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Phyton (Buenos Aires)

versión On-line ISSN 1851-5657

Phyton (B. Aires) v.73  Vicente López ene./dic. 2004

 

ARTÍCULOS ORIGINALES

El efecto de tres fumigantes de suelo y dos cepas de bacterias sobre la productividad de fresa (Fragaria x anannassa) (con 3 figuras y 2 cuadros)

Benavides-Mendoza A1, H Ramírez1, V Robledo-Torres1, J Hernández-Dávila1

1Departamento de Horticultura, Universidad Autónoma Agraria Antonio Narro, Buenavista, Saltillo 25315 Coah. México. Tel. (844)411-0280. E-mail: abenmen@uaaan.mx

Recibido 28.VII.03; aceptado 22.VIII.2003

Resumen. Para probar alternativas al bromuro de metilo:cloropicrina (BMC) en la fumigación de suelos para producción de fresa se aplicó dazomet, ácido tricloroisocianúrico (TCIC) y dos inóculos bacterianos (Bacillus subtilis y Pseudomonas corrugata) con demostrado efecto de biocontrol sobre algunos patógenos de la fresa. Se utilizaron plantas de fresa de la variedad Seascape en un sistema con acolchado plástico y riego a presión, en dosis de 500 kg ha-1 (BMC), 300 kg ha-1 (dazomet) y 110 kg ha-1 (TCIC). Las bacterias fueron inyectadas vía sistema de riego evitando la contaminación cruzada y verificando su recuperación del suelo. Para todas las variables indicadoras del vigor postrasplante se encontró que el dazomet rebasó significativamente al BMC. El testigo, el TCIC y los inóculos bacterianos mostraron los promedios más bajos siendo todos ellos diferentes al dazomet y BMC. El dazomet produjo 97 % más frutos que el testigo, mientras que el BMC produjo 72 % más. Los valores más altos de asimilación de CO2 e índice refractométrico del extracto de los pecíolos se observaron en el TCIC, el dazomet, y el inóculo de P. corrugata, mientras que el BMC y los restantes tratamientos no fueron diferentes al testigo. Se concluyó que el dazomet es un fumigante de suelo que puede sustituir adecuadamente al BMC en la producción de fresas bajo las condiciones de cultivo probadas.

Palabras clave: Bacillus subtilis, bromuro de metilo, dazomet, Fragaria x anannassa, fumigación de suelos, tricloro-isocianúrico, Pseudomonas corrugata.

Abstract. To try out alternatives to methyl-bromide:chloropicrin (MBC) in soil fumigation for strawberry production, we applied dazomet, trichloro-isocianuric acid (TCIC), and two bacterial isolates (Bacillus subtilis and Pseudomonas corrugata) with biocontrol capacity against strawberry pathogenic fungus. Strawberry plants of the Seascape variety were growed using plastic mulch and drip irrigation. The fumigation treatments were BMC (500 kg ha-1, dazomet (300 kg ha-1) and TCIC (110 kg ha-1). The bacteria were injected by the drip line avoiding the crossed contamination and verifying their recovery of the soil. For all the indicative variables of vigorous plant growth dazomet surpassed significantly BMC. The test treatment, TCIC and the bacterial treatments showed the lowest averages. Dazomet produced 97 % more fruits than the control, while the BMC produced 72 % more. CO2 assimilation and the petiole fresh-extract refractometric index exhibited the highest values in TCIC and dazomet treatments, while BMC and bacteria were not different to the test. We concluded that dazomet is a soil fumigation alternative that could substitute BMC in strawberry production under the same conditions.

Key words:Bacillus subtilis, dazomet, Fragaria x anannassa, methyl bromide, trichloro-isocianuric, Pseudomonas corrugata, soil fumigation.

   El uso de fumigantes de suelo como la mezcla de bromuro de metilo y cloropicrina (BMC) es una alternativa atractiva para los productores de frutillas de alto valor como la fresa y la frambuesa. Este método ha demostrado en los últimos 20 años su efectividad en la erradicación de plagas, patógenos y la mayoría de las malezas en las zonas de producción de fresa de Florida y California en los Estados Unidos (7, 17) así como en Baja California y Michoacán en México (J. García Martínez, Tri-Cal de Baja California, comunicación personal). Sin embargo, el bromuro de metilo fue listado en 1993 por los miembros del Protocolo de Montreal como un compuesto que deprime la capa de ozono. Por ello, desde 2001 se prohíbe la fabricación e importación y a partir de 2005 estará prohibido utilizar este compuesto excepto para propósitos excepcionales de cuarentena. Es necesario contar con alternativas para el tratamiento físico, químico o biológico de los patógenos y plagas del suelo los cuales pueden constituir una restricción importante para el establecimiento y producción de plantas de fresa y otros cultivos de alto valor (26).
   
Se sabe que incluso en ausencia de patógenos letales la productividad de las plantas de fresa es mayor en suelos fumigados con BMC que en suelos no fumigados (22). Este hecho se atribuye a que el fumigante elimina diversos microorganismos presentes en el suelo que ejercen un efecto subletal o de restricción del crecimiento radical sobre las plantas. Actualmente existen cultivares de fresa resistentes a patógenos potencialmente letales como Phytophthora sp. y Verticillium sp. (10) pero no hay para los próximos años, expectativas de desarrollar cultivares resistentes a los microorganismos subletales del suelo (9).
   
Diversas alternativas como el biocontrol con inóculos fúngicos y bacterianos (19), la solarización (16), productos esterilizantes alternativos como el yoduro de metilo o iodometano (30), propargil bromuro o bromopropino (23), cloropicrina (14), telone (1,3-dicloropropeno), dazomet o metham sodio (ambos con metil-isotiocianato ó MITC como ingrediente activo) y bromonitrometano (26) así como el uso de sistemas de colecta y reciclado del BMC (8) y la rotación de cultivos han sido propuestos. Sin embargo, ninguno de ellos ha mostrado la efectividad del BMC (17, 27). En México nuestro grupo encontró que la aplicación de inóculos de micorrizas nativas, micorrizas comerciales o el telone fueron menos efectivos que el BMC para el control de malezas y patógenos en la propagación de plantas de fresa en vivero (4). Dadas las complejas respuestas de los fumigantes a la diversidad de climas y suelos (29) es necesario realizar pruebas bajo diferentes condiciones ambientales y edáficas. En el presente trabajo se incluyen los resultados de un estudio realizado en 1995 y 1996 en el que se verificó la efectividad de la aplicación de dos agentes químicos alternativos al BMC: el dazomet (Basamid, BASF) y el ácido tricloroisocianúrico (TCIC, utilizado en la desinfección de agua de piscinas y agua de uso industrial), así como dos inóculos bacterianos antagónicos a Phytium sp., Phytophthora sp. y Botrytis cinerea. El objetivo fue determinar si al menos uno de los tratamientos mostraba el mismo desempeño que el BMC en cuanto a asegurar un alto porcentaje de establecimiento postrasplante de las plantas de fresa y la producción de fruta de calidad.

MATERIALES Y METODOS

   El estudio se llevó a cabo en Vistahermosa, Michoacán, México. El clima de la región es A(C)(Wo)(w)a(e´)g, temperatura media anual de 20.9 ºC y precipitación promedio de 766 mm. El terreno designado para el estudio contaba con un historial de uso para producción de solanáceas como tomate y papa. En el suelo se determinaron las siguientes características: pH 5.9, 2.8% de materia orgánica, conductividad eléctrica de 1.3 mmhos cm-1 y capacidad de intercambio catiónico de 38.1 meq 100 g-1. Los elementos P y Ca mostraron baja concentración, mientras que el B fue alto. Los restantes minerales se encontraron en los rangos considerados como adecuados para el cultivo de fresa. El experimento se ubicó en una plantación comercial de 25 ha de una empresa del Grupo Industrial Bimbo cuyo sistema normal de trabajo involucra fumigación con BMC.
   Se utilizó un diseño factorial de 4x5 con tres repeticiones. Para ello se trazaron 12 camas de siembra de 21 m de longitud, a una distancia de 1.63 m, y se aplicó en cada cama un tratamiento del suelo: BMC (500 kg ha-1), dazomet (300 kg ha-1), TCIC (110 kg ha-1) y testigo sin tratar. El BMC en proporción 75:25 de bromuro de metilo: cloropicrina, fue aplicado utilizando un sistema de inyección bajo presión con N2 montado sobre un tractor utilizando cuchillas de inyección a 35 cm de profundidad. Inmediatamente después de la aplicación se colocaron dos cintillas de riego por cama y se cubrió el suelo con polietileno lineal de baja densidad coextruido plata/negro de calibre 100 mm el cual no fue perforado hasta transcurridos 25 días. El dazomet y TCIC fueron aplicados de forma manual e incorporados con rotocultivadora para asegurar su correcta mezcla e incorporación al suelo. La cintilla de riego y el acolchado fueron colocados 15 días después de la aplicación. En el testigo simplemente se colocaron la cintilla y polietileno para acolchado sin involucrar tratamiento alguno en el suelo. Todos los tratamientos de esterilización del suelo fueron aplicados en junio de 1995.
   Los inóculos bacterianos fueron cedidos por el Dr. G.J. Vandemark del CINVESTAV Unidad Irapuato. Los tratamientos fueron: (1) una cepa de Pseudomonas corrugata rifr (resistente a la rinfamicina), (2) una cepa de Bacillus subtilis kanr (resistente a la kanamicina), (3) la mezcla de las dos cepas bacterianas, (4) buffer fisiológico salino con pH 7.0 (testigo), (5) agua destilada (blanco). Las cepas de P. corrugata y de B. subtilis fueron seleccionadas previamente por su capacidad para controlar in vitro el crecimiento de Pythium sp., Phytophthora sp. y Botrytis cinerea.
   Para aplicar los inóculos bacterianos se utilizó la cintilla de riego. Las bacterias en concentración de 5x108 ufc en buffer fisiológico salino con pH 7.0 fueron aplicadas directamente al tubin de conexión de las cintillas utilizando jeringas plásticas de 20 ml. Para evitar la contaminación de tratamientos cada cama de siembra se dividió en sectores de 3 m de longitud, se cortaron las cintillas de riego cada tres metros y se conectaron con tubin directamente a la tubería lay flat de distribución. Con este sistema agua y fertilizantes fueron aplicados de manera homogénea a todos los tratamientos, consiguiéndose asimismo aplicar el inóculo bacteriano únicamente en sectores determinados de tres metros de longitud.
   Se llevaron a cabo cuatro aplicaciones de cultivo bacteriano entre agosto y noviembre de 1995. La primera de ellas una semana después del trasplante y las restantes a intervalos de 30 días. Para demostrar que las cepas bacterianas aplicadas se encontraban realmente en el suelo de las parcelas experimentales, se verificó la presencia de las mismas aislándolas de muestras de suelo tomadas después de la primera aplicación en agosto, utilizando para ello medio de cultivo con los antibióticos rinfamicina y kanamicina.
   Las plantas de fresa (Fragaria x anannassa Duchense) var. Seascape fueron trasplantadas a mediados de agosto. El arreglo utilizado fue de 3 hileras de plantas por cama de siembra, con 0.2 m entre hileras y 0.3 m entre plantas dentro de hilera. La densidad de plantación conseguida fue de 55000 plantas ha-1. El material vegetativo utilizado fue clasificado y seleccionado en el vivero de propagación de la empresa para obtener tamaño y vigor homogéneos. Después de su extracción del vivero las plantas fueron sometidas a una semana a 4 ºC y humedad relativa 90% antes del trasplante. Previo al trasplante se dió un riego de 8 h para saturar el suelo con agua y facilitar la labor de colocación de los trasplantes. Se verificó que se cubriera totalmente el número de perforaciones disponibles en el plástico que cubría la cama de siembra. Las plantas que murieron después del trasplante no fueron sustituidas.
   Para la determinación de la respuesta de las plantas se realizaron dos muestreos. Uno en octubre, en la primera cosecha, y otro en enero, coincidiendo con el primer pico de producción. En dichos muestreos fueron determinados la cobertura, el número de coronas, de hojas, de botones florales, de flores y de frutos por planta. Con los datos del número de estructuras reproductivas (racimos florales o con frutos) y vegetativas (hojas), se determinó el cociente R/V (reproductivo/vegetativo) que indica la cantidad de yemas axilares que se diferenciaron como racimos florales. En la base de cada pecíolo se encuentra una yema que puede permanecer inactiva o formar un racimo floral o bien un tallo secundario en forma de estolón o corona. Por ello, un valor de 1 significa que prácticamente todas las yemas axilares se diferenciaron en estructuras reproductivas. Sin embargo, esta situación ideal no se presenta aunque si puede utilizarse el cociente R/V como un indicador útil del comportamiento de la planta.
   Por otro lado, la cobertura de la planta fue estimada midiendo las amplitudes de cubierta del suelo por las hojas en sentido longitudinal (L) y transversal (T) a la cama de siembra. Con estas medidas se estimó el área cubierta aproximando al área de una elipse con la fórmula (L*T*
p)/4. Esta estimación de cobertura, junto con el número de hojas por planta, es una variable útil para medir la capacidad de establecimiento de las plantas en los primeros meses después del trasplante. Después de 3 ó 4 meses es normal que las plantas muestren prácticamente la misma cobertura, entonces las diferencias en crecimiento pueden determinarse por el número de coronas y el número de hojas.
   
En los muestreos de octubre y enero se contaron el total de plantas presentes documentando si dichas plantas estaban vivas y si presentaban flores y frutos. Conocido el total de plantas originalmente trasplantadas se estimó el porcentaje de plantas vivas. Asimismo, conociendo la cantidad total de plantas vivas se determinó el porcentaje de ellas que estaba produciendo flores o frutos.
   
Se midió asimismo la actividad de asimilación de CO2 en dos ocasiones (octubre y enero) en días sin nubosidad en el lapso 10:00 AM a 16:00 hrs. utilizando un IRGA LI-6200 de LI-COR Inc. Para ello se eligieron 3 plantas por tratamiento y en ellas fue seleccionada la hoja más joven totalmente expandida con orientación al este. Las lecturas fueron tomadas en el foliolo central. Se determinó asimismo el índice refractométrico en pecíolos de la hoja más joven totalmente expandida de 4 plantas seleccionadas al azar de cada tratamiento; para ello se utilizó un refractómetro Atago de 0 a 32% según el procedimiento de Benavides et al. (5).
   
La cosecha de la fruta se realizó siguiendo el esquema comercial normal (de dos a tres cortes por semana). En dos de los cortes, uno en enero y otro en febrero (coincidiendo con el primer pico fuerte de producción de la temporada), se realizó corte y clasificación detallada de la fruta colectada en el sector de cada tratamiento. De acuerdo a su tamaño la fruta colectada fue clasificada en fruta de primera calidad (para empaque fresco) y fruta de segunda calidad (para proceso industrial). La fruta con síntoma de manchado por Botrytis fue asimismo separada y contada.

RESULTADOS Y DISCUSION

   Variables morfológicas. En el Cuadro 1 se incluyen los valores promedio de las variables de morfología de las plantas para los dos muestreos realizados en octubre y en enero. Las aplicaciones de bacterias a través de la cintilla de riego no mostraron diferencias con el testigo o el tratamiento blanco. De los tratamientos de fumigación de suelos el que presentó los promedios significativamente más altos fue el dazomet, seguido por el BMC. El compuesto TCIC no dio lugar a diferencias significativas con el testigo o incluso fue menor a este. Las diferencias en el vigor de las plantas, que son muy claras en los tratamientos de fumigación con dazomet y BMC, pueden explicarse por la capacidad de estos compuestos para eliminar malezas, bacterias, hongos, nemátodos e insectos que potencialmente pueden afectar el crecimiento y expansión de las raíces (26). En un trabajo análogo Straw et al. (28) encontraron que la cobertura de plantas de fresa fue menor al aplicar dazomet que al aplicar BMC, sin embargo, dichos autores también encontraron un alto índice de daño en las plantas trasplantadas en la parcela con dazomet, lo cual parece indicar que el tiempo de espera entre la aplicación del producto y el trasplante no fue suficiente, ya que en climas templados se requieren hasta 60 días (3), requiriéndose un trasplante posterior que obviamente pudo tener impacto sobre el comportamiento de las plantas.

   Al contrario que BMC, dazomet no requiere de equipo especializado para su aplicación, y dada su presentación sólida granulada que vaporiza al contacto con la humedad, no tiene un comportamiento tan complejo como el BMC (29) al aplicarse al suelo. Sin embargo, un inconveniente es que la dispersión del ingrediente activo del dazomet en el suelo es poco eficiente, dependiendo en gran medida de la adecuada incorporación de los gránulos en el suelo, del tiempo de espera entre la aplicación y la siembra para evitar daños al cultivo, de la humedad del suelo y del eficiente sellado o cobertura del mismo (1). A pesar de estas desventajas, nuestros resultados apuntan hacia considerar el dazomet como un buen sustituto del BMC para la fumigación de suelos.
   
En la Figura 1 se aprecia el porcentaje de plantas con frutos, una de las variables indicadoras de la capacidad de establecimiento y la productividad temprana. Se encontró que los tres tratamientos de esterilización de suelo fueron estadísticamente diferentes entre sí y del testigo (p<10-3). Es decir, indujeron efectivamente la producción temprana de flores y fruto al compararlos contra el testigo sin aplicación de fumigantes. Los tratamientos de aplicación de bacterias no fueron distintos al testigo.

Fig. 1. Efecto de los tratamientos de fumigación de suelo sobre la producción de frutos en plantas de fresa. Se anotan el promedio y el error estándar de la media.

   Igualmente el porcentaje de plantas con flores fue más alto para los fumigantes al compararse con el testigo con un promedio de 10.13%, pero los promedios de los tratamientos con fumigación no fueron diferentes entre sí: 17.61% para dazomet, 17.19% para BMC y 15.50% para TCIC. Las bacterias aplicadas no indujeron cambios a excepción de B. subtilis y la mezcla de las dos especies que disminuyeron el promedio de plantas con flores en relación al testigo y al tratamiento blanco, pues el efecto negativo de un agente de biocontrol sobre las plantas a las cuales se aplica fue observado también por Keinath (21). Esta interacción planta-bacteria -en ocasiones impredecible- hace difícil contar con cepas o agentes de biocontrol que sean aplicables a todos los cultivos.
   
Es deseable contar con un alto porcentaje de plantas produciendo frutos y emitiendo racimos florales en los meses anteriores a enero, ya que de octubre a diciembre ocurre que el precio de la fruta tanto de exportación como para el mercado nacional es mayor al encontrado en enero y meses posteriores. Además, de octubre a fines de enero la calidad de fruta producida en esta región es más alta que la producida de marzo a junio, ya que el promedio de temperatura es menor y las lluvias casi totalmente ausentes.
   
A pesar de la ventaja manifiesta en los porcentajes de plantas con producción de flores y frutos, el tratamiento con TCIC fue poco efectivo en mantener un porcentaje aceptable de plantas vivas después del trasplante (82.44%). Los tratamientos dazomet y BMC no fueron estadísticamente diferentes al testigo, mostrando todos ellos promedios de porcentaje de plantas vivas superiores al 92 %. Lo cual indica que probablemente el efecto de los fumigantes se manifestó controlando microorganismos subletales, más que patógenos que causan la muerte de las plantas. Tampoco se observaron diferencias atribuibles a la aplicación de las bacterias por medio del sistema de riego.
   
Los microorganismos rizosféricos interactúan entre sí y con los sistemas radicales de tal forma que influyen sobre el crecimiento y productividad de la planta (11). El efecto estimulante de estos organismos puede ser resultado del biocontrol sobre patógenos del suelo (15), producción de reguladores de crecimiento o absorción facilitada de ciertos nutrientes del suelo (13). Una posible explicación a la no respuesta de las plantas frente a las bacterias aplicadas pudiera radicar en la conocida variabilidad en la respuesta de los agentes de biocontrol al ambiente (21), lo cual se traduce en resultados inconsistentes.
   
Por otra parte, es posible que las cepas de bacterias inoculadas por medio del sistema de riego no compitieran efectivamente con las bacterias nativas, o con las acarreadas por las raíces de las plantas al momento del trasplante, de tal forma que, aunque fuera posible recuperarlas del suelo tratado en los medios de cultivo con antibióticos, no ejercieran un efecto significativo sobre la planta. Esto puede ocurrir tanto en suelos fumigados como no fumigados ya que la comunidad de bacterias en el suelo se recupera en un tiempo relativamente corto después de la fumigación (18), lo cual sin embargo, no ocurre con la población de hongos del suelo (V. Olalde-Portugal, CINVESTAV Unidad Irapuato, comunicación personal).
   
Asimilación de CO2(ACO2) e Indice Refractométrico (IR). Los tratamientos de fumigación dazomet y TCIC mostraron promedios de asimilación de CO2 e IR del extracto de los pecíolos significativamente mayores al testigo y al BMC (Figura 2). Los promedios del IR del TCIC y dazomet (8.2 y 8.0%, respectivamente) fueron mayores en 0.41% a los del suelo sin fumigación (7.77%). El promedio de 7.94% obtenido en el suelo tratado con BMC no fue distinto al testigo.

Fig. 2. Efecto de los tratamientos de fumigación de suelo sobre la asimilación de CO2 en plantas de fresa. Se anotan el promedio y el error estándar de la media.

   El tratamiento del suelo con bacterias resultó en diferencias en el IR pero no en la ACO2. El rango entre el mayor y menor promedio del IR fue de 1.48% de sólidos solubles (Figura 3).

Fig. 3. Efecto de los tratamientos de aplicación de bacterias vía sistema de riego, sobre el índice refractométrico de pecíolos en plantas de fresa. Se anotan el promedio y el error estándar de la media.

   Los tratamientos de fumigación de suelo y de aplicación de bacterias indujeron diferencias en la ACO2 e IR, pero no hubo correlación entre estas variables y la producción de fruta. En otras especies como espinaca y cebolla, en condiciones de baja irradiancia, se observó alta correlación entre productividad y ACO2 (5, 6). La diferencia en los resultados puede deberse a que el sistema de transporte de los órganos fostosintéticos a la fruta es mucho más complejo en fresa (24) que en espinaca o cebolla (12). En dicho sistema de transporte parece intervenir, más que el transporte directo desde las hojas del total de carbohidratos demandados por el fruto, la movilización de una parte importante del presupuesto de carbohidratos del fruto desde la corona usando una parte de las reservas de carbono de la misma.
   
También es posible que las restricciones ambientales modificaran la respuesta esperada. Se sabe que en ausencia de estrés se tiene una relación causal y lineal entre la densidad de flujo de radiación, la ACO2 y la acumulación de biomasa. De acuerdo con datos de cultivos en invernadero parece ser más sencillo conseguir dicha relación con niveles bajos de irradiancia (20) que con niveles altos. Por otro lado, con valores cercanos a la saturación lumínica (como los aquí observados de 1818 mmol de fotones m-2 s-1) no se presenta correlación entre ACO2 por hojas individuales y la acumulación de biomasa (25).
   
El IR del extracto del peciolo indica cantidad de sólidos disueltos, principalmente sacarosa. La correlación entre índice refractométrico y asimilación de CO2 fue de 0.42 (p<0.01). Este coeficiente de correlación, de valor bajo aunque estadísticamente significativo, probablemente es consecuencia de que en las plantas C3, como la fresa, la sacarosa es uno de los compuestos de C encontrados en los tejidos de transporte (12). En otros estudios se halló correlación entre índice refractométrico y ACO2, así como entre índice refractométrico y la biomasa de plantas de espinaca (5) y cebolla (6). Los resultados de este trabajo marcaron, sin embargo, ausencia de correlación entre IR y productividad de la fresa. Es posible que dicha ausencia de relación se deba por un lado a que los dos muestreos puntuales no reflejaron adecuadamente la dinámica fisiológica del cultivo a lo largo del tiempo. Por otra parte también es posible que la sacarosa no sea el principal carbohidrato de transporte o almacenamiento en estas plantas (24) y que por ello el refractómetro no detecte diferencias en la economía del C.
   
Producción de fruta. La acción de los fumigantes de suelo BMC y dazomet fue significativa sobre la producción de fruta en los dos cortes documentados, considerando tanto el total de fruta por parcela como la fruta de primera y segunda calidad. TCIC y testigo no fueron diferentes (Cuadro 2). Se ha encontrado también que el BMC permite una mayor producción de fruta, incluso en parcelas libres de patógenos letales y nematodos (22). El dazomet mostró mas cantidad de frutos que el BMC, resultados diferentes a los obtenidos por Straw et al. (28) en un estudio realizado en California donde compararon el BMC, el dazomet y otros fumigantes. Del mismo modo, el estudio de Shaw y Larson (27) marca una ventaja sistemática del BMC sobre el metham sodio que tiene el mismo ingrediente activo que el dazomet (2). Es posible que las diferencias en tipo de suelo o temperaturas promedio, que modifican la distribución, tiempo de permanencia y efectividad de los fumigantes (29), expliquen estas difererencias entre los resultados obtenidos en California y los nuestros.

   No hubo por otra parte diferencia en el porcentaje de frutos de primera calidad entre los tratamientos de fumigación del suelo, por lo que la cantidad neta de frutos de primera dependió de la producción de frutos por planta. La misma fue mayor en el BMC y el dazomet que tuvieron mayor número total de frutos. La aplicación de bacterias no ejerció efecto sobre la producción de fruto.
   
Se observó mayor cantidad de fruta afectada por Botritys en las parcelas fumigadas con BMC y dazomet, mientras que los menores valores de pérdida de fruta por este hongo se observaron en testigo y TCIC. A pesar de ello el mayor número promedio de frutos producidos por los tratamientos BMC y dazomet se tradujo en la obtención de prácticamente el doble de frutos totales por unidad de área.
   
La aplicación de bacterias no cambió de forma significativa la cantidad de frutos afectados por Botrytis.

CONCLUSIONES

   El fumigante de suelo dazomet (300 kg ha-1) presentó resultados parecidos o incluso superiores al BMC (500 kg ha-1) en cuanto a aumentar la capacidad de establecimiento postrasplante de las plantas de fresa y la producción de frutos de calidad.
   
Los inóculos bacterianos de Bacillus subtilis y Pseudomonas corrugata no influyeron sobre el establecimiento postrasplante de las plantas o la producción de frutos.
   
Tanto el dazomet y TCIC como el inóculo de P. corrugata aumentaron significativamente la asimilación de CO2 y el índice refractométrico del extracto celular de los pecíolos, pero no hubo correlación entre dichas variables fisiológicas con la productividad o el establecimiento postrasplante de las plantas.

LITERATURA CITADA

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