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Anclajes

versión On-line ISSN 1851-4669

Anclajes vol.15 no.1 Santa Rosa ene./jun. 2011

 

RESEÑAS

Desde los umbrales de la memoria. Ficción autobiográfica en Armonía Somers.
Dalmagro, María Cristina
Montevideo, Biblioteca Nacional, 2009, 365 páginas.

 

Tal como enuncia Jacques Derrida, « Un texte n'est un texte que s´il cache au premier regard, au premier venu, les lois de sa composition et les règles de son jeu ». Retomando estos términos, podemos afirmar que el libro que aquí nos ocupa, Desde los umbrales de la memoria. Ficción autobiográfica en Armonía Somers de Cristina Dalmagro, basado en una tesis doctoral dirigida por Susana Zanetti, indaga, a partir de una profusa documentación y con una sólida argumentación, en las leyes de composición y las reglas de juego que subyacen y construyen la novela de la uruguaya Armonía Etchepare / Somers (1914-1994) Sólo los elefantes encuentran mandrágora (1986), "punto culminante de su narrativa". En palabras de la propia Somers -especialmente recuperadas en este estudio- este texto es su "testamento", su "caja negra" o bien su "banco de datos".
Para ello Dalmagro, fiel a los términos orientadores de "ficción autobiográfica" que figuran en el título de su libro, centra su mirada investigativa en lo que la crítica literaria tradicional estudió como la relación vida-obra en la producción de un escritor y que en el último cuarto del siglo pasado cobró protagonismo a partir del libro pionero de Philippe Lejeune, Le pacte autobiographique (1975). Analiza también cómo otros críticos, con nuevas posturas, comentaron y problematizaron algunos de los conceptos vertidos en esta publicación, incluidas las correcciones, variantes y nuevas reflexiones realizadas por el propio autor sobre el tema. El fascinante recorrido crítico en torno a los cruces, fusiones o distancias entre biografía y ficción -dimensionados narrativamente por  el juego de la memoria en el texto de Somers- se registra en detalle en la primera sección de Desde los umbrales... Las diversas posturas presentadas en este inicio se constituirán en el referente teórico constante de la propuesta de lectura que se encargará de señalar, en forma precisa, la ambivalencia conceptual y el difícil deslinde entre los términos de ficción y autobiografía, cuando se aborda una producción novelística exploradora de recuerdos. Este enriquecedor vaivén entre la hipótesis de lectura personal y los referentes teóricos y críticos con los que Dalmagro dialoga todo a lo largo del volumen representa uno de los claros valores de este estudio. En efecto, además del citado Lejeune, diversos son los autores convocados por la autora al inicio de su investigación para exponer las diferencias y matices que los separan o distinguen en torno a la articulación autobiografía / ficción. De aquí desprende valiosas  herramientas teóricas y metodológicas que serán utilizadas para pautar la lectura de Solo... que ofrecen las siguientes secciones del libro. A Nalbantian, por ejemplo, pertenece la formulación del concepto de "autobiografía estética", que coincide, en muchos aspectos, con los supuestos del término "ficción autobiográfica" que Dalmagro elige, desarrolla y sostiene en su investigación como estatus genérico de Sólo... Dice Nalbantian: "en el proceso de ficcionalización de los datos autobiográficos, emerge una artística transmutación estética. No se trata de un simple caso de reflexión de la vida personal en la ficción sino de colocar hechos personales en relaciones poéticas" (41).
La siguiente sección de este libro se dedica a una exhaustiva revisión de la crítica que se ocupó de Solo... y de la obra de Somers en general, incluyendo también las entrevistas y los intercambios epistolares que interesan en el estudio genético de la novela. Se relevan, entre otros, acertados o cuestionables juicios en las críticas de Angel Rama en distintas tiempos de su lectura de Somers así como atinados comentarios, tal el  de Arturo Sergio Visca que destaca en la escritura de la uruguaya "[...] una "libérrima, a veces desmesurada recreación imaginativa" (93). Dalmagro comenta, discute y complejiza en muchas páginas de su libro estos y otros juicios críticos, así como las numerosas entrevistas citadas en esta sección de su trabajo: uno de sus mayores intereses. Por otra parte, señala Dalmagro, en los círculos intelectuales montevideanos, la negativa de Somers a asumir en lo literario posturas políticamente radicales y comprometidas la privó de un lectorado amplio y/o entusiasta tanto de Solo... cuanto de su obra en general, lo que vuelve muy significativo el relevamiento realizado.
Otros capítulos de este libro ponen en diálogo, texto a texto, la escritura proliferante, exacerbada y de superficie enmarañada que practica Somers en Solo... y en algunos otros de sus relatos de su vertiente literaria,  con otras producciones de su obra escritural pertenecientes a su vertiente pedagógica (Armonía Etchepare era docente escolar y funcionaria de la Biblioteca y Museo Pedagógico del Consejo Nacional de Enseñanza Primaria y Normal donde ocupó puestos de dirección y alta responsabilidad). En el religamiento de ambas el trabajo de Dalmagro se vuelve particularmente iluminador al establecer vasos comunicantes entre producciones de uno y otro de esos ámbitos que en lo personal la autora mantenía distanciados, seudónimo mediante. Contra las propias y repetidas declaraciones de la escritora sobre el punto, se argumenta aquí, con convicción, a favor de la existencia de un proceso narrativo de realimentación y sustento recíproco de una vertiente escritural en la otra y se patentiza esta marca fusional de sus escrituras al examinar, por ejemplo, ensayos de corte educativo como Educación de la adolescencia - El adolescente de novela y su valor de testimonio (México: Herrero Editorial, 1957). Se documenta cómo, en ambos ensayos, se tienen en cuenta novelas -y films- en torno al conocimiento de la mente adolescente que ya habían sido o serían fundantes para su tarea creativa literaria. Este inexplorado o poco explorado aspecto de una confluencia de escrituras en la doble producción de Somers -pedagógica y creativa- que señala muy especialmente este libro pone de relieve una vez más las dificultades intrínsecas que implica la tarea de deslindar ficción y autobiografía, línea de reflexión que, como se dijo, atraviesa todo el estudio somersiano de Dalmagro.
Ya dentro de su lectura de Solo... desde el género de la autoficción, la autora indaga en profundidad, por un lado, en la omnipresente praxis de intertextualidad que, como recurso retórico, multiplica las connotaciones de cada párrafo y hasta de cada palabra de la novela de Somers en su remisión a referentes literarios (Dante, Leopardi, los folletines del 19, Proust), religiosos (la Biblia), historiográficos (la literatura anarquista de Proudhon, Bakunin, Kropotkine, los informadores de la Semana Trágica de 1909 en  Barcelona o de la 1919 en Buenos Aires), médicos (en torno a la extraña, grave y traumática enfermedad del Quilotórax -que, de manera simbólica o alegórica también designa en la novela las violencias de la dictadura en Montevideo- en su puja entre ciencia y curaciones alternativas), etc. Esta intertextualidad va condensando, señala en forma consistente Dalmagro, un pasado, presente y futuro de la protagonista que transparentan una presencia fantasmática de las vivencias de la autora. Una de las leyes de composición de la novela sería, entonces, la inscripción, según reglas de juego poéticas, de recuerdos de la autora empírica, personales, familiares, sociales, culturales, nacionales, políticos.
Es de destacar la documentación de los archivos personales de Somers que Dalmagro maneja y que contribuyen a fundamentar esa fuerte presencia del ámbito autobiográfico de Armonía Somers en su última novela. Así, por ejemplo, leemos la carta dirigida por Somers al argentino Antonio Carril a quien le pide información sobre su hermano Ricardo, mártir anarquista, para reconstruir en su novela "conmociones sociales" de su "vida montevideana" en la "década del veinte" (140).  Estos datos mutan de lo biográfico a lo narrativo para conformar, por  medio de la palabra, el personaje ficticio del anarquista Enrique en Solo..., dentro del espacio autobiográfico del anarquismo y sus luchas que tan bien conocía Armonía Etchepare a través de su padre, militante de ese grupo y responsable del nombre de pila de la escritora.

Párrafo aparte merece el minuciosímo contrapunto paródico que lleva adelante Dalmagro entre el folletín leído en el hospital por la protagonista de la novela, Sembrando Flores, disparador y organizador en cierto modo de toda una línea ficcional de Solo..., y su versión original El manuscrito de una madre de Enrique Pérez Escrich, Madrid, 1872, propiedad de Armonía Etchepare, principal intertexto de la novela. Dalmagro compara aquí, en similitudes y diferencias, esta versión original con la que se le ofrece al  lector en la novela de 1986. Se subraya el vaivén entre ambos folletines como otra de las reglas del juego textual que establece la escritora, con base en una identidad narrativa dual y compartida en lo autobiográfico. De esa manera, el sub-género folletín, que leen tanto la autora como el personaje, se analiza como otra forma de praxis intertextual potencializadora de sentidos en la novela, de corte identitario autobiográfico. Identidad en lo compuesto, lo múltiple, lo estallado, donde lo autobiográfico se encuentra encubierto, enmascarado, disperso pero subyacente, como corresponde a la escritura autoficcional de Solo... que este libro se interesa en destacar.
En sus conclusiones, reuniendo los hilos compositivos de la trama de Solo... analizados en su trabajo, Dalmagro concreta alguna interpretación del enigmático título de la novela: "La respuesta posible, -nos dice-, a la permanente búsqueda de sentido en ese mundo complejo y desbordado está en la literatura. Encontrar la mandrágora es encontrar la posibilidad de contar una historia que permita reconstruir el sentido de la vida aunque sea inasible" (342). Se aventura a recorrer, entonces, el camino que va de lo factual a lo ficcional, siguiendo la fórmula narrativa que se reivindica en Solo... cuando al detallar los distintos ítems de la ficha clínica de la enferma protagonista -pasaje citado y comentado en el libro que aquí se reseña- leemos: "Ocupación: trabajar con recuerdos." Esta conclusión no está, por cierto, demasiado alejada de la conocida fórmula proustiana en Le temps retrouvé: "la vraie vie, la vie enfin découverte et éclaircie, la seule vie par conséquent réellement vécue, c'est la littérature."
En el marco de la escasa bibliografía ya existente en torno a esa gran escritora uruguaya que es Armonía Etchepare / Somers, la investigación de Cristina Dalmagro es bienvenida y se volverá seguramente un referente insoslayable para todos los estudiosos y lectores de su obra.

Beatriz Vegh
Universidad de la República, Montevideo, Uruguay