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Memoria americana

versão On-line ISSN 1851-3751

Mem. am.  no.19-2 Ciudad Autónoma de Buenos Aires jul./dez. 2011

 

RESEÑAS

Tamagnini, Marcela y Graciana Pérez Zavala. 2010. El Fondo de la Tierra. Destinos errantes en la Frontera sur. Río Cuarto, Universidad Nacional de Río Cuarto.121 p.

Ingrid de Jong

Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas / Universidad de Buenos Aires / Universidad Nacional de La Plata. E-Mail: ildejong@hotmail.com

 

La Frontera Sur, como muchas de las fronteras americanas, conformó un proceso de larga duración en el que los ritmos de avance del estado colonial y nacional, así como las reconfiguraciones económicas y políticas de las sociedades indígenas crearon escenarios complejos y heterogéneos. Esta reciente publicación de Marcela Tamagnini y Graciana Pérez Zavala nos acerca a uno de estos espacios, el de la frontera sur de Córdoba y San Luis en las décadas previas a la ocupación nacional de los territorios pampeanos. Abordan así un período aún poco trabajado por la antropología histórica, apuntando a reconstruir las formas específicas que adquirió el avance estatal en la frontera de Córdoba y San Luis y las consecuencias que generó para sus pobladores.

Representada como "frontera interior" desde una concepción estatal que reclamaba para sí la soberanía de los territorios indígenas de Pampa y Patagonia, los diversos espacios de la frontera sur –un amplio arco que atravesaba el actual territorio argentino desde las cordilleras hasta el Atlántico- fueron complejos espacios sociales, en los que la situación fronteriza había generado redes de relaciones y formas de subsistencia que vinculaban a pobladores "indígenas" y "cristianos" en dinámicas comunes. La organización y consolidación del estado nacional en la segunda mitad del siglo XIX dio lugar a la elaboración de políticas tendientes a incorporar territorios indígenas al ámbito productivo con destino al mercado internacional. Las autoras privilegian en este trabajo el análisis de las formas en que estas políticas impactaron sobre los diversos componentes, tanto ranqueles como cristianos de esta sociedad del "confín" (p.36).

En su primer capítulo, "De la Frontera a la Tierra Adentro: refugiados cristianos en las tolderías ranqueles", las autoras ponen el foco en los pobladores de el territorio enmarcado por los ríos Cuarto y Quinto, indagando en sus vínculos económicos, políticos y sociales con los ranqueles y en aquellos factores que llevaron a muchos a buscar refugio en las tolderías indígenas. Ello conduce a reconstruir los dificultosos intentos de colonización y desarrollo agrícola iniciados durante la vigencia de la Confederación Argentina hasta la venta de tierras públicas bajo grandes extensiones realizadas por el gobierno posterior, con sus inversos efectos de exclusión de los tradicionales pobladores de estas zonas fronterizas. El frente de expansión estatal-capitalista desarrolló así dos tipos de "obstáculos": el indígena y el de los peones, puesteros y "vagos de la campaña", fuerzas sociales subalternas a las que había que sujetar al control estatal. Es por ello que los territorios de "tierra adentro" albergaron no sólo a las poblaciones indígenas que defendían sus territorios, sino a aquellas fuerzas sociales que resistieron la unificación del estado, como las montoneras provinciales de extracción federal, así como a aquellos que, pertenecientes al sector marginalizado de la frontera, tenían dificultades ante la ley. Las alianzas que estos diferentes sectores de población desarrollaron durante la década de 1860 se generaron en un marco definido, en gran medida, por la oposición suscitada hacia las políticas excluyentes del gobierno nacional sobre la población de estos espacios.

"De la Tierra Adentro a la Frontera: movilidad territorial y conflictividad", el segundo capítulo, ofrece un panorama acerca de la conformación de los grupos ranqueles del sur de Córdoba y norte de la actual La Pampa y de los efectos críticos que sobre ellas tuvieron los avances de la línea militar en la década de 1870. Estos afectaron principalmente los territorios y ganados de aquellos grupos ranqueles "de la entrada" o "de la orilla", más cercanos a la frontera cristiana, generando conflictos y provocando represalias que contradecían el curso de negociaciones que los caciques de las tolderías centrales intentaban mantener con las autoridades militares. El establecimiento de tratados de paz y las alianzas entre el gobierno y los caciques ranqueles de Lebucó y Poitague generaron, de esta manera, contradicciones en las relaciones entre grupos ranqueles, en la medida en que el intento de garantizar el compromiso con los cristianos llevó los caciques principales a apoyar medidas de represión y control militar sobre los grupos y capitanejos "rebeldes".

El tercer capítulo, "Hacia el fin de la Tierra Adentro. Ranqueles reducidos en el río Quinto", proporciona un análisis particularmente novedoso acerca de la instalación de los misioneros franciscanos en la frontera y las dificultades creadas por los intereses económicos y militares para el desarrollo de las tres reducciones principales conformadas en la frontera: Las Totoritas, Villa Mercedes y Sarmiento. Estas reducciones coincidieron con el despliegue de las acciones de avance militar y sus integrantes fueron aquellos indígenas tomados prisioneros en las expediciones militares o caciques, capitanejos y familias que, dado el contexto de pobreza y represión generado por el avance militar en "tierra adentro", decidieron acercarse voluntariamente a las mismas. Las restricciones sufridas por estas reducciones se vincularon al escaso apoyo económico recibido del gobierno, pero especialmente a la clara política de militarización de sus pobladores que sustentó Julio A. Roca, jefe de fronteras de Río Cuarto. El traslado de fuerzas indígenas y su empleo privilegiado en acciones militares contra los indios autónomos impidió el desarrollo de las reducciones franciscanas, que terminaron por desaparecer entre los años previos e inmediatamente posteriores a la "Conquista del Desierto". Por otra parte, el asentamiento en las reducciones de frontera y la participación de los indígenas como milicianos del gobierno acentuaron y generaron nuevas fracturas políticas entre grupos ranqueles, estrechando sus recursos para resistir el avance del estado sobre sus territorios. Algunas situaciones, sin embargo, muestran los márgenes de resistencia que muchos de estos contingentes reducidos mantuvieron vigentes hasta las campañas de ocupación final.

Este análisis tiene la virtud de acercar el análisis a la reconstrucción finamente documentada de las acciones de los actores en los espacios locales, revelando las contradicciones que frecuentemente mantuvieron la acción militar y misional. Pero al mismo tiempo ilumina desde perspectivas más amplias su lugar en un proceso de debilitamiento de la estructura política ranquel, en la medida que estas prácticas favorecieron la ruptura de los vínculos tradicionales y generaron nuevos conflictos intraétnicos entre "indios de las tolderías" e "indios de la orilla", y entre "indios autónomos" e "indios reducidos". Las reducciones, los tratados de paz y la militarización de los indígenas fueron prácticas paralelas que acompañaron la gestión de una nueva presencia estatal, que apuntaba a consolidar un orden productivo y de propiedad que requería el desplazamiento de los actores y actividades fronterizas. En este sentido, este nuevo orden afectó también la situación de numerosos pobladores cristianos de estos espacios frontera, con escasa visibilidad histórica, que se opusieron o resistieron los esquemas que acompañaban la instalación de un nuevo modelo económico en estos territorios.

El libro que aquí muy sintéticamente reseñamos se incorpora al ya numeroso conjunto de publicaciones con que estas autoras vienen contribuyendo al conocimiento de la historia de la Frontera Sur en los últimos años. Queremos señalar al menos tres aspectos que creemos deben destacarse en este trabajo: en primer lugar, constituye un panorama actualizado y sólidamente documentado sobre la historia fronteriza del sur de Córdoba y San Luis, que ofrece al mismo tiempo un enfoque novedoso acerca de las contradicciones generadas por los avances estatales en la situación de los pobladores de estos espacios fronterizos, en segundo lugar, valoramos la decisión de privilegiar el estudio de aquellos actores, marginados de los enfoques históricos, que formaron esta sociedad del "confín", cuyas trayectorias colaboran a complejizar la visión de las fronteras como límites dados únicamente por el "conflicto étnico". Finalmente, por contribuir a pensar en la especificidad de estos espacios sociales de frontera, ambiguos, dinámicos y de límites difusos, en los que no había distancias claras entre los órdenes sociales indígenas y estatales, alumbrando algo más la situación de la población subalterna frente a los proyectos desarrollados desde el estado nacional.