras. Instituto de Ciencias Antropológicas, Sección Etnohistoria. Becaria UBA. E-mail: aylenle@yahoo.com.ar

El libro constituye una compilación de diversos trabajos de Martha Bechis que representan su prolífica producción a lo largo de casi treinta años y mantienen plena vigencia en la actualidad. La obra completa consta de cuatrocientas cuarenta páginas organizadas en dieciocho capítulos, publicados e inéditos, acerca de las relaciones interétnicas en el área arauco-pampeana-patagónica. Tres ejes de análisis estructuran, según la autora, esta selección de trabajos: la guerra y la paz como fases de conflicto, aspectos de la antropología política indígena y, por último, ciertas propuestas metodológicas. Esta disposición permite observar cierta evolución en los aportes conceptuales e incluso, deja entrever los replanteos de la autora sobre su propio trabajo, una verdadera retroalimentación que presenta de modo sumamente claro. De esta manera, la información de cada capítulo se complementa permitiendo una comprensión global de la historia interétnica que aparece fragmentada en los documentos, a partir de los cuales Bechis logra precisar fechas de hechos y personajes reconstruyendo sus contextos y articulaciones. Además, la obra cuenta con mapas que facilitan la comprensión de la ubicación de las parcialidades indígenas y sus movimientos y guían acerca de la extensión de las líneas de fortines en los distintos periodos. La autora añade a las temáticas tratadas datos provenientes de otras disciplinas como la cibernética y la botánica, así como esquemas de relaciones de parentesco y líneas de tiempo de las dinastías indígenas que le permiten argumentar detalladamente sus planteos.

Por otro lado, Bechis cuestiona el tradicional etnocentrismo de la historiografía que se ha abocado a simplificar estereotipadamente los contactos interétnicos -reduciéndolos al "peligro del indio"- y a explicarlos sólo mediante categorías culturales occidentales. Al respecto, sostiene que "la historia indígena se trivializó porque simplemente no se entendía y, luego, se creyó que se entendía todo porque ya se había trivializado" (p. 318). Considera que es preciso atender a la capacidad de transformación endógena de pueblos "sin historia" a fin de explicar los cambios y continuidades históricos que fueron afectados por las determinaciones de los indios. Bechis aborda la resistencia indígena enfatizando su dinámica decisional, evidenciada en su idea de la "conciencia creciente de la diferencia" por parte de los indios para hacer frente a la sociedad criolla. Este nuevo punto de vista permite al lector entender las alianzas indígenas según los intereses de estos últimos, más allá de los de españoles y criollos. En este sentido, la autora también plantea la cuestión de las estrategias "geopolíticas indias", particularmente en el caso de los ranqueles y los salineros, quienes mantuvieron un corredor territorial entre su zona de origen y sus nuevos asentamientos como modo de apoyar los intereses del grupo madre. De esta manera, ya en 1985 la autora advertía acerca de la necesidad de desarrollar estudios sobre la migración araucana.

Observamos, en concordancia con lo expuesto por Mónica Quijada en el prólogo de la obra, cómo Bechis busca constantemente nuevos marcos de interpretación logrando abordajes originales de las problemáticas. Por ejemplo, no sólo considera tanto la guerra por las tierras como por las vacas, sino que también estudia la guerra teniendo en cuenta cómo se fue construyendo la posibilidad de pensar la paz. Asimismo, la autora plantea los disfrutes sexuales que los vaqueros obtenían de las mujeres indígenas en las tolderías pampeanas como otra posible fuente de contacto interétnico que no ha sido estudiada con anterioridad.

Bechis especifica que lo que entiende por "área panaraucana" es una construcción analítica propia basada en determinados elementos culturales compartidos por la población indígena, superando así el aislamiento geográfico del cordón cordillerano. A través de la triangulación de documentos, estudia las manipulaciones y construcciones categoriales llevadas a cabo por los euroamericanos, y aborda la política de regalos entre jefes indígenas e hispanocriollos mediante los conceptos de "don" –en el sentido de Mauss- y de "drama social" –según Turner-. Asimismo, explicita las distinciones conceptuales entre "autoridad" y "poder" en las sociedades segmentales –conformadas por la repetición de segmentos autosuficientes, a diferencia de las clásicas "sociedades segmentarias" de Fortes y Evans-Pritchard. Teniendo en cuenta dicho carácter segmental, la autora señala los límites estructurales de los intentos de unificación en un cuerpo político común bajo el liderazgo de Miguel Carrera, Yanquetruz, y Orllie-Antoine como jefes supremos. Además, Bechis define las nociones de "historicidad", "cultura", "etnia", "etnicidad", y "etnohistoria" que generalmente son utilizadas por los investigadores sin cuestionamientos sobre los presupuestos que encierran.

Por otra parte, la riqueza conceptual de sus escritos se ve complementada a través de los denominados "puentes interdisciplinarios" de la etnohistoria, que le permiten a la autora presentar interesantes nexos con la cibernética, cuyos principios integra como útiles herramientas heurísticas. En este sentido, propone la noción de cacique como "nodo informático", otorgándole suma importancia al acceso y control de la información en el liderazgo indígena y contrarrestando el énfasis que comúnmente se ha atribuido a la apatía de los indios.

El concepto de "interacción retroalimentadora" recorre toda la publicación de modo más o menos explícito. Su relevancia consiste en que le permite a Bechis revisar la idea de relaciones de frontera y pensar los cambios estructurales considerando las influencias en la conducta de un grupo como efecto de su propia acción social sobre otro. De esta forma, la autora plantea que la Etnohistoria no es sólo la reconstrucción de la historia indígena, sino una articulación de ésta con la historia oficial, debido a que se ocupa de las modificaciones de las agrupaciones por efecto de la presencia de otras. A raíz de lo expuesto, Bechis se pregunta acerca de la validez del concepto de "etnia" que aún hoy se utiliza para designar científicamente a pueblos no occidentales, al tiempo que cuestiona que al estudiar las relaciones "interétnicas" se entienda por "étnico" únicamente a uno de los participantes. Al respecto, advierte que el término "interétnico" significa que al menos existen dos etnos actuantes y que no se refiere exclusivamente a indígenas, ya que no sólo ésta es una categoría creada a partir de la llegada de los españoles a América -dado que con anterioridad en lugar de "indios" había diversos pueblos-, sino que además resulta evidente la heterogeneidad de los "blancos" como etnia.

De este modo, encontramos que las reflexiones de la autora sobre la tarea del etnohistoriador atraviesan la obra completa conjuntamente con ciertas advertencias metodológicas acerca del fechado de los documentos, las adscripciones erróneamente atribuidas a los miembros de las agrupaciones, y la necesidad de tener en cuenta los objetivos y las audiencias para quienes se escribe. Resulta interesante observar como Bechis mantiene intacta su capacidad de asombro al investigar, sin por ello adoptar una perspectiva ingenua sobre lo estudiado. La autora advierte al lector sobre la importancia de permanecer atento a los pequeños detalles, ya que a pesar de que en primera instancia puedan parecer datos inconexos, su articulación puede luego sorprendernos. Motiva así a quien lee a interiorizarse en estas problemáticas independientemente de su formación académica específica, sumergiéndose en las intrigas reconstruidas y desplegadas por la autora. La presentación sistemática y amena, con abundantes y claros ejemplos, mediante la que Martha Bechis incita al lector a iniciarse en diversos planteos metodológicos, demuestra que estos capítulos más que sólo piezas son los hilos de una amplia trama de conocimiento sobre historia indígena, habilidosamente tejida.