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Anclajes

versión On-line ISSN 1851-4669

Anclajes vol.13 no.2 Santa Rosa jul./dic. 2009

 

RESEÑAS

El vendaval de lo nuevo. Literatura y cultura en la Argentina moderna entre España y América Latina (1880-1930)
Chicote, Gloria y Dalmaroni, Miguel (eds.)
Rosario, Beatriz Viterbo Editora, 2008, 335 páginas.

Este libro es parte del proceso del Proyecto de Investigación Plurianual 5076 del CONICET, "Un mapa cultural de lectura: circuitos cultos y circuitos populares de mercado en la literatura argentina, 1880-1930. Vinculaciones con América Latina y España".
En la Introducción, firmada por los editores, se utiliza una metáfora de Walter Benjamin para hablar del arte: "cepillar la realidad a contrapelo" que condensa la intencionalidad de esta publicación: revisar el pasado con la certeza de abrir discusiones, plantear nuevas miradas las que, sin duda, modificarán las tesis disponibles. El elemento paratextual anticipa al lector la heterogeneidad temática con la que se encontrará en relación con el carácter procesal de la modernización cultural. Y, además establece la conexión tópica de los ensayos con el proceso que Adolfo Prieto denominó 'la formación de la Argentina moderna'.
Desde el punto de vista de la periodización de la historia cultural y literaria, se retoman dos contextos paradigmáticos: el 900 y los años 20 aunque la problemática trabajada integró el estudio de cuestiones que retroceden al siglo XIX y otras que se extienden hasta más allá de los años 40.
El porqué del título también se sostiene en el "vendaval conflictivo" de los cambios de lo que aquí se llama "moderno". En asociación obvia aparece el sustento teórico de "larga revolución" –de impronta williamsiana– es decir, una tesis histórica acerca de la modernidad que habilita para la investigación crítica accesos colectivos y cooperativos.
El prefacio también justifica la organización del volumen según la familiaridad genérica de las principales prácticas y contextos que en cada caso se estudian. En principio, allí se advierte –para tranquilidad del lector– que hay otros hilos, hilvanes posibles cuyos receptores podrán establecer. Luego, la introducción se complejiza con el avance de cada uno de los cuatro apartados (Debates y nuevos públicos, Poetas y poéticas, Narradores y miradas e Ideas e ideologías ) que, en cierta forma, facilitan la mirada de un lector urgido para saber por dónde empezar a leer .
Sin embargo, en este sentido, tanta explicación comentada atenta contra las posibles relaciones habilitadas en los párrafos anteriores. Las cartografías trazadas justifican un itinerario que ordena a un lector más conservador. De todos modos, el salto de rayuela o la lectura orientada resultan seductores e interpelantes. Cada uno de los ensayos se completa con notas comentadas que espiralan conexiones temáticas y bibliográficas.
El primer apartado Debates y nuevos públicos se inicia con el artículo "Entre Bogotá y Buenos Aires: debates sobre los usos literarios de la lengua popular" a cargo de Graciela Salto. El tema anticipado en el título discute la recepción continental sobre la lengua, entre 1825 (época en la que se ubican las nuevas estructuras sociopolíticas de las plebes rurales, protagonistas de las luchas independentistas) y 1902, cuando se debe negociar la incorporación de los grupos urbanos, fruto de las migraciones externas e internas. La autora intenta demostrar cómo la especificidad de la lengua se encuentra en relación con la polémica de la identidad de las nuevas naciones en su intento por diferenciarse de la antigua Metrópolis.
Toma como primer documento La Miscelánea de Bogotá (1825) y dos artículos cuya convocatoria glotopolítica retoma tres vectores: la valoración como bien cultural de una única lengua a la cual se le asignaba prestigio, la de la literatura como modelo normativo y estandarizado de este bien y el asociacionismo como factor de protección política y cultural. El propósito es el de asegurar un idioma común en América y que la lengua fuera un bien vinculado con el desarrollo de los proyectos políticos.
La segunda periodización de 1902 explica cómo la pregunta por la lengua literaria –en tanto matriz de la lengua de la cultura– preocupación inicial de los criollos emancipadores, había dado diversas respuestas desde los debates de Andrés Bello y José Mora o entre Bello y Sarmiento, el rechazo de Gutiérrez de 1876 al diploma de la Real Academia, las intervenciones polémicas de Ricardo Palma de 1892. Es una tradición que construyó un prototipo ideológico que reconocía como lengua literaria americana identificada, en general, como una variedad del castellano en sus variantes populares.
La urbanización y los movimientos migratorios enfrenta a los letrados con la modernización finisecular: la lengua literaria representa a la comunidad nacional o americana y a la popular relacionada con el costumbrismo y los márgenes. El artículo avanza con una minuciosidad abrumadora para poner en escena la irradiación del problema y la hipótesis de la fragmentación de una lengua que se imaginaba común. No existía en Buenos Aires una tradición de búsqueda de la pureza y de la corrección como la que se había desarrollado en Bogotá. En suma, en ambos períodos, los usos populares o vulgares ocuparon un lugar emblemático en los debates lingüísticos y literarios.
En el segundo artículo del mismo apartado "Las colecciones rioplatenses de Robert Lehmann-Nitsche: panóptico de la literatura popular", Gloria Chicote describe dos miradas predominantes sobre la cultura popular. Una, más conservadora, le atribuye a la literatura popular una recepción pasiva que se mimetiza a las prácticas de la cultura dominante. Otra, interpreta la cultura popular como el germen de conductas más contestatarias del mandato hegemónico. La autora no intenta adoptar una u otra postura sino que se propone indagar un archivo documental determinado, formado por la colección de literatura popular reunida por el polígrafo alemán Robert Lehmann-Nitsche entre 1880-1925, quien trabajó con un corpus novedoso y heterogéneo: materiales de prensa periódica, programas de actividades teatrales y circenses, folletos gastronómicos, de indumentaria. La autora le adjudica al corpus un valor documental elevado pues permite estudiar la relación entre las formas escriturales no institucionales y sus vinculaciones con la literatura canónica. Además, agrega la novedad del soporte técnico pues muchas de las producciones son sonoras. Por eso, el material seleccionado puede considerarse una anticipación de la producción de la cultura de masas que será objeto de debate más adentrado el siglo XX.
Al mismo tiempo que se impone la lectoescritura según el modelo educativo del Estado nacional, se encuentran prácticas culturales en las que se privilegia la vocalización y el espectáculo. Este aspecto es estudiado por Miguel García en "Oyentes, músicos populares y repertorios en la Argentina de entresiglos". En esta oportunidad el corpus analizado está formado por las grabaciones de música popular que Lehmann-Nitsche realizó en 1905 en La Plata. En principio, son objetos culturales aún no canonizados abordados por tecnologías innovadoras. Desde la introducción se apuesta a leer este ensayo en complemento con el de Chicote pues García aporta un análisis sobre los cambios culturales de sujetos y producciones procedentes de temporalidades disimétricas y superpuestas. La doble entrada a un mismo corpus: la lectura más el consumo auditivo. Es en este sentido, que desde esta Introducción se sugiere una línea de lectura que si bien resulta coherente y lleva a itinerarios valiosos parece retacearle al lector movimientos de sentidos posibles y quedar "sujetos" a las sugerencias que parecen llevar al lector de la mano.
En la sección Poetas y poéticas, los artículos trabajan ciertas producciones poéticas de la historia de la poesía argentina culta de los años 20 y 30 del siglo XX. En su conjunto, los textos procuran focalizar en los aspectos que definen el género en relación con los cambios culturales y lingüísticos y, en este sentido, se vinculan con los artículos de la primera sección.
Laura Scarano en "Un precoz 'complementario': Fernández Moreno lector de Machado" se propone indagar a partir de las relaciones entre los poetas Antonio Machado y Baldomero Fernández Moreno los vínculos estéticos entre Argentina y España. Esboza el parentesco entre ambos poetas a pesar de que nunca se conocieron. Descubre una trama de complicidades entre los autores: articulan una escritura que pretende borrar la dicotomía arteculto, arte-popular, refuncionalizan los metros de la poesía tradicional, potencian su virtualidad oral sostenida por formas rítmicas más que por la jerga coloquial.
El texto de Scarano tiene en cada uno de sus apartados internos epígrafes que acompañan al lector en la anticipación que anuncia cada título. El trabajo argumentativo avanza y la autora concede en que variados estudios han hecho referencia a la "cita del nexo" pero que ésta no ha sido estudiada en profundidad. Considera que la crítica nacional opacó la figura de FM por no ofrecer perfiles claros como intelectual y por lo tanto desestimaron el alcance de su práctica. Agrega que el argentino vio en Machado su otro estético y construyó su figura con los parámetros del español. Esta filiación, FM la explicita en sus escritos y en poemas dedicados a Machado. Su lectura le permite afianzarse como su complementario y no como epígono o discípulo. El ensayo se cierra con la consideración de ciertas matrices discursivas comunes: el cruce retórico entre contar y cantar, la interiorización emocional del paisaje, el imaginario de la identidad articulado con una explícita proyección autobiográfica y cierta conciencia de un lenguaje en común.
El texto "Las iniciales del misal y Aldea española: ecos machadianos en la poesía de Fernández Moreno" de Liliana Swiderski comienza con dos epígrafes de cada uno de los autores cuya poesía es objeto de estudio. El artículo puede leerse en la misma serie literaria que el anterior. Avanza hacia matrices que a juicio de la ensayista esbozan la figura del escritor, la concepción de literatura que sostienen sus prácticas y la construcción de cronotopos –noción de cuño bajtiniano–. Este trabajo para justificar la elección del corpus, focaliza en dos producciones que a pesar de los 10 años que las separan, tienen aquí su tratamiento conjunto. Uno de los aportes más significativos se relaciona con la zona de cruce entre lo culto y lo popular que se vuelve reivindicación de los "componentes iletrados frente al elitismo de los doctos" (118). Reivindica la recuperación de la vertiente popular que FM realiza, el cotidianismo –que separa del sencillismo–, como un valor poco reconocido por la crítica. Asimismo, ambos autores enlazan su producción estética con la construcción de una ética, aunque desde la mirada de Swiderski en FM no alcanza para cristalizar en un programa estético-ideológico.
El análisis de Ana Porrúa en "La revista Martín Fierro (1924-1927): una vanguardia en proceso" explicita qué presupuestos reconsiderar cuando se lee una revista sobre la que la crítica literaria ha trabajado tanto. Leer la revista Martín Fierro supone revisar el carácter vanguardista de sus participantes y la autora elige hacerlo abordando el martinfierrismo, no como objeto de una historia e interpretarlo por la crítica sino, tomar el proceso de formación de este movimiento en los años de publicación de la revista (1924-1927) pues es allí donde se "detectan rupturas con la tradición, reformulaciones –como la idea de una sensibilidad argentina– pero también restos casi intactos del discurso modernista o finisecular, e incluso del romanticismo" (130).
En algunos de los artículos de la revista (citados en el texto con precisión) hay una idea de la forma presente como leit-motiv aunque no siempre bien delimitada. Entonces, respecto de la forma no hay en la revista una posición teórica homogénea y el dispositivo técnico funciona para dar cuenta de la carencia o pobreza retórica o gramatical. Los poetas de Boedo y ciertos movimientos estéticos para Martín Fierro tienen una preceptiva pobre y predilección de expresiones de gusto dudoso. El exceso es leído como afeminado y antiguo y hasta llegan a hablar de escritura macho y escritura hembra como metáforas de cuño positivista.
Otro de los apartados del artículo se refiere a la biblioteca de la revista. Su organización no respondía a un gesto programático claro, sino a un diseño moderado y cauteloso. Cuando en la revista se lee poesía argentina, se percibe una zona ambigua donde lo emergente aparece como un rasgo descontextualizado o directamente, predominan lo residual y lo dominante.
En el último artículo de esta sección "Letrado, literato, literatura. A propósito de algunas relecturas de Lugones", Miguel Dalmaroni retoma la polémica señalada por Porrúa en la revista Martín Fierro y reconsidera ciertas interpretaciones más o menos canónicas sobre la poética de Lugones y contrasta aportes más novedosos de Martín Prieto a través de Breve historia de la literatura argentina, la de Mónica Bernabé a través de su texto "La crisis de las formas" –incluido en uno de los tomos de la Historia de la literatura argentina, dirigida por Jitrik– y Juan Ritvo con Decadentismo y Melancolía. La pregunta clave de Dalmaroni es qué lugar asignarle a Lugones en la historia artística de la literatura o en la historia intelectual, lugar que ya tiene asignado. Para ello, revisa las noción de "ciudad letrada" como un programa de acción cultural que pudo desatender la historicidad de la literatura considerada como una ocurrencia material del arte no reductible a una historia de los intelectuales.
Este ensayo retoma los debates sobre el tópico de la ciudad letrada (Ángel Rama y su paradigma acerca de los "letrados" y Jean Franco con el paradigma de la "responsabilidad de los sujetos de la ciudad letrada, entre otros) y, a su vez, Dalmaroni reitera algunos conceptos que trabajó en su libro Una república de las Letras: una de las tendencias distorsivas de la crítica argentina y latinoamericana refiere al dilema de la política como dadora de sentido.
Para Dalmaroni, la política de la crítica de la ciudad letrada conlleva una noción de historicidad cultural que deja fuera la del arte y la reemplaza por la historicidad de los artistas y por la de éstos como intelectuales primero y como letrados luego.
En la sección siguiente "Narradores y miradas", tal como se anticipa en la Introducción, los trabajos estudian las producciones de Horacio Quiroga, Roberto Arlt y Elías Castelnuovo ya que dan cuenta de transformaciones decisivas experimentadas por la literatura en sus cruces con las técnicas y tipos narrativos del mercado masivo y con las nuevas formas de viaje vinculadas a la prensa, a profesiones culturales emergentes y subjetividades políticas en formación.
Sandra Contreras en "En torno de la definición de pudor artístico: Quiroga, 1916-1917" parte de dos modos de leerlo ya cristalizados –los desniveles de calidad de su producción y el descubrimiento estético del autor como "maestro" en las técnicas del cuento– como punto de partida para habilitar otra hipótesis. Ella sostiene que Quiroga ha tenido un contacto estrecho y complejo con la cultura popular urbana de mercado sin la que es imposible comprender su poética del realismo ni su intención de la representación artística de la vida.
El trabajo contribuye a la historia del realismo como movimiento estético y dialoga con ideas de crítico sólidos como Sarlo y Piglia. La originalidad de la poética quiroguiana, su sobriedad ha quedado lejos del "mal gusto" de las novelas semanales aún cuando para definir el pudor artístico del escritor haya que hacerlo en su historicidad. En este punto, repone algunas ideas de Dalmaroni acerca de las decisiones críticas a tomar entre un anacronismo drástico o leer con un anacronismo historicista que a su vez reconoce el hecho estético en su historicidad (192).
El ensayo de Laura Juárez sobre Arlt, "Postales iluminadas, paisajes de la mirada y cuadros de color. Roberto Arlt y el viaje a España" toma las producciones de las aguafuertes españolas de 1935. Su hipótesis contempla la revitalización de la figura del viajero periodista, experto en la crónica social y política en convivencia con un Arlt que inventa una nueva modalidad de la descripción, en la que el tipo discursivo tarjeta postal incorpora variantes vanguardistas. El viaje de Arlt se opone al viaje arqueológico de escritores anteriores como Gálvez o Larreta, que seleccionaron una descripción más estática y arcaica de las ciudades en contraposición con el colorido arltiano. Exotismo y singularización sobre la mirada del paisaje, imaginación geométrica y miniaturización son componentes novedosos de una obra que ha sido poco estudiada desde esta perspectiva.
En "Son cuentos chinos. La recepción del relato de viajes de Elías Castelnuovo al país de los soviets", Silvia Saítta considera el relato de un viaje tal como se daba hacia la década del 30. En esta ocasión, el viaje es a Rusia y el texto avanza teniendo en cuenta los debates que dieron origen al viaje de E. Castelnuovo en la izquierda política y cultural argentina. El artículo, minucioso e interpelante, remite hacia el final a un prólogo de Vidas proletarias de Castelnuovo, quien realiza una lectura crítica de su propia literatura y la del grupo de Boedo. "Se trata de un verdadero manifiesto estético y político que explicita el momento de viraje de la producción literaria de Castelnuovo pero, también, el costo de sostener una literatura subordinada a reglas estéticas e ideológicas que no le son propias" (235).
En el último apartado o sección del libro "Ideas e ideologías" se despliega el dilema que para los intelectuales representó construir su propio rol en función de imaginar lo popular y los dispositivos capaces de dirimir las divergencias entre lo nacional y lo internacional.
Margarita Merbilhaá en "El ensueño universalista de Manuel Ugarte. La invención de una geografía triangular para los intelectuales latinoamericanos hacia 1900", describe y localiza en la cartografía cultural de principios del siglo XX a Ugarte, poco considerado por la crítica en general. Lo vincula con el modernismo literario y con el aspecto cosmopolita del socialismo argentino. Los ensayos de Ugarte esbozan el itinerario tanto literal como simbólico de los intelectuales argentinos en un viaje a España que tiene como soporte modelos urbanos, literarios y políticos franceses. Sin embargo, logra inventar en ese territorio imaginado su propia versión universalista de la modernidad. Por eso afirma: "Mi ensueño hubiera sido situar –latitud y longitud– a la América Hispana dentro del pensamiento universal" (241). La cuestión de la geografía triangular consiste en que Ugarte leyó de manera sesgada lo nuevo en lo escrito en España y Francia a partir de una noción de novedad que respondía a su perspectiva política utopista- socialista antes que a una idea de vanguardia o ruptura estética per se.
En el segundo artículo de esta sección, "Entre la exuberancia y el vacío. Identidad nacional y alteridad en tres ensayistas latinoamericanos", Alejandra Mailhe se propone estudiar la construcción de lo popular y la inclusión simbólica de proyectos intelectuales latinoamericanos del siglo XX en los ensayos de Gilberto Freyre, Fernando Ortiz y Ezequiel Martínez Estrada. El ensayo es ambicioso pero logra su cometido pues comprueba que los tres construyen soluciones viables a la invención de lo popular, en espacios sociales diferentes como Brasil, Cuba y Argentina en los que actúan de manera peculiar los sustratos negro, indígena y europeo. Su estudio toma en cuenta periodos previos de la constitución identitaria desde la colonia hasta la Independencia. Por otro lado, vincula el modo de apropiación que las vanguardias hacen de lo popular a principios del siglo XX y cómo se proyectan "en las modelizaciones culturales de las décadas siguientes en una especie de sutura imaginaria de la nación" (18). Los tres interpretan la significación del lenguaje, los objetos cotidianos o la arquitectura de las casas como síntomas de una totalidad cultural; sin embargo, sobre los mismos ideologemas despliegan hermenéuticas diferentes.
En el último artículo del volumen "Modelación ideológica y movilización de públicos. Reflexiones y problemas acerca de las estrategias del fascismo en la Argentina" Leticia Prislei efectúa un recorrido sobre un segmento de la prensa argentina entre 1930 y 1943 y analiza el filofascismo que se dio en la comunidad ítalo argentina y en algunos sectores de la clase política. Aparece el diario como una vía de acceso innovadora sin embargo la lectura se vuelve difusa por la anticipación de titulados interesantes que no se corresponden con el análisis propuesto.
Las palabras finales de la Introducción que apuestan a abrir y rediseñar otras cartografías y a revisarlas como lecturas en proceso y como debates en disponibilidad, sirven para cerrar esta reseña, intenso vendaval escriturario que, por momentos, cobra dimensión de vórtice y estalla en producción de sentidos.

Marta Urtasun
Universidad Nacional de La Pampa